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Original subtitles

Esmeralda, flor del campo

Te ves con la luz del corazón

Esperanza, esperanza

Tu amor es puro como el sol

Espera el amor, espera el amor

En estos ojos del amor

Espera el amor

En estos ojos del amor

Usted jamás volverá a acercarse a Esmeralda y a mi nieto

¡Jamás!

Espero que hayan estado contentos

¡Uy! ¡Yo me pongo contento!

¡Ya no estoy con mi frinterita chula!

¡Adiós, mi esmeraldito!

¡Adiós, mi esmeraldito! ¡Adiós, mi esmeraldito!

Eh, doñita

Nos vemos mañana

Sí, sí, Belén

¡Adiós, señor!

Usted

Sí

Vine a exigirle que deje de presionar a Esmeralda

Ella no está sola

Y si usted valiéndose de trampas

Logra sus propósitos por la vía legal

No lo hará impunemente

¿Esto es una amenaza?

No puede, señor Peñarreal

En nombre de mi cliente

Cállese

Que usted

Deje tranquila a mi hija

Váyase lejos y no la moleste más

Ella jamás lo aceptará

Que no se case conmigo si no quiere

Pero me voy a llevar a mi hijo

Porque es mío

Lleva mi sangre

Me pertenece

Y la ley me lo concede

Es más repugnante por dentro que por fuera

Así es que ella puede decirle a Esmeralda

Que su futuro esposo

Se va a cambiar esta cara por ella

O se case conmigo

O no vuelve a ver al niño

Así se lo puede decir

Cállame ya, no se va a creer

Te voy a matar

¿Qué te pasa, hijita?

¿No estuviste a gusto?

Sí, mamá

¿Y entonces por qué esta carita?

Es que no puedo dejar de pensar en Lucia

En sus amenazas

No te preocupes

Tu padre no permitirá que te haga ningún daño

¡Suéltame!

¡Suéltame!

¡A mí te voy a matar!

¡Déjalo!

¡Este retener operado no puede defenderte!

¡Que me voy a acabar con él!

¡Qué fácil! ¡No se da cuenta de lo que está haciendo!

¡No se da cuenta de lo que está haciendo!

¡Quiere arrancárselo, qué!

¡Váyase, por favor!

¡Voy a llamar a seguridad!

¡Llama a seguridad!

¡Que no lo deje salir!

¡Espera, Juana! ¡Cállese, doctor!

¡Que lo detengan!

¡Estuvo a punto de matarme!

¡Lo voy a acusar de intento de asesinato!

¡Lo voy a hundir en la cárcel!

¡Cállese, por favor!

¡Vení de casa!

¡Por todo lo que ha hecho!

¡Me lo va a pagar!

Estése tranquilo, amigo

Sin duda usted se ha convertido en un personaje muy importante para la familia Peñarreal

No puede negar que se lo debe a mi habilidad

¿Qué hubiera sido de usted sin mí?

¿Qué se habrá creído ese imbécil?

¡Vení aquí a medirme, amigos!

Déjelos, déjelos.

Eso es señal que hemos logrado atemorizarlos.

Y apuesto a cualquier cosa,

aquel no es la única persona que va a venir a verlo.

Muy pronto la propia Esmeralda es la que venga a suplicarle.

Papá.

¿Qué te pasa? ¿Te sientes mal?

Perdón, me dijeron que estaba solo, que podía entrar.

Bueno, ¿qué tienes? Estás lívido.

Vine a pedirle cuentas a ese infeliz.

¿A mal haber?

Estuve a punto de matarlo.

¿Pero por qué?

Es un miserable.

La presión que ejerce sobre Esmeralda es cada vez más fuerte.

Ella está muy angustiada.

Tú sabes que llama a su hijo más que nada en el mundo.

No tienes que decírmelo, yo lo sé muy bien.

No podemos permitir que se lo quite, José Armando.

Bueno, ¿y qué quieres que yo haga?

Mi amor.

Nadie nos va a separar.

No puedo imaginarte lejos de mí

Crecerías en medio de gente extraña

Sin un beso cuando te vas a acostar

Sin mi cariño

Sin mis cuidados

No, mi amor

Antes de quitarte de mi lado

Tendrían que matarme

Mi amor

¿Tú podrías disputarle a un hombre la paternidad de su hijo?

No, no, papá

Ese niño, aunque inocente, es la causa de que yo me apartara de Esmeralda

Siempre, siempre sospeché que no era mío

Ahora ya tengo la certeza

¿Cómo puedes tenerla?

