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Los eventos de esta serie están basados en hechos reales.
Historias reales con Cristo.
Episodio XI. Jessica.
"Como el Padre me ama a mí, así los amo yo a ustedes.
Permanezcan en mi amor". Juan 15:9.
- Pastor, me tengo que ir a trabajar.
- Oh, gracias, Johnny.
- Oye, Johnny, ¿quieres un trago?
- No, ya no bebo.
- ¡Estás bromeando!
- No, Jesús me salvó.
- Oye, pastor.
¿No dice la Biblia
que Dios oró y convirtió el agua en vino?
- Sí, así es.
- Bueno, ¿podrías convertir el agua en vino?
- No, no puedo.
Pero la Biblia dice
que Jesús nos dará agua viva.
- No quiero agua viva, quiero vino.
- Quiero beber.
- ¡Yo quiero un poco de agua viva!
- La Biblia dice que cuando te acercas a Jesús,
Él te dará agua viva.
Escuchen...
♪ Vengan a mí ♪
♪ Les daré respuestas ♪
♪ Les daré amor ♪
- London, ¿puedes ayudarme con esto?
- ¿No ves que estoy ocupada?
- ¿No te preocupa ser condenada?
- Me preocupa mucho,
pero más me preocupas tú.
- ¿Por qué? No seré condenado.
- Solo Dios sabe eso.
- ¿Y qué podemos hacer?
- Bueno, la Biblia nos dice que vivamos vidas santas
y como estudiantes,
tenemos que ser fieles a nuestro trabajo escolar
y tenemos que honrar a nuestros mayores, como tu hermana.
- Entiendo...
Te amo, London.
- Yo también me amo.
- No quiero que mamá vea lo que estamos haciendo.
- ¿No sale con ese tipo raro con la cola de caballo?
- No sé, iban juntos a la iglesia.
- Creo que a él le gusta.
- ¿En serio?
De hecho, creo que a ella también.
- Está loca.
- No puedo esperar a tener 18 años.
- Solo faltan unos meses.
- ¿Sabes que me obliga a ir a la iglesia?
- Los padres son tan molestos.
- Sí.
Ni me lo digas
- ¿Puedes hacer una más?
- Bueno, pero es la última.
Muy bien...
- Oh, ¡ya lo sé!
- ¿En serio?
- Sí.
Es David cuidando a sus ovejas mientras toca su cuerno.
- Esa respuesta es típica de ti.
- Lo siento, Danny, respuesta incorrecta.
London, ¿la sabes?
- Dilo...
- La caída de los muros de Jericó.
- ¡Din, don, dan!
- Esa era mi segunda opción.
- Está bien, amigo.
Muy bien, tu turno, Violet.
- De acuerdo.
- Debemos prestar atención a nuestro entorno,
a lo que sucede en el mundo.
Es importante que no nos distraigamos.
- A veces me preocupa ser condenado.
- A mí no.
- Abramos nuestras Biblias en Mateo 24:37:
- Abramos nuestras Biblias en Mateo 24:37:
"La venida del Hijo del hombre puede compararse
a lo que sucedió en tiempos de Noé".
- ¿Cuál será la señal de tu llegada
y del final de la era?
- Tengan mucho cuidado,
porque vendrán muchos en mi nombre diciendo: "yo soy Cristo"
y engañarán a muchos.
- Yo soy el Cristo.
- ¡Yo soy el Cristo!
- ¿Él es Cristo? - ¿Él es Cristo?
- De ninguna manera. - No puede ser.
- Pero como los días de Noé,
así vendrá también el Hijo del hombre.
- ¡Qué Noé tonto!
¡Sigue trabajando en ese barco!
Ven a beber con nosotros, amigo...
- Dice que habrá un diluvio.
Tengo que verlo.
Claro, dijo que va a llover.
¿Qué es la lluvia?
- "Nadie llegó a sospechar nada hasta que el diluvio
los barrió a todos.
Lo mismo será cuando venga el Hijo del hombre.".
Es que Jesús vendrá.
Lo importante es que no nos distraigamos.
Necesitamos estar listos.
¿Oye, cómo te llamas?
