Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Arabic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Czech
Danish
Dutch
English
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
French
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Greek
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Brazil)
Portuguese (Portugal)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
Esmeralda, flor del campo
Te ves con la luz del corazón
Esperanza, esperanza
Tu amor es puro como el sol
Espera el amor, espera el amor
En estos ojos del amor
Espera el amor
En estos ojos del amor
Usted jamás volverá a acercarse a Esmeralda y a mi nieto
¡Jamás!
Espero que hayan estado contentos
¡Uy! ¡Yo me pongo contento!
¡Ya no estoy con mi frinterita chula!
¡Adiós, mi esmeraldito!
¡Adiós, mi esmeraldito! ¡Adiós, mi esmeraldito!
Eh, doñita
Nos vemos mañana
Sí, sí, Belén
¡Adiós, señor!
Usted
Sí
Vine a exigirle que deje de presionar a Esmeralda
Ella no está sola
Y si usted valiéndose de trampas
Logra sus propósitos por la vía legal
No lo hará impunemente
¿Esto es una amenaza?
No puede, señor Peñarreal
En nombre de mi cliente
Cállese
Que usted
Deje tranquila a mi hija
Váyase lejos y no la moleste más
Ella jamás lo aceptará
Que no se case conmigo si no quiere
Pero me voy a llevar a mi hijo
Porque es mío
Lleva mi sangre
Me pertenece
Y la ley me lo concede
Es más repugnante por dentro que por fuera
Así es que ella puede decirle a Esmeralda
Que su futuro esposo
Se va a cambiar esta cara por ella
O se case conmigo
O no vuelve a ver al niño
Así se lo puede decir
Cállame ya, no se va a creer
Te voy a matar
¿Qué te pasa, hijita?
¿No estuviste a gusto?
Sí, mamá
¿Y entonces por qué esta carita?
Es que no puedo dejar de pensar en Lucia
En sus amenazas
No te preocupes
Tu padre no permitirá que te haga ningún daño
¡Suéltame!
¡Suéltame!
¡A mí te voy a matar!
¡Déjalo!
¡Este retener operado no puede defenderte!
¡Que me voy a acabar con él!
¡Qué fácil! ¡No se da cuenta de lo que está haciendo!
¡No se da cuenta de lo que está haciendo!
¡Quiere arrancárselo, qué!
¡Váyase, por favor!
¡Voy a llamar a seguridad!
¡Llama a seguridad!
¡Que no lo deje salir!
¡Espera, Juana! ¡Cállese, doctor!
¡Que lo detengan!
¡Estuvo a punto de matarme!
¡Lo voy a acusar de intento de asesinato!
¡Lo voy a hundir en la cárcel!
¡Cállese, por favor!
¡Vení de casa!
¡Por todo lo que ha hecho!
¡Me lo va a pagar!
Estése tranquilo, amigo
Sin duda usted se ha convertido en un personaje muy importante para la familia Peñarreal
No puede negar que se lo debe a mi habilidad
¿Qué hubiera sido de usted sin mí?
¿Qué se habrá creído ese imbécil?
¡Vení aquí a medirme, amigos!
Déjelos, déjelos.
Eso es señal que hemos logrado atemorizarlos.
Y apuesto a cualquier cosa,
aquel no es la única persona que va a venir a verlo.
Muy pronto la propia Esmeralda es la que venga a suplicarle.
Papá.
¿Qué te pasa? ¿Te sientes mal?
Perdón, me dijeron que estaba solo, que podía entrar.
Bueno, ¿qué tienes? Estás lívido.
Vine a pedirle cuentas a ese infeliz.
¿A mal haber?
Estuve a punto de matarlo.
¿Pero por qué?
Es un miserable.
La presión que ejerce sobre Esmeralda es cada vez más fuerte.
Ella está muy angustiada.
Tú sabes que llama a su hijo más que nada en el mundo.
No tienes que decírmelo, yo lo sé muy bien.
No podemos permitir que se lo quite, José Armando.
Bueno, ¿y qué quieres que yo haga?
Mi amor.
Nadie nos va a separar.
No puedo imaginarte lejos de mí
Crecerías en medio de gente extraña
Sin un beso cuando te vas a acostar
Sin mi cariño
Sin mis cuidados
No, mi amor
Antes de quitarte de mi lado
Tendrían que matarme
Mi amor
¿Tú podrías disputarle a un hombre la paternidad de su hijo?
No, no, papá
Ese niño, aunque inocente, es la causa de que yo me apartara de Esmeralda
Siempre, siempre sospeché que no era mío
Ahora ya tengo la certeza
¿Cómo puedes tenerla?
