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Original subtitles

Gracias.

¡Repórtese inmediatamente!

¡Ándale, carajo, que no tengo todo el día!

¡A la orden, mi comandante!

A ver, cadete, ¿qué materia se estudia? Derecho, defensa personal, psicología

criminal, armas.

Pues ahora no va a estudiar ninguna.

Esta casa le da permiso para trabajar conmigo.

Y se le enseña a los profesores mañana.

Perdón, comandante, faltará clase, atrasaría mis estudios. ¡Cadete, Rojas!

¡Se reporta a mi oficina en 15 minutos!

¡A la orden!

A ti te fue bien, cuñado.

Yo tuve que cortar el pasto de su jardín y después lavarle el carro.

Hasta le encontré condones en la guantera, man.

¿Condones? ¡No me chingues! ¡Te lo juro!

Muy bien, jóvenes.

A ver quién me puede resumir el concepto básico de la lección de hoy.

Son ustedes la generación más burra que he tenido en todos los años de dar

clases.

A ver si el cadete Rojas puede esclarecerles el pensamiento a sus

compañeros.

Hay tres reglamentos básicos para detener vehículos en carretera.

Primero, infracciones para vehículos en movimiento.

Segundo, violaciones técnicas y mecánicas.

Tercero, violaciones de permiso para... ¿Por qué se anda por las ramas cadetes

rojas? Lo único que le estoy preguntando es cuál es el principio fundamental de

la clase de hoy.

Bueno, no estoy muy seguro.

Lo que yo entendí es que no importa ni dónde ni cuándo, siempre hay infracción.

¡Exactamente!

Siempre hay infracción.

Si ustedes siguen un vehículo en la carretera, primero lo detienen y luego

buscan la infracción.

A ver, ¿qué aprendieron hoy? Siempre hay infracción. ¿No los escucharon?

Siempre hay infracción.

A que como miembro de la misma la engrandezca, viendo con la mística

del servicio que la caracteriza.

Forma larga.

Un paso al frente.

La Patrulla Nacional de Carreteras le exhorta que como miembro de la

misma, la enaltezca cumpliendo con la mística del servicio que la

caracteriza.

Su arma larga.

Su placa.

¡El cadete, Miguel Ángel Mendoza!

¿Qué tal?

Felicidades, hermano. Enhorabuena.

Gracias. ¿Y papá?

No pudo venir, Pedro.

Fue tan de trabajo, tú sabes.

Le está orgulloso de ti.

¿Sí?

¡Vamos a bailar!

Su primera misión, oficial Pedro Rojas, es la zona norte, sector 4, la recta

82.

Tiene usted ampliamente recomendado.

Yo espero un desempeño ejemplar de su parte.

Sí, mi comandante.

Bien, pues vaya al patio y repórtese con el teniente Pérez para que le asigne su

patrulla.

Toca la 27, Rojas.

Esta patrulla es la mejor disponible.

Gracias,

teniente.

Pero te lo advierto.

Más mínimo rasguño y yo mismo te parto la madre.

Sí, teniente.

Gracias, teniente.

Gracias. Gracias, teniente.

Buenas tardes.

¿Me permite su licencia, por favor?

Señorita Moreno.

Señorita Moreno, ¿sabe usted que está arriesgando la vida de gente inocente al

darse la vuelta en una calle donde el sentido es contrario?

¿Cuál es su explicación, por favor?

Es que voy a llegar tarde a mi chamba.

Y mi jefe quiere correrme. Y mi mamá está muy enferma. Señorita. Y mi papá me

pega.

de su casa para no llegar tarde al trabajo.

Señorita Moreno, mire, eso le puede costar una infracción de, pues bueno, de

tres días de multa de su coche.

Señorita Moreno, aquí tiene su licencia, por favor.

Señorita, señorita, mire, se la perdono, en esta ocasión no va a suceder nada,

pero por favor, tenga más cuidado la próxima vez. Aquí tiene su licencia.

Todo bien, ¿verdad?

Con permiso.

