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¿Qué le pasó a Ali? Carmen.
Laura. ¿Qué haces? Es una niña.
Siempre supe lo que está bien y lo que está mal.
Tienes la mano más ancha. Estás loca.
No me acuesto con el marido de otra
y ni se me pasa por la cabeza hacerle daño a mi sobrina.
Nunca más vuelvas a acercarte a mi hija.
Mamá, ha venido el policía.
No sé qué hacer.
-Quiero estar presente en el interrogatorio.
-Dígame dónde está la niña. -¿Cómo que dónde está?
Debe estar aquí. -Si todo esto es cosa suya...
-Mi hija acaba de llamarme angustiada,
¿de qué habla?
No encuentran a mi hija, no está ni en casa ni en el colegio.
-Otra vez no, por favor, otra vez no.
¿Tenéis pinchado el teléfono de Inés?
Inés no ha recibido ninguna llamada desde anoche.
Imposible, acabo de oírla hablar.
No desde su móvil. Creo que hablaba con su exmarido.
-¿Él estaba aquí el día de la comunión? Dime la verdad.
-Sí.
¡Tú no me jodes la vida!
¡No me la jodes!
¡Eh! ¿Tú quién eres?
¿A ti qué te importa esto?
Puede que sea un ladrón, pero de ahí a secuestrar una niña...
-No te creo. -¿Para qué le iba a mentir?
-No es lo mismo pasar cuatro años en la cárcel que 40.
Haré que cumplas cada uno de ellos.
(Móvil)
Sí. Inés se vio con su exmarido
en una casa de esa zona,
la que está al final de la calle camino del mercado.
Científica ha encontrado restos de sangre en la casa
y es sangre de Nuria, la sangre es de hace pocas horas.
Si Federico, el exmarido de Inés, ya estaba detenido,
no pudo ser el agresor. Eso significa algo más:
volvemos a centras las sospechas en la familia.
Si ese comisario tiene razón y es uno de vosotros
el que ha provocado esta situación,
que rece para que sea la Policía quien lo descubra antes que yo.
No puedes ir a la Policía; yo he perdido una hija
y ahora se trata de Nuria, de mi sobrina,
¿crees que encubriría a mi hermano si estuviese relacionado con esto?
Fui la primera que lo delató
cuando pensé que estaba relacionado con lo de Alicia.
Y yo nunca te mentiría sobre una cosa así.
Hasta luego, Carmen.
Eduardo, Leticia sospecha algo.
¿Por qué no le dijiste desde el principio
que estabas conmigo? Cállate. ¿Quieres que sepa lo que hicimos?
¡Dios!
No lo está encubriendo, es su cómplice.
Los tenemos.
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(Móvil)
Mamá, ¿este no es el bolso de la profe?
Sí, se lo ha debido de dejar antes.
(Timbre)
Hola, Pablo.
Te lo has dejado aquí.
Te han estado llamando.
Gracias.
-Comisario, le están esperando. -Muy bien.
¿En qué puedo ayudarle?
Señorita.
-Quiero cambiar mi declaración
sobre la noche en la que desapareció Nuria.
-Nos ha mentido. -No, pero no he contado todo.
Mi novio, Eduardo, recibió una llamada
y se fue como a las 00:30 y no volvió hasta el día siguiente.
-Acompáñeme, por favor, por aquí.
"En Cienfuegos, la Policía y numerosos voluntarios
continúan buscando a Nuria Vega.
Partiendo del último paradero conocido de la niña,
las batidas están recorriendo todos los bosques
que rodean el lugar.
Mañana seguiremos con la búsqueda
y quien quiera colaborar
puede personarse en Vega Alta o en La Dehesa,
Pinar de Balbuena o en la carretera de la Cruz de Piedra.
En estos momentos tan difíciles la solidaridad se hace evidente
en el pueblo de Cienfuegos y..."
Víctor.
Eduardo está saliendo.
Por las pintas que lleva, irá a la batida.
Iré tras él. Yo me quedo a vigilar a Carmen.
¿En qué grupo crees que irá Eduardo?
Al que se esté acercando más al lugar donde tienen a la niña.
Quiere eliminar pistas y pruebas que haya dejado,
como hizo con el coche.
Vamos, vamos, señores.
Venga, por favor, que no tengo todo el día.
Está bien. ¿Quieres avisar a esos?
A ver, señores, por favor,
que no estamos de paseo, que estamos buscando a una cría.
Bueno, ya saben, si encuentran algo, no lo toquen,
levantan la mano y gritan, ¿de acuerdo?
Podría tratarse de una prueba, así que repito, no lo toquen.
Vamos.
Formen una línea, por favor. Formen una línea.
-¡Nuria!
-¡Nuria!
-¡Nuria!
-¡Nuria!
(Móvil)
-¡Nuria!
-Sí, ya estamos en el Pinar de Balbuena.
El grupo 2 ha llegado a Vega Alta, el 3 empieza a peinar La Dehesa
y los de la Cruz de Piedra van más lento.
Ya vamos todo lo más deprisa que podemos.