Bueno, ¿qué es lo que quieres que yo haga, papá? ¿Qué esperas de mí?
Nada
Nada
Dominga
No llores así, mija
Vas a asustar al muchachito
Él no entiende por qué estás así
Pero no le gusta verte llorar
Por favor, déjame
Ya me he reprimido bastante
He tratado de ser valiente, pero hay un momento en que el mundo parece derrumbarse.
No puedo contenerme, Dominga.
Necesito llorar, desahogarme.
Comprendo, mi hija. Comprendo.
Está bien, quédate si quieres, pero...
Mira, déjame llevarme al chiquito, ¿sí?
¿A dónde?
¿Ajuerá? ¿A que tome aire fresco? ¿A que juegue?
Cuídalo mucho, Dominga.
Bien sabes que siempre lo hago, mi hija.
Es que ahora siento mucho miedo de que me lo roben, de que le pase algo.
¿Tú piensas que ese diablo se atrevería?
Sí.
Tarde o temprano Lucio me lo puede quitar.
No, Geralda, no. No se lo vamos a permitir.
¿Y si la ley se lo da?
¿Si la ley le concede el derecho?
No, eso no va a pasar.
Todos me dicen lo mismo, Dominga.
Pero el niño está registrado con su apellido.
Como hijo legítimo de Lucio.
Estoy haciendo un verdadero esfuerzo por mantenerme al margen de este asunto.
Y al fin creo que lo estoy logrando.
Hable con mi padre, yo no puedo hacer nada por él.
¿Y no crees que es una posición muy egoísta?
Sí puedes ayudarle en su lucha contra ese hombre para que no le quite a su hijo.
Sí puedes ayudarla y tú sabes cómo.
¿No se les olvida nada?
No, socorrito.
Aguila, ya subió las cosas al coche.
Que tenga muy buen viaje.
Gracias, socorrito, por todas las atenciones que ha tenido con mi familia y conmigo.
No tiene que agradecer.
Ya sabe que esta es su casa y aquí no pagan nada.
Bueno, bueno, bueno, bueno, de no verselo por sus calditos.
Donde no ni siquiera se hubiera puesto como rifle.
Ay, don Cuco, no exagere.
No, si don Cuco no miente, ¿qué te hará?
Y usted no llore, mija.
Es que lo voy a extrañar harto, papá.
¿Quién le va a cocinar su comida y a tener la ropa limpia?
Ay, mi hija, pues ni que estuviera mal con su padre.
Cuide mucho a Esmeralda y también a su hermano.
Sí, papá.
Bueno, vámonos, Melesio.
¿Dónde están tus cosas que no los veo?
No, no, no, yo no me voy.
Pues que yo me voy a quedar aquí con mi reinita chufla.
Melesio, eso no puede ser.
Ay, déjenlo, déjenlo.
¿Dónde comen tres? Pues comemos cuatro, ¿verdad?
Claro, mi alma, yo como repotito.
Ay, sí, ¿cómo no?
Bueno, ándale, Don Cuco
Bueno, vámonos, nos van a dejar de autobús
Ándale
Véngase, Don Cuco
Ándale, mis ojos
Adiós
Socorrito, por favor, despídame de Aurorita
Ay, claro que sí
Ojalá que pronto vuelva con Adriana
Eso ya lo dejé yo en manos de Dios
Pues de cualquier manera, llegando al pueblo, comienzo los preparativos para el casorio
Aurorita y Adriana se tienen que casar
Gracias por todo
Adiós
¿Pero cómo permite que ese niño ande tirando migajas por todas partes?
Claro
Como nada más sabe vivir en pocilgas mugrosas
¿Mugrosas? No, eso sí que no
Prove, pero limpia
Hasta nada más está viendo como una fastidia, ¿verdad?
¿Por qué se cree?
¿Eh?
¿Qué cara traes? ¿De dónde vienes?
Fui a ver a Lucio Manadero
No me digas, ¿y para qué?
Para exigirle que deje en paz a Esmeralda
¿Y qué pasó?
Ese hombre me hizo perder la paciencia y estuve a punto de matarme
Ay, ay, ay, Rodolfo
Nunca pensé que pudiera ser capaz de matar a un hombre, pero hoy estuve muy cerca
Ay, Rodolfo, ¿y qué hizo él? ¿Llamó a la policía? ¿Te acusó?
Cuando Esmeralda lo sepa.
Que no se entere por ahora, Domica.
No, no, yo no le digo nada.
Ahora ese canalla querrá vengarse y se ensañará más aún.