Bueno, ¿qué es lo que quieres que yo haga, papá? ¿Qué esperas de mí?

Nada

Nada

Dominga

No llores así, mija

Vas a asustar al muchachito

Él no entiende por qué estás así

Pero no le gusta verte llorar

Por favor, déjame

Ya me he reprimido bastante

He tratado de ser valiente, pero hay un momento en que el mundo parece derrumbarse.

No puedo contenerme, Dominga.

Necesito llorar, desahogarme.

Comprendo, mi hija. Comprendo.

Está bien, quédate si quieres, pero...

Mira, déjame llevarme al chiquito, ¿sí?

¿A dónde?

¿Ajuerá? ¿A que tome aire fresco? ¿A que juegue?

Cuídalo mucho, Dominga.

Bien sabes que siempre lo hago, mi hija.

Es que ahora siento mucho miedo de que me lo roben, de que le pase algo.

¿Tú piensas que ese diablo se atrevería?

Sí.

Tarde o temprano Lucio me lo puede quitar.

No, Geralda, no. No se lo vamos a permitir.

¿Y si la ley se lo da?

¿Si la ley le concede el derecho?

No, eso no va a pasar.

Todos me dicen lo mismo, Dominga.

Pero el niño está registrado con su apellido.

Como hijo legítimo de Lucio.

Estoy haciendo un verdadero esfuerzo por mantenerme al margen de este asunto.

Y al fin creo que lo estoy logrando.

Hable con mi padre, yo no puedo hacer nada por él.

¿Y no crees que es una posición muy egoísta?

Sí puedes ayudarle en su lucha contra ese hombre para que no le quite a su hijo.

Sí puedes ayudarla y tú sabes cómo.

¿No se les olvida nada?

No, socorrito.

Aguila, ya subió las cosas al coche.

Que tenga muy buen viaje.

Gracias, socorrito, por todas las atenciones que ha tenido con mi familia y conmigo.

No tiene que agradecer.

Ya sabe que esta es su casa y aquí no pagan nada.

Bueno, bueno, bueno, bueno, de no verselo por sus calditos.

Donde no ni siquiera se hubiera puesto como rifle.

Ay, don Cuco, no exagere.

No, si don Cuco no miente, ¿qué te hará?

Y usted no llore, mija.

Es que lo voy a extrañar harto, papá.

¿Quién le va a cocinar su comida y a tener la ropa limpia?

Ay, mi hija, pues ni que estuviera mal con su padre.

Cuide mucho a Esmeralda y también a su hermano.

Sí, papá.

Bueno, vámonos, Melesio.

¿Dónde están tus cosas que no los veo?

No, no, no, yo no me voy.

Pues que yo me voy a quedar aquí con mi reinita chufla.

Melesio, eso no puede ser.

Ay, déjenlo, déjenlo.

¿Dónde comen tres? Pues comemos cuatro, ¿verdad?

Claro, mi alma, yo como repotito.

Ay, sí, ¿cómo no?

Bueno, ándale, Don Cuco

Bueno, vámonos, nos van a dejar de autobús

Ándale

Véngase, Don Cuco

Ándale, mis ojos

Adiós

Socorrito, por favor, despídame de Aurorita

Ay, claro que sí

Ojalá que pronto vuelva con Adriana

Eso ya lo dejé yo en manos de Dios

Pues de cualquier manera, llegando al pueblo, comienzo los preparativos para el casorio

Aurorita y Adriana se tienen que casar

Gracias por todo

Adiós

¿Pero cómo permite que ese niño ande tirando migajas por todas partes?

Claro

Como nada más sabe vivir en pocilgas mugrosas

¿Mugrosas? No, eso sí que no

Prove, pero limpia

Hasta nada más está viendo como una fastidia, ¿verdad?

¿Por qué se cree?

¿Eh?

¿Qué cara traes? ¿De dónde vienes?

Fui a ver a Lucio Manadero

No me digas, ¿y para qué?

Para exigirle que deje en paz a Esmeralda

¿Y qué pasó?

Ese hombre me hizo perder la paciencia y estuve a punto de matarme

Ay, ay, ay, Rodolfo

Nunca pensé que pudiera ser capaz de matar a un hombre, pero hoy estuve muy cerca

Ay, Rodolfo, ¿y qué hizo él? ¿Llamó a la policía? ¿Te acusó?

Cuando Esmeralda lo sepa.

Que no se entere por ahora, Domica.

No, no, yo no le digo nada.

Ahora ese canalla querrá vengarse y se ensañará más aún.

¿Dónde está Blanca?

Segurito en su recámara, descansando.

