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Traducción: LuKhayyam Edición y corrección: Jabara * NORDIKEN.net *
- ¿Tienes un banco? - Mi padre tiene un banco.
- ¿Y tú? - Yo tendré un banco algún día.
Buenas noches, Leonardo.
Caterina.
¿Qué haces aquí? Cuidado o te vas a gastar todo su salario.
Lo sé, pero es el cumpleaños de una amiga.
Está bien. Buenas noches.
- Hasta mañana. - Adiós.
Es mi secretaria.
Y te gusta...
o ciertamente le gustas.
¿Y a ti?
¿No te gusto?
- Hola, Eva. - Hola.
- Asesor... - ¡Enhorabuena, Eva!
¿Son muy auténticas, no es así, querida?
¿Cuánto tiempo hace que no te vemos?
¿Vas a pasar un tiempo en Italia ahora?
Tu padre debe estar orgulloso de ti.
Sí, creo que está orgulloso de mí.
- Discúlpenme. - Claro.
¿Te gusta lo que ves?
Mucho.
Tiene un nuevo mensaje.
Paolo, te llamé todo el día. ¿Porque no atiendes?
En el trabajo dijeron que estás enfermo.
Vuelve, por favor. Tu madre está preocupada. Adiós.
- Gracias, Leonardo! - Gracias, Leonardo!
- ¿Estás feliz? - Lameculos.
Muchas gracias.
Perdón, es mi hermano.
Fili, ¿qué pasa?
¿Qué diablos estás diciendo?
Llama a la policía. ¡Llama a la policía!
Leonardo.
No entres, por favor. Amor, no vayas dentro.
¡No, no!
NO MATARÁS 1ª temporada Capítulo 2
Quiero las grabaciones de las cámaras de vigilancia.
Ya lo he arreglado.
- ¿Esa es la esposa? - Sí, Eleonora Mantovani.
- ¿Puede hablar? - Está en shock.
¿Señora?
Soy la detective Valeria Ferro.
¿Puede decirme lo que ha visto?
Estaba en la cama...
y me levanté porque oí los ruidos.
Guglielmo estaba en un charco de sangre.
Y luego me pegaron en la cabeza.
¿Vio sus rostros?
Ahora quédese tranquila.
Forzaron una ventana en el lado oeste de la casa.
- ¿No hay alarma? - Estaba apagado.
A los perros les echaron carne con somníferos.
- ¿Él encontró a los padres? - No, fue el hijo menor.
Se llama Filippo.
Fue al cine y cuando volvió, los encontró.
- ¿No tienen una hija también? - Estamos tratando de encontrarla.
Filippo...
soy Valeria Ferro, detective de Homicidios.
¿Puedes decirme lo que has visto?
¿No pueden dejarlo en paz?
Ahora mi hermano no está en condiciones de responder.
¿Qué cree?
Entonces ayúdenos usted mismo.
- ¿Cuándo regresó a casa? - Cuando él me llamó.
- ¿Qué ha visto? - Me pareció que estaba muerto.
Vi a mi padre y luego mi madre cayó al suelo.
La cabeza de ella estaba sangrando,
me pareció que también estaba muerta.
¿Podemos acompañar a mi madre ahora?
Acompáñalos al hospital.
- ¿Ha entrado alguien? - No, te estuvimos esperando.
Gracias.
Esta es la cámara encima de la ventana por donde entró.
Sabía lo de los perros porque los sedó.
Sabía que era una noche de descanso de los empleados...
y que la alarma estaba apagada, de lo contrario no hubiera forzado la ventana.
El Sr. Mantovani acostumbraba a ponerla antes de irse a dormir.
El asesino actuó antes.
- ¿Qué robaron? - Están haciendo una lista.
El informe de la autopsia. Murió de la hemorragia...
y la lesión fue causada por arma blanca.
Las heridas en los brazos indican que intentó defenderse.
Es probable que haya sorprendido al asesino.
Pero ¿por qué no mataron a la esposa?
Señora Mantovani...
- soy el delegado Lombardi. - Buenos días.
- Mi pésame. - Gracias.
¿Han descubierto algo?
Todavía estamos trabajando, probablemente fue un robo.
Los mantendré informados.
Con permiso, Filippo tiene que venir conmigo.
La inspectora Ferro quiere hacerle algunas preguntas.
- ¿Por qué? - Sí, por qué, no veo la razón.
No tardará mucho. Vamos.
No te preocupes.
Lamento pedirte este esfuerzo después de todo lo que pasó.
¿Dónde estabas ayer por la noche antes de volver a casa?
Me fui a cenar con unos amigos...
y luego fuimos al cine.
¿Y después?
Me quedé un poco con ellos y después...
volví a casa.
¿Por qué llamaste a tu hermano y no a la policía?
No sé. Tenía miedo.
¿Por qué regresaste a casa corriendo?
- No creo que estuviera corriendo. - Creo que sí.
Saliste del cine y volviste a casa, pero corriendo.
¿Por qué?
Llegué y vi a los perros caídos en el suelo,
pensé que había ocurrido algo.
