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Zulu
Esmeralda
Me ves con la luz del corazón
Esperanza, esperanza
Tu amor es puro como el sol
Espera el amor, espera el amor
Tienes los ojos del amor
Espera el amor
En estos ojos del amor
Por lo menos ven a cenar, yo voy a estarte esperando.
Nana, quiero pedirte un gran favor.
Necesito que vayas empacando mi ropa y mis cosas.
¿Pues a dónde piensas ir?
A mi departamento, Crisanta.
A ese departamento que iba a ser para Esmeralda y para mí.
¿Gusta tomar otro cafecito, señora Fanda?
Me vas a llenar de café, Crisanta
Ve nada más la hora que si Blanca no llega ni Rodolfo
Sí, ya se les hizo un poco tarde
Pero no deben dilatar
Voy a llamar a recibir
Sí, mamá.
No, estoy llegando.
Está bien.
¿Tú?
¿Cómo es posible que estés aquí?
Vine detrás de ti.
Te trajiste mi corazón contigo.
Y andaba por el campo medio muerto.
¿Estás loco?
Sí, por ti.
Ay, qué bueno que ya volvieron, ¿eh?
Ay, sí, socorrito.
Caminamos mucho
Y aunque estoy acostumbrada, ahora me siento cansada
Es que ya no estás sola, ya son dos
Además, tú estuviste delicada
Creo que abusé contigo
No se preocupe, la voy a tener acostada toda la tarde
¿Te gusta acompañarnos a comer?
Se lo agradezco, socorrito
Pero necesito llegar a la casa a ver cómo va la comida
Mi marido no debe tardar en llegar
¿Dónde podemos dejar esos paquetes de mi hija?
Pues si quiere pasarlos de una vez por acá
Venga, venga, síganme
Hija, por favor procura descansar.
Sí.
¿Puedo decirte algo?
Por supuesto, mi amor.
Siento muy bonito cuando estoy contigo.
Me siento segura, protegida.
Gracias por el amor que me das.
Gracias por querer a mi hijo y por tu cariño.
Gracias por todo, mamá.
¿Por qué no entra Gracielita?
Me dijo que ya había llegado
Está usted muy nerviosa
Le voy a traer una botanita y tequilita de costumbre
¿Le habrá pasado algo?
Amar, ¿dónde está la señorita Gracielita?
Este, ¿cómo?
Que ¿dónde está mi hija?
Ah, la señorita Gracielita.
Sí, ¿dónde está?
Pues no sé, de pronto llegó un joven que como que la estaba esperando.
¿Un joven? ¿De qué estás hablando, Tomás? ¿Quién era?
Eso sí, no sé.
La señorita Gracielita lo saludó y luego se fueron.
Pero, ¿dónde? ¿Quién era él?
¿Pero cómo permitiste que se fuera con un desconocido?
No, sí, la señorita sí lo conocía.
Lo saludó muy bien.
Es una locura que hayas dejado tu tierra.
Loco, me estaba volviendo por no verte.
Estoy aquí dispuesto a todo, Gracielita.
A enfrentarme a quien sea por conseguir tu amor.
Adrián, no puedo mentirte
Te amo
Desde que regresé de la casa grande no he dejado de pensar en ti ni un minuto
Te extraño
Te miro, todavía no puedo creer que estés aquí junto a mí
Que pueda tocarte, que pueda abrazarte
Pero...
No, mi chiquitita
No me ponga peros
Si ya me dijo que me quiere, pues quiérame y olvídese de los demás.
¿Pero cómo la dejaste ir, Tomás? ¿Cómo?
Es que yo...
Es que nada, Tomás, nada.
¿Pero cómo es posible que veas que mi hija se vaya con un extraño y tú te quedas tan tranquilo?
¿Cómo era él? ¿Lo dijo su nombre?
Pues mire, era un joven fuerte, sencillo...
¿Qué tal, Fátima?
¿Qué haces en la calle?
Ay, Blanca, Gracielita, Gracielita
¿Qué pasa con ella?
Que llegó y antes de entrar a la casa se encontró con un hombre
Lo saludó y se fue con él
Ay, mujer, entonces no debe tardar en regresar
Seguramente se trata de un amigo de ella o de José Armando
Ven, ven, vamos a la casa
¿Y si se trata de un maleante, Blanca?
¿Y si se llevaron a mi hija?
