All language subtitles for Anne of Green Gables (1985) - S03E02 - The Continuing Story (2) (576p DVD x265 AC3 5.1 MONOLITH)

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Original subtitles

Anne de las Tejas Verdes: La Historia Continúa

- El hospital de campaña está por allá.

Descarguen esos camiones lo más rápido posible.

- El chiquillo tiene mucha hambre.

Mire, parece que es suyo a partir de ahora.

- Te daré de comer.

Trataré de buscar comida.

Gracias, Padre.

- Sea prudente.

Es un milagro que el pequeño haya sobrevivido.

¿Y qué ha sido de la madre?

- Está muerta.

- Y usted, hija mía, ¿de dónde viene?

YO... soy Canadiense.

Soy Canadiense.

- Ah, Canadiense. Eso es muy bueno.

Tenemos muchos Canadienses aquí, en nuestro pueblo.

Busca a una familia que quiera al bebé ¿cierto?

SÍ...

por favor, vigílelo.

Cuídelo, por favor, mientras ayudo a los enfermos.

¿Ya ha visto al Dr. Blythe?

Se supone que regresó del hospital de campaña.

- Só que estaban tratando de evacuar el puesto cuando salimos.

Ninguna de esas tropas han regresado.

- Estoy tan cerca. Lo acabo de ver.

- Lo encontrará de nuevo, cariño. Cálmese.

- Lo siento.

Llevo meses buscándolo.

¿Llegaron aquí algunas de las tropas Americanas?

- Lo siento, cariño. Todo esto sobre los Yanquis unióndose a la guerra

y no he visto a uno solo pisar tierra Francesa todavía.

- Ya veo.

¿Puedo ayudar?

- Algunos de esos tipos están en grave dolor.

Vaya y póngale una de éstas debajo de sus lenguas con un poquito de agua.

Morfina.

- Hola.

- ¿Anne?

¿Anne?

Anne. - Dios mío.

Fred, es...

- Eres tú. - Fred, eres...

Ay, Fred, pensamos que te habíamos perdido.

- Todavía no.

- Dios mío.

Te hubiera tomado por muerto.

- ¿Puedes encontrar a alguien que pueda atendemme esto?

- Sí.

Sí, claro, por supuesto.

Fred, mira.

Mira, Fred.

Ponlo en tu lengua.

Estás bien.

Regresaróé.

Oh, Santa Providencia.

Ay, Fred.

Resiste.

Enfermera, enfermera.

¿Puede conseguir a alguien que cure y desinfecte la herida de este soldado?

- Lo lamento, querida. Tan pronto como el doctor esté disponible.

- Está bien.

Fred.

- ¿Cómo están mis pequeñines, Anne?

¿Cómo está Diana?

- Todos están bien, creo.

Le he escrito a Diana, pero he viajado tanto que ella no sabe como...

Fred, estoy parloteando.

- Dicen que ya no puedo luchar.

¿Me puedes llevar a casa?

- Gil puede ayudar.

- ¿Gil?

- Lo vi en el hospital de campaña.

Viene de allá.

¿Está bien, Fred?

¿Hay alguien que va a volver a Bar-le-duc?

- No quedó nada.

Los Alemanes arrasaron completamente al hospital de campaña.

- ¿Vio salir a mi esposo?

- No só.

- ¿Él no salió del hospital de campaña? Por favor, digame lo que pasó.

- ¡Abajo!

- ¡Fred!

¡Fred!

Ay, Dios mío.

No, no, no. ¡Dominic!

¡Padre!

¡Padre!

Padre.

¡Dominic!

Aquí vamos. Aquí vamos.

Ayúdeme por favor, tengo que subir a este hombre.

Ayudaré.

Lo ayudaré.

Por aquí.

¿Adónde va este convoy?

- Hasta Boulogne, creo.

Tengo que llevar algunos de estos heridos de regreso a Inglaterra.

- Este pueblo completo tiene que seguir moviéndose.

Sra. Blythe, la necesitamos aquí.

¡Traigan a esa ambulancia aquí!

Por aquí. Apresúrese.

- Por favor, mi esposo no pudo salir, ¿o sí?

- No le puedo decir. Entre, por favor. No tenemos tiempo ni siquiera para pensar.

- No, espere. Espere, por favor.

El bebé.

- ¡Entrégueselo a una de las mujeres del pueblo, por favor!

- Es como un estado de sitio, ¿verdad?

No puede separar a una madre de su bebé.

Se puede quitar del bendito camino, ¡estamos atrapados!

- ¿Algunos de estos vehículos son de Bar-le-duc?

- No, éste no.

Todos los que quedaron en el campo de batalla han sido capturados o matados.

- Tengo que ir al convoy que sale hacia Boulogne.

Tengo un amigo en el camión y tengo que asegurame de que él pueda salir.

- Pues, se puede calmar. No le puede ir peor a él.

- Suban a los hombres otra vez.

No podemos damos el lujo de pasar la noche en este área. Vamos.

Necesito a alguien aquí.

- Necesita comer. ¿Podemos conseguir leche?

- Usted ayude a descargar. Yo lo llevaré a la enfermería.

- ¿Dónde está el Oficial Blythe? Él estaba en su camión.

- Si quiere buscar a alguien, señora, regrese al próximo convoy delante,

¡pero deje de estar paseando cuando estos hombres están gritando por ayuda!

- Está bien.

Está bien. Cálmese ahora.

Déjeme ayudarlo.

Soldado, escúcheme. Míreme.

Me tiene que escuchar...

- Enfermera,

¿el Oficial Wright?

- Está por allá, señora.

- Doctor,

conozco a este hombre. ¿En qué puedo ayudar?

- Bueno, tuve que amputarie el brazo para quitarle la gangrena.

He hecho todo lo que he podido.

Asegúrese que él tenga suerte de ser transportado fuera.

- ¿Fred?

¿Fred?

- ¿Qué me va a pasar?

- Te voy a llevar a casa, Fred.

Te voy a llevar a casa.

Vi sus caras cuando estuviste perdido.

Te vamos a llevar a a tus hijos.

¿Lo puedo llevar en el próximo barco que salga del puerto?

- Está bien.

Cúbralo y no deje que nadie lo oiga llorar.

- Nos vamos hacia Paris, Tilda.

El puesto en la embajada necesita ayuda enorme.

- Disculpe.

¿La puedo molestar de nuevo?

- Sí.

- ¿Le podría... le podría llevar esta nota a la embajada,

si acaso el paradero de mi marido es conocido por la Cruz Roja?

- Mi hombre se encuentra perdido también.

Todo lo que podemos hacer es intentar.

- Te llevaré a casa, Fred. Verás a tus seres queridos.

Estarás bien, Fred.

Mira, Fred.

Fred, mira.

Ésta es la primera etapa del retomo a casa.

LONDRES

Verificaré que éste es el lugar.

- Ve tú, Anne. Estaremos bien.

- No, no hemos visto a ese tipo Garrison en meses.

Pidió que dejásemos todo como está.

Tuve mis preocupaciones, en un momento dado, que él era un espía.

- Él dijo que todo estaba pagado.

- Bueno, sí, al pie de la letra. Siempre 6 meses con anticipación.

Y en verdad nos gustan esos billetes Americanos.

¿Es una pariente, querida?

¡Cielos, no!

Soy Canadiense.

Trabajé con el Sr. Garrison en Nueva York.

