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¿Oís en el campo
el rugido de esos feroces soldados?
Llegan hasta vuestros brazos
para degollar a vuestros hijos y a vuestras compañeras.
¡A las armas, ciudadanos!
Formad vuestros batallones.
Marchemos.
Que una sangre impura
riegue nuestros surcos.
¿Es ese?
Es el futuro que llega, Miguele.
Será una auténtica revolución para esta ciudad.
Pero todo tiene que salir bien. No podemos fallar.
Ya te he dado mi palabra, Jerome.
No me gusta repetir las cosas.
De la descarga de la mercancía me encargo yo.
Y papá no tiene por qué enterarse.
Es mejor para mí y para vosotros.
Confío en ti.
Es solo que, en casos como este, la ambición puede superar a la cautela.
¿Entiendes?
¿Entiendes?
Claro que te entiendo.
Puede ser.
Para un proyecto tan grande como el nuestro
la ambición es vital como el pan.
O como un brioche.
Lo que prefiráis.
Un brioche.
- Un croissant. - Croissant.
Entonces, por nuestra ambiciosa alianza.
¡A nuestra salud!
¡Venga ya!
¡Deja un poco para los demás!
¡Eso, déjame algo!
- ¡Qué bueno! - Venga, bebe, bebe.
GOMORRA: LOS ORÍGENES
Gracias por venir.
- ¡Qué niña más bonita! - Gracias. Gracias.
Gracias.
- Buenos días. - Hola.
Hola. ¿Cómo le va?
Todo bien, gracias.
- Buenos días. - Buenas.
¿Has acabado ya?
Vámonos.
Sí.
Pórtate bien, eh.
Qué pasada de casa.
Vaya pintas que llevas.
¿Has visto a esas titis?
¡Estás guapo, Manuele!
¿Y tú te has visto?
¡Vaya casoplón! Yo quiero una casa como esta.
Papá.
¡Ven, ven!
Chicos, id a dar una vuelta.
- Ven conmigo. - ¡Venga, vamos!
¡Tú ven conmigo, Pié!
Buenos días.
Buenos días.
Siéntate.
¿Quiénes son los muchachos que vienen contigo, Angiolè?
Chicos de Secondigliano, doña Conce.
Son nuestros hijos.
¡Es muy guapo, eh!
Con permiso.
¿Quién es?
Aquí están los jefes de los barrios de la ciudad.
Gente que decide dónde se hace cada negocio.
¿Y sabes quién se encarga de sacar beneficio?
- ¿Ella? - Exacto.
Doña Concetta Rizzo.
Y ese es Nicola Varriále.
Su sobrino.
Son de Secondigliano.
Salieron de nuestro barrio.
Ahora son importantes.
¿Con un plátano?
Que te disparo, eh.
Después del bautizo podemos quedar.
En realidad, no sé si...
¡Vamos!
Será capullo.
Señoras y señores, ¡ha llegado el momento de los regalos!
¡Bien!
El barrio de Sanitá.
Gente importante.
Corra, le he preparado una sorpresa.
Es un regalo para el niño, para cuando sea mayor.
¡Estás loco, en serio!
¿Qué voy a hacer contigo?
¡Larga vida a la niña!
Con nuestros mejores deseos para esa preciosa hija...
El jefe de los Barrios.
...con la que ha sido bendecido vuestro hogar.
Familias que llevan cien años al mando.
Se lo agradezco.
¡Enhorabuena!
Gracias.
Señora...
Tenga.
Muchas felicidades de parte de la familia Villa.
- ¡Gracias, don Antonio! - Mis más sinceras felicitaciones.
Enhorabuena.
Gracias, Michè.
¡Que Dios les bendiga!
Nos toca.
Que la sangre de Cristo esté siempre con ustedes y con su familia.
Y que sea una bendición para esta criatura.
¡Es bellísima!
Preciosa.
¡Qué bonita!
Madre mía, eso sí que es un buen regalo.
¡Que Cristo me acompañe!
¡Y me sirva de ejemplo, como hasta ahora!
Ven aquí.
Es un honor para mí.