Esto es muy grande y somos muy pocos.
-¡Nuria!
-¡Nuria!
-¡Nuria!
-¡Nuria! -¡Nuria!
-¡Nuria! -¡Nuria!
¡Nuria!
No tienes por qué andar esquivándome.
Genial, porque no lo estaba haciendo.
Ya. Bueno, por si acaso.
Víctor, sé lo que hay
y reconozco que por un momento quise más
y, de verdad, pensé que podríamos tenerlo,
hasta que entendí lo que pasaba.
¡Ah! De alguna forma me pasaba lo mismo
que te pasa a ti,
quieres a Laura aun cuando las cosas no van bien.
Hombre, claro que la quiero, es mi mujer.
No lo digas así, como si fuera un trabajo, no lo es.
Ya, ya.
Supongo que tampoco eres tan duro como nos quieres hacer creer.
Inés, tú te mereces a un buen tipo.
Gracias a ti, ahora lo sé.
¡Aquí, aquí! ¡Mirad! ¡Aquí!
Aquí.
Mirad.
-¿Tú eres tonto? ¿No dije que no tocarais nada?
-Lo siento. -¿Es de Nuria?
-Se lo dejó Pablo. -Dios mío.
-Trae. -Lo siento.
Eduardo miente, no encontró el walkie,
lo puso ahí. Vi cómo se agachaba, sacaba algo del bolsillo
y después se ponía a gritar.
Pensábamos que iba borrar pruebas, pero nos puso una pista falsa.
¿A qué distancia estabas de él?
No lo sé, 15 metros. ¿Qué importa eso?
Para saber la definición con la que puedes haber visto
un objeto de ese tamaño.
Se supone que nuestro trabajo es estar ahí,
donde pasan las cosas, me pegué a él e hice mi trabajo.
¿Te parece suficiente como para incriminarle?
Denos tiempo. No podemos esperar.
¿Y qué hacemos? Solo tenemos una opción:
interrogar a Eduardo Castro. Pondré sobre la mesa
todos los indicios que tenemos contra él
y esperemos que eso le haga romperse y confesar.
¿Y si no se rompe? Esta es la oportunidad que tenemos,
no puedo dejarla escapar.
Gracias a usted por fin damos un paso adelante
en la investigación.
-Me alegro. Solo intento ayudar, como todos.
-No se quite méritos,
es precisamente usted quien encontró esto.
-Sí. Espero que sirva de algo.
-Ya ha servido de algo. Científica lo ha examinado.
-¿Qué han encontrado? -Eso es lo de menos, señor Castro.
Lo interesante es lo que no han encontrado.
No hay huellas de Nuria ni de su captor.
A menos que su captor sea usted
porque las únicas huellas que hay son las suyas.
-Claro, porque fui yo quien lo encontró.
-Y lo cogió a pesar de que les pedimos
que si encontraban algo, se limitasen a señalar.
-Sí, lo siento, no lo pensé en ese momento.
-Puede ser, pero hay otras opciones, ¿no?
Imaginemos un momento que alguien está implicado
en la desaparición de Nuria Vega
y la vez pasa por ser una de tantas personas
que ayudan a buscarla, ¿me sigue? -Claro.
-Imaginemos que esa persona
por un momento se da cuenta de que uno de los grupos de busca
se está acercando adonde tiene la niña,
naturalmente no quiere que la encuentren.
Y entonces se le ocurre una idea estupenda:
puede engañarlos a todos, puede dejar un objeto
en la zona de búsqueda más alejado del paradero de la niña
y fingir que lo encuentra;
su esperanza a partir de ese momento
es que todos busquen por allí y se olviden de los demás sitios.
¿Qué le parece mi razonamiento?
Aún no he terminado.
A esa persona se le ha dicho como a todas las demás
que si encuentra algo, no debe cogerlo, solo señalarlo
y él, sin embargo, lo coge
para que si no borró del todo sus huellas del objeto
estas tengan una justificación.
¿Qué le parece el relato?
-Mire, yo solo quería ayudar, no sé a qué viene todo esto.
-¿Y qué me dice si le cuento
que acabo de pedir que examinen su coche?
¿Cree que allí encontraré algo?
O estará igual de limpio que el walkie-talkie?
-En mi coche no van a encontrar nada.
-Usted ha puesto buen empeño en ello.
Después de todo, mientras medio Cienfuegos
salía a buscar a Nuria Vega,
usted decidía que era mucho más urgente lavar su coche
y no solo lo lavó por fuera,
sino que también lo lavó por dentro.
-¿Y eso me hace culpable?
-No, no, pero ¿sabe qué pensará el juez?
Que es un indicio más.
Y hay otros.
Su novia, Leticia Rodríguez, vino a vernos.
Sí, vino.
Y nos dijo que la noche en que se llevaron a Nuria Vega
de la casona usted no durmió en casa.
-Ya se lo dije, fui a ver a mi hermana y me quedé con ella.
-Yo creo que en efecto fue usted a ver a su hermana,
pero...
también creo que no se quedó allí toda la noche.
