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- Tresette. - ¿Qué?
Viene el Santo con los franceses.
Ve a avisar a Angelo.
Vaya lío se ha montado, ¿eh?
La merca ha desaparecido y nadie sabe nada.
En mi opinión,
solo hay una persona que podía hacer algo así.
Corrado Arena.
¿Tú qué opinas?
Yo pienso igual.
Últimamente, tú y yo siempre estamos de acuerdo.
¿Te has dado cuenta?
A mí me parece una señal de que esta colaboración debe continuar.
Pues justamente el sábado es mi cumpleaños.
Y doy una fiesta.
Allí podremos hablar con mi proveedor sobre la llegada de un nuevo cargamento.
Pediremos una prórroga del pago.
Tú tendrás el mismo porcentaje.
Si nos garantizas tu ayuda.
Sería un honor que vinieras a mi fiesta.
Y que te nos unieras.
Y, por supuesto, tus amigos también están invitados.
¿No, Jerome?
Tus amigos son mis amigos.
Te esperamos, Angiolè.
No me falles.
GOMORRA: LOS ORÍGENES
El incendio en el puerto...
era un cargamento de heroína.
La trajeron los franceses para el Santo.
Nosotros la descargamos.
A cambio de un porcentaje.
Yo no quería,
pero don Antonio, por haber asistido al bautizo de su hija,
me quitó la casa de apuestas.
Y mis amigos y yo nos quedamos sin nada.
Me vi obligado a volver con esa víbora.
¿Ibas a venderla en Secondigliano?
¿Ibas a envenenar a tu gente?
Me di cuenta de que estaba mal antes de que fuera demasiado tarde.
Hice explotar el cargamento.
Don Corrá, estoy aquí para pedirle perdón.
¿Don Antonio no sabe nada?
¿El Santo está actuando sin el permiso de su padre?
¿Y quién cree que ha destruido la mercancía?
Sospechan de usted.
Pensarán que nosotros les hemos pasado la información.
Que los hemos traicionado para ganarnos su favor.
Creía que eras diferente.
El jefe de los franceses nos ha invitado a su fiesta.
Está claro que es una trampa para eliminarnos a todos.
Esa fiesta es nuestro funeral.
Y cuando se hayan deshecho de nosotros, estoy seguro de que vendrán a por usted.
Pero si no vamos
es como admitir que hemos sido nosotros.
¿Y qué quieres hacer?
Si me perdona por lo que he hecho,
podemos darle una bonita sorpresa.
¿Cómo puedo seguir confiando en ti?
Yo quiero ir.
Os ayudaré con los franceses.
Decídselo, tíos.
No, Pietro. No es así.
Yo no tengo miedo.
Baja.
Que te bajes.
Y no te atrevas a volver a hablar sin mi permiso.
Si haces o no haces algo, lo decido yo.
¡Te he dicho que bajes!
Esta vez, miraremos a la muerte a los ojos.
Lo entenderé si no venís.
Quien venga el sábado significa que tendrá que afrontar esa posibilidad conmigo.
Quien no venga...
habrá elegido una vida normal.
Y tiene todo mi respeto.
Tenemos que entender quiénes somos.
Y en qué nos convertiremos.
Buenos días, doña Conce.
Buenos días, Caroli.
- ¿Cómo está? - Hola, Imma.
¿Cómo estás?
Estoy bien.
Vamos, se hace tarde.
Con permiso.
Adiós.
¿Imma?
Vive como una prisionera.
Tú no te metas en sus asuntos.
Eres una niña.
Annalisa es una mujer casada.
Tiene que encontrar sola su camino.
Venga, vamos.
¿Qué haces aquí?
Hola, chicos.
- Quería hablar con Angelo. - No está.
Estamos cerrados.
¿Qué querías decirle?
- ¿Por qué no puedo ir con los franceses? - Escucha, Pie.
Eres un niño, puedes elegir una vida normal.
Angelo hace bien en mantenerte al margen.
Lo entiendo.
¿Vosotros, qué haréis?
¿Lo dejaréis solo?
¿Queréis apostar?
- ¿Dos mil liras? - Tres mil.
¿Tres mil liras? Venga.
Pietro. Tú eres testigo.
- Ahora verás. - Sí, ahora verás quién tiene razón.
Mamá, ¿podemos hacerte una pregunta?
- Dime, hijo. - ¿A quién quieres más, a mí o a Lello?
- ¿Qué clase de pregunta es esa? - Venga, mamá, responde.
A ti, mi amor.
Oh, has perdido. Estás de testigo. Me debe tres mil liras. Saca la pasta.