- Jessica.
- Hola, Jessica, me alegra que estés aquí.
- No quiero estar aquí.
- Lo entiendo.
De todos modos,
¿crees que podrías quitar el pie de la silla?
- No tengo que obedecerte, ¿sabes?
- Tienes razón, así es.
Pero lo hiciste.
Gracias.
Fumar no es bueno para tu salud, ¿sabes?
- Lo que sea.
Lo que sea.
- Realmente deberías guardar el cigarrillo.
No irás al infierno por fumar,
pero hueles como el demonio.
Aquí no. Aquí no.
- Lo que sea.
- De acuerdo.
Cualquier prueba que el Señor nos ponga,
necesitamos superarla.
Hay cosas más grandes en juego.
- ¿Qué opinas de la chica nueva?
- ¿De Jessica? - Sí.
- Bueno, es algo diferente.
- Creo que solo lo hace para llamar la atención.
- Si actuara de esa manera llamaría mucho la atención,
pero no sería la clase de atención que quiero.
- Creo que es más que eso.
- ¿Qué piensas?
No sé. Tendré que investigar un poco más.
- ¡Vamos, vamos!
- ¿Qué te sucede?
- Hombre, mi cuerpo se siente viejo.
- ¿Qué dijiste, jovencito?
- Mi cuerpo se siente viejo.
- Eres demasiado joven para decir eso.
- Creo que estoy fuera de forma.
- La escuela en casa
te da mucho tiempo para estudiar,
lo malo es que no hay clases de educación física.
- Hago bastante ejercicio, o algo así...
- Te he notado triste, amigo. ¿Qué sucede?
- Bueno, estuve pensando en el fin de los tiempos.
- ¿Y qué sucede?
¿Te preocupan?
- ¿Qué opinas de mi?
¿Crees que tengo que cambiar?
- ¿Hola?
- [Annie] Hola.
Perdón por molestar.
Traté de llamar al teléfono del pastor, pero no responde.
- El pastor no se encuentra, soy Violet, su esposa.
¿Hay algo que pueda hacer para ayudarte?
- [Annie] Soy una nueva miembro de la iglesia.
Mi nombre es Annie.
¿Podrías pedirle al pastor que por favor rece por mi hija?
Su nombre es Sandy.
- Se lo diré. Rezaremos por Sandy.
- [Annie] Ella es muy rebelde.
Solo tiene 15 años y se ha estado robando mi auto
y escapando en las noches.
- Lamento escuchar eso.
Se lo diré y oraremos por ella.
- [Annie] Gracias.
- Tienes muchas buenas cualidades.
- No me refería a eso.
- Bueno, son los últimos días.
Dios quiere que seamos santos y puros.
- ¿Soy santo y puro?
- ¿Crees que eres santo y puro?
- Creo que soy puro, a veces.
- ¡La cena está lista!
¿Hola?
¿Dónde se metieron?
- ¿Por qué solo a veces?
- ¿Crees que seré condenado por eso?
- En Apocalipsis 3:5 dice
que el cielo será de los vencedores.
- ¿Cómo puedo ser vencedor?
- Bueno, todos necesitamos vencernos, en primer lugar.
- Primero necesito vencerme a mí mismo,
¿y después debo vencer a mi hermana, London?
- Bueno, podrías comenzar por ahí,
pero lo más importante, Danny,
es que Dios no quiere que vivamos con miedo
a ser condenados, o con miedos.
Cuando el novio llega a la boda
es un momento de emoción, no de miedo.
¿Entiendes?
- Creo que lo entiendo.
- No puedo creer que fueras a la iglesia.
- No fue mi decisión.
- No tienes que obedecer a tu mamá.
- No es tan fácil.
Ella es difícil.
- Bueno, pronto cumplirás 18.
- No puedo esperar.
Oye, soy buena en esto.
- ¿Cómo se ve el mío?
- Muy bonito.
- El bebé se está moviendo.
- ¡Oh!
Esto es muy dulce, gracias.
- Dulce como London.
- ¿Qué hice ahora?
- Bueno, verás a un nuevo Danny a partir de ahora.
