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Es la vergüenza de nuestra institución,
no obtendrá su diploma,
no formará parte de la élite.
Para todos los de su promoción,
quedará como ese torpe que fue expulsado.
Su conducta justifica una expulsión inmediata.
La escuela de minas podría tomar acciones legales contra usted.
Lo hemos pensado seriamente.
¿Ese es el futuro que quiere?
No, señora.
Desea permanecer con nosotros, ¿no es así?
Pero no queremos conservarlo.
Pero conocemos la importancia del espíritu de equipo.
Somos fuertes porque siempre perdonamos a nuestros miembros,
siempre que merezcan la oportunidad que ofrecemos.
No encontró una práctica en el extranjero,
así que le conseguiremos una lejos, muy lejos.
La mayoría de las ofertas ya fueron ocupadas.
Tenemos esto, pero desde hace diez años
ninguno de nuestros estudiantes va allá.
Cayenor.
Cayena, explotación aurífera.
Perfecto, una práctica de campo, opción geología.
Pasará diez meses en Guyana.
Hace 100 años, Francia enviaba allá sus parias,
sus buenos para nada, a trabajos forzados.
Eso le quedará muy bien.
No vale la pena regresar si su práctica no está validada.
Es su segunda y última oportunidad.
Enfrente, ¿lo ves? Allá, allá.
¡Muy bien! Vincent, puedes venir.
Bien, gracias.
Mañana, ¿al final de la mañana?
Adiós, hasta pronto. Vincent, dame eso.
Me sigues y haces todo lo que yo haga.
Bien.
Y me oyes. Todo lo que te diré, es bueno para tu informe. Vamos.
En Guyana se sabe donde está el oro.
No es un misterio.
Las zonas de yacimiento
las encuentras en un mapa en la alcaldía.
Allá, aquí, allá, a lo largo del Oyapok,
el oro esta por todos lados.
En un buen sitio, seguro que ya fue explotado.
Pero entonces, ¿no queda nada?
Tienes razón. En realidad, la pregunta es ¿cuánto queda?
Y saber si hoy el sitio todavía es rentable.
De allí las muestras.
¿Sí?
Anotas las coordenadas del sitio.
Extraes muestras,
y pasas al siguiente sitio.
Bien, ¿te gusta?
¿De que escuela vienes?
Las minas de París.
¡La élite!
Tendré cuidado contigo, quizá seas mi jefe algún día.
¿Hace mucho que vive aquí?
Veintisiete años.
Debió encontrar muchos filones, ¿no?
Si me hubiera quedado con 10 grs de cada kilo que descubrí,
tendría una mansión en los Campos Elíseos.
Pero, bueno... solo soy un empleado de Cayenor.
¿Me das un poco?
¿Nunca quiso trabajar por su cuenta?
Es decir, con lo que sabe, podría haber hecho una fortuna.
¿Qué sabes del oro? ¿Leíste a Cendras? ¿London?
¿Traven? Cualquiera, todos dicen lo mismo.
Dicen que no hay que soñar.
¿No se puede hacer una fortuna?
Claro, hay quienes lo hacen.
Llegas aquí, cavas en el suelo, llegas a un filón,
un kilo, dos kilos por semana.
Contratas gente, la explotas a muerte.
En dos años eres millonario, listo.
Si. Eso vale la pena.
Pero ¿qué haces con tu oro? ¿Cómo lo transportas?
¿A quien lo vendes? Y si te asaltan, ¿qué haces?
La extracción es complicada, pero el tráfico es peligroso.
Hay que ser un delincuente.
O una compañía enorme como Cayenor.
Quédate ahí
¿Qué es eso?
No te muevas, te dije.
Garimpeiros.
Cavarían hasta el infierno por una pepita.
Hoy terminamos.
Solo tengo que verificar algo en un sitio y listo.
No sé si pasamos por allá.
¡Vamos, vamos, vamos!
¡Es magnífico!
¡Vincent!
Pásame tu GPS, el mio no funciona.
Bien, pero ¿cómo hago mis resúmenes?
Solo tienes que copiar mis coordenadas.
Está bien, pero no es el procedimiento.
Hoy amaneciste fastidioso. Vamos, vamos, lánzalo.
Muévete, termina el muestreo y nos vamos.
Está bien, ya tengo mi muestra.
¿Cómo sabe cuándo hay oro en un lugar?
Veinte años de oficio.
Huelo el metal.
Y aquí no huele a nada.
Ven, tomemos la ultima. Nunca se sabe.
¡Rayos! el pico. Búscamelo, por favor.
Hola, Max. Es Merlot. Cancelo el helicóptero de hoy.
No, pasaré la noche en Saint Elias.
Mañana a la misma hora, ¿está bien?