-Mire, Nuria es parte de mi familia y yo nunca le haría daño,
nunca.
Le he ayudado en todo, ¿no?
-¿Y por qué no se esfuerza un poco más?
Dígame la verdad.
-Se la estoy diciendo.
Se la estoy diciendo todo el rato y no le basta.
Soy inocente, se lo juro.
Yo no le hice nada.
No le hice nada.
-Y si usted no lo hizo,
¿quién lo hizo?
-Bueno... Quiero un abogado.
-No necesita un abogado, no está detenido.
-¿Y va a detenerme?
-De momento no.
¿Y ahora qué?
¿De qué ha servido el interrogatorio? De nada.
¿Ha confesado? No.
¿Ha dicho algo que no supiésemos? No.
¿Nos ha acercado a la niña? ¡No!
¿Te quieres tranquilizar? No.
Yo también pensé que iba a romperse.
De hecho, casi lo hace. Tu padre tenía razón,
había que intentarlo. No se trata de eso.
¿Y de qué se trata? De escuchar a los demás.
En algún momento tendréis que hablar de vuestros problemas,
lo sabes, ¿no?
¿Tú y yo cuándo vamos a hablar de lo nuestro?
Lo siento.
¿Qué hacemos ahora? No lo sé.
Estamos en un callejón sin salida.
Espero que tu padre tenga alguna idea.
Y yo espero que estés hablando del caso.
-Señor. -¿Qué pasa?
-Tenemos un testigo.
-Buenos días. -Dígame lo que vio
y a qué hora lo vio, si lo recuerda.
-A las 04:00 abro el horno,
así que estaba saliendo de mi casa para ir allí.
Mi casa está muy cerca de la casa de Amalia,
donde dicen que tuvieron encerradas a esas crías.
-Siga, por favor.
-Vi un coche cerca de la casa con las luces apagadas.
-¿Puede describir el coche? -Sí, lo barrí con mis luces.
Era un coche gris.
Desde joven tengo buena memoria para los números
y me fijé en la matrícula.
2856 CNB.
Cojonudo. Para un testigo que tenemos y nos señala a nosotros.
Los vecinos están pendientes de los movimientos sospechosos
y nosotros hacemos unos cuantos. Unos cuantos que nadie debería ver.
Nos han visto a nosotros, pero pueden haber visto a Eduardo.
Ya, Laura, por eso me cabreo, porque podían haberle visto a él,
pero nos ven a nosotros.
¿Seguro que tú eres psicóloga? ¿Seguro que tú eres policía?
A él no le vieron, pero no lo sabe. Podemos utilizarlo.
No me lo digas, has tenido una idea.
Una buenísima que la vas a odiar.
¿No la encuentras? No.
¿Está segura que es la de esta semana?
Sí, "Alma de sangre". Eso decía el periódico.
Ah, mira.
Aquí está. Qué bien.
Muchas gracias. A ti.
Hasta luego. Adiós.
¿Y ahora qué?
A esperar.
Toma. Gracias.
-¿Qué corría tanta prisa? -¿Has sido tú?
-¿Yo qué?
-Tienes llaves de mi coche.
-De nuestro coche, por si no te acuerdas.
Yo tengo llaves. ¿Qué pasa? -Por favor...
Por favor, Leti, no me merezco esto, ¿vale?
-No sé de qué me hablas, Eduardo.
-Alguien ha abierto nuestro coche. Dime si has sido tú.
-¿Es por lo de Nuria? -¡Dime si has sido tú!
Bueno...
-No.
¿Qué pasa? Alguien lo sabe.
Pasa.
¡Lo sabe! ¿De qué hablas, Eduardo?
Me ha visto con la niña. A ver...
Te estás obsesionando, Eduardo.
Si la Policía de verdad supiera algo, ya habría...
Hay que cambiar a la niña de sitio.
¡Ya!
-Mamá, ya he terminado. ¿Puedo ver otro?
Sí, claro que sí, cariño. Ahora vamos.
Hola, Edu.
Guarda eso.
Guarda eso.
-Plaza, según el informe, se ha tomado declaración
a seis testigos. Aquí solo hay cinco declaraciones.
-Falta la del panadero. No hace ni una hora que se marchó.
Le tomó declaración el comisario y se quedó él la declaración.
Si quiere, le aviso. -No, no se preocupe.
El comisario estará ocupado con sus cositas de comisario.
-Vale.
Carmen,
si la encuentran, voy a morirme en la cárcel.
Eso no va a pasar, ¿me oyes?
Igual es mejor contar la verdad. No, no.
Carmen, por favor. No vamos a hacer eso.
¿Y qué vamos a hacer, joder? No lo sé.
Sí, tenemos que hacer lo que tú has dicho,
tenemos que levárnosla de allí,
pero no lo puedes hacer tú, puede que te estén siguiendo ya.
¿Qué dices? ¿Me están siguiendo? ¿Quién me está siguiendo?
¿La Policía? A ver, Eduardo,
¿has hecho algo que no debieras?
He ido a casa de Leti.
