Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Arabic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Croatian
Czech
Danish
Dutch
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Greek
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Brazil)
Portuguese (Portugal)
Punjabi
Quechua
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
Y ahora las noticias de la mañana.
Como ya había sido anunciado,
Alemania ha dado comienzo a las hostilidades contra Polonia.
Varias ciudades han sido bombardeadas
y tropas alemanas han cruzado la frontera polaca por diferentes puntos.
El resultado ha sido
que el ejército polaco ha respondido bombardeando Danzig.
La agencia de noticias alemana ha anunciado la orden del canciller Hitler
con fecha del 1 de septiembre de 1939 a las tropas alemanas:
"El gobierno polaco ha rechazado nuestra oferta de un acuerdo pacífico
y ha decidido recurrir a las armas.
La única opción que nos queda para poner fin a esta descabellada situación es
responder a esta agresión con la fuerza a partir de ahora".
Soy un turista sueco.
Ese hombre solo quería enseñarme su hermosa ciudad.
¿Y su primera parada tuvo que ser en su culo?
Seis meses de cárcel por fornicación.
Kurt Haijby, de Suecia.
¿Pero es el señor Haijby o la señorita Haijby?
UN SECRETO REAL
LA HISTORIA DE KURT HAIJBY
Cuanto menos sepa, mucho mejor.
Su majestad acabará enterándose y sabrá que le hemos estado ocultando la verdad.
Eso acabaría con nuestra última esperanza de tener influencia sobre él,
- de continuar con el diálogo. - Europa está en guerra.
Y los asuntos personales del rey deben ser sacrificados.
- Es como un niño cabezota. - Yo le conozco mejor que nadie.
Sé cómo piensa y cómo reacciona. Así que hágame caso por una vez.
Fue arrestado por desorden público.
Al parecer, lo declararon culpable.
Y ahora se encuentra en la cárcel de Berlín.
- Me temo que no sé nada más, majestad. - Debemos hacer algo.
Si el señor Haijby se busca problemas,
no tenemos ninguna potestad para intervenir.
O no tenemos interés en hacerlo. Márchese, Lindner.
Desde luego, ese no parece un monarca muy alegre.
Son tiempos turbulentos.
Lo que intento representar con esto es
a un monarca preocupado, pero también decidido.
- Me conoces demasiado bien, hermano. - Bueno, sí.
Ya sabes que nunca te he tenido mucha envidia.
Majestad.
El gobernador Nothin.
- ¿Quiere un gofre? - No, gracias, majestad.
Tenemos que sacarlo de allí.
- Si el señor Haijby se busca problemas... - Pare, eso ya lo he oído antes.
- De boca de su eco, de Lindner. - Pero tiene que entender
que no hay otra manera de responder a un problema de esta naturaleza.
Como soberano y miembro de la especie humana pensante y racional,
debo ser consciente
de cuándo los límites de la idiotez y la locura
han sido sobrepasados con creces y ponerme firme.
El caso Haijby ha entrado a formar parte de la política
a un nivel muy elevado y delicado.
En estas circunstancias,
no es incumbencia de la monarquía dar su opinión con respecto...
Cierre la boca. Sé perfectamente lo que incumbe a la monarquía.
Todos los ciudadanos son iguales ante la ley.
- Sí, pero... - Silencio.
Cuando este fundamento tan elemental está siendo atacado,
mi obligación como rey es actuar.
Su majestad se ha excedido en varias ocasiones
en las atribuciones que le corresponden. Ha expresado muchas opiniones personales.
Y si lo he hecho, ha sido en armonía con la moral y la...
No en este caso, sin embargo.
Si su majestad decide meterse públicamente en este profundo y sucio lodazal,
la monarquía se hundirá en el fango por su culpa.
- ¿Cómo se atreve a decir eso? - Solo encontrará desprecio.
Si quiere lavar los trapos sucios en público,
irremediablemente, todas sus prendas manchadas
quedarán expuestas ante todos.
Me duele mucho ser tan directo y explícito.
