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¿Por qué se reían tanto tus amigos?
No lo sé. Tendrías que preguntárselo a ellos.
La verdad es que me tenían bastante intrigado.
¿Quieres tomar algo?
No, ya he bebido bastante.
¿Estás cansada?
Sí.
No.
No lo sé.
¡Gracias!
Debe ser la falta de costumbre.
Nunca pude imaginar que a tu edad siguiera siendo virgen. ¿Y eso te
No, no, al contrario.
Ha sido una sorpresa agradable.
¿Puede saberse qué es lo que te ocurre?
Para mí era algo muy importante.
Y creí que para ti también lo sería.
¿Entonces qué esperabas? Que no te hubieses comportado con esa brutalidad.
Es natural que al principio te ocurra.
¿Crees que a tus tíos les importaría si llegásemos fumando un porro?
Está loca.
Buenos días. ¿Es usted la señorita Lucía? Pase. La estábamos esperando. Yo
llevo. ¿Están mis tíos en casa?
Sí, señorita, están en el salón. No me llames señorita, llámame de tú.
Es una casa preciosa.
No puedes dejar ya de beber.
Hace una temporada que no haces otra cosa.
Hola.
¡Hola!
¿Pero por qué no me has avisado? Tuviéramos ido a buscar a la estación.
quería molestaros.
Me ha acompañado Elena. Hola, Elena. Supongo que te quedarás unos días con
nosotros. Mi intención era seguir, pero si sois tan amables... Hace casi cinco
años que no nos vemos.
Antonio no lo conocías, ¿verdad?
No, tuve exámenes y no pude ir a la boda.
No sabía que tenía una sobrina tan guapa como tú.
Estarás contenta de haber dejado el internado. No sabes lo feliz que estoy
que vengas a vivir con nosotros.
Has sido muy amable en invitarme. Desde que murieron mis padres sois mi única
familia. Ana, acompáñala a su habitación.
Después de un largo viaje, quiero arreglarse un poco y descansar.
¿Quién duerme aquí? La señora.
Y aquí el señor. Y esta es su habitación.
Entonces no duermen juntos, si no llevan ni un año de casados.
Desde que entré en esa casa, siempre hago las camas en habitaciones
señorita.
Muchas gracias, Ana.
¿Pero vamos a dormir juntas?
¿Te gustaría?
¿Por qué me haces esas preguntas?
No sé si os encontraréis bien. La casa está muy retirada del pueblo.
Al contrario, es un lugar estupendo. Ahora te enseño tu habitación.
Tienes la piel muy blanca. Se ve que en el colegio no tomabas el sol.
Ya sabes cómo son los internados. Bueno, lo importante es que estés aquí. ¿Tanto
tiempo sin vernos?
Hasta luego.
¿Qué te parece, mi tía?
Interesante.
Este vestido no te sienta nada bien.
A mí me gusta.
Creo que estás bebiendo demasiado.
¿No sería mejor que te fueras a acostar?
Ha sido una cena muy agradable. No intentes estropearlo todo ahora.
¿Quieres que te acompañe?
Tengo muchas cosas que contarte.
Te lo agradezco.
Aún puedo ir sola.
Como siempre, él tiene razón.
Aunque estemos distanciados, siento un gran afecto por él.
Son sentimientos que yo comparto.
Si no me levanto, tráeme el desayuno a la cama.
El verte a ti me animará.
Hace un tiempo que Isabel está bebiendo mucho.
Pero no te preocupes, se le pasará.
Y ahora cuéntame, ¿qué hacíais vosotras en el colegio?
Obedecer.
¿Y eso te gusta?
No siempre.
A mí nunca.
¿Entonces me obedecerías a mí si te contratara como secretaria? ¿Por qué no?
Ya te he dicho que he estudiado secretariado.
Lucía tiene mucha experiencia.
Entonces no lo pensemos más.
Pero te advierto que el sueldo va a estar en función de tu rendimiento.
Antes de empezar, quisiera advertirte que estoy un poco preocupado.
En mis novelas se reflejan toda clase de pasiones.
Y no sé si para una joven como tú... No te preocupes por mí. Mi padre me
permitía leerlo todo.
Me alegra que sea así.
Además, he leído muchas de tus novelas. ¿Y qué te parecen? Me gustan. Tus
personajes son reales.
Entonces, ¿vamos a empezar?
En cuanto a mí, era incapaz de dormir.
En la cabeza me hervían mil pensamientos.
Vi a Margarita como se desnudaba.
Sus mejillas se enrojecían.
Su pecho se agitaba.
Deseaba como...
Casi a mi cama.
Pero ella se mostraba indiferente a mis deseos.
Y yo me sentía un desecho.
Incapaz de darle satisfacción.
Cada día me pesaba más mi invalidez.
Las noches me hacían largas. Aquella mujer me obsesionaba. La veía
Se nos ha hecho tarde. Debes estar muy fatigada.
