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¡Están encima, están encima!
¡Venga, Angiolè! ¡Dale caña!
¡Corre, Angiolè, corre! ¡Que nos alcanzan!
¡Así nos vamos a estrellar!
¡Lo conseguimos, chaval!
Ven aquí, anda.
GOMORRA: LOS ORÍGENES
¡Hemos jodido a la poli! ¡Les hemos dado bien por culo!
- Ayudadme a bajar. - Yo le ayudo, don Corrado.
¡Viva Corrado Arena!
Gracias, chicos.
¡Corrado Arena, el padre de Nápoles!
¡Don Corrado, es el amo!
¡Don Corrà, es usted el número uno!
Gracias, pero no es para tanto.
Venga, ayudadme con la lancha.
¡Ahora todos a trabajar, vamos!
Gracias, gracias.
Pero sin perder el tiempo.
Vamos, rápido, rápido.
Oye, hay que trabajar.
Basta de ceremonias.
Hay que descargar. Hay que descargar.
¡Angiolè!
Ya entiendo por qué te llaman "El Sirena".
Porque eres un monstruo en el mar.
Sabes de sobra cuánto vales.
Y sabes que la gente para la que trabajas no lo valora.
Yo te entiendo.
Por eso arriesgas la vida en el mar.
Para ser libre.
¿Libertad?
¿Qué libertad, don Corrà?
Con todo el respeto,
la libertad de la que habla
solo es para gente como usted.
¿Sabe cómo nos llaman a nosotros en Secondigliano?
Los monitos.
¿Qué posibilidades tiene un mono de ser libre?
Te daré esa posibilidad.
La semana que viene es el bautizo de mi hija.
Estarán las familias importantes.
Ven tú.
Te sentarás a la mesa con nosotros,
en el lugar que te mereces.
Será un honor, don Corrà.
Si vienes, el honor será el mío.
Cuídate, chaval.
Buenas noches a todos.
¡Buenas noches, don Corrà!
Que la Virgen lo acompañe.
Que vaya con los ángeles.
¿Se sabe cómo ha muerto?
Pietro, ¿no sabes nada?
¿Es que lo tendría que saber?
En el barrio no habla nadie.
Nadie sabe nada.
Cariño...
Es una desgracia para todos.
Un chico tan joven y con toda la vida por delante.
Enza, toma un poco de café.
Tienes que estar en pie, por el niño.
Venga.
No ha llegado ni a oírle llamarle "papá".
¿Qué ocurrió?
A quien haya sido, no lo perdonaré hasta que me muera.
JOYERÍA AJETA
Mi amor.
Hola. La clase ha ido muy bien.
¿Ah, sí?
Sí, el profesor dice que mejoro.
- ¿De verdad? - Sí, sí.
- ¿Estás contenta? - Mucho.
- Hola. - La preciosa de papá.
- ¿Qué tal? - Ha ido muy bien.
- Estoy mejorando mucho. - Eres lista.
Hemos aprendido canciones nuevas.
- Ah, qué bien. - Sí.
Angiolè, qué pronto vuelves.
Tío, buenas noches.
Mamá se equivocaba.
La he fallado.
No soy el hombre que esperaba.
¿Sabes qué hizo tu madre cuando disparó al hombre que mató a tu padre?
Ir a casa para amamantarte.
A pesar de que sabía que acabaría mal.
Pero era feliz.
Porque te tenía en sus brazos. Sonreía.
Me dijo: "Te lo confío.
Dile que me haga sentir orgullosa de haberlo traído al mundo.
Porque solo así
mi hijo podrá tener respeto.
Lo que nosotros nunca hemos tenido".
Angiolè, cada cual tiene su destino.
Te miro
y veo en lo que te puedes convertir.
Quítate de encima ese tormento, hijo mío.
Tío, no es tormento.
Es la rabia lo que me carcome.
Se acabó.
Hemos terminado.
Veinte para nosotros y cincuenta para los Villa.
Como siempre.
Nosotros nos la jugamos y nos dan una miseria de porcentaje.
No dejaré que los Villa me pisoteen otra vez.
Secondigliano es nuestra casa
y lo convertiré en un imperio,
dejará de ser una provincia.
Debéis saber que Corrado Arena ya está de nuestra parte.
Confía en nosotros.
Nos ha invitado al bautizo de su hija.
¿Sabéis qué significa eso?
Qué estarán los capos de todo Nápoles.
Y también nosotros.
¿Y don Antonio lo sabe?
No trabajamos para Corrado Arena.
Trabajamos para los Villa.
Hay que pedirle permiso.
Y con todo lo que ha pasado, no podemos hacer más gilipolleces.
No podemos perder una oportunidad como esta.
Tíos,
aceptemos la invitación.
Entiendo lo que estás diciendo,
pero quiero vivir tranquilo, Angiolè.