No sé,
pensaba que quizá ella me había puesto la...
La nota en el coche. Ella tiene las llaves.
¿Algo más?
No sé.
Está bien.
Está bien, escúchame.
A partir de ahora solo tienes que hacer lo que yo te diga.
Tienes que actuar como si nada de esto hubiera sucedido, nada.
Que no te vean preocupado, que no te vean hacer nada raro,
pero que todos te vean.
Sí.
Si Eduardo y Carmen piensan que alguien sabe dónde tienen a Nuria,
irán a cambiarla de sitio. Exacto.
Él no puede o no debe. Mi padre...
El comisario le dejó claro que era el principal sospechoso
y, después del mensaje que le dejamos,
el tío estará yéndose de vareta. Eres muy expresivo.
Qué pena que no pueda decir lo mismo.
Creo que esto nos queda grande. Voy a llamar a Casas.
Así que creéis que Eduardo o Carmen nos llevarán hasta Nuria
esta noche. Sí, señor.
¿Por qué? Eduardo nos la intentó jugar
con el walkie. Eso será porque las batidas
estaban cerca de la niña. Por eso tengo a Eduardo localizado.
Está en un bar del pueblo de lo más tranquilo y sin prisa.
Eso significa que es Carmen quien irá a por la niña.
Su hermano tendrá una coartada perfecta,
todo el mundo le habrá visto.
Pero ¿cómo estáis tan seguros de que va a hacerlo esta noche?
Laura.
Venga.
Oí una conversación entre Eduardo y Carmen.
Muy bien. Está claro que necesitaréis refuerzos.
Nos será útil tener un localizador. Os lo mandaré.
Mantenedme informado. Iré montando el operativo.
Laura. ¿Sí, señor?
Está claro que estamos empezando a funcionar como un equipo.
Buen trabajo.
Dice que esto ya empieza a parecerse a un equipo.
¿Y te sientes culpable? Acabo de mentirle a mi superior,
cómo no voy a sentirme culpable. Tranquila.
A mí la primera vez me pasó lo mismo, la segunda...
Y mírame ahora.
Quiero a todas las unidades que estén alertas.
Y que a nadie se le ocurra decir una palabra sobre el operativo.
¿Se puede saber dónde está Vidal?
-Torrellas.
-¿Qué quieres, Vidal?
-Me han dicho que tuviste algo en la casa donde tuvieron a la niña.
-Ya se lo he contado al comisario. -Pues cuéntamelo a mí otra vez.
-Salí de casa para abrir el horno, a eso de las cuatro.
-¿Desde cuándo vas tú a la panadería a las cuatro?
-Joder, Vidal. Me pasé por donde Lupe antes de ir al horno.
-Un día de estos tu mujer te va a cortar los huevos, ya verás.
-¿Te cuento o no lo que vi? -Cuéntame.
-Un coche, con las luces apagadas, aparcado junto a la casa de Amán.
-¿Qué coche?
Marca, matrícula, color. Dime algo más.
¿Dónde vas? A poner el localizador en el coche.
¿Con ella en casa? No va a salir.
¿No se supone que tiene que ir a por la niña?
Tendrá que esperar a que se haga de noche.
Tendremos que esperar nosotros.
¿Y cuándo lo colocamos? Después no me va a dar tiempo.
Además, si enciendo la linterna, me verá todo Dios.
Está bien.
No es lo mismo. ¿El qué?
Estoy a punto de obedecer una orden de mi padre.
Y esto que esté de nuestra parte, no sé, le quita la gracia. ¿No?
¿Tiene que estar prohibido para que te interese?
Ese soy yo. Igual te has equivocado de bando.
No te creas, que estuve tentado.
Pero había algo que me ponía más. ¿Qué?
Pillar a los malos.
(Portero)
(Timbre)
(Timbre)
Hola. Hola.
Y perdona si te molesto. No, no es molestia.
¿Te importaría que pase?
Pasa. Gracias.
¿Quieres un café?
No, no. Quería pedirte un favor.
¿Te importaría que te dejara esta noche a Pablo?
Necesito descansar. Y contaba esta noche con Emi, pero...
Déjame hablar primero con Víctor, ¿vale?
Iba a llevarme hoy a cenar, una cena romántica.
Sabes que últimamente las cosas... No, no, de ninguna manera, mujer.
No, no, ya encontraré con quien dejar al crío.
Podemos ir cualquier otro día. Ni hablar.
Lo primero es lo primero.
Carmen. ¿Qué tal? ¿Cómo estás?
Bien, bien, Víctor, ya me iba.
Que lo paséis muy bien. Gracias, gracias.
¿Que lo pasemos bien? ¿Has colocado el localizador?
Sí.
Funciona.
Bien.
¿Adónde vamos? A casa de los abuelos.
Hoy te quedas con papá.
¿Por qué papá no viene a casa? ¿O es que nunca va a volver?
No lo sé, cariño, de verdad que no lo sé.
Pero no pienses en eso, por favor.
Pablo, por favor.
Venga.
Mi niño. ¿Estás bien?
