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Original subtitles

El 27 de Mayo, se recibieron en Washignton las alarmantes noticias

de lo sucedido en un pequeño reino en la otra punta del mundo.

Las luces estuvieron encendidas

toda la noche en los edificios del gobierno.

Antes del amanecer llegaron a la capital los Jefes del Servicio

de Inteligencia de EE.UU. convocados desde sus puestos.

La reunión era de alto secreto,

ya que lo sucedido podía ser la chispa que provocase

otra guerra mundial.

Estaba en juego la posición defensiva de los EE.UU.

en Oriente Medio...

Son imágenes de un intento de sublevación

instigada por los comunistas que tuvo lugar hace unos 18 meses

en el reino de Thamen,

cerca de la desembocadura del Canal de Suez.

La revuelta la aplastó el rey Ali Ben Faid que simpatiza con nosotros.

En la última imagen se ve al rey en persona.

Lo que han visto, se les enseñará esta noche a los agentes de todos

los servicios de inteligencia de los países del Pacto Asia-Bagdad.

Antes de nada, ¿les resulta familiar alguna cara?

Dos, Igor Antonovich y Abu Adar...

Actuaban en mi zona cuando estuve en Oriente Medio.

Bien, ¿alguien más?

Dan, ¿sabes algo de esos dos?

Sí, Antonovich fue asesinado quizás por el fracaso de la revuelta.

A Adar le dispararon cuando huía de Thamen.

¿Qué hacían en Thamen?

Eran comunistas enviados para instigar la revuelta.

Su objetivo era poner en marcha a los radicales. El modelo conocido.

El modelo ha cambiado.

Los comunistas tienen un nuevo arma.

Secuestraron al principe heredero Abdul, hijo único del rey Faid.

- ¿Cuándo ocurrió? - Ayer por la mañana.

¿Nos dirán los motivos del secuestro o...

es más materia reservada del Pentágono?

Lo era...pero ya no lo es.

Llevábamos 5 días negociando con el rey Faid el establecimiento

de una base de misiles en Thamen.

Tras el secuestro, el rey recibió una nota anónima.

que decía que si suspendía las conversaciones con nosotros

sobre la base y negociaba con Rusia, recuperaría a su hijo.

Habrán suspendidas las conversaciones...

Faid nos ha dado dos semanas para encontrar a Abdul.

Sin él, no hay bases de misiles.

No tenemos pistas ni información...

Sólo sabemos que Abul abandonó Thamen en avión.

¿Hay pruebas de que el chico esté vivo?

Durante las próximas 2 semanas supondremos que está vivo.

Hemos elaborado una hipótesis, es todo lo que hay.

No creemos que escondan al chico en Rusia o en sus países satélites.

Si saliese a la luz, la propaganda podría arruinarlos.

Asi que sólo puede estar en uno de los países libres y neutrales.

Utilicen cualquier método o recurso, no hay límites.

Comuníquenselo a todos los agentes.

¡Sólo encuentren al chico y háganlo pronto!

Los jefes regresaron a sus bases de operaciones

en las diversas partes del mundo,

e iniciaron la busqueda del principe secuestrado.

Dan Young, Jefe del Servicio de Inteligencia de Extremo Oriente

regresó inmediatamente a Hong Kong.

En Hong Kong se celebraba el Año Nuevo chino,

con el jolgorio habitual.

Pero la noche iba a resultar trágica

para un hombre llamado Casey Reed.

El agente secreto a quien Dan Young

confiaría la busqueda del principe secuestrado.

...Coje una silla, aflójate la corbata...

Comencemos una amistad que el dinero no pueda comprar...

Me alegro de verte, de que hayas venido...

¿Qué tal, desconocido? Me llamo Casey Reed.

Casey Reed se había labrado una reputación en varios países

como un hombre que haría cualquier tipo de trato.

legal... o ilegal si el precio era alto.

Ello a menudo había proporcionado información valiosa

al servicio de inteligencia en Washington.

Diviértanse, son mis invitados. Son los mejores.

Sean bienvenidos todos y cada uno.

Cojan una silla,

Desmelénense.

Aunque no los conozco a todos por sus nombres,

¡Puedo decir que me alegra mucho de que hayan venido!

Camarero...dígale a Reed que quiero verle.

Es importante, no puede esperar.

- Hazte cargo, cariño... - Casey, si...

No, no...estoy reformándome. Éste es un hombre.

Me llamo Brooks, me han hablado de usted.

¿Sigue en el negocio?

Hasta que me cambie la voz, canto.

- ¿O no le ha gustado? - Sí, claro que sí..

- ¿Una copa? - Whisky.

Dos whiskys irlandeses.

