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Esmeralda
Bebes con la luz del corazón
Esmeralda, Esmeralda
Tu amor es puro como el sol
Esperanza, esperanza
Tienes los ojos del amor
Esperanza
Tienes los ojos del amor
Adrián, mi amor.
Adrián
Es lo único a lo que puedo aferrarme
Al amor de Adrián
Al amor que Adrián ha sentido por mí
Al que todavía tiene que sentir
Adrián
Adrián, no sientes que te llamo
No puedes oírme
Ven
Te estoy esperando
No, necesito sentir el calor de tus brazos, de tus besos.
Son unos ojos tan primorosos
¿Qué ojos más lindos no he visto yo?
Hay quien pudiera mirarse en ellos
Gracielita, hija
No puedo dormir
Ay, no puedo dormir, Crisanta
Hizo tantas cosas
¿En qué cosas, mi hija?
En mi vida, Crisanta
Lo que pudo haber sido, lo que ya no es
Me vienen los recuerdos y me pregunto por qué ha sido así
¿Quién tiene la culpa?
Emiliano se dio cuenta de que yo no lo quería
¿Te lo dijo alguna vez?
De alguna manera se enteró
Me preguntó quién era Adriano
No te atormentes ahora con eso
Ven, vamos a la cama
Mis pastillas
No puedo dormir sin ellas
No, no hay pastillas. Ven, tranquilízate. Olvídate de eso, por favor.
No, no podré dormir, Crisanta.
Verás que sí, verás que sí. Yo te haré compañía. Ven.
Mejor llama a Adrián. Que me lleve a mi casa. Allá tengo pastillas.
No, no, no, no. Tú puedes ir también.
El aire de la noche.
Adrián manejando.
Eso me hará sentir mejor.
Llámalo, dile que me lleve, Crisanta
No, no, ya es muy tarde, nena
Ven, yo te ayudo, acuéstate
Yo te voy a acompañar hasta que te duermas
Anda, ven, anda
Anda, así
¿Puedo darte un último abrazo?
Adelante, Javi.
Hola, querida.
Me alegra mucho que haya venido. Pase, por favor.
Uy, pero qué casa más bella tienes.
Muchas gracias.
Bueno, por todas partes se nota buen gusto
Claro, como que eres una artista
Ah, ¿es obra tuya?
Sí, de mis inicios
No es gran cosa, como puede ver
Más que por su valor artístico, la guardo como un recuerdo
Pero por favor, pase, siéntese
Gracias
Enseguida me cambio para que vayamos a ver a Graciela
Me da pena complicarte tanto el día
No, no tengo nada que hacer
Estoy encantada de servirle
En realidad, siento curiosidad por saber cómo está el ambiente en casa de los Peñarreal
Después de la noticia de que Esmeralda se comprometió con Álvaro Lascano
Ya me imagino
Porque supongo que la esperanza que tenían de una posible reconciliación entre ellos
Ahora es imposible
Por supuesto, Georgina
Pero es que aún sentías el temor de que volvieran
Para serle franca, sí
Más de una ocasión noté a José Armando inseguro, atormentado
Eso me tenía muy inquieta
Aunque claro, ahora estoy más tranquila
Ahí no tienes nada que temer, querida
José Armando no volverá con Esmeralda
Estando de por medio ese niño
¿Qué le parece, socorrito?
Mira esto
Este muchachito nada más quiere andar caminando por todos lados
Es que está muy vivaracho
Voy a sacarlo al patio para que dé unos pasitos
Ande pues, Dominga
Venga, venga, venga
Buenos días, mamá
Ay, buenos días, hija
Se te pegaron las sábanas, ¿eh?
¿Por qué no me despertaste?
Iba a hacerlo
Pero después pensé que era mejor dejarte descansar
¿Eh? Estabas tan rendida
¿Qué? ¿Ya no hay preocupaciones?