¿Dónde está Blanca?
Segurito en su recámara, descansando.
Voy a contarle lo ocurrido.
¿Y hasta cree que ella debe saberlo?
De todos modos se va a enterar.
Mi padre estuvo a punto de matarlo.
¡Ay, qué horror!
No, eso sería un disparate, no se arregla nada con la violencia
Estoy muy preocupado
Cuando entró por esa puerta venía pálido, furioso
Me dio la impresión de que iba a pedirme algo, pero no se atrevió
¿Por qué?
Porque me porté en una forma bastante descortés
Tendré que irle a dar una disculpa
¿Lo crees necesario?
Porque a mí me parece que tú estás buscando pretextos para ir a esa casa y ver a Esmeralda
Ay, Georgina
¿De veras crees que la ley te conceda al niño?
Por supuesto que sí, Bernardo
Me les adelanté porque la criatura lleva mi apellido ya
Georgina no me había dicho nada
Sí, ella tendrá que aceptarlo
Si no viene conmigo
Me llevo al niño y jamás podrá verlo
Sería una crueldad
Imponerle semejante sufrimiento a una madre
¿No sientes compasión?
¿Qué voy a sentir compasión?
Si ya no la tuvo conmigo
Ya piensa que va a vencerme, está dispuesta a pelear
Hasta contrataron a un abogadillo ahí.
Están tratando de intimidarme para que yo desista.
Miro al papá en una actitud muy agresiva.
Tampoco me mata.
Es posible.
Pero me voy a vengar, Bernardo.
Me voy a vengar.
Adrián
Será mejor que no vuelvas a dirigirme la palabra
No quiero que tengas más problemas con tu mamá
No me importa
Adrián, tenemos que salir nuevamente
Anoche por su culpa no pudimos hablar
Mejor vete para adentro
Tu mamá te puede ver
Mamá no está
Podemos aprovechar para ir a algún lugar por aquí cerca
Quedamos en que aquella noche sería la última vez
Por favor
Por favor
No seas cruel conmigo
Vamos, ¿eh?
¿A sus órdenes, señora?
Deseo un modelo original y de buen gusto.
Ah, le voy a mostrar uno precioso.
A ver, ¿qué le parece?
No, no, no.
Ya sé, este le va a encantar.
Ay, sí.
¿Qué le parece?
Sí, sí, este está...
Este.
Este es el que me llevo.
Muy bien.
Ay, mi hijita, mira, Gracielita, lo que me compré
¿Un sombrero?
¿Para qué lo quieres, mamá?
El otro día me encontré en el club con la abuela Torres
Y quedó de enviarme la invitación para la boda de su hija
Ay, ¿qué te parece?
Bueno, supongo que tú irás también
De ese mundo y de ese ambiente yo quedé excluida hace tiempo
Pero si nos vuelven a aceptar
Hijita, esas amistades no me interesan, mamá
Son gente hipócrita que lo valoran a uno solamente por el dinero que tiene
La única sincera es Doris
Ah, sí, sí, sí
Sí sé que tú prefieres otra clase de amistades, sí, sí
El chofer
La antigua campesina convertida en nueva rica
Y hasta la jurandera, supongo
Te equivocas
De Dominga no soy santo de su devoción porque prefiero otra persona
Ah, sí, sí, sí, me lo imagino
Te refieres a la novia de Adrián Lucero, ¿no?
Sí, claro, claro
Son de la misma clase
Pero el mocoso ese
Bastante que te ha entusiasmado
Me gustan los niños
Siempre soñé con tener un hijo
Y el hijo de Esmeralda es un tesoro
Sí, valiente tesoro
Estoy loca porque gane el pleito
El doctor Malaver y se lo lleve de aquí
No lo resisto
Pues vas a tener que resistirlo
Porque no es tan fácil quitarle a una madre su hijo
Ay, qué pena
Si por mí fuera
Mañana mismo le entregaba ese tesorito.
Ya no estés triste, Florecita.
Es que me siento tan rara sin mi papá.
Nunca nos habíamos separado.
A propósito, ¿dónde andabas que no se pudo despedir de ti?
Me encerré en mi cuarto.
¿Qué?
Perdóname, pero es que no quería encontrarme con Adrián.
Ay, Aurora, deberías volver con él.
¿Sabes lo que dijo mi papá?
Que me empezara a preparar todo para la boda de ustedes ahí en el pueblo.
No, Florecita.
No habrá boda.
Yo no me caso con Adrián.
¿Verdad que me queda bien?
Me hace lucir un poco más.
Me hace un bello sombrero.
Y parece muy caro.
