All language subtitles for The nun and the devil (1973)-spa

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Original subtitles

LA MONJA Y EL DIABLO

PALACIO DEL ARZOBISPO DE N�POLES 1577

Espa�a se est� convirtiendo en el pa�s m�s rico del mundo.

Espa�a con la ayuda de Dios ha conquistado el Nuevo Mundo.

Masacraron a los incas y a los sobrevivientes

los convirtieron por la fuerza.

El virrey Don Francisco de Toledo sabe c�mo actuar.

- Ha establecido la esclavitud. - Pero les ha dado trabajo.

Como animales en las minas de oro y plata.

�No querr�s, querido Carafa, culpar a Dios por hacer esas tierras pobres en cultivos,

pero ricas en minerales preciosos?

No es a Dios a quien voy a culpar, sino...

Sino a la conducta de la Iglesia. Lo s�.

Mira, Carafa, nosotros con una firma podemos acceder a esas riquezas.

Es un privilegio que nos otorga amistades m�s fuertes.

Estoy de acuerdo con el privilegio.

Pero no sobre este nombre.

- Es un canalla. - Pero muy devoto a la Iglesia.

Es el nombre que ha dado la abadesa de Sant'Arcangelo.

Como sabes, por tradici�n, la abadesa de ese convento

puede designar al legatario de ese privilegio.

La abadesa actual del convento de Sant'Arcangelo est� por morir.

Ah. Entonces no firmo, es in�til.

Intentaremos complacer a la nueva abadesa.

�El Diablo!

De profundis clamo a ti, Domine.

Domine, escucha mi voz.

Le recuerdo que mientras se nombre a la nueva abadesa,

yo tomo las riendas.

Yo soy la m�s anciana.

Domine, escucha mi voz.

Madre Giulia, vaya y toque la campana para advertir a las dem�s.

Usted, madre Chiara, vaya a cerrar las puertas.

Yo convocar� a todas las postulantes.

Nuestra orden prescribe que s�lo ellas pueden llevar el cuerpo a la iglesia.

Giulia, estoy segura de que t� ser�s la nueva abadesa.

Ecce crucem Domini, huid de partes adversas.

Immundus spiritus omnis satanica potestas.

Toda incursi�n del adversario infernal.

En el nombre de nuestro Se�or.

- Ven a ayudarme, Agnese. - �Madre Giulia!

Madre Lavinia. �Podr�a concederme a Agnese en ayuda?

Ve, Agnese.

La puerta...

- �Miedo? - No, con usted no, madre Giulia.

Agnese, pronto ser�s novicia.

Prometo que te liberar� de los trabajos m�s gravosos

y que te proteger� siempre.

Incluso cuando llegue aqu� mi sobrina.

- �Cu�ndo llegar�, madre? - Pronto.

- �C�mo se llama? - Isabella.

No te preocupes, siempre ser�s mi favorita.

Madre Giulia, parece contenta por la muerte de la abadesa.

El cuerpo con la partida del alma ya no tiene valor.

Nuestras almas son la verdadera raz�n de nuestra existencia.

- La campana tiene casi un tono de fiesta. - Ha de ser el viento.

Alguien est� tocando la campana.

Quiz�s nos han descubierto.

Habr� muerto la abadesa.

Esta es la oportunidad que he estado esperando.

�La oportunidad de qu�? �Quieres convertirte en abadesa?

Claro.

- Tendr� las llaves del convento. - Oh, eso me interesa.

Te tiene que interesar. Puede sernos �til.

Mostrar� este documento al arzobispo.

Es un documento notariado en plena regla.

No lo dudo.

Su Excelencia, debe perdonarme,

espero haberle hecho entender la urgencia.

La interesada no ve la hora...

�Entiende?

De convertirse en abadesa, lo s�.

No creo que pueda haber dudas sobre la vocaci�n de la madre Carmela.

Eso lo juzgar� el arzobispo.

La familia de la madre Carmela me pidi� que le dijera, Su Excelencia,

que no dejar�n de mostrarle su gratitud en persona.

Yo, por supuesto, informar� de lo atento y considerado que ha sido.

