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¿Dónde vas con este tiempo? Pasa, pasa.
Qué cuerda se te ha roto, ¿eh?
Anda, venga.
La amiga del alma.
¿Se os ha hundido el techo?
¿Qué traes a la iglesia?
¿Varón, hembra o chascarrillo?
Ha venido San Pancracio a verme y dice que voy a pasar por la vicaría.
Vestida de blanco, como ella.
Ay. Ven conmigo, anda.
Por fin se me ha declarado el burro ese. Ha sido tan divertido al cerrar la caja
tartamudeando y con la entrepierna hinchada, sudando y temblando como un
sin quitar los ojos de mis piernas, porque en ese momento estaba ya
las medias precisamente.
¿Te subías las medias o te bajabas las bragas?
¿Tú qué harías? Te dependí en ta dueña.
Ay, ¿cuándo te vas a cansar de calentarles las braguetas a los tíos? Te
dar de puñaladas un día.
¡Son ellos!
Son ellos los que se me quieren casar. Se ponen cardíacos en cuanto los miro. Y
enseguida me hablan de matrimonio.
¿Qué puedo hacer yo?
Bien que les enseño la pata renca.
Claro, como eso no se nota en la cama.
¿Cómo se lo explico yo, Andrés?
Se lo explicas lo mismo que a Ignacio.
¿Quieres un consejo?
Que no sea el de siempre.
Atención. Cuando estén encima tuyo, grita.
Grita, araña, muerde.
Penétrame.
Se ponen locos porque lo que de verdad quieren es hacerte un orgasmo.
¿Y de quién has aprendido tú tanto?
De ti.
¿De dónde venía Antonio?
De Tarragona.
¿Por la autopista?
Nunca viene por la autopista.
Acaban de decir por la radio que ha habido un choque muy gordo en la
de la costa.
¿Un choque?
Tranquila, que tu Antonio tiene una estrella en el culo.
¿Lo ha visto ella, la estrella esa?
Calla.
Atrás, señora, atrás.
Atrás, atrás, atrás.
Intenta comunicar con la central, a ver si localizan al sargento Ramírez, ¿eh?
De acuerdo.
¿No han encontrado nada más? Nada más.
A ver, señores, será mejor que vuelvan atrás.
Van a tardar unas horas en despejar la carretera.
¡Volvete atrás, Combo! ¡Soltando la mediana!
Bueno, pues tendrán que esperar.
¿Alguno de ustedes conocía al conductor?
Depende del turno. A ese camión le servían tres conductores.
Descartado, teme al flaco porque está con hepatitis en el hospital.
¿Puedo ver la cabina? Vamos.
Deme la linterna. Allá va.
Aquí hay de todo.
Imposible saber quién iba al volante.
Luis Satienza.
Luis Satienza.
¿Lo conocen?
Miuda y tres hijos.
Loli, ayúdame, anda.
Oye, ¿estamos en el baño? Estamos fuera, ¿vale?
¿Me llevo a esta casa?
Sí.
El pasado no importa.
Lo principal es que a partir de este momento tú sepas cómo sacarles el mejor
partido a tus experiencias.
El amor rodea este signo de una manera muy especial. No hay pasión, pero sí
sincero. Planeta regente, la luna. Color mágico, albaricoque.
Días para el amor. 12 de enero, 13 de septiembre y 22 de diciembre.
Dime te quiero. Te quiero.
Te quiero mucho.
Estaba inquieta.
Por una tormenta.
Cenicienta, su príncipe. Y el zapatito de cristal.
¿Se puede saber de qué te ríes?
Llega con mucho retraso.
El fotógrafo prometió enviarnos una copia cada uno.
Gente desconocida.
Foresteros. No conozco a nadie del grupito.
¿Cómo que no?
Mira, aquí está Cinta.
Y este es cuando empezaban a salir.
A ver quién más.
Bueno, ¿me conoces a mí?
¿Cómo me encuentras? ¿Más joven?
Algo más joven.
¿De cuándo es esta foto?
Hace un año.
Aún no había nada entre nosotros, y eso es lo que te preocupa. Ni siquiera nos
conocíamos.
¿Y él quién es?
Uno. ¿Qué importa ahora?
¿No te acuerdas?
No quiero acordarme.
Bueno, rompela tú.
¿Hubo algo entre vosotros?
Nada.
Seguro.