Cálmate, Fátima
Estás haciendo una tormenta sin ninguna justificación
Verás que llega de un momento a otro
Anda, que no te metas malas ideas en la cabeza
Estás muy nerviosa
Tienes razón
Ni yo misma me aguanto
¿Por qué, Fátima? ¿Qué problema tienes?
Estoy muy angustiada, Blanca
Pero esto solo yo lo tengo que arreglar
Aunque no veo cómo poder hacerlo
¿Qué está pasando, Fátima?
Por favor, dímelo
Si yo puedo ayudarte, es que...
Estamos en bancarrota
Blanca, mi hija y yo hemos quedado en la ruina
¿Pero cómo?
Se supone que Guillermo las dejó aseguradas para el resto de su vida
Tenía mucho dinero invertido en la bolsa
Ya sabes que no falto en mal manejo
Y solo contamos con la cantidad mensual del fideicomiso que dejó
Pero eso para el ritmo de vida al que estamos acostumbradas
Es una bicoca
Me voy a abrir la penosa necesidad de vender la casa
No, Fátima, no te precipites
Ahora que llegue Rodolfo hablamos con él
Pero cómo crees, Blanca
¿Por qué lo voy a estar mortificando con mis problemas y los de Gracielita?
No, no, francamente me da mucha vergüenza
¿Pero qué culpa tienes tú?
Sí, sí, tengo culpa por haber confiado en el asesor financiero de Guillermo
Y por mi falta de conocimiento
No te angusties más
Y menos por dinero
Es que tú nunca has pasado por una situación así
Tu marido es la cabeza de la familia
Y el dueño de la gran fortuna, Peña Real
Precisamente por esa razón
Él no va a desampararlas
Él siempre ha reconocido el compromiso moral que tiene con ustedes
Es que no somos más que un par de mujeres solas
Solas no, Fátima
Ustedes son parte de mi familia y jamás estarán solas.
Lo importante es que ya recuperó el sentido.
Ahora a tomarse un medicamento y a cuidarse muy bien.
Sí, doctor.
En la caja te apunto cuántas pastillas tienes que darle y cada cuándo
Sí, doctor
Cualquier cosa que se presente, ¿me mandas buscar?
Sí, doctor, gracias
Bueno, me retiro
Hasta pronto, Dionisio, te deseo que se alivie
Florecita, debes de tener mucho cuidado con tu papá
No debe salir por ningún motivo
¿Cómo está, doctor?
Dentro de su mal estable
Oye, pues, pues, ¿qué tiene?
Sufre de una fuerte bronquitis
¡Achí!
¿Y eso es muy malo, doctor?
Si le tiene cuidados puede recuperarse pronto
Pero si sufre un enfriamiento puede ocasionarle una pulmonía
Eso sí sería grave
Ay, no, ni lo diga, doctor
Yo la voy a cuidar mucho
Bueno, me retiro
Gracias otra vez, doctor
Hasta luego
Habría que avisarle a los señores Peñarreal
Sí, sí, sí
Yo creo que sí
No más que mi papá se sienta mejor
Le voy a preguntar el teléfono de los patrones
Oiga, ¿y Ophelio?
¿Qué hicieron con él?
No, a ese se lo llevaron para el pueblo
Para ver quién lo reclama
Pero, pero, pues, ¿quién?
No, pues, ¿quién?
Si es un niño re feo y re malo
Ahora ya pertenece al mundo de los muertos
Eso mismo
Le va a pasar al diablo ese el doctor Malabar el día que se muera
Sí
Por... por... por mal hora
Y por... por...
Te mandaron saludar la madrecita
Que mañana te esperan por allá
Sí, mañana voy
Qué bonitas vestidas me compró mi mamá, ¿verdad?
Pues es que ya no encuentra cómo chulearte, mi hija
Quiere verte feliz
Ay, Dominga
Ojalá que la felicidad fuera tener muchas cosas nuevas y bonitas
Yo tenía la esperanza de que se arreglaran las cosas, pero...
Ay, tan tranquilas que íbamos a vivir con el doctorcito
Como él quería, ¿te acuerdas?
Una casa bien bonita
Ya me veía yo asomado a una ventana muy grande así viendo toda la ciudad
Tú te ibas a pasear y yo iba a tener un cuarto para mí solita
Porque no puedes negar que él te quiere, mija
Y que tú la adoras
Ay, hubiéramos sido bien felices
Le traigo sopa a Esmeralda
Ese bebé ya debe de tener hambre
Ay, socorrito, no se moleste
Yo me levanto para ir a la mesa
No, nada de eso. Estuviste para arriba y para abajo toda la mañana.