Pero ya estabas corriendo cuando llegaste a la puerta.
Disculpe.
Me olvidé de decir una cosa.
Mientras volvía a casa, mi madre me envió un mensaje...
pidiéndome que le comprara una medicina.
- ¿Puedo leer el mensaje? - Sí.
Pero no fuiste a comprarla.
Estaba casi en casa cuando leí el mensaje...
y preferí ver cómo estaba.
Ayer no debería haber estado en casa.
¿Por qué?
Tenía hora para una cirugía. Un lifting.
Debería haber sido internada ayer y operada hoy temprano.
Pero no se sentía bien y se quedó en casa.
Escuchen, estoy exhausto.
No recuerdo nada más.
- ¿Puedo irme? - Sí, gracias.
¿No tenemos una filmación donde aparece alguien encapuchado...
entrando y luego saliendo con una bolsa en la espalda?
Está mintiendo.
Tú también lo viste llegar a la casa corriendo.
Ya explicó que fue por el mensaje.
Se contradijo.
Mataron a su padre y casi mataron a su madre.
Escucha, Valeria. Es una familia importante.
Es un homicidio importante, la prensa ya está ahí afuera.
Vamos a tratar de ponerle cara al hombre encapuchado,
dejamos al chico en paz y cerramos el caso.
Buenos días, Paolo. ¿Ha oído lo del Sr. Mantovani?
- Sí. - Dicen que fue un asalto.
¿Que te ha pasado?
- ¿Qué? - En la mano.
Estaba cocinando.
- Mi pésame. - Gracias.
Leonardo, lo siento mucho.
Lo sé, pero necesitamos tratar cosas prácticas.
- Claro, ¿qué puedo hacer? - Puedes irte.
¿Perdona?
Como habrás entendido, a partir de ahora, dirigiré el grupo.
Y pretendo hacer cambios.
- ¿Entonces me estás despidiendo? - No.
Te estoy haciendo un favor.
Durante años, recibí órdenes suyas.
Y ahora las recibirías de mí.
Quiero ahorrarte esa molestia.
El hecho de que tu padre me nombrara vicedirector general...
no tiene relación con esto, ¿verdad?
Veo que estás consumido por el dolor.
Es el banco de mi familia.
Tengo que cuidar de nuestros intereses.
- Tienes una semana. - No necesito tanto.
- ¿Qué haces aquí? - No devuelves las llamadas.
Tu padre y yo estábamos preocupados.
- ¿Qué te ha pasado en la mano? - Nada. Fue cocinando.
Déjame, mamá, yo puedo.
- ¿Qué tienes en esa caja? - Nada. ¿Cómo está papá?
Medio desanimado.
Después de tantos años, sufre por vender el taller.
Hará una fiesta para despedirse de los clientes.
- ¿Vienes? - No lo sé.
Creo que no.
Paolo...
Hace días que te llamo y no me respondes.
Ayer te llamé hasta tarde y no respondiste.
¿Por qué te estás comportando así?
¿Todavía lo preguntas?
- ¡Paolo! - Porque has arruinado mi vida.
- Pero... - Vete, mamá.
¡Vete!
Gracias.
Señora...
¿no quiere intentar comer algo?
No necesito enfermera, Titti.
Puedes irte.
Eso, vamos a descargarnos con los empleados.
Típico.
¿Cómo lo lográis?
Todos vosotros, ¿cómo podéis estar tan tranquilos?
Alguien tiene que estarlo, mamá.
Y tú, querido?
Todavía no nos has dicho lo que quería la policía.
Claro que lo dijo. Fue el primero en llegar.
Por eso querían hablar con él.
¿Pero qué les dijiste?
Todo lo que recordaba.
¿Cuántas veces me vas a hacer esta pregunta?
Yo voy.
Filippo.
¿Por qué mamá no me deja en paz?
Porque está destrozada.
Como tú.
La policía cree que fui yo.
Filippo, no debes pensar esas cosas.
Ahora tienes que ser fuerte.
Necesito que seas fuerte.
Es fácil para ti. No estabas allí.
- No viste a mamá en el suelo. - Mamá está viva.
Y tú no estás solo. Eva y yo estamos contigo.
- ¿Ustedes encontraron a los perros? - Sí, inspectora.
- ¿Sabrían indicar dónde? - Claro.
Allí al fondo.
Quítese el abrigo.
- Andrea, quítate el abrigo. - ¿Qué?
Tu abrigo, quítatelo.
- ¿Dónde? - Aquí.
- ¿Aquí? - Sí.
- ¿Y el otro? - Más abajo.
Venga, le enseño. Estaba aquí.
Apaga nuestras luces.
¿Qué ves?
Nada.
Filippo no vio a los perros.
Está bien, él mintió.
¿Por qué?
¿Qué estás haciendo? ¿Te has vuelto loca?
¿Qué te pasa? ¿Por qué te comportas así?
¿Así como?
Parece que no te importa lo que pasó.
Papá ha muerto, pero yo estoy aquí.
Por favor, háblame.
