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Zulu
Está cerrado.
Vengo por lo del anuncio. Llamé hace un rato. Hablé con un hombre.
Ah, sí.
Vos no querés ser la colombiana. Vení.
No le habrás mentido a mi marido, ¿no?
Mirá que acá no queremos chicas ni con vicios ni que se droguen. Y mucho menos
que estén enfermas.
No, yo estoy muy sana.
Soy licenciada en farmacología y con experiencia laboral.
Estoy arriba, lo vi.
¿Qué haces?
Vení.
¡Hasta la próxima!
Tu cuenta es de 30 pesos.
Joder, Nisa, contesta.
¿Hola? Hola. Ey, Marja.
¿Qué pasa?
¿Por qué llamas tan temprano?
¿Temprano? ¿Sabes qué hora es?
Dios mío.
¿Ya te has encontrado con el de la inmobiliaria? No, no, todavía no. Estoy
esperando y no aparece.
Joder, media hora tengo que estar en la oficina y no he comido ni un chiste
mocata. ¿Estás segura de que no está por ahí?
Es raro, porque el tío estaba muy interesado.
Me dijo que justamente estaba buscando apartamentos por esa zona, por lo bien
que cotizan y tal. Ya, te lo voy a cobrar un pasón, porque me estás
perder todo el día.
Venga ya, no exageres.
Ana, a lo mejor te sobran 24 horas de cada día, pero hay gente que tenemos
responsabilidades y obligaciones, ¿sabes? Ya estamos.
Yo soy tu hermana mayor.
Me preocupa que no des para el agua, joder.
Además, te puse las dos. No entiendo por qué no estás aquí haciendo la visita,
la verdad.
que Ramos es caso. Claro que te hago caso.
No vengo cada año a acompañarte los dos meses que te pasas aquí.
Ahora resulta que vienes aquí por mí. Eso sí que es bueno.
Oye, ¿y el viaje a Bolivia también lo hiciste por mí? Joder, es que no me vas
dejar vivir.
Siempre me tienes que repetir lo mismo. Estás tus alucinógenos, Ana.
Yo sí que alucino, de verdad. Tía, ya es agua pasada. Siempre que discutimos me
sacas el mismo tema.
¿Cómo te gusta remover la mierda?
Bueno, el hombre este, ¿qué? ¿Viene o no viene?
Hace dos semanas y no me cambia ese tema.
Ayuda al pobre Vicente.
¿Puede estar adentro?
¿Adentro? ¿Cómo adentro? Bueno, pudo haber pasado por la puerta y haber
Bueno, y teniendo en cuenta que no lo conozco, ¿qué tengo que hacer?
aquí y preguntar a todo el mundo qué pasa?
Pues yo creo que igual sería más fácil si vas al apartamento y lo esperas allí.
Oye, listilla, que estoy a abrocharme los cordones desde hace mucho más tiempo
que tú. ¿Me enteras? Sí, me entero. Tú eres el jefe y yo solo soy la niña
indefensa que estaría en un orfanato si no fuera por ti.
Pues mira, casi acierta.
Bueno, te dejo, ¿vale?
Venga, hasta luego.
Chao.
¿Qué estoy haciendo mal con esta niña?
Perdón, ¿me estabas buscando a mí?
¿Eres el de la inmobiliaria?
¿El que viene a ver el piso?
Sí. Yo soy de la inmobiliaria. La estaba esperando.
Pues qué bien, porque yo llevo 40 minutos de reloj esperando trabajo en la
calle. ¿40 minutos?
Sí. Mil perdones, ¿eh? Ya, supongo que has pasado por mi lado y ni me has
¿Cuánto hace que estás aquí?
Y hace un buen rato ya.
Inclusive me preguntaba qué le podría haber ocurrido. Tenía miedo que le haya
pasado algo grave.
Vaya. Bueno, pues para serte sincera, si yo en mi trabajo, donde tengo clientes
importantísimos, de esos que tienen tarjetas de crédito que brillan hasta
quedas ciega, bueno, si yo a esos clientes les hago esperar 40 minutos
encima me hagan el grandísimo favor de darme de comer con su dinero, a mí me
echan. Yo, cuando ofrezco mis servicios, soy esclava. Solo el dinero puede
liberarme. Con el dinero se adquieren amigos y honores y se conquistan reinos.
Eso es Milton, el paraíso recobrado. Lo recomiendo.
Y eso quiere decir que si yo tengo que esperarte 40 minutos todos los meses
cobrar mi dinero, no nos vamos a llevar demasiado bien.
¿Lo entiendes, no?
Claro.
Tiene toda la razón.
Muy bien.
Margarita Sánchez.
Jorge. Jorge Kepler, a su servicio.
¿Vamos a lo nuestro?
Bueno, pues este es el piso.
Qué lindo, ¿eh?
Hombre, lindo no sé si es la palabra adecuada.
Lúgubre, tal vez.
Patético, quizás.
Ha estado de moda, desde luego.
Pero bueno, que hay gente que viene de cada sitio, que esto les parecerá un
paraíso, no es por ofender, ¿eh?
Sí, la verdad que el barrio no tiene muy buena fama acá.
Ni que lo diga.
Aunque bueno, ¿queda algún barrio digno en esta ciudad?
¿Usted vive aquí en Buenos Aires?
No, no, por supuesto que no. Yo vengo dos meses al año, por trabajo. Por
ya estoy por volver.
Pero esto es que lo dijo ya mi hermana... A no sé quién. La verdad que
mucha gente en la inmobiliaria.
Este piso lo heredamos hace ocho años.
Pues pensábamos que el país mejoraría.
Pero, hijo, no levantáis cabeza.
Aunque claro, que con esos políticos que tenéis.
El baño y la cocina están por aquí. ¿Quieres verlos?
No, no, no.
Para mí está perfecto, ¿eh?
¿Ah, sí?
Bueno, genial.
Si quieres, puedes volver a revisar el piso más tarde, cuando hayamos ajustado
los detalles.
Sí, justamente de eso quería hablar, del tema de los detalles.
La verdad es que si pudiésemos arreglar todo el tema de papelera ahora, para mí
sería mucho mejor. Ahora no, pero no va a poder ser porque tenemos que revisar
los contratos, las nóminas y yo en 20 minutos tengo que estar en una reunión.
Ah, qué problema.