Deje de mentir de una vez. No le duele lo más mínimo.
Es un placer para su alma oscura, patética y marchita.
Más allá...
Más allá está la respuesta...
Prisionero 338, ven aquí.
¿Por qué?
...y solo dos pueden encontrarla. El que ha caído…
Todo lo que ha existido sigue ahí.
El amor te mostrará la misericordia.
Más allá...
está la respuesta,
aunque solo dos pueden encontrarla.
El que ha caído
se levanta en los brazos del otro.
Más allá…
Más allá está la respuesta
y solo dos pueden encontrarla.
El que ha caído…
Todo lo que ha existido sigue ahí.
Más allá…
Prisionero 338, ven.
Vamos. Deprisa.
Deprisa.
Más deprisa, más deprisa. Moveos.
¡Alto!
¡Vamos, moveos!
¡Deprisa!
Vamos.
Quitaos la ropa.
Poneos esto.
Vamos, he dicho que os pongáis esto. Deprisa.
Deprisa, deprisa, vais demasiado despacio.
Quitaos la ropa.
Vamos. Dejadla ahí.
Venga, más deprisa.
Subid al camión. Deprisa, vamos, al camión.
Hay que encontrar al prisionero 338.
Parad el camión. Prisionero 338, baja del vehículo.
- ¡338! - ¡Prisionero 338!
- ¡Sí, 338! - Baja del vehículo.
¡Estoy aquí! 338. ¡Estoy aquí!
¿Sí?
Entendido.
Ya ha cumplido su condena y por eso el señor Haijby va a ser enviado a Suecia.
Su estancia en Alemania debía ser indefinida.
Las autoridades alemanas debían tener vigilado a Haijby.
Tal como están las cosas,
en estos momentos no queremos tener a ningún prisionero
de una nación aliada o de las naciones que desean permanecer neutrales.
Ese es el caso de Suecia, ¿no?
Han incumplido nuestro acuerdo.
Voy a ponerme en contacto con las autoridades alemanas
y le advierto de que llegaré hasta donde sea necesario.
Está en su derecho de hacerlo, por supuesto,
pero creo que perderá usted el tiempo, gobernador.
Haijby ya está en el tren hacia Estocolmo.
Próxima parada: Estación Central de Estocolmo.
¿Señor Haijby?
- ¿Sí? - Bienvenido a casa.
- Gracias. - Acompáñenos.
- ¿Quiénes son? - Hemos venido para recogerle.
- Prefiero coger un taxi. - Le llevaremos a Bromma.
No. Pare ya el coche. Pare el coche, ¡déjenme salir!
¡Déjenme salir!
- Tranquilícese. - Soy un hombre libre.
No, no, no, ¡pare el coche! ¡Pare el coche! ¡Déjenme salir!
Soy un hombre libre.
¡Déjenme salir!
No... ¡No!
¡No! ¡No!
¡Socorro! ¡Socorro!
¡Socorro!
¡Socorro!
Bien, examinaré al señor Haijby.
Pero, si me parece que está sano, no podré retenerle aquí,
contra su voluntad, bajo ninguna circunstancia.
Es un asunto de seguridad nacional.
Por lo tanto, espero que esté dispuesto a cooperar, doctor Rabe.
Debe comprender, gobernador, que me es imposible retener a alguien
para su cuidado sin una justificación basada en un diagnóstico.
¿Sus antecedentes penales y su dudoso estilo de vida
no son indicios de un trastorno mental?
Solo son indicios de un pasado criminal y de que ya ha cumplido su condena.
Verá, el señor Haijby tiene intención de difamar a su majestad el rey.
- Es mi obligación impedir que eso ocurra. - Muy bien,
pero mi honor como médico me impide ayudarle en lo que me pide.
Si se niega a ayudarme, doctor Rabe,
ya puede ir cogiendo su honor como médico y preparándose para pasar
el resto de su vida laboral atendiendo a lunáticos
muy lejos de este sitio,
en un lugar dejado de la mano de Dios, al norte del país.