Mimì, ¿tienes miedo? ¿Eh?
Tenéis razón.
Les llevo las cajas a los Villa y les pido permiso.
Así vamos tan campantes.
Bravo, Angiolè.
Usted trae la palabra de nuestro Señor a esta tierra enferma.
Pero de verdad, por menos de cinco millones no puedo dárselo.
Esto tiene quinientos años, don Benedetto, si lo quisiese vender.
Jamás lo haría.
Sabes que para mí no es cuestión de dinero.
¡Ya lo sé!
Para usted es todo pasión por la vida y la historia de nuestro Señor.
Pero en este sucio mundo, todo tiene un precio.
¿Y sabe qué precio pagaría un coleccionista extranjero por esto?
¡Cien veces lo que le estoy pidiendo yo, don Benedetto!
Está bien, está bien.
Ven conmigo.
Por favor, que quede entre nosotros.
Gracias, don Benedetto. Buen día.
De nada, de nada.
De nada.
¡Y reza!
¡Siempre, don Benedè, siempre!
Rosà.
Rosalba.
Rosalba.
¡Rosalba! ¿Estás sorda?
Disculpe, don Benedè.
Con el agua corriendo no le he oído.
No hace falta que vengas mañana. Estaré fuera unos días.
Ah, ¿y a dónde va?
El Papa me quiere en Roma.
Madre mía, qué maravilla.
Bueno, trabaja.
- Sigue, sigue. - Sí.
¡Al baño! ¡Tengo que ir al baño!
No aguanto.
Fucariè, ¿a dónde corres? ¿Te estás cagando?
¡Sí, Tonì, es eso! ¡Me estoy cagando encima!
¿Tienes una hoja de periódico para limpiarte el culo?
Sí, mira.
¡Abridme, abridme! ¡Me estoy cagando!
¡Madre mía, cómo apesta aquí dentro!
¡Voy a vomitar!
Bueno, ¿qué hacemos hoy?
Vamos al bar de Angelo, a lo mejor nos da algún trabajillo.
- Es verdad, tíos, vámonos. - Sí, venga, vamos.
- Piè, ¿no vienes? - No.
¿Qué te pasa?
Estás raro hoy.
Nada, Manuè.
Piè, para lo que sea, estaremos para ti.
Lo sé.
Oye, nosotros somos uno solo.
Si hay algo que te atormenta, nos lo puedes decir.
Me gusta una chica.
- ¡Ah, joder, podías decirlo! - ¡Ah, bueno, solo eso!
- Vale, dinos quién es. - No la conocéis.
- ¡Anda, dinos quién es! - ¡Dínoslo!
¡Madre mía, dinos quién es!
- Es de aquí, pero no la conocéis. - Deja de hacerte el interesante.
Va al colegio, estudia, su familia tiene dinero.
¿Eso es verdad?
Ya sabes lo que piensa esa gente de nosotros.
Somos basura para ellos.
Todos no son así.
Además, dime una cosa.
Yo no puedo soñar con ella,
pero tú puedes soñar con jugar en el Nápoles.
¿No lo entiendes?
- Yo tengo cualidades. - Porque tú lo digas.
Piè, si sueñas demasiado, la cabeza se vuelve loca
y luego confundes los sueños con la realidad.
Te equivocas, Manuè.
Conozco la diferencia.
La realidad es mejor.
Porque los sueños son como son.
La realidad no.
Se puede cambiar.
¡Lello!
- ¡Lellù! - ¡Eh, mirad quién llega!
- ¡Oh, mira quién está viniendo! - ¡Rosà, sube aquí!
- ¡Sube, Rosà! - ¡Oye, bajamos nosotros!
¡Eh, Rosà no te vayas!
- ¡Rosà, espera! Ya bajamos. - Venga.
Oye, no me toquéis los cojones.
Chicos, no me toquéis los cojones.
¡Vamos!
- Hola, Lello. - Hola, Chinita.
¿Sabes que estaba pensando en ti?
¿En mí?
Tengo una cosa para ti.
¿Y qué es?
Te lo digo si quedamos esta noche.
Es algo muy importante.
- Lello. - Lello.
Invítala a un "babà". Un "babà" así de grande.
Espera un minuto.
Solo uno, lo juro.
Tíos, no tengo una lira.
Rosalba ha dicho que es algo importante.
Vale la pena hacer un pequeño sacrificio.
Tíos, sacad lo que tengáis en los bolsillos, vamos.
Seguro. Yo tengo papel para el culo.
También vale.
Pietro, pon algo.
Venga, va.
Toma, para comprar un bollo te basta.
¿Uno?
- ¿Y yo qué hago, tíos? - Eh, tú la miras mientras come.
- ¡Venga, anda! - ¡Espabila, Lellù!
