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Esmeralda
Me ves con la luz del corazón
Esperanza, esperanza
Tu amor es puro como el sol
Espera el amor, espera el amor
Tienes los ojos del amor
Espera el amor
Tienes los ojos del amor
Me estás llenando de amor
Poco a poquito
Como capullo que se hace flor
Muy despacito
Y yo quisiera volar
Pa' hacerte un idito
Ya tenía pensado regalarle a José Armando un departamento, pero...
Creo que será más conveniente una casa.
Ay, sí, querido, porque seguramente la familia va a crecer.
Ay, ¿te imaginas esta casa llena de nietos corriendo por todas partes?
Ya tengo uno.
Ay, bueno.
Pase.
Perdón, señora Fátima, me pidió Crisanta que le avise que llegó la señora Blanca.
Ah, qué bien.
Ay, tenemos tantas cosas que planear.
Ahora nos vemos.
Sí, pase.
Ay, ¿te imaginas esta casa llena de nietos corriendo por todas partes?
¿Cómo será mi nieto?
¿Se parecerá a mí?
Te quiero, Adrián
Buena manera de demostrarlo
Comprometiéndote con el doctor Peñoreal
Estoy aquí, Adrián
Contigo
Nadie me obligó y te sigo queriendo
Me sigues queriendo como una limosna, ¿verdad?
Recibí tu amor como recibía las monedas que me daban por cantar en el tren
Estoy agradecida porque dejaste lo tuyo
Y me seguiste como...
Como un perro, faldero, ¡dilo!
Esmeralda, ¿está dormidito?
Sí, Aurorita
Oye, ¿regresó Dominga del mercado?
Todavía no, ¿por qué? ¿Necesitas algo?
Le dije que quería ir con sorpiedad
Me gustaría rezar en la capellita
Lo necesito
Yo te acompaño. Ahorita le digo a mi mamá que cuide un ratito a José Rodolfo y nos vamos en una carrerita.
¿Quieres?
Eres muy buena, Aurorita.
Espérame tantito.
Bendito seas, hijita.
Tú eres mi aliciente para sobrellevar esta pena que me oprime el alma.
No le des vueltas, Gracielita.
Te vas a casar con José Armando y eso es lo único que importa.
Por favor.
Si viniste a invitarme a la boda,
puedo sentarme en el último asiento de atrás
para no desentonar mucho con tus invitados.
Adrián, déjame explicarte.
Te juro que yo no quería.
Fue mi mamá.
No me ha dejado ni un momento tranquila.
Después de que los hermanos
se separaron de Esmeralda...
¡Seguiste saliendo con él!
Los vi aquella noche.
Adrián,
¿a quién yo quiero es a ti?
¡A eso vine, a demostrártelo!
¿Pero qué quieres que haga para convencerte, Adrián?
Dímelo.
Eres una bendita.
Te muestras cariñosa conmigo.
Me haces creer que te tengo y luego me echas a un lado
y haces tu vida como si yo no existiera
ni me estuviera muriendo de amor por ti.
Adrián, mi mamá no me deja.
No eres una niñita, Graciela.
Tu mamá no va a vivir tu vida.
Eres una mujer.
Por favor, mi amor, yo te amo.
Daría cualquier cosa porque estuviéramos juntos.
¿Me vas a seguir diciendo eso cuando te cases con él?
Adrián.
Vete, Graciela.
No quiero verte más
No quiero saber más de ti
Se acabó.
Se acabó.
¿Y ahora? ¿Sacaron al caballerito para dar el sol?
Es que Aurora ahorita acompañó a Esmeralda a ver a su piedad
Y en cuanto salió su mamá, este jovencito empezó a llorar
Mi amor, mi amor, démelo acá un ratito
Yo creo que ya tiene hambre, le voy a preparar algo, ¿eh?
Le voy a acabar de hacer la comida
Es el niño de Esmeralda
Señorita Peña Real
Esmeralda no está
Fue con las madrecitas a rezar un rato en la capilla
Yo, yo, yo
¿Y Meralda?
Se quedó con las blanquitas, después Sor Lucila la va a acompañar de regreso
Oiga, la señorita Peñarreal, ¿qué tiene que ver con Adrián?
Chita, por ella Adrián está aquí.
