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Zulu
Esmeralda
Me ves con la luz del corazón
Esmeralda, Esmeralda
Tu amor es puro como el sol
Esperanza, esperanza
Eres los ojos del amor
Esperanza
Tienes los ojos del amor
Esmeralda, te quiero tanto.
Mi vida, vámonos lejos.
Llévame contigo, lejos, lejos de todo
Mi amor
No te imaginas el tormento que estoy viviendo
He podido vivir un momento de tranquilidad
Desde que te fuiste de mi lado
Pero ahora ya estamos juntos
Queriéndonos más que nunca
Esmeralda
Tenemos que hablar
Ahorita te traigo unas cobijas.
No te molestes, Jessy, yo me las arreglo.
Ay, hombre.
Pues si nomás te las voy a prestar, pues mientras te compras unas.
Mañana temprano me salgo a buscar trabajo.
¿Y ya sabes a dónde ir?
No, ni idea.
Mira, necesitas comprar el periódico.
Y yo te ayudo a marcar lo que pueda convenirte.
¿A marcar?
Ay, Adrián, tengo tantas cosas que enseñarte
¿No ha llegado mi mamá?
No, señorita, está en casa de sus tíos
Qué bárbara, al rato se va a quedar a vivir allá
¿Gusta algo de cenar?
Sí, Petra, súbeme unas quesadillas con salsa verde y un vaso de leche
Sí, señorita
Ah, y le llamó el joven Emiliano
¿Y qué dijo?
Que le llama mañana temprano para invitarla a desayunar
Está bien
Gracias.
¿A quién le importa Emiliano, estando aquí Adrián?
Por favor, Esmeralda, compréndeme.
Anoche tuve un sueño, José Armando.
Soñé que un niño pequeñito llegaba hasta mí y se sentaba a mi lado.
Me decía que lo más hermoso de la vida era vivirla.
Oír el viento, mirar el cielo.
Apreciar todo lo que Dios nos ha regalado
Aprender de las personas que nos quieren
Y contar siempre con un ser querido
Luego, me tomaba de la mano
Y con sus ojitos asustados me decía
No me sueltes, no me sueltes
Tú eres quien me va a enseñar el camino
Sin ti estoy perdido
Yo, a cambio de ese cariño
te daré amor y respeto.
Seré la luz de tus ojos.
Tu compañía cuando estés triste y cansada.
Por favor, no me abandones.
No me cambies por otro amor.
Ese niño, José Armando,
era mi hijo.
Mi hijo no pidió venir al mundo
Jamás lo voy a abandonar
Jamás lo dejaré con alguien que no sea yo
Su madre
Perdóname, Esmeralda
Eres muy buena
No te merezco
Perdóname, mi vida
Señorita, sí, estoy esperando la larga distancia que le pedí
Ya le dije que no me puedo comunicar
Sí, bueno
Sí, comuníqueme
¿Maestrada?
¿Tiene la dirección de Esmeralda?
Perfecto
No pierdas de vista ningún movimiento
Oye, me urge que me hagas un corte bancario
Necesito hacer un traspaso
Toma nota, por favor
Hija, pues no me dices nada
Yo ni puedo consolarte
Nomás dime si ya se contentaron o no
Ay, Dominga
Ni yo lo sé
¿Qué solo se siente este lugar sin ti, Esmeralda?
¿Con cuánta ilusión lo busqué para que tú y yo fuéramos felices?
¿Apuntaste todo?
Bien.
Quiero que mañana mismo comiencen con los arreglos de mi casa en la ciudad.
Mira, hablas con el arquitecto Robles Gil para que te diga lo que se necesita y me avisas después
Sí, ya sé, que está muy abandonada
Pero eso no me importa lo que cueste
Necesito estar en la capital cuanto antes, ¿me entendiste?
Gracilita
Hija
Ay, mamá, ¿ahora qué quieres?
Te llamo Emiliano, niña
Tiene media hora en el teléfono.
¿Por qué no le dijiste que estoy dormida?
¿Cómo estás?
Anda, contesta.
Bueno.
¿Qué pasó, Emiliano?
¿Me despertaste?
No, no puedo.
Ya había quedado con Doris.