- ¿No está casada?

- Tengo un niño y un oficial inválido que mantener, si sabe de algún trabajo.

- Pocos trabajos estos días con todo el mundo evacuando la ciudad.

Estamos sobre ascuas por que se acabe este horror.

- Soy fuerte, de tanto trabajo físico en el frente,

y estoy dispuesta a hacer cualquier labor manual, incluso aquí,

en el hotel... - Bueno, tal vez...

- La única oportunidad para las mujeres hoy en día

es trabajo de voluntaria y así, en la Cruz Roja.

- Gracias.

- Esperamos que estón cómodos.

CRUZ ROJA BRITÁNICA

- No le puedo prometer nada, señora.

El Sr. Wright está en el transporte más temprano de excombatientes

de regreso a Canadá en 2 meses. - ¿Nada más pronto?

- Sólo si está dispuesta a pagar.

- Ella dice que los niños están bien.

Ni una palabra acerca de ella.

"¿Cómo está Anne?" No pregunta por mí.

- Oh, Fred.

Déjame ayudarte, Fred.

Lo último que ella me dijo fue como ella estaba rezando

para que Uds. 2 tuvieran otra oportunidad.

Ella te ama, Fred.

- Es difícil estar aquí encerrado contigo tecleando como una fanática.

- Lo siento.

No me di cuenta que te estaba molestando.

Sólo trataba de escribir estas notas sobre el frente

mientras están frescas en mi mente.

Ya.

- Todos estos meses deseó haberme podido despedir de ellos.

Quizás deba de salir y coger un poco de aire.

Gracias.

Probablemente nos servirá a los dos.

- Está bien.

Todo estará bien, Fred.

Te llevaré a casa.

Verás a tus seres queridos pronto.

- Si pueden soportar verme.

- ¿En dónde está destinado éste Sr. Garrison?

- Está vinculado a un Gnri. Pershing, es todo lo que sé. La última vez que nos vimos,

fue en Bar-le-Duc. - El Gnri. Pershing está involucrado

ahora mismo, en establecer una red de teléfonos a través de Francia.

El Oficial Garrison podría estar en cualquier parte.

- ¿Si yo le fuese a mandar un telegrama al General?

- Bueno, sólo puedo intentar.

"Bebé llegó a salvo a Londres.

No todo salió bien.

Contacte tan pronto posible. Esperando instrucciones."

- Muy bien, veremos lo que podemos hacer.

- ¿Qué está sucediendo?

¿Qué está pasando?

Fred.

Fred, creo que están bombardeando la ciudad.

- Vienen los zepelines. Todos bajen al sótano.

Bajen al sótano, por favor.

Bajen al sótano. Todo está bajo control. Todos bajen al sótano, por favor.

Bajen al sótano. Así es, señora. Bajen al sótano.

Abajo. Gracias, señor.

- Con cuidado, cariño.

- Odio esta estúpida guerra vieja. ¿Cuándo puedo volver a dormir?

- Pronto, pronto.

- Le recordará a él algún día que dio sus primeros pasos

mientras se quemaba Londres.

Es una cosita precaria.

- ¡Déjenme salir!

- Fred, Fred, Fred.

Estás bien.

Estás bien.

Estás a salvo aquí abajo.

Estás a salvo. Ven.

- No se preocupen, todos. Es una buena excusa para botar toda esta basura.

- ¿Lo puedo cargar, señora? - Está bien.

- Espero que su bebé no esté enfermo. - No, no.

Está bastante bien ahora, pero tiene un poquito de tos.

- Sólo pregunto porque mi esposo,

casi murió en el frente de la pulmonía.

Estará en de licencia pronto.

Lo único en que podemos pensar es regresar donde su gente en Canadá.

- ¿Dónde en Canadá? Halifax.

- [No! Yo enseñó por 5 años en Halifax.

Somos de la Isla del Príncipe Eduardo, cerca de la costa de Nueva Escocia.

- Mi padre solía cantamos una canción sobre Canadá.

"Adiós a Nueva Escocia Que está en la costa.

Deja que tus montañas sean lúgrubes y oscuras.

Para cuando yo esté lanzado lejos en el salado océano,

alguna vez darás un suspiro y un deseo por mí...

—Estimada Sra. Blythe.

Lamentamos informale que el paradero de su marido,

el Capitán Gilbert Blythe, está actualmente desconocido.

Tenemos motivos para creer el enemigo pudo haber capturado al Sr. Blythe."

¿Qué? ¿Qué significa esto?

Nadie sabe si está muerto.

- Cuando las chapas de un prisionero de guerra regresan a la Cruz Roja,

el prisionero pudo haber sido trasladado a otro campamento

o simplemente desaparecido. - Alguien tiene que saber adonde fue.

Él es el jefe de su división.

- Lo lamento mucho, señora.

- Por favor, simplemente no dejó de existir.

- Dadas la circunstancias, no creo que puedan alegar que el individuo

estó desaparecido en acción.

El Dr. Blythe, como muchos otros personal médico,

pudo haber sido capturado y haber sido forzado a trabajar para el enemigo.

Él pudo haber entrado en contacto con cierta información que lo hizo un blanco.

Simplemente no lo sabemos.

- ¿Qué rayos?

- Los Findlay nos invitaron a tomar el tó abajo. Regreso y encuentro esto.

- ¿Dónde está Dominic? - Con los Findlay.

¿Qué está pasando, Anne? - No lo sé.

- ¿Cuánto sabes realmente de Jack Garrison? ¿Dónde está?

- No lo sé.

- Hablé con los Dodd. No parecen estar muy preocupados.

Alguien nos debe de estar observando.

Diana no ha podido arreglar el pasaje.

- ¡Fred! - Necesito llegar a ahora.

- Hago lo mejor que puedo.

Sólo sé agradecido que estás tan salvo como lo estás ahora.

- Pues, es posible que haya sido un ladrón, Sra. Blythe.

Pero por otro lado, nada fue robado.

- ¿Ha sucedido esto antes?

- No, el cuarto ha estado cerrado por meses, a petición del Sr. Garrison.

- ¿Está segura que no pudo haber sido el Oficial Wright?

Tiene que admitir que ha estado actuando terriblemente errático.

- Gracias por cuidarme a Dominic.

- De nada.

Tuvimos una tarde encantadora.

- Hoy recibí noticias sobre mi esposo.

Descubrí que era un prisionero de guerra en Alemania.

- ¿Qué quieres decir con "era"?

- Nadie parece saber lo que le ha pasado.

- Lo lamento tanto.

- Pero sigo creyendo,

que si en realidad estuviese muerto, ciertamente yo lo sabría en mi corazón.

Sentiría un vacío terrible.

Lo puede entender,

¿verdad, Sra. Findlay?

- Sí, lo só, lo sé, Anne.

No le debes seguir dando mente.

- ¿Qué? ¡Suélteme!

- Soy yo. Es Jack.

Es Jack.

No temas.

¿Estás bien?

¿Estás bien?

- ¿Qué estás tratando de hacer, matarme del susto?

- He estado esperando y esperando.

Éste es el único lugar seguro para nosotros poder hablar.

- ¿Dónde has estado?

- Lo siento que me haya quedado tanto tiempo por allá.

Colette y yo tenemos que vemos para poder hacer los arreglos para...

¿Qué?

- Colette está muerta, Jack.

