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SUBTÍTULOS TRADUCIDOS PARA WWW.NOIRESTYLE.COM
Roberte.
¡Roberte!
Déjame.
Cierra la ventana, hace frío.
No te querrás perder el primero del año. No hay que perdérselo.
Vete solo.
Los patos volando antes del equinoccio. Es raro.
¡El equinoccio! Hace 40 años que sólo piensas en eso
Eras tú la que querías ir de caza esta mañana.
Ya no tengo ganas.
¿Cuánto hay?
Tres medidas.
No hay tres medidas.
Tres, te lo aseguro. Mira bien.
Bajo a preparar las escopetas.
Date prisa.
Es horrible este Milán.
No se ve nada. ¿Por qué me haces levantar tan pronto?
No te muevas. Mira.
Me gusta esto.
Es como una mujer que se desnuda.
Milán.
Es bello.
Sí, muy bello. Es un arrendajo.
Pero no es caza.
Sí. Se pueden comer.
Has apuntado muy bien.
Volaba bastante alto.
Disparas bien.
Es el macho.
La hembra debe estar inquieta.
¡Mira!
Bajo los árboles le podremos disparar.
¡Eh!
No.
Deberíamos haber disparado a la hembra. Sería más humano.
Soy una mujer como las de las canciones realistas.
Sí. Una borracha.
Un día te encontraré en una acera con 2 litros de tinto.
Así es como acabaré.
¿Qué pasa?
¿Ves ese árbol?
Sí.
-Las palomas se posan allí. -Déjame que vaya.
Duermen en las ramas gruesas.
Hay que disparar casi en vertical.
Has soñado esas palomas.
Me decías...
Me decías: Tengo una nueva amiga
y voy a ir a su encuentro.
Te suplicaba que te quedaras pero te ibas de todas formas.
Te detesto.
Claro.
Yo he soñado durante años
que entraba en un club nocturno,
y te encontraba con un hombre
y me decías: Este es mi nuevo amante.
Y te ibas con él, riéndote.
¿Ya no tienes ese sueño?
No.
Evidentemente.
¡Mierda!
Hay que saber a lo que se viene.
Cuando se cazan patos no se dispara a palomas.
Cuatro disparos no van a despertar a todos los patos de la comarca.
No se caza con una mujer que no es seria.
Contigo siempre acabo avergonzándome
Esa paloma volaba muy rápido.
Claro.
Por eso se llaman "ramiers" (paloma), porque reman
con sus grandes alas, como unas campeonas.
Los patos no saben remar.
Hacen un ruido como si fueran unos remeros domingueros.
Esa paloma ha pasado como un barco fantasma.
Te adoro.
Yo también.
¡Qué país! No se puede cazar en un país donde no hay caza.
Aún no es temporada de patos.
Y hemos matado conejos el día de apertura de la veda.
Este invierno iremos al río con un guía.
Haremos tal matanza que sentirás asco.
Y llegarán las ocas salvajes, la mejor caza.
Sí, dime...
¿pasamos la velada en el casino?
No.
Te equivocas. Tengo más suerte en la ruleta que en la caza.
Perderíamos el dinero que nos gastamos en un mes.
-Quedará menos mes, entonces. -No.
Eres un cerdo.
Seguro.
Pero, ¡es verdad!
No hagas un drama
La has traído.
He hecho bien, ¿no?
Has bebido hace poco.
Sólo un par de dedos.
¿Continuamos?
Estoy cansada.
No se pasa frío en esos ojos.
Tiene una mirada franca.
Eso no quiere decir nada.
-Buenos días, señora Milán. -Buenos días, Radiguette.
Buenos días.
¿Cómo ha ido?
Nada. Un tordo y un arrendajo.
Podríamos abrir un museo de pájaros.
Son unos cazadores raros. Se divierten.
Me lo reprocha a menudo.
Tienen una buena vida. Hacen lo que quieren. Siempre.
-Pero con Milán. -No parece complicado para vivir.
-Para ser un extranjero se ha integrado pronto. -Si tú lo dices.
Y a ti, ¿cómo te va con tu marido?
No tenemos tiempo de hacernos carantoñas.
¿Va detrás de las chicas?
Le hace falta una jovencita de tanto en tanto.
¿Y cómo te das cuenta?
Cuando anda pillado es más amable conmigo.
Qué mala eres.
¿Vienes?
Radiguette no nos tomará nunca en serio.
Ella lo sabe todo de la vida.