Que tenga buen...

Que no quede huella, que no, que no, que no quede huella.

¡Nos mandaron a cubrir el mismo infierno!

¡Aquí hasta los zopilotes se sienten solos!

Buenas tardes, jefe.

Buenas tardes.

¿Qué van a tomar, joven?

A mí traigan una cervecita bien fría.

Ah, pues dos una vez, por favor.

¿Cervecitas? No hay, joven, ya se me acabaron, jefe.

No hay más que puro tequila.

¿Y esos gringos qué?

Bueno, ellos trajeron su propia cerveza.

Bueno, pues, si no hay cerveza, entonces tráiganos tequila.

¿Qué tal, eh?

¿Cerveza, señores patrulleros?

No, gracias.

De las buenas.

Para buenas las mexicanas.

Es que nunca has tomado cerveza en el octubre. Oye, oye, ¿no ve que estamos

ocupados?

Déjame aquí.

Oye.

¿Y de aquí cómo espera que sacamos lana?

¿Sacar lana?

Sí, tú sabes.

Llenar las cuotas.

Hay que revisar las cargas y las guías de los camioneros.

En esta zona hay muchos narcos.

Pasan la droga en camiones con señas dinamiteras.

No, no, con narcos no hay que meterse, Pedrito.

Esos cuotas andan muy proesos.

Tampoco hay que tenerles miedo.

Salud. Salud.

Cristo.

Buenas tardes, joven.

¿Qué pasó, mi oficial?

Le falta el tumbaburros. Me lo robaron anoche.

Ábrame acá atrás.

Solo traigo conservas.

Así que nada más traía conservas enlatadas.

Pues... Llévese un balón de fútbol.

Unos tenis para su hijo.

Un trajecito de baño. Así que tratando de sobornar a un oficial.

La mercancía queda decomisada.

Acompáñame al cuartel.

Uno trata de ganarse la vida.

Ay, qué milagro que se acuerdan de mis niños.

Ay, no te apures, oficial.

De todas maneras, Dios te los habrá a agradecer.

Niños, a comer.

A comer.

Ay, qué poco necesitan para sentirse felices.

¿No le parece?

Regálenme un cigarrito, oficial.

¿Por qué no se va a dormir a su casa en lugar de andar como San Yujuela a ver a

quién le chupan la sangre?

Señorita, está usted en violación del artículo 70 en relación con el

público en camión de carga. Muéstrame su licencia, por favor.

Oficial.

¿Y en qué voy a llevar mis peones al campo, eh?

¿En limusina?

Usted es de Chilango, ¿verdad?

¿Se le nota?

Ya déjelo en paz, señorita Griselda.

Griselda. Sí, ¿qué? ¿No le gusta?

Es un nombre raro, pero sí, me gusta.

¿Y ahora qué vamos a hacer, oficial? Porque yo no le voy a dar mordida.

Bueno, me imagino que va usted a desayunar con sus peones.

¿Sabe? Yo no he comido desde ayer en la tarde.

Ay, oficial.

¿Quiere usted desayunar?

¿Sabe usted dónde está la calle Pancho Villa?

Sí, ¿cómo no?

¿Conoce usted la plaza?

En el 115, a dos cuadras de la plaza, está mi casa.

Lo espero.

En una hora.

Puntualito.

Buenas tardes, ¿la señorita Griselda?

Lo estamos esperando.

Llegué usted dos horas tarde.

Mucho trabajo.

Contratiempos en la carretera, señor Marcos.

No se preocupe, oficial.

Usted puede venir aquí como usted quiera.

Gracias, señorita Griselda.

A ver, dígame, dígame.

¿Cómo es posible que no hayan agarrado a los asaltantes de la gasolinera?

Bueno, señor Marcos, ese asunto está bajo la jurisdicción de la policía

municipal. No nos corresponde.

Bueno, de todos modos, aquí tienes en su casa cuando guste, oficial Rojas.

Ah, qué caray. Muy amable.

Oficial, ¿no lo molesto?

