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Todos los eventos en esta serie
están basados en historias reales
Strong Foundation Films Presenta
Historias Reales con Cristo
Episodio VIII, Serena
Sigo avanzando hacia la meta para ganar el premio que Dios
ofrece mediante su llamamiento celestial en Cristo Jesús.
- Esa es una canción muy linda,
desearía poder tocar así.
- Sí podrás, simplemente debes seguir practicando.
- Detente.
- Hey, dame eso.
- Ni siquiera puedes tocarla.
- No eres buena, ¿quién necesita una hermana como tú?
- ¿Quién necesita un hermano como tú?
- Chicos, cuando yo era más joven,
solía rogarle a sus abuelos por un hermano o una hermano,
como ustedes, pero eso nunca sucedió.
- Pero tu estás tan bendecido, siendo un hijo único.
- Sí, tener una hermana como ella no es nada bueno.
Tener un hermano como yo es mucho mejor.
- Ustedes deben dejar de menospreciarse.
¿Qué dice la Biblia sobre esto?
- Que hay que respetar a los mayores.
- ¿Cuál es nuestra única regla?
- Todos aman a todos.
- Hagan las paces, ¿entendido?
Está mejorando.
- En realidad no.
- Oye, oye, vamos, está bien.
Estás bien.
- Hola, Jeff.
- Hola, Serena, ¿qué dijeron?
- Dijeron que me puedo quedar esta noche.
- ¿Entonces el gerente los va a echar?
- Sí, tengo que mudarme mañana.
- ¿Llamaste al refugio?
- Quizás mañana.
Oye, Jeff, ¿quieres ir a la iglesia?
- No lo sé, ya veremos.
- Esto no es justo, él se burló de mí primero.
- Bueno, Jesús, lavó los pies de sus discípulos,
así que eso es lo que estamos haciendo.
- Al menos mis pies no están tan sucios
como los de un discípulo.
- Eso es cierto,
en ese entonces usaban sandalias y caminaban a todos lados.
- En Juan 13:5, leemos:
"Luego echó agua en un recipiente
y comenzó a lavarles los pies a sus discípulos
y a secárselos con la toalla que llevaba a la cintura."
- Yo quiero ser como Jesús.
- Bueno, esta es tu oportunidad. Es tu turno.
- Bien, entiendo.
- Los desafío a todos a que se vean a sí mismos,
y que caminen con Cristo.
- ¿Por qué vinimos a esta iglesia?
¿Conoces a alguien aquí, Serena?
- No, pero antes de que mi novio, Mark, fuera a la cárcel,
me contó sobre ella.
- ¿En serio? De cualquier manera,
él debe estar tras las rejas toda su vida.
¿Quién golpearía a una mujer así?
- Shh, no quiero que la gente lo sepa.
- ¿Te da miedo? ¿Quieres que nos vayamos?
- Soy una pecadora.
- Yo no sé mucho sobre la Biblia,
pero mi abuela solía decir que Jesús vino por los pecadores.
- ¿Entonces crees que soy una pecadora?
- No, no quería decir eso, solo lo mencionaba.
- Dónde están y a dónde se dirigen.
Piensen en su relación, ¿es una relación real
o solo hacen las cosas por hacerlas?
Cuando leen la palabra y rezan,
¿acaso solo lo hacen para tildarlo en su lista?
¿O acaso desean conocerlo mejor?
Vamos a abrir nuestras Biblias en Mateo 7:21.
Leemos: "No todo el que me dice: 'Señor, Señor',
entrará en el reino de los cielos,
sino solo el que hace la voluntad
de mi Padre que está en el cielo."
Debemos vivir de acuerdo a Su palabra, a Su voluntad.
Si hay alguien aquí que cree, o que sabe,
que no ha estado viviendo de acuerdo
a Su palabra y Su voluntad,
los invito a que tomen un paso adelante
y le entreguen sus vidas a Cristo.
¿Hay alguien que quiera entregarle su vida a Jesús?
Me alegra verte.
- Mi vida es un desastre.
- Dios te dará una nueva vida.
- No quiero vivir así.
- No tienes por qué.
¿Es este tu marido?
- No, es un amigo.
- ¿Estás casada?
- No.
- Quiero que todos bajen la cabeza y repitan después de mí.
Digan: "Jesús."
