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Esmeralda
Me ves con la luz del corazón
Esperanza, esperanza
Tu amor es puro como el sol
Esperanza, esperanza
Eres los ojos del amor
Esperanza
En estos ojos del amor
Hermoso cariño, hermoso cariño
Que Dios ha mandado, va a ser destinado, no más para mí
Bueno, ¿qué le vas a decir a quien andas buscando?
Ay, ahorita verás
Debe interesarte mucho para que me hayas pedido que te acompañara Garibaldi
Ay, es que además me gustan mucho los mariachis, me encantan
De dicha y amor
Hermoso cariño
Hermoso cariño
Ya estoy como un niño
Con juguete nuevo
Contento y feliz
No puedo evitarlo
Y quiero gritarle amor
Hermoso cariño que Dios ha mandado
Nomás para mí
Oye, ¿envuelves al bebé requete bien?
Me enseñó el Sor Camelia.
Dice que no hay que apretarlo mucho para que pueda sacar sus manitas cuando despierte.
Sabe hartas cosas.
Vas a ser re buena, mamá.
Ojalá, Dominga. Quiero que mi Lupita me ilumine porque voy a tener que ser mamá y papá.
Está rechulo tu chilpayate.
Es que la de un porcito no sabe de lo que se está perdiendo.
Lo compadezco. Debe estar sufriendo mucho.
Ese no merece compasión.
Cualquiera puede equivocarse, Dominga.
Ay, mija. ¿Tos no lo odias?
El odio es un sentimiento que empequeñece.
No cabe en el corazón de alguien que ha querido tanto como yo quise a José Armando.
Pero él te abandonó.
Aún así no puedo odiarlo.
Cuando se tiene un hijo, hay tanta dulzura por dentro,
tanta gratitud a la vida,
que una se siente incapaz de un sentimiento o un pensamiento malvado.
Al contrario, Dominga, es como si el alma se contagiara de esa grandeza.
Será por eso que las madres tienen esa capacidad de sacrificio, de comprensión, de perdón.
¿Salud?
Porque José Armando y Gracielita se reconcilien.
Ay, sí, sí. Siempre me han hecho una pareja padrísima.
José Armando, ¿conoces al guapo que está con el doctor Pérez Montalvo?
Es Álvaro Gallardo Infante
¿Médico también?
Una eminencia en oftalmología
Espléndida muestra
¿Te gustó?
Es lo más reciente de su obra
Aquella escultura me parece verdaderamente bonita
Ay, gracias.
¿Sabes? Es una de mis obras preferidas.
Se llama vida.
Es preciosa.
Gracias.
Está volteando hacia acá.
Ahí viene. ¿A qué hora nos vamos?
Ni lo pienses, Gracielita. Esto va para largo.
Buenas noches.
¿Qué tal, Álvaro?
El doctor Álvaro Gallardo Infante.
Tania, Doris y Graciela.
¿Qué tal?
A ti ya te conocía por referencia de José Armando.
Ay, claro.
Pero si toda la vida fueron novios.
Y quién sabe, ¿dónde fuego hubo?
Salud.
Por el gusto de conocerle a él.
Igualmente.
Salud, salud.
El nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre.
Que venga nuestro reino, hagas el Señor tu voluntad, aquí en la tierra como en el cielo,
con los seres que hay en la tentación, que venga nuestro Señor.
¿Por qué rezas tanto?
Es que tengo mucho que agradecer.
Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga nuestro reino,
hagas el Señor tu voluntad, aquí en la tierra como en el cielo,
Ya acuéstate, mañana sigues con tus rezos.
Hoy quiero agradecerle a Dios nuestro Señor y a la Santísima Virgen,
Que Esmeralda haya salido con bien del sanatorio
Y que mi nieto ya esté sano y muy bien
Si no te dije nada del bautizo fue porque
Esmeralda me pidió que guardara discreción
Para evitarte un mal rato
No necesito que piensen por mí
Yo todavía puedo hacerlo
¿Y de veras crees que aguantes no dormir por las noches?