Rosa, dos cafés.
Oye, llevo una carga de naranjas para Hamburgo y quiero dormir en Lyon. No
yo quien te lo impida. Es solo un momento.
Dos cafés.
¿Quién es?
¿Y si queréis varios?
¿De qué se ríe tu novia?
Eso quisiera saber yo.
¿Quién es? ¿Quién es qué?
El guaperas del anillo en la oreja.
Joder.
Te presento a la chica más guapa.
Más lista.
Más buena y más cariñosa del pueblo.
Y tú te atreves un mes antes de la boda a ir por ahí dudando. Es que es para
darte de hostias.
¿Dudando?
Ni dudas ni carajos.
Yo no ando en dudas.
Quiero saber quién es ese tío que abraza a mi novia y eso es todo.
¿Quién es?
Nadie, no es nadie.
El amigo de un amigo, el primo de una prima, el amigo de otro amigo que
¿Yo qué coño sé? Nadie.
No tiene nombre.
No, no lo tiene.
Y no la abraza. Yo no veo que la abrace.
Le pone un brazo por encima del hombro, nada más.
¿Y tú?
¿No tendrás tú alguna foto con Rosa con tu mano en la entrepierna de ella?
Pues tengo.
Eso es agua apagada.
Exactamente. Exceso, exactamente.
Agua pasada.
Tú lo has dicho.
A ver.
Yo
sé
lo que pasa en este carro.
Hay una historia.
Y todos saben la historia, menos el interesado.
Tonito, siempre hay una historia.
Siempre. Y tú la sabes.
Yo no sé.
Pues es una lástima.
Yo solo quiero saber la historia y luego me quedo tranquilo.
¿Crees?
Yo sé que tú sabes.
Desde Orense.
Hola, Daniel.
¿Qué nos quieres contar?
Pues nada, que estuve este verano afuera estudiando en Inglaterra y tengo una
hermana que tiene siete años.
Pues al volver la encontré súper distinta y me sentí atraído por ella.
Al principio trataba de evitarlo, pero es que se me iba la vista.
Y las manos en la boca.
Y tengo miedo de que se me vaya algo más.
¿Y ella cómo reacciona?
Ella se lo toma como un juego y ahora me busca, ¿sabes? El otro día me dijo que
le gustaba más que la bañara yo que mamá.
Tienes razón, Luis.
¿Qué te importa a ti lo que hizo o no hizo antes de conocerte?
Sí.
Tienes razón, Luis.
En este mundo todo es de segunda mano.
Yo aquí no quepo, mamá.
Pues hace 20 años yo no estaba más delgada que tú.
Estás guapísima.
Las chicas de ahora que tienen más huesos y más grandes.
Las vitaminas que toman.
No hay ningún problema.
Hay suficiente tela en las costuras y en el dobladillo.
¿Pero por qué me tengo que casar de blanco? ¡Qué absurdo!
El blanco es pureza. Uy, sí, la blanca paloma. Lo que es yo, que me quiten lo
bailado. Si se lo cuento al cura, ¿no me casa?
¿Y tú de qué te ríes?
¿De qué quieres que se ría? De ti se ríe.
Si yo les cuento de lo que me río.
Veinticinco años llevo con mi segundo marido.
Me casé de blanco un año después de embeudar del primero.
Le juré que nunca hubo nada en los cinco años que viví con el difunto y se lo
creyó.
Atiende a la señora.
Toma. A ver si le van a expulsar al niño.
Que conste que yo soy fiel a Carmen.
A Carmen, a Ignacio, a Andrés y al viudo ese.
A los cuatro, sí.
De sobra sabes tú que no van los tiros por ahí.
Una palabra que digas contra Carmen y me voy dando brincos a la pata coja.
Que una mujer como Carmen se haya fijado en ti, de rodillas deberías acercarte a
ella.
¿Quién es el guapete este de los anillos en la oreja?
José. José.
Por fin su nombre.
El nombre de mi rival.
¿Qué dices?
Si Carmen no se comió una rosca, a ese me lo llevé a la cama yo en exclusiva.
Estás mintiendo.
Te lo juro.
Poco te cuesta a ti jurar.
Dime lo que sepas de este, de José.
Vamos, habla.
Era un chico andaluz que vino a trabajar a la huerta de Temporeo. Muy divertido,
de aspecto serio y contaba unos chistes graciosísimos. Y era muy guapo y todas
le miraban con muy buenos ojos.
