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"Nos es imposible darnos cuenta de la perfecta verdad en tanto en cuanto
estamos inmersos en este cuerpo mortal.
S�lo podemos visualizarla en nuestra imaginaci�n.
Por eso, en �ltima instancia, debemos depender de la fe". Mahatma Gandhi.
Con excepci�n de algunos hechos reales, lugares y personas, lo que van a ver
es una recreaci�n hist�rica.
Nueve horas de terror
Viernes, 30 de enero de 1948
Buenos d�as.
Chacko debe ir en ese tren.
- �Qui�n es usted? - Polic�a.
�Qu� es esto? Yo no he hecho nada malo.
- Claro. Llev�oslo. - Mi caja, mi caja.
�Tomaste parte en el complot contra Ghandi?
- �Qu� complot? - El atentado de hace diez d�as.
�Por qu� huiste esa misma noche?
- Vivo en Puna, con mi abuela. - �No mientas! No tienes abuela.
Conocemos tu vida paso a paso. Eres un refugiado del Punjab.
Tu familia pereci� en las reyertas.
Te enrolaste en la Sociedad Secreta Nacionalista del Punjab.
Compraste una pistola en una tienda de Bombay el pasado d�a 18.
- �Para qu� la quer�as? - Para defenderme en las revueltas.
Es la �ltima oportunidad de confesar antes de que usemos el l�tigo.
�Por favor, no! �Yo no s� nada! �No s� nada!
Dame eso.
No hace m�s que seis meses que la India ha conseguido su independencia
y olvid�is ya el verdadero significado de nuestra lucha.
- Pretend�a s�lo asustarle. - �Basta de l�tigo!
- Somos un pueblo libre. - No lo hubiera utilizado...
Fuera de aqu� todos. Quiero hablar con �l a solas.
Si�ntate ah�.
- �Usted no es de la polic�a? - Superintendente de polic�a de Delhi.
T� tampoco pareces un terrorista.
- �Cu�ntos a�os tienes? - 17.
Cuando yo ten�a 17,tambi�n pertenec�a a una sociedad como la tuya.
Eran tiempos dif�ciles. El a�o del hambre que azot� Nampur, donde viv�a.
El hambre puede mandarlo la naturaleza, no los hombres.
Mi sociedad culpaba entonces de todo a los ingleses,
igual que ahora la tuya culpa de todo a Mahatma Gandhi.
Los campos secos, los perros devorando a gente que mor�a de hambre.
Hoy tambi�n los hombres devoran a los muertos.
Un d�a el director de nuestra escuela anunci� la llegada de trigo.
Nos pidi� que ayud�semos a descargarlo.
Me negu� a colaborar con los ingleses e incit� a los otros a hacer lo mismo.
El grano se pudri� en la estaci�n.
Dos semanas despu�s, mi hermana y mi madre mor�an por el hambre.
- �Murieron? �Y se qued� solo? - S�. Igual que t�.
Pero usted no vio como cog�an a su hermanita por las piernas
y la estrellaban contra la pared.
�La mat� tu sociedad! �T�, apoyando el odio y el crimen!
Ahora has vuelto para asesinar al �nico hombre que pod�a traer la paz.
El �nico que conserva la cabeza en medio de tanta locura.
La violencia que t� has visto, la que yo he visto,
�no nos ha ense�ado bastante?
El ejemplo de Gandhi nos muestra que es una locura salvarnos por la fuerza.
�l ha organizado la India como naci�n. Nos ha devuelto la libertad.
Ha conseguido nuestra independencia. Y sin tocar ni un solo cabello a nadie.
A �l, en cambio, es m�s f�cil asesinarle que pisar una flor.
Ay�dame a salvarle, Chacko. Ay�dame.
No s�. Usted intenta convencerme. Mi caja, me han quitado mi caja.
Ten.
Gu�rdatela.
- �Hay alguien m�s en este complot? - No.
- �D�nde est�? - No lo s�.
- �D�nde? - Le he dicho que no lo s�.
- �Qui�nes son? - No los conozco.
Ay�dame, Chacko. Ay�dame.
Ojal� pudiera, pero no s� ni quienes son ni d�nde est�n.
Antes de hablar con el enlace de la sociedad, me detuvieron.
�Para cu�ndo est� previsto el atentado contra Mahatma Gandhi?
Tampoco lo s�. Para hoy, quiz�s.
O ma�ana, o pasado. Pregunte a los astr�logos.
Ellos sabr�n el momento propicio.
Astr�logo.
�Cu�l es el momento propicio para llevar a cabo una acci�n peligrosa?
�Qu� acci�n es esa, hijo m�o?
Matar a un hombre santo.
No existe momento propicio para matar a un hombre santo.
Entonces, para asesinar a un demonio.
Ese momento es hoy, antes de la puesta del sol.
�Por qu� perdemos el tiempo en estas tonter�as?
Ser�n tonter�as pero yo tengo mis razones.
- �Qu� os ha dicho? - Hoy, antes de la puesta del sol.
- �Hay m�s nombres? - No.
Hemos consultado a todos los astr�logos.
S�lo los m�s reaccionarios han contestado.
Aqu� est� el informe, tal y como usted dec�a.
�No podr�a el primer ministro dirigirse a la naci�n?
- No est� en la ciudad - �Y el vice primer ministro?
Ha sufrido un ataque card�aco.
�No hay nadie que pueda dirigirse a Gandhi?
Tal vez, s�. Munda, movilice seis patrullas que vigilen, teatros, caf�s,
cines, todo lugar p�blico.
Que el resto de sus hombres patrullen las calles.
De orden terminante de que detengan a los sospechosos.
- Si lo estima oportuno, enci�rrelos. - S�, se�or.
Al secretariado, deprisa.
�Qu� motivos tiene para pensar que el intento de asesinato ser� al atardecer?
Hemos detenido a alguien de la sociedad nacionalista esta ma�ana.
Ha confesado formar parte del complot que se producir� en el momento justo.
�Y ha supuesto que ese momento es hoy?
Orden� a mis hombres que consultaran con los astr�logos de Delhi.
La mayor parte se neg� a mezclarse. De 22 que contestaron
19 predijeron hoy, de los que 11 especificaron antes del anochecer.
- �No creer� usted en la astrolog�a? - �Claro que no!
Pero los miembros de esa sociedad secreta s� creen, indudablemente.
Si el atentado se produce a la puesta
�por qu� no llena de agentes el jard�n y ocupa las entradas
para que nadie entre sin control?
Si Bapu insiste en celebrar hoy la reuni�n, nos obligar�
a dejar las puertas abiertas para que entre el que quiera.
Y no nos permitir� que se detenga o interrogue a nadie en absoluto.
Aunque dispusiera de 500 hombres para ello.
Y no tengo ni 50 adiestrados para este trabajo.
No garantizo la vida de Bapu en estas circunstancias.
�Me acompa�a a hablar con �l?
Me siento tan empeque�ecido ante su presencia,
hace un tonto de m�.
Sin embargo alguien tiene que engrasar la m�quina pol�tica, �verdad?
�l confunde el realismo con la debilidad.
Ya es tarde. Si no quiere acompa�arme, tendr� que ir yo solo.
M�ndeme el coche enseguida.
Bienvenidos a mi humilde morada, caballeros.
- Ha ocurrido algo muy grave. - Lo imagino.
Su secretario nos dijo que quer�an ver a Gandhi. S�ganme, por favor.
Bapu, aqu� hay unas personas que quieren verte.
Birla, te suplico que no me hagas reverencias,
como si yo fuera la imagen de piedra de un templo.
- Esta m�quina es un prodigio. - Funciona admirablemente.
Si me prometes hacer uso de ella, te la regalo.
No, no sacar�a provecho. No tengo tiempo para hilar.
Tus f�bricas no llenan nuestras necesidades, Birla.
Si cada uno de nosotros trabajara una hora diaria en esto,
acabar�amos con las necesidades de nuestro pa�s.
Y nadie se ver�a obligado a ir desnudo.
Namaste, Mahatma.
El Sr. Das, de la polic�a, y yo hemos venido para hablar de algo muy grave.
No quiero extenderme en largos pre�mbulos.
Conoces nuestro afecto por ti. Eres el arquitecto de la libertad.