Yo también.
Quizás.
¿Dónde estás?
-Le Mans, 56. La primera vez que corría con un Jaguar.
¿Cuentas cómo tenías miedo?
No es fácil encontrar la palabra precisa para describir un sentimiento.
Sobre todo en el momento de la salida
Sin embargo, ese día batiste el récord.
Es curioso, pero no logro meterme en la piel de aquel momento.
Sólo veo el traje que llevabas.
Una mancha azul, a la izquierda, cuando enfilaba la recta.
Era el vestido que me habías comprado en Roma.
Sí.
Y mientras yo me lo probaba tu tratabas de citarte con la dependienta.
Son los pequeños placeres de la vida.
¿No empiezas a estar cansado de este poblacho?
Aquí o allí...
-No se moleste. -Buenas tardes, señora Milán.
Hola a todos.
-¿Cómo va ? -Me aburro. Es estupendo.
-No tiene gracia. -Es su manera de decirlo.
¿Dónde está el señor Milán?
-Trabajando. -¿No se aburre?
Te gustaría que se aburriera de ti.
¿Quién es?
La nueva maestra.
Buenas tardes.
Buenas tardes, señora.
Recién llegada y ya en la taberna. Vamos a ser amigas.
Vivo aquí.
-¿Quiere una copa? -No, gracias.
-Cuestión de principios. -No. No tengo sed.
Tiene una bonita risa. ¡Jacqueline, mi pastis!
Tendrá un minuto. Siéntese
Sí.
Ya ve, me aburro.
Cuando se está acostumbrada a las emociones fuertes.
¿Ya lo sabe?
Jacqueline me lo dijo desde el principio
¿Qué le has contado?
Cuando un hombre como el Sr. Milán se instala aquí...
-¡Jacqueline! -Disculpe.
Ya sabía quién era su marido.
¿Le gustan las carreras?
En casa las seguíamos por la tele. Un día la vi.
¿Ah, sí?
Un día que el Sr. Milán había ganado.
Usted lloraba de alegría. Me hubiera gustado estar en su lugar.
Me gustaría haberla visto allí.
No debe ser fácil vivir con un hombre así. Yo no sabría.
Es posible.
Hola.
Buenas tardes.
Vamos campeona, ¿ya estás preparada?
El veterinario, la señorita...
-Hélène Morel. -Hola.
La nueva maestra.
Jacqueline, un Ricard.
Dos Ricard. ¿A veinte céntimos el punto, como de costumbre?
No, a cuarenta. Me tengo que recuperar.
Les dejo.
-¿No juega? -No.
Hasta luego.
Hasta luego, señora.
Venga a cenar mañana.
Gracias.
A Milán le gusta la compañía de las jovencitas.
Es el año en que Collins se salió en las chicanes.
Milán llegó justo después.
Montecarlo, hace dos años.
Sí, ya hace dos años.
Al día siguiente hubo una gran fiesta.
Collins quería matarme.
¡Quería tu cabeza!
¿No te acuerdas? ¿En el bar?
Estaban en la mesa de al lado.
Te dije que estaban conspirando.
Iban a ir a por ti en la chicane.
No tuvieron la oportunidad ese año.
Behra tuvo problemas con sus válvulas.
Le pasé y me hizo un gesto.
Para él se había acabado.
¿A qué velocidad iba?
En la gran curva del casino se entra a 120.
Nadie ha salido vivo a más de 180.
¿Vio la cara de Behra?
Yo iba a 180 y el a 175. Como dos trenes a la misma velocidad.
¡Qué tonta soy!
Estaba a la altura de la chicane, con Luigi que gruñía
porque Milán no había respetado la táctica.
Llegan a tope. Moss entra demasiado rápido y se sale.
Collins se engancha a la rueda de Moss y se sale.
Una viga de la chicane cae sobre la carretera.
Milán llega, dos derrapes controlados y pasa.
Debió tener miedo.
Siempre se tiene miedo.
¡Qué vida!
Mi padre me regaló mi primer coche cuando cumplí los 18.
Tenía ganas de correr.
y sobre todo ganas de escribir.
Pero escribir es mucho más difícil.
He escrito sobre carreras de coches, era un compromiso que me había marcado.
Y después he corrido.
Esto es Monza, ¿no?
Sí, mis primeras mil millas.
Todavía no era piloto. Estaba haciendo un reportaje.
Octave Zabo me cogió como compañero.
Parece feliz.