Dime lo que sientes.
¿Ahora quieres hablar?
Me puse contenta cuando lo supe.
Eso es lo que siento.
Eleonora.
- Mi pésame. - Gracias, Paolo.
Te pareció mucho, ¿sabes?
A Guglielmo le gustabas mucho.
- Acompáñame afuera. - Sí.
- Por lo visto soy el primero. - Sí.
Me alegra que seas tú.
¿Qué te pasa?
- ¿Por qué? - Estás frío, distante.
Pensé que habías venido por mí.
¿Hace mucho tiempo decidimos dejar de vernos o estoy equivocado?
No pueden llevárselo así.
- ¡Filippo! - Sin previo aviso.
¿Qué está pasando?
¿Se están llevando a Filippo, no lo estás viendo?
¿Qué diablos hace él aquí?
- ¿Por qué de nuevo? - No lo sé.
¿Valeria?
- Sigue, ahora te alcanzo. - Bien.
- ¿Giacomo? - Hola.
- ¿Que haces aquí? - ¿Tienes tiempo para un café?
¿Qué pasa?
¿Quieres decirme algo?
Mamá vuelve a casa.
Todavía falta un año.
No, es decir, sí, pero...
- ganamos el recurso. - ¿Ganamos?
- ¿Qué recurso? - Michela recurrió.
Si te lo hubiera contado, me lo hubieras impedido.
¿Cuándo va a salir?
Mañana.
Saldrá en libertad condicional.
Y se quedará con nosotros.
Estás loco.
Solo puedes estar loco.
Es todo tuyo.
¿Va todo bien?
Hace tres años, no pasaste el acceso a la universidad.
Te peleaste con tu padre, enloqueciste...
y tus padres se vieron obligados a internarte.
- No es verdad. - Claro que sí.
Por eso todavía tomas esas medicinas.
Son ansiolíticos. Y también tomas antidepresivos.
¿Y cómo lo sabe?
Falsificaste tu carnet universitario.
Tu padre era un hombre muy autoritario.
Quien sabe lo que sucedería si lo descubriera.
Por eso lo mataste.
- No maté a nadie. - No, tú no.
Pagaste a alguien para hacer el servicio.
Tu madre no debería haber estado en casa, pero estaba.
Por eso volviste corriendo.
Temías que la mataran también.
- Ya expliqué por qué regresé... - Mentiste.
Dijiste haber visto a los perros, pero no pudiste hacerlo.
- ¿A quién pagaste? - ¿Qué hace aquí?
Descubrimos que no pasó el acceso a la universidad...
y falsificó el carnet.
- Necesito un abogado... - Después. Dime a quién pagaste.
- No sé de qué está hablando. - ¿A quién pagaste?
¿Qué estás haciendo?
Para.
Encargaste que mataran a tu padre.
Fuiste tú quien hizo que mataran a tu padre.
Ya es suficiente, Valeria.
Espera, Giorgio.
El interrogatorio ha terminado, puede irse.
No está diciendo la verdad.
Él no me interesa, me interesas tú.
¿Qué paso?
- Ahora mamá lo descubrirá. - No lo descubrirá.
¿Quién se lo va a contar?
La policía.
Te dejaron salir, no tienen nada contra ti.
No, Leonardo. Mamá lo descubrirá todo.
Habla con ella, voy a estudiar, voy a recuperarlo.
Filippo, quédate tranquilo.
Espera aquí.
¿Qué pasó?
Nada. Le interrogaron y luego lo soltaron.
¿Qué quieren con él?
- ¿Por qué no sale del coche? - Mamá, ¿quieres dejarlo en paz?
Quiero saber por qué la policía lo interrogó de nuevo.
¿Filippo?
¿Cielo, hay algo que no sepamos?
Mamá. ¿qué va a saber? ¿No ves que está trastornado?
Es tu hijo. ¿Crees en él o en la policía?
Ven.
Puede quedarse en casa, si quiere.
Voy a quedarme en la casa de Giorgio.
Salió un año antes, pero ya sabíamos que saldría algún día.
No quiero verla.
Para mí ya no existe.
¿Crees que he hecho bien yéndome de casa?
Tengo razón, no Giacomo.
- Sois diferentes. - ¿Pero habrías hecho lo mismo?
Sí, lo habría hecho.
Entonces, ¿por qué me siento tan mal?
Ven aquí, ven.
Podrías haberme contado lo de tu madre.
Habría comprendido tu comportamiento.
¿Puedo quedarme aquí un tiempo?
¿Qué le dijiste a la pequeña?
Que hace muchos años, te fuiste de viaje.
Y que ahora has decidido volver...
para quedarte con tu familia.
Ése es tu regalo para Costanza.
- ¿Qué tiene dentro? - Le va a gustar.
¿Y Valeria?
Se fue de casa.
Pero volverá.
Ya lo verás.
¿Qué estás haciendo?
Buenos días.
Te hice espacio en el guardarropa.
No es una petición de matrimonio,
sólo hice un poco de espacio en el guardarropa.
Es una gentileza.