Mire, Reed, tengo algo que vender.

- ¿Una canción? - Soy yo quien quiere cantar.

Reed...necesito dinero pra salir de Hong Kong.

Si no lo hago, estoy muerto. Absolutamente muerto.

Amigo, hago lo que sea para ganar un dólar fácil...

- pero si le busca la policía... - No...

Mire, Reed, no tengo tiempo para juegos.

500 pavos y le cuento lo que sé.

¿500 pavos? Es mucho dinero.

Es lo más grande que haya comprado nunca.

¿Qué me dice?

En el callejón, detrás de la tienda de jade, dentro de unos minutos.

- ¿Por qué no aquí y ahora? - No puedo, aquí soy un blanco fácil.

Éste ya es un tiempo extra.

¿De acuerdo?

Nos veremos en el callejón.

Por 500 pavos ya puede ser de tamaño gigante.

Bien...bien.

¡Alto!

¡No salte!

Tras el suicidio del asesino de Dennis Brooks,

se supo la noticia de la desaparición del principe.

SECUESTRADO

EL REY FAID COMIENZA LA BUSQUEDA DEL HEREDERO DEL TRONO

EL PRINCIPE DESAPARECIDO POSIBLE INSTRUMENTO DE UN COMPLOT

Mientras, Dan Young entregaba a Reed un informe extraño sobre

el asesinato de Dennis Brooks.

Con Dan Young estaba John Blanchard del espionaje británico,

ya que Brooks era un súbdito inglés.

El expediente policial de Dennis Brooks.

¿Dennis Brooks?

- ¿Sacamos algo en limpio? - Lee ese párrafo.

Piloto de una petrolera en Thamen...

Sí, dejó el trabajo y desapareció hace una semana.

Y lo más interesante, se sabe que trató con una tal Elena Martine.

- ¿Elena Martine en Thamen? - Sí...

¡Vaya, vaya!

¿La conoces?

Sólo su reputación. Suele actuar en Macao.

De hecho se la relacionó con una banda.

¿Recuerdas la banda de los contrabandista de oro

que desarticuló la aduana británica?

En efecto. Ha pasado 3 meses en Thamen, pero

al parecer ha vuelto a Macao.

Brooks y Elena Martine...

- Me pregunto si eso nos importa. - Es lo que nos gustaría saber.

¿Cuándo puedes estar en Macao?

Está a 40 millas por mar.

Tendría que romper mi contrato con Frisco Joe.

No pierdas tiempo. No lo tenemos.

No puedo acercarme a esa dama sin una razón.

Búscala.

- Dan... - ¿Sí?

Es demasiado peligroso, no puedo llevarme a Fay.

- ¿Fay? - Mi acompañante.

No sabe lo que hago ni lo que pasa, no le pagan para que la maten.

Soluciónalo como quieras, Casey. Dependes de ti.

Blanchard te acompañará.

Si te enteras de algo, comunícalo a través de él.

No bajes la guardia, tampoco te pagan para que te maten.

Se intensificó la búsqueda del principe secuestrado.

Casey Reed, agente de la inteligencia norteamericana

tuvo que abrir nuevas puertas

y cerrar las viejas en su vida personal.

Casey, no puedes hacérmelo de nuevo.

Cariño, es como te dije, me surgió algo grande.

No puedo dejar pasar esta oportunidad.

Te fuiste en Paris, en Berlín, en Tánger, en Londres, en...

Alto, no sigas, es un paso adelante para ti...

Te regalo el número, serás la atracción.

Quieres deshacerte de mí ¿verdad, Casey?

Fay, tú sabes que eso no es cierto.

Hazme un favor...

Aguanta esta vez, y te recompensaré a lo grande.

¡Maldita sea!

No tendrás que usar baratijas.

Desde ahora las llevarás auténticas.

Claro, cariño, diamantes de 8 quilates montados en oro de 14.

Quítate de enmedio, cariño.

Haré algo mejor.

Los empastes de tus dientes serán de 24 quilates.

De las bocas de los bebés.

Reed necesitaba una razón para abordar a Elena Martine

quien había conocido a Brooks en Thamen.

Una pieza de bisutería le dio esa razón.

Elena Martine había participado en el contrabando de oro en Macao.

Y se puede hacer que el oro parezca bisutería barata.

En Macao, Reed se pasó un día localizando a Elena Martine.

Parecía que nadie la conociese.

Sabía que debía hacer muchas preguntas para llamar la atención.

¿Qué tomará el señor?

Un whisky irlandés doble.

Es para usted si tiene buena memoria.

- ¿Memoria, señor? - Sí.

Hago una encuesta para saber cuántos no conocen a Elena Martine.