Le tome gusto a la profesión. Comencé con él.
Era uno de los grandes.
Sí, pero sobre todo era mi mejor amigo.
Está muerto.
- ¿Un poco de marc? -Claro.
Ya habla como tú.
¿Cómo?
Nada.
¿Es su primer destino?
Sí, acabé en la escuela en mayo.
¿No se aburre en el pueblo?
Aún no. Estoy preparando un nuevo examen.
Quiero especializarme, maestra itinerante.
¿Por qué sonríe? ¿Le parece gracioso?
No, pero no acabo de verla.
Está dirigido a las que han terminado el ciclo de primaria.
Son más libres.
Un poco de enseñanza y a ocupar tu tiempo libre.
Tres horas semanales en cada pueblo de la comarca.
Se va en coche. Empezaré con un Dos Caballos.
Es una vida más entretenida.
Más independiente, también.
Le importa mucho su independencia.
Para eso trabajo.
Yo, cuando tenía tu edad
creía que la independencia
era no trabajar.
¿Sus padres eran ricos?
¿Mis padres?
Nunca conocí a mi padre. Y
mi madre tenía un amiguito.
Pasábamos las vacaciones en su castillo.
Dos medidas.
En Escocia
El amigo de mi madre era un inglés.
-¿No le molestaba esta situación? -No.
Me enseñó ingles y buenos modales.
A cambio yo le enseñaba lo mejor del argot.
Éramos muy amigos.
Y mi madre quiso que yo trabajara.
Me reí en su cara.
Y como me amenazó con dejarme sin comer,
le dije que me cargaría
al tío, el amigo de mi madre.
¿Ella cedió?
No tuvo más remedio.
Hubiera podido echarla de casa.
Una madre no llama a la policía para echar a su hija del domicilio...
¿Cómo se dice? Iba a llamarlo "conyugal".
Ya basta. No me gusta.
Por supuesto que no.
¿Todavía cree que su madre no tenía razón?
Más que nunca.
Trabajar en algo que se detesta es como acostarse con alguien que no te gusta.
Me gusta mi trabajo.
Eres una cría.
¿Cuándo es ese examen?
-¿Pronto? -Conozco a Milán desde hace 10 años..
-Para mayo. -¡10 años!
Aún es peor que si todavía dependiera de mi madre.
¿Y tú?
-¿Yo ? -Sí, tú.
¿Con quién te acuestas?
¡Oh!
Ya tienes 20 años. Espero que no seas virgen.
¡Roberte! Por favor.
Mi prometido y yo nos vemos frecuentemente.
¿Le amas?
Sí, por eso estoy con él.
Ella es pura.
¿Su prometido es de la región?
Hace el servicio militar cerca de aquí.
¿Qué hará después?
Es ingeniero aeronáutico.
¿Es el primero?
Sí.
¿Lo vas a ver aquí?
No puedo permitir que se hable de mí.
Está la cuneta, a la salida del baile.
¿En el campo?
La falta de confort aumenta el riesgo, pero luego todo se puede arreglar.
Pero la primera vez las chicas lo toman por lo trágico.
Las parisinas también tendrán que apañarse.
A mí eso me ha pasado...
12 o 13 veces, no lo sé. Él tampoco.
Pero no es tan terrible.
¡Déjala en paz !
En el momento, seguro, pero luego se olvida rápido.
Todas te lo dirán.
¿Qué pretendes?
Estropearte la noche.
Venga, la acompaño.
Vuelva a vernos
No nos abandone.
Sí.
Aquí o en otra parte, nunca es fácil la vida en pareja.
¿Por qué ya no corre?
Creo que tengo miedo.
¿Usted?
Es desde la muerte de Octave.
Cuando me enteré del accidente sentí como si le fuera a sustituir.
La dejo aquí ya que teme por su reputación.
- Buenas noches. - Hasta pronto.
Si me pasa, ya me arreglaré.
¿Qué?
- No me irás a decir que... - Todas las mujeres se apañan.
Te prohíbo que veas a esas personas.
-No las conoces. -Una mujer que bebe...
-No es como las demás. -¡Menos mal!
No es tan sencillo.
Si tuviera agallas no se hubiera retirado a los 40 años.
Ya te lo he explicado.
Si todos los pilotos abandonaran cuando se mata un amigo...
¡Es un cagueta!
Estoy segura de que todavía no ha dicho su última palabra
Lo defiendes.
Qué pesado eres.