Navidad, maravillosa Navidad.
El mundo se llena de paz,
los ángeles guardan silencio y la noche está en calma.
Y en el este brilla una luz celestial.
Aquí hace muchísimo frío.
Ya ha tenido bastante aire fresco, señor Haijby.
¿La compañía no era de tu agrado?
No quiero cortarte las alas.
Pero, Kurt, somos hombres modernos, ¿no es así?
No debemos quedarnos atrapados en el represivo pantano de la monogamia.
- Yo soy feliz estando solo contigo. - Pero...
yo no estoy acostumbrado a la bendición de sentir celos.
Por las mañanas, cuando regresas a tu casa con tu mujer,
mi corazón se llena de angustia y pesar.
¿Podemos no meterla en esto?
No hablemos de ella.
¿Está en el manicomio de Beckomberga?
Así es.
Habrá mucho por lo que rendir cuentas.
Tiene un gran peso en la conciencia.
No hablo de él.
Hablo de ti.
El sol brilla.
Hitler está siendo derrotado en el frente oriental
y hay pastel de patata para comer. ¿No le parece maravilloso, señor Haijby?
¿Puedes dejarla abierta un rato?
Quince minutos.
Buenos días.
- Hola. - Hola.
- ¿Puedo ayudarle en algo? - Hola, disculpe que la moleste.
¿Está de alquiler en esta casa?
No, mi marido y yo la hemos comprado.
- ¿Estaba en venta? - Sí.
El anterior propietario era insolente, así que se vendió en una subasta.
Yo soy el anterior propietario.
Ingrid, Karin, entrad en casa.
No tenga miedo.
No he venido aquí para reclamar la propiedad.
Pero es posible que dentro haya algo que me pertenece.
No lo creo. Estaba vacía cuando nos mudamos.
Por favor, es algo que podría salvarme la vida.
Venid conmigo. Vamos.
Decidí salir al exterior y dar un paseo para tomar el aire y observar las flores.
- Siento muchísimo lo que ha pasado. - ¿Sí? Pues yo me alegro.
Creo que el conocimiento profesional de la enfermera
le hizo darse cuenta de que no debía estar encerrado.
Tome. Se lo agradezco mucho.
Puede irse, enfermera.
Solo espero que usted también se dé cuenta, doctor.
Llevo un tiempo queriendo preguntarle
cómo puede tener encerrado a un hombre completamente sano.
Pero no voy a hacerlo
porque podría usted pensar que estoy paranoico
y eso prolongaría todavía más mi estancia aquí.
Quiero que me dé el alta.
¿Qué le parece esto?
Seguirá siendo un paciente de este centro.
Siempre tendrá la cama hecha. Deberá dejar aquí el sombrero y el abrigo.
Por lo demás, será libre de entrar y salir cuando quiera.
Eso me... Me parece... Me parece muy bien.
Y tendrá que seguir tomándose la medicación que yo indique.
Le prometo que seguiré tomándola como hasta ahora.
Gracias.
¿La bullabesa no está demasiado salada?
Sí.
El caldo está un poco salado.
Pero cuando añadas el pescado, quedará perfecto.
Es algo temporal, por supuesto.
Mañana empezaré a buscar alojamiento.
¿Allí te sometieron a electrochoques?
He oído hablar de ello.
Y me medicaron.
Al final no sabía si era de día o de noche,
si había pasado un mes o un año.
Le había prometido a Maj el antiguo piso, así que...
Bonito y espacioso.
Voy a preparar la habitación de invitados.
Tengo que trabajar o me volveré loco de verdad.
Nada te lo impide, ¿no?
Estás muy cualificado para trabajar en lo tuyo.
Haber pasado por un manicomio y una cárcel no son puntos a mi favor.
Encontrarás algo.
Sí. Sé servir mesas.
Puedo hacer de pinche.
- E incluso puedo fregar los platos. - ¿Y el Rydberg's?
Van a necesitar más personal. Y más ahora que han abierto el porche.