Hubo un... - ¿Y el niño?

- Está a salvo.

Traté de contactarte.

- ¿Dónde está?

- Está en el apartamento.

- No puedo dejar que alguien sepa que estoy aquí.

Ayúdame.

Déjame entrar al apartamento Sí.

Alguien iumpió el apartamento.

- ¿Viste a alguien? - No.

¿Por qué no le puedes dejar saber a nadie que estás aquí?

- ¿Quién está cuidando a Dominic? - Lo dejé con un amigo.

- Esperemos que todavía esté aquí.

- ¿No me puedes decir lo que estás tramando?

- Estoy involucrado en algo muy importante.

Necesito asegurame que tú y Dominic estón seguros.

S6 que puedo confiar en ti implicitamente, Anne.

- Lo quiero mandar a Canadá.

- No, no. No hagas eso.

Mis planes han cambiado ahora.

Colette y yo no estábamos casados,

pero Dominic,

es mi propia sangre.

Nunca fue mi intención involucrarme con Colette,

pero lo hice.

Y yo la quería.

- Debes de apresurarte.

- Nunca debí de haberlos estimulado a venir conmigo.

- No, no debiste.

Ni haberme puesto en el medio de esto.

Mira.

Estoy involucrado en trabajos gubemamentales Americanos clandestinos

para ponerle fin a la guerra. Me están siguiendo.

Necesito que te quedes hasta que te pueda contactar

con los arreglos para Dominic.

- No me puedo quedar aquí indefinidamente.

- No será por tanto tiempo.

Anne, no le puedes decir a nadie.

No le puedes decir a los vecinos, ni a ninguno de los huéspedes del hotel.

Dile a nadie, a nadie, que estuve aquí.

- ¿Adónde irás?

- Recibí tu último telegrama a través de Pershing.

Déjame cualquier mensaje en la embajada.

Tengo que salir de aquí.

¿Llegaste a encontrar a tu esposo?

- Su unidad fue capturada en Neufchateau.

Pienso regresar por él.

- Nunca te rindes, ¿no?

- Prométeme cuidar de mi niño si algo me fuera a pasar.

- ¿Qué te va a pasar, Jack? - Nada.

Nada por el momento.

Sólo prométeme. - Te lo prometo.

- Gracias.

- Ven y acompáñanos, Anne.

Necesitas un desayuno sólido antes que vayas en busca de trabajo.

- Estaré bien. Ud. ha sido más que generosa.

Yo insisto. Te vas a consumir.

- En verdad tengo mucha hambre, gracias.

Iré a buscarle un suéter a Dominic.

- ¿Puedo ordenar por ti? - Gracias, Fred.

Estoy empezando a sentir que estamos casados.

- Vamos a comer.

- ¿Sra. Blythe?

Me llamo Fergus Keegan. Soy redactor jefe del "London Illustrated Dispatch".

Esperaba poder presentarme. Jack Garrison solía trabajar para nosotros,

y me preguntaba si Ud. había tenido contacto con él.

- No, me temo que no.

- ¿Está esperando encontralo aquí por alguna razón?

conocí a Jack en Nueva York y sólo nos prestó,

a mi amigo y a mí, su apartamento mientras estamos en Londres.

- Discúlpeme.

Jack solía mandamos reportajes acerca de los sucesos en el frente

y lo extrañamos mucho.

Fuimos muy exitosos en vender sus noticias a los diarios Americanos,

y estaba esperando a que regresara a Londres.

- Me temo que no lo puedo ayudar.

Disculpe, pero ¿cómo me conoce?

- El encargado del hotel mencionó que Ud. se estaba hospedando

en el apartamento de Jack y que estaba buscando trabajo,

y puedo ser de ayuda en eso.

¿Usted es una escritora? - Sí, lo soy.

No pienso quedarme en Londres por mucho tiempo,

pero un trabajo sería muy apreciado.

- Sí, bueno,

estaría muy contento de reunirme con Ud. en mi oficina, si está interesada,

y podemos discutir cualquier puesto que pueda haber disponible en el diario.

Mi tarjeta.

- Pues, muchas gracias.

- ¿Y nos mantendrá informados si recibe más información acerca de Jack?

Estaríamos muy agradecidos.

Buen día. - Buen día.

- ¿El Sr. Keegan tenía algo para usted, Sra. Blythe?

- Sí, me dió su tarjeta.

- Ah, bueno, él es un buen hombre, Sra. Blythe.

El Sr. Garrison siempre hablaba muy bien de él.

Tal vez él la pueda ayudar a encontrar a su marido.

Tienen telégrafos allá,

y muchos más métodos nuevos de comunicación extravagantes.

- Pues, gracias por mencionarie que yo necesitaba un trabajo.

¿Cómo ustedes lo conocen?

- Tantos reporteros han residido aquí a través de los años.

Es un círculo cercano muy pequeño.

- Gracias, nuevamente.

- Hola.

El Sr. Fergus Keegan, por favor.

- Sra. Blythe, estoy muy contento que llamó. Por favor.

- Decidí en aceptarle su propuesta.

Pero, como dije, sólo me quedaré en Londres

por corto tiempo antes de regresar al frente.

- Pues, tenemos un puesto temporal que requiere un sustituto rápido.

La investigadora de nuestra columnista de sociedad, Maud Montrose,

ha dejado su puesto.

- Suena fascinante.

- No sea tan absurdo. ¡Póngase a trabajar!

- ¿Sería posible que yo pueda utilizar... - Disculpe.

El sueldo aquí es 1 libra y 6 chelines por semana.

- Estará bien.

Como le decía,

me gustaría valerme de la oficina de información

y del telégrafo, sino es una imposición, señor.

Felizmente pagaría de mi propio sueldo.

- Mi secretaria estaría contenta de presentarle a cualquiera de los reporteros

o corresponsales de guerra que entran y salen de la oficina de telégrafos.

Después de todo, un favor siempre merece otro.

- ¡Fergus!

Se te olvidó por completo especificar la velocidad mecanográfica.

- El anuncio es exáctamente como lo pediste, querida.

Maud Montrose, conoce a la Sra. Anne Blythe.

- Srta. Montrose.

Mis antecedentes mayormente son editorial.

La Casa Editorial Winfield en Nueva York.

Puedo escribir 50 palabras por minuto.

- Pues, tenemos un acuerdo.

Por favor.

Usted estará trabajando como su asistente,

pero en realidad estará trabajando para mí.

Francamente, Sra. Blythe, necesitamos a alguien que le eche el ojo a Maud.

Ella tiene una clientela grande de personas de alta sociedad,

muchas de las cuales tratan de expresar sus opiniones en su columna.

A veces su enfoque en políticas está un poco...

equivocado.

Avisarme antes de tiempo de cualquier asunto delicado

que pueda aparecer en nuestra columna nos ahorraría muchos problemas.

Pues, tenemos un acuerdo.

- Por favor. Me crió en Manhattan.

No me vas a molestar con una pórfida editorita de Nueva York.

- Vamos, vamos.

No se preocupe, Sra. Blythe. Ella no muerde.

Las dejo a Uds. dos para que se conozcan.

- Bueno, el trabajo es temporal, Anne Blythe,

hasta que yo pueda moverme más rápido en mis pies.

Ahora, déjame ser franca, querida.

Mi columna es la más leída de este aburrido periódico.

- Haré lo mejor que pueda.