Y d�gales que Carafa es diferente de los dem�s.

Bueno, es la costumbre, Su Excelencia.

Yo no soy espa�ol.

Como la raza de nuestros dominadores.

Esto es del Convento de Sant'Arcangelo.

Hay otra. Una s�plica.

La familia de la madre Lavinia prometen hacer una aportaci�n importante.

Duplicar�n su dote.

La madre Lavinia tiene ventaja sobre las dem�s al ser anciana.

Hay un punto oscuro en su vida.

- Durante su juventud... - Agua pasada, fue absuelta.

La Iglesia necesita recursos.

�Aunque eso signifique aceptar mujeres sin vocaci�n religiosa?

Los padres mandan a conventos a las hijas que resisten un matrimonio impuesto.

O para concentrar su herencia en su primog�nito.

O a veces para concentrar m�s poder.

No podemos cambiar a la sociedad.

Los servicios a la iglesia, vengan de donde vengan,

son siempre bien recibidos.

�Madre Giulia!

Madre Lavinia, ha llegado la sobrina de madre Giulia.

- �Isabella! - T�a Giulia.

Querida...

Debes llamarme madre Giulia.

Bienvenida al convento de Sant'Arcangelo.

Qu� placer verla, madre Giulia.

Isabella nos ha causado muchos problemas con sus rabietas amorosas.

Traerla aqu� no fue tarea f�cil.

�Qu� pas� con el joven?

Fernando ha sido enviado muy lejos.

�Alguna noticia m�s importante?

Don Carlos Ribera se reunir� con el arzobispo para avisarle

de la donaci�n que har� en su nombre.

- Me dijo que vendr� a visitarla pronto. - Bien.

Yo vigilo continuamente la situaci�n.

Sor Carmela y sor Lavinia han presentado su candidatura.

Tiene rivales dif�ciles de vencer.

Lo s�.

�Isabella!

Madre Giulia.

No deber�a ser yo quien me encargue de mi sobrina. No ser�a correcto.

Madre Carmela.

Si�ntate.

No tengas miedo.

No...

Contin�e.

�No...!

Se�or, ay�dame...

Se�or, ay�dame...

Ay�dame...

�Se�or, ay�dame...!

�Perd�n!

Perd�n...

Perd�n...

Me dirijo a usted con toda humildad, Su Eminencia.

He pedido que sean revocados mis votos.

Ha hecho una solicitud formal ante la Santa Sede.

�No he recibido a�n respuesta! �La estoy esperando!

Todas sabemos cu�n terrible es romper los votos.

�Cu�l ser�a el motivo para abandonar la reclusi�n?

Son motivos de salud... �de salud!

Su Eminencia...

�Est�s enferma, hija?

A simple vista no se ve.

Padece de nervios alterados.

Todas las mujeres lo padecen.

�Usted es sor Chiara?

S�, Su Eminencia.

La Santa Sede me ha enviado su solicitud.

Est� en mis manos para aprobarla.

Y mi voto es en contra.

Sor Chiara necesita distracciones.

- Aprender bordado le har� bien. - S�, Su Eminencia. Se har�.

Surge qui dormis.

Accipe anulum...

Accipe anulum...

Accipe...

�Madre Chiara?

Me dijo la madre Lavinia que no la dejar� salir de aqu�

si primero no termina su bordado.

Est� casi terminado.

He estado dos noches sin dormir para hacerlo.

Por favor, ac�ptelo. Por el bien de todas.

En la arquidi�cesis no deben saber que estoy enferma.

�No quiere al m�dico, entonces?

La visita del m�dico en nuestra orden s�lo se consiente en casos extremos,

y con el permiso del obispo.

Menos mal que usted me cuida, madre Giulia.

Le he tra�do una medicina.

Le har� bien.

Tengo suficiente.

Yo tambi�n he tenido las mismas dolencias, madre Lavinia.

Agradezco su perd�n, madre Lavinia.

Agrad�cele tambi�n a la madre Giulia.

Lo apreciar�.

Gracias.

Me alegra que hayas terminado el bordado.