Quiero estar en el Lido.
Anna, necesito trabajar.
Lotten está embarazada. Ya abulta más que una casa.
Puedes ocupar su puesto.
- No sabes cuánto significa esto. - Pero...
tienes que prometerme que estarás tranquilo y que no empezarás a remover...
- Te lo prometo. - ...esa porquería.
Te lo prometo.
Disculpe, caballero. Ahora no puede entrar ahí.
Perdone. ¿Adónde va?
- ¡No! - Quieto.
Kurt, ¿eres tú? ¡Soltadle!
Vamos, podéis iros.
- Perdóname por presentarme así. - ¿Pero qué es lo que te han hecho, Kurt?
- Estás muy delgado. - Sí, han sido unos años bastante duros.
Sé lo que te han hecho, mi querido amigo. Lo sé perfectamente, lo sé.
El modo en que te han tratado me ha hecho sufrir mucho.
- No fue a ti a quien encerraron. - Te aseguro que lo intenté todo.
Pero, por desgracia, no pude hacer más. Simplemente, no...
Dejaron de pagarme la asignación cuando me detuvo la Gestapo.
No podíamos pagar una asignación
a alguien que estaba cumpliendo condena en la cárcel.
¿Y sabes cómo acabé allí? ¿Nunca te lo has preguntado?
Échame la culpa, échame la culpa, tienes todo el derecho.
No estoy aquí por eso.
No ha habido ni un solo día en el que no haya pensado en ti.
Estuvieron a punto de matarme.
Como te he dicho, tienes todo el derecho.
Creo que me merezco una indemnización.
Por mis sufrimientos.
Lo siento, pero no puedo hacer nada más por ti, Kurt.
En otros tiempos, te aseguro que te habría dado la mitad del reino.
Pero ahora no hay nada que pueda hacer.
Y, además, no podemos vernos más. Por tu propio bien.
¿Y así me lo pagas?
¿Esto es lo que recibo por haber servido al rey durante años?
Sí.
- ¿Has leído algo? - No es para leer.
Necesita sacárselo de dentro para que le ayude a descubrir la verdad.
¿Pero qué verdad?
¿La de Kurt?
Mis revelaciones van a sacudir los cimientos de la nación.
Me lo prometiste.
La gente que ha sido injusta tendrá que rendir cuentas.
¿Y qué me dices de ti? ¿Es que tú no has hecho nada malo?
Puede que sí, Anna, pero en este asunto tengo la conciencia tranquila.
- Aunque lo creas, no tienes alas. - ¿Cómo? ¿A qué te refieres?
No eres ningún ángel.
Vale, así que crees a Nothin antes que a mí.
- He llegado a conoceros muy bien a ambos. - Ya, muy bonito.
Por favor, no puedes publicar ese libro.
Disculpe que lo moleste.
Su doncella me ha dicho que lo encontraría aquí.
Haijby ha conseguido una editorial.
El libro está siendo corregido en estos momentos.
Si me han informado bien, en él salen los nombres de todos los implicados.
Y da muchos detalles acerca de su relación con el rey.
Tal vez el libro se imprima, pero nadie debe leerlo.
Compra toda la edición inmediatamente.
- ¿Se ha vendido toda la primera edición? - Eso es lo que...
- Debemos imprimir otra edición. - Antes escúcheme, Kurt.
- Ahora mismo. Es urgente. - Por supuesto.
Pero todavía tenemos que comprobar cómo es la recepción en sí.
Hay muchos libros que se venden rápido y luego no tienen ninguna relevancia.
Pero este no será así y lo sabe.
No podemos permitir que haya una gran demanda
- y no tengamos libros para vender. - Lo sé, eso debemos evitarlo,
pero creo que deberíamos esperar un poco y ser pacientes.
Hay gente muy poderosa
que estaría encantada de que el libro no pudiera comprarse.
Lo siento, no pienso darles esa satisfacción.
- Volvemos a hablar mañana. - Eso es. Adiós.
Adiós.
Está en marcha.