Muy caro, mamá.
Es carísimo, mi hijita, sí.
Sí, pero creo que lo valgo.
Me he gastado una buena parte del dinero que Rodolfo me pasa todos los meses.
Ay, quiero ir muy elegante.
Y desde que lo vi, me enamoré de él.
Ay, ay, mira, me lo voy a quitar y a poner con mucho cuidado para no estropearlo, ¿eh?
Ay, mira, ay, mira qué trabajo tan delicado tiene.
Sí, ya veo.
Ajá.
Voy a mi cuarto un rato.
Dile a Jacinta que me avise cuando sirvan las cenas, ¿eh?
Ay.
Ay.
¿Qué pasa?
Vengas a esperar aquí, estate quietecito, mijito
Voy a ir por tu lechita, voy a ir por tu lechita
Me esperas aquí, ¿eh?
Aquí sentadito, a ver
Aquí sentadito, chiquito
Aquí sentadito
Ahorita vuelvo, ahorita vuelvo
¿Gracita?
Dígame, señora
¿Qué hizo Gracilita hoy que salí?
Nada, estuvo toda la tarde en la casa
¿Estás segura?
Sí, señora
Está bien, puedes retirarte.
¡Juite!
¡Chiquillo!
¿Qué te pasa por aquí?
¡Suéltelo!
¡No toques a este niño!
¡Suéltelo!
¡No se atreva a poner su mano encima de este muchachito!
¡Mi hija parece una salvaje!
Oí llorar a mi hijo. ¿Qué tiene?
¿Se cayó?
¿Qué se cayó, ni qué se cayó?
Lo que pasó fue que esta sinvergüenza la agarré pegándola al niño.
¿Cómo que le pegó a mi hijo?
¿Es verdad lo que dice Dominga?
¿Usted fue capaz de tocar a mi hijo?
Pues sí.
¡Sí!
Yo la mato.
Agárreme, quiero.
A José Rodolfo Palas, ya está lo que se merece.
Dominga, súbete al niño.
Pero mi hija...
Haz lo que te digo, por favor.
Está bueno, mi hija.
Esto es demasiado, señora Fátima
Ya, ya, no exageres
Usted no es nadie para pegarle a mi hijo
Ni siquiera yo, que soy su madre, lo hago
Pero no es para tanto
Apenas fue un jaloncito
Usted no tiene ningún derecho
En lugar de ponerte histérica
¿Por qué mejor no averiguas por qué lo hice?
Por lo que sea
Es que tu hijo destrozó mi sombrero nuevo
¿Te parece poco?
Ya estoy harta de usted
Desde que la conozco, no ha hecho más que humillarme, amargarme la vida.
¿Cuántas veces tuve ganas de decirle todo lo que se merecía?
¿Y por qué no lo hiciste, queridita?
Por prudencia.
No.
Porque eras una muerta de hambre y lo asumías.
Sabías que no podías enfrentarte a mí porque yo estaba muy por encima de ti.
Porque eres una cobardona.
¿Quieres más razones?
Mire, señora Fatima.
Le he permitido todo en mi persona
Pero con mi hijo no
Gran cosa estás defendiendo
¡No le permito!
Mira, mi hijo
Es tan poca cosa como tú
Porque el que haya resultado hija de Blanca y de Rodolfo
No te levanta demasiado del fango en el que te criaste
Ni a ti, ni a tu hijo
Que no es más que un bastardo
Nunca más se le ocurra ponerle una mano encima a mi hijo
Nunca más vuelve a expresarse mal de él
Que esto le sirva de lección
¡Lárgate!
La próxima vez que toque a mi hijo
La mato
¡Lárgate!
¡Vete de esta casa infeliz!
Te das cuenta que nunca podrán estar a nuestra altura
Tienes razón
No podemos vivir bajo el mismo techo
¿Qué vas a hacer?
No le digas nada de esto a Rodolfo.
No, por favor.
Mi hija y yo no tenemos dinero.
Rodolfo nos va a echar a la calle.
No vamos a tener a dónde ir.
Discúlpame.
Fue una tontería.
No vuelve a pasar.
No, por supuesto que no vuelve a pasar.
Eso se lo aseguro.
Esmeralda.
Esmeralda, espera.
¿Pusiste en su lugar a esa señora?
Sí, Dominga
La señora Fátima jamás volverá a tocar a mi hijo
Muy bien, muy bien
¿Qué pasó?