Porque resulta que tenemos un cliente que está muy interesado en alquilar una
propiedad en esta zona y buscaba justamente algo con estas
Y el problema es que está muy apurado. Ya, pero no va a poder ser.
Ah.
Una pena porque esta persona quería pagar cuatro veces más de lo que se paga
alquiler por esta zona.
¿Cuatro veces?
Esos son como... Diez mil pesos.
Dos mil euros al mes.
No está nada mal, pero me están esperando.
Sí, inclusive quería pagar todo el año por adelantado.
Decidimos minimizar todo el tema de nuestra comisión porque para nosotros la
comisión es lo de menos.
Imagínese que es un cliente de estos que tiene tarjeta que te deslumbra, como
dice usted.
Pero bueno, si no se puede... ¿Serían 20 .000 por adelantado por esto?
No.
Son casi 25 .000.
Es un cliente particular y usted sabe que en esto de los negocios las prisas
pagan más.
¿Y cuánto tardaría en tener todos los papeles listos?
No más de una hora.
Muy bien.
Hagámoslo.
¿Segura?
Bueno, no, estás dando una excelente noticia.
Ah, lo que sí tengo que confesarte algo.
Me quedé sin crédito en el celular.
Y la verdad es que debería llamar a la inmobiliaria para que mi jefa empiece a
arreglar todo el tema de los papeles y aparte para que le diga al cliente que
venga a ver el departamento, ¿no? Bueno, estoy segura que no habrá ningún
problema en que vayamos a la inmobiliaria, arreglamos nosotros todos
y ya luego tú te arreglas con tu cliente, ¿no?
En un caso normal, sí.
Pero en este sería una pérdida de tiempo.
Imagínate que no podemos hacer un contrato entre nosotros si no sabemos si
cliente le va a... Tienes una hora.
Es una mera formalidad, ¿eh?
Lindo, qué lindo.
¿Y usted?
¿Pasó algo?
No, no.
Bajo un momento, enseguida vuelvo.
Genial. En fin, móvil.
¿Viste el sol?
Te pregunté si viste el sol. ¿Qué dices? Lo menos que podés hacer es cospetarme,
puta de mierda. ¿Viste el sol?
Va a reventar todo.
Va a reventar todo en tu puta cara gasea.
Está loca.
Está loca. Esta mujer está loca.
Me quiere matar.
Pedazo de cabrón, dile lo que me estabas llamando. Venga, díselo.
Estoy harta de vagos como este.
Que dicen que la sociedad tiene la culpa de todo. Y se creen que tenemos que
pagar todos sus vicios. Yo solo le pedí una limonita.
Mira, tú y los de tu calaña sois todos unos putos perdedores. Que vais de que
paséis de todo como de comer mierda. Y os encantaría tener un poquito de poder.
¿Sabes qué te digo? Que te jodan. Que te jodan a ti y a todos tus hermanos que
van por las plazas hablando con los bancos, oliendo a mierda y quejándose de
todo.
Bañate, cabrón. Y luego atrévete a mirarme a la cara.
¿Qué?
¿No me van a creer?
¿Le van a creer a él? Muy bien, muy bien, muy bien.
Estuvo muy lindo su discurso.
Pero esta persona es una persona respetable.
Yo la conozco hace bastante.
Es cierto que su aspecto no es bueno, pero es una persona respetuosa.
Y como ciudadano tiene los mismos derechos que usted.
Así que acá nadie va a decir antes quién es culpable o no.
¿Alguien tiene algo para atestiguar?
Sí, yo lo vi. Vi como el hombre se acercó a pedirle una moneda y la señora
empezó a golpearlo como una psicópata. Sí, señor, yo también lo vi, ¿eh? Cómo
pegaba. Y él es un hombre bueno.
Él come todos los días en casa.
Y además, reza siempre antes de las comidas. Enloqueció sola ella.
Vean.
¿Alguien puede declarar algo?
Sí, nosotros atestiguamos.
Sí, levantese.
Dejeme sola.
Yo solo pido moneditas. Soy un devoto.
¿Y qué voy a hacer?
Pongo la otra mejilla.
Guarda eso, señora.
Debería darle vergüenza.
¿Qué coño he venido a comprar?
Estás completamente loca, pero llega esto.
Pasada.
Completamente estuflada.
Ay, qué día raro va a ser hoy, ¿eh?
¿Perdón? Con lo del eclipse y todo esto.
El eclipse de sol que hay hoy.
El eclipse total.
Se va a hacer de noche.
Hoy.
Ya está en una hora, querida.
Hasta luego. Es muy raro, ¿eh?
Y este día de primavera en pleno invierno, ¿cuándo se vio?
Todo esto es por el calentamiento.
Si yo te digo que este mundo se está volviendo loco... Ni que lo diga,
Ni que lo diga.
¿Esto es todo?
Sí.
Diecinueve con veinte.
Quédate al cambio.
Muy buenos días. ¿Cómo le va? ¿Todo el tiempo? Hola, querida.
Hola. Hola.
¿Que venís a visitar a alguien? No, no, no. Tengo un departamento que pongo en
alquiler. Ah, ¿en qué piso? El cuarto.
¿Cuál, el B? Sí, sí, el B. Ah, sí, hace mucho que está desocupado.
Acá son todos unos viejos, no puedo hablar con nadie.
Ya, claro.
Qué divino tu acento, ¿eh?
¿Y de qué parte de las Españas eres, mujer?
De Barcelona.
Ay, qué divino.
Yo también soy española. De Cádiz.
Bueno, no son. Mis padres son de allá.
Se vinieron después de la guerra civil.
Ay, qué hambre había allá. Yo supiera las historias que me contaron.
Sí, bueno, al igual ya hace bastante tiempo de eso y España ahora ya está
Bueno, con la crisis y tal, pero que no podemos quejarnos como aquí vosotros.
¿Qué fue todo ese lío frente del supermercado?
Pues no sé, la verdad.
Me han tratado como si estuviera loca. A lo mejor un poco loca, así que me estoy
volviendo. Y encima se ha metido el policía ese. Ah, sí, Gabriel.
Es un buen muchacho.
Lo pusieron ahí después de los robos.
Tres veces entraron a robar con escopetas.
No, si es lo que yo te digo, este mundo se está volviendo loco.
¿Sabés que se quisieron meter en los departamentos?