- Nuestro fil�sofo, nuestro gu�a... - �Por qu� no escuchas mis consejos?
Cr�eme, cuando es humanamente posible, los escucho.
Bien, pues al salir, debes condenar los disturbios desencadenados
tanto en la India como en Pakist�n.
La violencia es la ley de las bestias.
La mansedumbre, en cambio, la ley de nuestra especie.
Mahatma, ahora no es oportuno discutir sobre esa materia.
- Bapu, tu vida est� en peligro. - Como siempre, hermanos m�os.
Es distinto. Hay un complot para asesinarte en la plegaria de la noche.
Dios no lo quiera.
No, no, amigo m�o. Pidamos mejor que nos abandone el miedo.
Lamento ser tan brusco, pero nos queda poco tiempo.
Eso me ha obligado a venir personalmente.
En cuanto el Sr. Das me inform� le dije que vini�ramos a avisarte.
Se trata del grupo que arroj� la bomba el mes pasado.
Los salvadores de la naci�n.
Conozco sus m�todos. Son terroristas. Fan�ticos. Sanguinarios como el chacal.
No quisiera seguir oy�ndoos.
Ellos tienen un alma tan inmortal como la nuestra.
Si quieren destruirme, ser� por mis pecados. Nunca por los suyos.
�Qu� est�s diciendo, Bapu?
Si acaba conmigo la violencia, ser� porque he fracasado.
Bapu, por favor, suspende la plegaria de esta noche.
Tienes buen coraz�n, hermano. Te preocupas demasiado por un viejo.
T� eres el m�s precioso de nuestros dones.
Est�s equivocado al creer que mi vida vale m�s que la de un campesino,
o la de cualquier barrendero.
Dios protege a todos por igual.
Mahatma, no desoigas las s�plicas que hemos venido a hacerte.
Por tu bien y el de la madre patria, haz lo que te pedimos.
Es in�til. Mis hermanos han emprendido ya la marcha hacia aqu�.
Para muchos el viaje es muy largo.
Bapu, si no accedes a cancelar esta reuni�n, d�jame ir a tu lado.
S�lo mis nietas ir�n conmigo. Son como mis bastones.
D�jame entonces que vaya delante.
�Qu� guardas ah� con tanto celo, hermano?
- �En la cartera? - S�.
Por la forma en que lo custodias se dir�a que llevas un verdadero tesoro.
Dime, y disculpa la curiosidad, �qu� tienes ah�?
Mi pistola.
�Si consiento que me acompa�es, abandonar�s esa pistola?
�De qu� servir�a mi compa��a sin ella?
Entonces no eres t�, sino tu pistola quien me acompa�a.
He dedicado toda mi vida a desterrar las armas.
No me pidas que las salve ahora, rindi�ndome a ellas,
en mis �ltimos d�as.
�Es esa tu decisi�n final?
No teng�is miedo, queridos amigos. El amor triunfar� sobre el odio.
Confiad en el amor. �l nos proteger� a todos.
Amor es verdad. Amor de Dios.
Abran la puerta, por favor. Soy el director del hotel.
- �Abran la puerta! �Soy el director! - S�, s�.
Espere un momento. Me estoy poniendo la camisa.
�Por qu� nos molesta?
Deben dejar libre la habitaci�n a las once y media.
Eso no es posible. No podemos irnos hasta las tres.
Tendr�n que irse antes. As� lo dispone el reglamento.
Su contrato termina a mediod�a y hay mucha gente esperando.
- �No se puede saltar el reglamento? - �Caballero!
Soy un simple funcionario. No puedo cambiar el reglamento.
Estoy aqu� para vigilar su cumplimiento.
�Usted es un simple esclavo de la burocracia!
- �Qu� ha dicho? - Lo siente. No quer�a ofenderle.
He pasado mala noche. Perdone.
�Me permite hacerle una pregunta al celoso funcionario?
Desde luego, se�or.
�Ser�a libre la India si hubi�semos cumplido las �rdenes de los ingleses?
Un funcionario debe haber participado en el logro de nuestra libertad.
Tal vez mi participaci�n fuese peque�a.
S�lo lo digo para que vea que un hombre debe tener cierta flexibilidad.
Y usted es un hombre importante, �eh?
Vamos a hacer una cosa. No le prometo nada.
Pero a lo mejor, para las 11:30, alguno de los m�s impacientes
ha encontrado acomodo en alg�n otro sitio.
- Se lo agradecemos. - No, no. No puedo admitir dinero.
Har� lo que pueda.
Si nos obliga a abandonar la habitaci�n, �a d�nde iremos?
- La polic�a est� en todas partes. - Tiene la desgracia de no conocernos.
La mayor parte de los �xitos de la polic�a se debe a la traici�n.
- No la hagas y no la temas. - S�, tienes raz�n.
Es algo que no se me hab�a ocurrido, pero tienes raz�n.
- �Quieres un cigarrillo? - No, no.
Intentar� dormir un rato.
Qu� extra�a sensaci�n la de saber que en unas horas matar� a un hombre.
�Extra�a? �Y eso por qu�?
Ten en cuenta qui�n es y lo que ha hecho.
Entregar la mitad de nuestro territorio a los musulmanes.
Pero matar no est� en mi hor�scopo.
Y si no lo dicen las estrellas, �qu� fuerza nos arrastr� hasta aqu�?
�Me lo puedes decir?
- No lo s�. Tal vez aquella charca. - �Qu�?
Nada. �Nada!
�Qu� hablabas de una charca?
La charca de Lasmi. La de mi pueblo.
- No te lo hab�a dicho nunca. - �Decirme qu�?
Es dif�cil que recuerdes el d�a que ba��bamos a los b�falos en la charca.
Hace muchos a�os. T� ten�as nueve. Yo, doce.
�No te has preguntado por qu� yo quer�a ir a la charca de Lasmi, habiendo otras?
Por all� cerca hab�a un campamento del ej�rcito brit�nico.
En muchas ocasiones ve�amos pasar soldados por aquel camino.
Con aquellos uniformes tan vistosos, a m� me parec�an dioses.
Mirad lo que tenemos aqu�.
La pareja de reclutas m�s simp�ticas que hab�is visto.
- �C�mo te llamas? - Natu.
Natu. Un chico listo, Kilpatrick. Hasta sabe c�mo se llama.
�Sabes a qu� regimiento pertenecemos?
- Al quinto de la guardia de dragones. - Es un chico prodigio.
Debemos hacerle mascota del regimiento.
Echa un trago. Debes acostumbrarte al whisky si quieres ser la mascota.
Cuidado. El whisky procede de Nasik. En aquellas monta�as.
Te compraremos todo el que nos traigas.
- �Cu�ntos a�os tienes? - 12, sahib. Perd�n, general.
Cuando cumplas los 18 te das una vuelta por el campamento.
Te presentas al oficial de reclutamiento y te enrolas.
- Nos sentiremos orgullosos de ti. - En la infanter�a ind�gena.
�V�monos!
- �De verdad te vas a enrolar? - S�. No es un general de verdad.
Pero yo s� lo ser� alg�n d�a.
Durante los seis a�os siguientes, s�lo tuve una idea fija: Enrolarme.
Por fin amaneci� el d�a m�s feliz de mi vida. Cuando cumpl� 18 a�os.
Me levant� antes de que mi madre sacara agua del pozo y encendiera fuego.
- Buenos d�as, madre. - Buenos d�as, hijo m�o.
Te deseo un feliz cumplea�os.
Gracias, madre. �Sabes? Hoy es el d�a m�s feliz de mi vida.
Porque me voy a alistar en el ej�rcito.
Cuando le dije a mi madre que pensaba ser soldado,
empez� a llorar.
A continuaci�n me dio una sorpresa mayor que la que yo le hab�a dado.
Mi padre dispuso mi matrimonio con una ni�a.
Y la boda habr�a de celebrarse antes de un mes.
Me record� que mi padre era un sacerdote brahm�n.
Si le desobedec�a incurrir�a en un doble pecado.
Pero yo estaba dispuesto a ser soldado y as� fui a dec�rselo.
�Puedo hablar contigo, padre?
- Luego, tengo que oficiar un funeral. - Yo no puedo esperar tanto.
Salgo inmediatamente para enrolarme.
Debe ser un castigo a mis pecados.