¡Papá!
¡Quiero verlo muerto!
Angelo nos sirve en Secondigliano.
Si lo matamos ahora, perderemos la periferia norte.
Nos debilitaremos, que es justo lo que quiere ese cabrón de Corrado Arena.
Con paciencia les pondremos en su sitio.
¡Pero un castigo debe recibir!
¡Viva Corrado Arena!
¡Viva!
Habéis hecho enfadar a don Antonio.
¿Por qué, abogado?
He respondido cortésmente a una invitación que me ha hecho una persona importante.
A ver, ¿cómo se dice?
Basta con que nos ayudemos.
Angiolè, una mano lava la otra.
- ¿Qué quiere decir? - Ven conmigo.
Buenos días, Angiolè.
Hola, don Miguele.
Quería hablar contigo en privado.
Diga.
Mis amigos franceses...
quieren descargar un cargamento en el puerto.
Viene de Marsella y mañana se va a América.
- Heroína. - ¡Ah!
Pero yo no puedo hacerlo.
Porque mi padre se enteraría.
Y sabes muy bien que él se opone incluso a que entre por Nápoles.
No solo su padre piensa así.
Mi padre es viejo y solo conoce el contrabando.
Y con el contrabando piensa morir.
Como Corrado Arena.
Pero ahora el mundo ha cambiado, Angelo.
Y sigue cambiando.
La heroína pronto llegará aquí.
Y el contrabando de cigarrillos solo serán unas migajas.
Aprecio que haya pensado en mí,
pero no puedo aceptar.
Tengo problemas y lo sabe.
Volver a enfrentarme a su padre sería mucho peor.
Y también pondría a Corrado en mi contra.
Con todo el respeto,
eso no me interesa.
Como quieras.
Don Miguele, con permiso.
Adiós, abogado.
No ha salido bien.
Hola.
Angelo.
¿Qué quería?
Me ha propuesto un negocio.
¿Y qué le has dicho?
He dicho que no.
No me fío.
Si realmente quieres algo,
debes luchar y arriesgarte.
Tienes razón.
Hay que luchar por conseguir lo imposible.
Estando vivo, todo es posible.
¿Sabes cuándo se vuelve imposible?
Cuando estás muerto.
Tira, anda.
- Hola. - Hola.
¿Una ocasión especial?
Un bautizo.
Estás muy guapo.
Y tú.
No, estoy cansada, acabo de volver de...
dar una clase.
¿Y qué haces aquí?
No acabamos la conversación.
No te conté mi sueño.
Quería responderte.
Pues responde.
No soy como tú.
Nunca pude estudiar.
No tengo las mismas oportunidades.
Tienes que entenderlo.
Para alguien como yo es mejor seguir durmiendo...
que seguir soñando.
No me gusta ese discurso, Pietro.
Tú puedes hacer lo que quieras,
ser quien tú quieras.
No es así.
Y lo sabes.
Poder tomar decisiones
no nos hace dueños de nuestras vidas.
Somos esclavos.
Para ti es diferente.
Irás a América
y te convertirás en una estrella.
Y un día recibirás
una invitación de un admirador misterioso
a un restaurante precioso.
Reservado solo para ti.
Habrá un cielo lleno de estrellas
y...
allí Pietro estará esperándote.
Tú lo acabas de hacer, Pietro.
¿El qué?
Soñar.
¿Y si no quiero esperar hasta ese día?
A ver si tengo suerte esta noche.
Buenas noches.
Quiero a todo el mundo en silencio.
¡Angiolè!
Don Antonio quiere hablar contigo.
Señores, buenas noches a todos.
Don Antonio, ¿qué ocurre?
Ocurre que la casa de apuestas ya no está a tu cargo.
Y además el bar cerrará para siempre.
Por tu culpa, toda esta gente se queda sin sitio a donde ir.
- Y eso. - ¡Cállate!
Calla cuando yo hable.
El primero que entre aquí está muerto.
Este es tu regalo del bautizo.
Para que lo recuerdes.
Señores, buenas noches a todos.
¡Bravo, Angiolè, bravo!