Hace poco.
Yo los vi.
Pero en mi casa no se van a colar tan fácil, ¿no, querida?
Son como cucarachas. Cuando llega la policía, ya no están.
Ellos me dicen que sí, pero después no lo hacen.
Y se olvidan, ¿viste cómo es con eso de que no les llega la sangre a la cabeza?
Óyeme, querida.
Si venís a vivir acá, podías ayudarme con eso, ¿no?
Sí. Bueno, yo no voy a venir, pero ya se lo dirá el inquilino.
Pues, chao, querida. Chao.
Y un gusto conocer a una compatriota, ¿eh? Y ole.
Eh... Yo.
Cerré porque el lugar es un poco inseguro.
Claro que el cliente no tiene por qué enterarse. Por otro lado, Samo dijo que
media hora más o menos está por acá.
Ah,
ella es Victoria, de la inmobiliaria.
Hola.
Señorito Sánchez.
¿Y ha traído los contratos para ir revisándolos?
Cuando Jorge me llamó estaba por acá cerca.
Quise venir a supervisar la transacción para que nos quedemos todos satisfechos.
No se preocupe.
Los contratos estarán acá para cuando llegue el cliente. Eso espero.
Bueno, pues da tiempo a tomar un café, ¿no?
¿El móvil?
¿Va a venir alguien a supervisar su parte del contrato? No, no creo que haga
falta. Soy abogada.
¿Pasó algo?
No, no, nada.
Qué bicho raro.
¿Sí? Marga.
Ah, hola, Ignacio.
Dime. Sí, se está la ferriz acá, ¿eh?
Mira, me ha surgido una pequeña complicación y no voy a poder venir
de 45 minutos más o menos.
¿Cómo que no venís?
No, no, no. No he dicho que no vaya a venir. Digo que voy más tarde.
Marga, esta reunión es importante.
Creo que no hace falta que te lo diga.
Bueno, pues no lo digas.
¿Y qué querés que haga?
Cúbreme, joder. Tú conoces los términos del acuerdo.
Sí, pero no tengo tus piernas, Marga.
Pues depílate, joder.
No sé, haz algo.
Lo que hayas sido que has querido decir con este comentario no me gusta nada.
Yo estoy en el bufete porque trabajo más que ninguno, ¿te enteras?
Por eso tengo que venir todos los años estos meses a supervisaros.
No sé si es un premio o un castigo, la verdad.
Primero, Marga, comí una comida asquerosa en un lugar al que me llevó
que le recuerda a la comida mediterránea que tanto aman ustedes.
Así que mejor no empieces, por favor, con el tema de la igualdad de las
porque vomito, Marga.
Segundo... Nuestro supervisor se llama Joaquín, ¿entendés? Mira, el año que
viene, cuando vuelva a este cochino país con un ascenso, no te quiero ir
suplicándome.
Tercero, Ferrez es tu cliente y tu comisión.
Pero estamos en el mismo equipo, Ignacio.
¿Vas a hacer algo, sí o no? ¿En serio no vas a venir, Marga?
¿Qué tenés más importante que hacer?
Creo que voy a matar a un compatriota tuyo.
Luego voy a pagar un soborno y así me van a dejar libre.
Es como funciona tu país, ¿no?
Hacé lo que quieras. Joaquín no está.
Pero si llega a enterarse yo no me hago cargo, ¿ok?
Bueno, cúbreme. Bueno, dale.
Y vos considerá la opción de darme el trato de cliente preferencial en algún
momento, ¿sí?
Mira, vamos a hacer como que no he oído ese comentario.
¿Necesitas algo?
No.
Habría jurado que... ¿Te ayudo?
Sí.
Entonces eres la jefa de la inmobiliaría. No.
Digamos que estoy un poco por encima de Jorge.
Ah, bueno, una supervisora. Podríamos llamarlo así.
Nosotros a mi rol lo llamamos conductora. Vaya. ¿Y os funciona bien?
Bien. Estamos teniendo bastante éxito.
Somos... Somos muy organizados. Y cada quien es increíblemente eficiente en su
rol.
Un grupo que se complementa fabulosamente.
Me siento muy orgullosa.
Yo me encargué todos estos años del reclutamiento de la gente indicada.
Y hoy tenemos un dream team.
¿Azúcar? No, gracias.
Es crucial poder confiar en tus compañeros.
Ojalá pudiera decir yo lo mismo.
Pero en mi bufe son todos unos trepas. No saben lo que es trabajar en equipo.
De todas maneras, no entiendo por qué vuestro cliente está dispuesto a pagar
tanto. El piso no lo vale.
Salva, el señor Salva, no tiene problemas de dinero específicamente.
Lo que le falta es tiempo.
Hace semanas que viene con esto. Te sorprendería si supieras lo difícil que
complacerle. Pero no te preocupes.
Creo que esto es exactamente lo que le está buscando.
Ya, pero sigo sin entenderlo. Por ese dinero podría tener algo muchísimo
Bueno, es más o menos lo que pago yo por mi piso en Barcelona, en España, no
aquí.
Jorge, se te va a leer el café.
No hay de qué preocuparse.
Dijo que no iba a llegar hasta dentro de 20 minutos.
Es por eso.
Porque yo prometí que el departamento iba a funcionar. Y si no funciona, ¿eh?
Salvo es el único que puede estar seguro.
Va a estar todo bien.
No te preocupes.
Jorge, no.
Es una operación muy importante para él. En realidad es importante para todos.
Tuvimos horas agitadísimas, apenas durmió nadie.
Por eso es importante que sea una pirámide. Debe haber pocos arriba que
la moral de los demás.
Jorge es un buen muchacho, un poco impulsivo.
No sé si me entendés.
¿Me entendés?
Gracias.
¿Sí?
Hola, Luis.
¿Qué tal?
Bien, ¿y vos?
Me pareces nerviosa.
No, pues es lo que no te esperaba. Es que no me mancaba quedarme 15 días allá,
¿me entiendes?
Te extrañé.
¿De verdad?
En serio.
Te dejé un mensaje en el contestador. ¿Lo escuchaste?
No. ¿Estás ocupada?
No, estoy con un lío, pero ya te cuento en otro momento.
¿Cómo es?
Vale.
Y en la mía, mi hermana. Ya lo sé.