Gracias.

Gracias.

�Te gustan?

- Claro. - Son para ti.

Gracias.

Las llevar� al altar.

Giulia, t�...

�Yo qu�?

Tienes un enorme poder, incluso sobre madre Lavinia.

�Qu� quieres decir?

A veces me asustas.

Ya no me dices nada, ni siquiera una palabra.

Hace tiempo que no nos vemos

a solas.

Yo las llevar� al altar.

Isabella.

Espero que no sea nada prohibido.

La portera me las dio.

Porque dice que estoy libre de sospecha.

- Deber�as estar orgullosa. - No, el orgullo es un pecado mortal.

- �Buenas noticias? - �Maravillosas! �l ya no est� lejos.

�Qui�n es �l?

Fernando.

Espero poder verlo pronto.

- �Y c�mo? - Hay una manera. �l me lo sugiri�.

- �Lo amas? - M�s que a cualquier cosa.

�Y madre Giulia, tu t�a, sabe acerca de este amor tuyo?

Siempre lo sabe todo.

Quiz�s fue ella misma la que me separ� de �l.

Se siente extra�o hablar contigo de amor.

�Y por qu�? El amor es lo m�s hermoso que existe.

El amor del que t� hablas es otro.

Claro, pero tal vez por eso puedo entenderte a�n m�s.

- �Guardar�s mi secreto? - S�.

Ha pasado tanto tiempo. Infinito.

Cinco meses y doce d�as. �Recuerdas la �ltima vez que nos vimos?

He recordado ese encuentro millones y millones de veces.

Incluso lo he so�ado.

Pero siempre algo terminaba por separarnos.

T� desaparec�as y ya no lograba verte m�s.

En cambio, yo nunca pude so�ar contigo, no s� por qu�.

Quiz�s porque al despertar me imagino siempre

que est�s a mi lado y me hablas.

En cambio, yo todo el tiempo te digo que te amo.

Te lo digo yo tambi�n, continuamente.

Te amo.

Vayamos m�s lejos, podremos acercarnos un poquito m�s.

Habla por favor, aprovechemos cada momento de nuestro encuentro.

- �C�mo estuvo tu viaje? - Peligroso.

- �Tus padres te enviaron lejos? - Oh, s�.

�Pero a d�nde? Era horrible no saber d�nde estabas.

Yo tampoco sab�a d�nde estabas t�. He sufrido.

- Luego descubriste d�nde estaba. - S�.

�Y c�mo lograste irte?

Les escrib� a mis padres dici�ndoles que estaba listo para conocerla.

- �A qui�n? - A esa con la que me quieren casar.

- �Y la conociste? - No.

- La conocer� el d�a antes de la boda. - �Debe ser muy fea entonces!

Vayamos all�.

- �Ya has tomado los votos? - Soy novicia.

Aunque a�n puedo ser liberada. He escrito a unos amigos de mi familia...

pero ninguno ha respondido.

Nuestro amor nos sustentar�.

Es tan grande.

S�, mi amor. Adem�s, la vida no tiene sentido sin ti.

Deja de robar mis propios pensamientos.

En estos dedos m�os est� todo de m�.

Nunca he tocado nada m�s hermoso.

Jura que siempre ser�s s�lo m�o.

- Te lo juro. - Yo tambi�n te lo juro.

- �Sobre qu�? - Lo juro por Dios.

Pero t� con tus votos hiciste otro juramento.

Yo seguir� rez�ndole a Dios, porque Dios es amor.

Ahora debes irte.

- Adi�s, mi amor. - No, no es adi�s.

Hasta pronto.

Madre Lavinia le da la bienvenida, Don Carlos.

No est� en condiciones de salir de su celda.

�De casualidad la madre Lavinia bebi� mucho licor?

Su enfermedad se agrava cada d�a.

Como quiera tratemos de no mandarla al cielo antes de tiempo.

Por su estado de salud queda excluida de ser nombrada abadesa.

- Son buenas noticias, �no? - Gracias.

Le agradezco tambi�n por los regalos recientes.