Que su mamá le dio de golpes a este prove, muchachito
Porque dice que le rompió un sombrero
Lo que pasa es que no le cae bien
Desde que llegamos aquí se la atravesó
Porque le tiene odio a Esmeralda
Y no nos puede ver a ninguno de nosotros
Ni en pintura
Por eso fue que se desquitó con el chiquito.
Mi Esmeralda, tú le tienes que contar todo eso al señor Peñarreal,
para que tome cartas en el asunto.
Dominga, si mi tío se entera, se va a poner furioso.
Pues que se ponga, que se ponga.
Eso es lo que yo quiero.
Pero, ¿y si nos dice que nos vayamos de aquí?
Pues se van, se van.
Y si ustedes no se van, me voy yo.
Pero, nosotros no tenemos a dónde ir, ni dinero, ni nada.
Pues a mí no me importa.
Su mamá es muy presumida y muy bocona.
Y tiene que recibir una lección.
Pero es que sería terrible.
Esmeralda, por favor.
Dominga.
Nada de eso.
O se va esa señora o me voy yo.
Dominga, es que no quiero más problemas.
Bueno, está bueno, está bueno.
Que se quede ella, pero yo me voy.
Tú no me sigas si no quieres.
Pero yo aquí con esa bruja no me voy a quedar ni un día más.
Ahorita mismo voy a recoger todos mis tiliches.
Dominga, no, espérame.
Ahorita hablamos.
Dominga.
No te preocupes, Garcilita.
Nos iremos nosotros.
Y nadie va a saber lo que pasó.
¿Qué estás diciendo, Esmeralda?
¿Que te vas de aquí?
Sí, mamá.
Nos vamos.
Dominga, José Rodolfo y yo.
No, no.
Pero eso no puede ser.
¿Por qué?
Es necesario, mamá.
¿Por qué, hija?
Yo pensé que estabas contenta a nuestro lado.
Es que...
Dominga no se siente a gusto aquí.
Quiere regresar a la vecindad y...
Yo me quiero regresar con ella.
Además, mi presencia aquí ha distanciado a José Armando de ustedes y nos incomoda a los dos.
Por otro lado, necesito trabajar y seguir con mis estudios.
No, no, no. Tú no necesitas trabajar, Esmeralda.
Ya estaba acostumbrada. Además, es importante para mí. Me distrae, me hace sentir segura.
Pero, hija, mira, ven. Ven, ven acá.
Si te trajimos aquí fue para protegerte de ese hombre.
¿Cómo te vas a ir para estar otra vez a merced de él?
Lucio no me hará nada, mamá.
Además, yo no le tengo miedo.
Sigue siendo peligroso, Esmeralda.
Ese hombre está trastornado.
Pero, mamá...
Ayer tu padre fue a buscarlo y me dijo que se portó agresivo, insolente.
Le ocasionó un disgusto muy grande.
¿Ves, mamá? ¿Lo ves?
Tengo que irme.
Pero, hija...
No quiero que por culpa mía le vaya a pasar algo a mi papá.
Eso no me lo perdonaría nunca.
No, no, no, Esmeralda. Es que esto no tiene sentido.
Yo no te dejaré.
No, mamá. Lo siento.
Ya Domingo está recogiendo todo.
Y le pedí a Adrián que nos lleve.
Esmeralda.
Vendré a menudo a verlos.
Pero ahora tengo que irme.
Tengo que hacerlo.
Hija.
Qué suerte haber podido presenciar la operación del doctor Pérez Montalvo.
Sí, Sebastián.
No cabe duda que es un cirujano plástico admirable.
Tú debiste haber sido su asistente en esta intervención.
Creo que estás desperdiciando excelentes oportunidades
Ya deberías aclarar el malentendido que hay entre ustedes
Sí, Sebastián, he estado pensando las cosas
Y debo reconocer que como de costumbre
Tienes razón
Yo no soy quien para juzgar las decisiones que haya tomado el doctor Pérez Montal
Él es muy libre de atender a quien quiera
Claro
Además el doctor Malaver es su amigo
Así es que pienso que él se sentía doblemente comprometido
Oye, ¿y no has vuelto a buscar a Malaver?
No, ni voy a hacerlo.
Solo de pensar en tenerlo frente a mí.
Soy capaz de matarlo.
Y ya no quiero ocasionarle más problemas a Esmeralda.
Ahora es Álvaro a quien le corresponde defenderla.
Todavía traigo en la mente sus palabras.
No quiero verte más, José Armando.
¿Qué es eso de que te vas de la casa?
Sí, papá. Es verdad.
¿Pero cómo es posible que nos abandones, que te hieres al niño?
Me da mucha pena, pero es necesario.
¿Por qué? Dime, ¿por qué?