Sí, te lo prometo.
Chao.
Por lo que veo, este muchacho está muy interesado en ti
¿O me equivoco?
Te equivocas
Y déjame dormir, por favor
Ahorita no tengo ganas de hablar
Me tienes sorprendida
Aprendes rapidísimo
Quiero pedirte un favor, Solucila
Dime, Esmeralda
Necesito que me hagas más letras
Claro, ¿cuáles quieres?
A verlas a punto
Quiero cuatro letras O
Una E
Eh, luego voy a necesitar una J, una S, una L, una D y una F
Ay, son muchas, ¿y para qué las quieres?
Para escribir el nombre de mi hijo, José Rodolfo
¿Y cómo sabes que va a ser niño? ¿Qué tal si resulta ser una niñita?
No, no lo creo. Es que lo soñé, Sor Lucila. Soñé a mi hijo.
Bueno, déjame ver cuántas letras son.
Te falta una, la R de Rodolfo. Y mira que es fuerte.
Sí, como el abuelo de mi hijo.
¿Cómo van esas clases?
Bien, muy bien. Esmeralda es muy aplicada. Ya aprendí a escribir nombres.
Ay, qué bien. Bueno, pero ahora necesito de su ayuda.
Sor Camelia se está volviendo loca con los bebés.
Se les ocurrió despertar al mismo tiempo.
Vamos, vamos, piedad, piedad.
Entonces, ¿no te comentó José Armando lo que habló con el licenciado?
No, no ha querido tocar el tema de su divorcio.
¿Y no será que se está arrepintiendo?
No lo sé, Fátima.
No me voy a volver loco con tanto problema.
Blanca solo habla conmigo lo indispensable.
Crisanta no pierde oportunidad para soltar sus reproches
Y José Armando ni siquiera me informa lo que hace
Nuestra familia es un verdadero desorden
Ay, lo ideal sería que Esmeralda se regresara a la casa grande
Ahí podría tener tranquilamente a su hijo y todos contentos
¿O tú crees que José Armando pueda convencerla de que dé a su hijo en adopción?
De ninguna manera
Ese niño es mi nieto
Pero si tú mismo dijiste que eso era lo mejor
Me imagino que no lo soportarías pensando que ese hijo
Es de Esmeralda y Lucio Malavé
No tienes que recordármelo
Lo tengo clavado en la mente desde aquella noche
Aquella maldita noche
¿Usted quería a esta mujer?
Aquí la tiene
Y todo por culpa de Dominga y Crisanta
Ellas son las causantes de esta desgracia
Y soy yo quien la está cargando en la conciencia
En serio, Graciela, 13 mil años de un ala
Ahora me voy a odiar
Porque preferiste mi invitación a la de él
Ay, no inventes, Doris
Y le gustas mucho
Bien que lo sabes, pero te hace la interesante
No me digas que a ti no te gusta
Pues no me disgusta, pero solo como amigo
¿Por qué? ¿A poco ya volviste con José Armando?
No, no, eso se acabó
Ya sería imposible
¿Pues qué te hizo?
Mira, Doris, voy a contarte la historia
Pero te voy a pedir que seas discreta porque es algo familiar
Por favor, eso ni me lo digas
Bueno
¡Gracias!
¡Gracias!
Estos pequeñitos ya conocen muy bien tus brazos
Y este pillín se está echando a perder
Quieren que todo el día lo esté encargando.
¿Y eso es malo para los niños, Opiedad?
Pues mira, en los libros aconseja que no se deben maleducar a las criaturas.
Ay, pero es tan dulce consentirlos.
Qué bello es un hijo.
Imagínate.
Es un ser que brota de ti.
Como si fueras la fuente de la vida.
Algo milagroso.
Un ser humano.
Un milagro que por repetido ya no asombra.
Pero es la mayor bendición que Dios nuestro Señor pudo darle a la mujer
Sí, Esmeralda, te ha tocado la mano de Dios
Como si en tu frente brillara toda la luz del mundo
Encontrar trabajo en la ciudad es más difícil de lo que yo creía
Ya lo encontrarás, no te desesperes
Pues tendrá que ser pronto porque si no me voy a quedar sin pies
¡Qué ocurrencia!