Cualquier escrito que hacer, estaría encantada en ayudar.

- Mi única tarea mundana aquí...

es una soñolienta columnita llamada "Consejos Útiles para la Casa y el Hogar",

escondida en los clasificados.

Vea que tipo de ideas puede dragar para la próxima semana.

Su escritorio está allá.

Te dije que quería a alguien que llenara mis criterios.

Ah, ya veo.

Tienes que contratar precisamente a ésta, ¿verdad, Fergus?

- ¿Por qué no la dejas cubrir la Benéfica Harrington?

Tal vez lo haga muy bien.

- ¿Qué hace "Consejos Útiles" en la portada de este periodicucho?

- Vendiendo periódicos. Las mujeres quieren leer noticias

acerca de las contribuciones de otras mujeres en el esfuerzo de la guerra.

- Claro que quieren. Fue idea mía.

- La Sra. Blythe ha capturado el entusiasmo de legiones de mujeres

que están empezando a protestar por la guerra.

Mira esto.

"Sacrificio y pórdida son las cargas de las mujeres del frente civil.

Como el oficial que lucha a través de las trincheras,

nunca hay un momento de descanso para los seres queridos

que esperan días y semanas con temor del informe de su pérdida inminente."

¿Cuándo has podido escribir con tanta empatía?

- ¿Podría la Embajada Francesa volver a la Cruz Roja por más información?

- Tengo un buen contacto que por lo menos podría verificar la fuente de su carta.

- Lo siento.

Teníamos que reunimos a las 2:00 P.M.

- Sería encantador si Ud. pudiera poner la misma intensidad en mis necesidades.

¿Dónde están las galeradas de hoy?

¿Fotos?

¿Lista de invitados?

¿El menú publicado?

- Se ve delicioso.

- ¿Los listados avanzados de "en casa"?

Se le ha olvidado la lista del servicio de comida de quien es de quien...

que acompañaba esto.

Y ha tenido tiempo de hacer sus pequeños "Consejos Útiles".

¿Quién está ayudando a quién esta semana?

- Quiere decir sobre mi reportaje de las mujeres Inglesas ayudando en el frente.

- Bueno, su reportaje, sí.

Escrito por Jack Garrison.

- ¿Disculpe?

- Conoces a Jack Garrison, ¿no?

Bueno, yo presenté Jack a Keegan, querida.

- Lo siento que mi columna haya terminado en la primera plana,

si es eso lo que le está perturbando.

- Un consejo:

cualquier información que Jack te esté mandando

para esa soñolienta columnita debería ser quemada.

- ¿Qué información podría Jack mandarme?

No he sabido de él en semanas.

- Usted le dejó saber a Jack...

que Keegan ha estado vendiendo

sus códigos secretos a manos extranjeras por meses.

- Me temo que no sé de lo que Ud. está hablando. Disculpe.

Ella cree que Ud. pusó mi columna en primera plana

para que Jack pueda mandar códigos secretos e información a través de mí.

- Todo parece bastante absurdo. ¿Usted cree que él es un espía?

- No lo sabría.

- Maud tiene una imaginación algo sobreexcitada.

Es típicamente Americana de esa manera.

Podría ser que ella dijera cualquier para pretender estar en el círculo de Jack.

Es muy penoso. Debería atenerse a lo que hace bien.

- Tiene tantos seguidores.

- Para algunas personas, la gallina del vecino pone más huevos que las de ellas.

Muchas gracias por venir a verme.

Sra. Blythe. ¿Alguna vez ha considerado hablar en público?

Tengo que asistir a una recaudación de fondos para el "Salvation Army"

y su columna ha llamado mucha atención

que estoy seguro que ellos querrían escucharla más a Ud. que a mí.

- Estaría encantada, Sr. Keegan.

- Oh, por cierto, ¿cómo está el niño de Jack?

Me parecería que Jack debe estar muy ansioso por verlo.

- Él está muy bien, gracias.

- Sra. Blythe, hay una llamada para Ud. La puede tomar en la extensión.

Adelante.

- ¿Hola?

¿Jack? ¿Dónde estás?

No, no te puedo escuchar.

Te veré en París, entonces.

No lo quiero dejar aquí, lo quiero mandar a Canadá.

Es lo más seguro.

No faltará mucho para cuando pueda costear los pasajes. Estoy trabajando.

Para Fergus Keegan en el "Dispatch".

Fergus Keegan.

En el vestíbulo, ¿por qué?

¿Aló?

- Nunca olvidaré este tiempo, Anne.

Se está empezando a sentir como si él nos perteneciera.

- Supe de Jack Garrison esta noche.

Quiere que me quede aquí hasta que él pueda hacer los arreglos

para mandar a Dominic a Francia.

- No seas loca. Los Findlay han arreglado los pasajes para todos nosotros.

- Lo sé.

Pero no me puedo ir hasta saber lo que le ha pasado a Gil.

- Nunca viste lo que yo vi.

Puede que la próxima vez no salgas de allá.

Gil no querría que volvieras allá y yo tampoco.

Mira ¿por qué no duemes en la cama esta noche?

Nos has traído aquí de lejos. Te debo mi vida.

Pero creo que es tiempo que todos vayamos a casa.

- Somos una familia que la han lanzado juntas, Fred.

Tal vez esto es.

Tal vez ustedes dos son la única familia que voy a llegar a conocer.

Pero volveré a tratar de buscar a Gil, si puedo.

- Anne Blythe ha subido vertiginosamente a prominencia en nuestro periódico

por su intento sincero e intelectualmente estimulante

de tratar de alcanzar a la población femenina

y tratar de sentir algo acerca de esta guerra.

La Sra. Anne Biythe.

- Buenas tardes.

Yo sé que todas Uds. tienen seres queridos en el frente, cumpliendo sus deberes.

Mi esposo también pensó que tenía un deber,

y eso lo hace igual que sus esposos, hermanos, hijos.

Todos pensaban que aún si sacrificaban sus vidas, no sería en vano.

Podrían morir sabiendo que habían ayudado a terminar esta terrible guerra.

He ido al frente, y hay poco de que estar orgullosos ahora.

No hay gloria; sólo horror, pórdida y devastación.

Hasta que las mujeres del Imperio Británico se levanten

y admitan abiertamente el sufrimiento, esta guerra puede que no termine.

Yo digo ¡ya basta!

Nuestro deber es traer a a nuestros hombres.

- Usted causó un buen revuelo.

- Creo que el Sr. Keegan es de los que piensan

que cualquier publicidad es buena.

- Un grupo destrozó esta oficina cuando Keegan permitió

un artículo pro Alemán sobre el hundimiento del Lusitania.

Usaría la puerta lateral regularmente si yo fuera usted.

- Gracias por la información sobre los campos Alemanes.

- Al personal médico Británico los mantienen a menudo en aislamiento.

Gran escasez de doctores.

Quizás le pasó lo mismo a su esposo. - Gracias.

Vamos a ver.

¿Se le perdió algo, Srta. Montrose?

- Le advertí que esta posición sólo era temporal, Sra. Blythe.

Ya no necesito su ayuda.

El Sr. Keegan la puede emplear,

si Ud. decide quedarse.

- Teminaré mi trabajo esta tarde, y limpiaré mi escritorio.

- Sra. Blythe, hay que están sucediendo

de las cuales no tenemos ningún control.

