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La cabeza a la zona, no es la que me quiero dormir.
Recto. Mirando hacia la pared de piedra.
Recto.
¿Estás preparado para recibir el latigo?
Nací preparado, mi señora.
¿Naciste preparado? Sí.
¡Qué soberbia!
Sí, señora.
Sí, señora.
Mucha soberbia veo yo.
Demasiada. Y te la vamos a trabajar a base de latigazos. Sí, señora. De
flagelación.
Porque la única que puede ser soberbia aquí soy yo.
¿Queda claro?
Sí, señora.
Veremos si eres capaz de aguantar los bullwits, el zenith incluido.
¿Por qué me ha admirado?
Responde. Lo siento, señora.
Soy yo quien te tiene que dar el permiso para mirarme.
Ahora sí, abre los ojos.
Gracias, señora.
¿Queda claro?
Sí, señora.
Entonces, vamos a bajar esa suburbia a base de latigazos. ¿Quieres que la
ruegue? Quiero que me ruegue, sí, ruega, pide.
¿Cuánto? ¿5 más? ¿10 más?
¿Cuánto quieres que la ruegue, señora?
El que realmente creas que eres capaz de aguantar.
Porque como luego no seas capaz, tú ya estás decepcionada.
De 5 en 5.
De 5 en 5, entonces.
¿Listo? Sí, señora.
ready, pues vamos
Repite, ¿cuántos? Trece.
Cuatro, siete, ocho, nueve, ocho, nueve, ocho.
¿Cómo se tienen las cosas?
¿Por qué sospechas?
¿Qué se piensa hacer contigo?
¿Verdad?
2 3
1 más
4
5
6 7 8
9 10 11
Suplicar cinco más. No es que lo tengas suplicando.
¿Por qué quieres repetir cinco más?
Me encanta.
Me encanta que le de la aire.
Me encanta suplicar. Me encanta, sí.
Yo que te encanta suplicar. Sí, sí, no lo he hecho ver.
No lo voy a ver.
No lo voy a ver.
¿Cuánto le caen? ¿Me parece?
y ahora vamos a tres piezas cuando llegas al total
Dos más al menos.
Yo no me regalo.
Es la pierna.
Me encanta que no te lo miras.
¡Tranquilo, te listo!
¿Tranquilo?
¿No te calmo yo? ¿Queda claro?
¿Sí? ¿Y en total?
¿Y en total?
¿Sabes cuánto son en total?
¿Cuántos?
En
voz
alta. 37.
Quiero el número completo.
¿Queda claro?
40.
Eso es.
Está semblando ya, pero aún te quedan 60.
Aún te quedan 60, he dicho.
¿Cuántos son? ¿Te piden él?
Son 100 euros.
¿Y ahora cuántos euros?
44.
45, te digo.
Bueno, he acabado con este lápiz.
Vamos a probar el Zenith.
Vamos con el Zenith.
Hablamos de él, Gerardo. Hablamos del Zenith.
¡Háblanos del Fénix!
Cuéntame, ¿qué es lo que te decimos?
¿Por qué es especial el Fénix?
Pues yo no puedo creerlo.
Para que me castiguen con placer.
¿Cuánto ha sido hace rato? ¿Cuánto ha sido?
Cuarenta y siete, mi señor.
Lo que tienes es el número perfecto para agregar esa voluntad tuya.
Esa soberbia.
Ahí es que vamos, a destruir tu soberbia.
¡Ay, Dios mío!
¡Ay,
Dios
mío!
El fondo es la cosa inútil que tienes entre las piernas.
Me deberías de dar las gracias.
Me gusta hacer ácido el cuerpo.
Se envuelve en él.
Eso.
No quiere decir que no tienes también parte del tesoro del día.
¡Sí! ¡Sí, señora!
¡Por eso!
¡Ay, qué!
¡Ay, qué maldad!
¡Coño! ¡Qué mentira!
¡Qué mentira!
¡Qué mentira!
¡Qué mentira!
¡Qué
mentira!
Sesenta y siete.
Los últimos treinta. El número. Sesenta y cinco.
Ahora sí.
Este lápiz lo ha hecho Jack específicamente para mí.
Es un regalo.
Y va a ser la primera vez que lo estreno.
No he jugado, no he bailado con él, así que vamos a ver qué tal suena.
A pesar de estar en un espacio tan pequeño.
¡71!
75 75
deja
de mirar el corte de la falda que te estoy viendo
No, qué mal.
Para ti hay un átimo, güey.
Creo que voy a tener que dejar de utilizarlo porque he perdido el cracker.
No, no voy a utilizar el cracker.
Ahora lo vamos a hacer más.
Pero volvemos al tenis.
La verdad es que es impresionante. Me gusta mucho este libro.
¿Cuántas te quedan?
Mira la pared.
Medité en ti, Dios.
Con la piel la tienes delicada, ¿eh?
Eso ya se va.
Demasiados abrazos en la semana que viene.
Eso ya se va.
Eso ya se va. Eso ya se va.
Escuchen, chicos.
Eso ya se va.
¿No es capaz de aguantar bien más el clavo?
Sí.
Mira dónde está el cracker.
Esto sería tu patrulla, eso que me va a enganchar en tu cuerpo.
No tienes el cracker en la boca, me da igual que tienes que hablar.
Que no se te caiga.
Tienes que seguir contando.
Que no se te caiga el cracker.
Solo te quedan cuatro.
Gira. De cara allí.
Quiero ver tu espalda.
Rápido.
¡Uno!
¡Te quedan cinco!
Llevas 95.
95, mi señora.
95, mi señora.
97, mi señora.
claro y fiel.
Fiel.
Estás sudando.
Espero que haya sido suficiente para obligar tu voluntad.
¡Tu soberbia!
No se permite.
Al menos no en mi presencia.
Y esas peticiones que tú haces, lo que pidas recibirás lo contrario.
¿Queda claro?
A ver si aprendemos a comportarnos.
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