No te lo puedo explicar, papá.
Eres un disparate, Esmeralda.
¿No has pensado que ese hombre puede hacerte daño?
El daño que Lucio puede hacerme igual me llega aquí o allá.
Pero, hija, no te entiendo.
Hemos hecho algo que te molestara.
No, papá.
Entonces, ¿por qué esa decisión tan repentina?
Te prometo que después hablamos
Ahora, por favor
No me hagas este momento más difícil
Tienes años
¿Sienta?
No, señora Fátima
¿Qué te pasa? ¿Estás llorando?
Nomás tantito
¿Por qué?
Ay, porque ya se fue Esmeralda con su hijito y la Dominga
¿Cómo?
¿Ya se fue?
Pues sí, no sabe a la que no sabe
Se regresaron para la vecindad de Doña Socorro
Si Doña Crisanto estuviera aquí
Andarían las cosas en su lugar
Ay, ya te enteraste, nena
¡Se fueron! ¡Al fin se fueron esas aprovechadas con Tom y su chamaco!
¡Ay, mamá, es increíble!
¡Ay, paz! ¡Qué tranquilidad!
Ahora sí se puede respirar otra vez en esta casa.
Con el solo hecho de no tener esa gentuza aquí, se siente otro ambiente.
Puedes agradecérselo, Esmeralda.
Si ella le hubiera contado a mi tío lo que pasó y las razones que tuvo para irse,
hubieran caído sobre ti rayos y centellas.
No, no, no, no exageres, nenita, ¿eh?
¿Pero cómo pudiste pegarle a José Rodolfo sabiendo que es la adoración de mis tíos?
No porque lo adore.
Yo debo estar dispuesta a soportar al escuincle malcriado ese.
Pero si el niño se porta muy bien, mamá.
¿Y mi sombrero?
¿Mi sombrero?
Me destrozó mi precioso sombrero.
Con lo caro que costó y con lo bien que me quedaba.
Mi tío te hubiera dado para que te compraras, no uno,
sino tres o cuatro sombreros, los que quisieras.
¿Pero te imaginas si ellos se enteran que le pusiste la mano encima a su nieto?
A mí ya no inventes como tú dices, ¿eh?
Si se fueron sin decir nada, seguramente es porque terminaron por aceptar que no caben entre nosotros.
¿Y qué? ¿Piensas salir a algún lado?
Sí, pero no te pienso decir a dónde.
No importa, nena. No importa.
Solo te recuerdo
Que cuides tus amistades
¡Es verano!
¡Dominga!
¡Ay, pero qué sorpresa!
¡Traje los locos de Rodolfo!
¡Ay, pero si Adrián vino también!
¿Y por qué vienes con tantas cosas, hermano?
Pues, venimos para quedarnos
¿Pero es día de veras?
Sí, eres de veras, Florecita.
Pero, pues, ¿qué pasó? ¿No las corrieron, verdad?
No, no, ¿cómo va a ser?
Nosotras solitas no quisimos volver para acá.
Sí, ahora vamos a ver qué dice Doña Socorrita.
¡Ay, pero qué sorpresa tan bonita!
¡Hola!
¡Hola, mi amor!
¡Ay, mi amor!
¿Ya no te acuerdas de tu madrina?
Muchacho, pero qué bello.
¡Cómo ha crecido!
¡Ella está precioso!
Oiga, ¿y todas estas cosas?
Pues, son vuestras.
¿Por qué? ¿Pasó algo, Esmeralda?
Doña Socorrito, ¿puede darnos asilo otra vez?
Pero, ¿cómo me lo preguntas, mija?
Ustedes no tienen que pedir permiso, esta casa es de ustedes.
Ay, pero pasen, pasen. Allá adentro me platican, ¿sí?
Sí, gracias, queridas.
Gracias, Adrián.
Ahorita
Puedo hablar contigo un momento
No tenemos de qué hablar
Por favor, no me toques
Perdona
No pensé que te molestara
No me molesta, Adrián
Me amas
Con solo rozar tu piel
Siento un...
Calorcito que me va subiendo a la cabeza
¿Te sorprende?
Yo entiendo por qué.
Cuando me tocas, yo siento por ti lo que tú sientes por la señorita Graciela Peñal.
Aurora, yo no ando con la señorita Peñal.
Y yo contigo tampoco.
¿La señorona esa de la señora Fátima?
No.
Pegarle a José Rodolfo.
¿Quién? ¿Cómo?
Sí, sí.
Vieja malvada.
Ay, pobrecito, ¿cómo yo?
¿Pero por qué fue?