Y ya lo habíamos hablado.
Nos habías dado tu palabra.
¿Qué coño tienes en la cabeza?
¿Y ahora cómo mantenemos a los nuestros?
Dentro de poco voy a tener un hijo.
¿Qué haces tú aquí?
He cambiado de opinión.
Es tarde.
Me necesitáis.
Solo yo puedo hacerlo.
Si lo haces bien,
recuperarás la casa de apuestas.
Eso ya no me basta.
Quiero una parte del cargamento.
¿Cómo has dicho?
Eso no es mercancía en tránsito.
Se trata de descargar por primera vez la heroína de los franceses en Nápoles.
Lo entendí enseguida.
¿O crees que soy lelo, abogado?
Sabes muy bien lo arriesgado que es esto.
Y si tengo que arriesgar mucho,
lo mismo tengo que ganar.
¿Cuánto?
El treinta por ciento.
El diez por ciento.
El veinte por ciento. Lo tomas o lo dejas.
Con permiso, abogado.
Llegamos al segundo tiempo y el Nápoles domina con claridad el partido.
Parece que el rival no tiene mucho que hacer con el marcador en contra.
Pero no lo demos todo por sentado.
Aún queda mucho partido por delante y nunca se sabe lo que puede ocurrir.
A lo mejor nos dan una sorpresa y le dan la vuelta al marcador.
El Nápoles ha jugado un primer tiempo espectacular.
Da gusto ver un partido así.
Hay un cambio en el Torino.
Se retira del campo el mediocampista Giapoco
y entra Salvatore, la nueva estrella del equipo granate.
Las posibilidades de remontar aumentan para el Torino,
pero el Nápoles sigue siendo un fiero rival.
¿De dónde viene ese balón?
Ni idea.
¿Pero qué estáis haciendo?
Oye...
Venimos a jugar un partido.
Pero, ¿qué os habéis creído? Fuera de aquí.
¡Cuántos sois! ¡La madre que los parió!
- ¡Venga, jugad con nosotros! - ¿Qué hacemos?
Jugamos. Ya está. Pero un rato y luego os marcháis de aquí.
Aquí.
Toma.
Gol.
¡Gol!
¡Toni!
Toma.
¡Chicos, vámonos!
- ¿Ya no jugamos más? - No.
¿Por qué se van ahora?
Me estaba divirtiendo.
Vamos a escuchar el partido.
Tus amigos han hecho muy bien, pero no hemos terminado.
- ¡Daos prisa! - Vámonos, chicos.
Listo, Angelo, hemos terminado.
Has hecho un gran trabajo, Angiolè.
Sí, habéis estado excepcionales.
Mañana nuestros hombres saldrán a hacer las entregas, et voilà.
Pondremos a un par de hombres a vigilar toda la noche.
Ahora tenemos que estar tranquilos.
Hasta que esta mierda invada el mercado.
Luego nos comeremos el mundo.
Adiós.
De acuerdo, escúchenme:
las nuevas viviendas sociales estarán disponibles pronto.
Piensen que estamos haciendo todo lo posible
para desbloquear las listas de espera.
¿Eh? No se preocupen.
- Buenos días, don Nicola. - Angelo.
A ver, esto hay que enviárselo al regulador.
Asegúrate de que lo llevan hoy a correos.
De acuerdo. Tomo nota de todo
y le garantizo que hoy mismo se lo llevarán a correos.
Es muy importante.
Adelante.
Y bien, Angiolè,
¿qué podemos hacer por ti?
Hoy tengo la oportunidad de que nuestro barrio,
donde hemos crecido,
se pueda recuperar.
Puede ser una caja fuerte llena de dinero.
Y eso sería bueno para nuestra gente, ¿no?
Para los que trabajamos
y para los que administran.
Siento una gran simpatía por ti, Angiolè.
No te lo oculto.
Pero no entiendo qué me estás pidiendo exactamente.
Amistad.
Protección.
Es la mejor manera de sacar provecho al dinero,
que, en vuestras manos, rendirá diez veces más.
Y además, os pido discreción.