Ay, eso ya pasó
Bueno, ¿y por qué estás tan sonriente, eh?
Es que anoche Adrián vino a verme
¿A qué hora que no lo oí ni lo vi?
Pues cuando ya estábamos acostadas
Oí unos toquecitos en la puerta
Fui a ver y resulta que era él
¿Lo ves, mi hijita?
No hay motivo para estar inquietándose y sufriendo
Tanto lloriqueo y...
Fíjate
El muchacho pobre
Preocupado por ti, para verte
Ay, sí, mamá
Pero es que cuando pienso que la señorita Graciela está tan cerca de él
Me da mucho miedo perderlo
Nada, nada
¿Y qué le dio a Graciela por quedarse anoche a dormir en casa de sus tíos?
Otra de sus locuras
Imagínate que anoche salió de la casa como una loca
Y al rato me llama Blanca para avisarme que Gracielita
Había llegado a su casa muy alterada
Necesito sacarla de ahí cuanto antes
No me gusta nada que Gracilita esté en esa casa
Qué sorpresa verla por aquí a esta hora, señora Esmeralda
Antes de irme al hospital, quise pasar un ratito
Pues aquí están sus papás
¿Cómo estás, hija?
Me alegro de no haberme ido temprano a la oficina
Siéntate, ¿quieres tomar algo?
No, gracias, no voy a estar mucho tiempo
Solamente quiero hacerles una pregunta
¿Tú y mi papá se han puesto de acuerdo para que José Armando y yo nos encontremos?
Mire, Esmeralda, la verdad es que...
No tenemos por qué engañarla, Blanca
Sí, hija
Lo que te imaginas es cierto
¿Pero por qué?
¿Para qué? ¿Con qué objeto?
Cuando conocí al niño y me encariñé con él
Te confieso que me propuse lograr un acercamiento entre José Armando y tú
Pensando que quizá una mirada, una palabra
Sirviera para hacer desaparecer todo aquello que lo separaba
Pero independientemente de la felicidad de ustedes
Hay otra cosa
El deseo de haber realizado el sueño de mi vida
Que un varón de mi sangre lleve el apellido Peñarreal
Que sea mi heredero
Si te casas con otro hombre, eso no podrá ser
Solo era posible si volvías con José Armando, pero ya sé que no
Ya sé que debo aceptarlo
El nombre de mi familia
Morirá conmigo
Yo no permitiré que eso ocurra, papá
¿Tú estás dispuesto a darme tu apellido?
Por supuesto, Esmeralda
Pues bien
Después que me lo des
Registraré a José Rodolfo solamente como hijo mío
¿Qué quieres decir?
Al tomar yo mi verdadero apellido
Registraré a mi hijo como José Rodolfo Peña Real
Pero, Esmeralda
Eso no es posible
¿Por qué no?
Pero no te das cuenta.
Eso pondría en duda tu reputación.
Yo no le temo a eso.
No.
No puedo aceptarlo.
No puedo permitir que te sacrifiques para complacerme.
Es mi gusto, papá.
No, Miguel.
No tengo derecho.
Si no hubiera sido por mí, mi nieto llevaría el apellido Peña Real.
Pero yo mismo destruí esa posibilidad.
Es justo que mi castigo sea ese
No haber cumplido mi sueño
Tener que renunciar a esa alegría
Es que yo no quiero que renuncies a ese sueño
Quiero hacerlo
Desde que sabes que Esmeralda se comprometió con Álvaro Lascano
Estás callado, sombrío
como con una tristeza y una desesperación muy hondas.
Estabas casi seguro de que ella no aceptaría a Lascano, ¿verdad?
Reconozco que era egoísta de mi parte
pretender que ella no volviera a enamorarse
mientras yo rehacía mi vida con otra mujer.
Confieso que a pesar de saber que Álvaro la estaba enamorando
nunca pensé que llegaría nada serio con él.
¿Y ahora te duele?
Sí, me duele.