- [Congregación] Jesús.
- "Te acepto."
- [Congregación] Te acepto.
- "Como mi Señor y Salvador."
- [Congregación] Como mi Señor y Salvador.
- "Creo en tu muerte y en tu resurrección."
- [Congregación] Creo en tu muerte y en tu resurrección.
- Entonces, ¿qué pasa?
- ¿Sabes cuál es mi problema con la iglesia?
- ¿Qué cosa?
- Parece que solo quieren mi dinero.
- Bueno, ¿cuánto dinero tienes?
- ¿Quieres saber cuánto dinero tengo?
- Sí.
- Esto es todo lo que tengo, ¿lo quieres?
- No, está bien, está bien.
¿Quieres ver cuánto dinero tengo?
- Sí, muéstrame.
- Cielos, eres rico.
- Bueno, ese no es mi dinero, es el dinero de Dios.
Para Su reino.
Dios es dueño del ganado de todas las colinas.
Eso es lo que dice la Biblia.
- ¿Crees que Él me bendecirá con algo de lo que tienes?
- Algún día, quizás.
Tienes que entender que no todas las iglesias
quieren tu dinero.
Este se usa en su reino,
la gente da, para que nosotros podamos dar,
como lo estamos haciendo aquí.
No todas las iglesias quieren tu dinero.
Me disculpo si te di esa impresión.
- Lo entiendo.
- ¿Ya comiste algo?
- ¿Está el Pastor Joe? Necesito hablar con él.
- No está.
- Tiene sentido, siempre está ayudando a alguien.
- Ayudar a los demás es algo bueno. ¿Estás bien?
- Estoy bien, perfectamente bien.
- Bien.
Mamá, no te preocupes,
el pastor nos ayudó a encontrar un lugar.
Este es el apartamento más lindo en el que he estado.
El pastor nos ayudó mucho.
- Me alegra que hayas encontrado una iglesia.
- [Serena] Deberías venir a verme algún día.
- Yo todavía no estoy lista para ir con Jesús.
- [Serena] Mamá, tú solías ir a la iglesia.
- Sabes que dejé de ir, chica.
- [Serena] No puedes malgastar tu vida tomando, mamá.
- Ya dejé de tomar.
- [Serena] Mamá, necesitas a Jesús.
- Quizás otro día.
- [Serena] Mamá, otro día quizás ya sea demasiado tarde.
- Ya que vas a la iglesia, ¿puedes rezar por tu hermano?
Lo volvieron a meter en la cárcel.
- Hola, London.
- ¿Ya volvió el Pastor Joe?
- Está en su oficina.
- Bien, gracias.
- ¿Estás bien, London?
- Estoy bien.
- Danny, tienes que hacer tu tarea.
Hora de la tarea.
- ¿Cómo estás?
- ¿Acaso te arrepientes de adoptarme a mí y a Danny?
- No, claro que no, ¿de dónde sacaste eso?
- A veces me siento como una fracasada.
- Nosotros te amamos.
Perdón, hola.
- Hola, ¿hablo con el Pastor Joe, el papá de Danny?
- Sí, con él habla.
- [Nancy] Le habla Nancy White, la maestra de Danny.
- ¿Cómo puedo ayudarla?
- Lo llamo porque estoy algo preocupada por Danny.
- ¿En serio?
- Danny no ha estado presentando ninguna de sus tareas.
- Perdón, hablaré con él.
- Danny.
- Vamos, cinco minutos más, casi termino.
- Siempre estás por terminar, tienes que hacer la tarea.
- Vamos, cinco minutos más.
Casi termino, en serio.
- Hora de la tarea.
- ¿Por qué siempre me tratas como si fuera un niño?
- Te amo.
- Al menos todavía las tengo a ustedes.
- Bien, gracias, adiós.
Danny.
- ¿Volvió a olvidar su tarea?
- Tu hermano necesita de oraciones.
- Necesita más que oraciones.
- Al menos tengo una hija a la que le gusta la tarea, ¿no?
- La hago, pero no me gusta.
- ¿En serio? Creía que te gustaba ir a la escuela.
- Odio ir a la escuela.
- ¿Está todo en orden?
- Sí, estoy bien.
- ¿Quieres hablar al respecto?
- Se está haciendo tarde, deberíamos ir a casa.