¿Todas? ¿También Carmen?
Que no, pesado, que Carmen no.
Que a ese me lo merendé yo en exclusiva, como siempre.
Lo cautivaste con tus tetas.
Con mis tetas.
Y con lo que va por dentro.
¿Quieres probar?
Solo faltaría eso.
Y vas a tener que ser fiel a cinco.
A seis.
Si incluimos a José.
A José no lo pondré en la lista hasta que me lo cuente.
Que estoy seguro que me va a contar otra cosa.
¿Me estás llamando embustera y puta, mariconazo?
Más embustera que puta.
¡Fuera! ¡Fuera todos!
¿Qué pasa?
Nada, déjanos.
Se llama José.
Me lo ha dicho Cinta.
Antonio, ¿qué te pasa?
Aquí está.
En la foto.
Con un brazo por encima de tus hombros.
Tú mientes.
Cinta miente. Todos mentís.
¿Qué te ha contado la loca esa?
¿Dónde os acostabais?
¿En una zanja después de merendar con la pandilla al aire libre?
¿Y el día de la foto? ¿De dónde veníais? ¿De qué te reías?
No te reconozco.
Yo soy el que no te reconoce.
O te reconoce ahora.
¿Quién es ese hijo de puta que se llama José?
¿Y por qué me has ocultado su existencia?
Y voy a taparte, joder.
¿Por qué coño me tratas así?
¿Qué derecho tienes?
Desde que somos novios jamás se mira a otro hombre.
¿Qué te importa a ti lo que pasó o no pasó antes de conocerte?
Tú y tu amiga Cinta.
Las dos iguales.
Un par de zorros husmeando en las braguetas de los tíos.
¿Qué quieres, que no me importe?
Si quieres saber la verdad, te la diré.
Sí, tuve un novio.
Se llamaba José.
Le quise con locura y me acosté con él, no una, sino mil, dos mil veces.
¡Que se entere todo el mundo!
¡Hemos terminado!
Espero no volver a verte jamás.
¡Fascista hijo de puta!
¡Qué burra es!
Más vale sola que mala acompañada, ¿verdad, Carmen?
Ya encontraré yo quien me alegre los bajos, no te preocupes.
¿Bécil? ¿Cretino?
¿Estúpido?
Vete a ver a Cinta a la zapatería.
Háblate.
¿Qué le digo?
¿Sabes a qué vengo?
A hacer el tonto.
Te probaré unos zapatos que si no olvido se me crea.
Vaya con los quesitos.
Sí, es que he llegado de viaje esta mañana y no he tenido tiempo para nada.
No te preocupes. Sé que estamos hechos a todo.
Suelta ya el discurso.
Que Antonio quiere reconciliarse con Carmen.
¿Y qué tengo que ver yo en eso?
Pues que vayas a verla y que le digas que Antonio la perdone.
Toma.
¿Para? Para que te lo comas.
Lo hierves bien hervido y luego te lo comes como Charlotte.
Tú te comes ese zapato y yo le digo eso a Carmen.
¿Qué quería ese?
Tocarme el culo.
¡Carmen!
Vete, que yo me quedo.
¿Qué haces tú aquí?
Que no lo he podido remediar y vengo de Ángel Bueno.
Si es por lo que me sé, mejor te guardas el aire para un pedo.
Cinta.
No quiero ni pensar en José.
Quiero borrarlo de mi cabeza.
Pero esta noche he soñado con él por culpa de Antonio.
Anda.
Poco poder que tiene tu Antonio.
Yo también he soñado con José.
¿Y tú qué has soñado?
Nada. He soñado que venía a la tienda a comprarse unos zapatos.
Y se ha ido solo con un zapato puesto, cojeando como yo. Nada más.
¿Y tú?
José comía.
¿Comía? ¿Qué comía?
Un plátano.
Mis manos.
Yo quiero a Antonio y no me gusta que me haga soñar con José.
¿Te plantó?
¿O no te plantó?
Claro que te plantó. Pues cuando un tío te planta es que se no lo olvidas en la
vida. Tú no sabes nada.
Yo no volví a con José ni aunque viniera a pedírmelo de rodillas. El violador
que me violó a mí cuando yo tenía 15 años. Que era un chulo, putas. Te lo
Y que lo último que me dijo fue... ¡Anda, que te preñe un mono!