Me duele mucho, Sebastián.
Y para este dolor no hay remedio que logre mitigarlo.
Hija, esto me conmueve.
Es muy noble de volver bien por mal
Papá, déjame hacerlo
Pero hija, por Dios
¿No has pensado que es muy triste que reconozcas al niño tú sola?
Como si no tuviera padre
No lo tiene mamá
Pero si llegas a casarte con el doctor Lascano
Ten por seguro que el gustoso le ofrecería su apellido
Álvaro no es su padre
Mi hijo no tiene padre
Solo una madre que lo defendió
Y lo aferró en sus brazos
Aun sabiendo que le iba a costar la felicidad junto al hombre que amaba
Ese fue el precio de tenerlo
Y no me arrepiento
Entonces, ¿por qué no darle mi apellido, papá?
Es humillante para ti
Al contrario, es un orgullo
No te dejes convencer
Por favor, mamá
Papá, tiene razón. Nuestro apellido no puede terminar con él.
Bien se ve que llevas mi sangre.
Eres mi hija de cuerpo entero.
Pero tienes que saber que José Armando no desea conservar el apellido Peña Real.
Al contrario, muchas veces me ha dicho que quiere asumir su verdadera identidad.
Lo siento, ojalá no fuera necesario
Papá, haz lo que consideres conveniente
No sé Esmeralda, no sé
Realmente, no sé si pueda aceptar tu ofrecimiento
Hazlo, será lo mejor para todos
Déjame pensarlo
Déjame pensarlo
Mira, Adrián
La verdad es que me alegro que Aurora no esté aquí
Porque desde hace días quería hablar contigo sin que ella nos oyera
¿De qué?
¿Cómo andan las cosas con la señorita Graciela?
Dime la verdad
¿Por qué me lo preguntas?
Aunque yo le diga que no hay motivos para que se inquiete
Yo estoy muy preocupada
Pues no veo por qué
Es que a veces te noto raro, pensativo, como si estuvieras en otro mundo
¿Eso qué tiene que ver?
Uno siempre tiene cosas en que pensar, la boda, el regreso a la casa grande
Pero da la casualidad que la señorita Peñarreal está metida todos los días en casa de los señores
Y yo sé que...
¿Tú cómo sabes?
Porque yo te llamé un día y me contestó muy orgullosa
¿Te imaginas que piense, Aurorita?
Adrián, ¿por qué no eres sincero conmigo?
Algo está pasando, yo te conozco bien
Bueno, la verdad es que Gracielita y yo hemos estado hablando
¿Lo ves? Yo lo sabía
Me imaginé que esa señorita iba a volver con sus cosas
Y tú que no le dices nada
Bueno, yo no puedo rechazarla
Pues mandarla a volar, era lo que tenías que hacer
No puedo, Florcita, no puedo
Es más fuerte que yo
Vengo a buscar a Gracielita
No sé por qué le permitiste que se quedara aquí anoche
Sabiendo que a mí me disgusta
Llego aquí tan nerviosa, llorando
No podía dejarla ir así
Me tienes que ayudar a convencerla de que nos vayamos de viaje
Eso sería su salvación
Tal vez tengas razón
Por lo pronto te voy a suplicar que no la mortifiques
¿Mortificarla?
Esa niña no tiene límites
Me imagino la idea que esa muchacha tiene en la cabeza
Pero en cuanto entre en posesión de su herencia
la obligaré a irse conmigo al extranjero.
Perdóname, pero creo que no debes obligarla.
Sino más bien tratar de convencerla por las buenas.
¿Sí?
Tú por las buenas no conseguiste nada.
Poco a poco se le irá haciendo entrar en razón.
Tenemos que actuar rápidamente, Blanca,
pero que no lo entiendes.
Si se le da tiempo después será demasiado tarde.
¿Qué será demasiado tarde?
¿Ya estás hablando de mí, mamá?