Y ahora se va a casar con el doctorcito José Armando Peñarria.
¿Con el esposo de Esmeralda?
Con ese mamito, sí.
Si tu voluntad es que José Armando sea feliz al lado de Gracielita,
que así sea.
Pero por favor, dame fuerza para seguir el camino sin la ilusión de estar a su lado.
para vivir tranquila con mi hijo, pensando en él.
Porque yo sé que mi corazón siempre estará con José Armando hasta que muera.
Y a mí me duele pensar que él, que él ya no me ama.
De haberme pedido mi opinión, te hubiera dicho que no publicaras nada.
Ay, pero ¿por qué no?
Me da mucho gusto anunciarle a nuestras amistades que ya son novios otra vez.
Pues a mí me parece ridículo.
¿Ridículo?
Naturalmente.
Ellos estuvieron a punto de casarse y rompieron su compromiso.
Ahora es un absurdo que se publiquen notas afirmando que están comprometidos.
Bueno, pero no veo por qué mantener en secreto su reconciliación.
No es la primera pareja, ni la última, que hace una cosa semejante.
Lamento que nuestras opiniones no coincidan, Fátima.
¿Yo hubiera preferido mantener este asunto con discreción?
¿Me debías esa delicadeza?
No te entiendo, Blanca. ¿A qué te refieres?
Me refiero a que Esmeralda es mi hija y sé lo que está sufriendo.
Aunque eso a ti parece no importarte.
Pero por favor, Blanca.
¿Cómo puedes pensar eso?
Por supuesto que todo esto me afecta a mí también
Pero comprende que ellos se querían desde antes
Crisanta, ¿regresó ya Gracielita?
No, no señora Fatima
¿Pero dónde pudo haber ido esta niña?
¿Pero cómo no le preguntaste, Crisanta?
No me dio tiempo, yo solo le mostré el periódico
Comentamos algo sobre el daño que le causaría esta noticia a ciertas personas
De pronto tomó su bolsa y salió deprisa
¿Se siente mal, señorita?
De lo que me doy cuenta
Es de que en esta casa
Lo único que le importa
La felicidad de mi hija y José Armando
Es a Rodolfo
No es eso, Fátima
Es que no puedes entenderme
Pero si José Armando
Está separado de ella, Blanca
Ya no la ama.
Tenemos que reconocer que aquello fue un fracaso.
Que ellos mismos propiciaron por no escuchar nuestras advertencias.
Ay, no te das cuenta.
Es muy válido que José Armando tenga otro aliciente en su vida.
Que trate de hallar la manera de ser feliz junto a otra mujer.
Y que es mejor que Gracielita, que siempre lo ha querido con toda su alma.
¿Bueno?
Petra.
Sí, un momento.
Es para este señor, a partir de hoy.
Gracias.
Sí, Petra.
¿Dónde está?
¿Pero qué te dijo?
Voy para allá.
Por fin apareció Gracielita.
¿Dónde estaba?
No lo sé.
Según Petra llegó muy rara.
Parece que no se siente bien.
¿Pero qué puede tener?
No sé, no sé.
Voy a ver qué le pasa a esa niña.
Por favor, háblame si se te ofrece algo.
Claro, claro, gracias.
Ay, pero sí parece un angelito.
Ay, hija, cuídalo mucho y cuídate tú.
Sí, Sor Lucila.
El Señor nunca nos abandona, Esmeralda.
Te ha mandado una bendición muy grande.
Tu hijo.
Gracias.
Bueno, me voy. Me esperan para comer.
Adiós, Dominga.
Adiós, Madrecita.
Y venga a visitar lo más seguido.
Sí, Dominga.
La dejo en la puerta.
Vamos, Madrecita.
¿Cómo está Esmeralda?
Mal, nana.
Muy triste.
Me da miedo que se vaya a enfermar, aunque ella trata de hacerse fuerte, pero está destrozada.
Ya lo creo.
Pobrecita.
¿En qué irá a terminar todo esto?
No se puede fincar la felicidad sobre el dolor de otros.
¿Cómo se portó el chiquillo, eh?
¿No se puso lloroncito?
A ver, dímelo.
Dímelo en verdad, mentiroso.
¿Eh?
¿Eh, precioso?