Voy a contarle lo ocurrido.

¿Y hasta cree que ella debe saberlo?

De todos modos se va a enterar.

Mi padre estuvo a punto de matarlo.

¡Ay, qué horror!

No, eso sería un disparate, no se arregla nada con la violencia

Estoy muy preocupado

Cuando entró por esa puerta venía pálido, furioso

Me dio la impresión de que iba a pedirme algo, pero no se atrevió

¿Por qué?

Porque me porté en una forma bastante descortés

Tendré que irle a dar una disculpa

¿Lo crees necesario?

Porque a mí me parece que tú estás buscando pretextos para ir a esa casa y ver a Esmeralda

Ay, Georgina

¿De veras crees que la ley te conceda al niño?

Por supuesto que sí, Bernardo

Me les adelanté porque la criatura lleva mi apellido ya

Georgina no me había dicho nada

Sí, ella tendrá que aceptarlo

Si no viene conmigo

Me llevo al niño y jamás podrá verlo

Sería una crueldad

Imponerle semejante sufrimiento a una madre

¿No sientes compasión?

¿Qué voy a sentir compasión?

Si ya no la tuvo conmigo

Ya piensa que va a vencerme, está dispuesta a pelear

Hasta contrataron a un abogadillo ahí.

Están tratando de intimidarme para que yo desista.

Miro al papá en una actitud muy agresiva.

Tampoco me mata.

Es posible.

Pero me voy a vengar, Bernardo.

Me voy a vengar.

Adrián

Será mejor que no vuelvas a dirigirme la palabra

No quiero que tengas más problemas con tu mamá

No me importa

Adrián, tenemos que salir nuevamente

Anoche por su culpa no pudimos hablar

Mejor vete para adentro

Tu mamá te puede ver

Mamá no está

Podemos aprovechar para ir a algún lugar por aquí cerca

Quedamos en que aquella noche sería la última vez

Por favor

Por favor

No seas cruel conmigo

Vamos, ¿eh?

¿A sus órdenes, señora?

Deseo un modelo original y de buen gusto.

Ah, le voy a mostrar uno precioso.

A ver, ¿qué le parece?

No, no, no.

Ya sé, este le va a encantar.

Ay, sí.

¿Qué le parece?

Sí, sí, este está...

Este.

Este es el que me llevo.

Muy bien.

Ay, mi hijita, mira, Gracielita, lo que me compré

¿Un sombrero?

¿Para qué lo quieres, mamá?

El otro día me encontré en el club con la abuela Torres

Y quedó de enviarme la invitación para la boda de su hija

Ay, ¿qué te parece?

Bueno, supongo que tú irás también

De ese mundo y de ese ambiente yo quedé excluida hace tiempo

Pero si nos vuelven a aceptar

Hijita, esas amistades no me interesan, mamá

Son gente hipócrita que lo valoran a uno solamente por el dinero que tiene

La única sincera es Doris

Ah, sí, sí, sí

Sí sé que tú prefieres otra clase de amistades, sí, sí

El chofer

La antigua campesina convertida en nueva rica

Y hasta la jurandera, supongo

Te equivocas

De Dominga no soy santo de su devoción porque prefiero otra persona

Ah, sí, sí, sí, me lo imagino

Te refieres a la novia de Adrián Lucero, ¿no?

Sí, claro, claro

Son de la misma clase

Pero el mocoso ese

Bastante que te ha entusiasmado

Me gustan los niños

Siempre soñé con tener un hijo

Y el hijo de Esmeralda es un tesoro

Sí, valiente tesoro

Estoy loca porque gane el pleito

El doctor Malaver y se lo lleve de aquí

No lo resisto

Pues vas a tener que resistirlo

Porque no es tan fácil quitarle a una madre su hijo

Ay, qué pena

Si por mí fuera

Mañana mismo le entregaba ese tesorito.

Ya no estés triste, Florecita.

Es que me siento tan rara sin mi papá.

Nunca nos habíamos separado.

A propósito, ¿dónde andabas que no se pudo despedir de ti?

Me encerré en mi cuarto.

¿Qué?

Perdóname, pero es que no quería encontrarme con Adrián.

Ay, Aurora, deberías volver con él.

¿Sabes lo que dijo mi papá?

Que me empezara a preparar todo para la boda de ustedes ahí en el pueblo.

No, Florecita.

No habrá boda.

Yo no me caso con Adrián.

¿Verdad que me queda bien?

Me hace lucir un poco más.

Me hace un bello sombrero.

Y parece muy caro.

Muy caro, mamá.

Es carísimo, mi hijita, sí.