Debes de tener tranquilidad.
Me sentí cansada, pero ya estoy bien. De veras.
Acuéstate, estuviste delicada. Así es que hoy te quedas aquí tranquilita.
Pero, ¿y ustedes?
Nada, nada. Nosotros vamos a esperar a Aurorita.
Y a tu amigo ese que viene de visita.
¿Mi amigo?
Ay, pues ya se me estaba olvidando.
¿Quién crees que vino para la ciudad?
¿Quién?
Adrián.
Adrián, el perito Adrián Lucero.
Aquí está el número de mi teléfono celular.
¿Y tu dirección?
No tiene caso que te la dé.
Casi no estoy ahí.
Y además, si mi mamá se entera que estás aquí, es capaz de que no me vuelva a dejar salir.
Hoy venía dispuesto a preguntarle a Crisanta dónde vivías.
¡Qué loco!
¿Y qué hubieras hecho si te ve mi tío Rodolfo?
Pues, pues algo le hubiera inventado.
Pero yo tenía que verte hoy mismo.
Ya me voy.
Mi mamá me debe de estar buscando.
¿Dónde te vuelvo a ver? ¿Aquí? ¿Cuándo?
No sé, Adrián. ¿Dónde te vas a quedar tú?
Todavía no sé. A lo mejor donde está viviendo Esmeralda.
Bueno, cuando sepas, háblame. De preferencia en la noche, ¿sí?
Te quiero. Te quiero con todas mis fuerzas.
Te juro que voy a luchar por merecer tu amor
Voy a traer tu guisadito, mija
Gracias, Dominga
Tienes unos ojos muy hermosos
Pero mis ojos no pueden ver
El amor no se ve
Y es lo más hermoso que existe
Sí, José Armando
Es lo más bello que existe
¿Por qué el tuyo no fue tan grande?
¿Por qué?
Despierta, médico
¿Qué te pasa?
Te estaba esperando
Hablé con Crisanta
Le pedí que arreglara mis cosas para llevármelas al departamento
¿Los papás te van a extrañar?
Sí, Sebastián, pero mi vida ya no es la misma.
Llevo el momento de independizarme.
Bueno, pues avísame si necesitas que te ayude en la mudanza.
Gracias.
¿Ey? ¿Hay alguien ahí?
¿En dónde andas, cote?
En ningún lado. Solo pensaba.
Una esmeralda, ¿verdad?
Hace unos días estuvo delicada. Me preocupa su salud.
¿Por qué no la vas a ver? Como médico, por supuesto.
Señorita, qué bueno que llegó
Su mamá estaba bien preocupada porque se fue
¿Qué le dijiste, Tomás?
Que no se apurara, que vino un amigo de usted y se fue con él
Entonces, José Armando no come con nosotros
Le habló a Crisanta para avisarle
También le pidió que le fuera preparando sus cosas para llevárselas a su departamento
Insiste en eso.
Ya nos lo había dicho.
Lo está rentando desde que se casó con Esmeralda.
Y pensaba en vivir, ¿no?
¿Y Gracielita?
Vi su coche afuera.
Esa es otra.
Me tiene muy preocupada.
Llegó y no sabemos...
¿Me quieres decir en dónde andabas?
Ay, es que cuando me estaba bajando el coche llegó Doris con su hermano.
Es que...
Fíjate que le acaban de comprar un coche y quería enseñármelo.
Me llevaron a dar una vuelta.
¿Qué carro es?
No me acuerdo bien.
Una marca de esas importadas.
Nueva.
Está padrísimo.
¿Qué me ganaste?
¿De qué me está hablando, doctor Malagal?
¡No te hagas la tonta!
Recibiste carta de Esmeralda en el homenaje.
No tenía por qué darle razón.
Si ella quisiera que usted supiera dónde vive,
me lo hubiera pedido en su carta.
Además, se fue porque no quería saber
de la gente que le hizo tanto mal.
Escúchame bien.
Necesitas más de mí que yo de ti.
Sé que tu padre tuvo un accidente y está medicado.
Así es que sería una ventaja para ustedes
contar conmigo para cualquier emergencia.
¿Por qué insistes en comportarte como una niña tonta y mal amanecida?
Sufrirán las consecuencias.