Bueno, entonces, ¿dónde jugamos al metezaca? ¿En tu coche?
No hace falta que te ponga grosera.
Perdona.
Perdóname, ya sé que vas a intentar hablar con ella cuando se mejore.
Oye, te quiero.
¿Me oyes?
Sí.
Entonces, ¿dónde quedamos? ¿Dónde siempre?
Perfecto. Adiós.
Chao.
¿Habéis oído que iba a haber un eclipse de sol?
¿Un eclipse?
¿Hoy? Sí.
Parece que total, dentro de un rato.
Tal vez nos quedemos a oscuras.
Un eclipse, ¿y por qué hoy?
Ay, Jorge, ¿qué cosas tienes por qué hoy?
¿Y por qué no?
¿Qué tiene que tener de especial? Puede ser un día cualquiera.
Y nada, pero es raro.
Bueno, no sé, me lo ha dicho la vecina del segundo mientras compraba café.
Tal vez sea mentira.
Bueno, igual.
Si se hace de noche, no hay problema. Yo traje luz.
¿Eso estaba ahí?
No.
Lo traje yo.
¿Tú no trajiste nada?
No, lo traje yo.
Jorge me dijo que quizás lo podíamos necesitar. ¿Viste cómo son estas casas
viejas? No anda una persiana y nos quedamos en penumbras y oscuras. No se
hacer ningún trato.
¿Te acordás de ese departamento que teníamos para mostrar?
¿Dónde era?
¿Constitución? Sí, Constitución. Era una ratonera.
Imagínate. Recién estábamos empezando con el negocio de la inmobiliaria.
Y ese departamento fue uno de los primeros departamentos que nos dieron
alquilar. ¿Te acordás qué pasó?
Claro que me acuerdo. Lo de los dos drogones.
Me dio mi primera elección como vendedor. ¿Qué hora eran? ¿Las ocho? No.
Antes, como las seis.
Lo que pasa es que era invierno y estaba oscureciendo.
Iba a venir una parejita a ver el departamento, que no tenía mucho dinero.
El problema no era ese.
Es que eran dos idiotas, simple y llanamente.
Creo que se hubiesen alquilado un lugar en las escaleras del subte si alguien
les hubiese querido sacar el dinero.
No, no te permito, ¿eh? Está siendo modesta.
Era una pareja un poco romántica, un poco hippie también.
Esta pareja es que no quieren televisor porque dicen que es un invento
capitalista y no sé qué.
Dos gilipollas, vaya.
Exactamente. Las cosas es que ellos venían a las 8 y a las 7 estábamos ahí,
no íbamos a nada.
A limpiar una mierda de rata, abrir una ventana para que entre un poco más de
sol, siempre y cuando no den basural, cosas por el estilo.
Pero cuando llegamos oímos ruidos.
Yo pensé que eran ratas.
Pero no eran ratas.
Eran dos drogadictos.
Dos pibes, no más de 20 años, medio linchera, todo sucio.
La verdad es que yo estaba a punto de llamar a la policía cuando a Victoria se
le ocurrió una gran idea. Claro, porque si llamábamos a la policía íbamos a
estar en problemas.
Se habían colado por la ventana para pasar la noche, fumar paco.
Sí, había que pensar algo y rápido.
Y a mí se me ocurrió una idea.
Buscamos algo de ropa. Porque había ropa de los antiguos inquilinos, claro. El
problema es que no era un inquilino, era una inquilina. Entonces había ropa de
mujer.
Así que mientras los chicos se cambiaban, nosotros limpiábamos a gran
el departamento y cuando llegaron los clientes, ahí estábamos Jorge, yo y una
hermosa parejita gay.
Los chicos eran bastante malos actores, pero la otra parejita era sentimental,
así que la cosa funcionó bien.
Alquilamos el departamento y nos regalaron un peso.
¿Y los dos yonkis?
Le dimos un incentivo.
Y a la mañana siguiente le dijimos que se tenían que ir, que su contrato vencía
por esa noche, ¿no?
¿Me disculpáis?
Sí, diga. ¿Qué pasa, Margarita?
Ah, hola, Joaquín. No he podido comunicarme contigo. Dime.
¿Qué ha pasado?
Te he dejado un mensaje.
¿Un mensaje? ¿Cuándo? Hace 15 minutos.
No, no lo he escuchado, pero he hablado con Ignacio. Le he dicho que iba a
llegar un poquito más tarde. Ya, ¿y si no es que...? Bueno.
Perdóname, Joaquín, no he podido. Ya sabes que jamás he dejado plantado a
Bueno, pues no hay por qué empezar justo ahí, ¿no? Que es un día tan importante,
digo yo.
Bueno, ya, pues que todos los días son importantes.
Ayer me quedé hasta las tantas con los brasileños. A mí no me vengas con eso de
que todos los días son importantes, Margarita.
¿Qué me vas a contar?
¿El cuento ese de un ladrillo encima del otro? ¿Que cada obrero hace grande una
empresa? ¿Que una empresa es una gran familia?
Porque todo eso te lo he enseñado yo.
¿Está claro, Margarita?
Sí, bueno, Joaquín, verás, es que...
Anita, mi hermana.
¿Te ha pasado algo?
Bueno, ella... Ella ayer por la noche salió de fiesta con una amiga. Y esta
mañana cuando volvían a casa de la amiga que vive por Constitución, ya sabes que
es un barrio horroroso.
Bueno, pues se encontraron a dos yonquis dentro de la casa.
Fumando no sé qué cosa que usan en este país para drogarse.
Y bueno, ellos... Ellos las amenazaron con las navajas y... Y luego... Dios,
qué vergüenza.
¿De qué?
Luego empezaron a manosearlas y ellas gritaron.
Y ellos se fueron. Pero claro, pobrecita, se ha quedado en estado de...
¿qué me estás contando? Lo siento mucho.
Bueno, tranquilo, Joaquín.
Somos dos mujeres solas en este país que es tierra de nadie.
Estamos acostumbradas.
Ya, ya, ya.
Lo que sí que te pediría, por favor, es que esto no saliese de entre nosotros
dos. Sí, claro.
Me da un poco de vergüenza, y bueno, por Anita.
Sí, sí, Marga, no te preocupes. Voy a hacer que Nacho se encargue de Ferrés.
Tómate el tiempo que necesites.
No, no.