Sí, pero creo que lo valgo.

Me he gastado una buena parte del dinero que Rodolfo me pasa todos los meses.

Ay, quiero ir muy elegante.

Y desde que lo vi, me enamoré de él.

Ay, ay, mira, me lo voy a quitar y a poner con mucho cuidado para no estropearlo, ¿eh?

Ay, mira, ay, mira qué trabajo tan delicado tiene.

Sí, ya veo.

Ajá.

Voy a mi cuarto un rato.

Dile a Jacinta que me avise cuando sirvan las cenas, ¿eh?

Ay.

Ay.

¿Qué pasa?

Vengas a esperar aquí, estate quietecito, mijito

Voy a ir por tu lechita, voy a ir por tu lechita

Me esperas aquí, ¿eh?

Aquí sentadito, a ver

Aquí sentadito, chiquito

Aquí sentadito

Ahorita vuelvo, ahorita vuelvo

¿Gracita?

Dígame, señora

¿Qué hizo Gracilita hoy que salí?

Nada, estuvo toda la tarde en la casa

¿Estás segura?

Sí, señora

Está bien, puedes retirarte.

¡Juite!

¡Chiquillo!

¿Qué te pasa por aquí?

¡Suéltelo!

¡No toques a este niño!

¡Suéltelo!

¡No se atreva a poner su mano encima de este muchachito!

¡Mi hija parece una salvaje!

Oí llorar a mi hijo. ¿Qué tiene?

¿Se cayó?

¿Qué se cayó, ni qué se cayó?

Lo que pasó fue que esta sinvergüenza la agarré pegándola al niño.

¿Cómo que le pegó a mi hijo?

¿Es verdad lo que dice Dominga?

¿Usted fue capaz de tocar a mi hijo?

Pues sí.

¡Sí!

Yo la mato.

Agárreme, quiero.

A José Rodolfo Palas, ya está lo que se merece.

Dominga, súbete al niño.

Pero mi hija...

Haz lo que te digo, por favor.

Está bueno, mi hija.

Esto es demasiado, señora Fátima

Ya, ya, no exageres

Usted no es nadie para pegarle a mi hijo

Ni siquiera yo, que soy su madre, lo hago

Pero no es para tanto

Apenas fue un jaloncito

Usted no tiene ningún derecho

En lugar de ponerte histérica

¿Por qué mejor no averiguas por qué lo hice?

Por lo que sea

Es que tu hijo destrozó mi sombrero nuevo

¿Te parece poco?

Ya estoy harta de usted

Desde que la conozco, no ha hecho más que humillarme, amargarme la vida.

¿Cuántas veces tuve ganas de decirle todo lo que se merecía?

¿Y por qué no lo hiciste, queridita?

Por prudencia.

No.

Porque eras una muerta de hambre y lo asumías.

Sabías que no podías enfrentarte a mí porque yo estaba muy por encima de ti.

Porque eres una cobardona.

¿Quieres más razones?

Mire, señora Fatima.

Le he permitido todo en mi persona

Pero con mi hijo no

Gran cosa estás defendiendo

¡No le permito!

Mira, mi hijo

Es tan poca cosa como tú

Porque el que haya resultado hija de Blanca y de Rodolfo

No te levanta demasiado del fango en el que te criaste

Ni a ti, ni a tu hijo

Que no es más que un bastardo

Nunca más se le ocurra ponerle una mano encima a mi hijo

Nunca más vuelve a expresarse mal de él

Que esto le sirva de lección

¡Lárgate!

La próxima vez que toque a mi hijo

La mato

¡Lárgate!

¡Vete de esta casa infeliz!

Te das cuenta que nunca podrán estar a nuestra altura

Tienes razón

No podemos vivir bajo el mismo techo

¿Qué vas a hacer?

No le digas nada de esto a Rodolfo.

No, por favor.

Mi hija y yo no tenemos dinero.

Rodolfo nos va a echar a la calle.

No vamos a tener a dónde ir.

Discúlpame.

Fue una tontería.

No vuelve a pasar.

No, por supuesto que no vuelve a pasar.

Eso se lo aseguro.

Esmeralda.

Esmeralda, espera.

¿Pusiste en su lugar a esa señora?

Sí, Dominga

La señora Fátima jamás volverá a tocar a mi hijo

Muy bien, muy bien

¿Qué pasó?

Que su mamá le dio de golpes a este prove, muchachito

Porque dice que le rompió un sombrero

Lo que pasa es que no le cae bien

Desde que llegamos aquí se la atravesó

Porque le tiene odio a Esmeralda

Y no nos puede ver a ninguno de nosotros

Ni en pintura

Por eso fue que se desquitó con el chiquito.