Como cada domingo, de 14h30 a 17h15,
el programa de Raymond Marcillac nos presenta...
lo mejor del deporte y las variedades
El invitado de hoy será André Dasari.
La realización es de Vicky Liberez.
Buenos días a todos.
Contento de estar de nuevo con ustedes...
para un Tele Domingo que tendrá cuatro apartados deportivos.
Allí están los Milán. Ven y te los presentaré.
La primera parte estará dedicada al boxeo,
porque mañana, lunes 13 de marzo, en Miami Beach, tendrá lugar el campeonato...
Buenos días.
Buenas tardes.
Duval, mi prometido. La señora Milán.
Buenos días, señor.
-Encantado, señora. -Y el señor Milán.
Buenos días.
Hélène nos ha hablado mucho de usted. Siéntese.
¿Es ingeniero?
De momento, sargento mecánico.
Utilización de las habilidades.
- ¿Un cigarrillo? - No, gracias.
Es guapo...
Sobre todo es amable.
Tiene un parar serio.
Eso era hace dos años.
¿Quiere tomar algo?
No, gracias. ¿Con los Ferrari?
En el motor, la refrigeración obedece a dos principios...
-¿Se queda contigo esta noche? -Tiene que estar en el cuartel a las 20h.
¿Y si pasamos la velada en el casino?
¿Querrá el señor Milán?
Pregúntale.
No me atrevo.
Espera.
¿Y si vamos a jugar esta noche?
No.
A Hélène le gustaría venir.
¿Dónde?
En el casino. Nunca he ido.
No eres mayor de edad.
No se nota.
Piden el carnet de identidad. Y además te levantas temprano.
¡Ya!
¿Ya qué?
¡Marido!
Ya está.
-¿Qué edad tienes ahora? -Nací en el 39.
Muy bien.
39. 9 y 3 son 12. ¡Pero si es una de mis cifras! ¡Vamos!
Nunca aprenderé.
No estás obligada a jugar.
Gracias.
3.000 al 12.
¿Por qué cree en el poder de las cifras?
Es como con las personas. Trata de poseerlas.
¿Gana?
En el juego, a veces.
¡El 29!
¿Y con las personas?
Eso no lo sabremos hasta que juegue la última carta.
¡No va más!
27 rojo impar y pasa.
¿Cuál es su método?
Sé perder.
Cuando pierdo, me voy al bar.
Gracias.
-¿Me puedes traer una copa? -El 6-1.
¿A qué juega ahora?
¿Cuál es el máximo?
10.000 francos, señora.
Entonces el máximo al 12.
Es raro que un número salga dos veces
Cuando más riesgos se toman... En el juego como en el amor
No va más, señores.
Va a perder.
12 rojo y par.
¿Cómo sabía que iba a perder?
¿Aquel? Porque parece desgraciado
Yo, soy feliz esta noche.
Y cuando se es feliz se gana en la mesa de juego. ¿No?
-210.000, señora. -Gracias.
Es maravilloso
Hagan juego, señores.
-Toma, Milán se acuerda de ti.
Gracias.
Ven aquí.
Prueba tu fortuna.
No sé. No me atrevo.
No va más.
¡29!
No va más.
29 negro, impar y pasa.
Una chaqueta de ante.
Un tocadiscos.
¿Y por qué no un tratado de pedagogía?
Un abrigo forrado de lana.
Discos a la espera de un tocadiscos.
No, un tocadiscos.
¡Milán!
¡Michèle!
El campo le sienta bien.
Hélène Morel, mi sobrina.
Encantada, señorita.
Roberte está jugando.
¿Se lo has permitido?
¿Me lleva a bailar?
No corrompas a su sobrina.
¡Incorruptible!
¿En qué sala está la señora Milán?
Venga.
Tercera docena y final 3.
El tercero y final 3.
El tercero y final 3.
Hola.
¿Se acabó el retiro?
Por una noche
Nadie en Paris entiende su desaparición
¿Yo? Con Milán, para lo bueno y lo malo.
-32 rojo. -Me ha hecho perder.
Estamos en el bar.
Iré cuando haya hecho saltar la banca.
No puede obligar a Roberte a vivir entre cerdos.
¿Cree que cría cerdos?
¿La conoce de hace mucho?
Era la mejor en todo, la más brillante, la más bella.
-La más loca y la más auténtica. -¿La ha encontrado tan cambiada?
-Cuando Milán estaba triste, ella bebía con él.
Llevan una vida de monjes.