Hola, Graciela, ¿cómo estás?
Hola, Georgina.
Vine a buscarte, hija
Georgina me hizo el favor de traerme en su coche
No quiero demorarla mucho
Así que es el favor de vestirte
Nos vamos ya
Mamá, estaba pensando
Que quiero pasar unos días aquí
¿Cómo?
Mira nomás lo sonzacadora que nos salió la señorita esa
Todavía está de luto por el marido
Y ya anda sacándote el diente
No es lo que tú te imaginas
¿Entonces qué es?
Que se ha quedado muy nerviosa y me pidió que la ayudara
Ay, y tú tan bueno se lo crees
Bueno, es que se ve
No seas tonto, hermano
Esa es una muena suya para acercársete
Me da lástima
Estaba llorando
¿Pero será posible?
Parece mentira que te dejes embaucar
Tú no puedes abandonar a tu novia
¿Me oíste?
Ahorita es muy buena y te adora
Yo no voy a romper con ella
Ni pienso volver con Gracielita
Pues échale tierra al asunto
Y corta con ella de raíz
Mira que si cedes un poquito
Vas a perder, Adrián
Y volver a amargarte la vida
No le hagas, hermano
No vayas a salir con tu tarugada
Aquí me siento más tranquila
Aquella casa está llena de recuerdos que me atormentan
El remedio para eso ya sabes cuál es
El viaje que te propuse
Es que es que nada
Aquí no vas a quedarte
De eso puedes estar segura
Yo no te lo voy a consentir
¡Y vámonos!
Que hemos abusado de la bondad de Georgina
Perdóname, Fátima
Pero creo que no debes tratarla así
Esa no es la forma de llevar las cosas
Yo sé lo que hago con mi hija
Apoyada en esa frase
Has llevado a Gracielita al estado en el que está
La has convertido en una desdichada
Que no sabe qué camino tomar
Ni le encuentra sentido a la vida
Mira ya, Blanca
¿Pretendes preocuparte más por ella
que yo, que soy su madre?
Efectivamente, eres su madre.
Y por eso mismo debes ayudarla
y tratar de comprenderla mejor que nadie.
Hazlo, Fátima.
Gracielita va por un camino
que solo Dios sabe a dónde la va a llevar.
El interés que tienes en estar en casa de tus tíos
no es otra cosa que Adrián Lucero.
Pero yo estoy decidida a impedirte que cometas una segunda locura
¿Me oyes bien?
La otra vez pude salvarte
Y ahora lo haré también, aún en contra tuya
¿Salvarme? ¿Tú a mí?
No inventes, mamá
¿Salvarte?
Sí
Deberte convertir en una pobre tona
Humillada y despreciada por todo el mundo
Si hubieras pensado en eso
Te hubieras fijado cuando derrochaste la fortuna de mi papá
¡Cállate!
Ingrata
Eso es lo que eres
Una ingrata que no reconoces todo lo que tu madre se preocupa por ti
En lugar de estar agradecida
Por vivir como vives, rodeada de lujos
Como una reina
Todavía te atreves a juzgarme
Gustavo
¿Cómo estás?
Espero no ser inoportuno
No, no, no
No, de ninguna manera
Es un honor tenerlo en esta casa
¿Y cómo están ustedes, Fátima?
Pues ya se podrá imaginar
Tanto mi hija como yo
Todavía sin podernos reponer del golpe que hemos sufrido
Gracias
Rita y yo
Estamos desechos
Siéntese, Gustavo, por favor
Vine para
Notificarles cómo va el asunto de la herencia
Es una atención de su parte, pero...
Pero no tenía por qué molestarse
Nosotras confiamos plenamente en usted
De todos modos yo quiero que estén informadas
Ya se iniciaron los trámites
El abogado va a sacar una copia de las escrituras de todas las propiedades
Para pasar la mitad de ellas
a tu nombre, Graciela.
¿La mitad?
Es lo justo.