Mamá, pero si dices que no tienes favoritos.
Ya sabéis que no tengo favoritos.
Sí, ya veo.
Bueno, sí.
Tengo un favorito.
Mi Pietrino guapo.
Ah, bueno.
Dentro de tres años
voy a jugar con el Nápoles.
Sí, claro.
Sí, reíros.
Seré el mejor futbolista del mundo
y no os daré ni una lira.
Pero ¿qué dices?
¿Hablas en serio?
¿Pietro? ¿Todo bien?
Lo siento, no tengo hambre.
- Perdona, mamá. - Ahora venimos.
Pie.
Ey, Pie.
Pie.
¿Qué te pasa?
Lello, ¿qué es lo más importante para ti?
Aparte del fútbol, claro.
Vosotros.
Manuel,
si alguno estuviera en apuros
y metiéndote en medio te la estarías jugando,
¿qué harías?
No os dejaría solos.
Escuchadme.
Mañana habrá una fiesta,
estarán todos. Los franceses han invitado a Angelo.
- ¿Y? - Irá el Santo.
- Mimí y Tresette están cagados. - No me sorprende.
¿Prefieres un niño o una niña?
Me basta con que sea sano.
Yo quiero un niño guapo como tú.
Y una casa nuestra.
Y también me quiero casar.
Quieres muchas cosas, tú.
Quiero casarme a lo grande.
Quiero que todo Nápoles hable de nuestra boda.
Una fiesta que sea la envidia de la ciudad.
¿Sí?
Sí.
Pues dime cuándo.
Tienes que esperar.
¿Cuánto?
Si espero mucho, tendré un barrigón y no me cabrá el...
Confía en mí.
¿Qué haces?
Bella señora, ¿puedo ayudarla con algo?
Pues sí, me gustaría comprar una minifalda.
¿Una minifalda?
Mamá, ¿qué vas a hacer con ella?
Ven aquí, ven.
Una minifalda...
Estás preciosa.
¿Qué pasa?
¿Algún problema?
No, qué va.
Ningún problema.
Oye, a mí no me tienes que mentir, ¿entiendes?
Tú eres fuerte, hijo mío.
Lo sé.
Y sé que cuando el Padre Eterno me llame...
- Mamá... - Serás tú...
quien cuide de tus hermanas.
Y serás el padre que ellas no tuvieron.
¿Verdad?
¿Puedo contar con ello?
Te lo juro.
Entonces, sonríe un poco.
Qué guapa eres.
Hijo mío.
Voy a hacer la compra.
Sí. Ten cuidado.
Nos vemos en casa.
Señora, mire qué genero que tengo.
Directo del campo. ¡El mejor del mercado!
Pásame eso. A ver, la pongo por aquí.
¡Venid! ¡Venid a comprar!
¡Comprad las ollas que vende Pepino Fierro!
¡Las ollas más bonitas de Nápoles las tiene Peppino Fierro!
¡Venid! ¡Venid todos!
Venid todos. ¡Venid!
Niña.
Venid. Daos prisa, venid.
No os perdáis esta oferta.
¡Las ollas más bonitas solo las vende Peppino Fierro, venid!
¡Deprisa, venid!
¿Y bien?
¿Habéis roto la hucha?
¿Seguro que funciona?
A mí me parece un juguete.
¿Por el precio te esperabas una bomba nuclear?
Coge esto y lárgate.
Dame y vámonos.
Adiós.
- Que os vaya bien. - Adiós.
Lello.
Enséñasela a Manuel. Nos vemos en casa.
- ¿Tú adónde vas? - Tengo que hacer un recado.
¿Qué haces aquí?
Quería pedirte una cosa.
Llego tarde y es el ensayo general.
Por eso he venido.
Ven.
Siéntate aquí.
Chicos, ¿empezamos el ensayo, por favor?
¿Diga?
Ah, sí, hola.
Todo bien, todo bien.
Eh, sí.
Sí, sí, te la paso, te la paso enseguida.
Ya viene. Un momento.
Sí, adiós.
Es Annalisa. Quiere hablar contigo.
Recuerda lo que hablamos.
¿Hola?
Sí, sí.
Adiós.
Mamá, salgo un momento.
No llegues tarde.
¡Pero qué porte!
¿Es que guapo solo puedes ir tú?
¿A dónde vais?
A una fiesta.
¿Y con quién?
Con un idiota amigo nuestro que nunca escucha a nadie.
Tenemos una villa en Marsella, voilà ?
Voilà. Él hablar mejor que yo...
Yo traduzco un poco, si no, no lo entenderíais,
- Gracias. - Se te entiende.