Si lo veo aparecer ahora por entre los naranjos rascándose los huevos, me
derrito por la pierna abajo.
Palabra de Vizca.
Anda, vámonos a casa, que es tarde.
Ven.
Ven.
Mira ya.
Quiero hacer las paces.
Un tío con celos en las tripas no cambia nunca, ¿verdad, Cinta?
Es una manera de querer como otra cualquiera.
Va a ser mi marido para siempre jamás.
Quiero que me quieran, no que me torturen.
Pues anda, que si supiera lo que pasó de verdad.
No lo sabrá nunca.
A menos que se lo cuentes tú.
No lo sabrá nunca, lo juro.
Si un día te vas de la lengua, te lo coso con alambre.
Yo sé cómo se arregla esto.
Le voy a demostrar que él es mejor.
Superman.
Dice Luis que ya no se estiran los tíos como yo.
Porque soy un antiguo. Si escuchas donde no debe, oyes lo que no quiere.
Nadie te querrá nunca.
Me han hecho prometer que... Me han dicho Cinta y Luis que te pida perdón.
Y que te jure que... Que te jure que nunca... Calla, calla.
José.
José.
José.
José, tráete también unas cervezas de la cocina.
Ah. Puede ser. Tiene un aire.
¿Por qué?
Si fuese José, ¿qué haría?
¿Le saludarías? No es José.
Y es imposible que sea José.
Imposible de todo.
¿Por qué?
La vida en la carretera es dura.
Comes y duermes donde puedes.
Como única compañía en la radio.
Yo he vivido siempre así, de cualquier manera.
Me subí a un camión a los 16 años y tengo la impresión de haber bajado para
casarme contigo.
Estos pocos días son los mejores que yo he vivido.
Son los mejores que hemos vivido hasta ahora, pero aún quedan muchos más.
Algún domingo, ¿qué otro?
¿Puedo irme de viaje contigo?
Hasta que me quede preñada.
Si es que no lo estoy ya.
No soporto la idea de dejarte sola.
Yo quiero quedarme preñada para que tú no lo pases tan mal en la carretera.
¿Y tú sabes lo que hay que hacer para quedarse preñada?
Pensaba si también con él follabas a todas horas.
Pero menos mal, no te quedaste preñada.
Y dale con José.
Mira cómo soy por dentro.
¿Ves mi rabito como la pillita de pulgarcito?
Tiembla.
Uy, se sonroja.
Y está a punto de gritar.
¡Socorro!
Voy a hacer que te olvides hasta de tú.
Tres y medio.
Con cuatro muebles los vais a arreglar.
Antonio quiere que los muebles sean de primera.
No le importa que sean caros.
Si quieres te acompaño.
Algo entiendo yo.
Mejor voy con Antonio.
¿Mamá?
¿Él te ha preguntado?
Me ha tenido ocasión.
¿Y qué le vas a decir si pregunta?
Me haré la tonta.
Yo no sé nada de nada.
Y es la verdad.
¿Qué es lo que yo sé de ti?
Apenas nada.
Sabes que un día me escapé con José.
José.
Maldito José.
Le das demasiada importancia a la cama, hija.
Son ellos los que le dan importancia.
Mamá, tú habías tenido relación con otro hombre antes de casarte con papá. Nada
importante.
Pero, ¿te habías acostado con ese nada importante?
Déjame en paz.
Más vale que pienses en lo tuyo.
¿A dónde vais?
¿A Murcia?
No, solo voy yo.
Tú ves.
Perdón, perdón.
Nada, por mí no te preocupes.
¿Tu novia?
Es la última vez que la veo.
Eso se dice siempre, pero no pasa nunca.
En mi caso sí.
Tiene a otro y no sabe de quién está preñada.
O no quiere decirlo, no sé.
Ella te ha dicho que te vayas.
¿Qué quiere al otro?
¿Y tú la quieres?
Sí.
Pues vuelve con ella.
Hazme caso. Es un buen consejo.
No pienses.
No preguntes.
Vuelve y sé feliz con ella.
¿Qué tal?
Bien.
Gracias.
¿Te gusta?
A ti te lo voy a decir.
¿Sabes cómo la llaman?
La Loba.
Juana La Loba.
¿Y qué?
Espérate un momento, hombre, que voy a decir una cosa.