Sólo para aclarar, ¿estamos de acuerdo con el hecho...
de que viniste aquí libremente y por tu propia voluntad?
Andrea?
Ya voy.
Encontraron sangre en el salón de los Mantovani y no es de la víctima.
- ¿Y sabemos de quién es? - De uno de los tres hijos.
Tengo que irme.
- ¿Qué estamos esperando? - Todavía falta una persona.
Hay otro heredero citado en el testamento.
¿De que está hablando?
¿Mamá?
- Buenos días, señor Perrone. - Buenos días.
- ¿Qué broma es esta? - No es una broma.
Debe haber algún error y no me quedaré en la sala con él.
¡Leonardo, siéntate!
Sr. Perrone, por favor.
"Yo, Guglielmo Mantovani,
en plena posesión de mis facultades mentales,
tomo las siguientes e irrevocables decisiones:
deseo que después de mi muerte, un tercio de mis propiedades...
sean para mi esposa Eleonora...
y el resto sea dividido entre mis cuatro hijos,
en cuatro partes iguales.
Una parte a Paolo Perrone, hijo de un momento de debilidad.
¿Lo sabías?
- Déjeme continuar. - ¿Continuar? ¡Esto es una farsa!
- ¡Leonardo! - Si me permite...
"... que reconozco como mi heredero legítimo.
Pido perdón a mi esposa por esa traición...
y por tantos años de silencio y cobardía.
Una parte a mi hijo Leonardo,
a quien pido perdón por haberlo mantenido a mi sombra...
cuando él quería brillar con su propia luz.
Pero la verdad es que su luz nunca ha sido brillante.
Por eso ordeno que mi hijo Paolo...
sea mi sucesor y asuma el cargo de Administrador en mi banco..."
- No voy a oír esta humillación. - ¡Leonardo!
Continúe, por favor.
"Una parte a mi hijo Filippo, rezando para que se convierta...
en el hombre que nunca fue capaz de ser.
Y una parte a mi hija Eva, con todo mi amor.
Porque incluso siendo incapaz de demostrarlo, la quería.
Ella era mi flor y mi bien más precioso."
Ven.
¿Vamos a subir?
¿Mamá?
No es aquí.
¡Papá!
Han llegado.
Ven.
Ahí está.
Hola, Lucia.
Estoy contenta de que estés aquí.
Gracias, Michela.
- ¿Has visto tus cosas? - Sí, lo habéis conservado todo.
Fue Giacomo.
Y tú debes ser Costanza, ¿verdad?
En las fotos parecías más joven.
- ¡Costanza! - Lo era.
Rómpelo, puedes romperlo.
- ¡Es bonito! - ¿Cómo se dice, pequeña?
- Gracias. - Muy bien.
¿Vamos a lavarnos las manos?
Así preparamos el almuerzo.
Me esforcé mucho.
Incluso muerto, mi padre me humilla.
Tal vez tenga razón y no valga nada.
He visto todo lo que has hecho en el banco.
Nadie merecía ese cargo más que tú.
Entonces, ¿por qué ha hecho esto?
No, Leonardo.
¿Por qué no?
- No estoy preparada. - Claro que sí.
He dicho que no.
Vete.
Sal de aquí.
Vete.
- Hola. - Hola.
¿Todavía lo tienes?
¿A qué has venido?
- ¿Tú lo sabias? - Sí.
Mi madre me lo contó hace tres días.
Pero no sabía lo del testamento.
¿Y qué haremos ahora?
Nada.
¿Como nada?
Ahora somos hermanos.
Si no pudimos disfrutar antes,
tal vez ahora lo consigamos.
- ¿Paolo Perrone? - Sí.
Tiene que venir conmigo a la comisaría, por favor.
Muy bien.
¿Han arrestado a Paolo?
Esta es la primera buena noticia del día.
- Eres un mierda. - ¿Dónde está Filippo?
- ¿Qué? - ¿Dónde está Filippo?
¿Debe estar en el salón, por qué?
La enviaron de la universidad.
¡Mierda! ¡Mamá!
Espera, mamá.
Tira esto.
¿Cómo has podido mentir todos estos años?
¿Tenías miedo de que tu padre lo descubriera todo?
¡Para, mamá!
Por eso la policía está detrás de ti.
Tú lo mataste.
¡Mamá, vale ya!
Ya basta, mamá.
Vamos salir de aquí.
Con permiso, necesito firmar mi condicional.
¿Dónde está esta sala?
- Es por allí. - Gracias.
Disculpe.
¿Sí?
- ¿Inspectora Valeria Ferro? - Sí, soy yo.
- Buenos días. - Buenos días.
- Somos los padres de Paolo. - ¿Cómo puedo ayudarles?
- ¿Por qué arrestaron a mi hijo? - No lo arrestamos,
lo llamamos por conocer hechos relacionados...
con el homicidio de Guglielmo Mantovani.
Perdón, pero ¿qué significa?
¿Cuál es su conexión con esto? ¿Creen que lo mató?
No, Gianfranco. La detective no piensa eso.