- No sabes lo que has desencadenado. - Nada malo, solamente la verdad.
Esto va a ser una verdadera avalancha.
- Sabes que volverán a silenciarte. - No, esta vez no.
- Profiteroles. - ¿Qué?
Los serviremos.
En la fiesta de lanzamiento. Quitaremos las mesas
menos una que colocaremos en el medio con los libros encima.
Vino y aperitivos en toda la sala. Esto estará lleno de gente.
- Y tú, sentado, firmando libros. - No me quedaré sentado.
Iré dando vueltas con una pluma de ganso.
- Espero que tengas razón, Kurt. - Claro que la tengo.
"Qué idea tan maravillosa has tenido, Kurt".
¿Cree la señora que podría añadir esa frase a su vocabulario?
Tenemos que abrir.
Hola. ¿Qué quiere?
Ha dejado que se vaya.
¿Por qué lo ha permitido?
Kurt Haijby debe volver a ingresar.
No creo que a ninguno de los dos nos beneficie
que salga a la luz cómo se ha tratado al paciente.
Acaba de escribir un libro. No creo que le guste mucho su contenido.
Ni tampoco a usted.
Podría decir que ese malnacido ha empeorado.
Imposible.
El personal había empezado a preguntarse por qué lo reteníamos aquí.
Y ahora, si me disculpa, debo irme. El deber me llama.
¿Qué haces?
¿Quería hablar con la editorial Granlund y Tjäder?
- Sí. - Ese número ya no está en servicio.
Maldita sea.
- ¿Qué te había dicho? - ¿Ya estás contenta?
Sé quién está detrás de esto. Este libro iba...
Tienes que dejarlo ya. Eso sería lo mejor para todos.
Olvídate y sigue con tu vida. Nunca conseguirás una compensación, Kurt,
pero podrías tener paz y tranquilidad. Hazme caso.
Reconocer la derrota es lo mejor que puedes hacer por ti mismo.
Hoy la gerente de nuestro restaurante tiene el día libre
y va a averiguar cuál es el menú del restaurante Operakällaren.
¿Qué estás diciendo? Estamos todo el día al completo.
Sí, lo sé, pero además de un restaurante floreciente,
tienes un gran equipo que me ha prometido que va a encargarse de todo.
Brindo por la persona más importante de mi vida.
- Salud. - Eres maravillosa y muy lista.
- No siempre has pensado así. - No, pero ahora sí lo pienso.
Y creo que debemos hacer lo que me sugeriste.
Hay que mirar al futuro. No necesito ese libro. No soy escritor.
Y, además, tampoco era la bomba que yo esperaba que fuera.
No, y las consecuencias habrían sido catastróficas también para mí.
Aquí están las pruebas de que yo jamás chantajeé
a la Corte Real y de que fui una persona íntegra.
Y de que, a pesar de ello, me hicieron pasar por un absoluto infierno.
Me he puesto en contacto con un periodista.
- El mejor. - Kurt...
Voy a ir a verle después de la comida. Te sugiero que tú vayas a dar un paseo.
Podrías comprarte un elegante abrigo de verano y...
- Kurt, ¿quieres escucharme un momento? - Aquí están mis clientes más especiales.
¡Pero bueno! Qué alegría verte. ¿Ahora trabajas aquí?
¿Qué tal estás, Sven?
¿Cómo pudiste dejar el Lido por este antro?
- A veces es bueno cambiar de aires. - Sí.
Bueno, ya que tienes información de primera mano,
¿qué nos recomiendas?
La perca. O las quenelles quizá.
Vengan a la cocina a probarlo y elijan ustedes mismos.
Será un placer. Voy a dejar que Sven y tú elijáis por mí.
Te espero aquí.
- ¿No quieres volver con nosotros? - Unos cuantos tuvimos que irnos.
- No creo que fuéramos bienvenidos. - ¿Por qué no?
Los hombres que nos parecíamos demasiado a usted fuimos despedidos.
No nos parecemos.
Tomaremos la perca.