Especialmente por el licor y los medicamentos.

�E Isabella? �C�mo est�?

Mi sobrina est� muy bien.

�Ya la han examinado?

- Por supuesto. - �Est� todo en orden?

Est� en el mismo estado de cuando naci�.

Logramos salvarla de ese peque�o canalla justo a tiempo.

Don Carlos,

�se acept� la donaci�n?

Todo bien.

Cuando se trata de aumentar su riqueza, la Iglesia jam�s dice que no.

Su nombramiento ahora es casi seguro.

�Isabella es ciertamente virgen?

En cuanto usted sea abadesa,

no tendr� ning�n obst�culo para mand�rmela,

�verdad, madre Giulia?

Me trasladar� al castillo de Baiano y all� la atender�.

No est� muy lejos.

Estoy seguro de que no me decepcionar�.

Pero nunca hab�amos hablado de eso antes.

En efecto.

Estamos habl�ndolo ahora, madre Giulia.

Pens� que apoyaba mi nombramiento s�lo para obtener el privilegio.

No ha sido f�cil despejar el camino para que se convierta en abadesa.

Ha habido mucha presi�n, incluso de otros conventos.

No quise dec�rselo antes,

pero he gastado mucho m�s de lo esperado.

No puede dar marcha atr�s.

Ser�a la ruina de su familia.

Muy claro, Don Carlos.

La madre Carmela tambi�n tiene amigos bien posicionados.

�Qu� sabe de esta Carmela?

Lo suficiente para eliminarla.

�Qu� esc�ndalo!

No vaya sola.

- Suene la alarma. - Enseguida, madre Lavinia.

�Despierten!

�Despierten!

- �Qu� est� pasando? - �Qu� es esto?

�D�nde est� la madre Carmela?

Tengo la autorizaci�n de madre Lavinia.

�Esto es un abuso!

S�, es cierto.

Quer�a huir.

Necesito m�s de su medicina.

No, ya se acab�.

Es mejor que no la tome m�s.

No conocemos la naturaleza de su enfermedad.

Empiezo a pensar que podr�a ser contagiosa.

Por tanto, en inter�s de la comunidad,

se le trasladar� a la celda de aislamiento.

Recibir� toda la asistencia necesaria.

Material y espiritual.

Quiero que esta celda se limpie a fondo, y r�pido.

El escudo de armas de mi familia col�quenlo

aqu�.

Isabella, tengo un encargo para ti.

Tienes que llevar un mensaje al castillo de Baiano.

- �Sabes d�nde est�? - Claro, t�a Giulia.

Claro, madre abadesa.

Muy bien, entonces no necesitas que te acompa�en.

- �Cu�ndo tengo que ir? - Ma�ana.

Hasta ma�ana.

Hasta ma�ana.

Bienvenido, Su Excelencia.

Fue un viaje in�til.

Siempre la misma gente.

La habitual carta an�nima del convento de Sant'Arcangelo.

�Es la nueva abadesa?

Fue elegida la madre Giulia de los duques de Mondragone.

- �Est� Su Eminencia? - S�, Su Excelencia.

Dame los registros del convento de Sant'Arcangelo.

Moradas de pecado.

Al grado que ciertos conventos infectados por la plaga del relajamiento,

en lugar de casas de v�rgenes consagradas a Dios,

se han convertido en aut�nticos burdeles.

Estas palabras exactas fueron escritas por el cardenal Contarini

en el a�o 1400.

Pero estamos en 1577.

- Las cosas est�n cambiando. - Esperemos que no para mal.

El convento de Sant'Arcangelo, por ejemplo...

No se le puede dar cr�dito a cartas an�nimas.

No. Pero se puede investigar cu�nto hay de verdad en ellas.

La nueva abadesa restaurar� el orden. Tiene car�cter.

Tal vez demasiado.

No en vano logr� su objetivo.

Las �rdenes religiosas se han convertido en centros de poder,

�de despotismo!

Estamos olvidando el mensaje cristiano.

Si la iglesia no mantuviera estrictamente el poder,

se ver�a a su vez sobrepasada.