Ya nos ha dicho Nanay a todo Dios, pero a ti no te ha parecido que te mira con
los ojos lositos.
¿Es así?
Pregúntaselo a ella.
Ya se lo ha preguntado Féculas.
¿Y qué ha dicho?
Que contigo donde sea.
¿Por qué le llama Féculas? Es lo que carga por el mundo.
A mí me llaman el Mirindas, ya sabes.
Bueno, ¿qué?
Dile al Féculas que tengo una mujer que cumple.
No necesito más.
Joder, tío, ahora me va a tocar a mí pagar la comida.
Parece que el feculas te conoce más que la madre que te parió.
Perdona la broma.
Hasta luego.
Hasta luego.
Saludos a Carmen.
¿Tú la conoces?
De otros tiempos.
La virtud os hará esclavos de vuestra puta.
¿Cómo la llevaban? ¿La túrmica?
La leona.
Primera clase. Con ella no te quedaban ganafas más.
Por cinco billetes la tenías en Barcelona.
Bien.
Cuidado que viene el vikingo.
No sé si vikingo, pero es más raro que un perro verde.
Vikingo por los adornos.
Este viene del sur, ¿no?
Dicen que de una isla pequeña donde todos son primos y primas.
De una isla con mucho viento, seguro.
A ese no le he vuelto a bajar al viento, sino a ella.
A Carmen.
Cuidado que viene.
¿Puedo hablar contigo?
Después de la partida.
Ahora.
¿Se llama José?
Todo el mundo se llama José.
¿José y qué más?
José Carmona, creo.
Pero no estoy seguro.
Nadie está seguro de nada cuando pregunto por él.
¿Por qué será?
Será porque era un hijo de puta.
Sigue.
Nada, eso. Que era una mala persona.
¿Qué putada le hizo a Carmen?
Le hizo putadas a todo el mundo.
Hoy me sopló cien mil de ala.
¿Fue novio de Carmen?
No me hagas reír.
Ese tío era marica.
La marica más loca que te puede echar a la cara.
Tocaba con las dos manos.
Mira.
Ha muerto.
¿Muerto?
Los bujarones como ese no mueren nunca.
Vive.
Y vive en la provincia de Teruel, en Montoro.
La dirección no la sé.
Si vas a verle, dices de mi parte que le den por culo con una liba al 24.
¿Qué busca ese?
Superdición.
Quien escucha a su mal oye.
Montoro, en la provincia de Teruel.
José Carmona, Montoro, en la provincia de Teruel.
Está vivo.
Vive. A ver, coge una bola fuerte.
Entonces, metes estos dos deditos de aquí a aquí.
Y el gordo aquí. Mira, que es cuando tengas la bola bien cogidita, le das
pasos, te agachas lo más que puedas al suelo y la acuerdas como aquí, pero
suave, sin hacer mucha fuerza, ¿vale?
Venga, a ver que yo te vea.
Bola bolera, casca velera, vete al ojero que te espera.
Venga.
Es que se me ha escapado.
Ahora fíjate en mí.
Uno, dos, tres.
Esta
vez
te tienes que concentrar.
Venga, coge una bola.
¡Mi amor!
A ver,
la bola ya la coges.
Primero, suelta.
Hola con Marcia.
Antonio, ¿juegas?
Me toca a mí.
¿Sabes?
Tenía que pasar.
Pues la cosa va en serio.
Cinta está dispuesta a dejar al viudito de la zapatería.
Y a mí ella me gusta, la verdad.
¿Qué hago?
Dejarla.
¿Por qué?
Ha tenido mil novios.
¿Qué número haces tú?
¿El 15?
¿El 47?
Esa solo es buena para la cama.
Pues mira, no me importa.
Nos atendemos muy bien. En la cama y fuera de la cama.
Todas las mujeres fingen, Toñito. Eso lo saben hasta los niños.
Todas menos la tuya.
A ver, a ver. Un momento que me toca a mí. Con los ojos cerrados, ¿eh?
Hoy, con los ojos cerrados.
¿Lo conoces?
No.
Pues él sí te conoce a ti.
Dice que está vivo.
¿Quién? José.
Se llama José Carmona, ¿no es así?
La castidad es la rosa de las virtudes.
Ella hace a los hombres y mujeres semejantes a los ángeles.
