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EN 1977, PIETRO SAVASTANO TIENE SOLO 16 AÑOS.
NADIE IMAGINA QUE SE CONVERTIRÁ EN EL REY DE UN IMPERIO CRIMINAL.
ESTA ES SU HISTORIA.
En las cloacas de Nápoles viven, engordan y se reproducen
más de quince millones de ratas.
En el barrio Siberia, por ejemplo,
hay diez habitantes por vivienda,
y el 75 % de ellas están infestadas de ratas.
En el barrio ISES de Secondigliano,
incluso sin el cólera,
uno de cada siete niños muere antes del primer año de vida.
Los pequeños son los primeros en pagar por estas condiciones.
Por cada mil niños que vienen al mundo,
70 mueren en el primer año de vida.
El índice de mortalidad...
Sí, venga.
- ¡Sí, así se hace! - Tú, ahora tú.
Aprende.
¡Olé! ¡Dale!
¿Qué hacéis?
¡Ahora verás! ¡Olé!
¿A dónde vas?
¿Me concede este baile?
Eso es, eso es.
Mira que os gusta bailar.
Uno, dos, uno, dos, uno, dos...
¡Eh!
- ¡A bailar! - ¡Ven, anda!
¡Pietro, a bailar!
¡Pietro! ¡Ven, venga!
- ¡Hay que bailar! - ¡Ven! ¡Venga, ven!
Pietro. Pietro.
Pietro. Pietro.
Pietro. Pietro.
Pietro. Pietro. Pietro...
Sí.
Eso es.
Muy bien.
Toma ya.
La cintura.
¡Eso, eso!
¡Hala, qué pasada!
GOMORRA: LOS ORÍGENES
¡91, 92, 93, 94, 95, 96, 97, 98, 99, 100!
¡Eres el mejor, Lello!
¡Lo ha conseguido!
¡Cien toques!
¡Savoldi y yo haríamos buena pareja de delanteros!
¿Sabes cuándo haces la prueba para el Nápoles?
Se supone que dentro de un mes.
Pero tíos, hay que ser pacientes.
Tíos, llega Angelo el Sirena con sus amigos.
Nos estamos jugando mucho en este momento.
Todos tenemos que protestar.
Hay una manifestación por los derechos civiles esta tarde en la plaza Garibaldi.
¡Perdone, señora, disculpe!
Manifestación por los derechos civiles esta tarde.
En la plaza Garibaldi.
Lo pensaré.
Señora, esta tarde, traiga a su hija también.
Señora, coja uno.
¡Es gratis!
No cuesta nada.
No saben de lo que hablan.
Son demasiado jóvenes.
Yo no iría.
Buenas tardes.
Buenas tardes.
Don Pasquà, se ha hecho tarde.
Aquí están las llaves.
Vamos, que tenemos mucho que hacer.
- Señores míos, ¿qué hacen? - Andando.
Vuestras mujeres están esperándoos en casa.
¡Anlliolé!
Capullo.
Date prisa, eh.
- Todo bien. Se están yendo. - Sí, bien.
¡Guapa! Date prisa. ¿Todavía estamos así?
La gente va a llegar dentro de poco, daos prisa.
Tíos, para quien quiera, Enza ha hecho bolas de arroz.
¡Ah, gracias a la Virgen!
Me estoy muriendo de hambre.
- Comed, que están calientes. - ¡Joder, para dentro!
- Madre mía. - Qué maravilla.
Pero qué sabor. Están riquísimas.
¡Ah, Tresséte! Me has pringao.
Qué suerte tienes, Francé.
Qué asco.
Daniela, cuando cocina, me envenena.
Chavales, ¿seguís aquí?
Ya sabéis qué tenéis que hacer.
Perdón.
Perdón, don Angelo.
¿Puedo coger una? Tengo hambre.
- Con tal de que te marches, pilla una. - Gracias.
¡Anda, tira!
Fucarié, date prisa.
Tíos, ¿arrancamos o qué?
- ¿Te la han dado ellos? - Venga, vamos a trabajar.
¿Qué te estás comiendo?
Una bola de arroz.
¿Una bola de arroz?
Sí. ¡Me la han dado ellos!
¿Habéis visto cómo me ha mirado Angelo el Sirena?
¿Y habéis visto a las chicas que había dentro? ¡Qué buenas estaban!
Tíos, ¿habéis visto la barba de Tresétte?