Jes�s y sus ap�stoles eran mendigos.

Sin embargo, su poder era inmenso.

Porque por primera vez en un mundo feroz,

predicaron el amor al pr�jimo,

y porque difund�an la verdad.

La Iglesia se ha organizado para defender esa verdad.

Cr�eme, Carafa, si no fuera as�, nosotros dos no estar�amos aqu�.

Pero, como si estamos,

no estoy pidiendo que la Iglesia regrese a su origen de pobreza total

e indefensi�n,

�sino de evitar las sucias especulaciones en su nombre!

Los privilegios que se conceden para honrar a las nuevas abadesas,

han dado lugar a turbias intrigas.

Si te refieres al convento de Sant'Arcangelo,

te informo que sus propiedades son muy extensas.

Y todo por m�rito de Don Carlos Ribera.

Y a cambio, se prepara para apoderarse de la riqueza del Nuevo Mundo,

al otro lado del oc�ano.

- Es un hombre sin escr�pulos. - Es un grande de Espa�a.

�Un grande cobarde!

Te dar� la posibilidad de constatar que en el convento de Sant'Arcangelo

todo est� en orden.

Pido permiso para realizar una inspecci�n sin previo aviso.

Permiso concedido.

Lo entregar�s a Don Carlos Ribera personalmente.

Por favor, Isabella, es un mensaje muy importante para m�.

No se preocupe, madre abadesa.

�Isabella, ten cuidado!

�Isabella...!

Las reliquias de San Damiano.

San Damiano debe haber sido un gigante.

En cada convento tiene un pedazo.

La gente humilde necesita de estas cosas.

Abra su celda para la inspecci�n.

�Es un abuso de autoridad!

Tengo la autoridad de Su Eminencia, el arzobispo,

de quien tengo honor de ser su vicario.

- �Autorizaci�n escrita, Su Excelencia? - Escrita, madre Giulia.

Deber�a ofrecer a Dios los objetos de su vanidad terrenal.

No puedo renegar de mi familia.

Cuando pronunci� sus votos eligi� a la familia de Cristo.

�Qu� es eso?

Medicinas.

Hay un pasaje all�.

Lleva a la celda de aislamiento.

Para las hermanas enfermas.

- �Hay alguna enferma? - S�.

Contagiosa.

No tengo miedo. He sobrevivido a la peste.

Esto es inhumano.

Lo s�. Pero as� lo quieren nuestras reglas.

Lamentablemente.

- Estas son las celdas de castigo. - Lo veo.

Es madre Carmela. Intent� escapar.

Envi� un informe al arzobispo.

Lo he le�do.

Vu�lvala a ponerla en su celda.

�Qu� es esto?

�Un recuerdo?

�O la prueba de una visita clandestina?

Conozco esta letra.

Son las meditaciones de la madre Chiara.

- No creo que sea posible... - �Yo creo s�!

Salgan.

�Salgan! �Salgan!

Que no salga ni entre nadie.

Sin excepciones.

Se hace tarde, v�monos.

- �A d�nde? - Al castillo de Baiano.

- �A qui�n le interesa ir all�? - A m�.

Est� bien.

�Cerdos asquerosos! �V�yanse de aqu�!

�Asquerosos, deber�an avergonzarse! �Fuera!

�V�yanse! �V�yanse!

�Mira nada m�s, un hombre con un hombre! �Qu� sinverg�enzas!

�Fuera!

Hay pruebas suficientes para iniciar un juicio.

Esas monjas pertenecen a familias muy poderosas.

Se quejar�n ante el virrey, quiz� hasta al rey de Espa�a.

Su Eminencia, act�e inmediatamente.

- Inicie el juicio. - �Al lugar?

Puede hacerlo, Su Eminencia. Es un convento de clausura.

- �Qu� tipo de juicio ser�? - Inquisitorial, Su Eminencia.

Debe extirpar el mal que amenaza a la Iglesia.

Estoy seguro de que Su Santidad Gregorio XIII

apreciar� su gesto.

Pero estar� expuesto a su venganza.

Yo asumir� toda la responsabilidad.