Nada es bello si no es puro. Y la pureza de los humanos es la castidad. La
castidad no es una virtud mística, una virtud de claustro para iniciados. Es
virtud moral y social, una virtud necesaria para la convivencia de
Invertir.
Si volvieran a hacerme enamorar y de una...
Me enamoraría de mi hermana.
Buenas. Busco la casa del tal Carmona. Carmona está en el platito, subiendo la
cuesta.
¿A quién
busca?
José Carmona. ¿Quién?
José Carmona, ¿no vive aquí? No, aquí cánovas.
José de Carmona es la puerta de ahí abajo.
Pero a José... A José no lo va a encontrar usted.
Le cortó la cabeza a una cegadora.
¿No, Lali?
A José lo hizo pedazos un tractor de esos con cuchillas.
Se quedó dormido en la era y la máquina lo hizo pedazos. ¿Era amigo suyo?
Vivía ahí enfrente, en el número 32.
Oiga, su madre no se ha recuperado aún. No se lo recuerde.
Gracias.
Buenos días, señora.
Venía buscando a José Carmona.
Le conocí hace algunos años y hace tiempo que no le veo. Éramos muy amigos.
lo han matado!
¡Han matado a mi hijo!
¡Me lo han matado!
¿Qué desean? Nada.
Solo preguntar.
Perdone.
Éramos muy amigos.
Pero cuando me han dicho que te has ido al otro mundo, menudo alegrón.
Muerto tú ya es otra cosa.
Y si llega a estar vivo.
Silvestre ha sido él quien abre la puerta y te dice qué quieres.
Carmen.
María Justina.
Mentiste.
Mentiste, pero ahora es verdad.
No lo sabía.
¿Te alegras?
A mí los hombres me gustan así, que hagan daño al abrazón.
De inmovercia.
Tuve una novia que se hirió de un tejado en Valencia.
¿Y lo sabe Carmen?
Yo se lo dije cuando eran novios.
Pero me contestó que bendita la hora. Que ese hombre era para ella y eso no
mí. La trago una.
¿Hace falta que jades así?
Lo siento.
Es fácil estar en la cama contigo.
Exageras, pero te gusta.
Te gusta tanto que das miedo.
¿También era así?
¿Cuántas veces lo hacíais en una noche?
Antonio, tengo que decírtelo.
José no está muerto.
José está vivo.
Ese José que está muerto es otro.
Nunca ha recibido una portal suya.
José está vivo. Prefiero que lo sepa.
Pero también quiero que sepas que eres para mí lo más grande de este mundo.
¿Qué tengo que hacer para que me creas?
No mentir.
Cuando dices la verdad.
Ahora, antes o después.
Mano.
Este sueño tiene muchos significados. Manos bonitas, señal de buenos negocios
paz hogareña.
Si uno mismo se las contempla, augurio de enfermedad.
Lavarse las preocupaciones. Si la mano está cortada, pérdida de una buena
amistad.
¿Y si te comen la mano?
Si te comen la mano, ¿qué quiere decir?
Pasa.
Pasa.
El viudo está de viaje.
Y a estas horas no hay clientes.
¿Qué pasa ahora?
La postal esa.
¿Qué postal?
La que ha recibido el tal José.
No es una postal, es una carta.
Pues la carta.
Será si quiero.
Claro que quieres.
Te la doy porque creo que es bueno para Carmen.
Por lo que a mí respecta no aguanto más en Montoro.
Los amigos de Marta me proponen un negocio que me gusta.
José Cárdenas.
No Carmona, amigo feculas.
¿Y todas estas crucecitas qué son?
¿Besos? En la boca.
¿Cómo sé que esta carta no es para Carmen?
Mira el sobre.
Cinta Vidal.
José Cárdenas, carretera 228, kilómetro 25, Montoro, Teruel.
No vas a poder dormir pensando en quién va a ser el elegido de tu corazón.
Dile a Carmen que me voy de excursión.
¡Se lo dices tú, imbécil!
¿Qué piensas hacer?
¿Qué sitio es ese de la carretera de Teruel? ¿Lo sabes tú?
Te lo puedes imaginar.
Pues que averigüe lo que quiera.
Si él prefiere saber la verdad, habrá que decírsela.
No lo hagas.
Y loca.
Ya estoy harta.
¿No puede una haber estado loca a los 18 años?
¿No puede una haber querido a otro hombre?