De Ferrés ya me encargo yo.
Nadie va a conseguir un tirme.
Además, Anita es lo que espera de mí. Que sea fuerte.
Bueno, si es así, Ferrés va a estar un rato más en el despacho de Ignacio. Si
puedes llamarle para concertar una nueva cita.
Sí, sí, sí, claro, descuida.
Ahora le llamo.
Bueno, pues nada, mujer, ánimo. Y dale un beso a Anita de mi parte.
Muchas gracias, Joaquín.
Gracias por confiar en mí.
Nada, mujer. Venga.
¿Habéis visto mi tía Beth?
Eh, no.
¿Se la llevó usted cuando fue a comprar café?
No, no, no me la llevé.
¿Y cómo abrió la puerta de abajo?
¿Y cómo la abriste tú a ella? Con el portero.
Lógico.
¿Quizás se te cayeron acá en algún momento mientras hablabas por teléfono?
No, no, seguro que no. No las llevaba encima, en el portal tampoco las
Bueno, quizás se le cayeron cuando fue a hacer las compras, ¿no?
No, seguro que no. Yo juraría que...
Bueno, no sé, igual estamos en un problema, porque en el cuarto que hay al
de la cocina... ¿Cuál, el lavadero?
No, el otro.
Bueno, he oído un ruido. Creo que debe haber una rata.
¿Y no sería cuestión de que el señor Salva, mientras está haciendo la visita,
pues encuentre una rata, ¿no?
Entre las llaves está la de la puerta.
Aunque creo que debe estar trabada, porque antes estaba abierta.
No te preocupes.
No creo que el señor Salva se asuste por una rata. No se va a amedrentar por
eso. Y aparte, si la puerta está cerrada, la rata no va a entrar ni va a
así que todos contentos. Ya, pero yo necesito mis llaves.
Tienes razón.
Además, el señor Salva estará por llegar de un momento a otro.
Bueno, voy a buscarla.
¿Y si llega Salva?
Le mostramos el departamento a ver qué le parece.
Ahora vengo.
Donde R está el número de la mancha polar relativa.
Este es el número de maestros y médicos.
He perdido mis llaves. ¿Las has visto por alguna parte?
¿Por qué no te fijas dentro de tu orto, pedazo de puta?
¿Necesita algo la señora?
He perdido mis llaves.
¿Qué le pasó en las cejas, señorita?
Estoy buscando mis llaves. No hago nada malo. Simplemente quiero saber si las
han visto o no.
Nada de llaves por acá.
Creo que buscan el lugar equivocado.
¿Quiere limpiarse?
Me quiso pegar de nuevo.
No, Margarita.
¿Qué?
No las encontré.
¿Qué? Las llaves, que no las encontré, pero yo juraría que estaban... ¿Señor
Salva? No, no, no.
Él es Alberto.
Y esa es Ángela.
Son de la inmobiliaria, vinieron por... Sí, sí, porque es una transacción muy
importante, lleváis meses detrás de ella y apenas habéis dormido en la última
semana. ¿Te pasó algo?
¿Por qué me tendría que pasar algo?
Ah, no, no, no es nada.
¿Habéis traído los contratos?
No, la verdad que no.
Emilio, nuestro abogado los va a traer.
Él y Salva deben estar por ciudad.
Eso espero porque es a pasar la hora. ¿La hora de qué?
Jorge dijo que disponías de poco tiempo.
Jorge, ¿tú no tendrías mis llaves?
No, ¿para qué iba a querer yo tus llaves? No sé, a lo mejor las has cogido
darte cuenta.
No, estoy seguro que no. ¿O no quieres hacer el favor de fijarte?
Si, por favor, podrías fijarte si las tienes, no sé, en la caja esa de allí o
los bolsillos o en algún sitio, no sé.
Señorita Sánchez, usted abrió la puerta, dejó las llaves puestas, me dio su
teléfono celular para que yo hablase con Victoria y mientras yo hablaba, usted
cerró la puerta y salió a comprar café.
Jorge, no te preocupes.
Cuando el señor Salva termine de firmar los contratos...
Buscó una cerrajería, cambió la cerradura, le pidió una copia al
llave de abajo.
Lo pagamos nosotros.
No vamos a hacer problemas por manejo de sal.
Oime, ¿y por qué no solucionamos la situación de la señorita Sánchez ahora?
Porque no lo vamos a hacer hasta que el señor Salva no le deloquee al
departamento. Además, no tenemos los papeles para hacerlo.
Bueno, yo insisto que lo solucionemos ahora, así no lo hacemos perder más
tiempo. No insistas, porque no es posible. Y si no es posible, está fuera
discusión. Por favor.
Y Jorge, la próxima vez que me acabes el saldo del móvil, avísame.
¿Qué cosa?
Que me agotaste el saldo de mi teléfono móvil.
Yo solamente hablé con Victoria.
Bueno, pues tuvo que ser una conversación muy larga, ¿no? Porque yo
60 pesos y ahora no me queda nada.
Señorita Sánchez, usted habló después que yo.
¿Estás intentando llamarme mentirosa, loca o algo? Porque no te entiendo.
Bueno, a ver.
No hace falta que seamos amigos, pero seamos cordiales, por favor. Yo soy
cordial. Le dejé mi teléfono móvil con saldo y él me lo agotó.
Y ahora no puedo llamar. Te lo pagamos también.
No te preocupes.
Bueno, alguien trae un teléfono móvil y necesito hacer una llamada urgente.
¿Nadie?
Yo con el apuro no... Estamos todos bastante alterados.
Vamos. Señor Calva, vamos.
¿Habéis oído este ruido? ¿El qué?
¿Qué cosa?
No sé.
Algo que ha caído en la cocina.
Suena a cocinada, ¿eh? No, yo tampoco.
Bueno, pues yo sí.
Quizá fue el viento que viene del lavadero.
¿No? No, Jorge, no.
Así hace el viento. Así es como suena algo que se cae al suelo. Todavía puedo
diferenciar una cosa de la otra, aunque pierda las llaves de mi casa. Me acusan
de maltratar a un indigente pervertido. Me caiga de bruces por las escaleras.
Oiga ruidos en mi cabeza. Me traten de loca o esté a punto de perder mi empleo.
Todavía no me creo Napoleón. Pero quién sabe, aún es mediodía, aún hay tiempo.