Pero ella le quiere.
Cuando él iba a ver a otras mujeres, ella era la más elegante.
Ahora que se ha convertido en un misántropo, ella no ve a nadie.
-Ella se lo reprocha a menudo. -Sí, pero se queda con él.
El 4.
No va más.
13 negro, impar.
Mis números no salen. ¿Tú has ganado?
No.
¿Me das un poco de dinero?
Olvidas nuestras reglas.
- Vamos... - No.
-¡Roberte! -¿Se han marchado Michèle y...?
Sí. Tenga.
Estoy segura de que con esto volverá la suerte.
Te los devolveré.
- Me cae bien. - ¿Sí?
Nunca la he visto como ahora.
Está perdida.
Venga.
Mire.
Está perdida.
Roberte es una llama. Se enciende, arde y se consume.
Los juegos, el alcohol, el amor, no son más que pretextos para hundirse.
Cómo la ama.
Eso es lo que me ha fascinado de ella.
No va más.
29 negro, impar y pasa.
La partida ha terminado. Volveremos mañana a las 15h.
Buenas noches, señores.
Roberte.
¡Roberte!
Tengo que volver.
Ven, vamos a tomar una copa.
Dame tres medidas.
4 incluso.
¡Quédate!
Buenas noches.
Buenas noches, Hélène.
Buenos días.
Buenos días.
¿Ha dormido bien?
¿Cómo está Roberte?
Ha preferido quedarse.
Iba a ver cómo estaba.
Espéreme.
Me gustaría.
¿Qué hace?
Su rueda ha pinchado justo en el momento que me ha encontrado.
¡Es absurdo!
¿Sí?
- Buenos días. - Eres tú.
Sécate. Vas a coger frío..
Hemos corrido, pero la lluvia nos ha cogido en el Calvaire.
Ah, ¿sí?
¿No has cogido tu bici?
He pinchado justo cuando he encontrado al señor Milán.
Hélène,
quédate así.
¿No te recuerda nada?
Habíamos andado durante horas.
Me hablabas de tu profesión.
No me atrevía a pedirte que fuéramos a un hotel.
Llovía.
Pero te daba lo mismo.
Era en París.
Después, cuando terminaste de secarte el pelo,
fui a la ventana.
Hélène, por favor.
¿Por qué?
Hazme ese favor. Ve a la ventana.
Me quede allí un rato, mirando el Sena.
Y después me di la vuelta.
Estabas tirado en la cama, fumando un cigarrillo.
Me tendiste las manos.
Y...
me cogiste las muñecas y me hiciste sentar.
Yo era feliz.
Lo feliz que fui aquel día.
Me dijiste que me amabas.
De eso hace diez años.
Lo que daría por deshacerse de mí.
¿Cómo puede decir eso?
Crees que le conoces mejor que yo.
Si supiera como la ama, cómo habla de usted.
Sí.
También quería a Octave.
¿Octave?
¿Te lo ha contado?
¿El qué?
Octave se suicidó.
Estaba loco por mí.
La víspera del Gran Premio de Italia,
telefoneó a casa.
Yo no estaba.
Le suplicó a Milán que me dijera que ya no podía más.
Que era necesario que yo eligiera entre ellos dos.
Y que si yo no iba a su encuentro al día siguiente, antes de la salida,
se saldría en la primera curva.
Eso es lo que hizo.
Milán no me había dicho nada.
Es un crimen.
El crimen de un cobarde.
¡No es un cobarde!
Un aventurero, un canalla.
Debía amar mucho a Roberte.
Bonita excusa.
Y tú, ¿matarías por amor?
Por supuesto que no.
Si continua rondándote le partiré la cara.
-Tendrías miedo de lo que dirían. -Esa es la última de mis preocupaciones.
¿Tú?
He estado un poco brusco. Te pido perdón.
Claro.
Desde que siento que te alejas me estoy volviendo loco.
Te sienta bien la ira.
Nunca te he querido tanto.
Me gusta que me hagas enfadar.
Te quiero.
Los enamorados nunca se aburren.
Me pone nerviosa. Ya no quiero oírla.
Pues la vas a oír y a toda la región también.
Hago lo que quiero.
Van a decir que soy tu amante.
-¿Qué hacíamos en la granja? -No es lo mismo.
Se acabó, ya no volveré a ir a la granja contigo.
Haré el amor en mi cama, como todos.
Hélène tiene razón, ella es libre.