Acabandito de irte tú, se despertó
Pero pues lo pasé un rato y se volvió a quedar dormido
A que ni sabes, ¿quién estuvo aquí?
¿Quién, Dominga?
La mismita señorita Peñarreal
Vino a ver a Adrián
Cuando salió estaba como si hubiera llorado
Miró con el chilpayatito y se acercó a mirarlo
Lo besó
Luego se fue sin abrir boca ni para despedirse
¿Y no has visto a Adrián?
No
Sigue encerrado en su cuarto
¿Qué habrá pasado?
Pobrecito
Ahora le tocó sufrir a él
¿Dónde estabas?
Fuiste a ver a ese hombre, ¿verdad?
Déjame, mamá, por favor.
¿Dónde andabas?
¿Por qué saliste sola? ¡Contéstame, Graciela!
Sí, fui a verlo.
Vengo de allá.
Estuve en su cuarto, con él.
Lo vi, me besó.
¿Quieres saber algo más?
Gaciela, vio mi fotografía en el periódico y leyó la nota que mandaste publicar en el periódico.
Te felicito.
Has conseguido lo que querías, como siempre.
¡Cállate, Gaciela! ¡Cállate!
No quiere saber más de mí.
No quiere verme más.
Me echó de su lado.
Me dijo que no volviera.
Eso querías, ¿no?
¡Eso era lo que querías!
No grites, Graciela.
Déjame en paz.
Quiero morir.
¡Que te calles, te digo!
Estás histérica.
Pero no voy a casarme con José Armando, mamá.
¡No voy a casarme con él!
Harás lo que yo te diga.
¡No!
¡No lo haré!
No sabes lo que dices, Graciela.
¡Sí lo sé!
¡Sí lo sé y no me casaré con él!
¡No lo haré!
¿Me entiendes?
¡No lo haré!
¿Qué tienes en la cara?
¡No lo haré!
¡No lo haré!
¡Yo lo quería!
¡Yo lo quería a él!
¡Y todo terminó!
¡Es loca!
¡No te viste a portarme de él, mamá!
¡Te odio!
¡Te odio!
¡Te odio!
¡Te odio!
¡Te odio!
¡Cállate!
¡Arruinaste mi vida!
¡Cállate, muy infeliz!
¡Cállate!
¡Cállate!
Te saliste con las tuyas
Y no volveré a ver a Adrián
Pero no voy a casarme con Gostiano
¡Cállate!
¡Estás histérica, Graciela! ¡Cállate!
Bueno, bueno, Casilda, habla la señora Blanca
Ay, señora, qué bueno que llama
¿Pero qué le pasó?
Cálmate, Casilda, vamos para allá
¿Qué sucede?
Parece que a Gracielita le dio una crisis
Voy a avisarle a Rodolfo
Por favor, tú localiza a José Armando y le avisas
Sí
Sí, Esmeralda
Gracielita estuvo aquí
¿Y a qué vino?
A decirme que lo de su compromiso no era cosa suya.
Que fue su madre la que mandó sacar su foto en el periódico.
Que ella me seguía queriendo.
Que yo era el hombre de su vida.
Pero que había tenido que ceder ante la insistencia de su mamá
y los ruegos del doctor para que volviera con él.
Perdóname, Esmeralda. Estoy hecho un bruto.
No debí decirte eso.
No importa, Adrián. Esa es la verdad.
Estoy convencida de que José Armando no quiere nada conmigo.
Me da pena verte sufrir.
No te angusties.
Todo pasa.
Todo se va olvidando.
Yo vine a consolarte y me vas a consolar tú a mí.
El doctorcito te engañó.
Y ella...
Ella sacó un pie de su mundo durado.
Y ahora se sacó de la tierra del zapato.
Y ahí, entre el polvo, quedó Adrián Lucero.
Yo que vine a conquistar la capital
Y estoy cantando por las noches
Estamos en las mismas, Esmeralda
Jugaron con los dos
Ay, hijo
Bendito sea Dios que puedo comunicarme contigo
¿Qué pasa, nana?
Que Gracielita se puso muy mal
Pues no sé, parece que sufrió una crisis
¿Mi mamá ya lo sabe?
Sí, sí, José Armando
Tu papá la llevó
La pobre en la mañana se fue a ver a Esmeralda y regresó muy triste
¿Por qué? ¿Le sucede algo a Esmeralda?