Con la manga.

Claro que sí, permítame.

No lo voy a ayudar a ensuciar más, señorita Griselda. No.

¿Qué le pasó ahí?

Accidente de chamaco. Ya saben, los amigos.

Me aventaron por una ventana.

Ay, pero con estos amigos, ¿para qué quiere usted enemigos?

Usted sabe, la capital, señorita Griselda.

¿Cómo le gusta Mapimí?

Hermoso lugar, señor Marcos.

Realmente bello.

En Mapimí nació Dios.

Bueno, más si dicen así. Ay, papá.

Le di el buen huevito.

Por favor, señorita Griselda. Dígame celdita, como todos mis amigos, hombre.

Como usted diga.

Celdita, perdón.

Pero hombre, se está muerto de cansancio.

Señora Zenaida, le prepara la cama al oficial en el cuarto de Westwood. No,

señor Marco, no necesito en realidad.

Un patrullero nunca descansa, papá.

Siempre están al pie del cañón, ¿verdad, oficial?

Así es.

Ah, cendita.

Papá, ¿tenías algo que hacer?

No, no, nada, no tenía nada.

Sí me dijiste que te acordara que tenías algo que hacer.

Ah, sí, sí, es verdad.

Iba al cementerio a cambiarle las flores a la tumba de su santa madre.

Con permiso, ¿eh? Propio, señor Marcos. La acompaño a la puerta. No, no, no,

tranquilo. Mucho gusto, ¿eh?

¿Nos vemos pronto?

Claro que sí.

Gracias.

para el enganche del sistema de irrigación del rancho.

No se

preocupe,

mi Pedrito.

Aquí son todas las viejas.

Ya, se le pasará.

Tomás, consiguen el anillo y aprietan la soga al cuello.

No, Marcos, lo acabo de lavar.

Aquí tiene una bastoneta, mira.

Volvemos más tarde.

Hasta luego.

¿Quién? Hey, Aníbal.

¿Cómo está? Lo prometido es deuda.

Sí, Rion.

¿Qué? ¿Cuánto? La mitad, ya sabes.

Órale. Oye, luego hay que poder checarse el aceite al transam, ¿no? A ver,

pásamelo. Pedrito.

Ya, ya, ya.

Oye, ¿cómo vamos a botar esta carcacha, Pedro?

No, está muy bien.

Lo que le tengo que cambiar son las bujías.

Cámbialo por un coche, Pedro.

Esto es un coche.

¿Qué hiciste, cabrón?

¿Quién sabe?

La estás regando, Pedro.

Pero lo que a ti te hace falta es divertirte un poco.

Vente al oasis después del turno, Pedro.

No, no creo, Aníbal.

Pero gracias.

Adelante.

A la orden, mi comandante.

¿Qué pasa, Rojas?

Están reportando que no cumple debidamente con su cuota de

¿Algún problema?

Bueno, la carretera es muy abandonada y el tráfico que transita es muy pobre,

comandante.

Pues qué raro, porque el oficial Guerrero sí está cumpliendo.

A mí no me interesa lo que haga el oficial Guerrero. Pero a mí sí me

Rojas.

Y por su pobre rendimiento ahora lo voy a asignar a la ruta 44.

¿La ruta porcina?

La misma.

Y sépalo de una vez.

Si no cumple debidamente con su trabajo, voy a tener que suspenderlo

definitivamente. ¿Entendido?

Sí, mi comandante. Retírese.

Yo voy a disculpar, pero sin los permisos de salubridad, sus camiones no

salir de la estación de revisión.

Señor oficial, hombre, usted sabe lo que es el papeleo de salubridad.

Si espero esos permisos, esos cerdos se me van a morir de viejos.

Además, aquí traigo un certificado del doctor Matanzas. Ah, y una bonificación

para el fondo de jubilación de ustedes.

¿Cómo la ve?

Agradezco mucho su bonificación, señor Mateos, pero sin los permisos, sus

camiones no salen.

No salen.

Claro, ya.

