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Original subtitles

¡Venga, vamos!

¿Me da fuego, por favor?

Gracias.

¡Date prisa!

¡Espera!

¡Es una muñeca!

¡Para!

¡Qué lugar más bonito!

¿Lo ves? Mira, este es el fuerte español.

Domina todo el golfo.

¿Aquí es donde ibas con tu hermano, Fritz?

Visto desde aquí, no me parece que haya nada extraño.

Te equivocas. Es misterioso, y además éramos niños.

Recuerdo una vez, en verano.

Encontramos un perro muerto. Alguien lo habría...

¡Oh, por favor!

Lo habían estrangulado.

Un espectáculo horrible.

Tenía ganas de vomitar.

- Si no hubiese estado Fritz... - ¡Basta!

¡Christian! ¡Mira aquella muchacha! ¡Allí abajo!

¿Quién es usted?

- ¿Qué quiere? - Ayudarla.

Creía que... ¡Arriba, venga!

Parecía usted muerta.

¿Qué le ha ocurrido?

Quizá haya sido la calor...

Debo de haberme desmayado, no lo recuerdo.

¿Se siente mejor?

Sí, claro, ya ha pasado.

Perdonen, me llamo Barbara.

Xenia, y él es Christian.

Creo que necesita un trago de whiskey, para que recargue las pilas. - Iré yo.

No es prudente dejar solas a dos mujeres en estos tiempos.

¿Cómo es que pensó que yo estaba muerta?

Estábamos hablando de un crimen.

Un perro estrangulado.

Bueno, será mejor que cambiemos de tema.

Tiene usted razón. ¿Es usted de aquí?

Oh, yo...

¡Christian, no lo encuentro! ¡Ven tú, por favor!

Perdone un momento.

¿Por qué se ha marchado?

Pregúntaselo a ella.

Vamos a ver.

Tucania. ¿Qué será?

¿Una necrópolis etrusca o el nombre de un pájaro?

¿Diga?

Sí.

Sí, soy yo.

¿Cómo ha dicho que se llama?

Tucania.

¡Adiós!

¡Eh, tu bolso!

Oh, gracias Carlo. Nos vemos más tarde, ¿eh?

¡Adiós!

¡Eh, chicos, hola a todos!

Hola, ¿cómo estás?

Bien, ¿y tú?

- ¿Quieres beber algo? - Sí, gracias.

- Chin chin, Barbara. - Chin.

¿Qué me dices? ¿Dejamos plantados a estos idiotas y nos largamos?

- ¡Alex! ¿Estás loco? - ¡Vamos a divertirnos!

Bonito barco, bonita fiesta, bonito día...

Gracias.

Es lo que suele decirse cuando uno se aburre, ¿verdad?

¿Cómo ha sabido de mí? Usted y yo no nos conocemos.

Pasaba por aquí, y vi el nombre de Tucania.

Soy curioso. ¿Qué es, un pájaro?

No, un yate. El mío.

¿Conoce usted a Barbara?

¿Por qué?

La mira como si hubiesen robado un banco junto.

Aún no.

¿No tienes por casualidad una aspirina?

¿Qué ocurre? ¿Te sientes mal?

Más que mal. ¿No es una suerte?

A mí me duele la cabeza, y tú haces lo que te da la gana.

¡Christian!

Perdone. ¿Puedo ofrecerla una bebida?

Acompáñeme. Yo le encontraré una aspirina.

¿Te has enfadado?

¿No me preguntas por qué te dejé ayer plantado?

¿Quién es Alex?

Digamos que es un amigo,

rico, posesivo, simpático...

y un poco enamorado de mí.

Pobre Alex.

La amabilidad no es precisamente tu fuerte.

Lo sé.

Y, sin embargo, contigo me gustaría ser amable,

tierno y delicado.

La verdad es que no estoy acostumbrada a este tipo de sentimientos.

Será porque me gustas. Mucho. En serio.

No renuncias a nada, ¿verdad?

Esta luna...

¿no te molesta?

En mi hotel no hay luna.

Lo sabía. Eres una fulana muy dulce.

Bueno, vamos a tu hotel.

Pero primero tienes que cortarte la barba.

¿Cómo?

¡Sí!

La "dulce fulana" no acepta que le paguen, pero tiene sus caprichos.

¡Estás loca! Te doy un cheque ahora mismo,

y nos vamos con mi barba.

Tengo una cuchilla de afeitar en mi habitación,

Elegante, discreta y sexy.

- ¿Qué desea? - Un brancamenta. Con hielo.

Vamos, ven.

Aquí tienes.