A todos se acostumbra uno
Menos a no comer
Pues sí, pero está pesado
Y luego Adrián que casi no duerme de día
Tú eres la que ya debería estar dormida en su casa, Aurorita
Sí, yo estoy listo para cuando ella me pida llevarla
¡Ay, no!
Déjame otro ratito
El fin mi mamá sabe que vine a verte
Nomás un rato
No son horas para que una muchacha decente ande en la calle
¿Me pueden dar sus nombres?
Ay, claro que sí.
Ellos son el doctor José Armando Peñarreal y ella la señorita Graciela Peñarreal.
Ah, sí, los conozco.
Pertenecen a la alta sociedad.
¿No estaban comprometidos?
Exactamente.
¿Se casaron?
No, todavía no.
Aunque estoy segura que muy pronto lo harán.
Es más, si quiere puede publicarlo en su periódico.
Muy bien, gracias.
Anden, anímense.
Vamos un rato nada más.
Es que mañana hay que trabajar muy temprano.
Pues por eso, vamos solamente un ratito.
Es más, vámonos de una vez.
¿Y a dónde quieren que las llevemos?
A Garibaldi, a oír mariachis.
Verás que no he cambiado, estoy enamorado, tal vez igual que ayer
Quizás me comentaron, que a solas me miraron, llorando tu querer
Y no me da vergüenza, aun con la experiencia, que la vida me dio
A tu amor yo me aferro, y aunque ya no lo tengo, no te puedo olvidar
A tu amor yo me aferro, y aunque ya no lo tengo, no me puedo olvidar
¿De qué manera te olvido? ¿De qué manera yo entiendo?
Sí, Blanca. José Armando le insistió tanto a Gracielita para que lo acompañara
que aceptó hasta que fuera con Doris y Tania.
Qué bueno que José Armando busque la compañía de Gracielita.
Siempre se han querido mucho.
Ay, querida, vamos a pedirle a todos los santos que nuestros hijos se reconcilien.
José Armando sigue amando a Esmeralda, pero nunca será feliz con ella, lo sabemos.
Y menos ahora que ha nacido su hijo.
La duda siempre existirá entre ellos y eso les impedirá ser felices
El único camino que les queda es rehacer cada uno su vida por su lado
Me voy a operar, mi amor
Ayúdame a salir con bien, virgencita
Solo te pido que me des un minuto de luz
Solo un minuto, señor
Para poder conocer el rostro de mi hijo
Hasta luego, doctor Pérez Montalvo
Y muchas gracias por su invitación
Al contrario, gracias a usted por su presencia
Hasta luego y encantado
Mucho gusto
Adiós, Sofía
Adiós
Y felicidades
Gracias
Te despido, doctor
Gracias, Álvaro
El doctor Peña Real es muy agradable
¿No te parece?
No lo sé
Apenas puse tres palabras con él
Pero no me disgusta en absoluto
Entonces, Álvaro, te unes al grupo, ¿verdad?
Se los agradezco, pero mañana tengo una operación delicada
Prefiero irme a descansar
Ándale, acompáñanos un ratito
Gracias, de veras
En otra ocasión será
Álvaro
¿Estás bien? ¿Te pegó?
Es un placer, ¿eh?
¿Tú también te ves?
Esperado afuera
A mí no me disgusta que Fátima siga empeñada
en que José Armando y Gracielita se reconcilien.
José Armando ama a Esmeralda.
Solo puede ser feliz a su lado.
Este asunto se ha vuelto una necedad de tu parte.
¿Por qué insistes en querer ver una posibilidad de reconciliación
que no existe?
Pues tú dirás, Misa, pero yo le pido a Dios que los una
y logren tener una familia.
Nuestro nieto necesita a su padre.
¿Y si no lo es?
Si José Armando no fuera su padre de sangre,
que lo sea de amor.
Porque no puedes negar que los dos se aman profundamente.
Estoy cansando de que no se hable de otra cosa en esta casa.
Por favor, Blanca, acepta las cosas como son.
Yo nunca voy a aceptar que mis hijos destruyan su vida.
Lo único que me importa es su felicidad.