Cada vez que cambian al oficial de guardia, la mordida aumenta.

No tengo información al respecto, señor Mateos.

Yo le voy a dar un poco de información, señor oficial.

Aquí tiene.

Póngame el sellito, por favor, en el permiso.

Aquí hasta las piedras sangran oficial.

Muchas gracias.

¿Y esto?

Es el muertito oficial.

No, pero no pensarán comérselo. Esta gente es pobre y no tiene qué comer.

¡Vamos!

¡Vamos!

¡Gracias!

Bien tejido, ¿no, Pedro?

Me gusta.

Oficial Pedro Rojas.

Vale.

Hola, Emilio. ¿Qué? ¿Quieres visitarme?

Claro, nena.

¿Para salir?

Mira lo que te traje. Te va a encantar.

A mi casa no se llega a estas horas, cabrón. ¿A dónde?

¿A las cinco de la mañana? No te burles, pedo. ¡Qué imbécil!

¿Dónde estabas, pedazo de mierda? ¿Eh? ¿Eh?

A ver.

¿Dónde estabas?

Ay, no, gente. Es que va a despertar a tu papá. ¿Desde cuándo te importa,

cabrón? Ay, ya me haces mi casa con lo que se me da la gana. ¿Sí?

Pues ahorita vas a ver. No, vas a ver porque de mí no te vas a burlar, Pedro.

Te lo advierto, Pedro.

Y de mí no se burla nadie, Pedro.

Te lo advierto.

Esta es la última vez que me lo haces, Pedrito.

Porque la próxima vez no vas a vivir para ver el amanecer. Eso te lo juro.

Y si me llegas a pegar una enfermedad venerea, te voy a servir los huevos en

desayuno. ¿Oíste?

¿Te está cayendo el veinte, Pedrito?

Me hubieras dicho que estabas trabajando, hombre.

¡Déjale, cabrón, que se pela!

¡German, pícale!

Patrullas 27 y 19, aportando accidente aquí en la carretera 52 del kilómetro

¡Cambio!

¡Voy por esos pendejos!

Central, aquí patrulla 27, patrulla 27, reportando vehículos sospechosos, sin

placas, Gremlin, amarillo.

No quiere que le haga el chistoso. ¡Déjeme su licencia!

No quiere que le haga la prueba de... ¡Déjeme su licencia!

Si estoy bien, mire.

Estoy jugando, pendejo.

Permítame, no se enoje, oficial.

No me ofenda, ¿ya?

Ahí está, ahí está.

Levánteme la infracción rápido porque tenemos mucha prisa.

¡Simón!

¡Déjame tu licencia!

¡Adiós, monstruos!

¡Hijos de puta!

Comando 13, patrulla 27.

Código 44.

Un balazo en la pierna.

Patrulla 27, reporte su posición, oficial Rojas.

Oficial Rojas.

Patrulla 27, reporte su posición.

Patrulla 27, reporte su posición.

Pedro. Pedro,

despiértate, hombre.

Oficial Rojas.

Pedro, tengo que hablar contigo, muchacho.

El mismo.

Que ya no me reconoce.

Hola, papá.

Me alegro de verte.

Esos hombres casi te matan.

Eso me pasa por bajar la guardia.

No volverá a pasar.

Vas a quedar lisiado igual que yo.

Todo por culpa de esos malditos policías.

Que me volaron la rodilla en la huelga del 62.

Voy a quedar bien.

Ya lo verán.

Considera todo esto, hijo.

Vente a trabajar conmigo en el taller.

¿A eso viniste?

Si pierdes la vida, no sigas deseándome.

Papá, soy patrullero y lo seguiré siendo siempre.

¿Vas a seguir siendo un mordelón?

No me trates así, por favor.

Nos veremos, Pedro.

Nos veremos en otra vida.

Papá.

Papá, no me dejes aquí.

¿Crees que van a ser patrulleras, Luzento?

Ay, Pedro.

No le estés metiendo ideas en la cabeza, por favor.