Imagínate cómo está
Ya se enteró de tu próxima boda
Me dijo tu mamá que la vio muy triste
Bueno, eso a ti ya no debe interesarte en absoluto
Me dejaste muy preocupada, ¿qué pasa? ¿Qué tiene Gracielita?
Está nerviosa, sufrió un pequeño ataque de histeria
¿Pero por qué?
Tonterías
Cosas propias más de una chiquilla que de una mujer
Bueno, tú sabes, su próxima boda
Crisanta iba a avisarle a José Armando, no ha de tardar
No debieron molestarlo, Gracielita ya está mucho más calmada
¿De veras?
Por supuesto
De cualquier manera es conveniente que la vea José Armando
Conozco muy bien a Gracielita, no tiene nada, lo que necesita es descansar
Quiero morirme
No voy a poder seguir viviendo sin él
No puedo, no puedo
No puedo
Miranda, ¿no te gustaría regresar a nuestra tierra, al campo?
Sí, Adrián. No sabes cómo lo extraño.
A veces me parece tan lejano.
¿Entonces?
Antes necesito operarme.
El doctor Lascano está muy entusiasmado.
Casi me asegura que podré ver.
Dios así lo quiera.
¿Y después de la operación?
Tal vez entonces.
Yo no soy mujer de ciudad.
Y aquí ya no tenemos nada que hacer.
Ni mi hijo, ni yo
Bueno pues, luego de tu operación lo platicamos de vuelta
En serio que no había necesidad de molestarte
Solo sufrió un pequeño ataque de nervios
Mamá, haz el favor de dejarme sola con José Armando
Pero hija
Te lo ruego
No comprendo qué es lo que quieres decirle a José Armando que no pueda oír yo
Necesito hablar con él a solas, eso es todo
Mira, Grecia, ahorita...
Mamá, ¿quieres hacer lo que te digo, por favor?
Aquí estoy.
Te escucho.
Pues, Armando, tú sigues queriendo a Esmeralda.
Ya hemos hablado de eso.
Esmeralda ha salido de mi vida, está en mi pasado.
En mi futuro, quien está, eres tú.
No, José Armando, tu felicidad es ella y tu hijo.
¿Sabes? Hoy lo vi y es tan hermoso.
No merece crecer sin un padre.
Y yo, yo no te quiero, José Armando.
Solo he sentido cariño por ti.
Pero amor, esa pasión que te arranca la vida y no puedes vivir sin ella
Eso solo lo he sentido por un hombre, José Armando
¿Quién es él?
Adrián Lucero
Adrián Lucero
¿Qué has dicho?
Que amo a Adrián Lucero
Lo amo con todas mis fuerzas, no puedo evitarlo.
Desde el momento en que lo conocí, surgió algo que no puedo explicar.
Tú me entiendes, ¿verdad?
Porque lo mismo te pasó a ti con Esmeralda.
Hace un rato que fui a donde ella vive, vi a su niño, tan inocente, tan desvalido.
Y me di cuenta que había una razón más que me impedía casarme contigo
Comprendí que tu lugar está ahí
Junto a Esmeralda
Junto a ese pequeñito
No me casaré contigo, José Armando
Te devuelvo tu palabra
Y quedas en libertad
Busca la felicidad que soñaste con ella
Ve
Corre a su lado, José Armando
Y cuando estés frente a ellos
Tal vez tu corazón te diga algo
Y ahora
Amigos
Pues la señorita Peña Real
No se veían ahí
Está contenta
Como que miraba así
Miraba
Como oída
Pero cuando vio a José Rodolfo
Le sonrió muy bonito
Y hasta le dio un besito
Esa muchacha tampoco es feliz
¿Sabes qué quisiera, Dominga?
¿Qué, mi hija?
Quisiera cerrar los ojos
Y despertar en la sala de operaciones
Saber si podré ver o no
Yo sé que a partir de ese momento mi vida va a cambiar
Me pondré a estudiar, a trabajar, a atender a mi hijo
Quiero sacar de mi corazón y de mi pensamiento a José Armando
Lo tengo aquí
Y aquí, Dominga, como una obsesión.
No quiero pensar más en él.
Ya no.
Tienes que saber algo, Fátima.
¿Qué te dijo?
Nada en concreto.
