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Zulu
No.
Olvidar lo que vi era imposible. Mi padre, ese héroe superpoderoso que
mi vida de un instante para el otro, se convirtió en un villano despiadado.
Lo amaba y quería protegerlo, pero al mismo tiempo le temía y odiaba lo que
hacía. Esa confusión me acompañaría el resto de mi vida.
Ay, ¿yo desde cuándo tengo un niño tan dormilón? Casi que no te he despertado.
¡Mamá! Estaba buscando mi camiseta de thriller.
¿La has visto?
No, pero buscamos otra.
Acuérdate que tenemos invitados. Ponete otra, ¿sí?
Bueno. ¿Pues qué tenés?
Nada, hambre. Me preparas el desayuno.
Opulencia, excentricidad, derroche.
En ese mundo me tocó crecer en fiestas de parientes y amigos en las que se
sorteaban cuadros de artistas reconocidos, en donde se traían las
avión privado desde Bogotá, los chocolates desde Suiza, los champanes de
los manteles bordados desde Venecia.
Ni se te vaya a ocurrir, por Dios bendito, hablarle a Pablo de ese tema.
Yo te conozco, no es el mundo.
Estoy igual de inclinada que vos y que Pablo con el señor Lara que me va a ser
el señor Calumbia. Si hay alguien en este mundo que sepa qué hacer al
de ese tema, ese es Pablo.
Y lo que él decida estará perfecto.
Mi amor, andate con los primos.
Anda que van a ir a jugar un partido, no quiero que estés acá solo.
¿No quieres que todos ellos son unos troncos?
Es porque eso es así con Pablo, qué pereza.
Juanpi, puedes trabajar, vení conmigo.
La política lo volvió a mi padre un personaje público.
La lupa se posó sobre él, sobre su familia y su fortuna. El ministro de
justicia, Lara Bonilla, insistía en denunciarlo por sus vínculos con el
narcotráfico.
Vivíamos en el paraíso, sin saber que nos preparábamos para la guerra.
Bueno, ¿pero no se habrán olvidado lo más importante o qué?
No, patrón, se viene con Jerry.
Este hijo de puta está grande.
Ahí le trae el gringo contra los pelados.
Bienvenido a Nápoles.
Mucho gusto, señor Escobar. Le presento a mi muchacho Juan Pablo, que ya se me
creció.
A ver, huevones.
Aquí hay tierra, condiciones, billete y actitud. Pero lo que me falta...
Es que me organice un ejército.
Es que usted ya no confía en nosotros.
Nosotros somos sus mercenarios. Damos la vida por usted, patrón. Bueno, que les
quede bien claro. Si les pongo armas en las manos, lo que quiero son soldados.
A ver, maricas.
¡Muévase, rápido!
¡Muévete!
¡Ey, tú, señorita!
¡Mariquita, muévete!
¿Cómo vamos?
¡No! ¡No! ¡No!
¡Excelente, Angie!
¡Buen trabajo!
¡Eres la única que sabe disparar!
¿Contenta? Ya lo tienes arrodillado muy jodido.
¿Te gusta o qué?
Pregúntamelo sin llorar.
¿Te arregluda?
Arregludita. ¡No más!
¡No más!
Ok, dispara.
Ay, marica.
No, no puede ser, piro.
¿Es que este hijo de puta es el favorito del profe o qué? Sí, allí.
Déjame decirte, parcera, que ese man salió mejor que vos, weón. Las dos en la
diana, weón. Nah, eso seguro que se encomendó a la virgen de los
Intenta otra vez.
Ey, denle otra vez. Si le vuelve a dar, no es chiripa, weón. Vamos a apostar.
Hácele pues.
Hácele pues, weón. Voy cinco mil a que falla, weón.
No, no, no. Vamos a apostar un millón de dólares, parce.
A ver, pues te la hizo. Se cagó. Se cagó. Se cagó.