- Jesús lo cambió.
- Un nuevo Danny, ¿eh?
- Suena maravilloso.
¿Hola?
- [Madre de Tammy] Hola, pastor.
Perdón por molestarte.
- Hola, ¿cómo puedo ayudarte?
- [Madre de Tammy] Mi hija está actuando muy raro.
- ¿Jessica?
- [La madre de Tammy] No, no, no, Jessica no.
Su hermana menor, Tammy.
¿Puedes venir?
- Sí, claro.
Lo haré, muy bien, adiós.
- Es el pastor.
- ¿Qué hace aquí?
- No sé. Vámonos...
- No te vayas.
- Pero no quiero vivir.
- Ese es el pastor.
- ¿En serio has cambiado?
- Sí, así es.
- Déjame probarte.
- La Biblia dice que no hay que probar a la gente.
- La Biblia dice que no hay que probar a Dios.
- Es lo mismo.
- Tú no eres Dios.
- Gracias por enseñármelo.
- No estás sola.
- Eso no es cierto.
- Le perteneces a Dios.
- Entonces, ¿por qué me siento tan sola?
- Nunca estás sola.
- Si Él es real, ¿por qué me siento tan desesperada?
- Isaías 43:1 dice: "no temas, serás redimida.
Te he llamado por tu nombre.
Eres mía".
- Solo quiero morir.
- Ese es el diablo.
Dios...
Él quiere que vivas una vida larga y saludable,
para que puedas servirle.
Pero el diablo te quiere destruir.
- ¿Qué le importa a Jesús?
- Juan 10:10 dice:
"El ladrón solo viene para robar, matar y destruir.
Yo he venido para que todos tengan vida,
y la tengan en abundancia".
Toma.
Puedes leerlo aquí mismo.
Verso 10.
- "El ladrón solo viene para robar,
matar y destruir.
Yo he venido para que todos tengan vida,
y la tengan en abundancia".
¡Solo quiero morir!
- Nuevamente, ese es Satanás.
Él sabe que Dios tiene un plan poderoso para tu vida,
que quiere usarte para salvar almas y cambiar las vidas
de las personas que están en situaciones similares,
Satanás sabe que puedes ayudar a esas personas,
por eso quiere destruirte.
Dale a Dios la oportunidad de sanarte.
- Realmente has cambiado.
Soy un hombre de palabra.
- ¿Qué?
Soy un hombre de palabra.
- Pastor, ¿puede orar por ella?
- ¿Puedo hacerlo?
Dios padre,
te pedimos por Tammy.
Expulsa al espíritu del suicidio ahora mismo,
en el nombre de Jesús.
¡Espíritu de la depresión, vete!
En el nombre de Jesús.
- ¡No puedo creer que siga aquí!
- Quisiera entrar y ver qué está sucediendo.
- Créeme, no quieres hacerlo.
Ese pastor es muy directo.
- No quiero fumar, quiero beber.
- Creo que la bebimos toda.
- Debería ir a buscar más.
- Buena suerte, eres menor de edad.
- Mira a ese perdedor.
Míralo...
¡No lo hagas!
¡No lo hagas!
- Míralo.
Que perdedor, míralo.
- ¿Cómo te sientes?
- Un poco mejor, supongo.
- Solo dale tiempo.
- Siento que algunos de esos pensamientos pesados y oscuros,
simplemente se han ido.
- Alabado sea el Señor.
Jesús te ama, Tammy.
Él quiere que vivas una vida larga y saludable, ¿de acuerdo?
Y quiere que termines la escuela.
Oh, sí.
Quiero que guardes esta Biblia, ¿de acuerdo?
Lee algunos capítulos cada día.
Creo que cinco por día está bien.
- ¿Cómo te fue?
- Estuvo bien.
- ¿Necesitas agua o comida?
- No, estoy bien, gracias.
- Llamó un nuevo miembro de la iglesia, su nombre era Annie.
Ella nos pidió una oración por su hija.
- ¿Cómo se llama su hija?
- Sandy.
Dijo que es muy rebelde.