La otra mitad quedará en mi poder
de modo que al morir yo pase por herencia directa a Rita.
Sí, sí.
Sí, es natural.
Así ella estaría protegida
y no estaría desamparada como ha ocurrido con Gracielita.
No, no, no, no, no. Ella no está desamparada.
Porque yo haré que entre en posesión de todo a lo que tiene derecho por haber sido la esposa de Emiliano.
Además de la mitad de la fortuna, se te reconocerá una participación especial en la empresa.
Y por ese concepto recibirás mensualmente una cantidad de acuerdo a las utilidades del negocio.
Ay, qué considerado es usted, Gustavo.
Eso es más de lo que podíamos esperar, querido
¿Verdad, querido?
Emiliano era nuestro único hijo, Fátima
Y toda mi familia está en excelente posición económica
Entonces, ¿a quién?
¿A quién dejarle la fortuna si no a ella?
Niña
Dale las gracias
No, no te quedes así callada.
Gracias, don Gustavo.
Gracias.
Te has quedado callado.
¿Por qué no me hablas?
Dime lo que sientes, lo que piensas.
Lamento mucho que José Rodolfo no vaya a llevar mi apellido
Yo quería criarlo como si fuera su verdadero padre
Incluso había pensado que nunca supiera la verdad
Álvaro, me conmueve tu preocupación por darle a mi hijo todo aquello que no tiene
Incluso tu apellido
Para mí sería un motivo de orgullo presentar a ese niño como mi hijo
Lo sé, pero no deseo defraudar a mi padre
Está bien, Esmeralda, me has convencido
¿De veras? ¿Lo dices de corazón?
Sí, después de todo ya tendremos otros hijos, ¿verdad?
Otros hijos tuyos y míos que podrán llevar mi apellido
¿Te das cuenta qué suerte?
Qué suerte que Emiliano se matara en ese accidente, ¿verdad?
Yo no he dicho eso.
Gracias a eso vas a ser millonaria.
Como siempre lo soñaste.
Bueno, yo no hubiera querido que ocurriera.
Lo sentí muchísimo.
Daría cualquier cosa porque Emiliano estuviera vivo.
Pero desgraciadamente murió y en fin, eso no tiene remedio.
Ahora hay que ser prácticas.
Es una suerte que sus padres sean tan considerados con los otros
Yo no quiero ese dinero
¿Qué estás diciendo?
No tengo derecho a él
No fui realmente una buena esposa con Emiliano
No lo amé
No pude hacerlo feliz
Eso quedó atrás
Déjate de tonterías
Bien sabes que no tenemos un centavo y nos hace falta ese dinero
A mí no
En mi nueva vida no me hace falta, mamá
Voy a volver con Adrián
¡Sí, mamá!
¡Voy a volver con Adrián!
Tu golpe no me duele
Es la tercera vez que me pegas por él
¡Graciela!
Me alegro de sufrir por Adrián
Después de todo lo que él ha sufrido por mí
Así pago mi culpa
Así me gano el derecho a su perdón
Así me voy a ser merecedora de su cariño
Te lo prohíbo
¡Te lo prohíbo!
Tú no puedes prohibirme nada
Ya me liberé de tu tutela
Soy tu madre y tendrás que obedecerme siempre
Eres una loca
Una irresponsable que no sabe manejar su vida
Me has manejado tú
Y me llevaste al fracaso
Perdiste tu oportunidad
Ahora me toca a mí
Es un disparate
Pero hasta dónde vas a llevar tu estúpido capricho de chiquilla
Ya no soy una chiquilla
Soy una mujer
Una mujer
Que ha madurado a través de experiencias
De sufrimientos
Quizá
Todo lo que he vivido me ha servido para eso
Para encontrarme a mí misma
Para darme el valor de luchar por el hombre que yo quiero
¿Y ahora, muchacho?