- ¿Segura?
Bien.
- Sí.
Bien, vamos.
Ahora ve a hacer pipí.
- Hola.
- Hola, gracias.
- Estoy preocupada por Danny.
- Sí, yo también.
Su maestra me llamó.
- ¿Está en problemas?
- Sí y no.
- Creo que ha estado jugando demasiados videojuegos.
- Sí, vamos a tener que reducir eso.
- Creo que está alterando su concentración.
- Sí, por los juegos.
- ¿Qué dijo su maestra?
- Que no ha estado haciendo su tarea.
Vamos a tener darle una charla.
- Sí.
- "Sea el matrimonio honroso en todos,
y el lecho matrimonial sin deshonra,
porque a los fornicarios y adúlteros los juzgará Dios."
"Fornicarios."
Señor, por favor perdóname, por mis pecados.
Sabía que estaba mal, pero no parecía malo.
Gracias por traerme de vuelta, en el nombre de Jesús, amén.
Mis hijos no serán como mis hermanos.
Sin drogas, sin cárceles, sin alcohol.
Dios los ayudará.
- Padre Dios, quédate con nosotros en esta ocasión, Señor.
Esta familia te necesita, Señor.
Guíanos, danos tu sabiduría. Tú siempre estás primero.
Rezamos en el nombre de Jesús.
Amén.
- ¿Estoy en problemas?
- Sí.
- Escucha, vamos a abrir la Biblia
y vamos a leer Mateo 25:14.
Allí dice: "Porque el reino de los cielos
es como un hombre que al emprender un viaje,
llamó a sus siervos
y les encomendó sus bienes.
a uno le entregó cinco talentos;
a otro, dos; y a otro, uno.
de acuerdo con sus capacidades.
Luego emprendió su viaje.
El que había recibido cinco talentos negoció con su capital
y lo duplicó.
El que había recibido dos talentos hizo lo mismo,
y también duplicó su capital.
El que había recibido uno fue, cavó un hoyo en la tierra
y escondió el dinero de su señor."
- Yo sería la que multiplicó sus talentos.
- No, London, ese sería yo.
- ¿Cuáles son tus talentos, los videojuegos?
- Bueno, soy bastante bueno, así que...
- Desafortunadamente la Biblia no nos habla
sobre cómo jugar videojuegos,
nos habla sobre nuestras responsabilidades,
y tú enterraste las tuyas.
- Yo no enterré nada.
- Danny, todos tenemos responsabilidades.
Yo, como padre y pastor,
soy responsable por este hogar y esta iglesia.
Su mamá es responsable por ustedes dos,
y tú también tienes responsabilidades.
Tienes que concentrarte en tus estudios y crecimiento.
- Pero sí he estado haciendo mi tarea.
- Bueno, ¿cuándo fue la última vez que entregaste la tarea?
- Ves, ha pasado tanto tiempo que ya no lo recuerda.
- Has estado jugando demasiado.
- Danny, sigamos leyendo, veamos qué le pasó
al siervo que enterró su talento.
"Después de mucho tiempo
volvió el señor de aquellos siervos
y arregló cuentas con ellos.
El que había recibido los cinco talentos
llegó con los otros cinco y dijo:
'Señor, usted me encargó cinco talentos.
Mire, he ganado otros cinco.'
Su señor le respondió:
'¡Hiciste bien, siervo bueno y fiel!
En lo poco has sido fiel;
te pondré a cargo de mucho más.'
Llegó también el que recibió dos mil monedas, y dijo:
'Señor, usted me encargó dos talentos.
Mire, he ganado otros dos'.
Su señor le respondió: '¡Hiciste bien, siervo bueno y fiel!
Ven a compartir la felicidad de tu señor!'
Después llegó el que había recibido solo un talento y dijo:
- Señor, yo sé que usted es un hombre duro,
que cosecha donde no ha sembrado
y recoge donde no ha esparcido.
Así que tuve miedo, y fui y escondí su talento.
Mire, aquí tiene lo que es suyo.
- ¡Siervo malo y perezoso!
- ¿Me van a castigar?
- Bueno, Danny, creo que vamos a tener
que quitarte tus juegos por un tiempo.
Pero no solo queremos hacer eso,
queremos que entiendas el por qué.