Entonces, ¿esta noche te voy a buscar?
Qué guapo eres.
Cincuenta cajas, como siempre.
Todo en orden.
Bien.
Adiós.
Angiolè.
Sé cuánto te costó hacer lo que hiciste.
No dudé un segundo de ti.
Sabía que eras leal.
Pero papá, Angelo,
no se fía de nadie.
Ni siquiera de mí.
Pero después de lo que has hecho ya no podrá decir nada.
A propósito, me gustaría pedirle una cosa a don Antò.
Papá no está, está fuera por negocios. Vuelve mañana.
Puedes decírmelo a mí.
Lo siento,
para ciertas cosas tengo que hablar con su padre.
Papá no es inmortal.
Algún día responderás ante mí.
Entonces, sé muy bien de qué parte tendré que estar.
Siempre lo he sabido.
Con permiso.
Buen día.
Este.
¡Espera a papá!
¡No puedo más!
Espera.
Para ti existo solo yo, ¿lo juras?
Te lo juro.
Pero ahora dímelo.
¿Me das un beso?
Pero, ¿me lo dices?
Adiós.
Adiós.
Hola, Pietro.
Hola, Imma.
Me alegra ver que estás bien.
Gracias.
No se sigue a una señorita a escondidas, ¿sabes?
No te estaba siguiendo a escondidas.
Te seguía y punto.
Se te da bien tocar.
Y tu voz es preciosa.
Gracias.
No se me da tan bien.
Tengo que mejorar para cumplir mi sueño.
¿Y cuál "fuese"?
O sea, ¿cuál sería?
Cuando me gradúe quiero entrar en la mejor universidad del mundo para músicos.
Mola.
¿Dónde está?
En Nueva York.
- Sí. - ¿Tan lejos?
Está al otro lado del mundo pero...
es mi sueño y...
los sueños hay que perseguirlos.
Normal.
¿Qué pasa? ¿He dicho algo malo?
No, qué va.
Al revés, es muy bonito.
¿Y tú?
¿Tienes algún sueño...
por el que harías cualquier cosa?
Tengo que ir a trabajar.
Sí, yo tengo que ir al conservatorio. Podemos hacer una parte del camino juntos.
No, yo voy por allí.
Adiós.
Adiós.
Tíos, tenemos que irnos.
¿Y no esperamos a Pietro?
Ya hemos esperado bastante. ¿Es que no lo veis?
A Pietro se le ha ido la olla con esa chica.
Su enamoradita.
- La niñata de buena familia. - Se acabó, vámonos.
¿Quién es?
- ¡Sabía que iba a venir! - ¡Pero qué dices, idiota!
¿Te apuntas?
¡Sin mí seguro que la cagaríais!
¡Pietro! ¡Eres el puto amo!
¡Hala, qué casa tan bonita!
Piè, el armario está aquí.
¿Seguro que el cura no está?
No, no te preocupes,
la Chinita me dijo que está en Roma con el Papa.
Venga.
¿Qué haces?
Espera.
Qué rico.
Madre mía.
Es precioso.
Es un pasote.
Madre mía.
Vámonos.
¿Qué es eso?
Tíos, hay alguien. Vamos.
Qué pícaro eres.
¡Sí que hay alguien de verdad!
- ¡Estamos jodidos! - ¡Calla!
- Tengo que poner esto... - Venid, corred.
Tengo que ponerlo donde estaba.
Venga.
¡Corre, corre!
Venga, venga.
No, para.
Eres tan gracioso.
No hagáis ningún ruido, tíos.
Qué rica estás.
Vienen hacia aquí.
Tíos, ¿qué coño hacemos?
Manuè,
están tardando demasiado.
¿Y qué puede haber pasado?
Eh, yo qué sé.
- ¿Ahora qué hacemos? - ¿Qué va a ser?
Rezar.
A la Virgen del Carmen.
¿El baño?
Al fondo del pasillo.
Ah, aún quieres más, viciosillo.
Ven aquí, angelito mío.
Eres tan guapa como la Virgen.
¡Quietos!
Levantad las manos.
Robar en la casa de Dios.
¿Es que no tenéis conciencia?
Voy a llamar a la policía y vais a pasar 15 años en Poggioreale.
¿Llamará a la policía?
Con todo el respeto,
¿qué les dirá cuando le pregunten por la señora que estaba con usted?
¿Qué señora?
Aquí no hay nadie.
¿Y a quién creéis que va a creer la gente?
¿A mí...
o a tres sinvergüenzas como vosotros?
Es una buena pregunta.
Yo quiero saberlo, Lellù.
Pienso contárselo a todo el mundo.
Fucariè, ¿cómo hacía el cura?
¡Uh, ah!
¡Sí!
Eres tan guapa como la Virgen.
¿Qué está ocurriendo?