Esto me toca a mí
Déjeme ayudarle, Lino
Necesito trabajar mucho para no pensar
No puedes hacerme eso, Gracielita
¿De qué me sirvió entonces todo lo que luché?
Todo lo que logré al casarte con Emiliano
Valió para eso, mamá
Para que él esté muerto
Y yo sé terriblemente desdichada
No vuelvas a acusarme de su muerte
Y obligaste a casarme sin amarlo
Y él se dio cuenta
Y yo sé
Yo sé que aquel día inconscientemente
Él quería correr hacia la muerte
O lo deseaba yo cuando iba en el coche a su lado
Cuando me preguntó quién era Adriano
Y ahora
Me he vuelto al principio
Y esta vez
Voy a aferrarme al amor de Adrián
Con todas mis fuerzas
Hijita
No dejaré
Que tú ni nadie me lo quite
Le digo que este chamaquita
Ya no se puede quedar solo, socorrito
Hay que estarlo vigilando a todas horas
Está re de travieso
Es natural, Dominga
Los niños crecen y empiezan a querer caminar
Y a moverse por todos lados, ¿eh?
Este niño ya no es el bebé de antes, ¿eh?
¿Creerá una cosa?
Le he visto encaranarse aquí en el barandal de la cuna
No me digas
Sí
Y ha de querer bajarse
No sé, pero figúrese eso, burrito, si se cae
Ay, no, no, no, Dios no lo quiera
¿Qué cuenta le doy yo a Esmeralda?
Imagínese
No, no, venga, ole
Rodolfo tiene que correr a Adrián inmediatamente
¿Adrián? ¿Por qué?
Porque mi hija está empeñada estúpidamente
En reanudar sus relaciones con ese peón
¿Se lo dijo ella?
Claro que me lo dijo
Y de la manera más dura y cruel
Sin tener la menor consideración
Por los sentimientos de una madre como yo
Yo solamente he pensado en su felicidad
En su bienestar
Bueno, esas cosas a veces se dicen sin pensar
Hay hijos que dan tantos disgustos
Que hubiera sido mejor no tenerlos
Ay, por Dios, no diga eso
Gracielita es una niña encantadora
Lo era, Crisanta
Lo era
Pero ese peón infeliz y vulgar
La ha trastornado
En mala hora se me ocurrió ir a la casa grande
No tiene por qué preocuparse tanto por el niño, Dominga
Aquí hay bastantes mujeres para cuidarlo
Cuando tenga que hacer algo, pues a Aurora y Tauyo lo cuidamos
No sé, me da pena, doña Socorrito
Hola, buenas tardes
Hola
Hola, ¿cómo está mi tesoro, mi amor?
¿Ve? Eso es lo que le gusta
Que lo cargue uno y que lo ande caminando por todo el patio
Como si uno no tuviera nada que hacer
Es un sinvergüenza
¿Vas a comer, mija?
No, no, ya comí con Álvaro
Ah, pues está bien, trabaja mucho, mija
Y es justo que de vez en cuando, pues te distraigas un poquito
Es que hoy tenía que hablar con él de un asunto muy importante
¿Y qué asunto es ese?
Decirle que decidí registrar al niño solamente con mi nombre
Ay, ¿pero cómo va a ser eso?
¿Mi papá va a reconocerme legalmente?
Ah, caray
Bueno, sí que vas a ser una peñerriada
Eso sí que está bueno, para que vean
Ese señorón, por fin entró en razón
¿Y a qué hora crees que regresará Rodolfo?
Pues la verdad no lo sé.
Él y mi niña Blanca andan muy tensos.
¿Y eso por qué?
Hay un problema que los tiene muy preocupados.
¿A qué te refieres, Crisanta?
Papá, ¿qué haces aquí?
¿Por qué te extrañas?
No puedo sentir el deseo de venir a verte
Sí, claro
Pasa, por favor
Gracias
Bueno, siéntate, por favor
Ahí estarás más cómodo
José Armando
La verdad es que vine a verte porque
Preferí hablarte a solas
¿Sobre qué?