Con alguna explicación tiene que haber.
Gracielita siempre ha tenido un carácter apacible, alegre.
¿A qué viene esa explosión de nervios ahora?
No hay que darle demasiada importancia, Rodolfo.
Cualquiera tiene un mal momento
Pero hay que saber el motivo, Fátima
Tal vez tuvo un disgusto
Está muy consentida
Seguro tuvo una contrariedad y solo se trata de una rabieta
Eso debe ser
Pero en estos momentos
Cuando se supone que tenía que sentirse feliz
Porque es nuevamente la novia de José Armando
¿Tú qué piensas, Blanca?
¿Tienes una idea de qué le pasa a Gracielita?
Mi opinión es que Gracielita no deseaba volver con José Armando
No entiendo por qué dices eso
Ella no le ha hecho ningún desaire
Al contrario
Estuvo esperando a que José Armando recapacitase
Gracielita lo quiere
Pero no está enamorada de él
Fue su novia
Y enseguida lo aceptó cuando él le propuso la reconciliación
Porque tú la presionaste, Fátima
¿Cómo puedes decir eso?
Porque es la verdad
Calma, calma
No es cuestión para que ustedes se pongan a discutir
Eres muy dominante
Y Gracielita toda su vida ha tenido que hacer lo que tú has querido
Yo solamente le aconsejé que ella tomara
Ella es una muchacha muy sensible
Y seguramente se sintió mal de andar con José Armando
Conociendo la situación de Esmeralda
José Armando
Ya no tiene nada que ver con Esmeralda Blanca
Legalmente no
Pero hay sentimientos
Hay lazos sentimentales
Y además ese hijo
Que no es suyo
Eso solamente Dios lo sabe
Graciela no quiere seguir conmigo
Hemos roto nuestro compromiso
¿Por qué?
Tú lo sabes muy bien, tía Fátima
Eso es verdaderamente inconcebible
¿Acaso creen que es un juego de niños?
Graciela no me ama
No desea ser mi esposa
Déjenla tranquila, déjenla en paz
¿Por qué no me dices de una vez lo que sabes, Blanca?
Sé lo que sabemos todos, Rodolfo.
Esos muchachos no se aman.
Simplemente se cansaron de seguir con la farsa.
Y como siempre, tuvo que ser ella la que tomara el toro por los cuernos.
¿Cómo dices tú?
¿Sigues con la esperanza de que José Armando se reconcilie con Esmeralda?
Eso sería como un milagro.
¿Te imaginas que Esmeralda y José Armando se volvieran a casar?
y ella viniera a nuestra casa a visitarnos con José Rodolfo, tu nieto,
y viéramos cómo da sus primeros pasitos, ayudado por ti y diciéndote, abuelo,
puede haber una felicidad más grande que esa.
Y es un niño, tan inocente, tan desvalido.
Me di cuenta que había una razón más que me impedía casarme contigo.
Comprendí que tu lugar está ahí, junto a Esmeralda, junto a ese pequeñito.
Pobre muchacha, se ve tan afligida
Ni siquiera abrió la boca en toda la comida
Sí, se ve muy triste
¿Y tú qué me dices?
Mira la carita que traes
Es que hoy que vi a la señorita Pañarreal
Me di cuenta que Adrián jamás se fijará en mí
Él está enamorado de esa señorita de su ciudad
y yo nunca podré compararme con ella, mamá.
Pero ella se va a casar con el doctor Peñarreal.
Adrián la quiere, mamá.
Él jamás va a olvidarla.
A lo mejor es él.
Son para la señora Peñarreal.
¡Qué bárbaro!
¡Qué ramote!
¡Qué hermoso! ¡Está hermoso, eh! ¡Gracias!
¿Y ahora?
Son para Esmeralda.
¡Vámonos!
¿Qué es, Dominga?
Te llegaron unas flores preciosas, mija.
Sí, Esmeralda.
Alguien te envió estas flores.
Son rosas.
Sí, rojas. Están lindísimas.
Sí.
A ver, vamos a ver quién te las manda.
Con mi eterna admiración.
Y ya no dice más
Pues entonces, ¿de quién son?
No dice
Pero se nota que la persona que te las envió tiene muy buen gusto, ¿eh?
¿Quién pudo haberlas enviado?