A propósito, se me ha ocurrido comprarle a José Armando un departamento.
Me gustaría que en estos días me acompañaras a buscarlo.
Sí, con mucho gusto.
¿Y a nuestra hija?
¿Qué has pensado comprarle a Esmeralda?
¿Una casa?
Buenas noches.
Aurorita, ahora sí llevámonos, ya se nos hizo retardo.
Gracias por esperar mi descanso, pero no tenían que hacerlo.
¿Hasta cuándo quería yo venir?
Cantas muy bonita, Adrián.
Además, te queda muy bien ese traje de mariachi.
Y esos tacos de doña Chonita que nos recomendaste estaban de miedo
Casi siempre me vienen hoy con ella
Bueno, voy por mi carcachita que está aquí a la vuelta
Ahorita paso por ti, Aurora
Sí, aquí te espero
Oye, ¿hasta qué hora te vas a quedar aquí hoy, eh?
Hasta las siete de la mañana, como siempre
Cómo me gustaría poder acompañarte
¿Cómo crees?
Si tú ya deberías estar en tu casa, Aurora
Si me quedo, tú me cuidas
Una muchacha decente no anda en la calle a estas horas
¿Y a ti te gustan las muchachas decentes?
Pues luego
A mí no me gustaría que la que fuera a ser madre de mis hijos anduviera por aquí de noche y sola
Pero si no viniera sola
Menos
Eres muy lindo, Adrián
¿Puedo decirte algo?
Tú dirás
¿Cómo me gustaría conocer a otro muchacho igualito a ti?
Te quiero mucho
¡Adrián!
Toma
Pobrecita, mi amor
Pero si este chilpayate tiene en la panza un barrilito sin fondo
Tú no comías tanto
Pronto se pondrá fuerte y grandote
Y quiero verlo antes de que eso suceda
Ya se te metió esa idea en la cabeza y para que te la saques
Después de la visita que me hizo el doctor Lascano al hospital
Ha renacido en mi la esperanza de poder ver
Dominga, quiero ver a mi hijo
Pues mamá, que pase la cuarentena, vamos a verlo
Bueno, no, no, no, Dominga
Quiero buscarlo antes para que se vaya preparando
Y en cuanto el doctor Barrera me dé de alta
Me opero
Por eso era mi urgencia de hablar contigo, José Armando
Ya no sé qué hacer con Gracielita
Está deprimida, triste
Sentimental
No tiene ganas de salir ni de hacer nada
Si no fuera por sus amigas que la buscan tanto
Sí, ayer la noté muy nerviosa
Seguramente no te dijo la verdadera razón de su estado de ánimo
Eres tú, José Armando
Te extraña terriblemente
Y en verdad ya no la quieres
No sientes nada por ella
Porque yo sí te puedo asegurar
Que ella te sigue amando con todo su corazón
Y es tan terrible ver sufrir a un hijo
Y no poder hacer nada
¿O es que sigues con la esperanza de volver con Esmeralda?
No, eso descártalo, tía
Ah, bueno
Entonces puedo decirte algo que debes saber
Me llamó Lucio Malaber
Está enterado de todo lo que le ha sucedido a Esmeralda
Incluso sabe exactamente en dónde vive
¿Qué quiere ese maldito?
Me dijo que de un momento a otro
Se presentará aquí para reclamar la paternidad de su hijo
Te lo dije ayer, Blanca
Pero apenas anoche, no pensé que quisieras ir enseguida
Me urge comprarle el departamento a José Armando
Se lo voy a dar de regalo en su cumpleaños
Pero si su cumpleaños ya está aquí
Por eso precisamente me quiero dar prisa
Nunca te pido que me acompañes
Y ahora que necesito que lo hagas, te molestas
Está bien, no hay problema
Voy a pedirle a Crisanta que se vaya ella sola con Esmeralda
Yo lo alcanzaré después
¿Y cómo se llama?
¿Quién?
Pues tu nieto, el hijo de Esmeralda.
Se llama José Rodolfo.
Como su padre y su abuelo.
José Rodolfo.
Lucio Malavea está dispuesto a reclamar a su hijo.