Ahora resulta que ser patrullero no vale nada.

Pedro, no te pongas así.

Tú sabes muy bien que tu trabajo es un servicio público que muy poca gente

reconoce.

Pues papá solo pasó a verme para insultarme.

¿Tu papá?

Pedro.

Tu papá se murió.

La semana pasada.

Mientras estabas en el hospital.

Tenías tanta fiebre que... Pues no te quisimos decir nada.

Voy a acostar a la niña, ¿eh?

Tu chamba es muy peligrosa, ¿no?

A ver, te ayudo. Gracias.

También la tuya.

Maribel.

¿Por qué haces esto, eh?

¿Cómo que por qué?

¿Por qué?

¿Y tú por qué eres patrullero?

Por favor, no compares.

No es lo mismo.

¿Ah, no?

Yo tengo dos niños.

Y mi esposo se fue hace dos años.

Seguramente piensas que lo hago por gusto, ¿no?

No.

¿Eh? No, no por gusto.

Lárgate de aquí.

¿Por qué?

Lárgate de aquí. Quiero verte, por favor.

Lárgate de aquí.

¡Oye, Manuel!

Gracias.

¿Está bien, Rojas?

Sí, teniente.

¿Qué le pasó?

Choqué con un camión.

¿Estás siguiendo a alguien?

No, hice meter reverja y metí primera.

Pues sí que le arremaste un buen putazo, ¿eh?

¿Es chistoso?

Pregunto, ¿le parece muy chistoso?

No, teniente.

Esta patrulla es propiedad pública y está bajo su responsabilidad.

Las reparaciones corren por su cuenta.

Sí, teniente.

Mientras.

Teniente, esta patrulla no está en buenas condiciones. No hay que ser

Se las signo permanentemente.

Teniente.

¡No me mates, señor oficial!

¡No me mates!

¿Matarte? No, no me voy a manchar las manos de sangre.

Mejor que se encarguen los presos de violarte.

Soy Ramón López Pérez y mi padre es gobernador del estado.

¡Vamos, gobernador! ¡Te voy a madrar ahora mismo! No, no me madres, señor

oficial. Le juro que soy Ramón López Pérez. Vamos al cuartel.

Que tus amigos esperen la grúa.

¡Elisio! ¡Háblale! Mi papá en la casa del gobierno.

No te preocupes, Ramón. Le voy a hablar también a mi tío Esteban, el de la

judicial.

La mierda.

Destrozas tu patrulla.

Y luego le das de golpes al hijo del gobernador.

Ay, lo que se merecía era una buena madriza.

Apenas si lo toqué.

Sí, Pedro, pero ya sabes cómo son estos juniors, carajo.

Parece que están hechos de porcelana.

Y tú, cabrón, no te puedes meter con ellos porque nunca se sabe quién es

Carajo, hay que ir.

Pues a ver si controla a sus animales. Oiga, no me falta el respeto.

Navarro.

Bueno, ¿y qué quedaron?

¿No van a reportar?

Tengo que ir a Torreón a hablar con el doctor Bolaños.

Eh, Rojas.

Ya está lista la 27.

Que se la asignen a otro.

Ya me acostumbré con la 112.

Seguramente estás bromeando, ¿verdad, Pedro?

En esta patrulla te estás jugando la vida.

No, el motor de la 112 tiene... más centímetros cúbicos.

Llévate la 27, Pedro. Esta patrulla es mejor.

Y es así como...

Como esta pistola, ¿ves? Es mejor.

Una Smith & Wesson, automática, calibre 45.

No la puedes comparar con tu 38.

¿Cuál es la diferencia, Aníbal?

Las dos matan.

¿Estás seguro que no odiaba usted a su padre?

Él era muy exigente conmigo, pero yo lo quería mucho.

Y le siguen gustando las mujeres.

Absolutamente.

Hola, doctor.

Sea franco.

¿Qué, me ve muy mal?

Mire, oficial Rojas.

Tómese estas píldoras.

Si no le funcionan, venga y le doy unas más fuertes, ¿bien?