¿No querrás que de veras...?

Aparte de que la barba pica, hace daño a la piel,

una barba siempre puede esconder al hombre equivocado.

Sí, claro.

Un fugitivo que esconde su rostro.

¿En qué trabajas?

No trabajo.

Soy el mayor accionista de la sociedad de mi hermano.

¿Hago demasiadas preguntas?

Me temo que puedes preguntarme todo lo que quieras.

Mientras te afeitas, voy a dar a esto un poco de atmósfera.

Nada de oscuridad, por favor.

¿Va todo bien?

¡No, va fatal!

¿Has cambiado de opinión?

¿Sabes lo que vamos a hacer?

Tú te quedas con tu bonita barba y te vas. En el fondo es un juego estúpido.

No, todo lo contrario. Es un juego maravilloso.

Yo no me voy,

ni aunque me mates.

De acuerdo, pero date prisa.

Creo que eres una mujer estupenda.

Capaz de hacer milagros.

Cierra la puerta, ¿quieres?

¿Quién es usted?

¡Silencio!

¿Qué quiere?

Esto es un error.

Nada de errores, amigo.

Esto es por la chica.

Escuche... Si se trata de Barbara...

¿Qué vas a ofrecerme?

¿A esa puta a cambio de tu pellejo? ¡Maldito asqueroso!

¡Quieto!

¡Déjate de tonterías!

Y tú también. Y ahora dime, ¿por qué quería matarme?

¿Qué te ocurre? ¿Me estás destrozando el baño?

Pero, ¿qué sucede?

¿Qué ha ocurrido?

He matado a un hombre.

¡Oh, bobo! ¡Bromeas!

No, no estoy bromeando.

Se lanzó sobre mí y disparé.

No lo sé.

Quizá quisiese... ¡Ven a verlo! ¡Ven! ¡Quizá sepas quién es! ¡Quién era!

No, no quiero.

Tengo miedo. Vamos a llamar a la policía.

Pero... es difícil de explicar. No me creerán.

Sí.

Espera, pensemos antes qué debemos decirles exactamente.

No estoy llamando a la policía, sino a mi hermano.

¡Escúchame! Ni a tu hermano ni a policía.

¡A nadie por ahora!

¡Vayámonos de aquí!

Debemos poner nuestras ideas en claro antes de tomar una decisión.

¿Cómo? ¿Quieres huir?

Sí, antes de que nos encuentren aquí.

Y luego encontraremos una coartada.

Tú mismo lo has dicho, es muy difícil de explicar.

¡Date prisa!

Nada de escenitas, ¿de acuerdo?

No es el lugar adecuado. ¡Vamos adentro!

¿Qué quieres, Alex?

- ¡Sólo quiero que vengas conmigo! - ¡Oiga, no tiene derecho!

Tú ya has hecho lo que has querido. Ahora...

¡Métete en el coche! ¡Vamos!

Un momento. ¿Adónde quiere llevarla?

A tomar una copa.

Venga usted también.

Nos debemos una explicación después de lo que ha sucedido.

¿No cree?

En resumen, ¿te das cuenta de que tu juego es estúpido e inútil?

¿Qué esperas ganar?

A ti.

Vamos, Christian, no ponga esa cara.

Parece como si... hubiese matado a alguien.

¿Qué quiere decir?

Lo que he dicho, amigo mío.

¿Por qué nos ha seguido? ¡Entonces ha sido usted! - ¡Christian!

Te lo pido por favor. Vamos a intentar comportarnos como personas civilizadas.

Mañana te vienes a Montecarlo conmigo.

Te vendrán bien unas vacaciones.

¡Mi cadena!

¡Maldita sea? ¡Debo de haberla olvidado allí!

Entonces, ¿qué me dices? Tú te vienes conmigo,

y Christian que se largue.

Es el único modo de evitar más problemas.

¡Bravo, bravo!

No es un chico tan imprudente como parece.

¿Qué es? - Es una muñeca de goma. Estaba atada a un árbol.

- Con una navaja en el cuello. - ¿De veras?

- Hola. - ¿Diga?

Soy el señor Christian.

¿Está mi hermano aún en la fábrica?

¿A esta hora?

No, aquí sólo estoy yo, el vigilante.

Llame mañana por la mañana.

¿Qué haces aquí?

Me he escapado. Le pedí a un camionero que me llevara.

Quería encontrarte y luego vi tu coche.

¿Has logrado encontrar la cadena?

El cuerpo...

El cuerpo de ese hombre ya no está allí. Ha desaparecido. Desaparecido, ¿entiendes?