�Mentirosa! �Depravada!

�Ingrata est�pida!

�Escribiendo cartas an�nimas! �Todas sufriremos las consecuencias!

�S� bien lo que le hiciste a madre Lavinia!

�Con ese licor tuyo!

�T� no sabes nada!

�Contin�a! �Contin�a!

�Sigue lastim�ndome!

�Ya era hora de que volvieras a interesarte por m�!

Te hice sufrir y no lo merec�as.

�Te compadeces de m�?

Mi amor es el mismo que antes.

Si supieras cuanto me gustar�a estar segura.

Nada ha cambiado.

- Solamente... - �Solamente...?

Solamente mi nuevo nombramiento.

A veces desear�a estar muerta.

Nunca vuelvas a decir eso.

Ahora est�s conmigo.

H�blame ahora de tu amor.

Yo lo s� porque me haces callar.

�Realmente crees que no lo entiendo?

�Est�s equivocada!

Pero no tengo elecci�n. Debo conformarme.

Estas heridas...

por mi culpa...

In nomine Patris et Filii et Spiritus Sancti, amen.

Am�n.

Invocando el nombre del Se�or,

nosotros, Alfonso Carafa, vicario de Su Eminencia el arzobispo de N�poles,

por voluntad de Dios,

en nombre de la Santa Iglesia Cat�lica Apost�lica Romana,

declaramos abierto el juicio inquisitorial

contra las religiosas del convento de Sant'Arcangelo en Baiano.

Muchas gracias.

No te imaginas cu�nta alegr�a me da este mensaje de madre Giulia.

Le enviar� mis m�s devotas felicitaciones

por su designaci�n de abadesa.

Isabella...

Darle el mensaje a su encantadora sobrina fue una idea maravillosa.

- Quer�a hablar con usted, Don Carlos. - Yo tambi�n.

Un momento, Isabella.

Hace mucho que quer�a verte para tener una charla contigo.

Supe de inmediato que eras Isabella.

Incluso vestida as�.

Ciertas cosas se pueden ocultar s�lo hasta cierto punto.

�No! �No!

�Su�lteme!

�Su�lteme! �No!

Me encantan las muchachitas que se resisten.

- �No! �Su�lteme! - �T� sabes muy bien c�mo seducir!

�Tienes que resistirte, eso me gusta m�s!

- �No! �D�jeme! - �Mucho m�s!

�No!

�R�pido, huyamos! �Huyamos!

Los caballos.

Ve tras ellos.

Pero no los captures inmediatamente.

No debe capturarte.

�No!

�No!

�No!

�No...!

�No!

�No se atreva a lastimarlo! �Lo s� todo!

�Conozco detalladamente lo que hizo mi t�a para convertirse en abadesa!

�Y para ayudarle a obtener privilegios sobre las tierras del Nuevo Mundo!

Su�ltala.

�Y tambi�n s� muy bien lo que hizo madre Giulia

dentro de los muros del convento!

�Donaciones, intrigas pol�ticas...!

�Los medicamentos!

�Lo que sus hombres le hicieron al visitante de madre Carmela!

�C�llate!

Todo esto son frutos de tu imaginaci�n.

Puede matarme si lo desea, tambi�n he pensado en esto.

Tenga cuidado, porque si lo hace, ser� su final.

- Eres realmente diab�lica. - �Y usted, Don Carlos!

�Por qu� te pusiste a espiar lo que ocurr�a en el convento?

Quiero ser liberada de mis votos.

Viniendo aqu� quer�a pedirle su ayuda a cambio de mi silencio.

Pero usted no me dio el tiempo de hablarle.

En resumen, no te gusta vivir en un convento.

No puedo culparte.

Pero tengo que devolverte ahora mismo.

Te dir� c�mo comportarte y qu� decir, en tu propio inter�s.

En el inter�s de ustedes dos.

Digamos que en el inter�s de nosotros tres.

- �Fue esta? - Me parece que s�.

Tiene que responder con precisi�n. �Es o no es?

Estoy muy enferma, no logro recordar...

�Y usted, madre Giulia?