Amor mío, qué ganas tenía de verte.
¿Te puedes quedar con él esta noche?
Claro. Anda que no tengo ganas yo de pasar un rato con mi niño.
Y supongo que tú también conmigo, ¿no?
¿Estás bien? Sí, sí, sí.
Gracias. Carmen.
Si quieres, en vez de pasarte mañana a recogerlo,
te lo llevo yo a casa.
Bueno. Podría...
No sé, podría llevar algo para desayunar.
Si te parece.
No hace falta, Roberto. Sé que no hace falta.
Es solo que me gustaría.
Te echo de menos, Carmen.
¿Te vas a dormir pronto?
¿Vale?
Te llamo mañana.
Ven aquí, campeón.
¡Oh! Tenía muchas ganas de verte, mi niño.
Coge esta. Venga, tiro.
¿Gordo o fuego?
31. ¡Ja!
Invito a ronda. Bebe, acábatela.
Vamos.
¡Ay!
Ino, cuatro, por favor.
Gracias.
(Teléfono)
¿Sí?
Gracias.
Eduardo, sigue en el bar y hace porque le vean.
Está trabajándose una coartada.
No hay movimiento en la calle. No tardará en salir.
Creo que la he visto en la puerta.
Ahí sale.
Buenas noches, Carmen.
Mierda, Vidal.
Vidal, buenas noches. ¿Qué, pasa alguna novedad?
No, perdona que te moleste. No, no hay ninguna novedad.
Por lo menos de manera oficial.
Pero es que quería hacerte algunas preguntas.
Pero yo ya le conté todo al comisario.
Este gilipollas lo va a estropear todo.
No lo coge.
Comisario.
¿Ha enviado usted a Vidal a hablar con Carmen?
Pues está aquí.
Tiene que quitárnoslo de encima antes de que lo estropee todo.
Todo eso que me ha contado ahora ya lo sabía.
Pero quería preguntarte sobre otra cosa.
¿Y qué?
Tu vecina, la maestra y su marido.
Ah.
¿Has visto que hicieran algo raro, algo a deshora?
No, no. ¿Por qué?
(Teléfono)
Perdona, Carmen.
Sí, comisario.
No, ahora mismo estoy con un asunto personal.
Sí, señor, voy ahora mismo.
Lo siento, Rafael, pero tengo mucha prisa.
Si ves algo raro... Os llamo.
No, me llamas a mí.
Vamos a tener que esperar a que Vidal se aleje.
Carmen acaba de salir. Operativo en marcha.
-¿Qué está pasando aquí, comisario? -Seguimos a un sospechoso.
-¿A quién?
-Si hubiera estado donde tenía que estar en lugar de atender
asuntos personales, lo sabría.
Porque eran personales, ¿cierto?
-Yo creo que no soy el único que esconde asuntos personales.
¿No cree, comisario?
Reduce.
Con esto no hace falta que te acerques tanto.
Si ve los faros y siente que la siguen,
podría asustarse y cambiar de planes.
Derecha.
Izquierda.
Carmen se dirige al bosque.
Se ha parado.
Comisario, el coche de Carmen Castro se ha detenido
junto a la carretera. En el camino de la cruz de piedra.
Comisario, ha entrado en el bosque. La seguimos.
Gracias, Víctor.
A todas las unidades, la tenemos.
Estén listos a intervenir a mi orden.
Lo haremos con sumo cuidado.
Sin alarmas.
Sorprenderemos al sospechoso sin que tenga ocasión de huir.
(Teléfono)
Sí.
Comisario, Carmen Castro tiene una pala y se dispone a cavar.
Llame a sus hombres.
¿Lo han encontrado?
Lo siento.
Hay una persona detenida.
Supongo que es consciente de su situación.
Sí.
¿Qué tiene que decir?
Que soy culpable.
¿Culpable de qué, señora Castro?
¿De mover el cadáver de su sobrina?
¿De encubrir a su hermano?
No. ¿Culpable de qué entonces?
De la muerte de mi sobrina.
¿Usted mató a Nuria Vega?
Sí. Fui yo.
¿Usted, con ayuda de su hermano?
No.
Señora Castro. No, yo sola.
Mi hermano no ha hecho nada, señor.
Lo han detenido. Señor Casas, mi hermano es inocente, suéltelo.
Si lo es, le aseguro que lo soltaremos.
Pero antes, tiene que contarme punto por punto lo que ha pasado.
Mi sobrina Nuria sabía todo sobre el secuestro de Alicia.
Ella misma me había dicho que sabía quién se la había llevado.
Pero que no me lo podía contar.
Y usted decidió sacárselo por su cuenta.
Así es.
¿Quién se la llevó del colegio?
Yo. ¿Cuándo?
A la hora del recreo, por la mañana.
Y eligió la casa de Amalia para esconderla.
La misma casa en la que curiosamente
habían encerrado a su hijo.
Solo que cuando desapareció Nuria,
aún no sabíamos dónde habían encerrado a su hija.
¿O usted sí que lo sabe? No.
No, no.