Allí en el campo podía caminar el día entero sin cansarme
Pero parece que las calles de la ciudad no se han hecho para mí.
Eso es, los primeros días.
Después te acostumbrarás.
Ojalá.
Oye, ¿y qué hacías allá en el campo?
Ah, pues, un montón de cosas que me gustaban.
Yo era bien feliz.
¿Y entonces por qué decidiste venir?
Pues por Sonso.
Por Sonso.
Se me hizo fácil seguir los pasos de un amor.
¿Y la quieres mucho?
Sí.
Mucho, Rurita
Y por ella tengo que salir adelante
Aquí les traigo un chocolatito y galletitas
Por favor, Sor Lucía, no se hubiera molestado
No es ninguna molestia, se los manda Sor Piedad
Dice que en un ratito está aquí con ustedes
La esperamos con mucho gusto
Gracias otra vez
Así es que estás muy feliz cuidando a los bebitos
Sí, doña Crisanta
Es tan bonito sentir a esos pequeñitos desvalidos junto a mi corazón
Vas a ser una mamá muy dulce, hija
Y yo una abuela muy consentidora
Y yo una nana que le va a dejar hacer a esa criatura todo lo que él quiera
No, ya me dijo Sor Piedad que en los libros aconsejan que no debemos malcrear a los niños
Ay, ¿qué libros ni qué nada?
Esos señores tan leídos y escribidos, ¿qué van a saber?
Primero tendrían que ser madres
¿O no, mi niña?
Ay, nana
Hija, quería decirte que hice cita con el ginecólogo
No, mamá, yo no quiero ir, estoy bien
Precisamente para que sigas bien es que debemos llevarte con él
Ah, sí, sí, porque a ese bebito hay que cuidarlo mucho
Sí, hija, necesitamos que nos dé una fecha aproximada del nacimiento de mi nieto
A propósito, me llamaron de la tienda de bebés para decirme que en unos días nos mandan el Moisés
Yo les pedí que lo enviaran a la casa
¿A tu casa?
A tu casa
Sigo con la esperanza de que quieras vivir con nosotros
No me gustaría
Está bien, hija, no te preocupes
Yo te dije que respetaría tu decisión
¿Cómo te fue con Luis?
Bien
Pensé que pasarías el día con ella
Oye, no tengo ganas de salir
Extrañas a José Armando, ¿verdad?
Pues quiero decirte que estamos a punto de perderlo
Estuve hablando con Rodolfo y ya se está arrepintiendo de su comportamiento con la ciega.
Vaya, qué bueno.
Y no es la ciega, es Esmeralda, su hija, tu sobrina.
Esa campesina no es nada mío, pero siempre ha de estar en mi contra.
No te importa nuestro futuro.
Por eso me curé en salud y le dije a Blanca que estamos arruinadas.
No sé cómo te atreviste a tirarle ese rollo.
No, no.
Pues no iba a quedarme a dormir en mis laureles.
Te pasas, mamá. De veras que no te mides.
Mamá, anoche estuvo conmigo José Armando.
¿Y qué pasó?
¿Llegaron a un acuerdo?
No lo sé.
Él me pidió que lo comprendiera.
Yo le dije lo que representa para mí el hijo que espero.
¿Y?
Nada.
Me pidió perdón y se fue.
Hija, yo le he pedido a Dios que ilumine a José Armando.
Él es bueno, pero está ofuscado, obcecado.
Y cuando uno está así, comete tonterías.
Errores que después se pagan con un enorme sufrimiento.
Bueno, bueno, no hay que pensar lo peor.
Tal vez José Armando haya recapacitado.
Tal vez se aparezca en cualquier momento para avisarte que viene por ti y puedan ser felices.
Ay, tampoco llegó carta de mi reinita, Fermín.
Te lo dije.
Es muy pronto.
No hace mucho que nos escribió.
Vámonos.
Ya hace retiartos días que no se deja.
Ay, qué gracia, no siento feo, Fermín.
Me aburro.
Pues ve a la gruta del manantial.
Antes te gustaba pasarte las horas ahí.
Porque estaba con mi reinita.