¡Os lo juro, esos tíos molan que te cagas!
Buenas noches, señor.
Gracias.
- Tome. - Gracias.
Estás preciosa.
Gracias.
Deslumbrante.
Oh, gracias.
Mira el pelazo que tiene.
Parece una leona.
Tú lo has dicho.
¡Es salvaje!
Júrame una cosa, Pietro.
Júrame que un día podremos ir a un sitio como este.
Nos sentaremos como señores y comeremos hasta reventar.
Y a nuestro lado habrá una mujer como esa.
Te lo juro.
Pero para eso nos tenemos que poner a trabajar.
Vamos, venga.
Tíos,
ya sabéis.
Fucariè, vamos.
Venga, tío, al suelo.
¡Ayuda! ¡Necesito ayuda, por favor! ¡Ayúdeme!
- Ayúdeme, por favor, ayúdeme. - Calla, calla, chico.
Calla, ¿quieres que pierda el trabajo?
¿Qué ha pasado?
Mi hermano se está muriendo.
Hombre, no será para tanto...
Déjeme meterlo dentro, por favor.
Chico, chico, si no eres socio,
ahí dentro no puedes meter ni un pie.
¿Y qué quiere? ¿Tener la vida de un niño en la conciencia?
Haremos una cosa, pero cállate.
Voy a por un vaso de agua.
- Calla, calla, calla. - Eso. Un vaso de agua, por favor.
Bien. Gracias, señorita.
Gracias.
Sí, sí, es la última carta.
La banca paga.
¡Lo has hecho aposta para hacerme perder!
No es cierto, no he hecho nada.
Cierra la boca, y dame mi dinero, ¿me oyes?
- ¿Cuál es el problema? - ¿El problema?
Que he perdido dos millones más por culpa de este gilipollas.
Eh. Cuidado, ya sabes para quién trabaja.
- No te preocupes. - Quiero mi dinero.
- Ahora lo resolvemos, tranquilícese. - Quiero mi dinero.
Don Nicó, ¿puedo revisar la jugada, por favor?
Tiene razón.
El señor Nicolá ha ganado.
La banca paga.
Permítame un momento.
Yo sabía que tenía razón.
Por supuesto, por eso he querido comprobarlo personalmente.
Pero no me quiero ir a casa.
Don Nicó, ya es tarde.
Ha recuperado su dinero.
Lo mejor para todos será que vuelva a casa con su mujer y su hijo.
¿No?
Tienes razón. Me he pasado un poco con el alcohol.
No se preocupe, son cosas que pasan.
- Buenas noches, Angiolè. - Buenas noches.
Tíos, vaya golpe hemos dado.
¡Nadie se ha dado cuenta!
Hemos robado ruedas para Angelo el Sirena.
¡Fucariello es el mejor!
Lo quiero llevar yo.
Soy el mejor piloto de Nápoles y lo sabéis.
¡Sí, como los demás!
Pues yo también sé llevar un coche.
Conducir tampoco es que sea algo tan difícil.
- ¿Tú? - Sí, yo.
Fucariè, eres un crío.
¡Para llegar a los pedales tienes que poner el culo tan abajo que no ves nada!
A ver si me entero, ¿quieres conducir tú?
Eres el más tonto del grupo.
Tengo que ser yo el que lleve el coche de Angelo el Sirena.
Lello, lo primero, el tonto eres tú.
Además de ser el más guapo, soy más mayor así que lo llevo yo.
No en los gayumbos.
¡Pon la mano aquí abajo y verás cómo es!
¡Con dos dedos me basta para cogértela!
Chicos...
Chicos, este no es un coche como los demás.
Como le pase algo, os corto la cabeza.
Sí, no se preocupe.
Denos las llaves.
¡Pietro! ¡Pietro!
¡Pietro! ¡Pietro!
¡Pietro! ¡Pietro!
- Le llevaré las llaves. - Sí, ve.
Pietro, diles que te den otra bola de arroz.
Es un garito de apuestas, no una pizzería.
- Pero tengo hambre. - ¡Pues cómete las manos!
- Pero tengo sed. - ¡Chúpate los dedos!
¿Has hecho lo que te pedí?
Está aquí.
Tus amigos y tú habéis hecho un buen trabajo.
Pero ya es muy tarde.
Marchaos a casa.
Si por mí fuese, me quedaría aquí.
Vete, te están esperando.
Adiós, don Angelo.