- ¿A quién, señor? - Elena Martine.

Tenía un número con perros en Catskills.

No me suena el nombre.

Si alguna vez va a Catskills vaya a verme.

Reed sabía que se metía en un lío.

Ignoraba que faltaba tan poco para que lo alcanzase.

Veo que aún está vivo.

¿Está seguro?

Su cartera.

Sr. Reed, ¿qué quiere de Elena Martine?

¿Tiene que abrirme la cabeza para preguntarme eso?

Conteste, Sr. Reed.

Mi madre me enseñó a no hablar con desconocidos.

Guarde eso, por favor.

Soy Chung, gerente del Club Jikki.

¿Qué relación tiene con Elena Martine?

Digamos que represento sus intereses.

Muy bien.

Entonces dígale que le ofrezco un negocio que le interesará.

No conoce a Elena Martine y aún así le ofrece un trato.

Dennis Brooks la conocía.

¿Por qué no está aquí Brooks?

Le fue imposible salir de la nevera del depósito de cadáveres.

Me han maltratado más de lo que me gusta.

Si quiere echar por la ventana un negocio de 1.000 millones, adelante.

Dígale a Elena Martine que se equivocó

al leer las galletas de la suerte.

Sr. Reed...

Vuelva a su hotel, le avisaré si Elena Martine quiere verlo.

Nos vemos en la pensión.

Por fin había hecho un contacto importante,

ese tal Chung, propietario del Club Jikki

sabía dónde y cómo localizar a Elena Martine.

Ella no hace la colada.

Espere aquí, por favor.

Es Kuan Yin, la diosa de la misericordia.

Es hermosa, ¿verdad Sr. Reed?

Me gusta esa forma de hablar.

Siéntese, por favor.

- ¿Le apetece una copa? - Whisky irlandés.

¡Chung...!

Chung dice que era amigo de Dennis Brooks.

Eramos socios.

No sabía que Dennis supiese algo de negocios.

No sabía. Lo dejó antes de poder abrir una tienda.

- Siento saber que ha muerto. - Hace bien.

Usted era la tienda, el lugar donde hacer el negocio.

- ¿Y qué pensaban vender? - Toneladas de oro.

Por valor de millones cada año.

¿Por qué cree que nos interesaría?

Encanto, no he venido a jugar. O le interesa o no.

Le escuchamos.

Bien.

¿Los rojos siguen dispuestos a comprar todo el oro

- ...que pase toda la frontera china? - Seguro que sí.

Para introducir todo el oro en China antes debe llegar a Hong Kong.

Y no es posible. Los aduaneros británicos son muy listos.

Las personas decentes son listas. Los delincuentes son vivos.

Esto de es un vivo.

Sólo es una imitación de las que se venden en las calles de Macao.

Cierto, miles de ellas cada día.

Son recuerdos baratos que se llevan los turistas de vuelta a Hong Kong.

Observe...

- Oro... - Macizo.

Con la cantidad suficiente podría comprar su país.

Continúe.

Las autoridades británicas prohiben

la entrada de lingotes de oro en Hong Kong.

Pero no hay restricciones para la bisutería.

Es cierto.

Fabricamos miles de ésta y hacemos que nuestros turistas

las compren y las introduzcan en Hong Kong

en las narices de los aduaneros.

Ahora que sabemos su plan,

¿Qué nos impide llevarlo a cabo nosotros mismos?

Resulta que el aduanero de Hong Kong come de mi mano,

no en la suya.

Un soplo y no tendrían nada.

El Sr. Reed es algo más que un cantante.

Ya discutiremos su sugerencia.

¿Más palabras?

Estoy listo para empezar cuando quieran.

Como siempre, hay que seguir unos canales.

¿Qué canales? No quiero que entre nadie más.

Hará lo que yo diga o no hay trato.

Bien, amiga. Discutamos cuándo y con quién lo hacemos.

Lo sabrá en su momento.

Repito que estoy listo para empezar cuando quieran.

El plan de Reed tuvo una pronta respuesta.

Iba a conocer al hombre que había dirigido el contrabando de oro.

Confiaba en llegar al principe desaparecido siguiendo la pista

de Elena Martine y su banda de contrabandistas.

Ah, Señor Reed...

Siéntese.

Usted será el que manda.

Elena dice que tiene usted prisa.

- Ambos sabemos donde estamos. - Por supuesto.

Mi nombre es Owen Howard, distribuidor de whisky escocés.

- ¿Un cigarrillo? - Gracias.

Bien, ya es suficiente, dejémonos de galanterías.

El oro es lo más galante que se me ocurre.

He revisado todos los aspectos de su plan y funcionará.