Y ahora, mira, ni las arañas me echan un lazo y ya ni el agua del río quiere platicar conmigo.
Vete a platicar conmigo, tú sabes que eres bienvenido.
No, no, no, si yo voy a tu panteón es solo por puritita necesidad,
porque luego me salen las ánimas y los disjuntos que andan ahí, no.
Las ánimas no se aparecen de día.
Sí.
Además no te hacen nada.
¿Cómo que no? Me espantan.
Mira, como a mí nunca me han espantado,
y vivo ahí.
Mira, mira.
Ah, a ti no te espantan porque son tus amigas las ánimas
y porque te miran ahí todos los días
y ya platican y eso.
No, no, no.
Ahí viene la bruja de Juana
Oh, no le digas así, Melecio
Sí, sí, sí, bruja, bruja, mírala así de chiquita
Es una brujita
Y el peor, ese del malísimo, ese del doctor Malaber
¿Qué tal, Melecio?
¿Cómo le va, Firmel?
Bien, Juana, ¿y a usted?
Bien también
No es cierto, no es cierto
A nadie le puede ir bien con el doctor ese Malaveres.
Es malo, es malo, es re feo, es re feo, es re feo.
Pues yo sí estoy muy a gusto con el doctor Malaveres.
Lo que pasa es que no lo comprende.
Pero en el fondo, él es una muy buena persona.
Sí, sí, sí.
Está muy feliz con él porque es bruja.
Melesio, no seas irrespetuoso.
No, déjelo, Fermín, está loco.
Vámonos, Fermín, vámonos, porque aquí nos va a dar el chagüisle.
Vámonos, vámonos.
Sí, bruja, te digo, tú.
Ay, ya, abuelita, dame chance de ir a saludar a Adrián.
¿Sí? Cuando acabemos.
Ay, ya va a ser bien tarde, abuelita.
Ah, entonces mañana.
Ay, cómo se nota que no te importan mis sentimientos.
¿Qué sentimientos ni qué nada?
Ándale, ándale
Sóprale, sóprale porque se está apagando el carbón
Ay, Adrián, qué atrevido eres
Es que no podía pasar un día más sin verla
¿Y ahí también buscaste a Gracielita?
No
Es que me da pena decirle que no conseguí trabajo
Pero mañana ya veremos
¿Te veo triste, Esmeralda?
Sí, lo estoy
Aunque trato de sobreponerme, Adrián
Cada día extraño más el campo
La gruta, la cascada
¿Te quieres regresar?
Me gustaría
Pero tengo miedo
Tengo mucho miedo a Lucio Malaguer
¡Ya va!
¿Quién demonios?
El doctor José Armando Peñarreal
Supongo que no viene a pedirme una consulta, ¿verdad?
He venido a pedirle
a exigirle que me diga la verdad.
A mí nadie me exige nada.
Así es que ya puede irse largando, porque aquí no es bienvenido.
¡No me llegue!
Sin antes hablar con usted.
Está bien.
Pase.
No concibo que un ser que dice amar a otro le ocasione tanto daño.
Esa infamia que usted ha levantado como un muro entre nosotros
va a destrozar la vida de Esmeralda.
En todo caso, quien va a destrozar la vida de Esmeralda va a ser usted.
Porque la felicidad de ella está aquí, junto a mí.
Basta, doctor Malaber.
Le exijo que me diga si en verdad abusó de mi esposa.
No, señor Peñarriol.
Lo que se hace con amor es abuso.
Simplemente dame.
Esmeralda fue mía.
¡Voy a matar!
¡Déjalo!
¡Déjalo!
¡Déjalo!
¡Suéltalo!
No vale la pena.
Fuera.
¡Chargo de mi casa, doctor Peñal!
¡No, no, por favor!
Lo lastimo mucho, doctor.
Déjame en paz. Déjame en paz.
¿Es todo, licenciado?
Sí, por el momento es todo.
Lamento que no haya llegado a un arreglo con su esposa.
Entre Esmeralda y yo no hay arreglo posible.
El único camino es el divorcio.
El diagnóstico del Dr. Díez fue acertado
No cabe duda que es una eminencia
José Armando, qué gusto verte
¿Qué tal, Sebastián? ¿Cómo están?