Mi Esmeralda, tú le tienes que contar todo eso al señor Peñarreal,

para que tome cartas en el asunto.

Dominga, si mi tío se entera, se va a poner furioso.

Pues que se ponga, que se ponga.

Eso es lo que yo quiero.

Pero, ¿y si nos dice que nos vayamos de aquí?

Pues se van, se van.

Y si ustedes no se van, me voy yo.

Pero, nosotros no tenemos a dónde ir, ni dinero, ni nada.

Pues a mí no me importa.

Su mamá es muy presumida y muy bocona.

Y tiene que recibir una lección.

Pero es que sería terrible.

Esmeralda, por favor.

Dominga.

Nada de eso.

O se va esa señora o me voy yo.

Dominga, es que no quiero más problemas.

Bueno, está bueno, está bueno.

Que se quede ella, pero yo me voy.

Tú no me sigas si no quieres.

Pero yo aquí con esa bruja no me voy a quedar ni un día más.

Ahorita mismo voy a recoger todos mis tiliches.

Dominga, no, espérame.

Ahorita hablamos.

Dominga.

No te preocupes, Garcilita.

Nos iremos nosotros.

Y nadie va a saber lo que pasó.

¿Qué estás diciendo, Esmeralda?

¿Que te vas de aquí?

Sí, mamá.

Nos vamos.

Dominga, José Rodolfo y yo.

No, no.

Pero eso no puede ser.

¿Por qué?

Es necesario, mamá.

¿Por qué, hija?

Yo pensé que estabas contenta a nuestro lado.

Es que...

Dominga no se siente a gusto aquí.

Quiere regresar a la vecindad y...

Yo me quiero regresar con ella.

Además, mi presencia aquí ha distanciado a José Armando de ustedes y nos incomoda a los dos.

Por otro lado, necesito trabajar y seguir con mis estudios.

No, no, no. Tú no necesitas trabajar, Esmeralda.

Ya estaba acostumbrada. Además, es importante para mí. Me distrae, me hace sentir segura.

Pero, hija, mira, ven. Ven, ven acá.

Si te trajimos aquí fue para protegerte de ese hombre.

¿Cómo te vas a ir para estar otra vez a merced de él?

Lucio no me hará nada, mamá.

Además, yo no le tengo miedo.

Sigue siendo peligroso, Esmeralda.

Ese hombre está trastornado.

Pero, mamá...

Ayer tu padre fue a buscarlo y me dijo que se portó agresivo, insolente.

Le ocasionó un disgusto muy grande.

¿Ves, mamá? ¿Lo ves?

Tengo que irme.

Pero, hija...

No quiero que por culpa mía le vaya a pasar algo a mi papá.

Eso no me lo perdonaría nunca.

No, no, no, Esmeralda. Es que esto no tiene sentido.

Yo no te dejaré.

No, mamá. Lo siento.

Ya Domingo está recogiendo todo.

Y le pedí a Adrián que nos lleve.

Esmeralda.

Vendré a menudo a verlos.

Pero ahora tengo que irme.

Tengo que hacerlo.

Hija.

Qué suerte haber podido presenciar la operación del doctor Pérez Montalvo.

Sí, Sebastián.

No cabe duda que es un cirujano plástico admirable.

Tú debiste haber sido su asistente en esta intervención.

Creo que estás desperdiciando excelentes oportunidades

Ya deberías aclarar el malentendido que hay entre ustedes

Sí, Sebastián, he estado pensando las cosas

Y debo reconocer que como de costumbre

Tienes razón

Yo no soy quien para juzgar las decisiones que haya tomado el doctor Pérez Montal

Él es muy libre de atender a quien quiera

Claro

Además el doctor Malaver es su amigo

Así es que pienso que él se sentía doblemente comprometido

Oye, ¿y no has vuelto a buscar a Malaver?

No, ni voy a hacerlo.

Solo de pensar en tenerlo frente a mí.

Soy capaz de matarlo.

Y ya no quiero ocasionarle más problemas a Esmeralda.

Ahora es Álvaro a quien le corresponde defenderla.

Todavía traigo en la mente sus palabras.

No quiero verte más, José Armando.

¿Qué es eso de que te vas de la casa?

Sí, papá. Es verdad.

¿Pero cómo es posible que nos abandones, que te hieres al niño?

Me da mucha pena, pero es necesario.

¿Por qué? Dime, ¿por qué?

No te lo puedo explicar, papá.