De cualquier manera, yo sé dónde está mi mamá.
No tardaré en averiguar su dirección.
¿Ah, sí? ¿Entonces a qué vino?
Advertirte que conmigo no se juega.
Qué bueno que pudiste llegar temprano, Aurora
Así podemos comer todos juntos
Es que me propuse salir a mi hora
¿Cuántas veces he oído lo mismo?
Ahora sí lo voy a hacer, mamá
La escuela se está poniendo muy pesada
¿También vas a la escuela?
Sí, Adrián, en las tardes
¿Y tú ya tienes un lugar donde quedarte?
No he podido hablar con Epi, no he estado en su casa
Pero le dejé recado en su puerta
Le puse que me era urgente
A ver si podía rentarle su cuartito que tiene arriba
Al amigo de Esmeralda que acaba de llegar
Ahí está su hijacita
Y el cafecito
Por favor
Señor, tiene una llamada en su despacho
¿Quién es?
El licenciado Díaz Mirón.
Ahora vuelvo.
Querida, yo creo que mejor no le decimos todavía lo de mi problema.
¿Por qué no? ¿Para qué esperar?
No tiene caso que empiecen a sufrir carencias.
Sí, Gracielita. Estoy tan desesperada
que tuve que poner al tanto a tu tía
de nuestra precaria situación económica.
Ay, me da tanto gusto saber que estás aquí, Adrián
A mí más, de saber que están en esta casa con gente buena
Hace rato que regresé de la calle y quise saludarte, pero estabas dormidita
Preferí no despertarte
Es que salí con mi mamá a hacer unas compras y caminamos toda la mañana
Ya escogimos al Moisés para mi bebé
Después me lo van a mandar junto con muchas cosas lindas
Me alegro por ti
Allá todos andábamos apurados por ustedes
¿Cómo están? Cuéntame uno por uno
¿Cómo está Fermín, mi querido Melesio?
Florecita, tu papá, todos, cuéntame
Gracias a Dios todos están bien
Pero te extrañan mucho
A propósito, Fermín me dio una carta para ti
Léemela, Adrián
¿Qué dice?
Querida Esmeralda
Nos dio una gran alegría recibir tu carta
Desde que te fuiste
Las cosas aquí ya no son como antes
Tú lo llenabas todo con tu alma buena y con tu alegría
Sé que estás pasando momentos muy difíciles
No te desanimes, lucha
Piensa que a pesar de la distancia
Tus amigos siempre estaremos contigo
En espíritu y en pensamiento
Recibe un saludo cariñoso de Melesio y Fermín
Si supiera cuánto lo extraño yo también
¿Cómo se siente, papá?
No muy bien
Siento que me clavan un puñal en el pecho
No hable, no hable
Pronto se va a sentir muy bien, ya verá
¿Quieren que le avisemos a los señores Peñarreal?
No, no, no
¿Para qué nos preocupamos?
Para el rato me pongo bien, con el favor de Dios.
Sí, papacito, también yo lo creo.
José Armando.
Sí, ¿quién habla?
Tu padre.
Permíteme, casi no te oigo. No cuelgues.
Sí, papá.
¿Ya me oyes?
Sí, te oigo bien.
José Armando, me acaba de llamar el licenciado Díaz Mirón.
Ya tiene en su poder los papeles del matrimonio
y necesita que esta misma tarde hables con él
para agilizar el trámite de tu divorcio.
Sí, Esmeralda.
Todos estaban al pendiente de tu carta
y se pusieron felices cuando por fin llegó.
Las extraño mucho, Adrián.
Extraño todo.
Los consejos de Fermín
El cariño de Melesio
La compañía de Florecita
Quisiera escribirles hoy mismo
¿Me puedes ayudar?
Claro que sí
Esmeralda, ¿sabes?
También estuvo en la casa preguntando por ti
Lucio Malaber
Quería saber si teníamos noticias tuyas
No, no, no te apures
No le dijimos nada
Pero está muy interesado en andar contigo
No quiero saber nunca más de él, Adrián
Ya su recuerdo me va a seguir por el resto de mi vida
Espero que estas galletitas te gusten
Las hice especialmente para ti
Gracias, mamá, tú tan amable como siempre
Pero que agradece
Si tú eres el servidor público más simpático de todo Maravilla
No exageres, mujer, no exageres
Mira, tengo algo para ti
Licenciado G. Díaz Mirón
Son los datos del licenciado que está tramitando el divorcio de Esmeralda y José Armando Pérez
¡Ora y Tomás! Dice doña Cristanta que te vengas a echar un taco
Pero, ¿qué tal si la señora Fátima me necesita?