Así que se llevó a Nuria a ese lugar por casualidad.
¿Qué esperaba exactamente enterrándola allí?
Que me confirmara que había sido su madre, Begoña,
quien se había llevado a mi hija.
Cuestión de la que ya estaba completamente segura.
Sí. Así que decidió actuar
por su cuenta, se llevó a Nuria y la encerró.
Y por la noche llamó a su hermano.
Sí. ¿Para qué?
Me dijo que fuese.
-Así que se levantó sin decirle nada a su novia.
-Era tarde, no quería despertarla.
-Se levantó, se fue a casa de su hermana, ¿y?
¿Qué más, señor Castro? ¿Qué más? ¿Qué pasó en casa de su hermana?
¿Qué pasó, señor Castro? ¿Por qué le llamó
la noche que murió Nuria?
No podía dejar solo a mi hijo.
Así que llamó a Eduardo y le pidió que se quedara con el niño
mientras...
¿Tuvo que darle alguna explicación a su hermano?
No. No, no, no me preguntó nada, así que no tuve que mentirle.
¿No le preguntó nada a la una de la madrugada?
No.
Así que dejó a su hermano allí y...
Y fui a esa casa.
A la casa de Amalia.
Porque esperaba que la niña, la dueña del secreto, le contara
quién se había llevado a Alicia. Sí.
¿Y se lo contó?
No.
Volvió a negarse a hablar.
¿Qué hizo usted entonces?
Perdí los nervios.
¿Discutieron? Sí.
Y la golpeó.
Fue un accidente.
A falta de los resultados de la autopsia, el relato encaja
punto por punto con lo que sabíamos.
¿Y el coche de Eduardo?
Dice que cogió las llaves y se lo llevó sin que supiese nada.
Pero al día siguiente, lo limpió. A petición de la propia Carmen.
Ya. ¿Y qué dice Eduardo?
Absolutamente nada. En realidad, es lo que más le conviene.
Con la confesión de Carmen y habiendo solo indicios contra él.
Miente, Carmen Castro miente, los dos mienten.
Fui yo quien le guió para detenerla cuando Carmen intentó
cambiar el cadáver de sitio, señor. Ella ha confesado ser la autora
de la muerte. Pues no es verdad. Rehuía su mirada
durante todo el interrogatorio. Quizás sea vergüenza.
Mire su cara. Y su respuesta.
Usted mató a Nuria, ¿verdad?
Sí, fui yo.
Sí, fui yo.
Usted, con ayuda de su hermano.
No. Responde tarde a sus preguntas,
intenta construir un relato coherente.
Conozco a Carmen.
Conocer a alguien no es un argumento, Laura.
Pero hacer un análisis de comportamiento, sí lo es.
Por eso estoy en este caso. ¿No es cierto?
Porque soy psicóloga, además, fue usted quien encontró un valor aquí.
¿Ahora no confía en mi análisis?
Confío en tus capacidades, Laura. Pero cuando uno se infiltra
y se acerca a alguien tanto como tú Carmen, se corre
el peligro de empatizar demasiado. Eso no ha ocurrido.
Sabes que tengo razón. Tienes una implicación emocional con ella.
Y a veces, eso impide ver cómo son las cosas en realidad.
No es el caso. A estas alturas, Laura, no me sirve
lo que me digas, necesito pruebas. Y una prueba tan clara que rebata
el hecho de haber encontrado a Carmen desenterrando el cadáver
de Nuria Vega. Se la daré.
Pero mientras, si confía un poco en mi criterio, le pido un favor:
ponga a Carmen y a Eduardo Castro en celdas contiguas.
Y pida una autorización al juez para escuchar su conversación.
Yo también sé cuándo mientes tú.
Laura,
No pasa nada porque las cosas te afecten de manera personal.
Somos humanos.
Tenemos sentimientos, y a veces...
Está bien compartirlos con la persona que tienes enfrente.
¿Quieres que comparta lo que siento?
Sí.
Creí que éramos un equipo.
Lo somos.
Y si de verdad piensas que Carmen miente, demostrémoslo.
Cursa una petición formal al juez.
Una escucha y una grabación.
Carmen Castro y Eduardo Castro.
Yo no puedo más. No, escuchadme.
Tienes que aguantar un poco más, tienen que son parte.
Eduardo, escúchame. Escúchame, te van a soltar.
No hay nada contra ti. Carmen, escucha un momento.
Escúchame tú a mí.
Tú no has hecho nada, así que no tienes nada que temer.
¿Y tú?
Yo estoy donde tengo que estar. ¿Qué le has dicho al comisario?
Nada. Nada, que me quedé cuidando a tu hijo, que luego te fuiste.
O sea lo que habíamos... Lo que habíamos decidido hacer
desde el principio, contar la verdad,
y es lo que vas a seguir haciendo, ¿me oyes? No decir otra cosa
que no sea la verdad.
No te preocupes por mí.
¿Cómo quieres que no me preocupe?
Eduardo, ya no hay vuelta atrás.
(Puerta)
Comisario, la detenida ha rechazado la visita de su marido.
