All language subtitles for Dear.Killer.Nannies.S01E01.480p.x264-mSD[EZTVx.to]

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Original subtitles

Me tomó mucho tiempo poder volver a decir en voz alta, mi nombre es Juan

Escobar. Vivir bajo otra identidad, más que una decisión, fue un acto de

supervivencia. Soy el hijo de Pablo Escobar Gaviria, el narcotraficante más

peligroso del planeta, líder del cartel de Medellín, responsable de una ola de

violencia y terror que marcó el mundo para siempre.

Sobre pocos hombres se escribió y dijo tanto como sobre mi padre.

Pero nunca antes alguien contó lo que se vivía desde adentro de la familia.

Sus miserias, sus temores, sus mentiras y sus secretos.

Cuando él murió, me convertí en su heredero. Pero no como se cree, de su

o de su imperio. Lo que heredé fue su guerra.

Tras su caída...

Sus enemigos querían matarme.

Todos buscaban su dinero.

Todos esperaban que cayera. Pero sigo vivo para poder contarlo.

Esta es la historia de mi familia que nadie conoce.

Hasta ahora.

Crecí sabiéndome el dueño de un mundo mágico en donde no había límite.

Tan ingenuo como valiente, me gustaba el riesgo, aunque desconocía a qué peligro

estaba expuesto.

Había así un detalle en particular, la gente que me cuidaba.

No, parcerito, fíjese que es un huevo, hermano, para que usted sepa cómo es que

son vueltas.

Aparte, ¿esto es un berraco o no es un berraco?

Además, pilas que a su mamá no le gusta que usted diga grosería huevos.

¿No le va a gustar cuando le diga que usted me quería almazar gonoteos? Ya,

ya, parcerito, ya.

Ay, patroncito, nosotros estábamos era probando, cochito.

Nosotros estábamos midiendo en el aceite y ¿sabe qué?

¡Pasa la prueba!

¡Pasa la prueba!

¡Número siete, güey! ¡Papi con calle tristeza, Juanpi!

¡No,

pero yo conduzco, eh! ¡Ah, lo que quiera, patrón! ¡Sí, eso es lo que

¡Tira, güey!

¡Marica, qué es eso, güey! ¡Qué susto! ¡Ay, parcero, qué es ese pescado tan

horrible, güey!

¡Sí, marica, míralo bien! ¡Ay, que lo está viendo!

Cualquiera diría que dejar la custodia de un niño en manos de bandidos no era

una buena idea.

Y posiblemente tengan razón, pero fueron mis compañeros de juego, mis maestros

de vida, mis amigos, mis queridos hermanos.

En su mayoría hijos de granjeros que al ser tocados por la gracia de mi padre se

ganaban una mejor vida y en agradecimiento pondrían la suya en juego

por mí las veces que hiciese falta.

venir desde la puta mierda para volverse carne asada, güey. ¡Punta, hermano! ¡La

cagué eso! Ni siquiera se come la gaña.

Relate, hombre, que con arroz toca, bueno, güey.

¿Está vivo?

¿Hay que llamar al veterinario?

Parcerito, relájese. De todos modos, hay muchos animales en este mundo, cucha.

Bueno, mi Juanpi, hasta aquí llegó el documental de la Nacho en el mijo. Tu

gasta mucha luca en esos animales, güey.

Así que hoy te tocó despachártelo.

Hacele honores.

Con la pistola. Vas a demostrar que hoy sos un verdadero Escobar Wampi.

La hacienda era nuestro refugio. En esas tres mil hectáreas todo era aventura.

Hasta ese momento de las buenas, pronto las cosas cambiarían.

¿Y las caras qué? No, pásenle que hay piscinita. ¿Quieren fresquito un

¿O qué?

Pues si se les da la gran puta gana, nos ponemos a trabajar a bajar los cuadros

de ahí a la señora Victoria.

¡Eh, Ave María!

¡Casi que no llegan!

¿Dónde estabas, mi amor?

Mañana para Medellín y no me has mirado una sola tarea, Juan Pablo.

Tienes colegio. Ey, patrona, ¿qué esperas que se nos dañó el calo? ¿Y a

te pasó en la frente?

No, mamá, es que cuando estaba en el lago, me pegó con un palo. Sí, ¿cómo no?

Qué gente tan irresponsable, ¿cierto?

De manera pues que se me mata el muchachito en las narices de ustedes y

hace nada.

Vamos a mirar a ver qué tenés. Angie, ven y ayúdale a hacer las tareas a ver

puedes hacer eso mejor.

Mi madre, ella sí que entendía que el grupo que había elegido mi padre para

cuidarme no era el mejor.