Ese ruido viene de ahí.
A ver.
¿Qué ves?
¿Ves la rata?
Tiene que haber sido algo más parecido a Godzilla lo que ha hecho ese ruido. No,
no es una rata.
¿Entonces qué es?
No sé.
Parece... Parece una bolsa de patatas.
Bueno, si es una bolsa de papas seguro que no nos va a causar problemas, ¿no?
¿Cuál es el problema?
El problema es que eso no estaba ahí antes.
Estaría ahí y no lo habrás visto.
Ya, pero entonces ¿de dónde ha salido?
A ver, ¿cuál es el problema?
¿La bolsa o las papas? Pues lo raro es que las bolsas de papas no aparecen por
generación. Espontáneamente antes no estaban.
Parece una obviedad o una estupidez, pero las cosas funcionan de esa manera.
Y no me miréis así, es cierto.
Sí, es cierto, parece una bolsa de papas.
Lo que no quiere decir que su contenido sea en papas.
Puede ser.
Cualquier cosa. ¿Vos volviste después de que se fueron los últimos inquilinos?
No.
Bueno, entonces pueden ser juguetes, ropa o algo así, ¿no?
Sí. Tal vez no lo vi antes.
No hay de qué preocuparse.
No pasa nada.
Tranquila, Margarita.
Tranquila.
Está todo bien.
Está todo bien, ¿vale, Margarita?
En control al coche.
En control al coche.
Tú maneja el coche.
Tú maneja el coche.
Voy a ver si la vecina del segundo me deja llamar desde su teléfono.
Oye, por cierto, ¿qué llevabais en las cajas?
¿Cajas? ¿Qué cajas?
Las cajas que traíais en el ascensor. Nosotros no trajimos ninguna caja.
pero había unas cajas en el ascensor.
Ellos no trajeron absolutamente nada.
¿Estás segura que estás bien?
Hola, soy Marga, su vecina del cuarto.
Nos hemos visto hace un rato.
Hola, querida.
Hola, ¿qué tal? Espero no molestarla.
No, para nada.
Es que tenía un pequeño problema y me he quedado sin saldo en el móvil.
Bueno, que me preguntaba si usted tenía teléfono y podía utilizarlo.
Bueno, es para hacer una llamada. Es local, es de vida o muerte.
Sí, claro, pasa, pasa.
¿Te sentís bien, querida?
Sí, perfectamente.
La verdad que no tenés muy buena cara.
Mejor te traigo algo calentito. ¿Quieres un té?
No, no, no se moleste.
Bueno, habla tranquila que yo me ocupo.
Hola. Ignacio, soy Marga. Ah, Marga, ¿qué pasa?
Que hay dos palabras para definir a la gente como tú.
Rata, traidora.
Eh, ¿por qué tanta agresión? ¿Por qué?
Porque se supone que trabajamos como compañeros, que trabajamos por un bien
común. Y cuando eso ocurre, las mezquindades se dejan de lado. Marga, no
entiendo qué me quieres decir. Quiero decirte que eres un mierda.
¿Querías joderme, pedazo de cabrón?
No eres nada más que una babosa llena de sal retorciéndose en el suelo. ¿Una
babosa? Es muy feo eso, Marga. Mira, Ferré era mi cliente y continúa
He hablado con Joaquín y no tiene ningún problema, por mucho que te pese.
Así que pásame al viejo marrano que sé que está en la oficina.
Ah, sí.
Sí, hablaste con Joaquín, seguro el tema de tu hermana.
Un garrón eso, ¿eh?
¿Te lo ha contado?
Sí. ¿Y sabés qué es medio raro?
Me había olvidado decirte cuando hablamos que tu hermana llamó.
Hijo de puta.
Te estaba buscando, ahora media hora fue esto. Me dijo que te había llamado al
celu y te había dejado un mensaje, pero bueno.
No sé lo que te quería decir.
El tema es que estuvimos charlando un rato. La escuché muy bien yo. ¿Qué coño
quieres?
¿Quieres mi comisión?
Porque si es eso, jódete.
Porque no te la voy a dar. ¿Me escuchas?
Voy a encargarme cuando vuelva a España de que los de arriba escuchen mucha
mierda sobre ti. Voy a conseguir que tu vida sea muchísimo más miserable de lo
que ya es.
¿Te enteras?
Tranquila, Marga.
No quiero al viejo. Me importa un carajo.
Y además él no me quiere a mí. Te quiere a vos.
Me doy una idea por qué te quiere a vos.
Yo estaba pensando en otra cosa, algo más gratificante, algo que me haga
de la conversación que tuve con tu hermana.
Hijo de puta.
Sí, yo no soy un tipo malo, Marga.
¿El café de acá enfrente a las nueve?
Si es para tomar un café, de acuerdo.
Si no, a las diez, en tu casa.
Y bañate.
Dale, me baño y te mando mensaje.
Vale, pero no estoy a respuesta, no tengo crédito, así que no puedo escuchar
putos mensajes.
¿Es un teléfono de la empresa?
Sí.
Asterisco 654.
Te dan algo de crédito con eso.
Vale. Y ahora, ¿me puedes pasar al viejo marrano, por favor?
Te traje un té de frutilla.
Sí. El saquito todavía está adentro, así que tené cuidado.
Lo acabo de comprar en el supermercado.
No te hubiera molestado, mujer.
No, probá lo que es bueno para los nervios.
Te voy a buscar azúcar, por si querés ponerle más. ¿Está?
Sí. Hola, señor Farré. ¿Qué tal? ¿Cómo está? Hola, Marga.
¿Quién?
Ah,
bien, bien, bien.
No, no, sí que se puede, sí que se puede, señor Ferrer.
Sí, yo estaba pensando si no le iba mal a usted.
que yo quisiera dejar a mi hermana en casa de unos amigos que viven en el
para no hacerla sola, pobre.
Y podríamos quedar a las doce, a las doce y media, si no es demasiado tarde
usted. En absoluto, en absoluto, maravilloso.
Perfecto, cerramos este asunto y nos podríamos tomar una copeta, solo como
amigos. ¿No te parece?
Perfecto, señor Ferrer, estará un placer. ¿Te va bien el bar del hotel
Hasta luego, hasta luego.
Adiós, Marga. Hasta luego.
Chao, te lo tengo que hacer todo.
Sí, sí.