Pero, no es posible, ¿estás seguro?

La pistola también ha desaparecido. Sólo había sangre.

Pero... eso significa que tú no lo has matado.

Quizá estuviese herido y se haya salvado.

O quizá esté muerto y alguien se lo haya llevado.

¿Quieres decir un cómplice?

No lo sé, todo es tan absurdo,

y lo absurdo es tan peligroso.

Quizá... quizá buscase a otra persona. ¡Todo ha sido un error!

Eso no cambia nada.

Puede haberlo mandado Alex, y por eso estaba fuera esperando.

No te metas en este lío, vete.

No te preocupes, estamos los dos hasta el cuello.

Y aunque no hubiese ocurrido en mi casa, te habría ayudado igualmente.

¡Pero no te das cuenta!

Si sólo está herido, volverá a intentarlo.

Y si estuviese muerto, y tuviese un cómplice...

Sería incluso peor, ¿entiendes? Te estaría buscando un desconocido.

No, no puedo dejarte.

Te lo ruego, Barbara.

Debemos ganar tiempo y escondernos, pero, ¿dónde?

Tengo una amiga que tiene una casa, no muy lejos de aquí.

Es una pintora brasileña, se ha marchado a Río dos semanas. Ahora no hay nadie allí.

¿Tienes las llaves?

No, pero no será difícil entrar. Ya verás.

Te lo repito una vez más. Es mejor que no te involucres en esta historia.

Saldremos de todo esto los dos juntos, te lo prometo.

¡Ten cuidado! Podría oirnos alguien.

No hay por qué ponerse nervioso, te he dicho que no hay nadie aquí.

No me gusta este lugar.

No sé por qué pero es agobiante.

- Volvámonos, vayámonos de aquí. - Por favor, Christian, no seas niño.

¿Tienes gato en el coche?

Ya pagaremos el cristal, no te preocupes.

¿Dijiste que tu amiga era pintora?

Sí, ¿por qué?

No sé... Esto me parece... tan normal.

Bueno, al menos tiene whisky.

Alguien debe de haber bebido hace poco.

Probablemente el vigilante.

Vendrá de vez en cuando para ver que todo está bien.

No deberíamos responder.

Vamos a echar un vistazo.

Estos rapaces son una de las muchas manías de Angelita.

Será mejor desconectar el teléfono.

Así nadie podrá encontrarnos.

Eso es.

¡Barbara!

¡Sí, voy!

¡Deprisa!

- ¿Qué pasa? - Mira.

Nos está espiando.

No puede habernos visto llegar.

El coche está aparcado al otro lado.

Te digo que nos espía.

¿Te convences?

No sé qué decirte...

Puede ser una simple coincidencia, intentemos mantener la calma.

Aquí estamos seguros, créeme.

Vamos.

Probablemente era un turista que observaba el faro.

Alguien que pasaba por aquí por casualidad, y ha parado para mirar.

Estaba mirándonos a nosotros. ¡Estoy seguro!

No.

Vaya... Es inútil. Lo he intentando todo. Deben de haber cortado la electricidad.

No podemos quedarnos a oscuras toda la noche.

Debe de haber un interruptor general, pero, ¿dónde estará?

¿Has buscado en el garaje?

No, quizá tengas razón.

Vuelvo ahora mismo.

¡Espera!

Iré contigo. Es mejor.

Mira.

¡Christian, tengo miedo!

¡Tranquila, ha sido el viento!

¡No se muevan! ¡Será mejor para ustedes!

¿Quién es usted?

¿Qué hace aquí?

Se lo pregunto yo a usted, antes de llamar a la policía.

Nosotros estamos en nuestra casa.

¡No, no es verdad! ¡Esta casa no es suya!

No, cierto. Pero vivo aquí.

La he alquilado por un mes.

¿No es así, Clorinda?

Sí, claro.

Me llamo Malcolm.

Los estoy tratando como huéspedes, en vez de como intrusos. Extraño, ¿no?

Me pareció que estaban asustados. ¿Qué les ocurre?

¿Iban a cometer un crimen?

De modo que usted conoce a la dueña de la casa, señorita...

- ¿Cómo se llama usted? - Barbara.

Me he enamorado de este lugar.

Parecerá absurdo, pero me gustaría morir aquí.

Lejos del caos de este mundo.

En el fondo, si la muerte no es la continuidad de la vida,

¿qué lugar mejor que este?

¿Por qué habla tanto de la muerte?

Perdone, es por lo que ocurrió la noche pasada.

Estábamos Clorinda y yo con un viejo amigo, de la policía.