No le haga el juego a Keegan.

Yo solamente quiero ayudar a Jack.

- ¿Qué tiene que ver esto con Jack?

- ¡Ay vamos!

Él ha estado sacando prisioneros, recogiendo información,

desde antes de que los Yanquis entraran a Francia.

En verdad cree que los Americanos pueden terminar la guerra, y yo también.

Jack podría desenmascarar a Keegan como un traidor,

pero Jack no quiere avisar todavía.

ESFUERZOS DE ARMISTICIO AMERICANO CALLADO

- ¿Quién escribió esto?

- Jack lo hizo. Logré alertarie.

Jack cambió los códigos y está alimentando su información

a los diarios Americanos a través de la 'Gazette".

- Anne.

Tengo noticias importantes. Por favor pasa adelante.

- Sí, Sr. Keegan. - Sióntate.

Maud se ha ido del 'Dispatch".

¿Considerarías hacerte cargo de la columna de ella?

- Ella me dijo que ya no me necesita más.

Nunca mencionó nada sobre renunciar.

- Bueno, así es Maud, siempre tratando de pretender que tiene la última palabra.

Teníamos diez años juntos. Era tiempo.

- Aprecio mucho la oportunidad que Ud. propone,

pero he decidido hoy que regresaré a Canadá con mis amigos.

- Seguramente, no se rendirá de buscar a su esposo.

He oído que los muchachos en la oficina son muy serviciales.

- No, no estoy rindióndome.

Pero supuse que si todos los rumores son verdad la guerra terminará pronto,

quizás sea liberado.

- ¿Y qué hay del paradero de Jack?

VÍ que tenía un artículo en el "Gazette" acerca del amisticio.

- Él nunca me contactó.

Gracias de nuevo por la oportunidad. He aprendido muchas aquí.

- Sí, estoy seguro sí.

Dígame, ¿se llevará al bebé de Jack con Ud.?

- Sí, creo que sería lo más seguro.

- Pues, buena suerte, Sra. Blythe.

Le extrañaremos.

- Adiós.

Gracias, señora. Buen día.

- ¡Anne!

Estás aquí finalmente.

- Éste es mi esposo, George. - ¿Cómo está, Sra. Blythe?

- Es un placer conocerlo finalmente.

- Mi esposa ha hablado de su determinación y valentía.

- No hoy, me temo.

- Él tiene todo seguro para irse el Martes.

¿Nos acompañas a la sala de estar?

- Sí, sería encantador.

Sólo limpiaró a Dominic, y bajaré en un momento.

Hola, te extrañó hoy.

Tienes algo en la carita.

- He hablado con Jack.

Tenemos que discutir los arreglos de viaje para Dominic y para su esposo.

- Ah, Fred. Ésta es la Srta. Montrose del 'Dispatch".

- ¿Cómo está?

Los Findlay querían jugar un juego de Bridge.

Subí a buscar las cartas.

¿Le gustaría acompañamos a un trago abajo, Srta. Maud?

- Me temo que no puedo imponer, Sra. Blythe.

La esperaró afuera.

- Fred, podrías tomar a Dominic por un momentito,

mientras veo a la Srta. Montrose afuera. - Los Findlay esperan que nos acompañes.

- Fred, es sólo un momento.

¿Qué quiere decir, hacer arreglos de viaje a mi esposo? ¿Dónde está?

- No tengo mucho tiempo. Podemos hablar aquí.

- ¿Por qué se fue del diario?

Quiero llegar a a los EE.UU.

He tenido suficiente de la sociedad londinense.

- ¿Dónde está mi esposo?

- Jack me ha contactado y me ha explicado todo.

Él cree que encontró una conexión en Alemania.

"Maud es una amiga. Tráeme a Dominic. Te puedo llevar a donde tu esposo."

- Ud. podría estar inventándose esto.

- Ud. no puede tomar el riesgo.

- ¿Quién es usted realmente?

- Soy una de un grupo de Americanos leales, comprometidos a traer paz.

- No entiendo.

¿Qué quiere de mí?

- Nuestros esfuerzos requieren su ayuda.

Los Garrison poseen un castillo en Bélgica.

Kit Garrison, la tía de Jack, opera un hospicio y orfanato local ahí.

Ahora, Jack piensa que la guerra está a punto de terminar.

El niño estará perfectamente seguro allí

y obtendré los papeles apropiados para que usted viaje por Liejas.

Kit Garrison tiene ciertos objetos de valor que tienen que ser llevados,

pero es muy conocida por las autoridades enemigas.

Estos objetos de valor se pueden utilizar

para comprar los suministros médicos en el mercado negro

y para ayudar también a Jack a sobornar

a ciertas personas importantes detrás de las líneas.

Ahora, si regresa con los objetos de valor,

podrán ser transportados seguramente. - 4Si?

- Una vez que Ud. esté allí,

las conexiones de Jack le ayudarán a encontrar a su esposo.

Ninguno de nosotros está seguro ahora.

- Só eso.

- Bien, el tren sale mañana al mediodía a Portsmouth.

- ¿Mañana?

- Quiere devolver al niño, ¿cierto?

- Sí, por supuesto que quiero.

¿Qué? ¿Por qué cree que no lo quisiera?

- Bueno, cuando Ud. vino a mi oficina por primera vez,

no sabía qué estaba tramando.

Ud. es una buena jugadorcita de póquer.

- Ha sido una visita encantadora.

- Mi bebé... prométame.

- Lo prometo.

Estarás a salvo.

- Pareces como si fueras a escaparte.

- Voy a volver a Francia.

Existe un chance de que pueda encontrar a Gil.

- ¿Qué pasa, Anne?

- No le digas a los Dodd sobre mi ida. Prométeme, Fred.

- Lo prometo.

¿Por qué estás siendo tan esquiva?

¿Qué le voy a decir a los Findlay? Compraron nuestros pasajes.

Conductor.

- Anne, si estás en algún tipo de apuro, déjanos ayudarte.

- Es nada; no se preocupe.

Gracias por ser tan buena con nosostros. Nunca la olvidaré.

Protégelo con tu vida, Fred.

- Anne, hablas como si no te fuéramos a volver a ver de nuevo.

- Me verás en un par de semanas. - Anne, no puedes irte así.

- Sra. Findlay, tome al bebé. No lo quiero conmigo, Fred.

- A la Estación Waterloo, conductor.

- El Sr. Garrison está involucrado en esto, ¿verdad?

No tienes ninguna idea del tipo de peligro en el que te puedas estar metiendo.

- Por favor, Fred. Despídete y vete. ¡Vete!

- ¡Sra. Blythe!

¡Sra. Blythe!

Vine a despedirme.

Debemos ser breve; Keegan me pudo haber seguido.

Lamento que no podamos viajar juntas. Voy de camino a Nueva York.

- Pues, gracias por la despedida. El Oficial Wright también vino a despedirse.

- He tomado la libertad de cambiar sus boletos a primera clase,

pensando que lo encontraría más cómodo para viajar con el niño.

Estoy muy contenta que no haya cambiado de opinión.

- No, no lo he hecho.

Pero el Oficial Wright llevará a Dominic a Canadá.

- Asegúrese de revisar sus boletos antes de abordar.

Y por favor mándele recuerdo al Sr. Keegan si se fueran a encontrar.

- Lo haré.

- ¿De qué era eso? ¿Qué está sucediendo?