Todos tenemos que concentrarnos más,
y dar un mayor esfuerzo, ¿bien?
Tú con tus tareas y tus estudios.
Nosotros debemos esforzarnos
por dar más amor y tener más compasión.
Tenemos que revisar su tarea y ver qué está haciendo.
Pero queremos que entiendas. ¿Lo entiendes?
Vamos a rezar, ¿bien?
Bajemos las cabezas.
- No olvides desterrar a su demonio de los videojuegos.
- No olvides desterrar a ese demonio.
- Dios Padre, queremos agradecerte por este momento.
Dios, por favor ayúdanos a comprender
y a amarnos los unos a los otros, Señor.
En todo lo que hacemos, debemos ponerte primero.
Rezamos en el nombre de Jesús.
- Amén.
- [Danny] Amén.
- Sabes que tuvimos que tener esta reunión por ti, Danny.
- No es mi culpa, solo soy un adolescente.
- No hay adolescentes, en esta casa.
- ¿Qué se supone que significa eso?
- Significa que ya no puedes usar esa excusa.
- ¿En serio?
- Sí, en serio, pero estarás bien.
- Pastor, ¿podría rezar por mi diente? Me duele.
- Hola, Sarah.
Lo siento, Sarah.
Dios Padre, te pedimos que sanes el diente de Sarah.
Señor, te pedimos que refuerces sus dientes,
para que pueda disfrutar de los placeres de las manzanas.
Que se haga tu voluntad en su vida,
rezamos en el nombre de Jesús, amén.
- Amén.
- Te veré en la iglesia el domingo, ¿bien?
Rezaré por ti, ¿bien?
No comas demasiadas manzanas.
- Quiero que vengas conmigo a la iglesia el domingo.
- Las iglesias son para personas sin cerebros.
- ¿Estás diciendo que yo no tengo un cerebro?
- No, no es eso, solo la mayoría.
- Nuestros hijos necesitan algo.
- Sí, necesitan ropa y un celular.
- Hay más en la vida que ropa y cosas lindas.
- [Madre De Serena] ¿Cuándo saldrá su padre de la prisión?
- Se quedará allí por un par de años más.
- No puedo creer que intentara matarte.
- No me sentía segura en mi propio hogar,
me golpeaba todos los días.
- Espero que nunca salga.
- ¿No pueden darme algo que sí quiera?
- ¿Como qué?
- Cerveza, vino, whisky, no soy exigente, solo otra cosa.
- A mí me gusta la comida.
- ¿La quieres? Yo no.
- Por supuesto, gracias, eres muy buena. Eso es.
Pastor, yo también necesito de una oración, si puede.
- Sí, ¿qué sucede?
- Hay una parte de la Biblia donde dice
que Dios no nos dio un espíritu de temor.
- Me alegra que todavía recuerdes la palabra, mamá.
- Jesús todavía me ama.
- ¿Recuerdas cuando tenía 14 años
e íbamos a una iglesia pentecostal?
Eramos tan felices.
- Tienes razón, eramos muy felices.
Eso fue antes de que conociera a Don.
- Luego dejaste de ir a la iglesia,
y empezaste a beber con él.
- Bueno, tuve que tomar una decisión, era él o Jesús.
- Y lo elegiste a él,
que luego te dejó con un corazón roto y alcohol.
- No necesito esto, no necesito eso, no lo necesito.
No necesito esto.
- Que se haga tu voluntad en su vida,
este hombre será sanado gracias a tu sufrimiento.
Rezamos en el nombre de Jesús, amén.
- Amén, te lo agradezco, pero para serte honesto,
creo que Dios no escucha mis oraciones.
- Sé que puede parecer así, pero te prometo
que Dios escucha las oraciones de todos.
- Me parece algo difícil de creer, honestamente.
- Te entiendo, hay que tener fe.
- Quizás tengas razón.
Bueno, tú también deberías ir a casa, descansar.
- Lo haré, lo haré.
- Pastor, ahora me siento mejor.
- ¡Qué bueno saberlo, Sarah!
- Qué bien por ella. Ella es especial, ¿no?
No sé qué le pasó a su familia,
pero es muy especial.
- Alabado sea Dios.
- Amén.
- Espero verte en la iglesia el domingo, ¿bien?
- Sí señor, allí estaré, gracias.
- Gracias a ti, nos vemos.