Me voy, tengo sueño.
Espera, voy contigo.
- Adiós, tíos. - Adiós, tíos.
- Buenas noches, Fucariè. - Adiós, buenas noches.
Adiós, Toni.
Adiós, Piè.
¿Qué? Vaya horas de volver.
Entrad, vamos.
Perdona, mamá.
Perdona, mamá.
Pietro, ¿te quieres mover?
Perdone, señora Lucia.
Aquí hay otras doscientas mil liras.
Contad bien el dinero.
A ver... Tonino, el Rosquilla,
ha pagado cuatrocientas mil liras.
¿Mummarello ha pagado?
Sí, sí, ha pagado cuatrocientas cincuenta mil liras.
Ah, el Cojo nos tiene que dar un millón el viernes.
Ya, con ese puedes esperar sentado. ¿Le has visto?
Id a su casa y que os dé el dinero.
Claro, Angiolè.
¿Y esto?
Se ha acabado la ginebra.
Pues compra más, Francè.
Sí, vale.
¡Me cago en todos los muertos!
- ¿Qué pasa, Makié? - Es nuestro aniversario.
Me he olvidado del regalo de Enza.
¡Qué mamón que eres!
¡Creía que había pasado algo grave!
¿Qué voy a hacer ahora?
Hará bien si te echa de casa.
Joder.
Llévale esto.
No, Angiolè.
He dicho que lo cojas.
- No, es importante para ti. - Eh, que lo cojas.
Pero, ¿por qué?
¿Cómo que por qué?
Porque aprecio a Enza.
Porque le puso mi nombre a vuestro hijo.
Y porque somos hermanos.
¡Qué hombre!
- ¡De mierda, pero qué hombre! - Te voy a dar yo hombre...
¡Quietos! ¡Al primero que se mueva le reviento los sesos!
- No queremos problemas, no... - ¡Ya los tenéis!
- ¡Meted el dinero en la bolsa! - ¿Sabes quién soy?
¿Qué cojones me importa?
¿Y a quién represento?
¡Esta noche mando yo! ¡Rápido!
¡Venga!
¡Date prisa!
Mimí, dáselo.
¡Acelera, chaval!
Hoy damos por culo al rey de Secondigliano.
¡Apártala de la cara a mi hermano!
¡Quédate en tu sitio, capullo de mierda!
¡Y vosotros dadle a la bolsa, venga!
¡Vámonos!
Al primero que se mueva lo reviento.
Hoy es un día importante para ti.
Es el día en que acaba tu vida.
Te equivocas.
Hoy es cuando empieza mi vida.
¡Vámonos, venga!
¡Venga, va!
- ¡Vámonos! - ¡Quietos!
Corre, corre.
Panda de gilipollas.
- Nos han robado en casa, joder. - Se han llevado la pasta, cabrones.
¿Y ahora qué coño hacemos?
Voy a hablar con él.
Ahí, ahí, dale, dale, vamos.
Sí, vamos, vamos, dale, dale, vamos.
Sí.
¡Sí!
¡Qué fuerza, don Antonio!
A papá no lo puede nadie.
Todas las mañanas hago algún tipo de ejercicio.
Algunas flexiones,
abdominales, sí,
unos golpecitos al saco...
¡Hay que saber estar en forma!
¿Verdad?
Sin salud no puedes llevar esta vida.
Si no, alguien podría pensar...
que pueden pisarnos como a una cucaracha.
Y ahora por tu culpa pensarán por ahí que Antonio Villa se ha hecho viejo,
que Antonio Villa se deja robar en su casa
o que pueden joderle cuando quieran.
Y eso no puede ser.
¿Es él quien le ha engañado?
¿Sabes qué estaba pensando?
Que a lo mejor te has vuelto demasiado ambicioso...
y que la idea ha sido tuya.
Pero a lo mejor te has olvidado
de que Secondigliano es una periferia del imperio que es Nápoles.
Y aquí mandamos nosotros.
Siempre le he sido fiel, don Antò.
Jamás haría eso.
Mi hijo piensa eso también.
Y por eso sigues vivo.
Yo estoy seguro de que Angelo no ha sido.
Y que nos traerá al traidor que ha robado nuestro dinero.
Les doy mi palabra.
Tienes un día de plazo.
Si no, lo pagaréis tú...
y tus amigos.
¡No ha pasado nada!
Qué guapa eres.
Dios, esta noche he dado los mejores golpes de mi vida.