Estaba riquísimo.
Pero me tengo que ir, tengo que hacer muchas cosas.
¿Cómo ya tan pronto?
Yo quería que charláramos, que me contaras cosas de la España.
Si supieras las ganas que tengo de ir a visitarte. Sí, me imagino.
Bueno, muchísimas gracias por todo.
Bueno, ojalá nos veamos otra vez.
Bueno, y tómate las cosas con calma. Se te ve muy preocupada.
Y son muy jóvenes. Se acreditaron tres pesos.
Primer mensaje nuevo.
Se ha metido una hostia con el coche y no ha podido venir.
Así que nada, se han disculpado y dicen que te llamarán esta tarde para
concertar otra cita.
No arreglé nada porque ya sabes que esas cosas no se me dan.
Soy Marga, tu vecina del cuarto.
Hola. Qué sorpresa. Hola. Rápido.
¿Podría pasar un momento?
Sí, pasa, querida, pasa.
Hay una gente en mi casa, pero no sé quién es. Es lo largo de explicar,
Pero tenemos que llamar a la policía. ¿Pero cómo entraron a tu casa?
Porque él me dijo que era el corredor de la inmobiliaria.
No.
No, no, no.
Lo dijiste tú.
Tenemos que llamar a la policía. Eso es lo que hay que hacer.
Tranquilízate, querida.
Tranquilízate.
¿Quién es el agente inmobiliario? ¿No lo llamaste vos?
Sí. Bueno, no.
No. ¿Qué es lo que me querés decir exactamente?
A mí me parece que no estás del todo bien.
¡Basta! Estoy perfectamente bien con los dos diciéndome lo mismo.
Bueno, yo creo que un té te vendría bien.
Llaman a la policía.
No.
Fue un accidente.
Me cayó el C.
Quería decírselo, ¿vale? Pero me dio un poco de vergüenza y por eso me fui
corriendo.
¿El C? ¿El quién?
¿El de la inmobiliaria?
No sabía que estábamos aquí, por eso se acabó el piso de al lado. Si acá al lado
no vive nadie.
Será mejor que vaya. No, no, no, no, no, no, no.
¿Quién es?
Hola, ¿mi madre está?
Sí, está.
¿Usted es el agente inmobiliario?
No, no soy el agente inmobiliario.
¿Lo ve?
Soy el marido.
¿Qué dice?
Pero yo no estoy casada.
Señora, estamos casados hace cinco años y fíjese que ella lleva en su mano
derecha un anillo plateado con una lágrima buena en nuestro anillo de boda.
el anillo de boda de mi madre. Ella se murió y yo... No, es verdad eso.
¿Por qué no te caes, imbécil?
Dios mío.
Señora. Es uno de los tipos que estaba intentando entrar en el edificio. ¿No se
da cuenta?
No.
¿Cómo se llama la policía en este puto país? No,
señora, señora.
¿Casate o la mato?
Vos misma me dijiste cuando estábamos abajo que creía que te estabas
enloqueciendo.
Disculpenos, señora.
No nos vamos a volver a molestar.
Déjame ir, imbécil.
Venga, no la jodas más.
¿Qué te crees?
¿Que te vas a quedar en mi piso sin pagarme un puto duro?
Digo que me dejes ir ahora mismo.
Cállate.
Cállate, querida.
Esto es demasiado estresante para nosotros como para que le agreguen más
complicaciones.
Así que te gusta la electricidad, ¿eh?
Jorge, basta.
¿Querés que cumple todo el edificio?
Si nos enteraron ya.
Gracias por ver el video
La llave. En el bolsillo.
Vamos, que nos queda poco tiempo.
Yo creo que Salva no va a venir. Ya tendría que estar acá.
Cállate, ¿crees?
Salva nunca nos defraudó. Pero quizá nosotros sí lo defraudamos.
No. Eso no puede ser. Hablé con él hace un rato y se habrá retrasado. Pero va a
llegar a tiempo y va a venir con nosotros.
Bueno, pero al menos manejalo como una posibilidad.
Quizás se cansó de tantas inoperancias nuestras.
Fijate que ni siquiera llegó Emilio.
Emilio es especial para él y lo sabe.
Emilio es especial porque hace las cosas que Salva le dice.
Salva va a venir.
Él hizo todo por nosotros.
Si ustedes no creen en él, váyanse.
Son unos cobardes. Yo no soy ningún cobarde.
Y sí creo en Salva. Ahora, lo que creo también es que nosotros no valemos lo
suficiente.
¿Vamos a discutir mucho tiempo más?
Tenemos mucho para hacer.
Te estás olvidando de un pequeño detalle.
¿Trajeron las cuerdas?
Sí. Vamos a atarla hasta que todo pase.
¿Atarla? Esta mujer va a hacer peligrar nuestra misión.
¿Tenés una idea mejor?
Pegarle un tiro en la cabeza.
Nadie diría que sos la persona inteligente que conocemos con esas
cavernícola que tenés. Yo también creo que puede causarnos problemas, ¿eh?
Y creo que lo que dice Jorge es absolutamente inteligente.
No estuvimos estudiando durante tantos años para que venga esta tipa a
arruinarnos todo.
¿Tengo que recordarles que esta es la única oportunidad que tenemos en toda
nuestra vida?
No. No, no, no he visto nada. No, no os voy a denunciar, de verdad. No, no voy a
decir nada. Por favor, por favor, por favor, no hagáis una locura. Por favor.
que no importa lo que hayas visto.
Igual no sabes absolutamente nada.
Si tan solo supieras lo que estamos haciendo.
Bueno, basta.
Hasta que salga así, Jorge, haces lo que yo digo. Alberto, vente con claridad,
sos conductor.
Tenés mucha responsabilidad.
Jorge, atá a esta mujer.
Victoria, yo creo... Atá a esta mujer.
Dale, yo te ayudo.
Ángela, anda a ayudar a la doctora con las cajas.
¡No! ¡No! ¡No! ¡No!
¡No!
¡No! ¡No!
¡No! Cuidado con los frascos. Se me cayó uno en las escaleras mientras esperaba
la señal de Jorge para entrar.
Bueno, quietita acá, ¿sí?
Bien inventito, ¿eh?
Ah, gracias, gracias. Gracias a los padres de la patria lo hubieran tenido.
Ya te dije que sí.