¿Has ido a verla?
No ha querido verme.
Ni te acerques a nosotros.
Por el amor de Dios, hijo.
La encontraron con el cuerpo de la niña en sus brazos.
¿Cómo puedes...?
Señora...
Vamos.
Vamos.
No me toques. No vuelvas a tocarme.
No quiero saber nada más de ti. -No me hagas sentir
como si todo esto fuese culpa mía. -Le diste permiso a la Policía
para que interrogaran a nuestra hija.
-¿Y qué tiene que ver eso con...? -Que les hiciste creer
que Nuria sabía algo. Y que le diste alas
a la loca de tu cuñada.
¿Sabes qué es lo peor? Ni siquiera así reaccionas.
Acaban de matar a tu hija y ahí sigues como si nada.
-¿Cómo puedes decir eso? -Ella te quería, Andrés.
Nunca fuiste un buen padre, pero ella te quería.
-¿Te crees que a mí esto no me duele?
-Me da igual si te duele o no. Todo lo que había entre nosotros
ha muerto. -¿De quién es la culpa, Begoña?
Tienes razón, la niña era lo único que nos unía
porque tú no me has querido nunca.
Laura.
Laura.
(Timbre)
Acabamos de enterarnos de lo de Carmen.
No puede ser. Estoy seguro, Carmen jamás podría hacer algo así.
Tú has tenido tiempo de conocerla, Laura.
Y tampoco me lo puedo creer.
¿Has hablado con ella?
No, ella no ha querido verme.
(Sirena)
¿A qué venís ahora? Tenemos orden
de registrar tu casa, Roberto.
¿Y esos, qué hacen aquí? Son mis vecinos, Vidal.
Ya. Pasad.
Tu mujer no llevaba el móvil cuando la detuvimos.
No sé, estará arriba, en la habitación.
Es donde lo suele dejar.
Tienen que esperar fuera hasta que acabemos, ¿de acuerdo?
Ven aquí, Pablo.
Roberto. ¿Es el móvil de Carmen? Vamos a mi casa.
No, Laura. No hace falta. No tenéis por qué esperar aquí.
Niños, vamos a casa de Laura.
Eso es un delito, Roberto. Obstrucción a la justicia
creo que lo llaman. Víctor. ¿Por qué lo has cogido?
No lo sé.
Ya has visto cómo funciona la Policía, Laura.
Tienen la confesión de Carmen, pueden cerrar el caso.
¿Para qué se van a complicar la vida? Solo les interesa
el teléfono si les confirma que Carmen es culpable.
No voy a colaborar en eso. Sé lo mucho que has ayudado
a Carmen con lo de nuestra hija. Te has hecho amiga suya.
Por favor, no digas nada. No lo diré. Y Víctor tampoco.
¿Y si el teléfono demuestra que Carmen es inocente?
Quizá con el teléfono puedas reconstruir
lo que hizo Carmen ese día. Y si es inocente,
igual ahí hay una prueba, ¿no? Entonces, voy a encontrarla.
¿Tú? Soy lo único que tiene.
Y ella es lo único que tengo yo ahora mismo.
Me he enfrentado con toda mi familia por ayudarla.
Carmen me necesita.
Y yo voy a necesitar tu ayuda, Laura.
Cuenta conmigo. Con nosotros. Comprobaremos todas las llamadas
que se hicieron ese día desde que se llevaron a Nuria
del colegio. Hizo una llamada a las 9:32.
Media hora después de dejar a Pablo en el colegio.
¿A quién llamó?
(CONTESTADOR) Despacho de Sarabia y Cáceres abogados, buenas tardes.
Papá.
Pablo, tienes que ser fuerte. ¿Me oyes? Todo va a salir bien.
Y mamá va a volver muy pronto a casa.
Deja ya de mentirle. Emi, por favor, no empieces ahora.
¿Emi, qué, eh? ¿Qué? ¡Que no voy a discutir ahora!
Hija, anda, coge a Pablo y vuelve a casa, por favor.
Roberto, ¿por qué no vais Víctor y tú al abogado
y me quedo yo con el niño? ¿Eh, Víctor?
Claro, cariño. Yo no tengo la confianza
que tiene Carmen con Laura, pero bueno.
Quiero lo mismo que vosotros, descubrir la verdad.
Gracias.
Vidal. -He comprobado la coartada
de Eduardo Castro. Él tampoco pudo haber secuestrado
a Nuria Vega. Una gran cantidad de testigos
confirman que estuvo en el quiosco hasta mediodía.
-¿Si no fue él? -Sé que hizo desaparecer
un testimonio de esa noche. De una persona que afirma
haber visto el coche de la maestra cerca de la casona.
-No me pareció relevante. Yo creo que sí se lo pareció.
Y por eso mismo lo hizo desaparecer.
-No diga estupideces, inspector. ¿Por qué iba yo a proteger
a esa mujer? -Porque se acuesta con ella.
-Por favor.
-No hablo por hablar. La vi salir del hotel.