Ya seleccioné a un joyero que hará el primer cargamento de baratijas.

Trabaja rápido.

¿Puede comprar suficiente oro para fundirlo en esas joyas?

Sí, tengo una sorpresa para usted.

Usted llevará el primer cargamento a Hong Kong.

¿Cree que debe ponerme a prueba?

No sea tan susceptible, amigo mío.

A quien no pude investigar fue a su amigo aduanero en Hong Kong.

Si logra pasar el primer cargamento, haremos la operación a gran escala.

¿Cree que puede confiarme esa cantidad de oro?

Seguro, hemos tomado las precauciones necesarias.

Sí, no lo dudo.

Dígame, ¿está seguro de poder encontrar suficientes clientes

comunistas en China para ese oro?

Si pagan en efectivo, Sr. Reed, no hago preguntas políticas.

Ahora el susceptible es usted. No pronuncié la palabra "política".

Claro, se refería sólo a los clientes.

Comprarán todos los lingotes de oro que pasemos por la frontera.

- ¿Cuándo haré el viaje? - Ya le avisaremos.

Mientras le conseguiré un permiso de trabajo.

¿Un permiso?

Un hombre de su reputación que no quiera llamar la atención

de la policía debe tener un trabajo.

- ¿Por ejemplo? - Bueno, es cantante.

Le diré a Chung que le haga un hueco aquí, en el Club Jikki.

- Donde pueda vigilarme. - Una precaución más, Sr. Reed.

¿Le importaría decirme cuáles son las otras?

Sí, me importaría.

Buenas noches, Sr. Reed.

Buenas noches, Sr. Howard.

Blanchard sabía que vigilaban constantemente a Casey Reed.

No podía arriesgarse a que se supiese que hablaba con Reed.

- ¿Quién es? - ¿Casey?

¿Cómo has llegado? Vigilaba la calle.

Por la puerta trasera, es mejor para todos que no nos relacionen.

Bien pensado ¿alguna noticia de Dan?

Sí, y parece desesperado, no hay ni rastro del principe.

¿Quieres que le comunique algo a Dan?

No sé si doy o no palos de ciego, pero se han tragado lo del oro.

También tengo la llave del corazón de Elena.

Lo único que me preocupa es no tener indicio sobre su posible

conexión con Abdul.

Eres la única posibilidad que tenemos, sigue adelante.

Yo llevaré el primer cargamento a Hong Kong.

Hazme un favor, investiga a un tipo llamado Owen Howard

sin levantar la liebre.

- ¿Quién es? - Una de las piezas de la banda.

Da órdenes.

Si es británico, el cónsul puede saber algo.

Bien, si descubres algo interesante ven al club esta noche.

Así lo haré.

El Servicio de Inteligencia de Londres recibió la petición del agente

John Blanchard sobre Owen Howard.

REMITIR INFORME COMPLETO SOBRE EL DISTRIBUIDOR DE WHISKY

EN MACAO OWEN HOWARD. BLANCHARD.

Cariño, quiero mimarte.

Quiero mimarte...

Quiero mimarte...

Quiero malcriarte de amor.

Cariño, quiero cogerte fuerte

porque todas las noches

eres mi único sueño.

Quiero complacerte, sé que podría...

Cariño, si necesitas un juguete, yo seré tu niño, pero bueno...

Quiero mimarte.

Cariño, quiero abrazarte y apretujarte

Hasta que digas: "papaíto, por favor".

Quiero mimarte.

¡Quiero mimarte...!

Aquí, Casey...

¿Has averiguado algo?

Howard posee un almacén cerca del muelle, toma la dirección.

Tener un almacén no es nada raro.

Depende de lo que te parezca esto.

El cónsul me dio la lista de los visados de Howard el año pasado.

Son muchos.

Un vendedor de whisky viaja mucho...

- ¿A Jordania? - ¿Jordania?

Fíjate en la fecha.

La semana en que los comunistas intentaron derrocar al gobierno.

No creo que Howard vendiese mucho whisky en esos momentos.

Vuelve a Hong Kong cuanto antes.

Pregúntale al inspector Haver si sabe algo de Howard...

y llama a la central a ver si tienen algo sobre él.

Me iré en el barco de la noche.

La llave de una habitación de hotel que tenemos en Hong Kong.

Te llamaré luego.

¿Te parece más importante ese almacén?

¿Bromeas? Voy a descubrir su verdadera importancia ahora mismo.

Esperaré tu llamada.

El almacén de Howard en el muelle adquirió importancia para Casey Reed.

La presencia de Howard durante los disturbios de Jordania podría

significar que era un eslabón en la cadena del espionaje comunista.