Pues a lo mejor el doctorcito José Armando, porque ya se arrepintió
O el doctor Lascano Esmeralda
O Lucia Malaber
Así que se casa.
No puedo confiarme.
Ahora más que nunca necesito ganar tiempo.
¿Me llamó, señor?
¿Cumpliste con mi encargo?
¿Cómo usted lo ordenó, señor?
¿Y te confirmaron la cita con el médico?
Todavía no, señor.
La secretaria quedó de comunicarse.
Está bien, retírate.
Con permiso, señor.
Sí, señorita, habla el doctor Lucio Malavere
Esta mañana solicité una cita y me quedaron de confirmar
Sí, doctor Malavere, lo sentimos mucho
Pero su cita podemos programarla en dos meses
¿Cómo? ¿En dos meses?
Señorita, no sea absurda
En dos meses me puedo haber muerto
Es que el doctor tendrá que asistir al Congreso Mundial de Cirugía Estética
que se llevará a cabo en la Universidad de Bielefeld, Alemania.
Después tiene programado tomar vacaciones.
Mire, eso a mí no me importa.
Yo necesito ver al doctor inmediatamente, ¿me comprende?
¿A qué hora llegan a su consultorio?
Lo siento, pero hoy no da consulta a él.
¿Bueno?
¿Bueno?
No te des, no te des.
¿Sí? ¿A dónde estoy llamando?
Habla Lucio Malaver, soy amigo del doctor y me urge verlo en su casa hoy mismo
Señorita Gracielita, le llama por teléfono la señorita Doris
¿Le digo algo?
¿Qué dices?
Que le llama la señorita Doris
No, no, nada aquí.
No, Doris, gracias, hoy no quiero salir.
No, Doris, acabo de terminar con José Armando y con Adrián.
Yo sabía que tarde o temprano esto pasaría,
Pero no pensé que me doliera tanto
¿Quién llamó?
Ah, era la señorita Doris
Quería hablar con la señorita
Fíjate bien lo que te voy a decir
Quiero que a partir de ahora me digas todas las llamadas que recibe la señorita
¿Entendiste?
Todas
¡Ve a abrir! ¡Ándale! ¿Qué esperas?
Sí, señora, ahoritita
Ay, se fue la José Armando
Buenas, Casilda
¿Qué tal, señora?
¿Cómo está Gracielita?
Más tranquila, Crisanta
Puedes retirarte, Casilda
Sí, señora
Mi niña Blanca me dijo que el compromiso se rompió
Pero no, Crisanta
Si cree que las cosas pueden quedarse así, está muy equivocada
Señora Fátima, déjela tranquila
Usted la llevó a un estado de desesperación por dominarla y obligarla
Se va a volver loca la pobrecita
Todo por culpa de ese ranchero infeliz
Ese atrevido que puso sus ojos en ella
Adriana no tiene la culpa
Los dos se enamoraron
Yo que tanto he luchado
Que ella lo tenía todo arreglado para que se casara con José Armando
La saqué de la casa grande
Logré arrancarla de ahí
Y el desgraciado ese viene tras ella
Pero no estaré satisfecha hasta que se largue de aquí
Hasta que se regrese a su pueblo de donde jamás debió salir
Tú que te creías
El rey de todo el mundo
Y tú que nunca fuiste
Capaz de perdonar
Es que la ha perdido, Dominga.
Ahora sí sabe que ha perdido a Gracielita.
Como yo perdí a José Armando.
Él sabe, mi verdad.
A lo mejor él te mandó la florecita para despedirse, ¿no, mamá?
No trates de que me sigas en ilusiones, Dominga.
A ti no puedo negarte cuánto lo quiero.
Pero tampoco voy a permitir que el recuerdo de José Armando arruine mi vida.
¡Melesio!
¡Melecio, ¿dónde has andado?
Hace mucho que no te veía.
Sí, hombre, pues es que andaba yo cortando hierbitas de todas las caras del pueblo,
y ahora estoy trabajando desde que Dios echó a su luz.
¡Ay, qué trabajador, Melecio!
Dale, dale, hombre.
Es que antes yo iba ya a la cascara, a la gruta y al río,
porque iba con mis reinitas y ahora nomás ando ahí tristeando de un lado para otro.
Yo también lo extraño mucho.