Eres un disparate, Esmeralda.

¿No has pensado que ese hombre puede hacerte daño?

El daño que Lucio puede hacerme igual me llega aquí o allá.

Pero, hija, no te entiendo.

Hemos hecho algo que te molestara.

No, papá.

Entonces, ¿por qué esa decisión tan repentina?

Te prometo que después hablamos

Ahora, por favor

No me hagas este momento más difícil

Tienes años

¿Sienta?

No, señora Fátima

¿Qué te pasa? ¿Estás llorando?

Nomás tantito

¿Por qué?

Ay, porque ya se fue Esmeralda con su hijito y la Dominga

¿Cómo?

¿Ya se fue?

Pues sí, no sabe a la que no sabe

Se regresaron para la vecindad de Doña Socorro

Si Doña Crisanto estuviera aquí

Andarían las cosas en su lugar

Ay, ya te enteraste, nena

¡Se fueron! ¡Al fin se fueron esas aprovechadas con Tom y su chamaco!

¡Ay, mamá, es increíble!

¡Ay, paz! ¡Qué tranquilidad!

Ahora sí se puede respirar otra vez en esta casa.

Con el solo hecho de no tener esa gentuza aquí, se siente otro ambiente.

Puedes agradecérselo, Esmeralda.

Si ella le hubiera contado a mi tío lo que pasó y las razones que tuvo para irse,

hubieran caído sobre ti rayos y centellas.

No, no, no, no exageres, nenita, ¿eh?

¿Pero cómo pudiste pegarle a José Rodolfo sabiendo que es la adoración de mis tíos?

No porque lo adore.

Yo debo estar dispuesta a soportar al escuincle malcriado ese.

Pero si el niño se porta muy bien, mamá.

¿Y mi sombrero?

¿Mi sombrero?

Me destrozó mi precioso sombrero.

Con lo caro que costó y con lo bien que me quedaba.

Mi tío te hubiera dado para que te compraras, no uno,

sino tres o cuatro sombreros, los que quisieras.

¿Pero te imaginas si ellos se enteran que le pusiste la mano encima a su nieto?

A mí ya no inventes como tú dices, ¿eh?

Si se fueron sin decir nada, seguramente es porque terminaron por aceptar que no caben entre nosotros.

¿Y qué? ¿Piensas salir a algún lado?

Sí, pero no te pienso decir a dónde.

No importa, nena. No importa.

Solo te recuerdo

Que cuides tus amistades

¡Es verano!

¡Dominga!

¡Ay, pero qué sorpresa!

¡Traje los locos de Rodolfo!

¡Ay, pero si Adrián vino también!

¿Y por qué vienes con tantas cosas, hermano?

Pues, venimos para quedarnos

¿Pero es día de veras?

Sí, eres de veras, Florecita.

Pero, pues, ¿qué pasó? ¿No las corrieron, verdad?

No, no, ¿cómo va a ser?

Nosotras solitas no quisimos volver para acá.

Sí, ahora vamos a ver qué dice Doña Socorrita.

¡Ay, pero qué sorpresa tan bonita!

¡Hola!

¡Hola, mi amor!

¡Ay, mi amor!

¿Ya no te acuerdas de tu madrina?

Muchacho, pero qué bello.

¡Cómo ha crecido!

¡Ella está precioso!

Oiga, ¿y todas estas cosas?

Pues, son vuestras.

¿Por qué? ¿Pasó algo, Esmeralda?

Doña Socorrito, ¿puede darnos asilo otra vez?

Pero, ¿cómo me lo preguntas, mija?

Ustedes no tienen que pedir permiso, esta casa es de ustedes.

Ay, pero pasen, pasen. Allá adentro me platican, ¿sí?

Sí, gracias, queridas.

Gracias, Adrián.

Ahorita

Puedo hablar contigo un momento

No tenemos de qué hablar

Por favor, no me toques

Perdona

No pensé que te molestara

No me molesta, Adrián

Me amas

Con solo rozar tu piel

Siento un...

Calorcito que me va subiendo a la cabeza

¿Te sorprende?

Yo entiendo por qué.

Cuando me tocas, yo siento por ti lo que tú sientes por la señorita Graciela Peñal.

Aurora, yo no ando con la señorita Peñal.

Y yo contigo tampoco.

¿La señorona esa de la señora Fátima?

No.

Pegarle a José Rodolfo.

¿Quién? ¿Cómo?

Sí, sí.

Vieja malvada.

Ay, pobrecito, ¿cómo yo?

¿Pero por qué fue?