¿Pero por qué te llamó a ti?
Por cobalde.
Porque sabía que yo te iba a informar de inmediato.
Él no es capaz de dar la cara.
Pero, ¿cómo localizó tus datos?
Dices que te habló a tu casa.
Ah, es como mi hermano.
No les tenga comunicación con Esmeralda.
Está enterado de todo lo que ha sucedido con ella.
De que estuvo con las monjitas.
Que ahora vive en esa vecindad.
Y sobre todo que Esmeralda ya es una mujer libre.
Ay, José Armando.
José Armando.
Ya, mi vida, ya
No llores, mi amor
Domingo, aquí está su pecito
Está bueno, ¿verdad?
Sí, sí, sí
Domingo, ¿por qué llora?
Pues debe tener polipito
Hasta los tres meses le duele la pancita
Porque se estaba acostumbrando a comer
Sí, eso ya me lo había dicho su camelia
Pero me preocupa que mi hijo llore tanto
Ya, ya está calmado
Lo que pasa es que este caballerito es un tragón
Tan chulo, caray
Si hasta parece que me está mirando
¿Cómo es, Dominga?
Dímelo
Ay, muchacha
Si ya te lo he dicho mil veces
Su piedad me ha dicho que los niños todos los días van cambiando
Ándale, Dominga, dímelo otra vez
Pues...
Tiene poco pelo
Unas pelucitas nada más, pero...
Pues hasta se le puede bailar y toda la cosa
¿De qué color?
Oscurito
¿Y qué más? ¿Qué más, Dominga?
Una naricita que parece un garbanzo
Y unos ojitos que parecen dos cielos
¿Cómo son sus ojos?
Son, pues este, clarito, como grisecito
Dominga, ¿y se está pareciendo a alguien?
Igualito al doctorcito Peñarreal
Igualito
Es su vivo retrato
Mi niño
Mi niño
A mí no puedes engañarme
Sigue sufriendo mucho por Esmeralda
Y esa obsesión va a terminar contigo
Porque seguramente
Ella piensa rehacer su vida
¿Y qué mejor que con el padre de su hijo?
Que lo haga
A mí no me importa
Por eso es que insisto en que hagas un nuevo intento con Gracielita
Tú has sido el único hombre en su vida
Te adora
Olvida esa mala experiencia
Y date otra oportunidad para ser feliz
Te quiero mucho
¡Adrián!
Está viviendo en el mismo lugar que ella
Y le sonreí amoroso
¡Claro! ¡Si son iguales!
Me estás engañando, lo odio
¡Lo odio!
¡Lo odio!
Cacielita, ¿qué te pasa?
Es que lo amo
Y lo amo con locura
He arriesgado todo por él y me engaño
Cálmate
¿Qué tienes por Dios?
Eso es lo esperada
No te pongas así
Todo tiene solución
Habla con José Armando.
Es que no es José Armando el hombre que amo.
Estoy enamorada de Adrián Lucero.
Sí, Doris.
Amo al peón de la casa grande.
Así que él, este enamorado misterioso,
Sí, Doris.
Es un campesino sin educación, sin clase,
pero con nobles sentimientos,
con una ternura que nunca antes había sentido.
Dejó todo por venir a buscarme.
Se enfrentó a esta enorme ciudad que a todo mundo aterra.
Hubiera sido una batalla para él encontrar trabajo aquí.
Me imagino.
¿Y qué hace?
Canta.
Ahora es mariachi.
Pero comenzó como cantante callejero.
Yo estuve en la casa grande mucho tiempo, seguro que lo sé.
No me digas que Adrián era aquel...
Sí.
El ranchero que nos encontramos en el tren ligero.
Mira nomás qué chamaco.
Todo el tiempo se la pasa dormido.
No te creas, Adrián.
Acabó de quedarse dormido porque estuvo llorando muchísimo.
O si lo pudieras ver.
Sería apaciguado y contento.
Adrián, quería preguntarte si le has escrito a Florecita.
No, Esmeralda.
Es que no quería escribirles hasta que no tuviera un buen trabajo.