- ¿Quiénes son estos chicos? - Nada, nada, no pasa nada.
Estos chavales ya se están yendo.
Es verdad, señora.
- Adiós. - Adiós, señor.
Portaos bien.
Cuídese, padre.
¿Estás bien?
Habla.
Haciendo la carga, don Corrado me extendió una invitación.
¿Y a qué te ha invitado?
Al bautizo de su hija.
Y he creído que sería mejor hablarlo con usted.
Como nosotros trabajamos para usted,
no querría que al decirle que no, don Corrado se ofendiese con usted.
Has hecho bien, Angelì, has hecho bien.
Pero escúchame. Eso no es para vosotros.
Son acontecimientos importantes.
Y gente como vosotros podríais sentiros incómodos.
No te preocupes. Hablo yo con Corrado.
Le diré que...
justo el día del bautizo tenías que hacer recados importantes para mí
que no se podían aplazar.
Pero tú tranquilo,
que os traeremos a ti y a tus amigos el recuerdito del bautizo.
Como disponga usted, don Antò.
Disculpe la molestia.
Nada.
Que la Virgen te acompañe.
Abogado, come.
Come, hijo, que se va a enfriar.
Madre mía, si vendemos esta cosa, nos sacamos un montón de pasta, Piè.
Y luego, ¿qué haces?
¿Te compras ropa?
Te compras otra escúter, ¿y después?
Se acabó el dinero y la fiesta.
¿Y qué quieres hacer?
Pues yo me daría una buena comilona, como unos señores,
en un restaurante que te mueres.
Nos daremos muchas de esas.
Te lo prometo.
- Pietro, ¿a dónde coño vas? - ¡Confía en mí!
- ¡Pietro! ¿A dónde vas? - ¡A dónde vas!
- ¡Espera! ¿Qué vas a hacer? - ¡Oye! ¡Eh!
- Pero ¿a dónde va? - ¿Quién coño entiende a ese?
- Vámonos, tíos. - Madre mía, ya te digo.
Vámonos.
En algunos barrios, incluso sin el cólera,
uno de cada siete niños muere antes del primer año de vida.
Chaval, ¿a quién buscas?
Perdone las molestias.
Quería hablar con don Ángelo.
Voy a ver si puede venir.
¿Y tú qué haces aquí?
Creí que no te vería más.
¿Por qué?
Porque en el funeral me miraste raro.
Y no has vuelto por el bar.
Me ha dado la sensación de que...
me estabas evitando.
Me entró miedo.
Vuelve a casa.
Y olvida lo que viste.
¿Y a dónde voy?
¿Eh?
¿A dónde voy?
No tengo a nadie.
No tengo nada.
No tengo madre, ni padre.
Solo sé una cosa.
Mi sueño es ser como usted.
Que no es el esclavo de un jefe.
Es para usted.
Es sagrado.
Como el respeto que le tengo.
Mañana voy a buscarte.
Ah, y tráete a todos tus amigos.
Vestíos como señores.
Nos vamos a un bautizo.
EN POGGIOREALE - DUCHAS COMUNES
Tenemos una sola vida.
Y si la tiramos, ¿qué nos queda?
¿Amargura? ¿Desilusión? ¿Injusticia?
¿Cómo podemos
llegar a sentir incluso satisfacción
en el momento de nuestro último aliento
por haber vivido realmente la vida que se nos ha dado?
Nosotros somos todos hermanos.
Los de aquí dentro, y también nuestro pueblo que está fuera.
Hermanos, libres,
que luchan unidos por el bien de los pobres.
Quítate de en medio, aparta.
¿Qué pasa? ¿Hay procesión esta mañana?
- Quien no está con nosotros... - Dejad pasar. Paso.
- ...está de parte del explotador... - Ni una palabra.
¿Qué coño miras tú?
...y, por lo tanto, en nuestra contra.
¡Y tendrá que responder por ello ante la justicia de Dios!
Del cual yo soy humilde mano en esta tierra.
Hoy no tengo tiempo para las gilipolleces de este tío.
Los cuentos están bien para los críos.
Y esto no es una iglesia.
Me duele comprobar que estés tan ciego
que no ves a Cristo en cada uno de estos rostros.
Y tan sordo que confundas con ruido la palabra del Señor.
¿Has acabado?
Pues no me toques los cojones, que me quiero lavar.
Se ha hecho la voluntad de Dios.
Que así nos enseña
cómo defendernos de nuestros enemigos.
EN EL PRÓXIMO EPISODIO
INSPIRADA EN LA NOVELA "GOMORRA" DE ROBERTO SAVIANO
EDITADA POR ARNOLDO MONDADORI EDITORE
¿Y si no quiero esperar a ese día?
Será la primera vez que se descargue heroína de los franceses en Nápoles.
Traducción: Alicia González-Camino
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