Lo llamaron urgentemente de un motel, a unos veinte kilómetros de aquí.

Fuimos con él.

Y vimos algo realmente muy impresionante.

¡Lo maté yo!

¡Yo maté a aquel hombre del hotel!

¡Me atacó, le quité la pistola de la mano... y hubo un disparo!

Claro, claro.

¿Es eso cierto?

Sí, pero... no me pregunte quién era ese hombre o por qué estaba allí.

Yo no sé nada.

Pero ustedes dos estaban juntos, si he entendido bien.

¿Está usted seguro de haber matado a aquel hombre?

Sí, disparé...

Le vi caer, y vi la sangre.

Si bromea, me parece una estupidez.

- ¿Cómo que bromeo? - En el motel no hubo crimen alguno.

Yo me refería a una muñeca de goma,

muy parecida a una mujer.

La encontraron en un bosque cercano, en la carretera,

con un puñal en el vientre.

¡Pero yo disparé a un hombre en el baño de Barbara!

Es la verdad.

Yo lo vi con la pistola.

¿Al disparar?

Bueno... No, justo después.

¿Y el cadáver de aquel hombre en el baño, lo vio usted?

No.

No vi el cuerpo, pero vi a Christian cuando salía...

El cadáver desapareció.

¡Volvimos allí y había desaparecido!

A veces uno puede tener alucinaciones.

¿Se siente mejor ahora?

Sí. - Me parece que no habría que perder la compostura.

Es más, yo diría que Christian debería tratar de encontrar a su hermano.

No, ahora no.

Ahora quiero descubrir qué hay detrás de todo esto.

¿Conoce a un tal Alex?

¿Quién es?

No tiene importancia.

Escucha. Lo más sensato ahora es irse inmediatamente de aquí.

Hágase la idea de que jamás nos ha visto. - No es una solución.

Ustedes están aquí. Y yo los he visto.

¡Denúncieme ahora!

Llame a su amigo policía y denúncieme.

¿Para que me lleven al manicomio con usted?

No diga tonterías.

Es decir, usted quiere convencerse de que su víctima ha desaparecido.

¡Que le acusan de un delito que no es tal!

O, al menos, del cual no hay rastro alguno.

Yo...

Perdone, pero esta noche me parece que me estoy volviendo loco.

¡Tengo que defenderme! ¡Quiero saber la verdad! ¡Ahora mismo!

¡Christian, espera!

Deje que se marche.

Volverá.

¿Qué es lo que quiere? ¿Por qué me sigue?

No lo estoy siguiendo.

Me dirijo al faro. A encontrarme con un amigo.

Si busca usted el Tucania, zarpó esta mañana hacia Montecarlo.

¡Por fin! Pero, ¿qué has estado haciendo? ¿Dónde has estado?

En el puerto.

¿Qué sucede?

Tranquilo.

Quizá se haya estropeado el generador. ¿Viene usted a menudo por aquí?

¡No, ya está bien! Habrá algún modo de hacer que vuelva la luz, ¿no?

¡Calle!

¿Oís?

Los fantasmas de la torre vieja.

¡Basta ya!

No, no es nada. Son sólo las ratas.

Quizá sea mejor que...

Iré yo a echar un vistazo. No se preocupe.

Mientras tanto, beba algo, Christian.

Tenemos la mala costumbre de no cerrar las puertas por la noche.

Qué rabia.

¡Sólo nos faltaba esto!

Alguien... puede haber descubierto que estamos aquí.

¡Qué dices! ¡Eso es imposible!

¿Y bien?

Lo siento.

El generador se ha fundido.

Por desgracia, no podemos hacer nada hasta mañana por la mañana.

Escuche, yo la conozco. ¿Dónde nos hemos visto antes?

Christian, aún estamos a tiempo de irnos.

Ahora estoy muy cansado. Nos marcharemos mañana por la mañana.

Como quieras.

Esta es su habitación.

Espero que le guste.

La cama está ahí arriba.

La llave de su habitación.

Cuando quiera, puede bajar.

- Buenas noches. - Hasta mañana.

Buenas noches.

¿Dónde estuviste antes?

¿Buscando a Alex?

¿Estás seguro de que te fías? ¿Que no nos arriesgamos con Malcolm?

¡No lo sé!

No te entiendo, Christian.

¡No entiendo nada de nada!

Tienes razón.

Perdóname, Barbara. Por todo.

¡Basta! ¡No puedo más!

Me faltan las fuerzas.

Perdóname tú ahora.

Ese viejo y... esa chica.

No acierto a comprenderlos exactamente.