Ya lo tienes.
Pues sí, no.
Saco buenos centavos, pero no me acostumbro a trabajar de noche.
Porque no puedo dormir en el día y ando todo atalantado.
Fíjate.
Y...
Ay, ¿qué piensas hacer?
Voy a seguirle buscando.
Pienso ir en estos días a la casa grande.
Nomás que me diga bien el etno que día me va a dar de descanso.
Qué bueno, Adrián.
Yo le voy a escribir una carta a Florecita, tu hermana, y a Fermín.
Espero que entiendan mi letra.
Seguro que sí.
¿Y a Gracielita la has visto?
Sí, Esmeralda.
Solo para darme cuenta que cada vez está más lejos de mí.
Estoy haciendo ilusiones en el aire
Ayer la vi
En Garibaldi
¿Y hablaste con ella?
No
Iba con sus amistades y con...
¿Con quién, Adrián?
Con el doctor José Armando
En serio que me has dejado fría, Gracielita
Pero no me tienes la cabeza
De veras que yo no quería enamorarme de Adrián
Pero es tan sincero, tan auténtico
Sencillo, fuerte y a la vez tan tierno
Parece un niño inocente
Sí, todo eso se oye muy bonito
Pero yo veo que no te has puesto a pensar en lo que te estás metiendo
Te imaginas los periódicos diciendo
La distinguida señorita Graciela Peña Real
Cambió a su eterno novio, el doctor José Armando Peña Real
Por el peón de la hacienda de su novio
Por favor, Doris
Pero no acaba ahí la cosa
El peón enamorado se vino a la ciudad a luchar por el amor de su princesa
Y se puso a cantar en el medio de transporte colectivo
Mejor conocido como tren ligero
¡Ya cállate, Doris!
Y se eran novios por 20 años
Mientras el novio junta el dinero para el vestido de novia de su princesa
¿Qué te parecieron los departamentos?
Preciosos, pero caros, muy caros
Con lo que cuesta un departamento aquí, puedes comprar una casa
La zona es muy exclusiva, Blanca
Sí, y los departamentos están muy amplios y con unos terminados de muy buen gusto
Pero me siguen pareciendo caros
Bueno, en todo caso, quien tendría que decidir sería José Armando.
Es que yo quería regalárselo de sorpresa en su fiesta de cumpleaños.
Si se trata del lugar donde va a vivir, lo más conveniente sería que él decidiera.
Bueno, tal vez tengas razón y él prefiera que le regale una casa.
Sí, Rodolfo. ¿Te imaginas si Dios nuestro Señor lo ilumina y se reconcilia con Esmeralda?
Con quien debería reconciliarse es con Gracielita
Casarse cuanto antes y hacer una familia en paz, como lo teníamos planeado
Tú lo has dicho, lo teníamos planeado
Y nadie puede planear la vida de otra persona, y menos la de los hijos
En todo caso, lo más justo sería que le pidiera perdón a Esmeralda
Se casaran y vivieran felices con nuestro nieto, ¿o no?
Contigo no se puede, Blanca, no sabes hablar de otra cosa
Perdóname, Gracielita
Tienes razón
Pero es que no sabes lo que estoy sufriendo
Ni siquiera te lo imaginas
¿Puedo darte un consejo, Gracielita?
Sí
Por favor, ayúdame
Cásate
¿Qué?
Tienes dos posibilidades.
Reconcílate con José Armando o corresponde al Emiliano.
Y cásate, Gracielita.
Es que solo así vas a sacarte de la cabeza esa locura.
¿Y cómo lo saco de mi corazón?
¡Adrián Lucero!
Esto.
Es un regalo que le manda mi hija.
Tómelo de una vez.
Acaba de reanudar su compromiso con José Armando.
Me pidió que le entregara este detalle.
Como una retribución por los daños y perjuicios que pudo haberle causado.
Mi hija está consciente del tiempo que usted perdió.
Y los gastos que le ocasionó el venir desde su pueblo a buscarla como un perro faldero.
Lucero, les tenemos que desear suficiente y se alargue de esta ciudad de inmediato.