Primero el rey
y luego la reina de Secondigliano.
Dame el dinero.
¡Eres mi vida!
- Buenos días, Lunè. - Hola, Lucia.
- Entra, he hecho café. - Gracias.
Está bueno.
¿Y bien?
¿Cómo estás?
Estoy bien.
Gracias, Lunè.
Si no fuese por ti, no tendríamos comida para todo el mes.
No te preocupes, por este mes estamos en paz.
Pero...
¿Qué?
Escucha, tengo que hablar con Pietro.
Me parece que sigue durmiendo.
Te he dicho mil veces que no vengas aquí.
Pietro, no seas así.
Tenemos que hablar.
Pero fuera.
Vamos.
Adiós, Lucia.
¿No te cansas de hacer lo que haces?
Es mi oficio.
Bonito oficio tienes.
Bonito o feo, puedo hacer lo que quiera.
Sin pedir permiso ni favores a nadie.
Sinceramente, me importa una mierda.
¿Qué quieres?
Esta noche han robado en el garito de Angelo el Sirena.
Es mejor que tus amigos y tú no os acerquéis por allí.
¿Quién ha sido?
¿Por qué lo quieres saber?
Cosas mías. ¿Lo sabes o no?
Así que "cosas mías".
Nunca me sirves de ayuda.
Esa gente está mal de la cabeza.
Ten cuidado con lo que haces.
No quiero consejos de nadie.
Y los tuyos menos.
Dice que no sabe nada.
¿Qué quieres que te diga?
Lo he intentado todo.
He hablado con mucha gente y nadie ha visto nada raro.
Ya no sé qué hacer.
¿Cómo coño es posible que nadie aquí sepa nada?
¡Nadie!
Abre a ver.
- ¿Qué quieres? - Hablar con don Angelo.
¿Qué quieres decirle?
Tengo información sobre el robo.
¿Qué información vas a tener tú, que aún mamas?
Largo.
Espera, Francè.
Déjale entrar.
¿Y nos ponemos en manos de unos críos, Angiolè?
Quiero saber lo que quiere decirnos el chaval.
¿Y bien?
Habla.
Tiene un 127 verde.
Lo importante es que tiene la cara quemada.
¿Cómo lo sabes?
¡Venga, dime quién te lo ha dicho!
Una puta que se ha follado.
Si te burlas de mí, vas a acabar mal.
Viene con nosotros. Vamos.
Muévete.
Llevamos tres cuartos de hora esperando por este mocoso.
¿Por qué no nos vamos?
¡Hola! ¿Qué tal?
Ahí está.
¡Quieto! ¡Ven aquí!
¡Cabrón! ¡Ven aquí!
¡Hijo de puta!
¡Déjame, por favor!
¡Eh, que me dejes en paz!
¿Me oyes? ¡Déjame!
¿Dónde está el dinero?
¿Qué dinero?
¿Quieres morir?
¿Quieres morir hoy?
Si me lo dices, te salvas.
Lo tiene mi amigo.
¿Quién es? ¿Cómo se llama?
Chichílo el Chapuzas.
En los bloques de pisos. Detrás del oratorio.
¡Angiolé, tenemos que irnos!
Andando.
- ¿Quién es? - Le traigo los cigarrillos.
Chaval, no he pedido cigarrillos.
- ¡Eh, eh! ¿Qué coño hacéis? - ¡Adentro, capullo de mierda!
- ¡Cállate o te parto la boca! - ¿Qué pasa aquí?
Pero ¿se puede saber qué he hecho?
Tíos, ¿qué es esto?
Anoche te creías muy duro, ¿eh?
- Por favor, no sé nada. - Te creías muy duro. ¡Cállate!
- ¿Dónde está el dinero? - ¿Qué dinero?
Tu amigo dice que lo tienes tú, ¿dónde está?
¡Yo no tengo nada!
Creo que no me has entendido.
¡No!
No me hagas perder el tiempo.
Quiero el dinero.
Habla o te matamos a palos.
¡Yo no sé nada, joder!
¡Dejadme!
¡Parad!
¿Qué? ¿Te basta con esto?
¿O quieres más?
¡Oye, te juro que te disparo en la boca! ¡Habla!
Si me matas, no resuelves nada.
Aquí el problema es quien te besa en la boca
y te apuñala por la espalda.
¿Qué coño estás diciendo?
¡Dios, Francè!
Entra también.