Ya se sabía que se veían. Entonces, ¿por qué esconderse?
Nunca ve nada mal.
¿Dónde vas?
A tomar el aire. Esto no marcha bien.
-¿Te extraña? -¿Por qué?
Esto nunca marcha bien cuando un nuevo amor te ronda la cabeza.
Acuéstate con ella y déjanos en paz.
Bésala por mí.
El señor Milán no está.
Es a la señora Milán a quien vengo a ver.
-¡Vaya! Llegas en buen momento. Me vas a ayudar.
- ¿Todo bien? - Sí.
¡Ya está!
Ahí está bien, para que Milán trabaje junto al fuego.
¿Vas a continuar mucho tiempo con este peinado?
Eso no tiene importancia.
Mira.
Mira que bella eres.
No podría dar clase así.
No vas a estar dando clase toda la vida.
Falta algo ahí, en el centro
Tengo un velador arriba. Ven conmigo.
Ve a mirarte al cuarto de baño, te verás mejor.
Puedes ponerte.
¿Qué hace?
Déjame hacer.
¿Por qué?
Porque me gusta.
Están sedosos.
Los he lavado esta mañana.
Milán está inquieto estos días.
El viento nos pone nerviosos a todos.
Sí.
También es por no hacer el amor.
Cuando se vive juntos tanto tiempo, ya no se tienen ganas.
Ya lo había pensado.
Duval y yo lo hemos hablado.
Hay que desconfiar de la rutina.
Sí.
Para Milán la rutina son...
las prostitutas. No lo esconde.
Le gusta contarme sus éxitos.
Contigo igual es más discreto.
A mí, las putas de verdad no me importan.
Pero...
no pude tolerar a Juliette.
¿Juliette?
Sí, era mi mejor amiga.
Siempre estaba en casa.
Ella me encontraba
bella, inteligente,
con clase.
El día que descubrí que...
ellos dos...
No funcionó.
Te lo juro.
Tú, ¿qué dices?
¿Y Juliette?
Una noche, en casa de unos amigos, se fue con ella.
Y no volvió hasta el día siguiente a mediodía
Ella tuvo el valor de venir a casa unos días después.
Había mucha gente.
Teníamos muchas visitas en aquel tiempo.
La eché de casa,
con un par de bofetones, delante de todos.
Igual ella lo amaba de verdad.
¡Qué le vamos a hacer!
No puedo impedir que vaya tras las mujeres.
Pero no soporto que me quiten al marido.
¿Qué hizo Milán cuando la abofeteó?
Se quejó un poco, por las formas.
Para salvar la cara.
¿Qué fue de ella?
Probablemente se hizo puta.
Tenía dotes para eso.
¿Y si le amara de verdad?
No se ama al marido de otra mujer.
¿Milán volvió a verla?
No creo.
Pero no me sorprendería que me lo reproche todavía.
-Te voy a hacer las cejas. -No.
Sí, quiero que estés guapa.
Ya te puedes mirar.
¿Cómo te encuentras?
Me doy un poco de miedo.
Sientes más que nunca la mirada de la conciencia.
¿Por qué bebe tanto?
¿Se te ocurre algo mejor que proponerme?
No quiero que sea desgraciada.
Quiero verte en traje de noche.
No soy desgraciada.
Toma.
Mira éste.
¡Qué bonito es!
Pruébatelo.
Que te lo pruebes.
Cuidado con el pelo.
Tienes unos bonitos pechos. Tienes que mostrarlos.
Milán diría que son gloriosos
Mírate.
Súbete en la cama, te verás mejor.
Eres bella.
Torpe.
Encantadora.
Toma. Es todo lo que he podido matar.
Es un sucio animal.
Se parece al pájaro de mis pesadillas.
Buenas tardes.
Le enseño a ponerse guapa
¿Estás enfadado?
Creía que te gustaba este vestido.
¡Llévate tu sucio pájaro!
Te dejo las plumas para adornar a la chica.
¿Qué le pasa?
No lo sé. Está nervioso.
Ya te lo había dicho.
Me tengo que ir.
¿No te quedas?
Tengo deberes que corregir.
¿Qué hago para quitarme todo esto?
¿Quieres café?
Te he preguntado si querías café.
No vas a conseguir enfadarme.
No te daré ese gusto.
Entonces...
Has usado el pretexto de ir de caza
para pasar por casa de Hélène y decirle que se venga.