Para ser honestos, entonces ni siquiera nosotros pareceremos normales.

De todas formas, no me gustan. No entiendo por qué.

Por eso quiero marcharme.

Llevas toda la noche comportándote como si...

como si tuvieras algo que decirme y te echases atrás.

Eres tú quien no se decide a hablar. A decir lo que realmente piensas.

Esa Clorinda... No me convence. Tengo la impresión de que...

¿Qué quieres decir?

No lo sé.

La mirabas de un modo...

como si... como si la conocieras.

Como si la hubieras visto antes. O quizá esté equivocada.

Yo también empiezo a tener los nervios a flor de piel.

Escucha.

- Te necesito. - Ya está bien, por favor.

En este estúpido asunto,

me ha ocurrido algo muy bonito.

Algo que no ocurre todos los días.

He conocido a una mujer como tú.

Una mujer de verdad. ¿Me crees?

Claro que te creo.

Pero... yo no puedo ayudarte.

Debes confiar sólo en ti, Christian.

Y, además, en el fondo, tú no sabes casi nada de mí.

Te lo pido por favor.

Ahora, márchate.

No soy una mujer fuerte, Christian.

Ahora nos queda poco tiempo.

No, te equivocas. Es peligroso, ¿entiendes?

Mezclarse en este asunto. No insistas, Luca.

- ¿Te lo has pensado mejor? - No, esa no es la cuestión.

En realidad, empiezo a tener miedo.

¿De quién?

¿Miedo de qué? ¿De qué?

Sabes bien lo que podría ocurrir.

¿Qué quieres que ocurra? Todo está calculado.

No correremos ningún riesgo. Estamos cubiertos por él.

Un sueño. Una alucinación puede ocurrirle a cualquiera.

Pero yo soy real.

Pero tú...

Sí.

Ahora lo recuerdo. Estoy seguro.

En aquel entonces,

me parece que no te llamabas Clorinda. Te llamabas...

Puede ser que me parezca a alguien.

Tú también tienes que acordarte.

Yo estaba con mi hermano, hace dos años. Fritz y yo.

No sé de qué hablas.

Pero no importa.

Eres extraño, la verdad.

Llevo toda la noche observándote.

No soy yo el extraño.

- ¡Eres tú! ¡Sólo tú! - ¿Cómo?

Nada.

Explícate.

¿Por qué has venido aquí sola? ¿Por qué motivo?

¿Sólo para decirme que no me conoces?

Sólo te digo que vivo en esta torre.

Que me encantan las flores.

Y que por la noche me suelto el pelo.

No hay nada de malo en ello.

Escucha, tú sabes todo sobre Malcolm.

Sí, cierto.

Pero, entonces, ¿por qué hablar?

No compliquemos las cosas.

Yo estoy aquí para ayudarte.

¡Allí! ¡Allí! ¡Mira!

Es Malcolm con un hombre.

No veo a nadie, Christian.

¡Te digo que es él! ¡Allí abajo!

Sí.

Lo recuerdo.

Era él también aquella vez.

En el funeral.

Malcolm jamás se aleja de la torre sin mí.

¡Dime quién eres! ¿Qué quieres de mí?

¡Me haces daño!

Vete.

¡No!

Espera.

Es mejor que te quedes.

No me importa si estás compinchada con los demás.

Déjame.

No quiero. Déjame ir, Christian, por favor.

Por favor, déjame ir.

Por favor.

No.

Basta.

¿Qué ocurre, Christian?

¿Dónde está Barbara?

No he podido convencerla. Creo que se ha ido al campo.

Pero, ¿cómo? ¿Sin decirme nada?

Ella tiene sus problemas y tú los tuyos.

Deja de pensar en Barbara y piensa en ti. Márchate de aquí.

Vivo en una especie de pesadilla desde ayer.

¡Y ella... ella forma parte de esto!

Si de veras quieres salir de esta pesadilla, debes desaparecer.

Al menos durante unos días.

Eso es lo que debes hacer. Lo único sensato.

De acuerdo, de acuerdo. Pero antes debo encontrar a Barbara. ¡Me la llevo de aquí!

Perdona, Christian.

Dime una cosa,

¿no te fías de ella o es que la necesitas?

Un momento.

Ahora creo...

reconocerla, Malcolm.

Es como si la noche pasada hubiese recobrado la memoria de repente.

Verás, yo soy un viejo lo bastante loco como para querer ayudarte.

Es lo único que debes saber de mí.

¿Loco?

Pero, ¿por qué? ¿Es que hay que estar loco...

para querer ayudarme?

¿Has probado de nuevo a llamar a tu hermano?