Para darle hay que abrir los dos ojos, papi, los dos, por lo menos uno, weón.
Atención, noticias de desarrollo.
Para dejarle a mis compatriotas una idea clara de quiénes son los detractores,
de cómo la mafia ha llegado a extremos inconcebibles... Luego de las
declaraciones del ministro Lara, Pablo Escobar también respondió.
Quiero informar.
A la opinión pública, el señor ministro de Justicia tiene un plazo de 24 horas
para que presenta las pruebas concretas de la sindicación que me hizo en el día
de ayer.
¿Y las tareas?
¿Ya acabaste? Todo eso que dicen de Pablo son puras calumnias y embustes.
Yo prefiero que al niño no se le diga nada a las cosas. El muchacho tiene que
saber. Yo nunca le oculté nada a Pablo.
Por eso es que es lo que es. Es que Juan Pablo es un niño de 7 años.
Niño, quiero que se quede por ahora.
Pero tú tienes que saber, mi amor, que todo eso que dicen de tu papá es por
envidia. En este país abunda.
Aquí la gente se muere más de envidia que de cáncer.
Las declaraciones de los principales referentes de la sociedad anticipan un
clima de celebración en el país ante este episodio que podría significar el
de una época de violencia y horror.
Papá, no, mamá. Mi papá no puede estar muerto.
Déjalo.
Déjalo.
Yo no soy capaz de verlo así.
Es humillante.
Déjalo que sea esto lo que nos enfrentamos ahora.
Mamá, no llores.
No llores, no me ayudes así.
En Medellín se comenta que ahora sí los van a matar, que ya no tienen respaldo.
Por favor, vuelve a casa.
Es que esta es mi familia ya.
Andrea, sos muy joven para destruir tu vida.
No, no puedo hablar ahora.
Pensalo.
Te vas a ir para sufrir nomás.
Juan Pablo.
Siento mucho lo que pasó.
Ustedes dijeron que lo querían agarrar vivo, ¿no?
Tengo entendido que se presentó un tiroteo y, por lo tanto, hubo una
inevitable.
Pero, desde la Fiscalía General de la Nación... No quiero escuchar mi mierda.
No quiero escuchar tu psicoeputa, Sofía.
De verdad que no.
Porque si mi papá está muerto es porque nos usaron.
Porque caímos en su trampa.
Porque nos usaron para llegar a él.
De ahora en adelante nadie nos va a decir qué hacer. Nadie.
Si tomamos decisiones, la tomamos y luego vemos si le comentamos al Estado
colombiano o qué.
¿Aló? Juan Pablo, estamos en vivo para el noticiero central.
Vea, no queremos hablar en estos momentos.
Pero eso sí, al que lo mató los voy a matar, a esos hijueputas yo solo mato a
esos malparidos.
Mi papá está muerto, pero quedé yo vivo.
Yo estoy aquí.
Ese día toda Colombia conoció mi voz.
Por puro impulso estaba cometiendo el error más grande de mi vida.
Acababa de amenazar a los enemigos de mi padre y a un país entero sin saber que
eso tendría las peores consecuencias.
Este cruce es muy serio y le voy a decir una cosa.
Dios nos dio una oportunidad a la berraca hermosa de estar al lado del
Miren dónde estamos.
En el paraíso.
Si no fuera por él, estaríamos en el hijo de puta infierno.
Dios se manifestó en el cuerpo del patrón. Pablo es el Jesús de nosotros.
Amén. Amén. Me haría muy bonito el discurso, pues, padre, pero... ¿Qué
yo? Que no vaya yo.
¿Estás loca como ella, arañada todo el tiempo y nos vas a hacer matar?
Hueputa, papi.
¿Por qué no se ve marica?
¿Por qué no se ve maricón? ¿Entonces qué? ¿Qué estoy hablando? ¿Qué? ¿Qué
a hacer?