¿No puede una haberse equivocado?
Claro. Y sobre todo, ¿no puede una darse el gusto cuando le viene el gusto? Y
una es joven y guapa.
José Cárdenas.
¿Por
quién
pregunto? José Cárdenas.
¡Silencio!
¡Silencio, que todo el mundo se calle!
¿Es amigo suyo?
Toda la vida.
Íbamos juntos a la escuela.
No está.
¿Sabe usted dónde vive?
En Bilbao.
He ido para Bilbao la semana pasada.
¿Y tiene su dirección?
Aunque la tuviera, no se la daría.
¿Por qué?
¿Es usted de la policía?
Claro que no.
Pues si no es de la poli, no se la doy.
Y si fuera, se la daba falsa. ¿Está claro?
Claro como el agua.
¡Oye! ¿Cómo te llaman?
Trini, ¿y tú?
Pedro. ¿Quieres hacer el amor, Pedro?
Sube.
Normal son 3 .000.
Con mamá da 5 .000.
Por detrás no me dejo ni por todo el oro del mundo.
Si quieres hacerlo en el camión, vamos hasta la curva. ¿Tienes tu otro sitio?
Sí, pero son dos mil más.
Me he venido
contigo porque hueles a limpio.
Hasta el camión tienes limpio y ordenado.
No sabes lo que hay que aguantar en este oficio.
El otro día me vino uno que tenía unos sabones así en la punta del capullo.
Le devolví el dinero y le mandé a tomar por culo. Ni con condón.
Que joda a su parienta.
¿Vas a hacerlo con los pantalones puestos?
Qué mustio estás, ¿no?
¿Conoces a un tal José Cárdenas?
Para mí, mal.
¿Qué sabes de él?
¿Tú qué quieres, follar o preguntar?
Preguntar.
Preguntar es más caro.
Toma.
Solo quería saber si eras de la bofia.
Ellos nunca pagan para preguntar.
Pregunta.
¿Qué sabes de él?
Pues que es un macarrato y lo putas para empezar.
Y que se ha alargado Bilbao con los ahorros míos, los de Vanessa y los de
Tres tontas de capirote. ¿Tiene su dirección en Bilbao?
Mira, aparte de hijo de puta cabrón, ese mariconazo es mecánico. Y creo que ha
entrado a trabajar en una fábrica que se llama Otanca o algo así, para despistar
a la policía.
Y hasta que conozca el ambiente del puterío, que es lo que le va.
¿Qué más quieres saber?
¿Qué más sabes?
En lo personal, una máquina de follar, que nos contentaba a las tres en una
misma noche.
Las tres imbéciles locas por ese miserable.
¿Jodemos?
Sin condón.
Otro día será.
La colgaré en el balcón.
Esta es una planta tonta que no sabe vivir dentro de casa.
Como tú.
Yo creo que todas las mujeres nos resistimos a que nos encierren en la
¿O no?
También soñamos con alguien que nos encierre dentro de la casa.
Alguien que nos quiera hasta la exageración.
Como tú, Antonio.
Yo ahora solo quiero vivir en paz con mi Antonio.
¿Me ayudas?
Tu Antonio está encelado.
Algo se huele.
Ya, ya lo sé.
Me temo que estás tentada de abrir la boca y dejar que salga todo.
No lo hagas.
Consejo de vieja.
Ya no quiero mentir más.
Si todo se va a la mierda, que se vaya.
¿Y tú, José?
Si tu José apareciese de repente por el cabo de la calle, ¿qué harías?
No lo sé.
Yo sí lo sé.
No le cuentes tu historia, Antonio.
Hazme caso.
Empezaste como mecánico especialista y ahora ya has ascendido a chulo de...
Ha desaparecido Cinta.
¿Qué? Cinta, que se ha ido, que ha desaparecido.
Recibió una llamada de teléfono y a continuación se fumó.
¿Has hablado con el viudo?
Sí, no sabe nada.
Lo ve la llamada solo.
Vaya con el putón de su hija.
Ya lo tenía.
A ese hace días que le pica el coño.
Ya te oigo, joder, ya te oigo.
Un explotador de mujeres.
Escúchame.
Hay un duende que vive en mi cabeza.
Un demonio negro que me cuenta cosas de vosotros dos.
Tú gimiendo y exigiendo más.
Con una voz de loca que no te conozco.