Hubieras podido volver con ella,
el lugar de irte a matar un cuervo
para hacerme creer que ella venía por casualidad.
Pasa tu vida en su casa si eso es lo que quieres.
Son vuestras jugarretas lo que no me gusta.
No quiero que me tome por una idiota.
¿Para qué esconderos?
¿Por qué iba a ocultarte algo?
Porque eres un mentiroso.
Me pregunto por qué eres un mentiroso.
Es un defecto de naturaleza.
Es cierto, te miento a menudo
Lo reconoces.
Te miento por piedad.
- No sabes lo que pienso de ti. -¿Piedad tú? No.
Eres malo, como todos los débiles.
También es verdad. Tengo miedo de ti.
Eres la única persona de la que tengo miedo.
Tienes miedo de decirme la verdad
Te tengo miedo como tenía del infierno a los 13 años.
Tú me posees como un confesor.
¡Estás enfermo!
He pasado mi vida con un enfermo.
Y no tienes el valor de decir que has ido a casa de Hélène,
-para decirle que venga. -Roberte, ¡cállate!
Dime la verdad.
¡Qué desgraciada vas a ser el día que no te mienta!
La cólera. Es lo único que me provocas.
Confiesa.
Deseo que te mueras.
Un día te mataré.
Buenas noches.
Buenas noches.
Buenos días.
He decidido recolectar mis peras
¿Qué es eso?
Un cangrejo que ha crecido demasiado rápido.
Tiene unas pinzas de terciopelo.
No dañarán los frutos.
Incluso un artefacto primitivo ayuda al hombre.
Hay que tener la mano sensible para que no se escape el fruto.
Cae, se golpea y se queda pocho.
Temo ser un manazas.
No parece muy cómodo con esa herramienta.
-Venga y me ayuda a domesticarla. -Si quiere.
Déjeme coger ésa.
Aquí está.
Ya le he dicho que era un manazas. Vamos a probarlas.
Todavía no están maduras. Déjelas 3 semanas en el granero.
Esta.
Esta mejor.
Tenía razón.
31.
32.
En tres semanas estarán buenas.
Esperemos.
Tengo que volver..
¿Amaba a Juliette?
Roberte le ha contado esa historia.
¿La amaba?
Creo que sí.
¿Y ella?
Creo que ella me quería
¿Y no la ha vuelto a ver?
No.
Debió sufrir.
Imagino que sufriría.
¿No trató de volverla a ver?
La cobardía es uno de los elementos de la vida conyugal.
¿Por qué se casaron?
Cuando nos casamos ya no nos queríamos.
Pero ella estaba sin recursos.
No quería que pensara que yo buscaba un matrimonio burgués.
Era ella la que debió rechazarle. El matrimonio no entraba en su forma de vida.
Ella no tiene profesión. El amor, la seguridad, llegan con la edad.
Los dos dicen cosas horribles en ocasiones.
¿Y Octave?
¿Octave?
Sí, la llamada telefónica.
Es cierto.
No quería creerlo.
La pasión no tiene moral.
Yo le amo.
Buenas noches, señora Milán.
Descarga el coche.
Cuidado, hay botellas.
No llego pronto, ¿eh?
La nacional estaba llena de coches.
Toma.
No he podido aparcar en el parking de la prefectura.
Mira.
Es el nuevo corte garçon que llega de París. No está mal.
¿Sabes lo que he traído?
Una caja de scotch. Cambiaremos la marca de Radiguette.
Precio único.
Parece que sea de tienda.
¡Vaya cara tienes!
¿Penas de amor ?
¿Sí?
¿De Italia? ¿Has pedido Italia?
-Sí, ya he hablado. -Gracias, señorita, ya la tenemos.
He llamado a Luigi.
Llamas a tu director deportivo en vacaciones.
Se han acabado mis vacaciones.
¿Es cierto?
He tenido suerte. Me ha propuesto un contrato.
¿En qué posición?
La última.
No puedes aceptar, te van a cargar como un mulo
El entrenamiento comienza la semana próxima.
- ¿En Módena ? - Sí.
Me gusta Módena.
¿Quién ha dicho que vienes?
Serías desgraciado si no tuvieras a quién torturar.
Vamos a celebrarlo.
Algo me olería porque he traído un montón de comida.
¡Conservas! Comen muy mal.
Nos recuperamos con la bebida.
Ya no tendrás de qué preocuparte. Nos vamos.
¿Dónde van?
Milán vuelve. Nos vamos a Italia.