Bueno, pues todo porque el muchachito le desplumó una cochina de sombrero que se había comprado.
¡Qué abusiva!
¡Qué remula! ¿Y ahora qué vas a hacer?
Voy a regresar a trabajar al hospital.
Deberías de comer aquí.
Ustedes van a comer fuera y yo me voy a quedar sola.
¿Eso querías provocar?
¿Te molestaba la presencia de Esmeralda y las risas de José Rodolfo?
Pues francamente sí.
Mamá, ¿no te das cuenta que estamos aquí de arrimadas?
No hay comparación de lo que nosotros somos para la familia y lo que son Esmeralda y José Rodolfo.
Pero salieron ellos, ¿no?
Porque Esmeralda se quedó callada y no te quiso acusar.
Por lo que sea, a mí eso no me importa.
La cuestión es que se largaron y nosotras nos quedamos.
Hablas como si estuvieras en una batalla.
¿Y fue, nenita?
¿Lo fue?
Y la ganamos.
Mucho le digo que no vuelva ese trabajo.
A mí me entran harto apuro nada más de pensar que ese demonio está ahí.
Sí, mi hijita. Y con todo lo que te ha hecho ese señor.
Lucio no se atrevería a hacerme nada.
Y mi hijo, sé que puedo dejarlo aquí.
Con ustedes estará bien cuidado.
Perfecto.
Claro.
Usted que se quejaba de tanta desdiche,
ahora tiene un motivo para ser feliz.
Sí.
Para mí no existía más que la ansiedad de esperarla,
de verla ahí a mi lado.
Como no podía verme, me tranquilizaba
de que no pudiera darse cuenta de mi fealdad.
como ocurrió cuando me vi esa noche.
Pero también esto está a punto de terminar, ¿no?
Ya pronto va a ser esta última operación.
Y Bernardo me asegura que voy a quedar perfectamente.
Así es que volveré a ganármela poco a poco.
Y al fin
Habré conseguido mi sueño
Que Esmeralda sea mía
Solamente mía
Bueno, pues, con permiso, ¿eh?
Con permiso, doctor
Queda usted en su casa, doctor
Gracias
Ahorita vuelvo, amiga
Sí, Dominga
Siéntate, por favor
Gracias
¿Qué sucedió, mi amor?
Cuando llamé a tu casa
Jacinta me dijo que ya no vivías ahí
Me desconcertó por completo
No me habías dicho nada
Fue algo que surgió de pronto.
Un disgusto que hubo con la señora Fátima.
Dominga y ella discutieron violentamente.
La señora Fátima le pegó a mi hijo.
¿Y por qué?
La señora Fátima dejó un sombrero muy caro que se había comprado
y el niño lo agarró y lo rompió.
Pero de todos modos me extraña que por esa razón te hayas tenido que ir.
Estoy seguro de que tus padres no estarían de acuerdo.
No, no. Ellos no saben.
No les quise decir nada para evitar un problema familiar.
Bueno, Esmeralda, pero tú eres su hija.
Sí, Álvaro, pero prefiero hacerlo así.
Nosotros tenemos el cariño de mis padres, de Socorrito, de Aurora.
Sobre todo tu apoyo y tu comprensión.
Y mi amor, Esmeralda. Sobre todo mi amor.
Voy a extrañar a mi sobrinito.
Cada vez que lo veo me da tristeza pensar que yo no tengo nada.
Ah, estás muy joven.
Te falta mucho por vivir.
Pero yo solo quiero vivir por él.
Por Adrián.
Pero si me has dicho que pronto se irá al campo
a casarse con la noviecita esa que tiene, ¿no?
Sí.
Por eso envidio a Esmeralda.
Porque ella al menos tiene un hijo.
Si yo tuviera un hijo de Adrián.
Ay, Graciela.
¿No sabes las tonterías que estás diciendo?
Ya te veo yo a ti de madre soltera.
De madre soltera no.
De madre del hijo de Adrián.
El hombre que amaré toda mi vida.
Esa es la razón por la que regresamos aquí.
Y por lo que quiero volver a trabajar en el hospital
Ay, Esmeralda, qué barbaridad
Y por lo del hospital no te preocupes
Estoy segura que si hablamos con el director te admitirá otra vez
Pero déjame preguntarte algo
¿Lo has pensado bien?
Sí, Hilda
Y estoy decidida
Es que me enteré que el doctor Pérez Montalvo
Ya le hizo la primera operación al doctor Malavir
mal a ver.
¿Qué hacía?
¿Se siente ahora en la casa?
Ay, sí.
Vamos a extrañar
tanto al niño.