Mi hijo alcanza su mayor�a de edad y viene a decirme que reniega de su casta.
La milicia es una profesi�n honorable, padre. No te opongas, por favor.
- Dame tu bendici�n. - No quiero soldados en mi familia.
Padre, compr�ndelo. Nunca ser�a feliz siendo sacerdote.
Es tu privilegio y tu deber, servir a Dios.
Lo s�, yo ser�a un buen soldado.
El significado de nuestro nombre, Godse, es "elegido de Dios".
Tu deber es hacerte sacerdote y casarte y tener un hijo.
Que tambi�n ser� sacerdote. Ha sido as� por 12 generaciones.
Con el mayor respeto, �qu� va a ser de m�? �Qu� hay de lo que quiero?
No estoy preparado para el matrimonio. Lo has arreglado sin contar conmigo.
Ah�rrate el trabajo de tus argumentos. No quiero o�r m�s lo que dices.
Ni yo quiero herirte, padre, pero voy a enrolarme hoy.
No me lo tomes en consideraci�n. Porque es algo que quiero.
Me voy. Hay mucho camino hasta el campamento.
�No me das tu bendici�n?
No te conozco.
�Vengo a alistarme! �Vengo a alistarme!
�Pero es que me quer�is matar? Idiotas, dejadme pasar.
- �Qui�n eres? - Vengo a alistarme.
�Para eso tienes tanta prisa?
Precisamente el capit�n Goff est� buscando j�venes como t�. Dejadle.
Gracias, sahib.
Por favor, ll�vame a ver al capit�n Goff.
- �Qu� tenemos aqu�? - Vengo a enrolarme, sahib.
No hace falta que saludes. A�n no eres soldado.
Perd�n, se�or.
- �Edad? - 18 hoy, se�or.
- �Qu� numero de zapato calzas? - Jam�s me he puesto zapatos.
- Se�or. - Se�or.
- �Sabes leer? - S�, se�or.
- �Qu� pone aqu�? - "Par�s, night"...
se�or.
- �Nombre? - Naturam Godse.
- �De qu� casta eres? - Chitpavan braham. La m�s alta.
Lo siento, no puede ser.
- Pero, se�or... - He dicho que no puede ser.
- No hay plazas. - En el ej�rcito siempre hay plazas.
No para ti y menos en mi compa��a.
Los brahaman�s sois demasiado orgullosos.
No acat�is �rdenes. Y t� eres una muestra.
- �He dicho que te vayas! - Sahib, dame una oportunidad.
Acatar� las �rdenes. Me convertir� en un h�roe. Lo ver�.
�Dejadme! He venido a enrolarme. Tengo 18 a�os. Sano y fuerte.
- �Llev�osle! - �No me ir�! Tengo derecho.
�Compa��a B, a formar!
- �Qu� ocurre, teniente? - Hay una revuelta en la ciudad, se�or.
- En columna de a dos. - Bien, se�or.
�En columna de a dos! �Paso de maniobras!
Cuando regresaba a casa, quer�a acabar con todos los ingleses.
Pero no ten�a tiempo.
En nuestro pueblo se hab�a celebrado una reuni�n pol�tica.
Pese a los consejos de apaciguamiento de Gandhi,
musulmanes e hind�es chocaron.
La lucha encarnizada sigui� a la reuni�n.
Nosotros jam�s hab�amos intervenido en pol�tica, pero quemaron la casa.
Los seguidores de Gandhi predicaban ayudar al necesitado.
Pero cuando m�s falta hizo su ayuda, no levantaron ni un dedo.
Natu, tu padre... tu padre.
Entonces conoc� los resultados del apaciguamiento,
el odio a la violencia y cuanto predicaba Gandhi.
Mi madre y yo.
Nuestra casa destruida.
Mi padre, herido de muerte, con la espalda rota.
He vuelto, padre.
Ahora te dir�a, si pudiera, que empu�aras las armas.
Aprende a luchar, Natu. A defenderte.
Responde a la violencia con la violencia.
Prom�teme, hijo m�o, que te casar�s con Sita.
Yo te vengar�, padre.
�Te vengar�!
Una novia casi una ni�a.
A las dos semanas, me cas� con Sita y ya sabes c�mo acab�.
S�, s�, pero todo eso debiste cont�rmelo antes.
Te he dicho por qu� estamos aqu�.
Entonces el ej�rcito no me admit�a. No hab�a manera de contraatacar.
Ingres� en esa sociedad secreta.
Pero esta tarde, saldar� esta cuenta.
Si vas a hacerlo s�lo por vengarte...
Y por el honor sagrado de colaborar para que sobreviva nuestra patria.
Ve a buscar comida. Estoy hambriento. Y cerveza.
- No. Nos dijeron que bajo ning�n... - �Qu� importa lo que digan?
Lim�tate a no hablar con nadie. Y vuelve en cuanto puedas.
- �Chacko no deber�a haber llegado? - Nos queda a�n mucho tiempo. Corre.
El Sr. Das, jefe de la polic�a, desea verle.
Ah, Das. Ac�rquese.
Buena gente, �eh? No es m�s que un entrenamiento. El domingo ya ver�.
�Puedo hablar un momento a solas con usted, mi general?
- Vaya a mi despacho en una hora. - Es muy importante. No puede esperar.
Usted dir�.
- Espero complicaciones esta tarde. - �A qu� se refiere?
Temo un nuevo intento de acabar con la vida de Mahatma.
Si tienen �xito, los revoltosos se levantar�n en Delhi o en todo el pa�s.
Las fuerzas armadas tendr�n que intervenir.
Vengo a avisarle, mi general.
Si est� tan informado, �por qu� no hace algo...?
Hemos hecho todo lo que est� en nuestras manos, pero, por desgracia,
Mahatma no est� dispuesto a colaborar cuando es su vida la que peligra.
�Por qu� no le obliga de alguna forma?
No comprendo sus palabras.
Rudos luchadores, �eh?
Habr� alg�n medio de sacarle de Delhi.
- No quiere o�r hablar de eso. - Ya lo imagino.
Le estoy proponiendo que le obligue. No se extra�e, Das.
Es en su propio bien, �no?
No olvide que creo que es el hombre m�s grande que hemos tenido
- Y por lo tanto, me extra�a. - Lo admiro tanto como usted.
Aunque le considero capaz de decirle a mis tropas que tiren sus fusiles.
Por todo lo que de �l s� y he o�do le considero el sucesor de Buda.
- �Entonces c�mo me aconseja...? - No quiero que un fan�tico le mate.
Estimo que s�lo se puede hacer una cosa.
Dispondr� un tren militar que le lleve directamente a Singla,
donde har� lo que quiera en mis propiedades particulares.
No. No puedo hacerle eso. A �l le debemos nuestra libertad.
Muy bien, Das. No soy quien para decirle qu� debe hacer.
- �Para cu�ndo espera el atentado? - Entre cinco y seis.
- Dentro de poco sabremos la soluci�n. - No mucho tiempo.
Acuartelamiento de todas las tropas. Reuni�n de oficiales en mi despacho.
- �C�mo has tardado tanto? - Me segu�an.
- �Seguro? - Creo que s�.
Pero creo que los he despistado.
�Lo crees?
Hab�a un mendigo frente a la tienda, y al verme salir vino tras de m�.
Cog� el tranv�a hasta Cachemira y all� un taxi y le despist�.
- Idiota, �por qu� has vuelto aqu�? - �D�nde iba a ir?
A cualquier parte. Conoces nuestras �rdenes.
Perdona, Natu. No quiero separarme de ti por nada.
Est� bien. Tendremos que irnos antes de lo que pens�. Anda, come.
Pero si la polic�a conoce nuestro escondite, cada minuto que pase...
- Entonces, dime t� d�nde vamos. - No s�, a cualquier parte.
Es m�s seguro esperar que huir.
La estaci�n es muy grande.
Recuerda, somos dos agujas en un pajar.
�Qu� es esto? �Rani aqu�?
Se hospeda en el hotel suizo.
Esa es una buena se�al, Natu. Nos ayudar�.
�Qui�n pensar� que estamos all�?
Est�s pensando eso, �a que s�?
No.
Pensaba en una boda...
que no es la m�a.
El futuro de la India depende de la fortaleza hind�.
�Es que nuestra raza tiene pies de barro?