Me muero de ganas por conocer a su hijito.
Yo voy a ir a verla, Florecita.
No, pero yo sí voy a ir, deberías.
¿Sabes? El otro día el agua de la cascada que me habla y que me dice...
Florecita, tu rey dice que extraña retear tú.
Y yo no quiero que él sufra por mi culpa, mi reyita.
¿Quieres que le dé un recado ahora que la vea?
¿Y cuándo vas a ir?
Pues ya, ya, jueguito, jueguito.
Ay, ¿cómo crees? A veces estás de loco.
No, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no.
Gracielita y José Armando
Rompieron su compromiso
¡Oh! ¡Hace un rato!
¿Sabes lo que eso significa?
Es nuestra oportunidad, Emiliano
¿Estás segura, Tania?
Me lo dijo Doris, que es su íntima
Dice que Gracielita está destrozada
¿Qué piensas hacer?
Porque yo ya tengo planes con José Armando
Y lo voy a pensar
Esta noche me le presento en su depa
Y a ver qué pasa
Yo creo que puedo consolarlo, ¿no?
¿Y tú?
Bueno, no sé, me quedo de sorpresa esto
No puedes perder tiempo
Tienes que entrar al ataque, pero ya
Puedes empezar por llevarle una serenata
¿Cómo ves?
Las serenatas me vuelven loca
¿Por qué no vas con el mariachi amigo de José Armando
Y le pides que le vaya a cantar unas canciones?
De esas que nos llegan
No canta mal el cuate
Creo que se llama Adrián.
¿Te sientes mejor?
Sí, Adrián. ¿Y tú?
Pues, estuve a punto de no ir a cantar, pero...
luego pensé lo que siempre me ha dicho mi papá.
Al mal tiempo, buena cara.
Y pues hay que darle.
Oye, qué bonitas flores.
¿Son tuyas?
Sí, Adrián. Alguien me las mandó.
Por cierto, ¿las puedes dejar en la sala ahora que te vayas?
Pues de una vez
Que pases buenas noches, Miranda
Y trata de descansar
Gracias, Adrián
Que Dios te acompañe
No puedo olvidarte, Esmeralda
No puedo
Hola, José Armando
Pensé que te gustaría tener un poco de compañía
Adelante
Y ahora qué maravilla estás preparando
Es mi nuevo proyecto, papá
Ojalá mi maestro opine como tú
Porque luego dice que invento cada locura
¿Piensas trabajar más tiempo?
Es que tengo que terminar unos detalles
Pero sí me van a llevar un rato todavía
Bueno, entonces me voy
Voy a extrañarte mucho ahora que me vaya de viaje
El único culpable es usted
Por ser el mejor cirujano plástico del país
¿Tú crees?
Ay, por supuesto
Además, te aseguro que en cuanto estés en París
Y veas a la primera francesa
Te vas a olvidar de tu hija adorada
Bueno, no tardes demasiado, ¿eh?
Te espero a cenar
Sí, papá
Buenas noches, ¿en qué podemos vivirle?
Mira, Manu, necesito llevar una serenata
Pero quiero que elijas de esas canciones que convencen a la más difícil
Mira, el dinero no importa
No se apure, usted nomás nos dice dónde
Bueno, pues, vámonos, ustedes nos siguen
Dame tantito, nomás déjeme juntar a los muchachos
A ver si no te dan con la cubeta en la cabeza
No me importa
Estoy listo para cualquier desaire
¿Se ha ofrecido algo, Víctor?
Sí, señor
En la biblioteca lo está esperando una persona
Dice que es amigo suyo de hace tiempo
Como el sol le hace falta a la luna
Pues sin él no podría darnos luz
Como el aire hace falta en el mundo
Así me haces falta tú
Buenas noches
Buenas noches, Bernardo.
Gracias, Rita
En el próximo capítulo
¿Vas a buscarme o no?
Está bien
Ya te llamo
El destino no se moldea como no quisiera
Y por eso estoy aquí
Ansioso para recuperar el rostro que tenía
Y dejar de ser un monstruo
No las quiero
No puedo explicarle qué siento
Es algo extraño
Algo...
Algo que no me gusta
Esperanza
Esperanza
Tu amor es puro como el sol
Esperanza, esperanza
Tienes los ojos del amor
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