Y no escatimes con el rábano.
Su visita me sorprende
y también me despierta bastante curiosidad.
- ¿Puedo hablar con usted en privado? - Por supuesto.
Mi asistente es tan capaz como yo de guardar un secreto.
¿Qué puedo hacer por usted, señora Haijby?
Kurt no es capaz de olvidar todo lo que ha ocurrido.
Se siente muy maltratado por ustedes.
Si recibiera una indemnización, podría olvidarlo y seguir con su vida.
El que ha causado el daño no debería ser compensado.
No, de ninguna manera.
Ya suponía que no me haría usted caso, gobernador.
Contaba con esa respuesta.
Por eso he venido a decirle
que me gustaría que Kurt recibiera 500 coronas al mes durante dos años.
Yo sería la que pagaría el dinero,
pero Kurt creería que viene del Estado y la Corte.
Es usted una mujer extraña, debo reconocerlo.
No, en absoluto.
No me gusta ver sufrir a quien ha sido tratado tan injustamente.
Y necesito un poco de paz.
¿Cree que podría ocuparse de lo que le estoy pidiendo, gobernador?
Si cree que vale la pena, entonces supongo que podría arreglarse.
Sería más fácil, señora Haijby, si nos pagara en efectivo,
sin recibos, si quiere que el señor Haijby no sepa nada.
Naturalmente.
- Entonces, ¿hay trato? - Muchas gracias.
Su decisión es cuestionable.
Debo decir que estoy muy sorprendido.
Lo comprendo.
Pero creo que esto podría resultarnos beneficioso.
Hemos decidido que recibirá el dinero durante dos años.
Lo ingresaremos en esta cuenta.
¿O quiere que se lo ingrese en otra parte, señor Haijby?
No, así está bien.
Entonces, creo que eso es todo. Me marcho ya.
Muchas gracias.
- Adiós. - Sí, adiós.
Dos años.
- Dos años... - Es mejor que nada.
- Debería ser un pago de por vida. - Tienes el traje negro en el despacho.
¿Perdón?
El gerente del restaurante no puede ir así, en mangas de camisa.
Quiero que venga a verme Kurt.
Traedme aquí a Kurt Haijby.
- Creo que no sería apropiado ahora mismo. - ¿No? ¿Y cuándo sería apropiado?
- ¿El verano que viene? - Iré a buscar a Lindner. Él se ocupará.
Mi padre necesita descansar.
- Vamos a tomar el aire. - Pobrecito, míralo.
Espero que se recupere.
Se lo ruego, Lindner. Tiene que ayudarme.
Por favor, tengo que verle. Enseguida.
No me parece aconsejable, majestad.
- Le prometo que lo intentaré, Gustavo. - Lindner, no le corresponde a usted...
Escúcheme, Eric.
Esto no es una orden.
Es una súplica desesperada.
No me prometa que lo intentará. Prométame que lo conseguirá.
- Lo haré. - Si alguien intenta detenerle,
se lo ruego, Eric,
tiene que salir en mi defensa por última vez.
Debe estar preparado. Vendrá a buscarle un coche a las tres.
Todo debe hacerse con la máxima discreción.
Por supuesto.
Y después no hablaremos de ello. ¿Lo ha entendido?
Entendido. Se lo agradezco muchísimo.
Gracias.
Lo he visto.
Esta será mi compensación.
Lindner.
El médico ha ordenado que descanse tranquilo,
rodeado tan solo por su familia.
No queremos llevarle la contraria en algo tan serio.
¿Lo entiende?
¿De acuerdo?
Ni en el restaurante ni tampoco en su casa.
He preguntado, pero nadie sabe dónde puede estar.
Lo siento mucho, pero he hecho todo lo que he podido, Gustavo.
- Me está mintiendo, ¿verdad? - ¿Cómo puede pensarlo?
Creo que es así.
Me está mintiendo.
He visto a Haijby.
No quería contárselo. Yo...
He intentado convencerle, pero no lo he conseguido.
No quiere verle.
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.