Bien, gracias. ¿Y tú, Álvaro?
Con mucho trabajo
¿Cómo vas, José Armando?
Bien
¿Y Esmeralda?
Esperando la llegada de su hijo
¿Y qué piensa de su operación?
Seguramente será después del nacimiento del bebé
No lo sé, Álvaro
¿No has hablado con ella al respecto?
No, en realidad hemos hablado muy poco
Ya están corriendo los trámites de nuestro divorcio
No sabes cuánto lo siento
Me gustaría invitarte a un café
Te llamo después
Cuando quieras
Bueno, hasta pronto
Nos vemos, Álvaro
Te veo muy desmejorado
Te desvelaste, ¿verdad?
Anoche fui a buscar al infeliz de Lucio Malaber
Fuiste hasta allá
Tenía que hacerlo
¿Para qué?
Guardaba la esperanza de que ese hombre hubiera mentido
Deseaba con toda mi alma que me negara que había tenido relaciones con Esmeralda
Te equivocaste
Le exigí que me dijera la verdad
Y así, cínicamente, aceptó que Esmeralda había sido suya
Buenos días, mamá
Hija, tu cita con el médico es hoy en la tarde
Quiero invitarte a comer y después nos vamos al consultorio
¿Qué te parece?
Gracias, mamá
Pero prefiero comer aquí con Socorrito y Dominga
Es que de pronto me siento mareada por tanto ruido
Está bien, hijita, tienes razón
Poco a poco te irás acostumbrando
Después de la comida paso por ti
Sí, te espero
¿Qué, mija?
Hoy en la tarde voy al médico
¿Estás mal de nuevo?
No, Dominga, es el médico que va a cuidar mi embarazo
Ah, pues está bueno, sí, sí
Hay que cuidar al chimpayate
Tiene que estar fuerte y rechulo
Con eso le vamos a dar en la torre
Al orgulloso don Rodolfo
¿Por qué dices eso, Dominga?
Porque cuando don Rodolfo Peñarreal
Divise a su nieto sano y hermoso
Se le va a caer el orgullo hasta el suelo
Entonces, ¿eh?
Tú nada que se lo prestas
Que se quede ese viejón necio
Con las ganas de tener al nieto entre sus brazos
Así que ni siquiera dormiste.
Imagínate, siento rabia, impotencia.
Fue capacita, José Armando.
Reconoce que amas a Esmeralda y lucha por ella.
Tú no sabes lo que estoy sintiendo.
Si estuvieras en mi lugar...
Por favor, si estuviera en tu lugar, mandaba a todo el mundo al diablo.
Iba por mi esposa y me la llevaba lejos,
a donde pudiera ser feliz con ella y con mi hijo.
Es que ese hijo...
¡Ah, ya deja esa estupidez, José Armando!
Si no puedes pensar como hombre enamorado,
piensa al menos como médico.
Usa la lógica, caramba.
Ese hijo puede ser tuyo, acéptalo de una vez
y no mortifiques más a tu esposa.
Pronto dejará de ser.
Sí, sí me gusta el nombre de José Rodolfo.
Es muy bonito, Esmeralda.
Suena fuerte, varonil.
Qué bueno que le guste.
Yo abro, yo abro, ¿eh? No te molestes, yo abro.
Sí, dígame.
Disculpe, señora. ¿Aquí vive la señora Esmeralda Peña Real?
Sí, ¿qué se le ofrece?
¿Le traigo un citatario?
Pase, pase, por favor. ¿De qué se trata?
Yo soy Esmeralda.
Ah, señora, mucho gusto.
Soy el licenciado Marcos.
Vengo a entregarle un citatorio.
¿Es necesario que se presente en el bufete del licenciado Díaz Mirón?
No entiendo. ¿Quién es ese licenciado?
¿Para qué me quiere ver?
El licenciado Díaz Mirón necesita entrevistarse con usted para hablar sobre la demanda de divorcio entablada por su esposo, el doctor José Armando Peñarreal.
Señora, ¿se encuentra bien?
Respira, mi hija, respira.
¿Y qué es lo que tengo que hacer? Comprenda que no entiendo nada de estos trámites legales.