Gracias, doctor.

Bien, señor Peña.

El problema está en que su camión no está en condiciones para viajar en

carreteras de alta velocidad.

Tenemos una oportunidad, oficial.

Mire, vamos de aquí muy cerca.

Y piensen los niños.

Son retrasados mentales los pobrecitos.

Además, yo pensaba darle una lana, jefe. No se trata de lana, señor.

El problema es que la seguridad de estos niños está en sus manos.

Están manejando muy lento.

Patrulla 19, aquí patrulla 112, cambio.

Patrulla 19, ¿me cuentas cuál es tu cambio?

Acabo de ver un camper blanco pasar con placas 471 OVE rumbo a tu sector.

El gringo de adelante viene fumando mota, cambio.

A eso nos vamos a sacar los ojos de gringa. Gracias, Pedrito.

Ten mucho cuidado, Aníbal. Tienen pinta de narcos.

Mantén tu banda de radio abierta. Yo, en cuanto termine un pendiente aquí, salgo

en apoyo, cambio.

Señor Peña.

Me parece que a tres kilómetros aquí adelante hay un albergue, el albergue La

Malinche. Es para niñas, pero con toda seguridad les darán permiso para que se

queden. Gracias, oficial.

Que Dios le bendiga.

Estamos para servir al público. Muy amable.

Tenga para unas aguas.

Maneje con precaución, señor Peña. Gracias. Buen día.

¿Y ustedes qué ven?

¡Adentro!

Aquí patrulla 19.

Ya localicé el vehículo sospechoso. Cambio de posición para interceptarlo.

Cambio.

112.

9.

Cambio de plan. No hay peligro. Voy a detenerlo. Cambio.

Patrulla 19, no arranques esta chingadera.

¿Qué haces, Aníbal?

Espérame, cambio.

Aquí solo servimos cosas.

Treinta años en el servicio.

Todavía no me acostumbro.

Por Aníbal, Pedro.

Hay que recordarlo siempre.

Voy a buscar a un gringo.

No nos van a pagar.

No pierdas el tiempo, Pedro.

cabrones ya están fuera del país.

Tienes que aprender de lo sucedido y olvídate del asunto.

Pero eso sí, acuérdate de Aníbal, tu amigo, que

perdió la vida en el cumplimiento de su deber.

¡Tranquilízate! ¡Cálmate!

¡Y tocan esta pinche televisión, carajo!

¡Dame otra botella de tequila!

¿Qué hacen aquí? ¿Por qué no fueron a la escuela?

¿No saben que está prohibido vender iguanos en la carretera?

¿No saben?

¿De dónde la sacaron?

Nos van a tener que llevar a la cárcel. ¿No quieren ir?

¿Entonces por qué no están en la escuela?

¿Dónde está su escuela?

Vamos a la escuela, pues. ¿No quieren ir?

Nos van a llevar ahorita, ¿cómo no?

Venga, usted también.

¿Qué le pasó a esta

niña? Me la mordió el perro.

Señora, llévenla al servicio médico, que la atiendan, pero rápido.

Esto es muy peligroso.

¡Que no me sigan! ¡Quédense ahí!

¿Me ayuda con mi otro anillo?

Gracias.

Ya, ya vamos.

Por aquí, oficial.

La dejaron aquí esta tarde.

Maribel. ¿Usted la conoce?

Sí. Entonces ayúdenle. Aquí no se puede quedar.

Maribel.

Maribel.

Maribel, ¿qué tienes? ¿Qué te pasa?

Por favor, ayúdela.

Maribel. Soy Pedro, ¿me reconoces?

Maribel.

¿Qué pasa?

¿Qué te hicieron, Maribel?

Maribel.

Maribel. Estoy bien.

Estoy bien, no te preocupes.

Tengo mucho frío.

Ponte mi chamarra.

Guárdate, animal.

Bájale, Pedro.

Si nada más es una iguana.

Usted mucho cuidado porque por ahí anda otra.