Ya sabía que se iría. Le hace mucha falta divertirse.
La que me preocupa es Hélène.
¿Por qué?
No me extrañaría que se hubiera encaprichado de Milán.
¿No has notado nada?
Cuando no se ocupa de ella se pone a lloriquear.
Ella siempre está allí. Sus historias se le suben a la cabeza.
Se le pasará.
Sí, pero para las chicas de esa edad la cosa puede ser seria.
No quisiera que hiciera tonterías.
¿Qué pasa? Ya no te vemos.
Tengo trabajo. Se acerca mi examen.
¿Te ha molestado Milán?
¿Por qué?
No hay que tenérselo en cuenta. Es el equinoccio de los 40 años.
¡Qué numerito con el cuervo!
Ya no me acordaba.
¿Vienes a cenar?
No, tengo que volver. Duval puede llegar. En otra ocasión.
No tardes si te quieres despedir de Milán.
¿Despedirme?
¿No sabes la noticia? ¿No ha dicho nada la prensa?
Vuelve a entrenar con Ferrari.
¿Ya no le veremos por el pueblo?
Va a correr todos los grandes premios: en enero Buenos Aires,
en marzo México, y en abril Mónaco.
¿Y usted se marcha también?
Como de costumbre, arrastrada. Espantaré a los periodistas
y aguantaré el mal humor del héroe.
Luigi llega para firmar su contrato. ¿No quieres venir?
Sí, voy.
¿No te arrepientes? ¿Estás seguro?
Completamente seguro
¿Tanto te importa esa chica?
Lo suficiente para saber lo que hago.
-¿Y no te has acostado con ella? -No.
Me gusta su mirada limpia. Su franqueza.
Todo lo que no tendría si viviera conmigo.
Un año de amor loco y diez para odiarnos.
¿Cómo lo sabes?
Es inevitable. He tardado 10 años en comprenderlo.
¡Vaya!
¡Nunca llegas tarde!
Querida Roberte.
-El campo le sienta bien -¿Has tenido un buen viaje?
-He conducido toda la noche. -No había que perder un minuto.
¡Hélène, ven!
Es Luigi, el director deportivo de Ferrari.
Hélène Morel: nuestra única amiga en el pueblo.
Encantado.
Cenas con nosotros y discutimos el contrato.
Ya está firmado.
Te has aprovechado de mi ausencia.
Cuando Milán confía en alguien firma lo que sea.
Pero este Luigi es un pillo.
Milán sabía muy bien lo que quería. No he podido abrir la boca.
-¿Te has convertido en un hombre de negocios? -Todo llega.
¿Cuándo nos vamos?
Milán tiene que estar allí mañana.
No hay mucho tiempo para hacer las maletas.
-¿Nos has reservado habitación? -Milán prefiere quedarse en la Usine.
No, no... hablarán de coches todo el rato.
- Estará solo. - ¿Qué?
Está incluido en el contrato.
¿Y yo?
Te quedas.
¿Bromeas?
Cada mes le enviaremos un tercio de su salario. Está en el contrato.
¿Te la llevas?
No.
No quiero volver a vivir con ella lo mismo que a nosotros nos ha salido tan bien.
Sube. Te acompaño.
Coge el volante.
Se ha ido.
¿Qué vas a hacer ahora?
Nada.
Nunca podré vivir un gran amor.
Pero yo te quiero.
Yo también.
¿Vienes?
Es hora de bajar a cenar.
Hace un momento. Ya no se mueve. Es preocupante.
Tendríamos que ir.
¿Dónde es exactamente?
En el camino de arriba.
Está lejos.
¿Qué pasa?
Dice que había luces
Un coche debe haberse metido en la ciénaga.
-No podrán salir solos. -Vamos.
Deberíamos ir en busca de Auguste.
Comienza a cenar sin mí.
Se deberían ver los faros.
Estarán tratando de ahorrar batería.
Aquí es donde se han empantanado.
Habrán salido solos.
-Han debido dar media vuelta. -No. Las huellas continúan.
¿Dónde lleva este camino?
Acaba bruscamente al borde del estanque.
Pero es el coche de...
Hay que avisar a Milán. ¿Lo podemos encontrar en Módena?
¡Eh, Milán!
Ciao, ¿qué tal?
No estabas hecho para el campo.
El campo tiene cosas buenas.
Oye, ¿y Roberte?
Roberte se ha quedado en el pueblo.
Sous-titrage : Leffe para Noirestyle
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