No, hombre, se está tomando un cafecito, mientras tú te apuras
Bueno, pues, primero las damas
Gracias, Tomás.
Te quedó muy rico el flanana.
Lo hice con la receta de la tía Tula.
Ay, cómo extraño los guisos de Tula.
Pues yo no.
Regresé con cuatro kilos de más. Estoy hecha una gorda.
Ay, mamá, no inventes.
Es que tuve toda la mañana para estar guisando en la cocina.
Ay, sí, Blanca. Se me hizo un tanto extraño que Crisanta no te acompañara a hacer tus compras.
Yo no me compré ni un alfiler
Todo fue para Esmeralda
Esa niña se va a volver loca con tanta cosa que jamás imaginó
¿Y encontraste el Moisés que querías, mi niña?
Sí
Está primoroso
¿Ya lo compraste, tía?
Ajá
Pero si aún falta mucho tiempo para que nazca el bebé
El tiempo se pasa rapidísimo y hay que estar preparadas
Además le van a hacer unos arreglos y dentro de unos días me lo van a mandar
¿Y para qué te lo van a mandar a ti?
Que se lo manden a Esmeralda donde está viviendo
Es que guardo la esperanza de convencer a mi hija para que se venga a vivir conmigo
Ahora le traigo un cafecito bien caliente, don Rodolfo
¿Hablaste con el licenciado?
Sí, me pidió que le avisara a José Armando
Que tiene que presentarse hoy para agilizar el trámite de su divorcio
Don Rodolfo
Qué pena la desgracia de su hija.
Ay, ahora estoy.
Hola, Aurora. ¿Cómo dices que te va?
Bien.
Oye, encontré este recadito de tu mamá en mi puerta.
Sí, quiere ver si le pueden rentar el cuartito de la azotea a un amigo de Esmeralda.
¿Adrián Lucero?
Ay, ya hasta te sabe su nombre.
Claro, es un rancherote todo dar.
Oye, ¿anda por ahí?
Sí, allá adentro.
Bueno, no creo que mi abuela tenga inconveniente en rentarle el cuarto.
Ay, si es para ese cuero menos.
Hola, Adrián.
Hola.
Me estaba diciendo Aurora que quería rentar el cuarto de la azotea.
Ay, claro que sí, con mucho gusto
A un cuero como tú no se le puede negar nada
Gracias
¿En cuánto me lo podrían rentar?
Bueno, eso lo tiene que decidir mi abue
Pero no te preocupes, pueden llegar a un arreglo
Bueno, Jessy, eso fue todo
Cuando llegue tu abuela, le dices que sí baja y habla con Adrián
Oh, mejor que él vaya a mi casa
Ay, sí, cómo no
Tú nos avisas cuando llegue, ¿eh?
Oye, ¿qué, que me estás corriendo o qué?
No, no, no, solo es que se me hace tarde para ir a la escuela
Ay, pues vete
Ya me puedo quedar platicando con Adrián
Adiós, Jessy, en otra ocasión vienes, ¿vale?
Ay, bueno, ya, ya me voy
Pues cuida, salve a Adrián como si fuera algo tuyo
Ay, ya
Adiós
Adiós
Ten cuidado de esa niña, ¿eh?
A todo mundo le coquetea
Es simpática
Y está rechula la muchacha
Aurora, yo quería ver si me puedes regalar unas hojas de papel
y prestarme algo con que escribir.
Es que Esmeralda quiere que le haga yo unas cartas para el pueblo.
Claro que sí, ahorita te las traigo.
Apenita acabas de llegar a la ciudad y ya estas se pelean por ti.
Malo, malo, malo.
¿Cómo te sientes, mija?
Bien, Dominga.
Aunque no tengo ánimo para nada.
Ahorita vas a agarrar ánimo.
Vas a mandarle carta a los amigos, ¿verdad?
Sí.
Los extraño tanto.
Yo era muy feliz, Dominga.
Con Melesio disfrutaba el canto de la cascada.
El aire, el sol, las flores.
Con Fermín sus enseñanzas.
Todo lo que me contaba.
Ellos me querían, Dominga.
Me querían mucho.
¿Por qué tuve que conocer a los Peñarreal?