Porque, por ahora, la fuente de ingresos es un secreto.
Mira, Angiolè,
mi tía me educó principalmente en el valor de la familia.
Este sentimiento se extiende, obviamente, al lugar del que venimos
que es nuestro hogar.
Le damos importancia absoluta.
Sobre todo si lo hacemos crecer.
Así que,
si estás aquí por eso,
te escuchamos.
Habla.
Si a la bergamota le añades un poco de menta piperita,
el perfume es agridulce.
Si le añades lavanda, no, porque lo apaga.
En cambio, así es...
delicado, pero intenso.
Confía en mí, Imma.
Yo entiendo de perfumes.
Ven aquí.
Huele.
Es buenísimo.
Te lo dije.
¿Quieres ver una cosa?
¿El qué?
Mira esto.
- ¿Eh? - ¿Te has depilado?
Se llama progreso, Imma.
En Londres, en Milán, todo el mundo lo hace.
Y no solo aquí...
también aquí.
¿Qué me estabas diciendo antes?
Eh, nada, que tiene algo especial.
Me ha dicho que algún día, cuando vuelva de Estados Unidos,
reservará un restaurante solo para nosotros.
¿Y cómo se llama?
- Se llama Pietro. - Pietro.
Un nombre bíblico.
Seguro que es un chico duro.
Pero se llame como se llame,
me huele a alguien que quiere arruinarte la vida.
Como solo los hombres saben hacer.
¿Y bien?
¿Te gusta?
- ¿Eh? - Estás preciosa.
La próxima vez te lo pones tú.
Qué bonito eres, Luccho mío.
Nicola, ¿has vuelto?
Pero, ¿qué cojones te has puesto?
¿Por qué,
no te gusta?
Pareces una puta de la calle.
Pues resulta que estoy casada contigo.
¿Es que no piensas celebrar nuestro aniversario?
¡Déjala!
¡Basta, déjala!
¡Déjala, que la vas a matar!
¡Déjala!
¡Déjala!
¿Quieres que te dé, como a esta zorra amiga tuya?
Si vuelvo a casa
con tus manos marcadas,
mi padre lo sabrá.
Y se desatará el infierno.
Está bien, Imma, vete.
Mamá, papá.
Mamá.
- Papá. - Imma.
¿Qué ha ocurrido?
Nicola Varriale ha pegado a Annalisa como un animal.
Si no es por mí, la mata. Hay que hacer algo por ella.
Vamos a ayudarla.
- Eso no es posible. - ¿Por qué?
¿Por qué, mamá?
Porque su tía gestiona las cuentas de todos en esta ciudad.
Y no tiene hijos.
Nicola es como si lo fuera.
Si nos ponemos en su contra, nadie nos escuchará.
- Al contrario, estaremos acabados. - ¿Y qué puede hacer?
Puede cerrarnos la tienda, eso puede hacer.
Es verdad.
De nada sirve tomar decisiones en nuestras vidas.
También somos esclavos.
¿Me estáis diciendo eso?
No pienses en esas cosas.
Piensa en la suerte que has tenido.
Amor mío,
tu inteligencia, tu talento, tu voz.
Lo que ocurra en el barrio no debería afectarte.
Es mejor que olvides incluso a la gente que conoces aquí.
Piensa en ti.
¿Y salvarme a mí misma, dejando a los demás atrás?
Yo no soy así.
Nos salvarías saliendo de aquí.
Demostrarías a todos lo lejos que se puede llegar.
Mamá tiene razón.
Podrás demostrar a todo el barrio que si uno realmente quiere,
lo puede conseguir.
Que también hay un lugar para nosotros en el mundo.
Lo siento, papá.
Este es mi lugar.
Maldita sea. Esta cosa no se enciende.
Hace un frío que pela aquí dentro.
No me digas, Toni.
Estoy helado.
¿Tenemos que esperar?
Un poco más, para estar seguros.
Está llegando alguien.
Nos han robado el cargamento.
¡Estamos bien jodidos!
Averiguad ya mismo quién coño ha sido. ¿Entendido?
Sí, entendido.