- Ay, ven.

Fred, no tengo tiempo.

Por favor, vete antes que haya algún problema.

Y nunca lo pierdas de vista. Prométemelo.

- ¿Qué tipo de problema?

"Aquí hay una llave de un casillero en Portsmouth.

Ábralo en cuanto llegue.

Jack podría desenmascarar a Keegan como un traidor a la Inteligencia Británica,

pero no le quiere avisar a él.

No se atreva de mandar a Dominic a Canadá.

Keegan no se detendrá ante nada para protegerse,

incluso si significa llevarse al niño de Jack."

- Cuidado, querida.

- Con permiso. Disculpe, por favor.

Fred,

tengo que llevármelo. - Anne, ¿qué estás haciendo?

- No, tengo que llevarlo conmigo. - Anne, no estás pensando claro.

- Fred, suéltalo. No puedo explicar. - Anne.

- Por favor perdóname. - ¿Qué?

¡Anne! - Me voy a perder mi tren, por favor.

- Anne, no hagas esto. - Aguanta, hijo.

Aguanta. Retírate. Sólo pasajeros. - ¡Anne!

¡Anne!

- Permiso.

- ¿Le agarro su niñito?

BAÑO

- Portsmouth. Portsmouth.

- ¡Periódico aquí! ¡Consiga su periódico!

¡Periódico! ¡Venga a buscarlo!

¡Periódico, aquí! ¡Venga a buscarlo!

- ¿Necesita ayuda, señora? - No.

¡Periódico!

¡Periódico!

"No te arriesgues en ponerte este hábito de monja todavía.

Espera hasta que salgas del barco en Francia.

Los boletos y las instrucciones para llegar

ala solariega de Buena Esperanza en Bélgica están adjuntas.

Estoy confiando en ti para que me traigas a mi niño."

- ¿Pasaporte, señora?

No, lo siento. Está prohibido que las mujeres viajen.

Todas las extranjeras tienen que registrarse para viajar.

Es inútil, lo siento.

- Pero...

- Cielos, ese aspecto de muchacha Americana se ve tan bien en mí.

- Sí, ¿pero sabes qué? Estos benditos uniformes me están poniendo loca.

- ¿Me lo dices a mí?

- ¿Sabes que cuando llegué todavía tenía puesta mis medias de seda?

- Sí, lo recuerdo. - ¿Recuerdas dónde van ahora?

- Lodo. - Lodo.

- Lodo. - Y más lodo.

- Lodo.

- Discúlpenme, pero no pude evitar de dame cuenta que Uds. vienen de los EE.UU.

¿Están con el Y.W.C.A.?

«Cielos, no. - No, no lo creo.

- Somos actrices. Estamos bajo contrato.

- Para los chicos. - Para los chicos.

- Sí, estamos en camino para el frente, pero el Ejército Francés

no deja a más mujeres que las necesarias en la zona peligrosa,

así que nos quedamos usando estos trapos.

- He amenazado en convertir a toda Francia en una zona peligrosa

si siguen tratando de impedimos de hacer nuestro trabajo por más tiempo.

- ¿Están registradas para viajar al frente?

- No, en realidad, pasamos los últimos 8 días atascadas en París

tratando de explicarle al gobiemo

de como nosotras estamos exentas de todas estas benditas reglas.

- Sí, tenemos nuestros papeles de registro. ¿Por qué? ¿Adónde vas?

- Voy a Bruselas y a Liejas, con suerte, si puedo llegar.

- ¿Por qué no te quedas con nosotras? Podemos conseguir que te dejen entrar.

- Sí, nos encantaría un desafío. Sí.

- Tendríamos que buscarle un disfraz diferente. Quizás la Cruz Roja

o Sally Anne. - O Sally Anne.

- No, está bien. Gracias.

- Permítanme, por favor.

Vaya por allí.

- ¡Oye!

¿A quién tuviste que robar para conseguir ese atuendo?

- Hago imitaciones. Bailo un poquito. Cuento cuentos.

Tú sabes, como esta locomotora Baldwin se detiene

en un cobertizo con 4000 Yanquis.

Subo a la plataforma, dando una voltereta para colmo.

"Oigan chicos, ¿estamos desalentados?" Voceé

y escucho este ensordecedor, "¡Claro que no!"

Te digo, es el espectáculo más grande del mundo.

Esta guerra me tiene a pies juntillas.

Nunca sabiendo que canción será tu última te anima.

- Les tengo envidia. - ¿De qué estás hablando?

Estás actuando ahora mismo.

- Ustedes traen alegría a la vida de la gente.

- Alegría, ay, cielos.

Tome otro traguito, hermana Anne.

- Ya ni siquiera sé quién rayos soy.

Nos han barrido a todos en una marejada,

manteniéndonos en la superficie por temor a que nos ahogásemos.

- Y te ahogas.

Te ahogas.

Y después viene uno de 19 años, Jimmy algo de Tulamassoo, Idaho

para visitar y decirte todo acerca de sus nuevos amores,

y te jura de que nadie se puede comparar contigo.

Y...

No está.

Lo matan, antes de la misma hora del día próximo.

A veces no puedo dejar de berrear.

Sólo puedo lograr seguir cantando mis canciones

viendo por encima de sus cabezas y no mirando sus rostros.

- Sí, bueno, ella tiene una bala por cada hombre del que se ha enamorado.

- Sí, no hay ningún cartucho de fogueo en el lote. Mira.

Los mantengo vivos aquí.

¿Qué fue eso?

- Saludo.

- ¿Viste al niño? - En el compartimento.

- Señoras.

Vamos, sus pasaportes. Vamos, vamos, sus papeles.

- Está bien. Está bien. Mire.

Mire.

Perdón.

- ¿Y el bebé?

- Es un huérfano.

- Bush

¿Busch?

Es un nombre Alemán, ¿no? ¿Espía Alemana acaso?

- ¿Alemana? Soy Americana.

¿Busch?

¿Pueden creer que él cree que soy un tipo de cerveza Alemana?

- ¿Y qué es esto? Impostora Inglesa, ¿no?

- ¡Oigan! - ¡Oigan!

- ¡Denme mi bebé!

- ¡Anne! Ay, Dios.

¡Anne! - ¡Anne!

Oigan, ¿qué están haciendo? Ay, cielos.

- ¡Anne! ¡Anne!

- ¿Dónde está Dominic? - No lo sé.

Tiraron a Mag en la cárcel. Los imbéciles.

Con su bendito apellido y estos condenados uniformes con colores Alemanes,

y tu acento, creen que somos un grupo de espías.

¡Espías!

¡Ay, Dios Santo!

- Nos van a matar al amanecer. Por eso se llevaron al niño.

Olvídalo; las puertas tienen barrotes.

- No harán alguna.

- ¿Qué estás haciendo?

- ¿Qué tan rápido puedes excavar? - ¿Qué estás haciendo?

¿Qué? - Ven. Vamos.

¡Excava! - ¿Qué? Está bien.

- ¡Excava! - ¡Está bien!

- ¡Excava! ¡Excava más rápido! - ¡Está bien! ¿Qué estás haciendo?

- No lo sé. - ¿Cómo?

- No estoy segura todavía.

Llénalo con carbón. ¡Huye! - ¡Mira! ¡Mira!

- Dame tus cartuchos. - No, no, no a mis chicos.