Hemos de hacer nuestra pol�tica y militarizar nuestra comunidad.
S�lo as� la India rechazar� los ataques de viento adverso que la azota.
La experiencia pasada es amarga.
La muerte de mi padre y mi esposa demostraron el fracaso
del principio de no violencia.
D�a a d�a aumenta el n�mero de muertos y gente sin hogar en el pa�s.
Gandhi es el responsable de nuestra d�bil actitud ante los musulmanes.
Que Gandhi se retire de una vez de la escena.
El camino es claro. O los hind�es defienden su honor y viven con dignidad
o se esclavizan a la filosof�a de Gandhi
y someten su alma al invasor. �Viva la India!
Conozco a quien paga tus editoriales, Natu. Yo.
- Cierta persona quiere conocerte. - Que espere un segundo, por favor.
- Es Selvrag Prahlad. - �Prahlad?
- �Ha venido aqu�? - S�. S�lo para conocerte.
Vamos, ll�vame a verle enseguida.
Naturan Godse. Selvrag Prahlad.
Y su mano derecha. Karnick.
Con cuanta impaciencia he esperado el momento de conocerte.
Para m� es un gran honor. He le�do todos tus escritos.
Tu propia filosof�a pol�tica la he hecho m�a.
Yo tambi�n he seguido todos tus trabajos desde el ensayo premiado.
- "Revoluci�n y Reforma". �Lo conoces? - Por supuesto.
Al graduarte, fui tu defensor para que te dieran trabajo en un peri�dico.
Es muy halagador, pero llevo a�os esperando entrar en tu sociedad.
Has de tener una idea muy clara de lo que significa formar parte de ella.
Debes disponerte a sacrificar tu vida, nada menos.
Existe una dificultad m�s dif�cil de vencer en un joven ardiente como t�.
Debes renunciar al matrimonio por entero.
Debes ser libre para evitar el temor de represalias familiares.
Prestar�s juramento, no s�lo de absoluta obediencia,
- Sino tambi�n de que no te casar�s. - No hay ninguna mujer en mi vida.
Pero puede haberla. Eres a�n joven.
Si despu�s de lo que has o�do sigues pensando igual,
d�jame hacerte la advertencia de que ya no podr�s abandonarnos nunca.
El juramento se hace por toda la vida.
No queda ya ocasi�n de arrepentirse.
Algunos lo intentaron y acabaron sucumbiendo.
�Sigues dispuesto a ser de los nuestros, Naturam Godse?
Si t� me aceptas.
Dentro de un par de noches, volver�, Natu.
Estar�s aqu� y a esta misma hora si no has cambiado de opini�n.
- �No cambiar� de opini�n! - Y recuerda...
que nadie debe saber lo que hemos hablado los dos.
Nadie lo sabr�.
No se refiri� a las mujeres. Sino al matrimonio.
Por favor, no la destruya.
- Ha sido cruel. - Soy un hombre cruel.
No lo creo. Se ha irritado porque le sorprend� oliendo una flor.
Est�pido, �verdad?
Y apunto he estado de no ver la m�s hermosa flor de este jard�n.
�Qui�n es usted?
Me llamo como la flor que ha destruido.
- �Ratki Rani? - Rani solamente.
Natu, acaba de ocurr�rseme una idea sorprendente para el editorial.
- Ah, Sra. Mehta. �Se conocen ya? - No. Soy Naturam Godse.
Ya. La voz descarriada de la reacci�n.
�Y su esposo? �D�nde est� esta noche?
Le dej� con sus admiradoras contando como gan� el campeonato de tenis.
�Por qu� no vas a o�r la lecci�n? Te gustan los deportes.
- No, demasiada gente. - Nadie te ha dicho que juegues.
Haz una entrevista al campe�n.
- S�, es una espl�ndida idea. - Claro.
Hasta luego.
- Creo que no le interesa el tenis. - �No?
De lo contrario no se habr�a refugiado aqu� a tomar una copa.
- La compartir� con usted. - No creo que su marido lo apruebe.
No es posible que Naturam Godse, el fiero demagogo, tema a mi marido.
�Es un desaf�o? Pise firme porque suelo aceptar los retos.
Y yo. Ya tenemos algo en com�n.
�C�mo es posible que una mujer de su clase sepa algo de m�?
- Por sus venenosos editoriales. - Habr� o�do hablar a su marido.
Se equivoca. Yo leo por mi cuenta. Y pienso.
Estoy ante una de esas mujeres modernas y emancipadas.
Prefiero la mujer que sabe ocupar su sitio. Y un poco menos artificial.
- �Tan exigente es usted? - Distintos puntos de vista.
Mucho. He invitado a cenar a unos amigos m�os pasado ma�ana.
Vaya tambi�n. Y oir� otros puntos de vista.
Le aseguro que ahora mismo su casa es el �ltimo rinc�n del mundo que visitar�a.
Lo siento. Adi�s.
Su�lteme, por favor.
- �El despacho del redactor jefe? - All�.
Oh, Sra. Mehta.
Vaya, qu� agradable sorpresa.
Ellos no expresan sorpresa, sino asombro.
Es usted la primera mujer que cruza esta puerta sola.
- Somos un peri�dico conservador. - Yo dir�a reaccionario.
�Se puede considerar inteligente al que publica estos editoriales sobre Gandhi?
Pase lo que pase, esta es mi opini�n. Y la sostengo contra todo.
- No esperaba ver esto en su despacho. - Mi norma es conocer al enemigo.
Gandhi no es enemigo de nadie. Ojal� le convenciera de ello.
- �Es usted uno de sus seguidores? - No he sabido serlo dignamente.
Fumo, bebo, tengo un temperamento violento, pero creo en �l.
- Representa la verdad y el amor. - �Amor?
He ah� un tema que me gustar�a discutir con usted.
Me marcho al club. Estoy invitada a comer.
�Al club? �Qu� club?
Perdone mi ignorancia, pero no pertenezco a ninguno.
Al club Racquet. Tampoco pertenezco a �l. Pero Magin s�.
Su esposo, el campe�n.
D�game una cosa.
�Sirven whisky de Nasik en ese club?
�Whisky de Nasik? No he o�do hablar de �l.
Podr�amos discutir de pol�tica frente a una copa.
- �D�nde se toma whisky de Nasik? - En Nasik, por supuesto.
Si le parece, podemos ir... el martes.
- Es mi d�a libre. - �El martes?
Podr�amos vernos en el autob�s. Es un viaje precioso. Directo a Nasik.
Comer�amos en un albergue a las afueras de la ciudad,
donde dan un excelente whisky.
Al o�rle hablar, se dir�a que lo frecuenta usted mucho.
He ido bastante por all�. Pero jam�s con un adepto de Gandhi.
- �Es ese otro reto? - �Le asusta ir all�?
He o�do que los defensores de la no violencia tienen un valor ilimitado.
- Tengo que irme. - Pienso ir all� de todas formas.
- Venga si est� libre. - Tal vez.
Si conf�a en convertirme a la filosof�a de Gandhi
la obligar� a hacer un trabajo duro y constante.
Todav�a no s� si vale usted la pena.
El autob�s de Nasik va a salir. Viajeros de Nasik, suban deprisa.
- �Vienes t�, sahib? - Estoy esperando a una persona.
Nos vamos ya. Tengo que cerrar la puerta.
- �No me diga que va tambi�n a Nasik? - S�. Una feliz coincidencia, Sra. Mehta.
Un viaje accidentado, �eh?
Y, en cierto modo, un tanto peligroso.
Deber�a usted ocupar otro asiento. Alguien puede reconocernos.
Una profesora de filosof�a pol�tica que va acompa�ada de su alumno.
�Qu� hay de malo en ello?
Gandhi predica la emancipaci�n de la mujer.
S�lo esto es suficiente para defenderle.
No deja de ser atractivo, pero los pueblos prefieren las viejas costumbres.
Es usted como todos los hombres de nuestro pa�s.
Piensan que la mujer es un animal que ha de trabajar para ustedes.
Que s�lo sirve para divertirles y darles hijos.
Para la mayor�a de las mujeres eso ser�a suficiente.
Yo no soy esa mayor�a de mujeres.
No tardar�. Esp�reme aqu�, por favor.
- �Cu�ndo sale el autob�s para Trimba? - Dentro de tres horas.