No.

No, verás, yo...

a mí me gustaría intentar arreglármelas solo.

Por primera vez en mi vida, sin la ayuda de mi hermano.

Bien.

¿Bien? No.

No, yo...

Tengo miedo de todo lo que está sucediendo.

Fritz siempre me ha comprendido.

Siempre me ha ayudado, pero esta vez...

Christian, a mí también,

en cuanto te vi ayer,

es como si me hubiera venido la memoria.

La violenta y misteriosa muerte de un famoso industrial.

El caso judicial que lo siguió.

Los dos chiquillos, espectadores de aquella tragedia.

Sí, lo sé.

Sé que estás envuelto en esta historia. Ahora debo marcharme.

Uno de los chicos se llamaba Fritz. Y el otro Christian.

Yo era editor de un periódico en aquel entonces.

Y lo que más me sorprendió

de aquel extraño caso

fue el rostro y la expresión de uno de los chicos.

Aquel chico eras tú.

Y aquella expresión es la misma que he encontrado en ti.

Idéntica, después de tantos años.

Pero yo quería mucho a mi padre.

Cuando él murió, sólo estábamos Fritz y yo.

Fue horrible. ¡Más de lo que nadie pueda llegar a pensar!

¿Hola, eres tú?

Sí, claro que estoy sola.

Escucha, ¿por qué no me lo has dicho todo?

¿Qué quieres decir con que no hay nada que explicar? Ha sucedido un imprevisto.

Él no quiere dejarme ir...

Es inútil, está cerrada.

¿Qué haces aquí?

Dime adónde te has llevado a Barbara.

A ningún lugar. Yo también la estoy buscando.

La otra noche me equivoqué.

No debería haberla dejado marchar.

Escucha bien. Barbara confía mucho en mí.

No tengo intención alguna de renunciar a ella.

Ese hombre, ¿lo enviaste tú?

¿Qué hombre? No sé de qué estás hablando.

Pero sí sé que Barbara corre un grave peligro contigo.

Me la llevaré de aquí. Te impediré que le hagas daño.

¡Basta!

Es ella la que debe decidir.

Probablemente ya lo haya decidido.

Vuelve con tu hermano. Hoy mismo.

Es la única solución racional.

O será peor para ti.

Ella tiene sus problemas y tú los tuyos.

Escúchame.

No pienses en ello.

Debes confiar sólo en ti mismo.

¿No te fías de ella o la necesitas?

¡Barbara!

¿Dónde estás?

¿Barbara?

No puede ser. Ella no tiene nada que ver con esta historia.

¡Malcolm!

¿Era Barbara la del coche?

¿Qué ha ocurrido?

Malcolm, quiero...

Malcolm.

Ten cuidado. Esta vez no estás a salvo.

Pero, tú...

¿Cómo es posible?

Malcolm y tú lo habéis complicado todo.

Peor para vosotros.

¿Qué le has hecho a Barbara?

Yo no mato a las mujeres.

Yo me encargué de deshacerme del viejo, si tanto te interesa.

Y ahora, pórtate bien. ¡Haz lo que te diga!

¡Vamos! ¡Métete en el coche!

¡Venga!

¡Vamos! ¡Adentro!

¡Arranca!

¡Vamos!

Gira.

Por ahí.

Con cuidado.

Acércate al precipicio.

Más.

Esos idiotas creyeron que bastaba con asustarte.

¿Quiénes?

Ahora las órdenes han cambiado.

Prepárate para un bonito vuelo hacia abajo.

Y ahora ya está bien. Pisa a fondo.

¿Sí, diga?

¿Alguna noticia sobre mi hermano?

No, señor. ¿Quiere que lo busque?

No, gracias, no importa.

Barbara.

En resumen, que todo ha fracasado. ¡Todo, Luca!

La verdad es que tu plan no era bueno, Fritz.

Y por eso tuve que decidir yo mismo.

Pregúntale a ella cómo marchaba todo.

¡No quiero saber nada más! ¡Nada! ¿Está claro?

Eso mismo digo yo.

Te basta saber que tu hermano ha muerto en un accidente.

Y tú eres el responsable.

Sólo queríamos ayudarlo,

y, sin embargo, ocurrió una desgracia.

Y, además, créeme, es mejor así. Esto lo hace todo más fácil.

¿Quieres un premio extra?

No, no es eso. Lo hice sólo por amistad.

Claro.

En cuanto a ti, Barbara. Por favor,

nada de histerias innecesarias.

Pero tú me aseguraste que todo era una maniobra para meterlo de nuevo en la clínica.