No seas maricón.

Maribel, te voy a llevar al bar. Pero me tienes que decir quién te está

entregando la droga. ¿Qué te importa?

Maribel, no estoy jugando.

No, yo tampoco, Pedro. Pero te comportas como la droga de Tarzán.

Y las cosas son como son.

Eso no puedes cambiarlo.

Deja eso. ¿Qué?

Pastillas que me recetó el doctor para mis nervios. No sabía.

No te metas en mis problemas, ¿eh?

Bueno, por lo menos déjame invitarte a cenar.

Pues si quieres.

Buenas noches, dos de chicharrón, por favor.

Ya me voy. ¿Me vienes a ver, eh?

Emilio, tenemos que hablar. ¿Qué haces aquí?

¿Y tú qué crees, carajonita? ¡Te quito un pase!

Ya no puedes más, te voy a... Emilio, por favor.

Me estoy muriendo de carajo. Vamos allá adentro.

Estoy tan cliente como todo.

¿Dónde estás?

Disculpe, ¿qué hora tiene?

Ya, niñero, ¿qué no tienes para comprarte un pinche reloj?

Y es muy tarde.

Pero si llegas tarde es porque quieres, porque el desayuno ya está servido, ¿eh?

¿Qué haces?

Nada.

Estoy revisando la escuadra de Aníbal.

No puedes olvidar, ¿eh?

No pude hacer nada para salvarlo.

Yo lo único que te pido es que tengas mucho cuidado.

Soy tu mujer.

Pero tu viuda no quiero ser.

Dejar a mi hermano, a Nuevo Laredo, que mañana regresa a trabajar.

¿Y usted en qué trabaja?

Yo soy periodista. ¡Tú va a las manos!

Muéstrame su credencial de prensa.

Fíjese que se me quedó en mi casa, en Brownsville.

No tenemos nada, de veras.

Periodista. O querrá decir, contrabandista.

Ábreme la cajuela.

No hemos hecho nada. ¡Ábreme la cajuela!

No tengo llave.

Deja usted muy ligero, señor.

No traerá peso en otro lado.

Quítese.

De rodillas.

Quítate los pantalones.

Quítate los pantalones.

¿Pero por qué los pantalones? Oiga, eso es un atropello.

No, no, no, Carlos.

Mira nada más.

¿Qué es esto?

¿De dónde sacaron todo esto? Carlos, ¿de dónde?

¿De dónde lo sacaron?

Nos van a dar que dan por soplones.

Ese no es mi problema.

¿Qué me dicen del helicóptero que estaba atrás de las montañas?

Es del distribuidor.

Son extranjeros.

Ellos traen la droga y nosotros la pasamos para el otro lado.

¿Cuándo viene nuevamente?

Pasado mañana. Hacen entrega aquí en los órganos.

Es todo lo que sabemos, señor.

No me vaya a matar, señor patrullero, por mis hijos.

Óigame, óigame, oficial, si no hemos hecho nada.

¿Y el coche? ¡Vámonos!

¿Puedo pasar?

¿Determinaste?

Hace rato.

¿No quieres cubrirte?

¿No prefieres verme a ti?

Maribel, todo este dinero y este paquete de droga, vete a curar a casa de tu

madre.

¿Y tú qué tienes para mandarme?

Soy patrullero.

Y haces lo que te digo, te mando al bote.

Yo ya no tengo cura.

Me voy a morir.

¿Vas a morirte?

¡Casa, Maribel!

¡No quiero encontrarte muerta en este antro!

Coge tus cosas que te llevo a la estación.

¡No me hagas tu cifra y de tu mamá de mi parte!

A ver cómo llegaste.

Hace dos meses que no te estrellas, nos vas a dejar sin chamba, ¿eh?

Revisame los platinos en lo que hablo con el comandante. Órale.

¿Qué hiciste, Rojas?

Porque he recibido un reporte de la policía judicial.

¿De la judicial, comandante?

Sí.