Pero el miedo pudo más.

En su balanza empezaba a afectar más mi seguridad que mi educación.

Aunque en ese tiempo...

Ninguno de los dos supiésemos de qué teníamos que cuidarnos. Ahora sí se puso

dulce a mordisco llave.

Mamá, mi papá tampoco va a comer con nosotros.

Mi amor, ¿sabes que tu papá es un hombre muy ocupado?

Está trabajando, resolviendo algún problemita por ahí.

¿Qué problema?

Un chicharrón por ahí.

¿Por qué no comes mejor para que te pongas bien bello?

¿Por qué no comes mejor para que te pongas bien bello?

¿Por qué no comes mejor para que te pongas bien bello? ¿Por qué no comes

para que te pongas bien bello? ¿Por qué no comes mejor para que te pongas bien

bello? ¿Por qué no comes mejor para que te pongas bien bello?

¿Por qué no comes mejor para que te pongas bien bello?

Lo mismo pasa con tu papá, mi amor. La gente que lo quiere tanto le puso un

apodo que le caza como anillo al dedo.

¿Y vos por qué me miras así?

Te estoy buscando un apodo para ponerte.

Para eso sí estás bien adelantadito, pero para las tareas no hay cucas.

Es que esas bellezas que te cuidan te ponen a volar la imaginación.

Esa gente que habla con los espíritus.

¿Cómo sabe que no está muerta también?

Eso no es para leer a las niñas.

La gente queja de hacer eso, ¿no?

¿Qué habla con los muertos?

Mi mamita lo hacía y lo mantenía hablando todo el tiempo.

Yo no creo que nadie pueda hablar con los muertos. A ver, María, niña. Lo que

pasa es que aquí cuando un muerto muere en agonía, no se queda aquí como

parcheando, o sea, para el cielo, no.

Se queda flotando, pero ahí triste, como la mantena.

¿Sabes por qué?

Porque este país está más muerto que yo, mi amor.

Exactamente. ¿Quieres salir de Dubaski?

Debe secoder bien muerto. Y si le duele es porque está vivo, hueón.

¿Qué hubo, juez?

Uy, uy, uy.

Espérate, negro, que llegó el niño.

¿Campeonato?

No, pelado.

Está tarde, váyase a descansar.

¿Jugar no te da miedo?

Dale pues.

Por fin ya está viniendo la gallina. La gallina.

Listo para perder.

El que va a perder es otro.

Vamos a ver.

Tramposo, ¿qué le pasa?

Respete.

Ay, pilas con andar creyendo en aves espaciales, niño.

Porque ahí se las queda su papá.

Y así, jodidos, porque el patrón, como es, nos manda a buscarlas donde sea. Eso

no existe, parcero.

¿No existe, pero en un futuro sí?

Futuro.

Futuro es una palabra que no existe para gente como nosotros, nene.

Nosotros solo podemos contar con el día a día.

Patroncito, a dormir, pues, que está tarde.

Nada de hacerme puchero, señor.

Dale, papi, que está tarde.

Se le da la boquita a tu mamá.

Obnipresente, cariñoso, divertido, misterioso.

Trabajaba mucho, salía en los periódicos y en la televisión.

Anhelaba estar con él, pero tiempo... Era lo único que escaseaba en su vida.

Mi papá había ingresado en política.

Era representante a la Cámara en el Congreso de la República.

Eso lo acercó a la mirada pública, pero lo alejó de la cara.

Empezaba a preguntarme, ¿quién era mi padre?

¿Quién era Pablo Escobar?

Jovencito, ¿fue que se te quedó la luz prendida?

¿Miedo?

Ah, tu edad es normal, pero una huevonada.

Un día, para quitarme los míos, me metí al cementerio y saqué una calavera

de una tumba. ¿Vos hiciste eso? Sí, sí, y nada me pasó. La limpié y la dejé de

pisapapeles en mi escritorio.

Los muertos están para pudrirse, no para asustar.

Nosotros somos uno hijo.

Entre nosotros no puede haber secretos.

Y vos sabes que cuando no estoy, el jefe soy vos.

Continúa la búsqueda de Pablo Escobar, no solo por parte de las autoridades,

sino del violento grupo perseguidos por Pablo Escobar, autodenominado Los Pepe.

A los 15 años, las palabras de mi padre se hicieron realidad.

Sus enemigos me querían muerto, y él no podía hacer nada para protegerme, ni a

mí, ni a nuestra familia.

Él llevaba meses escondido, y nosotros, mi mamá, mi hermana, mi novia Andrea y

yo, tratábamos de sobrevivir cargando una pesada herencia, nuestro apellido.