Pues sí, gracias.
Y es más grande que esta, más bonita y...
- Tenéis que venir. - Mira quién viene.
Chicas, enseguida volvemos.
- Chicas. - Gracias.
Hasta ahora.
Ahora volvemos.
Angelo.
Me alegro de que hayáis venido.
- Yo también. - Bien.
Ah, Michele y Diego aún no han llegado,
pero cuando ellos lleguen haremos una grande fiesta.
¿Champán?
- Champán. - Champán. Champán.
Tomémonos una copa.
Ya verás, hay algunas chicas.
Venid por aquí.
Muy buenas.
Mirad qué casa.
Ah, Imma.
Hola.
Hola, Annali.
He traído lo que me has pedido.
Gracias.
Que Dios te bendiga.
Entra.
No, me tengo que ir.
No, quédate.
Me hace ilusión. Quédate a cenar.
No...
Tengo que...
Ven, Imma.
No te hagas de rogar.
Estás invitada. Ven.
No va a ser fácil entrar ahí dentro.
Ya lo sé.
¿Cuál es el plan?
Yo esperaría a que empezara la fiesta.
Esta gente se distraerá
y podremos saltar la valla.
¿Qué son esas caras?
Los vamos a matar a todos.
Yo también quiero disparar.
Agachaos.
¿Un poco de vino?
Sí.
¿Te gusta, Imma?
Sí.
¿No habías hecho también albóndigas?
Sí, voy a por ellas.
Mi madre también las hacía.
Toma.
Coge una albóndiga, Imma, que te veo un poco demacrada.
Gracias.
¿Qué pasa, Nico, no te gusta?
¿Le has puesto pimienta?
Sí.
Pero la salsa la preparé ayer.
Bien hecho.
¿Están buenas, Imma?
Sí.
Estoy cansado.
Me voy a la cama.
Imma, ven más a menudo.
Por supuesto.
Buenas noches.
Buenas noches.
Me voy,
te espero, no tardes.
Recojo la mesa y voy.
Caroline.
Caroline.
Qué nombre más bonito.
Caroline, ¿me puedes dejar un minuto?
- Te veo después - Sí.
Lo tenemos todo para la noche más inolvidable de tu vida.
¡Mira quién ha venido!
- Feliz cumpleaños, amigo. - ¿Qué tal?
¡Tú eres el más guapo de todos!
- Buenas noches, Angiolè. - Buenas noches, Michele.
Perdóname la tardanza, un imprevisto.
No te preocupes.
Hemos tenido una buena acogida.
Me alegro de que hayáis venido todos.
Tenía dudas de si vendrías o no.
¿Por qué?
Habría sido descortés no aceptar una invitación tan amable.
Sí, pero me preguntaba...
¿Y si Angiolè se acobarda y no viene?
¿Cómo lo convenzo?
Pero parece que alguien de allá arriba me tiene en gracia
y esta noche me ha hecho un favor.
Ven conmigo.
Tengo una buena sorpresa.
Los chicos no tienen nada que ver.
- Cierra el pico, pedazo de mierda. - Págalo conmigo.
Fuiste tú quien hizo saltar por los aires el almacén.
Me has hecho perder un negocio de millones.
¿Tú me la querías jugar a mí?
¿Sí?
¿Tú a mí?
Tú, que no me llegas ni a la punta de la polla.
Te crees que eres el más listo, ¿no?
Pues te ha salido el tiro por la culata.
¡Angelo!
Han venido armados, los muchachos.
¡Ange!
¿Y bien?
¿Quién se la ha metido a quién?
CLOROFORMO
Será mejor que me vaya.
¿Qué estás haciendo?
San Pablo le dijo a los corintios:
"El Señor es el espíritu
y donde está el espíritu del Señor...
hay libertad".
¿Es verdad, Angiolè?
Había venido aquí con una intención:
pensaba reventaros la cabeza a los tres.
Pero esos tres chavales me han dado una idea mejor.
Ellos se quedan conmigo
y vosotros me haréis un gran favor para que os perdone.
Después de hacerlo, los liberaré.
¿Qué tengo que hacer?
Matar a Corrado Arena.
Como lo oyes.
Así ya no tendremos competencia
y nos haremos con el contrabando de cigarrillos.
Y a ti, pedazo de mierda,
si te portas bien, también te daré trabajo.
Y a estos dos mamarrachos que traes contigo.
¿Qué ocurre? ¿Es una sorpresa?
¡Cumpleaños feliz!
¡Cumpleaños feliz,
Jerome!
¡Cumpleaños feliz!