He venido a pedirte
Que reconozcas a José Rodolfo como hijo tuyo
Parece que el mundo entero hubiera perdido la cabeza
Don Rodolfo siempre soñó con tener un heredero que perpetuara su apellido
Y ahora se le presenta la manera de conseguirlo
Su nieto será un peña real
Lo demás, poca o ninguna importancia tiene para él
Es una locura
Una locura
Lamento tener que negarme esa petición, papá
Sé cuánto te debo. Por eso y por muchas otras razones no quisiera tener que hacerlo.
No te estoy pidiendo que vuelvas con Esmeralda. Sé que eso es imposible.
Solo te pido que aceptes darle tu apellido a esa criatura.
¿Cómo puedo darle un apellido que no es mío?
Es el que has llevado siempre. ¿Tanto te cuesta dárselo a ese niño?
Él tiene todo lo que era mío. No tengo que darle nada más.
Por complacerme, Esmeralda está dispuesta a registrar ella sola a su hijo
Tiene el valor de aparecer como la madre de un niño sin padre
Ella se sacrifica y tú no puedes hacerlo
Lo siento, me pides demasiado
Entonces no queda otro camino
¿Vas a renunciar al apellido Peñarreal?
Es lo justo, lo correcto
Que Esmeralda ocupe el puesto que debe de tener en la sociedad
En tu familia
Yo dejaré de llevar tu apellido para llevar el que en verdad me corresponde
Para que Esmeralda y tu nieto sean Peñarreal
Siempre he estado muy orgulloso de ti como hijo mío
Aun sabiendo la verdad
No dejé de quererte y considerarte como tal
Me dolería mucho
Que dejaras el apellido que te di al nacer y que has llevado con tanto orgullo
Pero si tú lo deseas José Armando
Así será
No es posible
Pero esa decisión afectará a José Armando en su carrera, en sus relaciones sociales
¿Cómo se le pudo ocurrir a don Rodolfo semejante cosa?
Lo mismo dije yo
Pero es que no veo el motivo
Dice que es para que el hijo de Esmeralda sea un peñar real y continúe el apellido de la familia
Pero yo sé que hay algo más de por medio
¿Qué?
La herencia querida.
La inmensa fortuna de Rodolfo que ahora pasará íntegramente a manos de Esmeralda.
Así que tu hijito está hecho un diablillo.
Sí, pero con una sonrisa conquista a todo el mundo.
Hasta a su abuelito que al principio no quería saber nada de él.
Ay, sí, qué pena que al único que no ha podido conquistar es a su propio padre.
Es que nunca ha querido conocerlo.
Quizás sea por eso, porque tiene miedo de dejarse vencer por sus sentimientos
Sí
Es muy difícil mantener el corazón cerrado a la ternura que despierta a un niño
A su gracia, a su inocencia
Yo sé que José Armando no podría rechazarlo si viera la mirada de sus ojitos
Si tomara entre sus manos una de sus manitas
Si José Rodolfo le dedicara una de sus sonrisas
Pero él no ha querido ver a mi hijo
No lo ha visto nunca
Hola amor
Georgina, qué sorpresa
¿Pasas de salida?
Dentro de una hora tengo que empezar la guardia en el hospital
Ya me enteré de lo que tu padre piensa hacer
Garamba Georgina, qué rapidez
Supongo que tú te vas a oponer a que realicen ese cambio de apellidos.
No, al contrario.
Deseo que lo haga cuanto antes.
Eso te afectará a José Armando.
¿En qué sentido?
En todos.
Socialmente y también en tu profesión.
No creo que para ser buen médico haya que tener títulos de nobleza.
Te olvidas que la clientela de mi padre es muy exclusiva.
A la hora de someterse a una operación, la gente no busca aristocracia.