OWEN HOWARD S.A. ENTRADA AL ALMACÉN

OWEN HOWARD SA. PRIVADO.

Creí que regresarías antes.

¿Qué haces tú aquí?

Casey, llevo dos horas esperando para preguntarte eso.

Es el único lugar en el que no quiero verte.

¿Cómo puedes decirme eso después de haberme recogido en la calle?

Espera, si eso fue lo que pasó, no fue idea mía.

Tienes que creerme.

No me gusta tu táctica para conquistar a una mujer.

¿Qué ocurre, Casey?

- ¿Quién lo hizo? - Tu jefe, Tan Chung.

¿Qué te dijo?

Que querías que actuase contigo.

Mintió...

De acuerdo, no pueden obligarnos a trabajar juntos.

Ni siquiera el sindicato de músicos.

No me refiero a eso.

Es que...tu presencia aquí supone que estás en un lío.

- ¿Tú lo estás? - Sí, pero yo lo busqué, tú no.

- ¿El negocio del que hablabas? - Sí, es un fiasco.

¿Por qué no lo olvidas? ¿Por qué no volvemos a Hong Kong?

Es un mundo libre ¿no?

En algunos sitios y para alguna gente...sí.

Pero nosotros no estamos entre ellos.

Casey...¿Quieres decir que no puedes salir de Macao?

Te habías metido en muchos líos, pero ninguno como...

Cariño, si me besases ahora...

¿te olvidarías de esas preguntas que no puedo contestar?

Podríamos intentarlo, Casey.

¿Diga? Hola.

Es un poco tarde.

¿No puede esperar a mañana?

Bien, si es importante.

Es buena hora para hablar de negocios.

Enseguida.

¿Era Elena?

- ¿Cómo lo sabes? - Telefoneó antes.

Le dije que te daría el recado.

Siempre vuelven a llamar ¿eh Casey?

Un momento, son negocios.

Las mujeres se enamoran de los hombres de la oficina.

o de los que construyen puentes o dirigen...

No puedo darte respuestas, no quieras arrancarme ninguna.

Y no trates de irte de Macao. No permitirán que te vayas.

- ¿Vale? - Vale...

Mi estimado Casey...

Muy astutos...muy astutos.

Creí que te agradería tener a tu acompañante en Macao.

Howard toma todas las precauciones.

Es un hombre muy precavido.

Sabía que con la señorita Wells aquí, sin duda regresarías.

- ¿Regresar? ¿Adónde voy? - Está listo el cargamento de oro.

Lo llevarás mañana a Hong Kong.

¿Cuánto?

Unos 50.000 en el mercado negro.

¿50.000?

Cuando Howard hace una prueba la hace de verdad.

- ¿Cuándo recojo la mercancia? - Ahora...

La encontrarás pesada, bastante pesada.

Para levantar 50.000 dólares desarrollaría incluso más músculos.

¿Dónde lo deposito? ¿En el cuartel general comunista de Hong Kong?

Te lo dirán cuando llegues y te pagarán en efectivo.

Es todo lo que debes saber.

Serías una buena esposa, no hablas mucho.

Piensa en mí mientras no estoy. Eso mantendrá viva la llama

Ha desaparecido.

¿Sólo falta la medalla?

Sólo...

¿Sí?

Jefe, soy Howard.

¿De Hong Kong?

¿Blanchard?

¿Qué aspecto tiene ese Blanchard?

Lo haré, no se preocupe.

Adiós.

Al espionaje británico en Londres le han pedido información sobre mí.

- ¿Lo interceptó Brewster? - Sí.

¿Quién es ése Blanchard?

John Blanchard.

Un agente británico que investiga el secuestro.

El telegrama vino de Hong Kong. Encuéntralo.

¿Cree que es...?

Quiero a ese hombre antes de 24 horas ¡tráelo!

¿Diga? ¿Casey?

Soy John.

Entiendo.

Volverá en el barco de la noche con las joyas.

Dile que quiero verle.

Dan está aquí. Quiero verte en cuanto regreses.

Londres ha mandado información sobre Howard.

Parece que todo está en orden.

Nació en Bristol, fue a los colegios ingleses típicos.

Trabajó en una destilería, llegó a Macao hace 5 años.

Todos dicen que es un ciudadano respetable.

¿Fuiste al almacen?

Una medalla pegada bajo un cajón de la mesa de Howard.

Si no significa nada, ¿por qué la esconde?

¿De qué está hecha?

La examinaremos en cuanto regreses...adiós, Casey.

Encontró una especie de medallón, en el almacen de Howard.

¿Un medallón?

¿Dijo qué aspecto tenía?

Sólo que tenía dibujada una palmera.