Fíjate en la otra caja.
Es que ahora no me puedo llevar mucho conmigo.
No saca de mierda.
Bueno para nada.
¿Por qué vos tan inteligente, no?
Te tendrías que haber visto la cara cuando te hablé de euros.
Te cambió algo el brillo en los ojos, no sé.
Patético. A veces pagamos un precio demasiado caro por el niño, ¿sabías?
Es el único ataque de él.
Pensá. Qué profundo, Jorge.
¿Por qué no te bajas el cuello y cuentas el tiempo que tardaste en desangrarte?
a su debido tiempo.
¿Qué estáis haciendo?
¿Qué son todas esas velas? ¿Un ritual?
No, exactamente.
Soy... Soy satánico. No sabríamos ni por dónde empezar a explicar.
El número de Wall. ¿Sabéis qué es eso?
No, ¿verdad?
Es una cesta.
No, no somos locos con el cerebro lavado o algo así.
Cada uno de nosotros hizo investigaciones muy importantes.
¿Salva? Seguimos a Salva.
Es... ¿Vuestro líder?
Nuestro guía.
Él lleva toda su vida descifrando los ciclos.
¿Como un mesías?
No. Nada que ver. Él entendió que la clave eran las manchas. Su relación con
ciclos. Los 22 años.
El gran ciclo que va desde el 1 de septiembre de 1859 hasta el día de hoy.
Precisamente hoy.
Pero no sabés lo que significa.
Ni qué son las parejas.
Ni por qué necesitábamos encontrar al conductor y al conducido.
Encontramos el lugar ideal para comenzar nuestro viaje. El viaje más grande que
haya hecho el hombre. Y hoy nos vamos de viaje.
Ustedes dos locos.
Vos preguntaste, sabíamos que no entenderías. No te das cuenta.
¿Sos lavado el cerebro?
No. Yo siento lástima por vos.
Por todos estos como vos, a los que le dijeron que no usen aerosol.
A los que convencieron de que la Tierra se está calentando solo porque conviene
usar otro combustible.
Ustedes nunca han visto la fuerza más grande, capaz de borrar todo de la faz
la Tierra en un instante. Lo ven salir y esconderse todo el tiempo, pero no
saben absolutamente nada.
Bueno, basta.
No podemos seguir perdiendo tiempo con ella.
No, ¿qué vas a hacer? ¿Qué vas a hacer?
No, no, no, no.
¿Te das cuenta que nunca nadie sabrá de eso?
Tanto perro.
Ella no está bien así como está.
¡Quieta! Te vas a cortar.
¡Booom!
Te dije que había que deshacerse de ella.
Es una luchadera. Sí, pero no hay que librar batallas si uno no está
que puede ganar la guerra.
Soy la vecina del segundo. Vengo a traerle a la chica el teléfono que se le
olvidó en mi casa.
Pero me parece que me equivoqué de departamento.
No, señora.
No se equivocó de sacar, ¿eh?
Por fin todos juntos.
Cuesta tiempo, señor Salva.
Señor Salva, ¿qué hacemos con ellas dos?
A ella lleva el otro cuarto.
¿La otra quién es?
Es la dueña de la casa.
La verdad es que es un problema.
No importa, Jorge.
Que se quede.
Que mire.
¿Tenías curiosidad?
Después la llevas con nosotros.
No podemos ser descorteses. Al fin y al cabo es nuestra anfitriona.
Celulares ni nada por el estilo.
Solo el de ella.
Fuera.
Veo que está todo listo para comenzar
Parece
ser el lugar indicado
Muy buen trabajo Felicitaciones
Estoy muy contento de cómo trabajaron en equipo.
Pudieron conservar el orden, lidiar con las crisis, las complicaciones.
Felicitaciones.
Señores, estoy seguro que van a ser recompensados por el trabajo que
Ubíquense.
¿Esta es la hembra?
Sí, es ella.
Excelente elección.
Una raza fuerte.
Si alguno de ustedes tiene la más mínima duda en su alma acerca de lo que va a
hacer, este es el momento para que salga de nuestro círculo.
¿No lo sienten?
¿Qué pasa?
¿Qué pasa?
¿Qué pasa?
Gracias.
Déjeme repasar esto.
El departamento cuarto B.
Es suyo.
Usted no vive ahí.
Pero estuvo antes y durante el eclipse.
Estuvo presente usted cuando asesinaron a la mujer negra, cuando la decapitaron.
Lo he dicho más de mil veces.
Fueron esos seis tipos que se suicidaron luego.
En ese mismo departamento.
¿Por qué no sube usted mismo la comprada?
Venga, señora.
Quiero que vea.
Encontramos dos cadáveres en su departamento, señora.
Uno de una mujer negra decapitada. Otro de una vecina.
Pero no están los cadáveres de esos seis individuos que, según usted...
Son los culpables de los hechos.
No hay ningún vecino que viese entrar o salir a ningún miembro de esa secta.
Pero sí muchos vecinos nos han dicho que usted provocó incidentes poco antes de
los asesinatos.
Ahora me va a acompañar a la comisaría para que averigüemos cómo media docena
personas desaparecen sin dejar rastro.
O hasta quedemos con una historia más creíble.
Le quiero al policía, al cartero, al quiosquero, saludé.
Me acostumbré a vivir con ellos y a no decirles lo que sé.
¿Qué son normales si yo les trato como tales sin mostrar?
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Solidaridad, fraternidad, igualdad y compasión.
Son palabras fáciles, pero se disimulan con el vocabulario.
Revisando las cosas sencillas.
¡Qué desilusión!
Si tú me dices que estoy paranoico, pero es que es
verdad. Es cierto que nos vigilan, que nos persiguen. Estamos rodeados de
monstruos, con los ojos en la cara y dientes en las manos. Estamos rodeados
monstruos, con los ojos en la cara y dientes en los pies.
Y tú me dices que soy un paranoico, pero es que es verdad.
Es cierto que nos vigilan, que nos persiguen. Estamos rodeados de
los ojos en la cara y dieteros en las manos. Estamos rodeados de monstruos,
los ojos en la cara y dieteros en las manos. Estamos rodeados de monstruos,
los ojos en la cara y dieteros en las manos. Estamos rodeados de monstruos,
los ojos en la cara y dieteros en las manos. ¡Suscríbete al canal!
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