Señora, ya estuvo su tarde.
Le prohíbo que...
¿Pero cómo se atreve a prohibirme algo a mí?
¿Cómo se atreve a poner sus ojos en mi Gracielita?
Una niña educada y con clase.
¿Pero cómo se pudo imaginar que la familia se iba a quedar que de brazos cruzados,
viendo como un vividor como usted, pretendía tener alguna relación con mi hija?
A lo único que usted, Adrián Lucero, puede aspirar
Es a conseguir una muchacha que se dedique al trabajo doméstico
O que vive en una vecindad de mala muerte como en la que usted vive
No me ofenda más, señora
Mi padre me ha enseñado a respetar a las mujeres
No haga que se me olviden mis buenas costumbres
Buenas costumbres
Sí, buenas costumbres y sentimientos nobles
Y eso es lo que nos enseñan en el campo
a respetar al prójimo
y jamás hacerle un daño a nadie.
Pero le pido me perdone
por hablarle de cosas que usted no entiende.
Con su permiso, señora.
Ojalá que su dinero
la acompañe cuando su hija la abandone.
Qué bueno que llegó, Crisanta.
Para que vea al caballerito acabado de bañar.
Ay, cómo me hubiera gustado llegar cuando lo estaban bañando.
Pues hubiera estado bien.
A mí me cuesta harto trabajo bañarlo.
Ya ni me acuerdo cómo se hace.
Bueno, las dejo.
Ahorita vuelvo, ¿eh?
Para llevarme la tibuta.
Está precioso.
¿Y mi mamá?
Empieza a venir en la tarde.
Tuvo que acompañar a don Rodolfo a hacer unas cosas.
¿Qué, Santa?
Deja de decirme Crisanta
Dime Nana, así nada más
Está bien
¿Qué querías decirme?
Que me quiero operar los ojos
Por favor, Nana
Consígueme una cita con el doctor Lascano
Para que me vea de una vez y me dé fecha para operarme
Quiero ver a mi hijo
Quiero atenderlo y cuidarlo muy bien
Quiero ver cómo es su sonrisa
Su mirada
Cada día que pasa lo deseo con más fuerza
Tú me entiendes, ¿verdad, nana?
Por supuesto
Hoy mismo haré una cita, te lo prometo
Gracias, nana
Que Dios te bendiga
¿Dónde está el coche de locar?
No puede estar exhibiendo todos los días, Florisita
¿Se puede?
Pase, pase
Llegó a la hora buena
Ahorita comemos, Fermín
Venga, siéntese
No, gracias, pero ya comí
Los acompaño un ratito
Si no hay por tú
No, nada de eso, siéntese
Ahorita les sirvo un cafecito, don Fermín
Gracias, Ruedecita
¿No han tenido noticias de Esmeralda?
Eso le estaba diciendo a mi papá
Ya no ha llegado carta ni de ella ni de Adrián.
Lo último que supimos fue que Esmeralda se divorció.
Sí, hombre.
Qué tristeza me dio saberlo.
Pues con todo respeto, el doctorcito ese de José Armando es un tarú.
¡Florecita!
Ay, perdón, pero es cierto.
¿Y Melesio? ¿No ha venido por acá?
Lo vi hoy en la mañana.
No se ve bien.
Está muy triste.
Enfermo de nostalgia.
Me quiere, no me quiere, me quiere, no me quiere, me quiere, no me quiere, no me quiere, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no,
Dime, ¿dónde anda?
¿Qué hay, don?
¿No me hablas?
¿No me quieres hablar?
Es que mi reinita ya no me quiere.
Mi reinita me olvidó.
¿Y ahora qué va a hacer el bobo, Pérez?
Me voy a enfriar.
Y ya no voy a ver de vuelta a mi reina.
Bueno, mira, el día que ella vuelva por acá y te pregunte...
¿Dónde anda Melesio?
Tú dile.
El hombre Melesio ya se enfrió.
Se quedó tieso de tanto extrañarte.