Te lo agradezco.
Estoy muy cansada.
¿Qué te ha gustado más de la novela?
El protagonista.
Y otras cosas.
Tengo mucha curiosidad por saber cómo termina esta novela.
Creo que esta mujer lo está provocando y luego le trata muy injustamente.
Hasta mañana.
Ana. Con permiso.
¿Me sirves un café?
Enseguida.
¿No conoces a Andrés? Es el jardinero de la casa.
Sí, ya le vi al llegar.
Adiós. Buenas noches. Hasta mañana, señorita. Que duerma bien.
Nos vemos mañana.
Con permiso.
¿Estás enferma? ¿Por qué?
Hemos oído unos gemidos. ¿Estás segura de que no te duele nada?
Cuidado con el jardinero, que todos los hombres buscan lo mismo.
¿Quién te ha decorado esta habitación?
Este cuadro quedaría mejor aquí.
¿Y si cambias el cuadro? Pues la cambiamos.
Vamos, Ana, ayúdanos.
Estás muy nerviosa.
Es un buen cuerpo.
Dejadme.
¿Verdad que te gusta?
Bueno,
cambiamos
la cama y estará más cómoda.
No la toqué.
¿Preparada?
Uno.
Dos.
Y tres.
¿Pero quién es este hombre?
Les hemos interrumpido el orgasmo.
Sí.
Pero a mí el ver todo eso me ha excitado.
No insistas.
Ya te he dicho que no me gusta.
No te entiendo.
La mano de una mujer siempre es mucho más suave.
Para masturbarme no necesito a nadie.
Lo aprendí cuando era muy pequeña, en el colegio.
Gracias.
¿Con quién estabas gozando? Con un amigo.
Yo no he venido a casa de tus tíos para ver cómo te corres. Y menos pensando en
un amigo. Lo que quiero es que me pagues lo que me debes.
Ya te he dicho que te lo daré.
Pero necesito tiempo.
Acabamos de llegar.
Tío Antonio ya está en mis manos.
¿Has dormido bien?
Tienes que levantarte. Hace un día estupendo.
¿Sabes? Estoy contenta de que estés con nosotros.
Me siento más animada.
¿Por qué bebiste tanto?
¿Tienes algún problema?
Más adelante ya te lo contaré.
Pero tía, lo tienes todo para ser feliz.
La felicidad no solo es el dinero.
Haré todo lo que pueda para que la consigas.
Ya, ya sé que lo harás. Eres la persona que más me quiere.
Pero tío Antonio no te quiere.
Sí, pero a su manera.
Hola, tío. Hola.
¿Quieres que te ayude?
Sí.
Tengo que entregar esta novela al editor. ¿Me acompañas?
¿Es tan interesante como la que estamos escribiendo?
Es la historia de un matrimonio en el que no existe el amor.
¿Y eso es tan importante?
Para mí, sí.
Para mí es más importante el placer.
Esta es la tienda de la que te hablé.
Elige lo que más te guste.
Pero no se lo cuentes a Isabel.
No vaya a creer que estoy intentando seducirte.
¿Serías capaz de seducir a tu sobrina huérfana?
Lo que no te he visto aún es un bikini.
No seas curioso.
¿Me ayudas?
Después de cenar seguiremos trabajando.
Ya has visto que el editor está impaciente.
¿Te acuerdas de lo de ayer?
Déjame, nos pueden ver.
Ana, cuidado con esos cuadros. Valen una fortuna. Sí, señorita. Ya sabe que los
cuido como si fuesen míos.
Deja la limpieza y prepara la cena. ¿Me sirves una copa?
Tía Isabel, yo también me tomaré una copa contigo. ¿Qué te parece?
Por tu felicidad. Que la vida te trate mejor que a mí.
Qué bien te sientas de pareo. Estás guapísima.
Me lo compré para Bellinaveros. Me encanta que te guste.
Cuando pienso que la última vez que te vi eras casi una niña.
Con trenzas y calcetines.
Por cierto, tengo unas fotografías arriba que me gustaría que vieras.
Estamos reunidas toda la familia.
No te he oído entrar.
La puerta estaba entreabierta.
Te estaba esperando.
No le puedo hacer esto a ti, Isabel. Tienes que ayudarme.
La quiero a ella y también te quiero a ti.
Lo mejor será que me marche de esta casa.
Si te vas, tú me voy contigo.
Y todo lo que tengo será para ti.
¿Has dormido bien?
Tío Antonio ya se ha ido.
¿Los habrá visto tía Isabel?
No lo creo, porque si no, poco durarías en esta casa.
¿Qué quieres decir?
Aquí todos vivimos del dinero de la señora.
¿Cómo es posible?
Como lo oyes, Lucía, aquí todo es de la señora.
Todas las propiedades son de mi tía Isabel.
¿Cómo te has podido equivocar?
A lo mejor es más divertido así.
Ahora tendremos que seducir a mi tía.