¡Que sople, que sople!
¡Bravo!
¡Los chicos! ¡Rápido!
Sabes que esto no ha terminado.
¿Cómo estáis?
¿Bien?
Ya está. Listo.
Esta es nuestra, Pie.
¡Angiolè!
¡Le ha dado!
Rápido, hay que buscar ayuda.
¡Túmbate!
Presiona la herida.
¡Tranquilízate, chico!
Ven aquí. ¡Tranquilo!
Se pondrá bien.
- ¡Lello! - Se pondrá bien.
Los zapatos.
Sujétale las manos.
Te he dicho que le sujetes las manos.
Ayúdame.
Coge todo esto y vete.
Voy a dormir por última vez con mi marido.
¿Qué haces aquí?
Voy a cumplir 16, ¿lo sabes?
Claro que lo sé.
En todo este tiempo,
no recuerdo que hayamos dormido juntos
ni que hayamos comido en la misma mesa.
Ni un momento feliz.
¿Por qué me pariste?
¿Por qué tuviste un hijo si no lo querías?
Cuando naciste, yo era una niña.
¿Y a mí qué me importa?
Me has condenado a ser infeliz.
¿La felicidad?
Nadie decide tu felicidad.
Solo tú.
Tú a mí nunca me has querido.
¿Eso es lo que piensas?
Tú eres toda mi vida.
Todo lo que hago...
todo lo que aguanto es solo por ti.
Para verte crecer,
aunque sea desde lejos.
Pero todo lo que has hecho no ha servido de nada.
Hoy he matado a un tío.
Le he disparado en la cara.
Mamá, tu hijo es un asesino.
¿Qué? ¿Qué? Mírame a los ojos.
- Cállate. - Mírame, tu hijo es un asesino.
Le disparé en la cara.
- Le disparé en la cara por tu culpa. - ¡Cállate!
¡Vete de aquí! ¡Vete!
Por nuestra zona ha venido mucha gente.
Hacen cola fuera de nuestra casa.
EN POGGIOREALE SALA DE VISITAS
Comerciantes, empresarios con dificultades,
gente que ha perdido el trabajo.
Gente abandonada por los clanes.
Todos quieren que sepas que están a tu disposición.
Por nuestra zona ha venido mucha gente. Hacen cola fuera de nuestra casa.
Comerciantes, empresarios con dificultades,
gente que ha perdido el trabajo,
Gente abandonada por los clanes.
Todos quieren que sepas que están a tu disposición.
Por nuestra zona ha venido mucha gente...
Por nuestra zona ha venido mucha gente.
Hacen cola fuera de nuestra casa.
Comerciantes, empresarios con dificultades,
gente que ha perdido el trabajo,
Gente abandonada por los clanes.
Todos quieren que sepas que están a tu disposición.
¿Y tú qué les has respondido?
Les he dicho que estabas acostumbrado a hacer cosas buenas
y que sigues haciendo cosas buenas.
Incluso desde la cárcel, donde estás injustamente recluido.
La cárcel para mí
es lo que la cruz fue para Jesucristo:
el camino para lavar los pecados del pasado
y para abrir la puerta a un futuro nuevo, libre de toda mancha.
Así es.
Y yo...
te estoy agradecida por este inmenso sacrificio
que llevas sobre tus hombros.
Anna, te ruego que des las gracias a nuestros amigos de mi parte.
Y diles, por favor,
que pronto tendrán un nuevo hogar
donde el sufrimiento y la injusticia no tendrán cabida.
Estoy aquí para traer el nuevo humanismo.
¿Y sabes cuál es la única diferencia real entre el ser humano y las bestias?
Que nos ayudamos unos a otros.
Ha llegado el momento de pedir
un sacrificio a quienes más lo aprecian.
Ve
y haz saber a quienes han recibido tanto
que ha llegado el momento de devolver el favor.
Y deja claro que no quiero nada para mí.
Quien no esté con nosotros
está eligiendo el bando de las bestias.
Y como las bestias feroces
peligrosas para la comunidad,
deben ser abatidas.
- Así él será tratado. - Así él será tratado.
- Así él será tratado. - Así él será tratado.
Hermano mío...
EN EL PRÓXIMO EPISODIO
INSPIRADA EN LA NOVELA "GOMORRA" DE ROBERTO SAVIANO
EDITADA POR ARNOLDO MONDADORI EDITORE
Desde que tienes esas ideas, nos llevas a la ruina.
Siempre hemos estado en la ruina.
Arranca.
Secondigliano se separa de Forcella.
Traducción: Alicia González-Camino
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