�La reconoce?

S�.

Entonces sab�a lo que conten�a.

Un medicamento.

Usted que la ha examinado. Cu�ntele a Su Eminencia qu� es.

Veneno.

�Letal?

Depende de la dosis.

Era un medicamento.

�Se usa ese veneno como medicamento?

Se usa.

D�game, �c�mo lleg� a tener ese medicamento?

Lo traje conmigo cuando entr� al convento.

Lo tengo desde hace a�os.

Tengo que decir que me ha servido esa medicina.

Porque yo tambi�n me enferm� una vez.

Preg�ntele a madre Lavinia.

Es verdad.

En esta carta se dice que usted conoc�a la eficacia mortal de esa medicina.

Es una carta an�nima.

Pero la persona que la escribi� est� entre nosotros.

�Fue usted qui�n la escribi�!

�Es esa mi letra?

�Usted qu� me dice?

Aparentemente no es la misma mano.

Pero pareciera que las cartas an�nimas fueron escritas

por la misma persona, pero con la mano izquierda.

�Est� seguro?

Casi seguro.

He le�do su diario.

Con gran inter�s y atenci�n.

Eran mis confesiones �ntimas.

El estilo de las cartas an�nimas es id�ntico.

Las mismas frases.

En sus confesiones... �ntimas,

habl� del medicamento que la madre Giulia le daba a la madre Lavinia.

S�lo pretend�a subrayar el gesto de madre Giulia.

�Qu� tipo de gesto?

Su bondad.

Otra carta an�nima.

No como las otras, esta es diferente.

Tambi�n porque es sin duda la m�s importante.

Alguien de afuera

sab�a perfectamente lo que ocurr�a dentro de estos muros.

�La visita clandestina a una de las monjas!

�Y conoc�a el lugar bajo los muros del convento,

donde fue asesinado y enterrado el amante de la madre Carmela!

�Pietro Lanciani!

�Qui�n lo asesin�?

�Uno de sus parientes al enterarse de su relaci�n?

�O un rival?

�Tiene m�s amantes?

�Responda!

- �Tenemos los medios para hacerla hablar! - Apl�queselos.

Apl�quele esos medios.

Pretend�a s�lo amenazarla.

Es una orden.

Basta. Quiten los pesos.

S�. Lo confieso.

He recibido a Pietro Lanciani.

Muchas veces en mi celda.

�Copul� con �l?

�Insista!

La compadezco. Hable.

�Copul� con Pietro Lanciani? �Responda, s� o no!

S�.

�Cu�nto tiempo ha durado esta infamia?

No fue una infamia.

�Le pregunt� cu�nto tiempo ha durado!

Desde siempre...

Y a pesar de no ser digna,

tambi�n intent� hacerse nombrar abadesa.

Pensaba, seguramente, valerse de la autoridad que el grado le conced�a

para continuar con mayor libertad su aventura.

B�jenla.

�No!

�Por amor de Dios, det�nganse!

�Madre Chiara ya ha sufrido lo suficiente!

Madre Giulia, �ten�a con madre Chiara una relaci�n anormal?

�D�jenla hablar!

En nombre de Dios.

Diga la verdad. Confiese.

S�lo queremos la verdad.

�Basta! �Hablar�!

�Yo asesin� a madre Lavinia! �Yo la envenen�!

No. La novicia Agnese ni siquiera deber�a estar aqu�.

Antes de reanudar el interrogatorio que salga.

No fue f�cil.

Tuve que implorar al arzobispo.

Ser�s sometida al proceso inquisitorial como penitente.

Pero no te preocupes.

S�lo ser� una desagradable formalidad.

Ver�s que todo saldr� bien.

Para una verdad completa habr�a que llegar muy alto.

En zonas prohibidas.

Querido Carafa, ninguna monja es asesina.

La madre Lavinia a�n est� viva por ahora.

La condena a una larga y dura prisi�n les corresponde a los responsables.

Para madre Giulia por ser abadesa est� prevista la pena de muerte.

Madre Giulia ha demostrado ser indigna de ser abadesa.