Ay, mija, pues porque ellos son tu verdadera familia.
¿Y de qué sirve?
Solo me han hecho sufrir.
Es que no puedo concebir que Rodolfo haga sufrir a Esmeralda.
Es su hija, por Dios.
Que no pueda entender eso.
Querida, dale tiempo.
No es fácil para él tener que aceptar de buenas a primeras a una hija.
A quien no conocía.
Eso no lo justifica.
Nuestra hija es buena y muy inteligente.
A pesar de la precaria condición en que creció
Sabe comportarse y es una mujer con nobles sentimientos
Pero también tienes que reconocer que Rodolfo no lo quiere
Esmeralda no hace nada por complacerlo
Perdóneme, señora Fátima
Esmeralda no puede renunciar a su hijo solo por complacer a su padre
Cuando fue él quien causó su desgracia
Un padre lo único que pretende en la vida es que sus hijos sean felices
Por eso uno los aconseja y les dice el camino que deben seguir
Yo no debo intervenir en este asunto
Pero pienso que debe ser muy difícil para Esmeralda todo lo que le está pasando
Las culpables de todos en ese par de brujas
Dominga y Crisanta
¿Con qué derecho decidieron guardar ese secreto que no les pertenecía?
Ellas son las únicas culpables de todo este desorden
Pues, a mí me dan mucha pena las dos.
Ah, grandes males, grandes remedios.
Que Esmeralda y José Armando se separen definitivamente.
Que Esmeralda se dedique a cuidar a su hijo.
Yo me voy a encargar de que nada le falte.
Y José Armando, que retome las riendas de su vida y...
pues, reanude su compromiso contigo y Sanse acabó.
Porque todavía lo quieres, ¿no es así?
Sí, tío
Te lo quiero mucho
Vaya
Al menos tú no me has decepcionado
En cuanto se arregle su divorcio
Yo, personalmente
Voy a ayudarte a que te cases con José Armando de una buena vez
Necesito que me firme estos papeles para acelerar el trámite de su divorcio
¿Tiene que ser ya, licenciado?
Bueno, su padre me pidió que le diera velocidad a ese asunto
Pero si usted considera que podría haber un arreglo entre usted y su esposa
Entonces detengo todo
¿Qué decide?
Espere, me licenció, denme un poco más de tiempo
El que usted necesite
Siempre se lo hable
A hacer un último intento para lograr una reconciliación
Sobre todo cuando hay un hijo de por medio, doctor Peña Leal
Silcolmo, llegas a la hora que se te pega la gana
Hoy te desapareciste todo el día
Te lo voy a descontar, ¿eh?
Nada de eso
Ahora que se entere de la noticia que le traigo
Hasta me va a querer pagar doble
Puros chismes del pueblo
Estuve hablando con Raulito, el secretario del juez del registro civil
Y de qué cree que me entere
No sé, ¿qué pasó?
Vinieron de la capital a recoger los papeles del matrimonio de Esmeralda y José Armando
Raulito me investigó el nombre del abogado que está moviendo todo
Aquí está el nombre y la dirección de su oficina
Es un licenciado Díaz Mirón
¿Listo, maldito?
Oye, oye, que me, no, no, no me asustes, hombre, a mí.
¿Qué hacías, me leí?
O sea, andaba yo buscando a la mariposita esa.
Yo quería platicar con ella, pero pues ya no me diste el tiempo.
¿Y qué le querías decir?
Pues yo le quería decir que se fuera, huele, huele, huele, huele, huele,
y así lejos, lejos, lejos hasta donde está mi reinita.
Y que le dijera que yo la extraño, retiarto.
Pero ya no me dio tiempo de decirle nada porque no llegaste.
El general la sabe, que todos la extrañamos.
Y estoy seguro que ella nos tiene siempre en su corazón y en sus pensamientos.
¿Y tú cómo lo sabes?
¿Quién te lo dijo si mi reinita está burra y pelejo?
Para los sentimientos no hay distancia, Melesio.
No necesitas tener cerca a los que quieres, para quererlos más.
No, yo sí quiero tenerla cerquita, así como antes.
Cada día me pesan más los años y me da susto
que un día yo ya no despierte en la mañanita y me quedo ahí.
¿Sientes temor por la muerte?
No, lo que me asusta es que mis ojitos ya no puedan volver a ver los ojitos de mi reinita,
los ojitos verdes, verdes, verdes,
como el color del campo en la primavera,
como las ranas de la gruta, Fermín,
o como los grillos...