- Hola. - Hola.
¿Qué ha ocurrido? Estás empapado.
No te preocupes.
Le ha salido otro diente.
No hay forma de dormirlo.
En cuanto lo acuesto, a llorar.
¿Le has puesto el paño frío?
Se lo he puesto, pero no sirve de nada.
Chicos, buenas noches.
Hola, Angelo.
Buenas noches, Enza.
Perdóname, estoy hecha un desastre.
No te preocupes.
Eres una flor.
Ay, mi amor, no, no.
Dámelo. Yo le duermo.
Ven, Angiolè.
- Ven con tu tío. Ven con tu tío, anda. - No, mi amor, no, no, no, no, no, no.
Ven aquí, ven.
Qué guapo eres.
Enza.
¿Nos preparas un café?
Vete.
Tíos, vámonos.
La noche es larga.
Paolè,...
dame un segundo.
Qué vida de mierda.
Hemos crecido con el olor a mierda en nuestras narices.
Una peste constante
que te recuerda lo que eres:
un pobre capullo.
Desde que éramos críos solo hemos conocido el hambre.
Maltratados, tratados como los últimos monos.
Al crecer, nos hicimos fuertes.
Siempre juntos para defendernos.
Ayudándonos.
Pero las cosas cambiaron.
Te hiciste mayor, Angiolè.
Te sentaste a la cabecera de la mesa y aprendiste a mandar.
Y en esa mesa, nuestro sitio cada vez es más pequeño,
y más estrecho.
La realidad es que no hay sitio para nadie en tu corazón.
Solo para ti.
Basta, Francè, cállate.
¿Por qué tengo que callarme?
Porque te he dicho que te calles. ¿Te enteras?
Yo ya estoy muerto.
Y tengo una ventaja sobre los vivos:
no tengo nada que perder.
Esto por la información.
No cuentes nada de lo que has visto.
¿Está claro?
Ya no llueve.
Cincuenta millones.
La caja de la otra noche.
La mayor del último año.
¿Quién ha sido?
Joder,
ha sido tu mejor amigo.
Esta es tu parte.
Amigos, nos vamos ya.
¿Estás bien?
¿Puedes levantarte?
¿Estás bien? Venga, despacio, despacio.
¿Puedes levantarte, hijo?
- Estoy bien. - ¿Seguro?
Bueno, venga. Solo ha sido el susto.
Lo siento, ha sido culpa mía.
¿Estás bien?
Estoy bien.
¿Seguro que estás bien?
Estoy bien.
Eh, perdona.
Iba despistado.
No, no te preocupes.
Yo también iba con prisa.
Es mi autobús, tengo que irme.
No te preocupes.
Perdona otra vez.
¿Cómo te llamas?
Imma.
¡Pietro!
¡Me llamo Pietro!
¡Pietro!
¡Me llamo Pietro!
EN POGGIOREALE PABELLÓN MILÁN
Cuando era pequeño,
estaba siempre enfermo.
A veces me subía una fiebre tan alta, pero tan alta,
que me daban convulsiones.
Podía atragantarme con mi propia lengua.
Por suerte, ahora no me pasa mucho.
Pero la última vez que me pasó,
mientras me contorsionaba,
con los ojos en blanco,
tuve una visión.
Era de un niño...
...que se estaba ahogando.
Y las personas a su alrededor,
los adultos, no le ayudaban para nada.
Iba yo a salvarlo.
Y cuando lo llevaba a la orilla,
me miraba y me decía:
"¿Sabes a quién has salvado?".
Yo me reía.
¿Cómo iba a saber cómo se llamaba? No lo había visto en mi vida.
Y él me decía:
"Yo soy Nápoles".
¿Y Nápoles quién es?
Nápoles soy yo,
eres tú,
somos todos nosotros.
¿Cómo voy a ser Nápoles mañana si tú ya no estás?
No lo hagas.
No lo hagas.
Nápoles es solo una.
Entera.
O es todos nosotros...
...o no es nada.
¡Corre, Angiolè, corre! ¡Que nos alcanzan!
INSPIRADA EN LA NOVELA "GOMORRA" DE ROBERTO SAVIANO
EDITADA POR ARNOLDO MONDADORI EDITORE
¡Piè! ¡Eres el puto amo!
Los Villa volverán a pisotearme.
Papá no es inmortal.
Algún día responderás ante mí.
Traducción: Alicia González-Camino
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