- �Tres horas? - S�.
- Tomaremos un coche. Vamos. - Eso cuesta muy caro.
Es s�lo dinero.
Me parece que no deb� haber aceptado su invitaci�n.
�Por qu� no? �Es que me tiene miedo?
No estar�a aqu� si lo tuviera.
Tambi�n tiene raz�n.
- �No es feliz con su marido? - �No esperar� que conteste a eso?
Apenas nos conocemos.
Por lo menos ya sabemos en qu� disentimos y eso es un principio.
Los polos opuestos se atraen.
Tengo que echar agua.
Baje, quiero que vea una cosa.
- �Qu� es esto? - Un templo del dios Sol. Surya.
Tiene m�s de mil a�os.
Incre�ble.
Qu�tese los zapatos. Es un lugar sagrado.
- �Todav�a? - Para alguno de nosotros s�.
�C�mo puede beber un whisky tan malo?
No s�lo quiere cambiar mis ideas sino tambi�n mis costumbres.
Eso es buena se�al. Brindo por ello. Por su eterno cuidado.
- �Cu�nto tiempo lleva casada? - Tres a�os.
Me cas� con Magin porque mi deseo desde que fui mayor era ver mundo.
Wimbledon, Par�s, Forest Hills, California.
He estado con �l en todas partes.
- Claro que cuando tengamos hijos... - Vaya...
Me alegra saber que por lo menos puede tener hijos.
Es decir, si le queda tiempo para ello.
Sabe usted ser cruel, �verdad?
Perdone.
Tal vez...
sea porque me estoy enamorando de usted.
Aunque esto s�lo me traer� infelicidad.
Se le enfr�a la comida.
�Ha estado enamorada alguna vez?
Una.
�Y c�mo es?
Doloroso.
�Qui�n era �l? �Su marido?
No. Un estudiante. De un curso anterior al m�o.
Abandon� la universidad para seguir a Mahatma.
- Le mat� la polic�a en una revuelta. - Resultado de la resistencia pasiva.
- Nos cavar� a todos la tumba. - Se equivoca.
- D�game, �qu� hora es? - Las dos y media, �por qu�?
Tenemos que irnos ya. He invitado a algunos amigos a cenar.
Eso es imposible. Tendr�a que tomar el autob�s de las tres para Nasik.
- Es decir, irnos ya. - Deb� dec�rselo antes.
- S�, debi� hacerlo. - No se enfade por eso.
�Qui�n soy para enfadarse? Un tipo insignificante.
Un tipo que no ha viajado. Que no ha visto Wimbledon ni Par�s...
- Por favor, no grite. - �Qui�n grita?
�Qu� raz�n tengo para gritar despu�s de haber almorzado?
Qu� importa que yo tome m� postre o no lo tome.
Pues t�mese su pos...
Le aseguro que fuera cual fuera el autob�s que tom�semos
no habr�a postre de esa clase.
�Es que se van ya? Le hab�a reservado la habitaci�n de costumbre.
Qu�dese usted, Sr. Godse. Puede que encuentre lo que quer�a.
Que no era precisamente el whisky de Nasik.
�Entonces por qu� vino usted? �Cont�steme si se atreve!
�Cont�steme!
Cont�stame, Natu. Cont�stame.
Si tenemos que salir de aqu�, podemos ir a casa de Rani, �no?
�Qui�n pensar�a en buscarnos all�?
Es el �ltimo sitio del mundo donde yo ir�a.
�Puedo echar un trago?
�Sahib?
- �Qui�n es? - �Hay algo para lavar?
- No. Hoy no. - Sahib, ac�rcate.
Pudiera ser una trampa, Natu.
A Chacko le ha cogido la polic�a.
Se os ordena que sig�is aqu� escondidos hasta las cuatro.
Si han cogido a Chacko, nosotros somos los siguientes.
�l no sabe qui�nes somos ni d�nde estamos.
Salvo que alguien se lo dijera antes de detenerle.
Entonces no se nos ordenar�a seguir aqu�. Se razonable.
Ten. He guardado el �ltimo trago para ti.
�Crees que soy digno de esta misi�n? Mejor ser�a que me desligaras...
Ya no se puede retroceder.
Adem�s, eres el �nico en quien conf�o.
T�, Apte, s�lo t� ir�s conmigo.
Entraremos por la puerta trasera del jard�n a las 4:30.
Esc�chame, por favor, quiz�s ser�a mejor que yo...
Esperaremos junto a la casa del jardinero media hora.
Luego saldremos juntos t� y yo.
Cuando veamos que Gandhi se dirige a orar hacia la plataforma...
�Y si tiembla mi mano? Puedo fallar el disparo.
Avanzaremos juntos hacia �l. Le saludaremos como los dem�s.
Y cuando estemos inclinados ante el viejo,
dispararemos contra �l. Hasta agotar los cargadores.
Lo haremos juntos, Apte.
Y nuestros compatriotas, incluso los no nacidos, nos bendecir�n por ello.
No temas, hermano m�o.
Gracias, Natu. Procurar� hacerme digno.
Necesitamos la habitaci�n. Por favor, d�jeme entrar.
Lo siento. No pueden seguir en la habitaci�n.
No se preocupe. Pagaremos un d�a m�s y la dejaremos libre en 4 horas.
Imposible. Dentro de 10 minutos llegar� la familia del director
de la sucursal oriental, en el tren de las 11:55 de Calcuta.
- Tienen que marcharse ya. - �Est� bien!
- Coge todo. - Esto no me gusta.
Pero hay que aceptarlo.
Sal delante. Coge un coche en la puerta y esp�rame.
- Ir� en un par de minutos. - �No podemos salir juntos?
No. Y otra cosa. Si por casualidad te detienen...
- No les dir� nada. - Eso no depende de ti.
Saben c�mo hacerte cantar.
Diles, despu�s de negarte a hablar durante alg�n tiempo,
que nuestro plan es matarle ma�ana.
Natu, �y si te cogen a ti y no a m�?
Cuando est�s en el coche cuenta hasta 150. Si no he llegado, vete.
Y haz lo que tienes que hacer.
Hasta que nos veamos.
�Un momento, por favor, se�or! �Por favor, se�or!
Por favor, se�or.
Espere, se�or. Un momento.
Le llama el director, sahib.
- �Qu� hay? - La llave de la habitaci�n, se�or.
- La dej� en la puerta. - �Est� seguro?
- S�, s�. - Venga, vamos a ver.
- �No ve que perder� el tren? - �Qu� tren?
Antes dijo que se iba a quedar en la habitaci�n hasta las tres.
Est� bien. Pero su�lteme. �No soy un criminal!
No tiene por qu� enfadarse.
Las disposiciones dicen que la llave debe entregarse personalmente.
- �A d�nde vamos? - En marcha. Ya te dir� donde paras.
Dos rupias.
Sahib, tu paquete.
Amo, estoy a tus �rdenes.
Conf�a en m�, amo. Nuestra patria, todo es uno.
- �Qu� es lo que quieres? - No vayas por ah�.
Nos han enviado a muchos para avisarte en cuanto te encontr�semos.
Est� lleno de polic�as. Detienen a todo el mundo.
- Ven conmigo. - �No tengo dinero para mendigos!
�Deja de molestarme!
- Amo, esc�chame. - Vamos, vete, peque�o. D�jame.
�Mira!
- Por favor, amo. - Yo te llevar� el paquete, sahib.
- D�jame pasar. Vete a tu casa. - Yo, yo lo llevar�.
- D�jale en paz. - No, sahib. Una moneda, por favor.
- Lo que quieras darme. - �D�jame, viejo!
�Llamar� a la polic�a! �D�jame pasar!
Las tropas francesas han lanzado una nueva ofensiva en Indochina.
Encuentran gran resistencia por parte de las fuerzas de guerrilleros.
Durante su lucha, ambos bandos siguen la pol�tica de tierra calcinada.
Con lo que el pa�s queda devastado y miles de personas sin hogar.
Disturbios en la India.
Los primeros seis meses de la independencia india
se han caracterizado por las luchas entre hind�es y musulmanes.
Esta lucha fratricida se solucionar� con la separaci�n en dos estados.
India y Paquist�n.
Bombay ha sido escenario de los m�s terribles actos de destrucci�n.