Solo recibir este citator y presentarse en la fecha que se indica.
¿Y después?
El licenciado Díaz Mirón se pondrá de acuerdo con usted
para establecer los términos de su divorcio.
José Armando no me quiere.
No quiere saber nada más de mí.
Me siento muy sola, nana.
Tengo dos hijos y ninguno quiere vivir conmigo.
Ambos tienen sus motivos, mi niña.
¿Qué distinto sería todo si José Armando rectificara su actitud?
Su amor por Esmeralda es muy grande.
Yo todavía tengo la esperanza de que recapacitará.
Yo ya empiezo a dudarlo, nana.
Aunque se me acaba de ocurrir algo para hacerlo reaccionar.
Sí, claro. Esto no puede fallar.
Enseguida te alcanzo.
Bueno, ¿qué tal, mamá? ¿Se te ofrece algo?
¿Esta tarde?
Sí, hijo
Estoy preocupada y me gustaría que tú oyeras su opinión
Mamá, ¿por qué no me habías dicho que te sentías mal?
¿A qué hora tienes que estar ahí?
Gracias, hijo
Hasta luego
Ojalá que tu plan dé resultado, mi niña
Lo deseo de todo corazón, Ana
Hola, hola
Espero que no seamos inoportunas
Por supuesto que no, Fátima
Todo lo contrario
¿Qué tal, Crisanta?
¿Cómo está, señora Fátima?
Crisanta, tengo algo muy importante que decirte
Blanca, vengo para que me acompañes a recoger unos trajes que mandé a hacer
Antes de que nos esperamos a la casa grande
Imagínate, tal vez ya no me queden.
Discúlpame, pero hoy me es imposible.
No, no seas así.
No, no me digas que no puedes ir conmigo.
Luego te quiero invitar a un café que está en la Condesa, de lo más agradable.
¿Van a comer aquí con nosotros?
Yo no sé, quedé de hablarle a Doris.
Sero que nos quedamos a comer con ustedes, con mucho gusto.
Entonces, con permiso, voy a disponer la comida con alta gracia.
Gracielita, ¿por qué no me acompañas a la cocina y tú dispones el menú de hoy?
¿Qué te parece?
Bueno, vamos.
Entonces, ¿no me acompañas?
Es que tengo que pasar por Esmeralda.
Hoy tiene cita con mi ginecólogo.
Hola, Jacinta.
Hola.
¿Cómo le va, señorita Gracielita?
Bien, gracias.
Jacinta, vete de una vez por las tortillas.
Ay, sí.
Ahorita todavía es temprano y no hace tanto calor.
Ahoritita vuelvo
Anda
A ver, Gracielita
¿Qué es eso tan misterioso que me quieres decir?
¿Quién crees que está aquí en la ciudad, Crisanta?
¿Quién?
¿No adivinas?
No, pues francamente no
Adrián Lucero
¿Viene decidido a conquistar mi amor?
Blanca
Blanca, me da mucha pena, pero
¿Hablaste con Rodolfo sobre mi situación económica?
Estoy con el lago hasta el cuello
Apenas voy a tener lo suficiente para pagar los trajes que había encargado desde hace meses
No te preocupes
Podemos abordar el tema después de la comida
Ay, querida
No sabes cuánto te lo voy a agradecer
Es que no duermo de la preocupación
Tranquilízate
Tu situación se va a arreglar.
Gracias, Blanca, gracias.
No sé qué haríamos sin ustedes.
La cirugía plástica
Poder brindar a la gente la posibilidad de reconstruir sus ilusiones para una vida mejor
Qué ironía
Mi destino es reconstruir ilusiones para vivir
Y no pude reconstruir mi felicidad
Perderé a Esmeralda para siempre
¿Por qué me ha pasado esto, socorrito?
Lo único que soy culpable es de haber amado plenamente a José Armando
De haberle entregado mi vida
Mis ilusiones
De haber creído que su felicidad estaba conmigo
A mi lado
Ay hijita
A veces las cosas se nos presentan así
El por qué
Solo Dios lo sabe
Son pruebas que él nos va poniendo en el camino
Mañana tengo que presentarme en la oficina del licenciado
¿Podría usted acompañarme?