Detuvieron a dos sujetos en la carretera, pero insisten que un

zona los detuvo. Les decomisó la droga y luego los soltó.

¿Sabe usted algo, Rojas?

Los de la judicial son muy ingenuos, comandante.

Con toda seguridad los detenidos escondieron la droga y han inventado

historia.

¿Entonces no sabe nada?

Absolutamente nada, comandante.

Bueno, pues les voy a decir a los de la policía judicial que sigan

interrogándolos. Eso es todo. ¿Puede retirarse?

Rojas.

Sí, mi comandante.

Cuídese, muchachito.

Porque lo traigo metido entre ceja y ceja.

¿Entiende, verdad?

Sí, comandante.

Gracias.

¡Ven por mí, cabrón! ¡Te voy a partir la madre!

¡Solo quería hablar contigo, pendejo!

¡Puta madre!

Sí, se lo haré saber inmediatamente, señor.

La central de la PNDC lo felicita, oficial Rojas.

Gracias, comandante.

Era un traficante de drogas. Se lo merecía.

Solo quería detenerlo. Y bien que lo hizo.

Felicitaciones.

Ahora, mientras se realiza la investigación oficial, voy a suspenderlo

¿Por qué?

No se preocupe.

Es cosa de rutina cuando se trata de muertes.

Aunque la judicial insiste en que las entregas semanales de droga eran de 15

kilos.

Están acusando de quedarme con drogas.

Bueno, usted sabe que la policía judicial siempre piensa lo peor y

todos.

Me retiro del servicio.

Comandante. Escúcheme, Rojas.

La Patrulla Nacional de Carreteras recompensa a todos sus elementos más

efectivos. Quítese ser duro, Rojas.

Usted tiene un gran futuro dentro de la corporación.

No vale madres.

Me voy a mi casa.

Rojas.

¡Oficial Rojas!

Muchachitos.

La mayoría no llega ni a eso.

Ya, ya, ya, ya, mamita. Pedro.

No sé, papá. Pedro.

Ya, mi amor.

Pedro, no te olvides de decirle al señor Benancio que repare la cerca de las

vacas, ¿eh?

Sí, mi vida. Y vete despacio, por favor, porque puedes lastimar al uno de los

muchachos.

¡Andy, mi vida!

¡Ah, mi Pedrito!

¡Mi Pedrito!

Me compra la edición Vespestina de La Voz del Norte.

Sí, don Marcos.

Y no se le olvide mi cambio.

¿Eso es todo?

No. Mi becho.

¡Mamá, Pedro!

que apareciste.

Sí, perdón que no había venido, pero la verdad no había tenido tiempo con todo

esto de la renuncia.

Sí, me imagino.

Te estuve buscando que buscarte al cuartel hace más de un mes.

Invítale al oficial una taza de té.

Te invitaríamos a comer, pero pues no alcanza.

Me da mucho gusto verte mejor, Maribel.

¿Y por cuánto tiempo?

Pedro.

Vente a vivir con nosotros.

Podríamos ser muy felices.

No, Maribel.

No puedo dejar a mi familia.

A mi hija.

Pues mínimo voy a tener que regresar al bar. No.

No, no, por favor.

¿Por favor qué?

¿Y yo? ¿Cómo crees que le voy a dar de comer a mi familia?

¿Eh? Tú me prometiste una lana. ¿O qué? Ya se te olvidó.

Mira, cabrón.

Si no te quieres venir a vivir aquí conmigo y no puedo trabajar, entonces,

Entonces dime, ¿qué carajos voy a hacer?

¿Eh?

¿Vas a mantenerme o qué?

Te voy a pasar una lana cada mes.

Eres un chingón.

¡Maribel, la niña!

¡Puta madre!

Son enemigos el delito, orden, honor y el servicio.

Pon atención, hay que buscar por el portar tu

libertad.

No lo dejaron los cabrones.

Pon atención para vivir.

Hay que doler en el deber.

En el desierto una noche pasaron gringos en mi coche.

Hay que vivir degradación con la verdad. Hay

salvación.

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