Cientos de miles de refugiados van en direcciones opuestas.
Algunos del territorio musulm�n, otros del territorio hind�.
Mahatma Gandhi, alma de muchos millones de indios,
va en misi�n de hermandad a los pueblos devastados por los disturbios.
Apenas se ha restablecido de su largo ayuno por la paz,
es el �nico hombre al que ambos bandos escuchar�an.
Es un viaje a pie de miles de millas.
�ltimos resultados del empleo de perros para salvamento.
Perros paracaidistas del ej�rcito de los Estados Unidos.
Acaban de ver algunos a los que se ha arrojado de su avi�n
sobre su objetivo en Good Bay, Labrador.
�Quiere usted tomar un refresco?
No.
Un momento. Me gustar�a tomar un refresco despu�s de todo.
Me llamo Sheila.
- Un momento. - Es a nosotros.
Quiero una naranjada. Suelta, me haces da�o en el brazo.
- Vamos a tomar algo a tu casa. - Te costar� diez rupias ir.
De acuerdo.
- �Est� muy lejos? - No. Ah� fuera tengo la bicicleta.
�Pero qu� te pasa?
Sigue vigilando.
Hasta ahora no hay rastro de la polic�a. Todo est� tranquilo.
Eso es bueno para ti, Apte. Has estado bebiendo cerveza.
- Te lo he notado en el aliento. - S�, s�, s�, s�...
Creo que la polic�a ha detenido a Natu, y que perd�is el tiempo interrog�ndome.
Tiene raz�n, Karnick.
Si han detenido a Natu, estamos en peligro.
Creo que debemos avisar a Prahlad.
Cuando necesite tus consejos, te los pedir�.
Yo soy quien manda aqu�. Prahlad me ha dado la responsabilidad.
Natu era mi mejor amigo. No creo que pueda hacer nada sin �l.
Conoces las reglas de la sociedad. Prestaste juramento, �no?
Hay que cumplir con el deber y nadie puede volverse atr�s.
�A que no te acuerdas de Nampur?
- �El que huy� a Austria? - S�. Estuvo en tu secci�n.
Luego desapareci� sin dejar rastro.
Se cambi� de nombre y se cas� con una mujer vienesa.
Pens� que despu�s de cinco a�os hab�a logrado escapar de la sociedad.
Prahlad qued� muy satisfecho de c�mo acab� con �l.
- Natu est� a salvo. Lo he visto. - Gracias a Dios.
- En Chandichok. - Desde all� puede ir a Birla House.
No me hizo caso. Le segu�. Se meti� en un cine.
La polic�a entr� en el descanso. �l sali� con una mujer.
�Qui�n era ella? �Ad�nde fueron?
- No lo s�, amo. - �Es que no les seguiste?
A m� tambi�n me detuvo la polic�a para interrogarme.
He venido aqu� en cuanto me han soltado.
- Al menos sabemos que est� a salvo. - �C�mo puedes estar seguro, Apte?
La mujer pod�a ser de la polic�a.
- �Qu� es eso? - La cocina.
No me has dicho que hab�a otra entrada por aqu�.
No lo has preguntado. Es para el servicio.
Anda, tr�eme una copa. Luego, quiz� duerma un rato.
La botella est� en la cocina. Tendr� que abrir la puerta.
Tiene una pistola. Lo not� cuando ven�amos juntos en la bicicleta.
Trae whisky, si tienes.
- No tengo m�s que ginebra. - Es igual.
En la mesa te he dejado el dinero.
Eres generoso.
Quiero estar aqu� hasta las cuatro. Pero que nadie me moleste.
No abras la puerta por nada.
Adem�s, �t� qu� sabes cu�nto voy a beber?
- No eres del sur, �verdad? - Del norte. Viv�a en Punjab.
Eres del Punjab pero adoras a Ganesh, un dios de mi comarca.
Mi esposo era maharastiano.
- �Tu esposo? - Lo mataron durante los motines.
- �De modo que eres viuda? - Tengo dos peque�os que cuidar.
�Te han arrancado tambi�n tu religi�n? �Dime!
�Una mujer hind�, enlutada por su marido, no lleva joyas!
�Ni se pinta nunca la cara!
�Ni usa rojo de labios!
�Ni lleva flores en el cabello!
�Espera, espera! �Por favor, esc�chame!
Lo siento. Lo siento. �Lo siento!
Lo siento.
De lo que han hecho contigo t� no tienes la culpa.
Una viuda sola tiene que hacer algo para vivir.
Vamos, olv�dalo.
Vamos a tomar una copa, �eh?
Ven. Vamos a tomar una copa.
F�jate qu� bonita est�s ahora.
Tu cabello es m�s oscuro y m�s hermoso que la propia noche.
�Eres poeta?
Lo fui.
Cuando era joven.
Una de mis amigas sabe leer. Nos dice las pel�culas que ponen.
Eso es muy interesante.
- �Quieres que te diga un secreto? - S�. Me gustan los secretos.
�S�?
Di...
Juro por el Dios Ganesh no repetir jam�s lo que voy a o�r.
Lo juro.
- Te vengar� muy pronto. - �Vengarte? �Qu� quieres decir?
Pagar con la misma moneda.
Yo har� que paguen la muerte de tu esposo...
Y la de tantas muertes y da�os que han causado.
�C�mo lo vas a conseguir? Ya es demasiado tarde.
�Entiendes algo de pol�tica?
Eso es demasiado profundo para las mujeres.
No, no para todas las mujeres.
No para todas.
�Qu� quieres?
Se te ha ca�do esto.
- Ven aqu�. - Espera a que me desnude.
Ven conmigo y no hables.
- Rani... - Yo soy Sheila.
�Es esa mujer la causa de que te persigan?
- Te proh�bo que hables de ella. - C�lmate. No lo har�.
�Est�s cansado? Duerme tranquilo. Duerme.
�Qu� te ha pasado? Llegas tarde. Eres el invitado de honor.
Estuve trabajando en un art�culo. No acababa de salirme bien.
�Qu� te ocurre, Natu? No has descansado ni un solo d�a desde que fuiste a Nasik.
Y de eso hace tres semanas. Trabajar y s�lo trabajar.
Apte, no sigas arrastr�ndome. �Quieres echarme sobre la gente?
All� est� Barburao.
- Barburao. - Hola, Apte. T� en la esquina.
Godse, si�ntate a mi lado.
Dime, �qu� opinas de ese hombre? Es extraordinario, �verdad?
Te felicito por el restaurante, Rani.
No sab�a que exist�a un sitio tan elegante en Malabar.
�C�mo lo llamamos? �El Sal�n Verde?
�El Sal�n del Cielo? �La Cumbre del Mundo?
El servicio ha sido excelente y la comida magn�fica.
Tenga, ll�vese a casa el men�.
Me gusta.
Tras nuestra �ltima excursi�n, pens� que no querr�a verme m�s.
Lo intent�, pero no he conseguido apartarle de mi mente.
No, Natu. Tengo que ir de compras a la ciudad.
�Qu� puede usted comprar que valga m�s que estos momentos juntos?
Bien, d�jame ver...
Una plancha el�ctrica, una manta para nuestra casa de la playa,
una prensa de raquetas...
- �Para Magin? - S�.
Yo aprecio mucho a Magin. Es buena persona. Mejor que muchos otros.
- Pero... - Pero nada.
Espera que le diga que ha sido horrible. Pues no lo ha sido.
Jam�s ha dicho una palabra m�s alta que otra en los tres a�os de casados.
Y no soy una persona con la que sea f�cil convivir.
Empiezo a darme cuenta de ello.
- Voluntariosa, independiente, terca. - �Y todo eso le parece tan malo?
Para una mujer, s�. Sobre todo para una mujer india.
Es usted imposible.
Es in�til, Rani. No podremos hacernos cambiar.
Es mejor que se vaya de compras y me deje en cualquier sitio.
No me gustar�a que usted, perdiera la tarde con una mujer
- Voluntariosa, independiente... - He dicho terca.
Gracias. Se me hab�a olvidado lo que era.
- Rani... - D�jame en paz.
Te quiero. Ya no puede haber para m� ninguna otra mujer.
- Has de ser m�a. - Eso no es el amor. No, por favor.
Me haces da�o. �No sabes que el amor no se puede conseguir a la fuerza?