- Padre Dios, pedimos por Sandy, Señor Dios,
obra en su vida, Señor Dios,
te pedimos que la salves y la cambies.
- Sabes que legalmente no puedes conducir.
Ni siquiera tienes licencia.
- Estaré en casa antes de la medianoche.
- Quédate donde estás ahora e iré a buscarte.
- No, gracias.
Sabes que me gusta conducir sola.
- ¿Quieres que llame a la policía?
- Oh, Dios mío.
- Me colgó.
Atiende, Sandy.
Atiende.
No atiende.
Atiende, Sandy.
- Oigan, Jesús los ama, muchachos.
Oye, Jesús te ama.
- Gracias.
- Oye, Jesús te ama.
Oye, más despacio...
Puedo traerte más si quieres.
- Gracias.
- ¿Qué ocurre?
- No tengo hogar, no tengo adónde ir.
- ¿Cuál es tu nombre? - Andrew.
- ¿Te gusta vivir en la calle?
- No.
- ¿Te gustaría tener un hogar?
- Sí, vivir en la calle me da miedo.
- Podemos ayudarte, ¿de acuerdo?
Todo va a estar bien.
Tendrás un lugar donde vivir. - De acuerdo.
- Vamos.
- ¡Hola!
- Hola, pastor, ¿puedo hablar contigo?
- Claro, adelante.
- Bueno, quería saber si puedo
ayudar en el ministerio de personas sin hogar.
- Por supuesto.
Eso es genial. Siempre necesitamos más gente.
- Bien...
- Y justo estoy pensando
que necesitan un lugar más grande para quedarse.
- Bueno, soy un buen trabajador.
Si necesitas algo, recuerda estoy aquí.
- Gracias.
Te tomaré la palabra.
Podríamos necesitar ampliar las viviendas...
- Claro, lo que necesites, estoy dispuesto, puedo hacerlo.
- De acuerdo.
Parker, solo quiero decirte que tienes una hermosa familia.
- Gracias. Muchísimas gracias.
- Y que noté que vienen cada vez más a tiempo,
y que lo aprecio.
- Sí, estamos tratando de hacerlo, paso a paso,
quiero tomarme esto más en serio.
- Bueno, gracias.
- Gracias.
- Pastor.
Hay un chico nuevo jugando con nosotros.
- Oh, en serio, ¿quién es?
- ¡Andrew!
- ¿Dónde está Andrew?
No lo veo... - Está justo ahí.
- Oh, hola.
Apenas te reconozco.
Te ves bien.
- Gracias, pastor.
- Vaya...
Recuerda que esta es tu casa.
No volverás a dormir en la calle.
Vamos a cuidarte.
- Me gusta.
Tabitha me cortó el pelo y me afeitó.
- Oh, ¿en serio?
Se ve bien.
Creo que necesito su ayuda.
Me estoy poniendo un poco peludo, fíjate.
¿Cuántos años tienes, Andrew? - Tengo 18 años.
- ¿En serio?
Te veías tan viejo, pero ahora pareces de tu edad.
Me alegra verte sano.
- Lo que mamá nos hace no está bien.
- ¿Qué cosa?
- Obligarnos a ir a la iglesia.
- ¿Qué opinas del pastor?
- Está loco.
El domingo pasado me hizo bajar los pies de la silla.
- ¿Y lo hiciste?
- Claro que no.
"Sí".
"Lo que sea".
Soy tan actriz, lo sé.
- Muy bien.
Oh, vamos.
Vamos, vamos, vamos.
¿Lista?
Llegaremos tarde.
Muy bien, vamos, niños.
Vamos. Iré sin ti.
- No sé por qué se enojó.
Tengo que lucir bien para Jesús.
- ¿Dónde estarán cuando Dios los llame?
¿Estarán listos?
¿Estarán dormidos?
¿Cómo escucharán a Dios llamando si están dormidos?
Dios ha llamado a una nación. - No, escucha.
- Pero muchos no lo escuchamos.
¿Están escuchando?
Necesitamos abrir nuestros oídos y nuestros ojos.
Y abramos nuestras Biblias
en 1 Corintios 15:51-52.