Sólo tiene que responder a algunas preguntas.
Están equivocados, mi hijo no es un asesino.
Y el Sr. Mantovani lo conocía desde hace años.
- Hasta dejo su empleo. - Por favor.
- No, tiene que escucharme... - Escuchen, ahí fuera tienen un bar,
les aconsejo que vayan y esperen noticias.
Cuando tenga alguna, yo los informaré.
- Sí, gracias. - Ha llegado el técnico.
Vamos.
POLICÍA CIENTÍFICA
Encontramos sangre en la casa de los Mantovani...
que no pertenece a la víctima.
Tiene que someterse a un examen de ADN.
No creo que sea obligatorio. ¿Y por qué la sangre sería mía?
¿Dónde estaba el domingo alrededor de la medianoche?
Estaba bebiendo por ahí.
Solo.
¿Y ese herida en la mano?
Fue un pequeño accidente en el coche.
Las cámaras de la casa filmaron a un hombre encapuchado...
cuya altura y estructura corporal corresponden a la suya.
No es posible. No era yo.
Si no era usted, el examen despejará las dudas.
Sin su consentimiento no podré hacerlo.
Si se niega, tendrá consecuencias.
No es necesario hacer ningún examen.
Esa sangre es mía.
No estaba en la casa la noche del homicidio,
pero estuve allí por la tarde.
¿Haciendo qué?
Había descubierto que Guglielmo era mi padre.
Gianfranco, al que creía mi padre...
necesita un trasplante de riñón.
Y yo era el candidato natural.
Pero antes de hacer los exámenes, mi madre me lo impidió...
y me lo contó todo.
De su relación con Guglielmo,
de la época en que era ama de llaves de su casa.
Si me hubiera hecho los análisis,
hubiera descubierto que Gianfranco no era mi padre.
Por eso inventamos una excusa.
Y ahora estamos esperando otro donante.
¿Qué sucedió aquella tarde?
Le dije que lo sabía,
pero a él no le importó nada.
Me había dado un empleo, ayudado en mi carrera.
Él creía que debía darme por satisfecho.
- Y lo odió, ¿verdad? - Sí.
Pero no lo maté.
¿Y la sangre?
Nos peleamos.
Perdí la paciencia y me golpeé con un vaso de cristal.
Sólo eso.
Todavía queda el hecho de no tener una coartada.
¿Filippo?
¿Estás aquí?
¿Qué estás haciendo?
Te busqué por toda la casa, sabes que no puedes estar aquí.
Ella me odia.
No te odia. Sólo está enfadada.
Y cuando estamos enfadados decimos cosas sin pensar.
Nunca me perdonará.
¿Sabes lo que haremos ahora?
Tomaremos el descapotable y daremos una vuelta.
Necesitas salir de aquí.
¿Qué me dices?
¡Filippo!
Adelante.
¿Qué quieres?
Quiero que vuelvas a casa.
Puedes seguir furiosa, pero vuelve a casa conmigo.
Estoy muy ocupada, Giacomo.
Sé que me equivoqué.
Pero tenía miedo...
que sucediera esto.
Prefería que hubieras sido sincero, así no me sentiría traicionada.
No hables así.
No puedes pedirme que elija entre mamá y tú.
No estoy pidiendo que me perdones, sólo te pido que vuelvas.
No por ella o por Costanza, lo estoy pidiendo por mí.
¿Valeria? Perdón.
- Filippo Mantovani. - ¿Qué pasa?
- Es mejor que te vayas. - ¿Qué hace aquí?
Ella no deja que nadie se acerque. Vete.
Salga de aquí.
Es culpa suya que Filippo se suicidara.
¡Es culpa suya!
¡Voy a acabar con usted!
Provoqué un desastre.
No estaba lúcida.
No debí interrogarlo después de hablar con mi hermano.
No podías predecir lo qué sucedería.
Debería haberlo previsto.
Debemos prever todo, incluso eso.
Valeria, piensa un poco.
Para cometer algo así, tal vez fuera culpable.
Tal vez tienes razón.
Ni tú crees en eso.
¿Sí?
Sí, vamos enseguida.
Achille Mansi, dependiente químico,
tiene antecedentes por tráfico y asalto.
Pero ese es el primer homicidio.
Una patrulla lo paró en una comprobación de rutina.
Encontraron droga en el coche...
y en el maletero había rastros de sangre.
Y esto también.
Es uno de los objetos robados en casa de los Mantovani.
Estaba atrapado en la estepa, debe haber caído por accidente.
- ¿Y la sangre? - La Científica la está analizando.
La sangre es de él.
Puedo hacerlo yo, es solo una formalidad.
- ¿Su casa fue registrada? - El arma no fue localizada,
pero encontraron 30.000 euros en efectivo.
¿Es él?
Vamos a empezar.
¿Sabe lo que está escrito aquí?
Que la sangre hallada en su coche es de Guglielmo Mantovani.
Esto también pertenece a los Mantovani.
Y estaba en el maletero.
¿Sabe lo que significa?