No creo que podamos hacer nada con ella.
Ya verás.
Tú déjame a mí.
¿Y ahora qué quieres hacer?
Que me masturbes.
Isabel, ¿te ayudo?
¿Me dejas que descoja yo la ropa? No creo que encuentres nada que te guste. A
todo te queda bien, ya verás.
Ponte este, estarás guapísima.
¿Me acercas a esas pastillas?
Tía Isabel, no puedes seguir así.
¿Pastillas para dormir, pastillas para reanimarte? Es que siento un gran vacío.
Anímate y vamos a la playa. ¿Quieres?
Te lo agradezco mucho, pero no me apetece.
¿Cuánto tiempo hace que no sales de esta casa?
Verás cómo te cambia el humor.
No me des ese disgusto.
Me encantaría que pasásemos el día juntas.
Ponte un poco de crema.
Si es el primer día que tomas el sol, te vas a quemar.
Tú vete, que la pongan.
¿Cómo crees que va a salir este plan?
Yo lo veo sencillísimo.
Que todo lo que tuviera que hacer en la vida fuera como esto.
Paso el polvo.
Te hago un pulso. Si me ganas. Ya sabes.
Bueno, que...
¡No!
Mi posición es peligrosa.
¿Por qué no me dejaste entrar anoche en tu habitación?
He estado reflexionando y tampoco me gusta esta posición.
Ni sirvo para amante ni soy capaz de hacerle esto a mi tía.
Dejemos ya este juego.
Son preciosas. Las he cogido para ti.
Gracias.
Las pondré en agua.
¿Es verdad que te gustó la novela que te dejé? Me pareció un poco fuerte.
¿Y eso te molesta?
A mí.
Hay pocas cosas que me molesten.
Me sorprendió cuando viniste anoche a la biblioteca a pedirme un libro.
Es que tenía insomnio.
Y seguro que con mi novela te dormiste.
Al contrario.
Elena ha escrito una historia de internados.
Me gustaría leerla.
Te la llevaremos esta noche, por si tienes insomnio.
¿Te interrumpimos?
No, no, al contrario.
Tengo interés por saber lo que has escrito.
Aquí lo tienes, aunque me da vergüenza dárselo a un escritor como tú.
Una historia de mujeres escrita por mujeres tiene que interesarme.
Nunca he llegado a entender lo que pensáis ni lo que sentís.
De verdad, tío Antonio.
A ver, ¿qué te parece?
El amor entre tres.
Después de aquel primer fracaso, he vuelto a sentir el deseo del placer.
Pero no lo encontré solo con el hombre.
Necesitaba la presencia de ella.
El recuerdo de nuestros cuerpos entrelazados me persigue.
Son vivencias propias.
¿Qué te parece, tío Antonio?
En el internado se aprenden muchas cosas.
Lástima que no hayas estado con nosotras allí.
Lucía, me tienes desorientado.
Es que no me conoces bien.
Gracias.
unas hijas de puta.
Yo sí. ¿Y tú?
Yo me temo que también.
Por algo todo el dinero es de mi tía.
Y tú no te pongas nerviosa que también tienes que ocultarle cosas a la señora.
¿Qué tal has dormido?
Esta noche no he necesitado las pastillas.
La playa me ha sentado muy bien.
¿Ves cómo necesitaba salir de casa?
Anda, levántate.
Voy a darme un paño.
¿Qué quieres que hagamos hoy?
Lo que quieras.
Con vosotras lo pasó muy bien.
He pasado un día encantador.
Pero me siento un poco cansada.
Me hacéis sentir más joven. ¿Más joven?
Pero si eres mi tía y casi tenemos la misma edad.
Han pasado unos días y Antonio no ha vuelto.
Pero tú le quieres.
Estamos un poco distanciados, pero sí, le quiero.
No quería decírtelo, pero creo que no volverá.
Tendrás que animarte las tres, estamos solas.
Elena, sirve más copas.
Empiezo a estar un poco mareada.
Voy a acostarme.
No te dejaremos sola hasta que te veamos dormir.
Acércame las pastillas.
Hoy las voy a necesitar.
No tomes esas pastillas, tía.
Pruébalo y verás que bien te sentará.
Te ayudará a relajarte.
Empiezo a encontrarme bien.
Me encuentro como si flotara.
Como si no tuviera voluntad.
Sí.
Te dije que era fácil.
Y eres la dueña de la casa.
Ya tenemos dinero y placer.
Y a mi tía dominada.
¿A qué vendrá este ahora?
Antes de separarnos, Isabel, quisiera decirte... Calla.
No digas nada.
Los dos tenemos mucho que olvidar.
Está tardando demasiado en bajar.
Te hago una proposición. ¿Cuál?
Que vayamos haciendo las maletas.
Es la única acción buena que hemos hecho en nuestra vida.
Reconciliar a mis tíos.
Pero en fin, algo hemos sacado.
Pensemos en la próxima aventura.
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