Papi
Papi
Esto sí que es un verdadero milagro
Papi
Como siempre te estás quejando, que no te hago caso, que te tengo olvidado
¿Qué comentarios has oído sobre la exhibición?
Espléndido
El evento ha sido todo un éxito
¿Y tu discípulo?
¿Quién? ¿El doctor Peñarreal?
Yo que pensé que habrías venido para verme a mí
Por supuesto que vine para verte
Pero bueno, tal vez de paso me lo podría encontrar por aquí
José Armando me asiste en el hospital distrital por las mañanas.
Por las tardes está dedicado a terminar su especialización.
Me da gusto darme cuenta de que te simpatizo.
Bueno, digamos que es mi tipo.
Me imagino que es un hombre soltero.
Estoy muerto.
Apenas dormí dos horas.
Pero terminaste el tema.
Es que te tocó el más difícil.
Pues sí.
Pero si me hubiera puesto a trabajar en lugar de ir a la exhibición de noche.
Lo bueno es que Graciela no quiso quedarse en Garibaldi.
¿Y piensas volver con Gracielita?
No sé. Me siento muy confundido.
Lo que tienes que hacer es salir con otras mujeres.
Por ejemplo, la hija del doctor Pérez Montalvo.
Se ve que le caíste muy bien, ¿eh?
Sí
Nana, ¿cómo estás?
¿Se les ofrece algo?
José Armando, necesito que me des el teléfono del doctor Álvaro Lascano
¿De Álvaro Lascano?
Sí
Para hacerle una cita a Esmeralda
Está decidida a operarse
Lolita, enviar unos resultados de los análisis que solicité a los laboratorios
Sí, doctor
Aquí está.
Gracias.
De nada.
¿Consultorio del doctor Lascano?
Sí, claro que sí.
Permítame.
¿Le parece bien para la próxima semana?
Muy bien.
¿A nombre de quién?
Señora Esmeralda Peña Real.
¡Melesio!
¡Qué bueno que me visites!
Oyes, oyes, vámonos, Fermín, vámonos, vámonos.
¿A dónde?
¿A dónde? Pues allá a la capital a ver a mi reinita, a Esmeralda.
Sí, Esmeralda, no me he echado la tierra encima, todavía se acuerda de mí, estoy seguro.
Claro que se acuerda de ti, siempre te lo he dicho.
Pues vámonos, vámonos, vámonos, vamos a verla allá, Esmeralda.
Vamos a ver a mi reinita, Fermín, hombre
¡Ándale! ¡Vámonos!
¡Esmeralda!
¡Hija!
Te hablan por teléfono
¿Quién, socorrito?
Es un señor, pero no quiso decir su nombre
¿Por qué está gozormando, mi hijita?
Anda, ven
Ven, vamos
Ven, ven, ven
Vamos, vamos
No entiendo por qué te molesta tanto que Esmeralda consulte a Álvaro
¿Estabas muy entusiasmado con su operación?
No estoy molesto, Sebastián. Por mí puede hacer lo que ella quiera.
Qué lástima que no hayas podido arreglar los malentendidos con tu esposa.
Detrás de la fragilidad de Esmeralda se adivina una mujer fuerte y decidida.
Álvaro Lascano tiene un especial interés en que Esmeralda pueda ver.
Te diría que ese interés va más allá del ámbito profesional.
Ahora es una mujer libre.
Puede rehacer su vida con Álvaro o con el hombre que, según tú, es el padre de su hijo.
Porque seguramente ese hombre la va a buscar.
Que no se atreva, Sebastián.
Que no se atreva a buscar a Esmeralda.
Porque es infeliz.
Soy capaz de matarlo.
Gracias.
¿Bueno?
¿Es Fernanda?
¿Es Fernanda?
Sí
¿Quién habla?
Soy yo, Esmeralda
Lucio Malaber
He venido a la capital por mi hijo
Y por ti
No te pierdas mañana, Esmeralda
¿Cómo será mi nieto?
En realidad, me importa muy poco la sociedad
Y Esmeralda
¿Tampoco ella te importa?
Ni siquiera pensaste en ella.
Adriana, yo te amo.
Tienes los ojos del amor
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