- Perd�name. - S�lo te atraigo por el deseo.
No. Eso s� que no es cierto. No, desde mi matrimonio...
- �Tienes esposa? - Muri� un mes despu�s de casarnos.
- Hace mucho tiempo. - Terrible.
�Muri�... de alg�n accidente?
Nada es accidente.
Ella ten�a 14 a�os, yo 18.
Me cas� con ella por cumplir el �ltimo deseo de mi padre.
Era como una flor a punto de abrirse.
No llegu� a tocarla.
Deseaba dejarla crecer un poco m�s.
Que me conociera mejor, incluso...
S�, incluso que llegara a amarme.
Luego...
una noche, mientras yo trabajaba en una imprenta, comenz� una revuelta.
Algunos hombres vinieron a nuestra casa.
Se apoderaron de ella...
Jam�s he podido dormir en aquella cama.
No, Natu, por favor. No te tortures m�s.
�Es que no puedes pensarlo m�s que con una pistola o un cuchillo?
�Por favor, basta ya!
Ven.
Se hace tarde.
�T� no querr�s volver a verme?
Soy de esas mujeres que han visto ya muchas cosas en este mundo.
S� muy bien lo que hago.
Le pedir� el divorcio a Magin en cuanto sea posible.
Te quiero, te quiero. �No me quieres?
Rani, si pudiera casarme con alguien me casar�a contigo.
�Qu� est�s diciendo?
Pertenezco a una sociedad secreta donde jur� no casarme nunca.
- �Y eso es todo? - Todo.
Un hombre de tu edad jugando como los ni�os a sociedades secretas.
- �No hablar�s en serio? - S� hablo en serio.
- �Pero no puedes! - Te he dicho que hice un juramento.
No casarme nunca.
- Ten. - No. Qu�date con la pistola.
Emp��ala. Y ve a divertirte.
- �Qu� llevas ah�? - Nada.
No vuelvas por aqu�. La polic�a estuvo antes.
Haciendo preguntas. Hay uno a�n por ah�. Ten cuidado.
Estuvo recorriendo la casa... �Seguro que no llevas nada?
- �Qui�n es ese amigo tuyo? - Un poeta, creo.
- �Con pistola? - Es un tipo muy extra�o.
Est� bien. Anda, vete.
Eh, largo de aqu�.
- �Ad�nde vas con tanta prisa? - A ning�n sitio.
- �Qu� llevas ah� escondido? - Nada.
Nada, �eh?
- �A qui�n ibas a matar con esto? - A nadie.
Nadie, nada, a ning�n sitio... Ven conmigo. Vamos.
T� y Bos all�, junto a las escaleras. Tal vez lo intente cuando se asome.
La multitud querr� acercarse. Debemos formar un cord�n policial.
�Crees que Mahatma permitir� que la polic�a empuje a sus seguidores?
�Nos ponemos alguno en la casita del jardinero?
No servir� de nada. La ventana est� a menos de un metro del suelo.
Cuando empiece la reuni�n estar� totalmente tapada por la gente.
Ya he dicho al jardinero que no deje entrar a nadie.
Desde donde estamos a la plataforma.
Es el espacio que m�s me preocupa.
- �Jefe! - �Qu�, Bos?
- Mejor que venga a jefatura. - �Han encontrado a alguien?
- S�. - T� qu�date aqu�.
- Hay cientos de ellos. - Bapu saldr� de la casa a las cinco.
De eso puedes estar seguro. Jam�s se retrasa.
Voy a poner mi reloj con el de usted.
Las tres menos cinco. V�monos.
A esto me refer�a, jefe.
No tenemos derecho legal para retenerlos aqu� a todos.
Que no suelten a nadie hasta las seis.
Yo asumo toda la responsabilidad. Av�same si se sabe de alguna pista.
Ven, te toca a ti.
Frank, el hombre que necesito.
Env�e los agentes disponibles a la casa de Birla.
Mejor lea primero el papel que hay sobre su mesa.
�Su informe semanal? No tengo tiempo ahora.
Por favor, haga tiempo, se�or.
Se han cometido m�s delitos en los �ltimos dos d�as desde que
ha dedicado a todos los agentes a la prevenci�n del asesinato
que en los dos meses anteriores.
Ya he visto las cifras. Es cuesti�n de pocas horas.
Hasta que termine la reuni�n de esta noche.
- �Y si no intentan nada esta noche? - Estoy convencido que lo intentar�n.
Y si no lo intentan esta noche, lo intentar�n ma�ana.
- Y si ma�ana tampoco, pasado... - �Ya est� bien! �D�jeme en paz!
Escuche, jefe. Deber�a mandar a los agentes a su servicio normal
en lugar de apartarles de �l.
Si Mahatma no pone nada de su parte para salvar su vida, no conseguiremos
nada aunque dispusi�ramos del doble de fuerzas.
Es el hombre m�s valiente que tenemos. Hemos de salvarle.
Si usted le hubiera visto. Va a cumplir 78 a�os.
Est� d�bil por el ayuno y triste por las luchas entre hind�es y musulmanes.
Sigue all� sentado, solo. Angustiado.
Y no hay fuerza en el mundo capaz de apartarle de sus principios.
Las fuerzas de seguridad seguir�n tal y como est�n.
Y quiero que esta tarde haya 50 polic�as de uniforme fuera del jard�n.
- S�, se�or. - Adelante.
Esta mujer llevaba una pistola robada a uno de sus clientes.
Por lo que nos dice, parece que se trata de un loco o de un fan�tico.
Dice que buscaba un lugar donde ocultarse durante unas horas.
- �D�nde est�? - No es culpa m�a. Soy una refugiada.
�D�nde est�?
Durmiendo en mi habitaci�n.
Tr�elo.
Eh, un momento.
- �Eres criado? - No, �lo parezco?
�Entonces por qu� usas la puerta de servicio?
- �Qui�n eres t�? - Polic�a.
- Soy hombre de negocios. - �Qu� negocios te traen aqu�?
Negocios de amor. Placer.
- Tu nombre, por favor. - Dalmaca.
Levanta los brazos.
�Tienes documentaci�n?
Acostumbro a dejarme la cartera en casa cuando vengo a estos lugares.
Est� bien. Siento haberte molestado.
�Me das un cigarrillo? Esa me fum� todos.
Y fuego.
- Sargento, �cu�nto tiempo llevas ah�? - Quince minutos.
- �Has visto salir a alguien? - S�, acaba de salir un hombre.
- �Por qu� no lo detuviste? - Era un hombre de negocios.
Inofensivo. No es de los que buscamos. Le estuve cacheando. Sin armas.
Quisiera utilizarla contra ti. Pero t�mala.
Estuve rezando por ti todo este tiempo.
Vaya dos. Uno se pasar�a la vida en los templos y el otro en los burdeles.
- Me hace falta dinero. - �Para qu�? �Otra mujer?
- Necesitar�s todas tus fuerzas. - No las malgasto hablando como t�.
Voy a sobornar al jardinero.
Informaremos a Prahlad de vuestras estupideces.
�No has cometido nunca un error, Karnick?
�Qui�n fall� con la bomba hace diez d�as?
�Qui�n eligi� a Chacko para la misi�n? �Qui�n eligi� esperar en la estaci�n?
Tambi�n yo informar� a Prahlad de tus estupideces.
Si ha de hacerse esto, se har� como yo diga.
V�monos, Apte.
�Aqu� mando yo! Yo dir� cuando te vas.
�Obedecer�s ahora?
- Dile que me suelte. - Primero, una lecci�n de disciplina.
�Por favor, Karnick!
Si le rompo el brazo no podr� disparar.
�Callad los dos! Estoy harto de insubordinaciones.
�Qu�, Natu? �Obedecer�s?
- Obedecer� a Prahlad nada m�s. - Soltadle.
No volv�is a intentar detenerme.
�Qu� prisa tienes, Natu? A�n hay tiempo.
No tienes que estar en el jard�n hasta las cuatro y media.
- Falta una hora todav�a. - Iremos andando despacio.
Si vais despacio, despertar�is sospechas.
�C�mo pudiste elegir a ese cobarde? Mira como le tiembla la mano.
Le tiembla la mano, �eh? Pues ocupa t� su lugar.