- Dame tus cartuchos. Sólo quiero la pólvora; te puedes quedar con los cartuchos.

- No a mis chicos. Está bien, está bien. Ten.

- Bien. Mira, en este momento, es su manera de darte las gracias.

Mira.

- ¿Tienes un fósforo? - Sí, por supuesto.

- Y tu petaca, mientras estás en eso. - Oh, cielos.

El whisky no funciona bien al menos que no la estés pasando bien.

- Está bien, está bien. ¡Retírate!

¡Vamos!

Ay, Dios.

Elsie corre para el bosque. - No, no. No puedo.

No puedo ime sin Maggie. No te preocupes por nosotras.

Tú sólo sigue. ¡Ve! ¡Ve!

- ¿Pero dónde va con el niño? ¿Adónde va?

- Estoy buscando a una monjita, con un bebé.

- Lo lamento. No la he visto.

No, no, lo siento mucho. - Ud. lo siente.

- ¡Pare! ¡Pare!

Estoy buscando la solariega de Buena Esperanza,

el castillo de Madame Kitt Garrison.

- Sí, vamos a la solariega. Venga Hermana.

- Gracias, gracias.

- ¿Qué es lo que pasa?

- ¡Anne!

¡Anne!

¿Por qué no esperaste en la estación?

¡Anne!

No dudaba de que encontraras tu camino.

Déjame ver tu cara.

Dominic.

Mi hijo.

Mi hijo.

Está bien.

Si. - Lo logramos. Creo que lo logramos.

Has hecho algo mucho más importante de lo que te imaginas.

Eres muy valiente, Anne.

Muy, muy valiente.

- Anne Shirley, querida mía.

Nunca te has visto más santa, y trajiste a nuestro Dominic a casa.

- ¿Estamos a salvo?

- Bueno, mataron a los animales, destrozaron los muebles,

y echaron 200 tarros de memelada a mi piano de cola,

pero esta guerra terminó.

- El kaiser abdicó.

Esta guerra va a terminar.

Dominic estará bien seguro aquí con tía Kitt.

- Vamos a llevarlos adentro.

- Bienvenida a uno de los tantos derroches de mi padre:

un castillo francés increíblemente grande

en el medio de tierra de nadie para las vacaciones de verano.

- Aquí es que juegan los niños después de clases y antes de acostarse.

Ésta es Regine y éste es Dominic.

¿Lo puedes cuidar?

Se quedará con nosotros por un tiempo.

- Él me recuerda a Colette.

Gracias.

- Ay, Anne. Te ves como si te hubieran arrastrado por el suelo.

Deja que alguien te atienda, para variar.

Cada uno de estos salvaría cientos de vidas y suministros médicos.

Que de otra manera sería imposible ahora de conseguir.

Y ayudar a Jack.

Y terminar esta bendita guerra.

Ya no te tienes que preocupar más de este jovencito. Está a salvo aquí.

Adiós.

Mientras yo esté viva.

¡Adiós! Dile adiós con la manita, Dominic.

- Jamás imaginé que se sentiría así.

Entregarlo para siempre.

- No te preocupes.

Verás a Dominic de nuevo.

- Sigo pensando en Gil y en las razones por las que vine aquí.

No quiero ir a Alemania si él no está vivo.

Por favor, dime la verdad, Jack.

- ¿La verdad?

Abre mi bolso.

- ¿Por qué? - ¡Abre el bolso!

Mira en la carpeta.

No ése, el otro.

¿Ves la firma?

- ¿Dónde? Espera. ¿Qué?

¿Dónde conseguiste esto?

- Saqué a un prisionero de guerra hace un par de meses.

Encontré ese certificado médico y su equipo.

- ¿Hace un mes?

- Desafortunadamente, el pequeño grupo con el que estoy

tiene muchísimo trabajo.

Estamos asignados a sobomar a ciertos oficiales Alemanes

para una reunión en Francia.

Para que los Aliados puedan concluir un armisticio.

Tengo toda la intención de hacer todo lo que pueda para ayudarte, Anne.

ALEMANIA

- ¡Muévanse!

- Sigue.

- ¡Muévanse!

- No podemos detenemos. Tenemos que seguir.

- ¿Qué? - ¡Maneja!

- La ciudad está bajo sitio.

Las tropas Alemanas se han ido del frente

con sus abrigos pudrióndose en sus espaldas.

Están saqueando porque nadie los puede parar.

Porque tienen miedo, no de los Aliados, pero de los Comunistas.

Tengo un contacto aquí que nos puede ayudar.

Vamos.

- No habían más archivos de ningún Dr. Blythe Canadiense o Americano

en ninguno de los hospitales o campos.

Tal vez lo trasladaron.

- Me enseñaste el papel. Me dijiste que tenías contactos.

Dejaste que yo pusiera en peligro a tu propio hijo.

- Estoy tratando de ayudar a legiones de otros.

¿No quieres ser parte de esto ahora?

- Vine aquí por una razón, y por una razón solamente,

y no me iré hasta que haya volteado cada tabla del suelo

para encontrar lo que pueda acerca de mi esposo.

- Nos convocamos en la estación a las 16:00 h.

- Si tengo que peinar cada barracón en la ciudad,

seguiré intentando.

¿Lo ves?

En un día, estos hombres serán libres.

Se irán porque estos Alemanes no se pueden molestar en quedarse con ellos.

Vamos.

Ya están soltando a tropas Británicas en toda la ciudad.

- Él estuvo aquí.

Su nombre.

Su nombre está aquí.

Tiene fecha de Octubre.

- Sí, estuvo aquí durante varios meses.

- ¿Qué dijo ella?

- Todos los días los Alemanes lo trajeron del campamento a aquí para trabajar.

Y después un día, se lo llevaron.

Nunca regresó.

- ¿Dónde dijo que se lo llevaron?

- Anne, ellos no hacen preguntas.

- ¿Dijo si él estaba muerto?

Necesito prueba.

¿Llevan un registro de las personas que mueren?

- Anne. ¡Anne!

Esto es anarquía.

No hay autoridades aquí para hacer un certificado.

Puede que se haya escapado.

- ¿Y si no?

- Te dije algo hace mucho tiempo. Lo dije en serio.

Podemos llevamos a Dominic.

Podemos volver a los EE.UU.

Podemos ser una familia.

- La delegación Alemana llegará por tren a LaCapelle

para reunirse en Villa Paques.

Después los llevaré a la carretera...

Chimay LaCapelle, donde se presentarán.

- ¡Hola, chicos! - ¡Ya llegamos!

- ¡Hola, chicos! Mi favorito.

Qué grupo más simpático. - Estamos aquí.

- Estamos aquí. - Están peleando.

Creo que debemos cantar una canción.

Muy bien, les cantaremos una canción para ustedes, chicos.

- Está bien.

- Después de eso, Marechal Foch ha hecho arreglos para que sean escoltados

por un tren de seguridad a un lugar aislado en el bosque Compiegne.

- El aislamiento debe de ocultarios de cualquier avión rebelde.

- El Presidente Wilson quiere que nuestro equipo sea parte de la delegación...

- ¡Oye! ¿Qué te pasa?

- Canta una canción.

- ¡Mira quien está aquí!

- ¡Anne! - ¡Están a salvo!

Están a salvo. Lo lograron.

- Oh, te extrañamos.

- ¿Qué están haciendo aquí?