Busca eficacia, Georgina
Bueno, de todas maneras
Es muy desagradable este asunto
Yo soy tu novia y...
Mira, mira, Georgina
Antes de comprometernos te hablé sinceramente
Te dije cuál era mi condición
Quiénes habían sido mis padres
Y tú me aseguraste que eso no te importaba en lo absoluto
Saberlo yo no, mi amor
Pero bueno, el que ya lo sepan los demás
Lo siento
Si el hecho de que yo deje de ser un peña real
Cambia las cosas entre nosotros
Aún estamos a tiempo
Desde este momento te dejo en absoluta libertad
Miren si es noble
Que va a reconocer al muchachito ella sola
Solita
Sin tener el nombre del padre ni nada por el estilo
Pero la gente va a pensar mal, Dominga
Esmeralda tiene su conciencia tranquila
Así que el que quiera pensar mal
Pues que se vaya para el diablo y ya está
Caramba
Aquí el que no tiene perdón es el doctor Peñarreal
Mira que no quiere darle su nombre al niño
Es que él piensa que no es su hijo, Adrián
Pero lo es, Florecita
Luego, luego se está viendo
Si ya le salió el parecido
No, amor
¿Quién te ha dicho que quiero romper contigo?
Lo que quiero es evitarte una humillación, compréndelo
No tengo la misma opinión
A ver, vamos a ver
¿De quién fue la idea?
¿De Esmeralda?
No
En realidad hace tiempo que yo lo pedí.
Bueno, pero tengo entendido que ahora se va a hacer porque la que tiene interés es ella.
¿Sabes cuál es el motivo que la impulsó?
¿Cuál supones, Georgina?
Fátima piensa que es por apropiarse de tu herencia.
Pero yo estoy segura que es por vengarse de ti.
Esmeralda quiere vengarse porque no volviste con ella.
Por eso también se comprometió con Álvaro Lascar
No
Esmeralda es incapaz de un sentimiento tan ruin
Ten cuidado
Ya una vez te equivocaste al juzgarla
Cuando creíste que siempre se mantendría fiel al recuerdo de tu amor
Ahora también puedes estar engañado
Ella lo hace para complacer a mi papá
Para que continúe su apellido, el cual se siente tan orgulloso
Nosotros podíamos haber continuado ese apellido
Si no, en cambio, nuestros hijos llevarían el apellido Peñarreal
Papá quiere un verdadero descendiente
Que lleve en las venas su sangre
Nuestros hijos no tendrían ni una sola gota
Tu brillante inteligencia está fallando, Georgina
Bueno, vamos
Ya tengo que salir para el hospital
¿Y cuándo va a ser eso del cambio de apellidos?
Pues parece que no es tan fácil, mi hijo
Todavía don Rodolfo como que no se anima
¿Qué pasó?
Señorita, este niño se cayó
Tranquilícese, vamos a llevarlo con el médico de guardia para que lo revise.
Esperen aquí, por favor.
¡Florita!
¡Florecita!
Por favor, váyase con su familia, yo le aviso.
Sí, sí, ahí se lo encargo, señorita.
¿Doctor Roblesquín?
No está ahí, ¿a qué se le ofrece?
Este niño se cayó de su punta, se descalabró
A ver, vamos a atenderlo
A ver, vamos a ver qué le pasa, jovencito
No te pierdas mañana, Esmeralda
¿Por qué no se lo evitas?
Y eres tú quien me lo pide
Pues sí, hasta yo prefiero que reconozcas a José Rodolfo como hijo tuyo, ya que desdichadamente yo no puedo darle mi apellido.
Te escuché a ti, personalmente, decir que mi nuera Gracielita se casó con mi hijo Emiliano, amando a otro hombre.
Mi hija está decidida a volver a tener amores con Adrián Lucero.
Ay, Florecita, cuando lo pienso mi corazón me salta.
Tengo tantas ganas que llegue ese día.
Diles los ojos del amor
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