Que está acusado del homicidio de Guglielmo Mantovani.
- Sí. - ¿Sí, qué?
Fui yo.
¿Le pagaron para matarlo?
Tenía 30.000 euros en efectivo en su casa.
¿Alguien le pagó para matar a Guglielmo Mantovani?
No.
Está bien.
Entonces cuénteme como pasó.
- Usted ya sabe cómo pasó. - Quiero oírlo de usted.
Dejé mi coche a 1 km de la casa.
Sedé a los perros...
y escalé el muro.
Entré por la ventana.
El viejo estaba en el sofá frente a la TV.
Notó mi presencia...
y yo lo ataqué...
antes de que él dijera nada.
Lo maté.
Después apareció la mujer,
la golpeé, robé las cosas y salí.
¿Está contenta?
¿Cuánto tiempo hacía que los vigilaba?
Dos semanas, quizás tres.
¿Y desde dónde los espiaba?
- Busqué un punto en lo alto. - ¿Dónde?
Un árbol. Tenía binoculares.
¿Y cómo sabía que aquella noche los empleados no estarían?
Vi que salían el domingo por la noche y escogí el día.
Los criados no tienen todas las noches de domingo libres.
Entonces tuve suerte.
- ¡Déjeme entrar, soy la esposa! - Ya le dije que no puede.
- ¿Está el abogado? - ¡No me obligue a expulsarla!
- ¡Déjeme entrar! - Salga de aquí.
- No me toque, capullo. - Esta mujer está loca.
- Ha confesado. - Lo oí.
¿Y por qué hiciste tantas preguntas?
Necesitaba quitarme una duda.
Andrea, te importa...
Giorgio, no me equivoqué. No puedo estar equivocada.
Escucha, sé que es difícil de aceptar,
pero sentirte culpable no sirve para nada.
Nuestro trabajo es así y lo arrestamos.
Vete a casa, luego iré yo.
- Paolo, ¿qué pasó? - Nada. Me dejaron ir.
¿Por qué te interrogaron? ¿Cuál es tu conexión con la muerte?
No tengo ninguna conexión. Me voy, estoy exhausto.
No, escucha... Filippo se ha suicidado.
Acabamos de saberlo.
Paolo...
¿Por qué no quieres hablar con nosotros?
¿Somos o no somos tus padres?
Pídele a mamá que te lo explique.
Paolo, por favor.
La pregunta correcta no es mi conexión con Mantovani.
Y sí cuál es la conexión de ella con él.
Cuando ella trabajaba para él, follaban, lo sabías?
No sé lo que ella te contó, pero por eso dejó el empleo.
¿No es así, mamá?
Lo siento, ¿no lo sabías?
¿Acaso tenías los ojos vendados?
¿Dónde diablos vivías para no notar...
que tu mujer dormía con otro hombre?
¿Y tampoco sabías que se quedó embarazada de él?
¿Ahora podéis dejarme en paz?
Gracias.
¿Mamá?
¿Qué estás haciendo?
Necesito escoger la ropa que usaré en el funeral.
Una cosa sobria.
Filippo siempre usaba ropa deportiva.
¿Tú que dices?
Creo que está bien.
Han arrestado al asesino de tu padre.
¿Cuándo?
No lo sé, no lo recuerdo.
La policía llamó hace una hora.
¿Y quién es?
Filippo era inocente.
Mamá, ¿quién es?
No sé quién es. Se llama Achille, es un ladrón.
No recuerdo el apellido.
Mira, he elegido esta.
Eva piensa que es culpa mía.
- No es culpa suya. - No, ella tiene razón.
Él era frágil y yo lo agredí.
Debí protegerlo, eso es lo que una madre hace.
Filippo estaba muy avergonzado...
por haber mentido durante todo este tiempo.
Pero, ¿por qué no habló conmigo?
¿Todavía lo preguntas?
Por miedo a papá.
Él nos mantuvo unidos con la autoridad.
Con el miedo.
- Nunca hizo nada con amor. - Sí, lo sé.
Tu padre era un hombre imperfecto, lo sé.
Pero yo lo amaba.
Y por amor muchas cosas son perdonadas.
¿Hasta el mal que un padre causa a sus hijos?
¿No sabías nada?
¿Del Paolo, del testamento?
¿Cómo puedes pensar una cosa así?
Leonardo...
tú no me odias, ¿verdad?
No, no te odio.
Los Mantovani presentaron una queja...
por abuso de autoridad e instigación al suicidio.
Pero no te preocupes...
porque ya hemos estudiado una estrategia de defensa.
¿Cómo te sientes?
Una basura.
Echo en falta a Costanza.
Me estoy muriendo de nostalgia.
Entonces vuelve a casa.
No.
No mientras ella esté allí.
Durante 17 años ella estuvo fuera de mi vida,
ahora vuelve y quiere formar parte de ella.
Pero la casa también es de ella.
Sois su familia, ¿a dónde debería ir?
Ya no es su casa.
Giacomo, Costanza y Michela son mi familia.
Yo crecí con mi hermano y con mi tío, no con ella.