¿Segura de que no las vieron? Mi amor, todo salió tal cual como lo organizaste.

Necesito que se me monten a ese avión ya porque tengo que estar tranquila.

No, es así con vosotros.

¿Vos sabes que no puedo, amor?

Lo que necesito es que ustedes tres estén seguros.

Cuando las cosas se me divirtan un poquito, yo los vuelvo a parar a

Venga. Disculpe, disculpe. Amiga, Bea, buenos días. Mi novio no se encuentra

nada bien. Yo necesito que usted nos lleve a pasar primero, ¿sí? Bea, estos

nuestros pasaportes y nuestros pasajes.

Va a tener que esperar su turno como todos acá, señor... Escobar.

Deme un segundo, por favor. Pero si quiere mira los pasajes que están en

horario, véalo.

Siga, por favor.

Señorita.

Siga.

Siga.

Señorita, yo necesito pasar ya.

Calmen, se me va a tocar llamar a la policía. No, que policía ni que hijo de

puta. Yo necesito pasar ya. Tengo mi hijo de puta pasaje. Déjeme pasar ya.

Escobar.

Nos informan de la embajada que sus visas han sido canceladas.

No pueden viajar.

Deberán abandonar esta zona del aeropuerto porque solo es para pasajeros

entrantes. Tiene 20 minutos.

Usted no sabe que si salimos aquí nos matan.

Aló, prima.

Juan, ¿qué más?

Prima, escúchame bien.

Necesito que llames a tus amigos periodistas y les digas que la familia

Escobar... Están en el aeropuerto de Medellín y que vamos a dar una

de prensa ya.

¿Ya? Sí, ya.

¿Listo? ¿Tienes que probar?

¿Esto?

Discúlpeme, creo que puedo ayudarlo.

¿Esto quién puto es ese? No fue la primera vez ni la última.

Nací con el estigma, el de muchas veces tener que elegir entre la vida o la

muerte. Esta vez tuvimos que huir en helicóptero de un aeropuerto rodeado de

asesinos profesionales.

Nos llevaron a Bogotá para garantizar nuestra seguridad.

Eh, muchachos.

Miren al gorrito mariconcito.

Que necesita guardaespaldas porque no puede cuidarse solo.

Si o no, uñuelo con patas.

La convivencia con otros niños en la escuela era complicada.

¿Pasa algo?

No, Angie.

Ellos ya se iban. No es fácil hacer amigos cuando vas con guardaespaldas

a las clases.

Pero todo tiene sus ventajas y desventajas.

Ir a visitar a mi padre al trabajo era como asistir a una peregrinación

religiosa. Ahí le traje al profe de creina a pedirle cacao.

¿Cuál? La gente esperaba con devoción por horas para verlo.

María, tu papá hacía mejor que Dios.

Mira cómo le hace milagroso.

Ahorita no puede. Para mí, era la oportunidad de estar con él, aunque sea

minutos.

Algunos maestros necesitaban de los favores de mi padre.

Y él, con gusto, les daba minutos de su tiempo para escucharlos.

Porque sabía que resolvería los problemas que generaban mi falta de

dificultades con las matemáticas.

Porque pasaba días, a veces semanas, fuera de casa, ocupándose de sus asuntos

de los demás. Lávate bien esta cara, este maricas Domínguez.

Me encanta estar haciendo preguntas. Nosotros vamos a mostrar que las

las hacemos nosotros.

Vivo o muerto.

Pues... Obvio que vivo, marica.

Bien, pues, niño, dale.

Mis encuentros con él me hacían sentir poderoso.

¿Qué?

¿Qué estás peleando?

Hijo, pelear es lo que vos haces con las matemáticas.

Yo era un niño de siete años que lo veía como un superhéroe.

No se preocupe que ya está solucionado ese problemita. Cada vez yo me llevaba

algún aprendizaje. Patrón. No, no, no, pasen, pasen, pasen. Pero ese día tuve

algo más.

Doña Aurora, ¿cómo está? ¿Qué ha sido de su vida?

Pues, muy agradecida con usted, patrón.

Y recibió todo lo que le mandé estos años.

Por eso estoy aquí, para cumplir la promesa que le hice hace años cuando

mi marido. A mi hijo acaba de cumplir 17 años.

Aquí se lo trae para que trabaje con usted.

Creció en la humildad.

Pero no en la pobreza, porque usted estuvo ahí para ayudarnos cuando

José.

Mírelo, buenos brazos.

Para las máquinas, para la cosecha, para lo que sea.

Y es un buen muchacho.

Y vos, ¿ya sabes lo que querés?

Yo quiero ser como mi papá.