Chillas, berreas.
Los labios temblando.
sudando a chorros.
También hay un ángel blanco que me dice que olvide, que cierre los ojos, que
ahogue mis pensamientos, que tú eres la mujer para mí, mi mujer.
Yo te quiero tanto a ti como a Dios.
Y sé que tú me quieres a mí, aunque no me lo digas.
Y voy a rezar con toda mi alma para que no me quieras menos si te digo la
verdad.
Ya no me quedan fuerzas para escuchar más verdades. Tienes que escucharme.
Porque también yo quiero salir de este infierno, aunque sea por la puerta mala.
No quiero saber más.
Yo estaba loca por José y tuve un hijo de él.
Y tuve un hijo de él.
Un hijo no deseado por José.
Un niño que a los dos años desapareció.
Llegué a sospechar que José era el responsable de la desaparición de mi
Lo sacrifiqué todo.
Sin reparos.
Para consentir que comerciasen con mi cuerpo.
Para olvidar.
Y para no perder el amor de ese canalla.
Mis padres me localizaron en Barcelona y un día vinieron a buscarme.
No fue fácil.
Porque yo me resistí a abandonar lo que era ya mi vida.
ni más he sabido de José.
Ni he querido saber.
Hasta ahora.
Cuando apareciste tú, mi vida se iluminó de nuevo y
el pasado dejó de ser un dolor.
Por favor.
Dígalo.
¿Qué harías?
Dime qué harías.
Si un día, hoy, mañana o cualquier día, apareciese José y te
tendiese la mano.
Solo guardo un sentimiento, Ciel.
Pues está buenísimo, ¿eh?
Aquí
está
la sopa.
Se lo he bebido un barco.
Tres seguidos.
¿Tú quieres que vuelva?
Sí.
Aunque sea así.
Manchada.
Follada mil veces por algún crápula.
O más de uno.
Aunque sea así.
Y de una habitación y duerme un rato.
No estás en condiciones de conducir.
A ver, Luis.
Un poco más de entereza.
¿Por qué así?
¿Y con quién? ¿Tú sabes con quién? ¿Qué importa?
Con uno.
Las mujeres tienen tetas. No piensan como tú y como yo.
Olvídala. Es que no puedo olvidar.
Quisiera matar a alguien.
No sé si a ella o a él. Si supiera quién es.
O a los dos.
A él, a él.
Todos queremos matarlo a él.
Matarlo a él.
Y a ella cerrarla en una habitación para toda la vida.
Que no vea a nadie.
Que no la toque nadie, solo yo.
Cuando te oigo decir lo que diría yo, me da risa.
No mates a nadie, Luis.
Está el mundo lleno de macarras al acecho. Y nunca nos los sacaremos de
de la chepa.
En cualquier momento aparece uno con un pendiente en la nariz y se te lleva a la
mujer.
Me han dado un viaje para Bilbao.
Cuando esta pesadilla termine, iremos siempre juntos como ahora.
Contigo a mi lado dejaré de hablar solo.
¿Hablas solo?
Largas conversaciones.
¿Y con quién hablas?
¿Conmigo?
Con José.
Últimamente con José.
Por ejemplo, si en estos momentos estuviese aquí solo, le diría, ay, José,
Si tú supieras el daño que me has hecho y el que me sigues haciendo.
¡Qué disparate!
Tú estabas enamorado de la mujer que es ahora mi mujer.
Ella dice que ya no se acuerda de ti.
Ahora me quiere a mí.
Solo piensa en mí. Me prefiere. Le gusto más que tú.
O si no, más lo mismo.
Eso me dice y yo quiero creerla.
¡La castigo! ¡Basta!
Volvamos a casa.
No.
Espera.
Que pierda el sentido en cuanto lo vea.
Ya sé que no correrás a sus brazos.
Pero yo te estaré mirando.
Leeré tu pensamiento.
Lo odio. Te lo juro, lo odio.
Lo odio.
Lo odias, pero piensas en él.
Ya no tengo marido ni novio, sino un bicho.
Un monstruo de dos cabezas.
Y dos pollas.
No. Ya no.
Quiero recorrer todo el camino.
Quiero ver tu cara.
Y adivinar tu pensamiento.
Señálalo cuando lo veas.
Quiero que lo señales bien claro.
¡Gracias!
No.
Gracias.
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