Bueno, pues todo porque el muchachito le desplumó una cochina de sombrero que se había comprado.

¡Qué abusiva!

¡Qué remula! ¿Y ahora qué vas a hacer?

Voy a regresar a trabajar al hospital.

Deberías de comer aquí.

Ustedes van a comer fuera y yo me voy a quedar sola.

¿Eso querías provocar?

¿Te molestaba la presencia de Esmeralda y las risas de José Rodolfo?

Pues francamente sí.

Mamá, ¿no te das cuenta que estamos aquí de arrimadas?

No hay comparación de lo que nosotros somos para la familia y lo que son Esmeralda y José Rodolfo.

Pero salieron ellos, ¿no?

Porque Esmeralda se quedó callada y no te quiso acusar.

Por lo que sea, a mí eso no me importa.

La cuestión es que se largaron y nosotras nos quedamos.

Hablas como si estuvieras en una batalla.

¿Y fue, nenita?

¿Lo fue?

Y la ganamos.

Mucho le digo que no vuelva ese trabajo.

A mí me entran harto apuro nada más de pensar que ese demonio está ahí.

Sí, mi hijita. Y con todo lo que te ha hecho ese señor.

Lucio no se atrevería a hacerme nada.

Y mi hijo, sé que puedo dejarlo aquí.

Con ustedes estará bien cuidado.

Perfecto.

Claro.

Usted que se quejaba de tanta desdiche,

ahora tiene un motivo para ser feliz.

Sí.

Para mí no existía más que la ansiedad de esperarla,

de verla ahí a mi lado.

Como no podía verme, me tranquilizaba

de que no pudiera darse cuenta de mi fealdad.

como ocurrió cuando me vi esa noche.

Pero también esto está a punto de terminar, ¿no?

Ya pronto va a ser esta última operación.

Y Bernardo me asegura que voy a quedar perfectamente.

Así es que volveré a ganármela poco a poco.

Y al fin

Habré conseguido mi sueño

Que Esmeralda sea mía

Solamente mía

Bueno, pues, con permiso, ¿eh?

Con permiso, doctor

Queda usted en su casa, doctor

Gracias

Ahorita vuelvo, amiga

Sí, Dominga

Siéntate, por favor

Gracias

¿Qué sucedió, mi amor?

Cuando llamé a tu casa

Jacinta me dijo que ya no vivías ahí

Me desconcertó por completo

No me habías dicho nada

Fue algo que surgió de pronto.

Un disgusto que hubo con la señora Fátima.

Dominga y ella discutieron violentamente.

La señora Fátima le pegó a mi hijo.

¿Y por qué?

La señora Fátima dejó un sombrero muy caro que se había comprado

y el niño lo agarró y lo rompió.

Pero de todos modos me extraña que por esa razón te hayas tenido que ir.

Estoy seguro de que tus padres no estarían de acuerdo.

No, no. Ellos no saben.

No les quise decir nada para evitar un problema familiar.

Bueno, Esmeralda, pero tú eres su hija.

Sí, Álvaro, pero prefiero hacerlo así.

Nosotros tenemos el cariño de mis padres, de Socorrito, de Aurora.

Sobre todo tu apoyo y tu comprensión.

Y mi amor, Esmeralda. Sobre todo mi amor.

Voy a extrañar a mi sobrinito.

Cada vez que lo veo me da tristeza pensar que yo no tengo nada.

Ah, estás muy joven.

Te falta mucho por vivir.

Pero yo solo quiero vivir por él.

Por Adrián.

Pero si me has dicho que pronto se irá al campo

a casarse con la noviecita esa que tiene, ¿no?

Sí.

Por eso envidio a Esmeralda.

Porque ella al menos tiene un hijo.

Si yo tuviera un hijo de Adrián.

Ay, Graciela.

¿No sabes las tonterías que estás diciendo?

Ya te veo yo a ti de madre soltera.

De madre soltera no.

De madre del hijo de Adrián.

El hombre que amaré toda mi vida.

Esa es la razón por la que regresamos aquí.

Y por lo que quiero volver a trabajar en el hospital

Ay, Esmeralda, qué barbaridad

Y por lo del hospital no te preocupes

Estoy segura que si hablamos con el director te admitirá otra vez

Pero déjame preguntarte algo

¿Lo has pensado bien?

Sí, Hilda

Y estoy decidida

Es que me enteré que el doctor Pérez Montalvo

Ya le hizo la primera operación al doctor Malavir

mal a ver.

¿Qué hacía?

¿Se siente ahora en la casa?

Ay, sí.

Vamos a extrañar

tanto al niño.