Vuelve a llamarlo.

Operadora, póngame de nuevo con el 17467 de Macao, dese prisa.

¿Qué ocurre?

El principe portaba un medallón con un dibujo de una palmera

cuando lo secuestraron.

Podría ser ése.

Si descubren que Casey tiene ese medallón, es hombre muerto.

- Rápido con esa llamada. - Operadora, dése prisa.

Dile que estarás en el muelle, tiene que entregarte la medalla.

Muy bien, operadora, rápido con el 17467 de Macao.

PUERTO VICTORIA INSPECCIÓN DE ADUANAS.

Reed arribó a Hong Kong con el primer cargamento ilegal de oro.

Como había dicho, Owen Howard tomó muchas precauciones.

John Blanchard, consciente de que quien tuviera el medallón corría

grave peligro, esperó el mejor momento para contactar con Reed.

Por supuesto, desconocía que los comunistas ya le seguían la pista.

Traigo recuerdos para todos. Toda esa basura por 22 dólares.

El inspector de aduanas, otro agente británico

se encargó de hacer pasar a Reed, con su cargamento ilegal.

¿Tiene fuego?

Gracias

¿Señor Blanchard? Le aconsejo que no haga ruido.

Entre en el coche.

- ¿Casey? - Sí.

- Llegas tarde. - Lo sé.

Esperé a que contactasen conmigo.

Y tuve que despistar al tipo que me seguía.

- ¿Blanchard te vio en el muelle? - Sí, le di la medalla.

- ¿No está aquí? - No, va a entregársela a Haver.

En la comisaría estará segura.

Con la comisaría, por favor. El inspector Haver.

No me gusta que Blanchard se retrase.

Hola inspector. Dan Young...

¿Blanchard se ha ido ya?

¿Está seguro?

No, no podría decirlo.

Sí, gracias inspector. Adiós.

- ¿No está allí? - No...

Es mejor que vuelvas a Macao a tiempo.

Yo me preocuparé de Blanchard.

Bien, Dan, preocúpate mucho. Es buen chico.

- ¿Dónde está Chung? - No está, señor.

Cuando llegue, dile que estoy en el camerino.

Hola muñeca. ¿Me esperabas?

El que esperaba soy yo, Sr. Reed.

De hecho, llevo mucho esperando.

Desde que Fay rompió una cita conmigo en Paris

cuando estuvieron allí el año pasado.

Tiene que ser Frank Paige.

Lleva meses hablándome de usted sin parar.

Y siento decir que siempre bien.

¿Alguna excusa para faltar a la actuación de anoche?

Sí, belleza, no soporto oírme cantar.

¿Qué hace en el vertedero de la civilización?

Trabajo en el Departamento de Defensa. Misiles teledirigidos.

Tienes amigos importantes.

Es curioso cómo encontré a Fay.

Me dijero que estaba en Hong Kong, pero no.

Suerte que descubrí que estaba aquí.

Para tener sólo el recuerdo de una cita fallida con Fay

ha hecho un largo viaje.

¿Seguro que no me entrometo? Los dos trabajan juntos y...

Te equivocas, Frank... Casey y yo tocamos juntos.

Canciones y piano, sólo eso. Sus intereses están en otra parte.

Para ser una buena pianista, no cambias de tono.

- Te prometo que esta cita no fallará. - Bien, te recojo luego.

- Adiós Casey... - Adiós.

Adiós.

Te resulta difícil creer lo de Elena.

¿Qué importa eso, Casey?

Si no es Elena, será otra.

Estoy harta, quiero irme.

Por tu bien, ojalá pudiese ser como quieres, pero no es posible.

Ahora no.

Sigues sin darme respuestas.

Algún día, cariño.

Pase...

Sr. Reed, acompáñeme por favor.

- ¿Y la actuación? - Se encargará la Srta. Wells.

¿Otra vez?

No puedo evitarlo, el manda.

Reed, pase, quiero que conozca a una persona.

Le presento al Sr. Blanchard, prácticamente, un socio.

- ¿Cómo? ¿Le da entrada a otro? - No exactamente.

El Sr. Blanchard afirma que la idea de las baratijas es suya, no de Ud.

Suya y de Dennis Brooks. Afirma que Ud. se la robó.

- No haría nada así, ¿verdad? - Está loco.

Dennis y yo lo planeamos juntos. Jamas había visto a este tipo.

No tiene buena memoria, amigo.

Anoche le dio fuego a Blanchard en el puerto de Hong Kong.

¿Era este tipo?

Parece otro sin sombrero.

No se deshará fácilmente de mí. Quiero mi parte.

¿Cómo ha llegado esto a sus manos?