¿No te das cuenta, huevón? Apenas hagamos esta vuelta nos van a percibir
cielo y por tierra, huevón. Nos vamos a meter un problema en el huevuto de
grande. Y ahí sí vamos a ver que la vida no es igual para todos. Igual es lo
mismo, huevón.
Igual es lo mismo, huevón.
¿Qué pasó esto?
¿Qué pasa?
Fíjate, qué niño.
Vengo. ¿Qué cuentas, patroncito? No, papi. Ahorita no podemos jugar.
Es que estamos tapados de tragos hasta el culo.
Muchacho, llévese el niño para la casa de una vez. ¿Pero qué va a haber?
Ah, pero es que ustedes son muy aburridos.
Ah, pero primero voy al baño.
¿Crees que soy el pendejo?
¿Eh?
¿Crees que soy el pendejo?
¿Querías que te responda de verdad? Sí.
Sí.
¿Qué tan pendejo?
¡Hijo de puta!
¡Malparido! ¡Hijo de puta!
¡Pegame como un hombre!
Rodri, vos me prometiste que no le ibas a contar a nadie lo que vi esa noche.
Vos no estarás siendo de sapo.
Usted puede confiar en mí.
Eso es un secreto entre usted y yo.
Pero vos eres un mentiroso.
Vos cerraste el tiro cuando le ibas a dar al blanco. Vea, pelado.
A veces en la vida uno tiene que hacerse el pendejo para conseguir un lugar en
la vida. ¿Sí me entiende?
Sí, Ave María, ya se levanta, tiende la cama.
Es de milagro.
Ah, es que como yo quería probar, como dice Tina,
uno sabe dónde se acuesta, pero no dónde se levanta. ¿Vos sabes que a mí no me
gusta que estés repitiendo todo lo que yo te hice?
¿Vos qué tenés?
Nada, mamá.
Pablo, no quiero que el niño tenga ningún contacto con armas.
Tampoco que se esté juntando tanto con esos nanos.
¿Traves con eso?
¿No cuidan a él y te cuidan a vos?
Sí, pero entendés que él es un niño y me lo están tratando como si fuera un
viejo. Me lo van a madurar, bicho, yo no quiero eso.
Mi hermana lo invitó a una fiesta de cumpleaños a una finca allí cerquita y
quiero que vaya.
Y a partir de mañana volvés al colegio, mi amor.
Ya no puede seguir pasando a clase.
¿Pero por qué, mamá? Es que yo aprendo más aquí. Tengo más amigos que en el
salón. Pues justamente por eso, que tus amigos tienen que ser de tu edad.
Mijo, mamá tiene razón.
Toca hacer sacrificios y estudiar. De todas maneras, es mejor que esta semana
nos quedemos todos en la hacienda. Es mucho más seguro por cómo están las
¿Cómo así, Pablo?
Busca la forma.
Es que nosotros no podemos andar... ¡Bueno, ya! ¡No me jodas!
¡No le oyes así a mi mamá!
Mi
madre
intentaba una y otra vez vincularme con otros niños.
arrastrarme a la normalidad, pero el fruto no cae lejos del árbol.
Gemelos. Gemelos estos.
Buenas
tardes,
señora.
Bueno.
Mucho gusto. Soy Juan Pablo Escobar Henao. Ah, sí, yo sé quién eres. Yo soy
Andrea, la amiga de tu tía Luisa.
Difícil imaginarlo en ese momento, pero esa niña, Andrea, sería la mujer que me
acompañaría por el resto de mi vida.
Se rompió.
Así yo lo conozco de la escuela.
Ah, sí.
Él es primo de Marcela, pero hoy no viene porque su papá ya ha perdido mucho
tiempo y nadie sabe dónde está.
¿Vienes a jugar?
Adiós.
Llego gordo.
Dice al diablo que...
Nos vamos ya.
¿Cómo hay que nos vamos ya? ¿A dónde nos vamos? Oigan a este, no señor.