Quiero servirle al mejor.

Quiero ayudarlo, ayudar a la gente.

Ese día conocí a quien sería un gran amigo, mi nanny Marcial.

Salón las tetas de su mamá, huevón.

Otro, déjame quieto, papi, déjame que es mi vida.

Pero se delicó.

Dorado, en serio, cuando le digan eso. No está escuchando en mi vida, papi.

Deja de ser sapo. Pille pues, muchachos.

Lo que les traigo. Hágale, baje para allá, pelado.

Este pelado de ahora en adelante va con ustedes para arriba y para abajo porque

el patrón lo quiere foguear para que coja cañaña.

Entonces, ¿qué? Entonces, ¿ya qué?

Estamos cuidando un bebé y ahora nos ponen otro carechín para que a cuidar

huevas. ¿Qué pasa, Karen, niña?

Muy mal mirado, ¿qué?

La popularidad de mi padre, esa que lo santificaba, no era tan festejada por

todos. Su principal oponente en el gobierno era el ministro de justicia,

Lara Bonilla. No es difícil entender de qué manera se va a destrabar esta

situación, ya que es totalmente inusual que un ministro de justicia emprenda

semejante cruzada contra un representante de la Cámara en el

a quien se le discute por sus riquezas y el desconocimiento del origen de las

mismas. El ministro insiste en que los negocios de Escobar son turbios. Era un

niño y para mí era inadmisible que quisieran lastimarlo. ¿Qué es turbio?

Mami, no apagues.

¿Turbios no hay? Sí, que muchachito tan preguntón.

¿Qué?

Vení, mi amor.

Preguntar está muy bien.

¿Eso quiere decir que estás curioso?

Que se elige a tu papá, por eso es que a él le encantan los diccionarios.

¿Ves por qué es tan importante estudiar?

Para que puedas aprender el significado de todas esas palabras.

¿Qué pasa, mi señora?

Vean que me necesitaba.

Sí, muchacho.

Necesito que me ayudes a armar una cuna que tengo allí.

¿Vos sabes de eso?

Así claro, con mucho gusto la ayudo.

Bueno, es una madera muy fina yo.

Tranquila que yo se la cuido.

¿Extrañas a tu papá?

¿Sabes quién lo mató?

No lo quiere saber.

Él eligió su destino. Si alguien le hace algo al mío, yo lo mato.

Mi abuela dice que vivir es elegir y que elegir es renunciar.

Pues mi papá decidió renunciar a una vida tranquila.

¡Vengo a tina!

¡Vueliendo harina!

¡Vengo en la caña!

¡Que no se baña!

¡Eh, parcero, quítelo ahí!

¿Qué pasa?

¿Qué pasa? ¿Cómo?

¿Qué pasa?

¿Qué pasa?

¿Qué pasa?

¿Qué pasa?

¡Eso es! ¡Eso es!

La sangre no es agua, mijo.

¡Mamá, no conteste!

Yo lo sé, mi amor, yo lo sé.

Mister, cuídate mucho.

Sabes que todos te necesitamos.

Mamá, ¿qué estás haciendo, culgada?

Quiere hablar con vos. No, yo no voy a hablar con él.

Contéstale.

¿Para qué estás llamando? ¿Sabes qué no era? Estás llamando.

Nosotros somos los únicos delincuentes.

¿Qué? No.

Anotad.

Más, la pese papel, la puse.

Sí, rápido.

Nos declaramos culpables y necesitamos seguridad física para nuestras familias.

Papá, ya, ya llevo mucho tiempo, ya.

¿Qué fue eso?

Hago mi trabajo.

Nada más.

Por favor.

Oiganme esto.

Por favor.

Voy, hijo de puta.

¿Ah?

Y yo no estoy haciendo mi trabajo.

Yo debería estar pichando. No estoy cagado en la risa, camarita. Estoy

trabajando.

Por amor a Dios.

No, no metas adiós en esto.

Sapo.

Te vas a chillar, pío.

Igual te hace muy gonorrea.

El operativo fue realizado por el bloque de búsqueda.

Ojustaba sus rostros tras una espeja barba.

Una llamada telefónica para felicitarlo en el día de su cumpleaños número 44 y

otra comunicación realizada por radio para protestar contra Alemania

su localización y posterior encuentro.

No, no, por favor, por favor, se lo pido por mí.

A su hijo le conviene más ser huérfano que tener una rata como papá. No, no,

no, no, no.

A los siete años le vi por primera vez la cara a la muerte.

También descubrí la otra cara del hombre que me había traído al mundo.

Supe que mi padre era un bandido y mi vida ya nunca sería la misma.

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