Y dice: "Miren, voy a confiarles un misterio:
no todos dormiremos, pero todos seremos transformados.
Súbitamente, en un abrir y cerrar de ojos..."
- Oye, hombre, ¿dónde está tu marca?
- ¡Oye, vendrás con nosotros!
- ¡No! - ¿Qué?
- ¡No!
- "...cuando suene la trompeta final,
los muertos resucitarán incorruptibles".
- ¡Presta atención!
- "Y seremos transformados".
Verán, después de ser elevados,
vamos a tener un banquete de siete años con Jesús
y va a ser una celebración, un tiempo de alegría.
Pero esta tierra entrará en tribulación.
- No puedes robar mi auto y andar manejando toda la noche.
- ¿Y por eso me haces ir a la iglesia?
- Es mejor que el reformatorio juvenil.
- Prefiero ir al reformatorio que a la iglesia.
- No sabes lo que estás diciendo.
- La iglesia está llena de hipócritas.
No harán que cambie.
- Tienes razón.
La iglesia no puede cambiarte, pero Jesús sí.
- ¡Oh, Dios mío!
- ¡Sandy, Sandy, Sandy!
- Pero eso será solo una temporada.
Dios se está moviendo, sanando.
¿Alguien tiene dolor de espalda?
Dios quiere sanarte.
Por favor pasa al frente para orar.
Si estás aquí...
Maravilloso.
- Se ha ido...
- ¿Te duele la espalda?
- Me duele mucho la espalda.
Tengo escoliosis,
desde mi nacimiento,
pero el dolor regresó anoche
y parece estar empeorando.
- ¿Crees que Jesús te puede sanar?
- No lo sé, pero me duele mucho la espalda y necesito ayuda.
- Isaías 53:5 dice
que las llagas de Jesús te curarán.
Estiremos nuestras manos.
Señor, te pedimos sanación milagrosa
para la espalda de Jessica, Señor.
Tócala, Señor Dios, sánala.
Obra en ella.
Usa este momento para mostrar tu poder, Señor,
que eres un Dios sanador, Jesús.
Pedimos misericordia.
Te pedimos sanación, toca a Jessica, Señor Dios,
tus llagas nos curarán.
- No vas a creer lo que mi mamá me está obligando a hacer.
Me está obligando a ir a la iglesia.
Caminando.
No, llamaré a mi mamá para que me recoja, eventualmente.
Espera, ¿de verdad?
Eso es mucho mejor.
Sí, adiós.
- ¿Por qué te ves tan feliz?
- ¿Qué sientes?
¿Se siente diferente?
- Se siente normal.
Como recta.
- Me curé. - ¿Cómo?
- Cuando el pastor oró por mí,
sentí un ruido y Jesús me sanó.
- Deja de mentir.
- No estoy mintiendo, Tammy.
No miento.
- Oye.
- Bianca nos dijo que estarías
con las personas sin hogar.
- Ah, claro.
- Bueno, tengo un informe de alabanza.
- ¿Qué sucede?
- Bueno, ayer,
cuando rezabas por la escoliosis de Jessica...
- ¿Está bien?
- Está genial.
Su columna está recta de nuevo.
- ¡Alabado sea Dios!
- Agradezco a Dios.
Jesús realmente ama a mi familia.
- Alabado sea.
- ¿Puedo ayudarte a servir a las personas sin hogar?
- Por supuesto, sería maravilloso.
Siempre necesitamos ayuda.
- Déjame tomar esto.
- ¿Estás segura? - Sí, estoy segura.
- Vamos. - Gracias, chicas.
- Sí.
- ¿Lo tienes? - Sí.
- Hola, Johnny.
¿Cómo va tu nuevo trabajo?
- Acabo de renunciar.
- Oh, no.
- Necesito hablar con el pastor.
- Oh, está en el parque.
- Debería haber ido allí primero.
- Jesús te ama.
- Gracias.
Gracias.
Gracias.
- ¿Crees que el pastor me pueda dar un refresco?
Por favor.
- Déjame preguntarle al pastor Joe y ver si quedan, ¿sí?
- [Mamá de Jessica] Irá a ver.