Sí.
Parece mentira
lo que llena
una criaturita tan pequeña.
Antes no nos dábamos cuenta,
pero después que Esmeralda
estuvo aquí,
Dominga con sus ocurrencias
y sobre todo José Rodolfo
con sus risas,
ahora la casa parece otra.
Tan grande y silenciosa.
Tan triste
Buenas noches
¿Qué hay, hijo? ¿Cómo estás?
Bien, bien, mami
¿Pía?
Hola, querido
¿Y esta visita tan sorpresiva?
Vine a conversar un momento con ustedes
He venido a proponerles algo sobre la paternidad del niño de Esmeralda
¿De qué se trata?
A recurrir a la prueba del ADN
Esa prueba serviría para que uno de los dos quede excluido de toda posibilidad
¿Y tú estarías dispuesto a someterte a esa prueba?
Por supuesto. Pero también hay que contar con la autorización de Esmeralda.
Esmeralda ya no vive aquí, José Armando.
¿Cómo?
Esmeralda decidió regresar a su antigua casa.
¿Pero por qué? ¿Pasó algo?
No. Al menos eso nos dijo Esmeralda.
Nosotros tampoco lo entendemos.
Aunque ella siempre quiso mantener el orgullo de valerse por sí misma.
Yo estoy muy triste, hijo.
Pero siento que hay una razón muy fuerte por la que nos ha dejado.
Una razón que no quiere decirnos.
Entonces, por favor, mamá, habla con ella y dile que vine a proponerle lo de la prueba.
Y así terminamos con esta terrible incertidumbre.
No, no, José Armando.
Lo correcto es que tú mismo se lo digas a Esmeralda.
Bueno, ahora mismo me voy al hospital, tengo guardia toda la noche.
Cuando tengas el tiempo necesario, la buscas y se lo propones personalmente.
Esto es muy importante para Esmeralda, para ti, para todos, hijo.
Dale este asunto la importancia que tiene.
¿En verdad te das cuenta de lo que me estás diciendo?
Sí, papá.
Una locura que yo no puedo permitir.
Mira, papá, yo te agradezco mucho tu preocupación, pero lo he pensado bien.
Voy a volver a trabajar.
Es que tú no tienes ninguna necesidad de trabajar.
Toda mi fortuna es tuya.
Puedes disponer del dinero que quieras.
Yo lo sé.
Y te lo agradezco muchísimo.
Pero lo que ahora necesito no es dinero, sino ocuparme en algo.
¿Y qué mejor haciendo lo que me gusta?
De acuerdo.
Pero entonces busca trabajo en otro sitio.
Habiendo tantos hospitales, caramba
Es que no, no, no consigo cómo puedes pensar en ir ahí donde está ese miserable
¿No te das cuenta de que forzosamente tendrás que verlo?
Lo sé, papá
Pero ahora estoy dispuesta a enfrentar a Lucio
Y defender lo que me pertenece
¿No vio a Melesio allá afuera?
No, no, socorrito
Debe de haber subido a su cuarto
Hace un rato estaba jugando a escondidillas con un vecinito
No me diga
Bueno, ojalá que no tarde mucho, Esmeralda
Tengo que ir a mi consulta
Pero antes quiso venir a darle un besito, ¿verdad?
Álvaro
Hola
Qué bueno que estás aquí
Estos recibimientos me encantan
Bueno, con permisito, ¿eh?
Perdón
Sí
¿Fuiste a ver a tus padres?
Sí, Álvaro
Quería avisarles que mañana entro al hospital distrital
Ayer hablé con Hilda y...
Ella tuvo una entrevista con el director
Aceptó que yo reingresara mañana mismo
Veo que todo lo decides tú por tu cuenta
Es que tengo mis razones
Sí, ya lo veo
Y como no cuentas conmigo para nada
No veo el motivo para que me informes de nada
Álvaro, espera, déjame explicarte
No te molestes, adiós
¿El doctor Lascar no se fue enojado contigo?
Se molestó porque le dije que iba a trabajar de nuevo en el hospital.
Ay, mira, Esmeralda, la verdad es que yo le doy la razón.
Yo no sé cómo se te ocurrió irte a meter ahí donde está el doctor Malaber.
Es que...
después de pensarlo mucho,
ya tengo decidido lo que voy a hacer, Florecita.
Lucio nunca me va a quitar a mi hijo.
Ya sé lo que voy a hacer para impedirlo.
¿Qué vas a hacer?
Esperanza, esperanza.
Tu amor es puro como el sol.
Esperanza, esperanza
En estos ojos del amor
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.