- Muy bien, te veré este domingo, que Dios te bendiga.
Hola Johnny.
- Hola. - Te ves feliz.
- Acabo de hablar con mi papá.
- Excelente.
- Me dijo que me ama y que quiere venir a verme.
- Excelente.
- Hola.
- Pastor, el amor es la respuesta.
- El amor siempre gana.
- Pastor, quiero agradecerle por sanar mi corazón.
- Eso no lo hice yo, Johnny, ese fue Dios.
- Pero usted me mostró qué hacer,
- Johnny, yo solo soy un vehículo, un vehículo para Cristo.
- Bueno, quería agradecerle de todas formas.
- Te veré en la iglesia el domingo, ¿no?
- Allí estaré.
- Odio trabajar afuera.
- Odias hacer cualquier tipo de trabajo.
- Eso no es cierto.
- Nombra un tipo de trabajo que te guste.
- Bueno, me gusta cortar el césped.
- ¿En serio?
- Sí.
- Eso es bueno.
- No debí haber abierto mi bocota.
Tengo tanta hambre.
- Siempre tienes hambre,
podrías cambiar tu nombre a hambre.
- Tengo hambre porque trabajé mucho hoy.
- Danny, es bueno que hayas trabajado duro.
La Biblia dice que aquellos que no trabajan
no deberían comer.
- ¿Entonces por qué alimentos a aquellos sin hogar?
- Eso es distinto.
- Sí.
Alimentar a las personas sin hogar parte del ministerio,
es una manera de ayudar y salvar a los perdidos.
- ¿Qué parte de la palabra es esa?
- Lucas 19:10, dice: "Porque el Hijo del hombre vino
a buscar a los perdidos y a salvarlos."
- Me alegra que Jesús me haya encontrado.
- ¿Estabas perdida?
- De cierta manera.
- Pero después el Pastor Joe te encontró, como a nosotros.
- Yo no encontré a nadie, todo fue obra de Dios.
Y le agradezco por eso todos los días.
Aquel que tenga orejas para escuchar, que escuche.
Esta noche hay personas
que creen que Dios los ha abandonado.
Que no pueden ser salvados.
Quizás hicieron demasiadas cosas en su pasado,
quizás hicieron demasiadas cosas esta mañana.
Dios está aquí, y los está buscando.
Buscando su salvación, sus almas.
Pasemos a Lucas 15:3-5 en nuestras Biblias.
- Esta es la iglesia
de la que me contaron mis amigos en cárcel,
ellos pueden ayudarnos.
- Michael, no creo que vayan a ayudarnos.
- Ayudaron a Tasha.
- ¿Quién es Tasha? ¿Por qué siempre hablas sobre Tasha?
¿Estás...?
- No, no es así.
Ella tiene como 30 o 40 años.
- No me importa, no me gustan las iglesias.
- Bueno, a mí tampoco, ¿bien?
Pero tienen de todo: comida, refugios.
- No voy a entrar.
- Carmela
- Leemos:
"Él entonces les contó esta parábola:
'Supongamos que uno de ustedes tiene cien ovejas
y pierde una de ellas.
¿No deja las noventa y nueve en el campo,
y va en busca de la oveja perdida hasta encontrarla?
Y, cuando la encuentra, lleno de alegría
la carga en los hombros y vuelve a la casa.'"
Jesús los está buscando, está buscando sus almas.
Yo les hago esta pregunta:
¿Acaso está buscando sus corazones?
Los invito a que tomen un paso adelante
y le den sus vidas a Cristo.
Conviértanse en una nueva creación.
- Pastor, ¿le molesta si lo ayuda a rezar por ellos?
- Sí, por favor.
Bajemos las cabezas, repitan después de mí.
Jesús.
- [Congregantes Parados] Jesús.
- Perdóname.
- [Congregantes Parados] Perdóname.
- Por todos mis pecados.
- [Congregantes Parados] Por todos mis pecados.
- [Pastor Joe] Límpiame.
- [Congregantes Parados] Límpiame.
- [Pastor Joe] Con tu sangre.
- [Congregantes Parados] Con tu sangre.
- ¿Ahora qué?
- Tenemos que encontrar un lugar para dormir.
Una tienda, un edificio abandonado, un puente.
- No quiero dormir bajo un puente otra vez.