Se le puede juzgar como si nunca lo hubiese sido.

En tal caso, la donaci�n ser� inv�lida.

La donaci�n tiene que quedar v�lida.

Pase lo que pase.

Entonces, supongo que los privilegios que hemos otorgado a Don Carlos Ribera,

sobre la extracci�n de oro y plata en esas tierras lejanas,

seguir�n siendo v�lidos.

Al final, si he entendido bien, creo que el problema se reduce a esto.

Si madre Giulia es abadesa, su condena no puede ser otra que la muerte.

Y la Iglesia conserva su donaci�n.

Y Don Carlos, el privilegio.

Pero si anulamos su nombramiento,

y consideramos que madre Giulia actu� como una simple monja,

su condena es la prisi�n. Tal vez perpetua.

Pero permanece viva.

Y la Iglesia perder�a esa conspicua donaci�n.

Y Don Carlos, el privilegio.

Este doloroso juicio lo has querido t�, Carafa.

Despu�s de haber consultado al Consejo inquisitorial como est� prescrito,

decide t�.

In nomine Patris et Filii et Spiritus Sancti. Amen.

Nosotros, por gracia de Dios y de Su Santidad,

arzobispo de la gloriosa Arquidi�cesis del Reino de N�poles,

al concluir este juicio inquisitorial,

celebrado en el convento de Sant'Arcangelo en Baiano,

en nombre de Dios, de la Santa Sede y de nuestra Apost�lica Romana Iglesia:

decretamos:

Para la madre Carmela, de los pr�ncipes de Costante:

condena a cadena perpetua.

Para la madre Chiara, de los barones de Arcamone:

condena a veinte a�os de prisi�n.

En total aislamiento.

Para la novicia Isabella, joven condesa de Mondragone:

revocaci�n de sus votos.

Todos los bienes de la misma,

donados al convento de Sant'Arcangelo como dote,

se transferir�n a la Arquidi�cesis de N�poles.

En nombre de Dios y en toda conciencia,

consideramos a la madre Giulia, de los duques de Mondragone,

culpable de conducta criminal.

Consideramos, no obstante, que su nombramiento como abadesa

es plenamente v�lido.

Por lo tanto, en aplicaci�n de los art�culos vigentes del c�digo can�nico

nuestra sentencia no puede ser otra que la pena capital.

Asimismo, decretamos que la sentencia debe aplicarse de inmediato.

Mediante la cicuta.

Las religiosas restantes ser�n trasladadas a otros conventos,

donde podr�n redimir, en la oraci�n y el aislamiento,

las dudas que han hecho flaquear su fe.

�Ustedes me juzgan por corrupci�n y crueldad!

��Soy acaso yo m�s cruel y corrupta que ustedes?!

Tuve una relaci�n pecaminosa.

�S�, me aferr� a la �nica posibilidad de afecto que tuve!

�Y soy tambi�n acusada de desear el poder!

��Y qu� m�s quieren ustedes?!

�A m� me obligaron a entrar a este lugar!

�Y aqu� la �nica seguridad es el poder!

�Est� blasfemando! �Esto es locura!

�No!

�Estoy diciendo la verdad!

�Ahora puedo decirla por primera vez en mi vida!

�La ley de la Iglesia es inhumana!

�Y me hizo volverme inhumana a m� tambi�n!

�Como a ustedes!

Ahora s� que tengo un alma.

Y, finalmente, estoy libre.

Estoy lista.

Ego te absolvo a peccatis tuis in nomine Patris et Filii et Spiritus Sancti. Amen.

Y que Dios nos perdone

por el mal que hemos hecho en nombre de la Iglesia.

Se�or, perdona a aquellos que te han ofendido.

Se�or, perdona nuestros pecados.

Porque, he aqu� que viene el d�a que arder� como un horno;

y todos los soberbios, s�, y todos los que hacen maldad,

los quemar�, dice el Se�or de los ej�rcitos, que no les dejar� ni ra�z ni rama.

Del libro de Malaqu�as, Profeta del Se�or.

== SUBT�TULOS: Ted Leviat�n ==

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