- Pastor Joe, quiere saber si tienes refrescos.
- ¿Refrescos?
No, creo que no quedan.
Dile que tal vez la próxima.
Y dale esto.
- Bien, gracias.
Dice que quizá traiga la próxima vez, pero hoy no.
- Oye, ¿puedo hablar contigo?
- Claro.
- Renuncie a mi trabajo.
- ¿Renunciaste o te despidieron?
- Renuncié.
- Déjame adivinar: le dijiste a alguien que Jesús lo ama
y que Él regresará pronto.
- ¿Cómo lo supiste?
- Entonces, ¿vas a la iglesia?
- No,
porque lo único que quieren es mi dinero y no tengo dinero.
- ¿Cuándo fue la última vez que fuiste a la iglesia?
- ¿La última vez?
¿Antes de...?
¿Hace cinco años?
No lo recuerdo.
- Entonces, ¿por qué dejaste de ir?
- Te acabo de decir por qué.
Quieren mi dinero y no tengo dinero.
- Lo siento.
Es solo que, bueno, fuimos a la iglesia ayer
y no nos pidieron dinero.
- ¿En serio?
¿No?
¿Que les causa gracia?
¿Se están burlando de mí?
- No.
- ¿Puedo orar por ti?
- ¿Quieres rezar por mí?
- Sí. - Bueno.
- Querido Padre Celestial.
Gracias por este día.
- Así fue como perdiste tu último trabajo, Johnny.
- Exacto.
- Tu jefe te pidió que dejaras de predicar en el trabajo
y te enojaste.
- Le dije que si no se arrepentía, se irá al infierno.
- ¿Se lo dijiste con amor?
- No, se lo grité.
Mi actitud no ha sido la adecuada en esta situación.
- Siempre que prediques el evangelio,
tienes que hacerlo con amor.
- Tal vez pueda volver y preguntarle a mi jefe
si puedo lavarle los pies o algo.
- Eso no solucionaría el problema.
- ¿Crees que puedes rezar por mí?
- Claro que sí, Johnny.
No comiste mucho esta noche.
- Creo que comí demasiada comida chatarra hoy.
- Tienes que comer proteínas.
- Demasiada proteína es mala.
- Todo con moderación, supongo.
- Espero que mamá mejore pronto.
- El embarazo es un viaje.
- Es gracioso,
educa a sus hijos en casa,
pero ella enseña en una escuela pública.
- Quizás ya no lo haga.
- No puedo esperar al bebé.
- Quieres otro hermano, ¿no?
- No, quiero una hermana.
- Bueno, eso es justo.
Solo el tiempo dirá.
Está en las manos de Dios.
- ¿Entonces crees en Jesús?
- Sí. Así es.
- Bueno, yo tengo mis dudas, pero ¿por qué?
- Bueno, quiero decir,
me acabo de enterar que nadie me ama
de la forma en que Jesús me ama.
Nadie murió por mi,
Jesús murió por mí porque me ama.
- ¿Crees que Jesús te ama
más de lo que te ama mamá?
- Es otro tipo de amor, Tammy.
Además, me gusta dar de comer a los vagabundos.
- Bueno, si realmente crees en Jesús,
¿por qué no limpias tu lado de la habitación?
- Tal vez, eventualmente.
- ¿Cómo se llama la hermana de Jessica?
- Tammy.
- ¿Tammy está bien?
Siempre se ve deprimida.
- Por eso necesita a Jesús.
- Oye, ven, pasa.
¿Por qué faltaste a la escuela hoy?
- Sabes cuánto odio la escuela.
- Bueno, sí, pero aun así no deberías faltar a la escuela.
- ¿Estás bien?
- Sí, estoy bien.
- ¿Estás segura?
También odiabas la escuela.
- Bueno, supongo que he cambiado.
Ya no hago más eso, tampoco.
Oye, deberías venir a la iglesia el domingo.
- ¿Estás bromeando no?
- No, no estoy bromeando.
- ¿Iglesia?
- Sí.
- Lo pensaré...
- Eso espero.
- Muchos de nosotros,
estamos tratando de estar a cargo de nuestras propias vidas.