Detrás de un edificio se siente más seguro.
- Muy bien, detrás de un edificio.
- El martes entonces. - Bien.
- Bien, gracias, nos veremos. - Nos vemos.
- Gracias, Jim. - Gracias a ti.
- Hola.
- ¡Hola! Ah, es tan lindo.
- Gracias, me gustan mucho los niños.
- Bueno, deberías considerar trabajar
en nuestra iglesia para niños.
- Muy bien, vi en el tablero
que estaban buscando a cinco personas de fe.
- En nuestro tablero.
Sí, Dios nos ha dado la misión
de buscar a cinco personas de fe
que nos ayuden a construir el reino de Dios.
¿Te gustaría ser una de ellas?
- Sí.
- Espero verte, entonces.
- Quiero solicitar una oración.
- Por supuesto.
- Me gustan mucho los niños,
y espero poder abrir una guardería propia algún día.
- Vamos a rezar y veremos qué sucede.
Nosotros hemos considerado abrir una guardería.
- ¿En serio?
- Fue un placer verte, Serena.
- Igualmente.
- Perdón, ¿está el pastor?
Perdón.
- Hola, ¿está el pastor?
- Sí, aquí está.
- ¿Hay algo malo?
- No, no, no, nada malo, bebé.
- Las mujeres en la iglesia usan faldas largas,
pero esto es todo lo que tengo.
- Entonces tenemos que salir de compras.
- Oye, Jesús, te ama.
- Gracias.
- Cuídate, Él te ama.
Hola, hermano, Jesús te ama.
- Gracias. - Cuídate.
Oye, tengo algo para ti.
- No quiero nada de ti, no consumo drogas.
- Perdón, señor, ¿qué es eso?
- Jesús, amigo.
- Bien.
- Pastor, ayúdeme a rezar con este señor.
- Bien.
- Hola. - Hola.
- ¿Estás buscando al Señor?
- Sí, señor.
- Podemos ayudarte con eso.
- Bien, gracias.
- Mamá, mamá, mamá, mamá, ¿estás bien?
- Serena.
- ¿Estás bien?
- Estoy bien, pequeña, estoy bien.
- ¿Qué pasó?
- Estoy bien, solo necesito otro trago.
- Bueno, ¿necesitas que llame al 911?
- No, no llames al 911, no llames al 911.
Soy una enfermera, yo puedo cuidarme sola, no llames al 911.
- ¿Estás segura?
- Estoy segura, solo tráeme algo de agua.
Tráeme un vaso de agua.
- Bien.
- La historia del domingo,
sobre Jesús dejando a las 99 ovejas para encontrar una,
me hizo pensar en mí.
- ¿En serio?
- Cuando Danny y yo nos escapamos,
tú nos buscaste por todos lados.
- Te voy a contar una historia, ¿bien?
- Pedro, nos falta alguien.
- Todos están aquí, Jesús, ¿quién falta?
- Cien personas vinieron al campo con nosotros hoy,
ahora hay 99.
- Los conté dos veces, déjame que cuente otra vez.
- Uno, dos...
96, 97, 98, 99, somos cien.
- Cuenta de nuevo si quieres, pero lo encontraré.
- ¿A dónde vas?
- A encontrar al perdido.
- ¿Cuándo volverás?
- Cuando lo haya encontrado.
- ¡Ayuda, ayuda!
¡Ayuda!
¡Que alguien me ayude!
Jesús, eres tú.
- Todo estará bien.
- Perdón, me perdí.
- No te preocupes.
- Gracias por no olvidarte de mí.
- Está bien.
Vamos.
- Si hubiera sido yo, no lo hubiera buscado.
- Jesús siempre busca a la última oveja,
a cada una de ellas, hasta que sean encontradas,
debes encontrar paz en eso.
- Vamos, debes beber algo de agua.
Debes dejar de tomar, necesitas ayuda.
- Siempre te gustaron los bebés.
- Siempre quise trabajar con ellos.
- A veces los sueños solo son sueños.
- Mi pastor me dijo que me ayudará a abrir una guardería.
- ¿Quién es tu pastor?
- Deberías venir a la iglesia y conocerlo.
- Quizás otro día. ¿No ibas a ir a la tienda?
¿Podrías traerme algo para tomar?
Solíamos salir a tomar en el club juntas.