Miente. Te juro que se la han llevado ellos.
Y El Santo estaba allí.
¿Y se la han llevado donde me has dicho?
Sí.
Si venden ellos la mercancía, estamos jodidos.
Y luego nos echarán la culpa.
Perderemos la amistad con Corrado Arena y nos pondrán en contra a don Antonio.
Estaremos en medio de todo y bien jodidos.
Nos la quieren jugar esos cerdos.
¿Qué hacemos?
Podemos hacer una cosa
y hay que hacerla juntos.
Hay que entrar en ese puto almacén y destruir la carga.
Pero, ¿cómo?
Hay una ventanita detrás del almacén.
Pero está alta.
Y es pequeña.
¿Como cuánto?
Mucho.
Yo diría...
que solo puede caber un niño.
Yo no cabría por ahí.
Oye.
Dame un piti, venga.
¿Qué? ¿Soy tu estanquero personal?
Anda, vete a la mierda.
Te has fumado medio paquete.
Chicos, ¿tenéis un cigarro?
Sí, espera.
Toma.
Siempre estás igual. A ver cuando compras tabaco.
Son al menos siete.
Todos armados.
¿Lo harás?
- Responde. - Sí, lo haré.
- Fucariè. - ¿Qué?
- Cuando entres ahí, pulsas aquí. - Sí.
- Vale. - Tienes 60 segundos.
Los vas contando.
- Pero no uno, dos... - ¿Y cómo?
Mil uno, mil dos... ¿lo entiendes?
Vale.
Entra.
Ten cuidado.
No te preocupes.
Ten cuidado, Fucariè.
Venga.
Venga.
Espero que no venga nadie.
A ver...
Mil uno, mil dos,
mil tres, mil cuatro,
mil cinco,
mil seis,
mil siete, mil ocho,
- mil nueve... - ¡No!
¡Fucariè!
- ¡Fucariè! - ¡Fuca!
¡Fucariè!
¡Ayúdale, Angiolè! ¡Por favor!
- Yo me encargo. - ¡Date prisa, Angiolè!
Fucariè.
Fucariè, ¿me oyes, Fucariè?
Despierta, Fucariè, despierta.
Fucariè, despierta, Fucariè.
¿Me oyes? Fucariè.
Fucariè.
Fucariè, ¿me oyes?
¿Me oyes?
¿A dónde coño vas?
¡Fucariè!
Lo siento, don Angelo, me resbalé.
Lo has hecho muy bien, Fucariè.
Gracias.
¿Y ahora?
¿Qué pasa?
No sabrá que hemos sido nosotros.
El Santo piensa que nos hemos creído lo del robo.
Ahora hay que esperar.
Y hay que estar preparados.
Vete a dormir, anda.
Buenas noches, chicos.
- Buenas noches. - Adiós.
Solo quiero saber quién ha sido.
Angelo.
El Sirena.
Somos discípulos de la Camorra.
Vivimos con humildad y perseguimos la paz siguiendo principios sanos.
Juro por mi honor ser fiel a la Honorable Sociedad de los Iguales,
como la Honorable Sociedad de los Iguales es fiel a mí.
Mandamos sobre la vida y la muerte.
Y la firma de este pacto es indeleble.
Escrita con mi sangre.
Juro compartir el éxito, la miseria
y toda suerte adversa.
Y solo con mi sangre puede ser lavada.
¿A quién pertenecías, Michele?
A los Villa.
Fortuna, ¿y tú?
Yo pertenecía a Corrado Arena.
Habla.
No soy hijo de nadie.
Hoy 10 de marzo de 1977,
tres nuevos discípulos de la Camorra
se abrazan en la cárcel de Poggioreale
en un solemne juramento.
EN EL PRÓXIMO EPISODIO
INSPIRADA EN LA NOVELA "GOMORRA" DE ROBERTO SAVIANO
EDITADA POR ARNOLDO MONDADORI EDITORE
En mi opinión, solo hay una persona que podía hacer algo así.
¿Cómo puedo seguir confiando en ti?
¡Angelo!
Traducción: Alicia González-Camino
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