Sí.

Parece mentira

lo que llena

una criaturita tan pequeña.

Antes no nos dábamos cuenta,

pero después que Esmeralda

estuvo aquí,

Dominga con sus ocurrencias

y sobre todo José Rodolfo

con sus risas,

ahora la casa parece otra.

Tan grande y silenciosa.

Tan triste

Buenas noches

¿Qué hay, hijo? ¿Cómo estás?

Bien, bien, mami

¿Pía?

Hola, querido

¿Y esta visita tan sorpresiva?

Vine a conversar un momento con ustedes

He venido a proponerles algo sobre la paternidad del niño de Esmeralda

¿De qué se trata?

A recurrir a la prueba del ADN

Esa prueba serviría para que uno de los dos quede excluido de toda posibilidad

¿Y tú estarías dispuesto a someterte a esa prueba?

Por supuesto. Pero también hay que contar con la autorización de Esmeralda.

Esmeralda ya no vive aquí, José Armando.

¿Cómo?

Esmeralda decidió regresar a su antigua casa.

¿Pero por qué? ¿Pasó algo?

No. Al menos eso nos dijo Esmeralda.

Nosotros tampoco lo entendemos.

Aunque ella siempre quiso mantener el orgullo de valerse por sí misma.

Yo estoy muy triste, hijo.

Pero siento que hay una razón muy fuerte por la que nos ha dejado.

Una razón que no quiere decirnos.

Entonces, por favor, mamá, habla con ella y dile que vine a proponerle lo de la prueba.

Y así terminamos con esta terrible incertidumbre.

No, no, José Armando.

Lo correcto es que tú mismo se lo digas a Esmeralda.

Bueno, ahora mismo me voy al hospital, tengo guardia toda la noche.

Cuando tengas el tiempo necesario, la buscas y se lo propones personalmente.

Esto es muy importante para Esmeralda, para ti, para todos, hijo.

Dale este asunto la importancia que tiene.

¿En verdad te das cuenta de lo que me estás diciendo?

Sí, papá.

Una locura que yo no puedo permitir.

Mira, papá, yo te agradezco mucho tu preocupación, pero lo he pensado bien.

Voy a volver a trabajar.

Es que tú no tienes ninguna necesidad de trabajar.

Toda mi fortuna es tuya.

Puedes disponer del dinero que quieras.

Yo lo sé.

Y te lo agradezco muchísimo.

Pero lo que ahora necesito no es dinero, sino ocuparme en algo.

¿Y qué mejor haciendo lo que me gusta?

De acuerdo.

Pero entonces busca trabajo en otro sitio.

Habiendo tantos hospitales, caramba

Es que no, no, no consigo cómo puedes pensar en ir ahí donde está ese miserable

¿No te das cuenta de que forzosamente tendrás que verlo?

Lo sé, papá

Pero ahora estoy dispuesta a enfrentar a Lucio

Y defender lo que me pertenece

¿No vio a Melesio allá afuera?

No, no, socorrito

Debe de haber subido a su cuarto

Hace un rato estaba jugando a escondidillas con un vecinito

No me diga

Bueno, ojalá que no tarde mucho, Esmeralda

Tengo que ir a mi consulta

Pero antes quiso venir a darle un besito, ¿verdad?

Álvaro

Hola

Qué bueno que estás aquí

Estos recibimientos me encantan

Bueno, con permisito, ¿eh?

Perdón

Sí

¿Fuiste a ver a tus padres?

Sí, Álvaro

Quería avisarles que mañana entro al hospital distrital

Ayer hablé con Hilda y...

Ella tuvo una entrevista con el director

Aceptó que yo reingresara mañana mismo

Veo que todo lo decides tú por tu cuenta

Es que tengo mis razones

Sí, ya lo veo

Y como no cuentas conmigo para nada

No veo el motivo para que me informes de nada

Álvaro, espera, déjame explicarte

No te molestes, adiós

¿El doctor Lascar no se fue enojado contigo?

Se molestó porque le dije que iba a trabajar de nuevo en el hospital.

Ay, mira, Esmeralda, la verdad es que yo le doy la razón.

Yo no sé cómo se te ocurrió irte a meter ahí donde está el doctor Malaber.

Es que...

después de pensarlo mucho,

ya tengo decidido lo que voy a hacer, Florecita.

Lucio nunca me va a quitar a mi hijo.

Ya sé lo que voy a hacer para impedirlo.

¿Qué vas a hacer?

Esperanza, esperanza.

Tu amor es puro como el sol.

Esperanza, esperanza

En estos ojos del amor

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