- ¡Ahora somos las malvadas improvisadoras mujeres espías!

- ¿Si?

- Aquellos soldados Franceses estaban tan convencidos que éramos Alemanas,

que nos llevaron a la frontera. [Y ahora los Alemanes están convencidos

que ha terminado así que la estamos pasando bien!

- Nos está yendo muy bien. Este lugar es mejor que la tierra de nadie.

Oye ¿dónde está el chiquillo?

- Oye, Annie, ¿por qué no subes y cantas con nosotras?

- ¡Sí! Por favor. - Vamos. Lo puedes hacer.

Sube. - Sube.

- No, no nos puedes decir que no. No te dejaremos.

Ven, puedes mirar sus rostros ahora. Vamos.

Sabes las reglas.

"Déjame llamarte cariño," - ¡Canta!

—Estoy enamorada de ti."

- ¡Vamos! - No seas tímida. Ven.

"Déjame escucharte susurrar, que me quieres, también.

Mantén la luz de amor en tus ojos brillando."

Canta tú. - Vamos, Anne.

"Déjame llamarte cariño, estoy enamorada de ti."

- ¡Bello! - Otra vez.

"Déjame llamarte cariño, estoy enamorada de ti...

- ¡Ay, mi amor!

Pensé que te había perdido.

- Pensé que eras un sueño.

- Oficial Blythe.

- Recuerdas a Jack Garrison. Él me ayudó a buscarte.

- Tenemos que movemos muy rápido. Habrá una tregua.

- Jack y sus amigos con las fuerzas Aliadas.

Nos sacarán de aquí rápidamente.

- No tenemos mucho tiempo. Veré lo que podemos hacer.

Mis asociados y yo los acompañaremos a Uds. y a su delegación al frente Oriental.

- Supongo que lo debe encontrar difícil,

reanudar donde Ud. lo dejó.

Especialmente después de toda la inhumanidad que Ud. ha visto.

- Yo lo tomo un paso a la vez.

Estaremos bien.

- Sobomné al asistente con el reloj que me diste, Gil.

- Nunca se había puesto para un mejor uso.

- ¿De qué hablaban Uds. dos?

"Ah, sólo...

qué buenos hombres hemos conocido quienes se han sacrificado tanto.

- Gil.

Jack, ¿tomarás un poco de té?

- No, no. Necesito encontrar a Saunders.

- Sabes que todos los días...

elegía un recuerdo diferente que tenía de ti,

y lo veía una y otra vez en mi mente,

hasta que cada detalle, cada cabello,

cada peca, cada parte de ti era exactamente como lo recordaba.

- ¿No descansarás ahora?

¿Quieres tomar el camino SOguro a casa, sí?

- Creo que el camino contigo sólo duraría tanto, Jack.

- Sin ti, nunca tendría a mi hijo, Anne.

- El camino que empecé con Gil, es para siempre.

Nunca olvidaré lo que has hecho por mí.

- Tengo un sueño...

- Todos tenemos sueños incumplidos.

Yo renunció a Dominic.

Siempre pensaré de él como nuestro hijo.

Lamento despertarte.

¡Jack!

¡Jack! - Anne, mírame.

¿Jack, quién te hizo esto? - Eres hermosa.

- ¿Qué ha sucedido?

- Al qué escupe arriba, le cae encima la saliva, con los forajidos.

Keegan debe estar muy asustado. - No, no te muevas.

¡Gil! ¡Gil! ¡Gil! ¡Gil!

- [Oh, Dios mío!

- Quien hizo esto va a tratar de bajarse del tren.

- Si lo bajamos de este tren ahora, va a morir desangrado.

- Estarás bien.

«Cualquier que me suceda,

cuida a mi hijo.

- Sigue agarrando esto, iré por ayuda.

- Estás bien.

Ay, no.

- ¿Qué sucede? ¿Está bajo ataque el pueblo?

- No más ataques hoy, señor, ni cualquier otro día.

Ya se terminó. Ya se terminó.

Lo que todos nosotros hemos orado por: el amisticio fue filmado en Compiegne.

- ¿Para qué están disparando, entonces?

- Todas la municiones viejas.

Están locos. Están cansados.

- No puedo creer que Jack nunca vivió para ver el amisticio.

Yo tampoco.

- Por favor, ayúdame a encontrar a Dominic.

¡Dominic! - ¡Dominic!

- ¡Dominic! - ¡Dominic!

- ¡Dominic! ¡Dominic!

- ¿Qué sucede?

- Dominic.

Cariño. - ¿Dónde puede estar?

Un niño no se puede desaparecer de la nada.

- Tú misma dijiste que su tía lo cuidaba.

- ¿Y si algo le sucedió a ella?

- Por todo lo que sabemos, podría estar de camino a Nueva York ya.

- Gil,

cuando estaba en Londres,

hice una promesa.

Le dije a Jack que si algo le sucedía a él, yo cuidaría a su hijo.

- Bien, tendremos que hacer todo en nuestro poder para encontrarlo, entonces.

Ésa es mi promesa a ti.

OCTUBRE 1919

- ¿Se lo vas a decir cuando regresemos?

- Estoy lista ahora, Gil.

Vivir aquí este último año con Fred y Diana me ha hecho darme cuenta

cuanto las han cambiado.

- Bien, el abogado prometió traer todos los papeles.

- Dr. y Sra. Blythe.

¡Qué campo magnífico! - ¿Dónde está?

- Oh, está con el jefe de estación.

- Mi esposa está preocupada que no la reconozca.

- Tengo todos los documentos.

Parece que la Srta. Garrison sufrió insuficiencia cardíaca

en su regreso a Nueva york.

Los parientes próximos no tienen interés en el chico.

- Nunca te olvidó. Te recuperó.

Volviste.

Te quiero.

- ¡Dominic!

Prometiste que lo traerías a casa.

Éste debe ser Dominic.

Ay, es hermoso.

- Es oficial.

Firmamos los papeles de adopción hoy.

- Tenemos buenas noticias.

Vimos una en el pueblo esta mañana.

Creo que hemos abusado de su generosidad.

- Pues, en realidad.

- Nosotros no pasaremos el resto del año aquí.

- ¿Qué quieres decir? - Gil y yo lo hemos hablado,

y decidimos que queremos que tú y Fred se queden con Tejas Verdes para siempre.

- Me voy a hacer cargo de la consulta del Dr. Stuart en Glen St. Mary,

e iremos a ver una nueva mañana.

- No pueden renunciar esta casa.

- No hay nadie que la apreciaría más que Uds.

Regresaremos a visitarlos.

Queremos empezar de nuevo.

- No só que decir.

- ¡Tía Anne!

- Nuestros hijos serán almas gemelas de por vida.

- Tejas Verdes siempre estará aquí de esta manera en mi corazón.

- Nunca se había visto tan tranquila.

- De la misma manera que estaba cuando vine aquí por primera vez cuando niña.

¿Qué crees, Dominic?

Tenemos que hacer una nueva vida,

pero construirla en todos los cimientos viejos.

- Construiremos un buen hogar, y criaremos una familia,

con mucho campo para la imaginación.

- Oh, cuanto me encantaba aquí, Gil.

Pero Tejas Verdes siempre será parte de mí.

Vamos, Gil. Enseñómosle todos nuestros viejos lugares favoritos.

Anne de las Tejas Verdes: La Historia Continúa

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