Tenías 13 años en esa época, eras una niña.
Nunca tuviste la oportunidad de conocerla realmente.
Creo que deberías darle una oportunidad.
¿Estás diciendo que debería hablar con ella?
¿Tal vez preguntarla por qué mató a mi padre?
No, te estoy diciendo...
que deberías afrontarlo.
No puedo.
¿La abuela y tú os peleasteis?
Sí, nos peleamos desde hace mucho tiempo.
¿Porque se fue a Australia?
Sí, fue por eso.
¿Entonces a ti no te gusta?
No lo sé, tesoro.
Son cosas difíciles de explicar.
Y también de entender.
Pero a ella le gustas.
¿No podéis hacer las paces?
Venga, vete, si no vas a llegar tarde.
Corre que te están esperando.
¡Quiero que nuestros abogados terminen con ellos!
- ¡Voy a destruir a esa estúpida! - Leonardo, cálmate.
¡No me calmo por nada! ¡Mataron a mi hermano!
¿Y tú, qué haces aquí?
He venido a asumir mi cargo.
No me mires así,
no tengo culpa de que tu padre no confiara en ti.
Leonardo, ¿qué estás haciendo?
Ven.
Crees que estoy loco, ¿verdad?
Creo que deberías aprender a controlar tu rabia.
¿Con él? No.
Lo siento por tu hermano.
¿Cómo de desesperado tienes que estar para matarte así?
Mañana serán los funerales...
de Guglielmo y Filippo Mantovani.
Mientras la familia, sacudida por lo ocurrido,
decidirá pronto quién será el nuevo administrador.
Las fuentes sugieren que no será el hijo mayor.
¿Puedo entrar?
Por favor.
¿Quieres beber algo?
No, sólo quiero que te sientes a mi lado.
Por favor, Paolo, siéntate aquí.
Dime.
- ¿Qué te ha pasado ahí? - Nada, déjalo.
No, no, no...
No podemos.
¿Y por qué no?
Porque eres mi hermana.
No quiero volver a casa.
Si quieres, puedes pasar la noche aquí.
Voy a buscar ropa de cama.
- Buenos días. - Buenos días.
¿Conseguiste dormir?
Un poco.
Leche desnatada, cereales y un kiwi, ¿verdad?
No me has dicho cómo lo descubriste.
Claro que te lo dije.
Mi madre me lo contó.
Sí, pero ¿qué dijo?
Sucedió cuando ella trabajaba para vosotros.
Estuvo algunos meses y después se despidió,
porque se sentía culpable. Eso es todo.
¿Entonces tu padre no sabe de nada?
Ahora lo sabe.
¿Por qué lo preguntas?
Debe haber sido un palo para ti.
Perdona.
Era Rovetti del banco,
parece que hoy será mi posesión oficial.
¿Eva?
TU MADRE NO TIENE CULPA, HABLA CON ELLA
ME VOY AL FUNERAL
Disculpa.
- Valeria, ¿qué haces aquí? - Espera, te lo explico.
Este es el último lugar donde deberías estar.
Tienes que irte.
Vamos. Vete, rápido.
¿Qué estás haciendo?
La esposa de Mansi fue al funeral de los Mantovani.
Pero no pude ver con quién habló.
Mira esto.
Entró por el garaje.
La ventana fue parte de la puesta en escena.
Alguien debió darle el mando a distancia.
¿Filippo?
No, no. Ya estaba muerto cuando interrogué a Mansi.
¿Por qué no decir que fue él quien le pagó?
El mando se lo dio la misma persona...
que la esposa vio en el funeral.
Mansi no confesó porque todavía espera lucrarse con su silencio.
- ¿Hablamos con Lombardi? - No.
No hablaremos con nadie.
Leonardo, estás bien.
- Vente conmigo. - ¿Qué?
Tengo una casa en Melinde.
Es un gran lugar.
Vente conmigo.
Vente conmigo.
Leonardo, ¿qué está pasando?
No puedo quedarme aquí...
después de todo lo que ha pasado.
Podemos cambiar de vida.
Andrea, ve a la casa de Morello, cuando ella llegue,
mira si lleva dinero. Vete, luego te lo explico.
¡Señorita!
¡Señorita, pare! ¡Soy de la policía!
- ¿Y? - Morello no volvió a casa.
Dejé a Rinaldi por allí.
Pero ahora será difícil encontrar ese dinero.
¿Encontrasteis a Leonardo?
Sí, su coche está en la casa de la muchacha.
Mattei está allí, si se mueve, nos avisará.
- ¿Sabemos cuál es su relación? - Es su secretaria.
Trabajan juntos hace cinco años. Y no tiene antecedentes.
¿Crees que pagó a Mansi para matar a su padre?
Él también.
¿A quien llamó Filippo cuando llegó a la casa?
A Leonardo.
¿Por qué me ha traído aquí?
No he hecho nada malo.
¿Cuánto dinero le dio?
Nunca he visto a esta mujer.
La secretaria de Leonardo Mantovani...
y la esposa del asesino del padre en el mismo cuarto de baño de las tiendas.