Bien. Perfecto, entonces. Hasta mañana. Adiós.
Saint Elias, sábado, noche, no estará en tu informe.
Bien, gracias.
Chicos, gracias. Hasta la próxima.
Allí esta. El hostal.
Lo hueles, ¿no? El olor de la cerveza fría.
Señores. ¿Cómo estás, Claudio? Hola, Louis.
Hola.
¿Podemos comer?
Y dos cervezas.
Dos platos.
- Hola, viejo. - Hola.
Louis, ¿podrías prepararnos también dos cuartos?
Gracias.
¿Qué cuentas, viejo?
Cansado, estoy muy cansado.
Creo que no tengo mucha hambre.
¿Me pueden dar mi llave, por favor?
- ¿Es en serio? - Si, estoy cansado.
¿En tu cuenta? Muy bien.
¿Cómo estás? ¿Descansaste?
Si.
Son 06, te los anoto.
Te presento a Antoine Serra, el jefe.
Nada de jefe. Trabajo demasiado. ¿Qué tomará?
Un ron.
Este es Vincent Ogier, mi nuevo pasante.
De la escuela de minas de París.
Bien.
¿Y qué bebe?
Una cerveza.
Gracias.
¿Cuánto pagan por la onza?
400.
El precio oficial es 960, ya ves qué margen.
Serra es el único comprador en esta orilla del Oyapok.
¿Y cuánto pagan en el otro lado?
Si tienes oro, debes ir a ver.
Ten cuidado.
Una ramera siempre es una ramera.
¿Son amigos desde hace mucho tiempo?
No somos amigos. Éramos colegas en Cayenor.
¿Es usted geólogo?
No, seguridad.
¿Viste a los de los flamas dando vueltas en los sitios?
Bien, hace diez años, éramos nosotros.
Nos la jugaron bien, ¿verdad?
También hubo buenos momentos.
Si, pero asalariado, no es lo mío.
Prefiero trabajar por mi cuenta.
Claudio, ve a buscar a Nathalie. Apúrate.
¿No hay un trapo? ¿Un trozo de tela? ¿Algo?
¡Apártense!
Mal hecho, Davi.
Tenía que calmarlo.
No estás listo para regresar al trabajo.
Llévenlo al ambulatorio. Hay que coserlo.
¿Fuiste tú quien lo apuñaló?
Hizo trampas.
Puedes escoger: o vienes conmigo a la comisaria,
o das la mitad de tu oro a la familia de Davi por un mes.
¡Hora feliz!
Te las arreglas bien para ser un citadino.
¿Dónde lo aprendiste? ¿En el Samu?
No, en Abidjan. Mi padre es militar.
Me formé en socorrismo.
Dime de nuevo tu apellido.
Ogier.
Si, conocí un Ogier. En el año 90, 91, en Djibouti.
Jean-Christophe Ogier, Infantería de Marina. Un idiota.
Es mi padre.
Pequeño atrevido.
No, no, por favor.
No puedo, no puedo.
Tranquilo.
¿Dónde está el baño?
Atrevido.
Atrevido.
Sabes que no te molestaría por nada.
Pero eso, es algo muy grande.
¿Qué, Serra? Me conoces.
Soy un profesional.
Igual que tú.
En ochenta mil, es un favor.
¿Qué?
¿No me crees?
Es eso.
No me crees.
¡Hazle esas estúpidas pruebas si no me crees!
Te advierto, le doy la dirección a los brasileños en tres días.
Disculpen. Busco el baño.
Al final del pasillo, a la derecha.
¿Todo bien?
Si, ¿por qué no lo estaría?
Hablas muy fuerte, Merlot. No deberías beber tanto.
Te duermes, no te acuestas con ella. No te acuestas.
Regresas, la echas y te duermes.
No es complicado.
Beba esto.
Gracias.
Cultura local, exprimido en casa.
Si, es jugo de wasai. Ya lo había bebido, en Biarritz.
Es muy bueno para eliminar las toxinas del alcohol.
Si, te hace orinar.
Le gritan a nuestro herido.
¡Ven, cariño! Deja a tu padre.
¡Vete de aquí!
Por fortuna usted estaba allí. Usted es su seguro.
Y su médico y su alguacil.
Me postularía a la alcaldía,
pero ya tenemos un alcalde. Vive en Cayena, a 17 horas.
Pensaba que el señor Serra era el alcalde.
Él es más el banco.
Y la seguridad social, los medicamentos, todo.
Si él no estuviera acá, no tendría ni un par de tijeras.
Hace mucho tiempo que no vemos gente de Cayenor aquí.
¿Hace prospecciones por aquí?
Un poco, sí.
Ojalá no haya encontrado nada.
¿Por qué?
Porque el oro los vuelve locos
y espere ocho años a que Serra se alejara.