Sí, con mucho gusto
Pero no piensas decírselo a tu mamá
Cuando se entere, ella querrá acompañarte y seguramente hablará con tu esposo.
No, no, por eso no quiero decirle nada.
No quiero que trate de convencerlo de que vuelva conmigo.
Prefiero que lo sepa hasta que José Armando y yo estemos divorciados.
Ay, mi amor.
No me hubiera gustado tanto ver a José Armando.
A esta hora ya debe ir rumbo a la universidad.
Querido, Fátima tiene un pequeño problema y necesita de nuestra ayuda
¿De qué se trata?
Si está en mis manos, cuenta con ella
Sí, sí está en tus manos
Discúlpenme, yo quisiera acompañarlos, pero tengo que ir por Esmeralda para llevarla con el doctor Barrera
Tía, ¿te puedo acompañar? Me gustaría saludar a Esmeralda
Claro que sí, Gracielita
Bueno, si tu mamá no se opone
Ay, no, no, ¿cómo crees? Son primas, ¿no?
Ahorita nomás me doy un baño y me vuelvo a salir a buscar trabajo
Está difícil, ¿verdad?
Harto
No me imaginé que me iba a costar tanto
¿Por qué no vas a buscar a...
al señor Peñarreal?
A lo mejor él te puede ayudar
No, no, no
Prefiero hacer la lucha yo solo
Es más, no quiero ni que se enteren que estoy aquí
¿Y tú, Esmeralda?
¿Cómo te has sentido?
Bien, bien, Adrián
Al rato va a venir mi mamá para llevarme al médico.
Pues con más razón me voy para mi cuarto.
No vaya a ser que me encuentre.
Nos vemos luego.
Gracias por todo, socorrito.
¡Ándale, muchacho!
¡Dominga!
Aquí estoy.
¿Me vas a acompañar al doctor?
No, mija.
Pues mejor aquí te espero con socorrito.
¿Tú ya vas con tu mamá?
Por favor, Dominga
Tú me cuidaste toda la vida
Quiero que me sigas cuidando
Pero...
Pues ya tienes a tu mamá
Sí
Pero ahora no quiero que me faltes tú
Ya están ahí
Ya sabía que iban a ser
Pasen, tenga la bondad de pasar
Buenas tardes. Esmeralda, hija, ¿cómo estás?
Bien. Gracias, mamá. Gracielita vino para acompañarnos.
Hola, Esmeralda. Hola.
¿Qué tal, Gracielita? ¿Cómo le va?
Buenas tardes. Buenas tardes.
Mira, mija, es la señora Peña Real y la señorita...
Graciela Peña Real, prima de Esmeralda.
Mucho gusto. Nos vamos cuando gustes, hija.
Vamos, Dominga. No, pero ¿para qué?
Pues ya vas bien acompañada
Por favor, te pedí que me acompañaras
Bueno, pues déjame traer mi reboso
Bueno, ¿por qué no se sientan un momentito mientras viene Dominga?
Gracias
Pásale
Pásale, pásale, pásale
Está en su casa
Gracias
Oye, mamá
¿Y Adrián?
Ah, bueno, comió y se fue a su cuarto
Voy a verlo, quiero saber cómo le fue
¿No sabe si consiguió chamba?
No, todavía no
Mira, se iba a bañar y para salir otra vez.
Bueno, yo voy a comer y luego lo paso a ver.
Anda, vete.
No te molesta que Dominga nos acompañe, ¿verdad?
No, hija, nada de eso.
Es que... tengo miedo.
No debes tener miedo, Esperanza.
Ser mamá es lo más maravilloso que te puede pasar.
¿Quieres escuchar algo al mismo?
Sí.
Parece un renecito, ¿verdad?
Escúchalo bien, Esmeralda
¿Te está hablando?
Es el corazón de tu hijo
No te pierdas mañana, Esmeralda
José Armando parece estar decidido a separarse definitivamente de Esmeralda
Esmeralda
Puede decirle al doctor Peñarreal que sí estoy dispuesta a darle el divorcio
Esperanza, oh, Esperanza, tu amor es puro como el sol.
Esperan nada, esperan nada
Tienes los ojos del amor
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