Yo sabía que Ud. hacía las joyas. Entré anoche a buscarlas.

Sólo encontré esto.

Dejémonos de juegos.

El Sr. Blanchard es un agente británico.

- ¿Un agente? - De espionaje.

¿Está seguro?

No necesito más pruebas.

Sí, puede...ser cierto.

Él oyó a Dennis hablar del asunto del oro.

Cuando mataron a Dennis, me siguió hasta Macao. Así fue.

Es lo que habíamos pensado.

Entonces no es un un problema nuestro.

sino suyo, Sr. Reed.

¿Qué quiere decir?

No sabemos mucho de Ud. Me gustaría que me demostrase algo.

¿Adónde quiere llegar?

El Sr. Blanchard es un agente británico.

Y de usted se dice que no le gusta la ley.

Le sugiero que apunte bien y apriete el gatillo.

Espere, nunca he liquidado a nadie en mi vida.

¿Prefiere que creamos que es amigo de la ley, Sr. Reed?

¿No nos agredece que le hayamos salvado? Por poco le da.

Sí, se ha movido...rápido.

- ¿Cómo lo descubrieron? - Importa el qué, no el cómo.

Le aconsejo que vuelva al Club y que olvide lo que ha visto.

Con la muerte de Blanchard, los comunistas tenían vía libre

para culminar con éxito sus planes.

No había más obstáculos en su camino.

- ¿Cuándo estarás listo, Linov? - A mediodía del día fijado.

¿Encaja en tu programa, Useff?

Las personas que he seleccionado ocupan puestos claves

en el gobierno de Faid.

Una vez firmado el tratado, los hombres de Linov

fomentarán las manifestaciones de un frente popular.

Faid tendrá que dejar el poder y nos haremos con el control.

Un informe excelente, caballeros. Que siga así en todos los niveles.

No podemos permitirnos otro fracaso como el de Jordania.

El mayor peligro es el secuestro en sí.

Somos conscientes.

El éxito de nuestro programa espacial ha fortalecido la presencia rusa

en algunos estados árabes.

No podemos permitir que la opinión pública se vuelva contra nosotros.

- Excelente discurso, Useff. - Gracias.

Se ha dado el último paso.

Tenemos a nuestro secuestrador y a tiempo.

- ¿Un americano? - Sí.

Cuando mi superior me comunique que Faid ha rechazado

el tratado occidental y ha firmado el nuestro,

la policía encontrará los cuerpos de Abdul y el americano.

No habrá dudas de que el yanqui era el secuestrador.

Bien. Llámeme si hay alguna novedad.

Faid se niega a seguir esperando.

Firmará el tratado con los rusos a medianoche.

Aquí casi es medianoche.

Tenemos hasta las 5 de la mañana.

Aquí hay 5 horas menos que en Thamen.

Sí, 5 horas...tardaríamos 5 días en registrar toda la ciudad.

¿Faid no sabe que los rusos no quieren sólo la base de los misiles?

Quieren el país entero.

Desea recuperar a su hijo, Casey.

No me gustaría tener que tomar esa decisión.

¿Ha visto a un país convertirse en un estado esclavo? Yo sí.

Es muy fácil.

Un día hay un gobierno libre y respetable.

Luego cae el telón y se acaba la función.

¿Qué hacemos en las próximas cinco horas?

¿Aguantarnos? ¿Dejar que pase?

No lo sé, Casey. Están en Macao todos los agentes de la zona.

Franceses, británicos, la policía, nosotros. Quizás surja algo.

Por si no surje, quiero asegurarme de que Fay está bien.

Iré a buscarla al Club y la traeré aquí.

La trasladaremos a Hong Kong en cuanto podamos.

- Debería acompañarte. - No, quédate aquí.

A ti te conocen y a mí no. Espera mi llamada.

El tiempo se agotaba.

Dan Young sabía que se aproximaba el momento decisivo.

Debía actuar con rapidez para llevarse a Fay a salvo de Macao.

- ¿La Srta. Wells? - En un descanso, señor...

- Estará en su camerino. - Gracias.

Ya era...perdón, creí que era la Srta. Wells.

Venía a saludarla, soy un viejo amigo.

- Yo también, pase. - Gracias.

Estaba citado con Fay.

Se había retrasado antes, pero no tanto.

- Soy Frank Paige... - Dan Young...

- ¿Ha estado en Oriente Medio? - Algunas veces.

¿Por qué lo pregunta?

No sé, quizás nos hayamos visto en alguna parte.

Es posible, soy ingeniero.

Colaboré en el montaje de una base de misiles en...

Lo siento, alto secreto.

- ¿Se quedará un rato? - Supongo.