¿Entonces?
¿Encontró?
¡Vincent!
Sí, ya voy.
Bueno, hasta pronto.
Espero que no.
¿Puedo?
El helicóptero nos espera, apúrate.
¿Y la cuenta?
¿Qué cuenta?
La cuenta. La bebida, la habitación, lo arreglamos.
¿Pero y la chica?
¿Cómo que la chica?
Anita, son 150 la hora y si fue por detrás, 200.
Fueron cuatro horas.
Si, pero no hice nada. Solo dormí.
- ¿Durmió? - ¿Dormiste?
Si, solo dormí.
¿Dormiste? Por ese precio, es una lástima.
Espera, te dice que no...
Tú te callas. Son 800.
Espere, no le pagaré...
- ¡Ochocientos! - ¡Louis!
Está bien.
¿Dormiste?
Sí, solo eso.
CAYENA
Bruno, hay algo malo, no lo sé. Tus resultados son imposibles.
¿Por qué?
Las muestras enviadas con Merlot.
- Los resultados... - Los recibiste hoy.
Discúlpame, pero son imposibles.
No hay oro, pero no hay casi nada de sílice.
El sílice en Oyapok es como la cal en Provenza,
hay en todas partes.
¿Son tus muestras?
Las fechas, los lugares, tus firmas. Es tu letra ¿no?
No, la de Merlot.
- Es igual. ¿Son sus resúmenes? - Sí.
Bueno, me das eso, meto todo en la máquina y me da esto.
¿Estás decepcionado? Es normal. Tu primer viaje en la jungla,
creías que caerías sobre un filón.
Bueno, no, no, ya ves.
No, pero es una lástima, de todas formas, no ir a ver...
Si rehacemos las muestras cada vez que hay algo,
no saldríamos nunca del bosque.
Y no te digo cuánto le costará a la empresa.
Sí, entiendo.
Bien.
¿Hay otra cosa?
Su GPS funcionaba bien el otro día.
¿No tienes un informe que hacer
en lugar de molestarme?
Sí.
Si quieres después agrego un párrafo
por tu mención de ron y putas no lo dudes.
Es Serra. Pedí unos análisis, me interesa.
Te lo había dicho.
Te envío a Louis para conversar.
No me dijiste lo que quería Merlot.
Cada vez que Cayenor lo envía a explorar,
me propone que me adelante para llevarse su parte.
Voltéate.
¿Y qué le dijiste?
No acepté como siempre.
Súbete el vestido.
Más.
Sí, más arriba.
¿No tienes ganas de ir?
Sí, sí tengo ganas.
Pero sé lo que cuesta. Conozco los riesgos.
Merlot se vuelve fastidioso, pero no es su culpa.
Él envejece. Todos envejecen.
Menos tú.
No aprietes demasiado.
- Bruno. - ¿Qué?
Si te doy una muestra personal, ¿la puedes analizar esta tarde?
No.
¿Todavía te queda un poco de hierba?
Sabes, de la buena. La hidropónica.
Si, me queda. ¿Por qué? ¿Quieres?
Ten.
Mi muestra, la analizas y me la devuelves.
Verás a Merlot en Cayena. Le propones cuarenta.
Le pones el dinero en la mano. Si lo rechaza...
Le hago entender dónde están sus intereses.
Bien, encontraste oro. ¡Mucho! Está en tu correo.
Gracias.
Serra, hay un problema.
El desgraciado de Merlot nos traiciona con los brasileños.
¿Qué quieres?
Sé que mintió. Sé que sus resúmenes son falsos.
Mire los resultados.
Llevo 20 años en Cayenor. Tú eres un pasante.
Según tú, ¿a quién le creerán?
Según yo, le creerán a quien les prometa oro.
Aún si te creen, un error de manipulación sucede.
80000 euros es un error bien pagado.
Lo escuché gritar en casa de Serra.
De todas formas es simple.
Si Cayenor no me cree, iré con la policía.
¿Qué te puede importar si intento conseguir dinero?
Serra o Cayenor, ¿qué cambia?
No es tu oro, ¡diablos!
No es el oro de nadie.
Pero tampoco es el suyo.
Estoy enfermo.
Tengo cáncer de colon.
Me moriré.
Me dieron máximo cinco años.
Lo siento.
- No quería ponerlo así. - Les miento a todos.
Las coordenadas que les vendo, son falsas.
Cobro y me largo.
¿Cuánto quieres? ¿Diez por ciento?
¡No te muevas!
¿Tienes las coordenadas?
Cuarenta.
Pero dijimos ochenta.
Yo digo cuarenta. ¿Cuánto te propone Silva?
¡No me toques, Louis!
¿Director? Vincent Ogier.
Buenos días. Siéntese.