Su mamá nos cuelga las huevos donde le lleguemos temprano.
Podemos ir a otra parte a pasar mejor, ¿no?
Váyame tal charco, ponga un chingue, cosas de hijo de puta payaso y lo tira a
piscina. Pero no nos vamos.
¡Nos vamos ya de acá!
Tienes razón, dorado.
¿O qué? Muy amañado con los niños.
Hay que hacerle caso al patrón.
Llevar a un niño a un club nocturno no era quizás la mejor idea, pero mis nanis
no conocían otras formas. Tenía solo siete años y desconocía a qué peligros
estaba expuesto. Sin embargo, esa fue la manera de sobrellevar el miedo. Ya
había visto la cara de la muerte y ahora me tocaba crecer de golpe y aprender a
lidiar con los fantasmas.
Tengo aquí un dulcecito, vea.
Ahí lo relaciono, una amiguita muy linda, muy hermosa.
Muy de la casa, así como usted.
¿Ah?
Tan hermosa que parece muerta.
Ah, pelado, sí, la cara, hombre.
¿Cómo te vas a guardar delante de la niña, hombre? Perdón, tranquila.
Ah, pero venga, me pongo así tampoco.
Para él es la niña.
Ah, está rogada también.
Es que le bailo yo, huevón.
¡Ey, quítese, Marcelo!
¡Ey, pero quítese, que estoy caliente y usted en mi estado!
¡Ah!
¡Está muy huevuda!
¿Por qué me empujaste? ¡Me dañaste la camisa, pido!
Saludos a todos.
Es que si de todas formas traímos a Juanpi sano y salvo, patrón.
Patrón, perdón, pero nosotros estábamos tranquilos. El niño Juanpi tenía una
sonrisa de oreja a oreja y llegó ese sapo perro hijo de puta y me empujó,
hermano. Yo lo aguanté. Ese pirón nos tenía envidia y nos quería joder,
Me fallaron a mí y sobre todo a la doña Victoria.
Ustedes saben el riesgo en el que nos ponemos así.
Perdón, patrón, fue un error, me equivoqué. Estoy hablando yo.
Señor. Una.
Una sola oportunidad.
Y agradezcanle a Dios, porque si fuera por mí, los mato.
Y vos, lagaña, te vas a esconder.
Nosotros vamos a tener que hacer mucho trabajo acá.
Lo que se ordene, patrón.
Que se diga.
Esto, mi hijo, esto viene con mucha responsabilidad.
De ahora en adelante, usted está a cargo de la seguridad de mi hijo.
Es un honor, patrón.
¿Y muy yo te entiendo?
Me encantaría prometerte que no te va a pasar nada, pero... No puedo.
La cosa se ha puesto muy fea.
Tomaste la mejor decisión.
Toma, tienes toda la razón. Yo no tengo ningún derecho a arrastrarte conmigo.
Igual todos vamos a terminar muertos.
Pero eso no tiene que ser así, Juan Pablo.
Vos tenés la oportunidad de cambiar las cosas.
¿Vos en serio pensás seguir en una guerra en la que vos mismo no crees?
Yo entiendo que vos adores a tu papá.
Pero no por eso tenés que convertirte en él.
¿Y quedar como un cubarde frente a todo el mundo?
¿Frente a quién?
Frente a unos asesinos.
Es un riesgo enorme.
Yo no te quiero dejar.
Yo no quiero tener que empacar una maleta para irme.
Pues si yo me quedo, Juan Pablo, vos me tenés que prometer que vas a hacer hasta
lo imposible porque toda esta locura acabe.
Este es el momento que vos y yo tenemos para elegir la vida que queramos.
Olvídalo de leer.
Estamos en este momento en comunicación con el hijo de Pablo Escobar.
Juan Pablo, lo escuchamos.