¿Quiere hacerme creer que fue una coincidencia?
¿Cuánto dinero le dio?
¿Cómo la convenció de volverse cómplice de un crimen?
¿Qué crimen? No sé de qué está hablando.
Encubrir a un asesino es un crimen, Caterina.
Leonardo no es un asesino.
Está enamorada de él.
¿Por qué aceptó?
Sólo por amor se hacen cosas tan estúpidas.
Él no es un asesino.
Esa mujer lo chantajeó.
¿Por qué?
Porque de lo contrario el marido diría a la policía...
que Filippo pagó para matar a su padre.
Leonardo no quería que eso saliera a la superficie.
No quería traer más sufrimiento a su madre.
Esa es la verdad.
Fue Filippo.
Leonardo es inocente.
¿Y por qué le mandó entregar el dinero si él es inocente?
Dijo que la policía estuvo en el funeral.
Fue donde la mujer lo chantajeó.
Él tenía miedo de ser seguido.
De Mattei: Lo acaba de comprar en una agencia de viajes
¿Qué hago?
¿Todavía cree en su inocencia?
¿Qué es eso?
Un pasaje de ida a Nairobi.
El teléfono al que llamó puede estar apagado...
¡Maldita sea!
¿Dónde estabas?
Te llamé varias veces, ¿por qué apagaste el teléfono?
La policía me detuvo.
¿Cómo que la policía?
¿Cuándo?
En el centro comercial, después de dar el dinero a la mujer.
¿Y qué les has dicho?
Que nunca había visto a esa mujer.
¿Te creyeron?
¿Por qué te liberaron?
No lo sé.
Piensan que Filippo y tú estabais de acuerdo.
¿Es verdad?
Te quiero y estoy dispuesta a huir contigo.
Pero tienes que decirme la verdad.
Sé que tú también estás involucrado.
Esa mujer me lo dijo en el baño.
Sé cómo te trataba Guglielmo.
Si lo hiciste, no me importa.
Pero tienes que decirme la verdad.
Sí.
Fui yo.
Queda detenido por el homicidio de Guglielmo Mantovani.
Las manos, por favor.
¿Por qué compraste sólo un billete?
- ¿Cómo encontró a Achille Mansi? - En la periferia.
Dando vueltas.
Y acabé encontrándolo.
Parecía alguien dispuesto a todo por dinero.
Por poco no mató a su madre.
Ella no debería estar en casa.
Fue la única cosa que no salió como estaba previsto.
¿Por qué Filippo volvió corriendo a casa?
Todo fue culpa mía.
Una noche estábamos en casa...
y Filippo nos contó lo de la universidad.
Yo estaba harto de ser mangoneado...
por todos en el banco.
Al principio lo dije más para provocar.
Entre una copa de vino y otra.
- Pero Filippo se lo tomó en serio. - ¿Por qué ha dicho: "nos contó"?
¿Cuándo?
Usted dijo: "Filippo nos contó lo de la universidad."
No, nunca he dicho eso.
¡Mierda!
¿Nunca te preguntaste...
por qué te llamé para almorzar el día de la muestra?
Yo nunca te invito a comer.
Tenía pescado en la sopa, para que te sentara mal.
Quería que te quedaras en casa aquella noche.
Porque esperaba que él te matara también.
¿Que creías que papá hacía...
cada noche cuando iba a mi habitación?
Lo sabías.
Y no hiciste nada.
Eleonora Mantovani sobrevivió por milagro.
- ¿Cómo podríamos imaginar... - ¡Deberías haberlo imaginado!
Otra persona iba a morir y no diste la talla.
Hola, mamá.
Si vino a soltar tu rabia, no es un buen día.
Hoy no me siento muy bien.
¿Dónde está papá?
No lo sé.
No sé dónde está.
¿Me dijiste la verdad sobre Guglielmo?
Madre, háblame...
o juro que me iré y no me verás nunca más.
¿Por qué lo quieres ahora?
Quiero la verdad.
No quería, Paolo. Nunca quise.
Un día estaba limpiando su oficina...
y él, Guglielmo,
cerró la puerta.
Leí en sus ojos lo que pretendía hacer,
pero no pude impedirlo.
¿Por qué no me lo contaste?
No quería que pensaras que eras un error.
Lo que Guglielmo hizo fue horrible,
pero naciste tú.
Y tú eres la mejor cosa que me ha pasado.
Y yo quería tenerte,
verte crecer, amarte.
Quería lo mismo que todas las madres quieren para los hijos.
Tienes que contárselo a papá.
No sé cómo hacer eso.
No sé por dónde empezar.
Tienes razón.
Tengo que hacerlo yo.
Y prometo que esta noche papá volverá a casa.
Tú no tienes la culpa.
Perdóname, mamá.
Claro que te perdono.
- Hola, Valeria. - Hola.
- ¿No va a entrar? - No estoy ocupada.
NO MATARÁS
Traducción: LuKhayyam Edición y corrección: Jabara * NORDIKEN.net *
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