¡Para obligarlo a curarse!

¡Y yo te creí! ¡Confié en ti!

Pensé que era por su bien, para salvarlo.

En efecto.

Él me llevó a aquel peñón,

asegurándome que Christian estaba allí.

¡Y estaba allí!

¡Pero en el coche, muerto!

¡Basta!

¡Si hubieses hecho mejor lo que te dije!

Sí, tú y ese idiota de Malcolm. Y la otra.

Nadie ha hecho lo que tenía que hacer.

No habéis sido vosotros los que habéis provocado la locura que teníamos prevista,

sino que fue él, ese desgraciado, el que os ha vuelto locos.

Y si no se hubiese pensado en Torres...

A propósito, ¿dónde está Torres?

Le ordenamos que desapareciera justo después del accidente.

Como tú querías.

Cogió el dinero, y no hablará. Estáte tranquilo.

¡Cobarde!

Entonces, tú también... estabas compinchado.

Querías matarlo.

- Vete. Ella se queda. - Pero...

Aún tengo que decirle algo.

Óyeme bien.

Ha sido un accidente, como ha dicho Luca. Es inútil lamentarse.

Ese amigo tuyo, ¿cómo se llama?

Alex.

Él no sabe nada, no tiene nada que ver. Déjalo en paz.

Márchate con él, Barbara. De inmediato.

Vamos, cógelo. Lo necesitarás.

Te lo debo, después de todo.

A tu amigo dile que... Bueno, invéntate algo.

No llego a entenderte, Fritz.

Has hecho que asesinen a tu hermano.

No he tenido otra elección.

¡Si estabas enamorada de él,

date cuenta de que has escapado bien!

¿Qué me quieres decir? ¡Vamos!

¡Christian estaba loco!

¡Loco!

Durante años he intentado ayudarlo, de todos los modos, pero todo fue inútil.

¡Es una mentira!

No. Yo lo he conocido.

¡A mí no me vengas con esto! ¡Dime la verdad!

¡Querías deshacerte de él! ¡O al manicomio, o del modo que fuese!

¡Para estar sólo, libre! ¡Tú y tu maldita empresa!

¡Cállate!

¡Loco, te he dicho! ¡Loco y peligroso!

Sí.

¡Desde siempre! Y mi único error fue

el de dejarlo libre.

¡De no obligarlo a recuperarse de inmediato!

- ¿Has entendido? - ¡El loco eres tú, Fritz!

Loco de verdad.

Ahora, vete.

Márchate.

Desaparece y olvida toda esta historia.

No me obligues a...

No diré nada.

No será necesario.

Ya nada podrá devolverlo jamás.

Colócalos con los demás.

Lo siento, señor Bauman,

pero es necesario.

¿Quiere decirme, por favor, si reconoce estos objetos?

Sí, son suyos. Es él.

Señor comisario.

Lo he encontrado en la mano derecha del muerto.

El accidente en el que ha encontrado la muerte el joven industrial

tuvo lugar cerca de un cantera. El coche...

No es él, estoy seguro.

Pero, ¿es que no lo entiendes? Él es el que ha matado a Torres.

Y ahora está convencido de que lo creemos muerto.

Si es así como dice, debemos detenerlo.

Te prometo que... Dame tiempo.

Basta, Luca. Has cometido muchos errores.

Ya lo pensaré yo.

Esta vez me las arreglaré yo solo.

¡Franca!

¡Ven a calentarte!

¿Dónde está Nadia?

¡Nadia!

Estaba aquí hace un momento.

¡Qué te importa a ti! ¡Habrá encontrado un cliente!

¡Qué asco de sitio!

- ¡Me muero de frío! - ¡A mí me lo vas a decir!

- ¿Qué vamos a hacer? - Nos largamos.

- ¿Lo llevo a algún sitio? - Sí, gracias.

¡Eh! Parece usted un muerto de vacaciones.

¿Qué le ocurre? ¿Le ha comido la lengua el gato, por casualidad?

No...

Todo lo contrario. Ha sido usted muy amable.

¿Adónde va?

No lo sé.

- Aún es pronto. - Eso opino yo también.

Oiga, yo digo que nos tomemos algo caliente en algún lugar tranquilo.

Hay un motel por aquí cerca.

¿Al motel?

¿Por qué ahí exactamente? ¿Por qué?

Es un lugar como cualquier otro, ¿no?

¿Se encuentra mal?

Pare. Me bajo aquí.

He llegado, gracias.

Debería dejarte fuera toda la noche. Te lo merecerías, ¿sabes, loquita?

¡Me has asustado! ¿Qué quieres?