Por favor, dígale a Fay que la llamaré.

- Con mucho gusto. - Gracias.

De repente se le ocurrió algo a Dan Young.

No era nada fácil, pero Young sabía que a veces

lo menos probable era lo más productivo.

¿Sí? Elena, hola, cariño...

No, es que no esperaba tu llamada...

Sí...sí. Muy grande eh...

El más grande hasta hoy.

Sí, iré a buscarte.

Estupendo, te esperaré abajo.

- Se trata de eso. - Muévete.

- Si no te gusta cómo canto. - ¡Abajo!

Un día encantador.

¿Qué clase de traición es ésta?

Si creen que pueden seguir con lo del oro sin mí, están locos.

Siéntese, su posición quedará al descubierto en cualquier momento.

Bien, seré sincero con usted. ¿Cómo quedaré al descubierto?

Sonará el teléfono.

¿Diga? Seguro que sí. Para usted, Sr. Reed.

Aquí Reed.

Casey, soy Fay. ¿En que lío te has metido?

Habías mandado a buscarme pero me han traído aquí.

¿Dónde estás?

Hotel Grand Eastern, habitación 310.

Es la mía.

Se ha cortado, Sr. Reed.

¿Se han vuelto locos? ¿Qué hacen con Fay?

Nadie quiere hacerle daño a la Srta. Wells, Sr. Reed.

Pero la decisión está en sus manos. Abre la puerta.

Señor Reed...

Le presento a su Alteza Real el principe Abdul de Thamen.

Así que el chico es un principe. ¿Y a nosotros qué?

Falta media hora para las 5 de la mañana.

A varios miles de millas al oeste, un anciano

pondrá su nombre en un pedazo de papel.

¿En serio? ¿Qué hace si le piden un bis?

Le interesaría mucho ese pedazo de papel, Sr. Reed.

- ¿Por qué? - Es su sentencia de muerte.

¿Hablan en serio?

Tendrá el dudoso honor de morir junto al principe.

¿El chico? No...

Alguien debe responsabilizarse de su secuestro.

Si quedase con vida y dijese quién es el verdadero responsable

no nos gustaría.

Una jugada inteligente.

Para que un americano cargue con la culpa en vez de un ruso.

Una idea excelente, si puedo decirlo.

Sí...¿Qué número pondrán en el Jikki para sustituirme?

¿Un oso bailarín que se parezca a Stalin?

No le queda tiempo para aprender a respetar, Sr. Reed.

Cuando se firme ese documento, sonará el teléfono.

Cuando suene, tendré el gran placer de matarlo...

Las imágenes que había visto en Washington

adquirieron gran imporancia para Dan Young.

Había una cara que parecía recordar.

Operadora, una conferencia con Paris, Francia.

Trocadero 74568

- ¿Seguro que lo llamarán? - Completamente, Sr. Reed.

- ¿Puedo estirar las piernas? - Camine despacio... muy despacio.

Habrá que esperar 3 minutos.

¿Operadora? Sí, a Paris. Pásemela.

Tienen un expediente. Bien, léamelo.

Gracias.

Que la Interpol se lo comunique al FBI. Bien. Adiós.

- Algo habrá salido mal. - No puede ser, no...

- Todo ha ido muy bien. - Ya pasan 13 minutos de las 5.

4524 por favor, 4...

Hay algún problema con el teléfono.

¡Levántese!

¡Levántese!

No se ponga nervioso.

No podemos esperar. Usaré el teléfono de arriba.

No lo pierdas de vista.

No olvide que tenemos a su novia arriba.

No intentes nada, Casey.

Recuerda lo que ha dicho Howard sobre Fay.

¿Me permites?

Galante hasta el final.

Lleváoslo.

¡Frank!

- Gracias, Dan. - De nada.

- ¿Cómo se metió en esto? - ¿El americano traidor?

Es el que pasaba los mensajes a los comunistas.

Es su novio.

¿Te importaría decirme qué está pasando?

Cuéntaselo.

Dan cree que debes saber la verdad y yo estoy de acuerdo.

Tomaremos un café y te contaré la historia de mi vida.

Abdul, ya estás a salvo. Volverás con tu padre.

No sabes de qué estoy hablando.

Eso liquida la base en Thamen, hemos sobrepasado el plazo.

Abdul es la clave de la situación.

Cuando le cuente al mundo la verdad sobre su secuestro,

los rusos tendrán que irse de Thamen.

No tendrán elección.

Tomemos ese café.

Sí, tomémoslo.

Thamen es un pequeño punto en el mapa del mundo.

Esperemos que no sea preciso usar la nueva base de misiles.

Pero lo importante es que, si la necesitamos, la tenemos.

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