¿Conoce a Hubert, nuestro director de seguridad?
Buenos días.
Bien.
Nos conmociona este drama.
Patrice Merlot, un viejo, casi un amigo,
terminar así, en noticias de sucesos.
¿Qué piensa de su director de prácticas?
Bueno, no lo conocía muy bien.
De todas formas,
al cabo de un mes, uno tiene una opinión.
¿Dónde estaba ayer en la noche?
No, ¿es una broma?
Tengo un informe de Merlot que le concierne,
señor pasante de las Minas de París.
Escribe que fueron a Saint Elias bajo su insistente petición.
Que quería encontrar, cito, "Un verdadero mafioso de oro”.
Y que habló mucho tiempo con Antoine Serra.
¿De qué hablaron?
De nada.
Yo no conocía Saint Elias. Fuimos porque Merlot quería.
Él era el jefe, no yo.
Somos bienvenidos con Serra.
¿Sabe que es un traficante?
Si, yo no tengo nada qué ver.
Discúlpenme, pero Merlot no era el empleado modelo.
Se da cuenta de que si decido entregar esto a la policía,
será un sospechoso.
Lo más simple sería hacer caso a Merlot.
¿Y qué quiere decir eso?
Es decir, idiota, haces tu maleta ahora.
No tocas ni tu computador. No agarras ni tablet, ni pendrive,
ni nada que sea de Cayenor.
Aceptas la requisa antes de salir
y regresas a preparar tus cosas
porque tu vuelo sale mañana a las 6:30.
Y como el boleto, en clase turista,
se deduce de tu indemnización,
te debemos en total veintiséis euros.
Aquí está tu cheque.
Y si desde ahora hasta el despegue,
hablas a alguien, periodista o policías,
de lo que sea que cause problemas a Cayenor,
te juro que nos ocuparemos de ti.
Y tu avión de vuelta lo tomarás en 20 años,
cuando salgas de la cárcel.
Estamos seguros de que Merlot ya no le venderá a nadie.
Somos los únicos en el negocio.
No veo problemas.
Te ahorré cuarenta mil.
Podrías darme las gracias, en lugar de gritarme.
El problema es que no lo ves.
Eso es lo que me da miedo.
¿Solos en el negocio?
¿Aló?
Sí, es Vincent.
¿Quién?
Vincent, el pasante. ¿Nos podemos ver?
Quiero proponerle un negocio.
Igual, es simple.
Sea usted o Cayenor, la policía o los periodistas.
¿Cómo hago para llegar?
No te molestes, estoy en Cayena.
¿Conoces Montjoly?
Disculpa, ¿tienes fuego? Por favor.
Sí.
¿Quién eres? No eres un invitado de mi padre. Eres muy joven.
Y tú, ¿no eres muy joven para fumar?
Sí, pero me gusta tu cara. Es divertida.
- ¿El señor Serra es tu padre? - Si, Laetitia. Encantada.
Vincent, encantado.
Bien, buenas noches.
Buenas noches.
Buenas noches, señora.
Soy Hélene. La señora Serra, ¿usted es?
Me hago cargo del señor.
Y aquí dentro dices que hay oro.
Sí.
¿Mucho?
Lo suficiente para que mataran a Merlot.
Quizá los brasileños, no lo sé
Sé que las coordenadas que vendía eran falsas.
Lo sé, hice mis muestras.
Le dije que no tratara con los brasileños.
Espere. No estoy seguro de que fueran los brasileños.
No vi al tipo.
¿Estabas allí?
Estaba en la habitación.
Pero no le dijiste nada a la policía.
No.
¿Ni a Cayenor?
No.
¿Por qué?
Porque me despidieron como a una mierda.
Me envían a Francia
y yo tengo las coordenadas buenas.
¿Y quieres volver a Francia?
No.
Quiero trabajar con usted.
En asuntos de oro, el trabajo no falta.
Quiero el diez por ciento de las ganancias.
El alcalde Elarche está aquí. Y el prefecto acaba de llegar.
Entonces, vamos.
Es aquí.
Lo recuerdo, estaba ahí. Y Merlot estaba aquí.
La quebrada es una vieja fosa.
Y esto es relleno.
Hubo gente aquí, en algún momento.
Una fosa allá, otra acá. Mas lejos habrá que ver.
El río no esta lejos, el abastecimiento será fácil.
Diez hombres.
Ocho.
Aquí también es fácil ser atacado.
Vendrán de allá, allá y allá. Hay que asegurar. Tres guardias.
Bien.
¿Estamos listos?
Sí.
¡Louis!
No le darás el diez por ciento, ¿no?
No soy especialista, pero allá está un poco elevado.
¿No estaría mal para poner las tiendas?
En fin, no lo sé.
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