- Ya no tomo, Jesús me cambió.
Te veré pronto, mamá, te amo. Adiós.
- No olvides traerme algo para tomar, y apresúrate.
- Aquí tienes, cariño.
- No lo olvides.
- [Congregante 1] ¡Qué bueno verte de vuelta!
- [Congregante 2] ¿Dónde se supone que me siente?
- He intentado dejar de tomar, pero es difícil.
- Rezar y memorizar la Biblia podría ayudarte.
- ¿Podrías rezar por mí?
- Dios Padre, te presentamos esta joven mujer.
Señor, te pedimos que se haga tu voluntad en su vida.
Ayúdala a superar todo deseo malvado e impuro.
Ayuda a superarlo todo, en el nombre de Jesús, amén.
El solo hecho de rezar por ti
no significa que sucederá.
- ¿A qué te refieres? ¿Qué tengo que hacer?
- Tienes que odiar el pecado, tienes que odiar el alcohol.
Solo entonces podrás superarlo.
- Lo entiendo.
- Rezaré por ti.
- Gracias.
- La comida se ve buena, disfrútala.
- Gracias.
- Que Dios te bendiga.
- Gracias.
- ¿Terminaste tu tarea?
- Sí, ya la terminé.
- ¿En serio? Ese es un milagro.
- Después de escuchar lo que dijo papá, cambié.
- ¿Cómo?
- Bueno, la Biblia dice que no podemos tener dos maestros.
- ¿Al fin vas a confesar que los juegos eran tus maestros?
- Supongo que sí.
Cuando jugaba no podía pensar en nada más,
como la tarea o Jesús.
- ¿Perdiste tu conexión con la realidad?
- Sí, pero no creo que fuera yo,
creo que era un demonio.
- No todo es un demonio, Danny.
- Hermana Serena, ¿cómo estás?
- Hola.
Necesito hablar con el pastor.
- Perdón, no está aquí.
- De verdad necesito hablar con el pastor.
- Déjame que lo llame.
- [Serena] Bien. - Espera.
- Gracias.
- ¿Me pueden dar clases en casa?
- ¿Por qué? ¿Está todo bien en la escuela?
- Simplemente son muy malos.
- ¿Quiénes?
¿Acaso tengo que ir a expulsar algunos demonios?
Perdón.
- Responde, está bien.
- ¿Hola?
Hola.
¿Estás bien?
- Me llamó el sheriff,
me dijo que mi mamá murió,
se ahogó con su propio vómito.
- Lo siento tanto.
- La acabo de ver, sus últimas palabras fueron:
"Ve y cómprame un trago."
- Estará bien, yo rezaré contigo.
Estamos contigo.
Hola.
¿Me estabas esperando?
- Sí, algo así.
- ¿Estás bien?
- ¿Está bien la señora nueva, Serena?
- Reza por ella, acaba de perder a su madre.
- ¿Cuántos años tenía?
- 47.
- Era vieja, ¿no?
- Sé que para ti es ser vieja, pero en realidad era joven.
- Ahora me siento mal por enojarme cuando te fuiste.
- Perdón.
- Es tu trabajo como pastor, tienes que ayudar a los demás.
- Es el trabajo de todos, todos deberíamos ayudarnos.
¿Estás bien? ¿Segura?
- Sí.
- ¿Quieres hablar sobre la escuela?
- Está bien.
- Estoy aquí para ti, vayamos adentro.
- ¿Por qué no salimos a caminar?
- Bueno, vamos.
- Hola, mamá.
Te extraño.
Recuerdo cuando era más joven,
tú solías leerme la palabra. Isaías 41:10:
"Así que no temas, porque yo estoy contigo."
Superaré la soledad de este mundo.
Gracias por llevarme a la iglesia cuando era pequeña.
Tengo buenas noticias:
el Pastor Joe me ayudó a abrir la guardería,
la apertura es mañana.
Te amo, mamá.
Gracias por creen en mí, pastor,
por convertir esto en realidad.
- No me agradezcas a mí, agradécele a Dios.
Él es el que te dio este deseo,
el que te dio este sueño.
Él fue el que lo hizo realidad.
- Quisiera que mi mamá estuviera aquí para verme.
- Sé que está orgullosa de ti.
Yo estoy orgulloso de ti.
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