Hice una declaración desafortunada.
de la cual quiero retractarme y quiero personalmente dejar muy en claro
que no pienso buscar ninguna venganza ni continuar con una guerra que nos ha
jodido a todos.
Lamento haber hablado desde la rabia, pero solo soy un hijo al que le
doy la muerte a su padre, como a cualquiera.
Tiene en la cabeza, ¿no?
A mí tampoco se me olvida.
Lo veo todo el tiempo.
Al fantasma prendido en fuego.
¿Y se preguntó qué quiere?
¿Cómo así?
Ah,
príncipe.
El secreto con las almas en pena es no ser maleducado.
Salúdelo en vez de estar asustado.
Pregúntele qué quiere.
De acá hablando se entiende la gente.
¿Y usted quién es?
Oficial Venegas.
Estoy a cargo del operativo para trasladarlos hasta Medellín por el
su padre.
¿Y el fiscal dónde está?
Desde la fiscalía se nos encargó este trabajo.
Estamos listos.
Denos un minutico.
Pa, deberíamos ir.
Acordate que mi papá nos hizo jurar y nos advirtió de que allá no íbamos a ir.
De que allá nos sentenciamos solitos.
Amor, yo no le voy a poder cumplir esa promesa a tu papá.
Yo necesito ir.
Yo tengo que verlo para yo saber que si es Pablo el que está muerto.
Más de 20 .000 personas murieron hoy al izquierdo de Pablo I.
Marcavilla.
El entierro de mi padre fue un acontecimiento.
A pesar de todo, seguía siendo una persona querida por muchos, que no
acercarse espontáneamente para acompañarlo.
Pero allí, entre la muchedumbre, también podían esconderse sus enemigos, que
esperaban ese momento para cumplir sus amenazas de muerte.
No, todavía no es eso.
Tenemos que asegurarnos que la situación sea segura para usted.
Ya voy a hablar con mamá. Yo me encargo.
Lo vamos a extrañar, hijo de puta.
Está lleno por tu corazón.
Hijo de puta, no me voy a extrañar, hijo de puta.
No sé, ¿para qué llamó? ¿Para qué tenía que llamar?
¿No tenía que llamar? ¿Sabía que no tenía que llamar?
Pablo,
escúchame que no tenemos tiempo.
Vos tenés que entender que en estos momentos la situación está muy conorrea
todos los que estamos cerca de tu papá.
Tenemos a la ley aquí encima, no nos dejas respirar. Y lo peor es que estoy,
hijo de puta, de los fetos. Mantén la orden de matarte a vos, a tu mamá y a tu
mamá. Lo mejor sería que nos mataran a todos. Sabe, marica.
Vos tenés que estar firme, hijo de puta, parado.
sacando la casta, hijo de puta, hijo de tu papá.
Y el que gana la guerra es el que manda.
Y en estos momentos, el capo de capos, el que ganó la guerra, el que manda, es
don Gilberto.
Entonces vos tenés que hacer las paces y arreglar las cosas con los del cartel
de Cali.
¿Vos estás con ellos?
Vos sabes que mi honor y mi lealtad siempre van a estar con el patrón.
Pero te quiero vivo, hijo de puta.
Solo quiero que te maten.
Perdóneme, yo no quería que le pasara nada.
Perdóneme, perdóneme. Yo hago todo lo que usted quiera.
Dos sicarios los que acribillaron al ministro Rodrigo Lara Bonilla en su
automóvil. El asesino viajaba como parrillero en una motocicleta.
El hecho despertó como nunca antes la ira del gobierno colombiano. Colombia
muy pocas dudas sobre los autores intelectuales del golpe y de una vez
desaparecieron las objeciones contra la puesta en vigor del tratado de
extradición.
Ese crimen fue una bisagra para la familia de la víctima, para nosotros y
el destino de Colombia.
Mi padre empezaba a emprender un camino que nos llevaría a todos
a la perdición.
¿Qué no?
¿Qué no?
y yo que empecé
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