-Vidal, no me acuesto con ella. -¿Se da cuenta, comisario,
que cualquier otra explicación sería mucho peor?
-Denúncieme a Asuntos Internos. Abrirán una investigación
y saldrá de dudas. ¿Algo más? -Eso haré.
-Hágalo. Yo también haré lo que me corresponde.
A partir de este momento está usted apartado
de la investigación. Su trabajo se limitará
a las tareas de campo que se le encarguen.
-Muy bien, castígueme por ser un buen policía.
¿Pero sabe qué? Que más tarde o más temprano,
cada cosa acaba en su sitio, comisario.
¿Hay alguna novedad? -¿Puede decir algo?
-¿Alguna declaración?
¿Papá no va a conseguir que mamá salga de la cárcel?
No voy a verla más, ¿verdad?
Papá va a hacer todo lo posible y te prometo que yo también, ¿vale?
Solo necesito saber si mi mujer, Carmen Castro, estuvo aquí
la mañana del pasado miércoles. Sí.
¿A qué hora?
(Teléfono)
Llegó puntual, a las 10:30. Justo una hora después se fue.
Lo sé porque venía un agente para una firma
precisamente a esa hora.
A las 11:30. Sí. Y tuve que interrumpir
mi reunión con su esposa. ¿Algo más?
Usted ya me ha dicho que no me puede contar a qué vino,
pero quizá me pueda responder a otra pregunta.
Tenga en cuenta que han detenido a Carmen, por favor.
Su esposa iba a tomar una decisión muy importante
y necesitaba consejo legal. ¿Y después de que la detuviesen
volvió a ponerse en contacto con usted?
Señor Vega, este no es un despacho criminalista.
Su esposa vino a verme para que la ayudara
con los papeles del divorcio.
Tenía la esperanza de que todo se arreglase
entre nosotros.
Con el tiempo.
Supongo que he sido un imbécil. Cuando quieres a alguien
no es fácil renunciar, ¿no? No pasa nada.
Es una buena noticia después de todo, ¿no?
Si Carmen salió de aquí a las 11:30, entonces,
no fue ella la que se llevó a Nuria del colegio.
Roberto, esto solo prueba que Carmen no pudo llevarse
a tu sobrina.
No que no la matase.
A la hora a la que se llevaron a Nuria del colegio
todos los posibles sospechosos estaban reunidos en el restaurante.
Germán, Pilar, Inés.
Andrés y Roberto.
Germán los había reunido allí para decirles
que dejaba el negocio. Yo estaba allí presente,
así que no hay dudas. Ninguno de los cinco
pudo secuestrar a Nuria. Carmen estaba en el abogado.
Y Eduardo en el quiosco. Así que, o se nos escapa algo
o hay una tercera persona con la que no hemos contado
hasta ahora.
El informe detallado del cadáver de Nuria Vega.
Mi primera impresión estaba equivocada.
Con toda la tierra y la suciedad y siendo de noche...
-No se disculpe, cuénteme lo que ha descubierto.
-El pelo también lo ocultaba. La niña, antes de caer
y darse contra la chimenea, ya había recibido un golpe.
Es una contusión en el hueso temporal izquierdo,
justamente encima del oído. ¿Y no pudo hacérsela al caer?
Contra la escalera o contra algún mueble.
-No, no. He examinado tanto el lugar como el cadáver.
Alguien la golpeó con un objeto contundente
en la cabeza. Y eso fue lo que la hizo caer
contra la chimenea. -¿Qué tipo de objeto?
-Sabemos que es un objeto romo. De sección curva,
de no gran tamaño. -Así que la muerte de Nuria
no fue accidental.
¿Usted qué sugiere, que soy tan estúpida
como para ir a la cárcel por algo que no he hecho?
Le aseguro que encontraremos el arma homicida.
Y entonces sabremos la verdad. No quiero una disculpa.
Bien, entonces, centrémonos en Carmen
y averigüemos por qué miente.
¿Estás diciendo que me has hecho venir aquí
para decirme esto? Y que no quiero volver a verte.
Adiós, Roberto.
Quiero las escuchas de todos los teléfonos
relacionados con los Vega. El de Roberto, la línea fija
de la casa, todo. Pidan las autorizaciones
para esas escuchas, ya.
-Yo no le hice nada a Nuria Vega. -Lo haya hecho quien lo haya hecho,
estamos muy cerca de meterlo entre rejas.
-¿Ha pensado usted qué hubiera pasado con esas niñas
si hubiera permitido que este pueblerino sin luces
le hubiera ayudado de verdad?
"El tiempo se nos echa encima y solo tienes unas horas.
Ya no tenemos forma de seguir ocultando la verdad.
No te preocupes, hijo, no voy a permitir
que a esa chica le pase nada. -Papá...
Que te den por culo.
¿Y no va a dejar que me acerque? A menos que no le quede
más remedio. Tal vez usted no sabía
que lo que golpeó a Nuria Vega y le hizo caer era una linterna.
Pero su marido sí.
Suéltala, Roberto. Suéltala. ¡Devuélveme la jodida linterna!
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