Quiz� �l falle, pero t� siempre tuviste la mano firme.
- �Qu�, Karnick? - Hablas as� porque tienes un arma.
Dale tu pistola, Apte. D�sela, he dicho.
C�gela si eres valiente, Karnick. Coge la pistola y ven conmigo.
Si es as�, saldremos cuando digas.
�Ya no te opondr�s a que me marche con Apte?
Vamos.
Procura portarte con igual firmeza en el jard�n.
Te est�s haciendo viejo, Karnick. Pronto te sustituir� Natu.
No. Cuando empiece la revuelta, la multitud le har� mil pedazos.
Gracias por hacer esto, Natu. Las oraciones me dar�n valor.
Adem�s, �d�nde �bamos a ir hasta que sea la hora?
A ning�n sitio.
�T� crees en la reencarnaci�n?
- S�, �por qu�? - Estaba pensando...
qu� nos pasar�a en la otra vida si...
Si, �qu�?
Si Gandhi no es lo que creemos, sino un santo.
No es un santo.
�C�mo podemos estar seguros de que no es un santo?
Te convencer�s de ello en el instante que muera.
Pero, �y si clama a Rama y le hemos matado?
Seremos cosas viles en nuestra pr�xima vida.
No clamar� nunca a Rama, te lo juro.
No lo har�.
Ya lo ver�s.
- Esp�rame aqu�. - Pero, �a d�nde vas?
Haz lo que te digo.
Por favor, Natu. Tengo miedo de estar solo.
Parvati, madre m�a. Diosa de la tierra. Dadora de vida, protectora de tus hijos.
Ay�dame.
Ay�dame. Ay�dame.
- �Qu� quieres? - Rani. Quer�a verte otra vez.
- No puedo estar lejos de ti. - �Ha cambiado algo, Natu?
No. Rani...
No empieces otra vez.
�Por qu� has venido aqu�? �Por qu�? �Por qu�?
Rani, esc�chame. Te quiero. He venido s�lo a dec�rtelo.
Te quiero. No lo dudes nunca.
- �C�mo voy a creerte si...? - Tienes que creerme.
Rani, esc�chame. �Huir�as conmigo ahora mismo?
- �Sin decirle adi�s a Magin? - Sin decir nada a nadie.
Tendr�amos que salir del pa�s. Cambiar de nombre.
Encontrar un sitio tranquilo. Pero estar�amos juntos, Rani.
- �Juntos! - Natu, �ha pasado algo?
- No contestes. - Pudiera ser que...
- �Qu� ha ocurrido, Natu? - Contesta s�lo a mi pregunta.
- �Lo har�as? �Vendr�as conmigo? - Tengo que ser sincera con Magin.
No puedo. No puedo hacerle eso a �l.
Dame una hora, Natu. �Qu� significa una hora?
Dentro de una hora lo comprender�s.
Adi�s.
Por aqu� no pueden pasar veh�culos, sahib.
Muy bien.
�Por qu� no contest� al tel�fono? �Est� aqu� Natu?
- El que est� es Magin. - �Ha visto a Natu?
Se ha marchado hace poco m�s de un cuarto de hora.
�Qu� ha pasado?
Natu va a matar a un hombre. �bamos los dos.
S�lo usted podr�a evitarlo. Tiene que venir.
- �Ad�nde? - Queda poco tiempo.
Dese prisa.
Debes ser sensato, Mahatma. El partido no ser�a lo mismo sin ti.
No has hecho ninguna declaraci�n diciendo que est�s con nosotros.
Me presento a la reelecci�n.
Lo �nico que te pido son unas palabras en la prensa a favor del partido.
Sabes que he trabajado tanto como el que m�s.
Conozco muy bien tu capacidad para el trabajo.
Pero m�s trabaja el buey, que d�a tras d�a tira del arado y no pide nada.
Lo que cuenta es la energ�a moral.
Mahatma, he venido a avisarte. Podemos perder las elecciones.
Unas palabras tuyas inclinar�an la balanza a nuestro favor.
Algo as� como, no s�...
Con jefes nacionales como Mussadi, el pa�s vencer� todas su dificultades.
- La verdad har� que las venza. - Por una vez, s� razonable.
He de salir ya.
Espera. Te comportas como un viejo ego�sta.
Soy s�lo lo que Dios quiere que sea.
- Mi voz interior es la que manda. - Una voz que nadie m�s oye.
Admites que puedes estar equivocado.
Digo que lo que tu voz te dice es que tu alma desea escapar.
Que all� arriba hay paz y aqu� solamente l�grimas.
Lo siento, pero es tarde.
�Qu� ser� de nosotros? �De los que nos quedamos aqu�?
En una ocasi�n, un hombre quiso hacerme un seguro de vida.
Estuve a punto de aceptar. Pero comprend�
que si aseguraba mi vida, privar�a a mis hijos de la confianza en ellos mismos.
�Por qu� no iban a tener derecho a confiar en ellos mismos?
Nuestra naci�n a�n es joven y d�bil.
Necesitamos a nuestro padre para que nos indique el camino.
Deja que salga en tu nombre y suspenda esa reuni�n.
Si uno solo de nosotros sigue el camino de la verdad,
en vez del de la violencia, ese camino nos llevar�a a la meta.
- �C�mo puede hablarle as�? - Porque no quiero que le maten.
Sospecho que Prahlad anda detr�s de todo esto.
Bapu, te lo ruego. No salgas ah� fuera.
- Por favor, d�jame pasar, hermano. - Entonces d�jame ir a tu lado.
- �Sigues llevando armas? - S�.
Si nadie llevara armas, nadie temer�a ser asesinado por su hermano.
Pero ah� fuera hay un asesino. Con un arma.
Por eso tengo que ponerme frente a �l.
Para demostrar a todos que no tengo nada contra ese hombre.
Mi �nico fracaso es ver que los dos llev�is armas.
�Qu� m�s puedo decir cuando lo he dicho ya miles de veces?
�Qu� otra cosa puedo escribir y, sin embargo, nadie parece comprender?
El m�s d�bil posee la mayor fuerza.
La humildad es el poder.
La no violencia acabar� con la violencia,
aunque para ello se empleen mil a�os.
�Pretendes que yo viva mil a�os, hermano m�o?
Siempre dijiste que vivir�as hasta los 125.
Con respeto, Bapu, �es que ya abandonas esa esperanza?
No quiero vivir en la oscuridad y la locura.
- D�jame pasar, hijo m�o. - �No...!
- Salvo que vaya yo contigo. - Ir� con mis dos nietas.
Y durante el �ltimo trayecto, ir� solo.
El poeta dijo:
Cuando nadie responda a tu llamada, ve solo. Ve solo.
Id delante de �l. Cuando llegue, formad un cord�n.
- Tengo que ver aqu� a un amigo. - Hoy no puede entrar nadie.
- Busca a un polic�a, Apte. - No veo a ninguno.
Fuera. Ah� fuera habr� alguno.
- �Te has retrasado, Gandhi! - Lo siento.
Te perdono, hermano m�o. Y te bendigo.
Rama...
�Matad al asesino!
�Matadle! �Hacedle pedazos!
�A qu� esper�is? Ah� ten�is al asesino. �Matadle! �Matadle!
Yo le mat�, y �l me bendijo. Invoc� a Dios.
��l me bendijo! ��l me bendijo!
Aquellos son.
Se march� la luz de nuestra vida.
No hay m�s que oscuridad por todas partes.
Nuestro amado jefe, Bapu, como le llam�bamos,
el padre de la naci�n ya no est� aqu�.
No podremos verle como le hemos visto todos estos a�os.
No podremos acudir a �l en busca de consuelo,
en busca de consejo.
Es un golpe terrible.
Y no s�lo para m�, sino para millones de personas en este pa�s.
Un loco le ha quitado la vida.
Porque s�lo puedo llamar loco al que lo hizo.
Dije que se march� la luz, y dije mal.
Porque la luz que brillaba en este pa�s no era una luz vulgar.
La luz que nos ha iluminado durante tantos a�os
seguir� ilumin�ndonos durante muchos m�s.
Miles de a�os seguir� brillando esa luz sobre este pa�s.
Y el mundo la ver�.
Porque esa luz representa la verdad que vive.
Subt�tulos adaptados por Juan Antonio Ribas.
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