Hablar contigo. Es importante.

¿Te molesto?

No, en absoluto.

Tienes suerte de encontrarme.

Creía que estabas con Barbara. ¿O ella también te ha dejado plantado?

Olvídate de Barbara.

No he venido aquí a hablar de ella, sino de mí.

Adelante. Te escucho.

¡Vamos!

Me es difícil... Yo... No sé cómo explicártelo.

Han sucedido cosas absurdas en estos dos últimos días.

Me han envuelto en una situación peligrosa.

Es un enigma increíble.

Primero, ese asesino. Luego, Malcolm.

- Clorinda. - Escucha...

¿Quieres explicarte con más calma? No se me dan bien los enigmas.

Pero podrías ayudarme.

¿Conoces a mi hermano?

Lo he visto un par de veces. La última en la exposición de pintura naif.

¿Sabes que tu hermano es un tipo muy extraño? Consigue que la gente se sienta incómoda.

¿Lo crees capaz de hacerle daño a alguien?

¿A mí, por ejemplo?

Pues, no lo sé, Christian. Es tu hermano.

Sí, hemos crecido juntos.

Nos queríamos mucho.

Al menos yo.

Hazme un favor, llámalo.

A esta hora debe de estar todavía en su oficina.

¿Sí? ¿Diga?

¿Diga?

Perdone, señor, he visto la luz encendida.

Siento mucho lo que ha sucedido.

Gracias.

Necesito estar solo.

Váyase a casa y no cierre la puerta principal.

- ¿Cómo? ¿Se queda usted todavía? - No se preocupe, váyase.

Y deje la verja abierta. Espero una visita.

De acuerdo.

Has hecho un trabajo perfecto.

Tenía razones para admirarte, Fritz.

Siento interrumpirte, Fritz, pero soy yo.

¿Sorprendido?

Lo intuía, Christian. Que... volverías.

Quizá porque aquel cadáver carbonizado fuese tan extraño.

No me suscitó emoción alguna. Ningún sentimiento.

Te comprendo, Fritz.

Necesitamos resolver ciertos problemas. Nuestro padre, yo...

Los problemas han de resolverse, ¿verdad?

Por favor, no hables de nuestro padre, Christian.

¡Malcolm!

Ahora.

Siempre creiste que el responsable de la muerte de mi padre fui yo...

¡Y casi acabas por convencerme!

La investigación concluyó que se quitó la vida.

Ahora basta. Ahora no puedo hacer nada más por ti.

¡Clorinda!

No quiero explicaciones, te lo he dicho.

La muerte de Christian te ha conmocionado, es lógico.

Una muerte tan horrible, tan estúpida.

Pero trata de reaccionar.

Deja que te ayude.

Si no hubiese sido por ti, yo...

Perdóname, perdóname.

Yo... no sé qué hacer.

No puedo entender que haya muerto.

- Cálmate, Barbara. - Perdona.

Debemos marcharnos de aquí.

Sí, sí, tienes razón.

Iré corriendo a mi hotel. Deben de haberme conseguido los billetes.

Espérame. Vuelvo enseguida.

¿O... prefieres acompañarme?

No, es mejor que no.

No tengo ganas de ver a nadie.

Date prisa, Alex, por favor.

Claro.

¡Christian! ¡No es posible!

¡Estás vivo!

Sí, estoy vivo. Estoy aquí, y te quiero.

Tengo tantas cosas que explicarte, Barbara.

Quiero que las sepas.

- Soy yo la que debe decírtelas. - Lo sé todo.

Te amo, ¿sabes?

Alex está a punto de volver.

¡Qué importa!

Marchémonos juntos.

Juntos, donde quieras.

Sí, sí, nosotros dos. Por supuesto, claro.

Amor mío...

¡No, tú no!

- ¡No! - ¡Christian, no!

¡Christian, no!

¡Barbara!

¡Barbara!

Dispara.

Dispárame.

Nuestros archivos muestran que su abuelo, Bill Bauman,

murió en este hospital el 2 de Marzo de 1943.

Ello confirma nuestro diagnóstico. La enfermedad de su hermano Christian

es hereditaria.

Es necesario que se recupere antes de que degenere

en una forma peligrosa de manía homocida.

No más tarde del 30 de Septiembre próximo. En caso contrario...

¿Sí?

Sí, soy yo.

¿Cerca del motel? ¿Está seguro?

Estaré ahí en media hora.

La enfermedad de su hermano Christian es hereditaria.

La enfermedad es hereditaria. Hereditaria.

Hereditaria. Hereditaria.

Hereditaria.

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