¿Cuándo vamos a dejar ir ese orgullo y esa ira?
¿Cuándo vamos a dejar que Jesús tome las riendas?
¿A dejar que Él nos guíe?
Abramos nuestras Biblias en Marcos 1:17-18,
Abramos nuestras Biblias en Marcos 1:17-18,
que dice: "Jesús les dijo:
Vengan conmigo y los haré pescadores de hombres.
Enseguida, ellos dejaron sus redes y lo siguieron".
- Oye, no me digas que siga a Jesús.
- ¿Qué?
- Solo escucha.
- ¿Quién eres tú para decirme que me calle?
- Estás interrumpiendo.
- No tengo que escuchar esta basura.
Escuchen, esto es basura.
No tenemos que escuchar esto.
No tenemos que escuchar esto.
No tenemos que escuchar esto.
No lo necesitamos.
No tenemos que escuchar esto.
No tenemos que estar aquí.
¿Por qué estamos aquí?
- ¡En el nombre de Jesús!
¡Detente!
¡Dios mío!
¡Espíritu inmundo, deja a estos chicos,
en el nombre de Jesús!
Le pertenecen a Jesús.
- ¡No, no!
- ¡Satanás quita tus manos de estos chicos ahora mismo!
¡En el nombre de Jesús!
Le pertenecen.
¡Espíritu inmundo, vete!
¡En el nombre de Jesús, vete!
Le pertenecen.
Paz.
Jesús, tú eres el Señor de sus vidas.
Satanás, déjalo ir ahora.
Jesús.
Jesús.
En el nombre de Jesús.
En el nombre de Jesús.
- Se los dije, chicos.
Jesús es real.
Solo quiero decir gracias a Jesús.
Hemos consumido drogas.
Hemos bebido.
Reprobamos todos los exámenes porque faltamos a la escuela.
Necesitamos ayuda.
Necesitamos a Jesús.
- Necesito a Jesús.
- Estiremos las manos por favor.
Repitan después de mi.
Digan: Jesús. - [Congregación] Jesús.
- [Pastor] Perdóname... - [Congregación] Perdóname...
- por todos mis pecados.
- [Congregación] por todos mis pecados.
- Lávame... - [Congregación] Lávame...
- con tu sangre.
- [Congregación] con tu sangre.
- Yo creo que moriste...
- [Congregación] Yo creo que moriste...
- y resucitaste por mis pecados.
- [Congregación] y resucitaste por mis pecados.
- En el nombre de Jesús.
- [Congregación] En el nombre de Jesús.
- [Pastor] Amén. - [Congregación] Amén.
- Cariño, eso es mucho helado.
- Mamá, deja de decirme cuánto debo comer.
Ya no soy una niña.
- Te ves tan enojada.
Rezaré por ti.
- Tus oraciones no están funcionando.
Tal vez deberías dejar de perder el tiempo.
- Sandy, detente.
No he terminado de hablar.
- Que mal, porque yo sí terminé de hablar.
- Oh... - Aquí tienes.
- Gracias.
- No es problema.
- Henry, me alegra verte aquí.
- No es problema.
Dije que quiero empezar a ayudar.
- Te veré a ti ya tu esposa, ¿verdad?
- Definitivamente, sí.
- Perfecto. - Muy bien.
- Oye, pastor, ¿ya se iban?
- Sí, ¿qué están haciendo aquí?
- Queríamos ayudar a alimentar a las personas sin hogar.
- Oh, ya estamos empacando.
¿Cómo llegaron aquí?
No te preocupes, no robamos el auto de mamá.
- Les creo.
- Bueno, deberíamos regresar a casa entonces, adiós.
- Las veré pronto, chicas.
Gracias, Dios.
Agradecimiento especial a nuestro Señor Jesucristo.
Si quieres invitar a Jesús a tu corazón, únete en oración:
Jesús, te abro mi corazón, te pido que entres a él.
Perdona todos mis pecados y lávame con tu sangre.
Te entrego mi vida. Creo que te entregaste por mí
y resucitaste entre los muertos.
Te acepto como mi Señor y salvador. Amén.
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