Ay, Fermín, a mí se me hace que yo voy a tener que hacer algo
para irme para allá, para donde está mi reñita.
No, no, Menlesio. Tú y yo nos moriríamos allá en la ciudad.
Mira, mejor vamos a pedir para que le vaya bien, Esperanza.
Y que pueda ser feliz.
Sí, y aunque nosotros nos muéramos de la herencia...
Nadie se muere de amor.
Anda, vamos de una vez a ver a Dionisio.
No, no, no.
Estoy seguro que Florecita ya debe haber contestado tu carta
Ya quiero tener noticias
¿Sabes una cosa?
¿Qué?
Estoy aprendiendo a escribir
¿De veras?
Sí
Sor Lucila me está enseñando las letras
Las hacemos con plastilina
¿Pero cómo?
Mira, en el primer cajón del ropero hay una tabla con unas letras
¡Son de plastilina!
Sí, aquí están
He aprendido a conocerlas por medio del tacto
De veras que te admiro, Esmeralda
¿Y por qué, Adrián?
Porque a pesar de todos los problemas que tienes
Te sabes recuperar y seguir jalando para adelante
¿Y qué puedo hacer?
No me puedo tirar a la desgracia
Porque mi hijito siente mis penas
Y el que menos merece sufrir es él
Yo todavía tengo la esperanza de que tu hijo, Servando, sea contento
Si tiene que dar cuenta de que está mal
Él te quiere, Esmeralda.
Te quiere harto.
A mí me lo dijo y yo sé que no mentía.
Así es, Adrián.
José Armando me quiso mucho.
Y a ti no puedo engañarte.
Yo también abrigo la esperanza de que su amor sea tan grande como el mío.
Y podamos ser felices.
¿Cuándo te piensas ir?
Hoy mismo.
¿Por qué, hijo?
¿Tienes algún interés especial en mudarte hoy?
No, papá.
Solo que si continúo aplazándolo me va a costar más trabajo hacerlo.
No tiene caso seguirlo postergando.
¿Hablaste con el licenciado?
¿Sí?
Sí.
¿Llegaron a algún acuerdo?
Prefiero no hablar de eso.
Bueno, ¿es en serio esto de que te vas?
Ay, José Armando, yo quisiera que nunca te apartaras de nuestro lado.
Bueno, y ya tienes todo lo que necesitas.
Sí, papá. Tengo todo.
No es verdad.
Lo único que necesitas es Esmeralda.
Ella es la razón de tu vida.
No la hagas a un lado, hijo. No la abandones.
Yo creo que la dejamos, Esmeralda.
Tienes muy cansada.
Sí, un poco.
Mañana seguimos otros retos.
Ahora quiero ver si Socorrito ya habló con doña Aipi.
Habló de mi cuarto.
Si no, pues, va a tener que ver dónde me quedo.
Ya llevo tus cartas, ¿eh?
Sí, Adrián. Gracias.
Que descanses.
Igual.
Ay, José Armando.
Te necesito, mi amor.
Claro que le puedo rentar el cuartito.
¿Se ve así, Adrián? ¿Ya tienes un lugar para quedarte?
Pero necesito una escombradita
Ay, no te preocupes, abuelo
Yo le ayudo
¿Y cuánto va a querer por él, señora?
Mira, primero ve a verlo
Si te gusta, luego nos arreglamos
Está bien, gracias
¿Vamos, Adrián?
Vamos
Con permiso
Ay, querida
Ay, gatita
¿Eh?
¿Qué tal, eh?
Bueno, Dionisio, ya nos vamos
Cuídate mucho
Gracias por venir a verme
Avísame si se les ofrece algo, Florecita
Sí, Fermín, gracias
¿Saben algo de Adrián?
No, todavía no sabemos nada
¿Tú crees que estará ya allá con mi reinita?
Ay, pues a lo mejor sí
Ojalá, ¿no?
Nos vemos, Dionisio
Que se te acabe pronto la enfermedad
Gracias
Hasta luego, Dionisio
No, no, quédate con tu papá, Florecita
Oiga, papá
Yo creo que hay que avisarle a don Rodolfo que usted está mal
No, no, ya te dije que no
Con el favor de Dios voy a estar bien
Si Adriano se hubiera ido
Él se tendría que ir a encontrar lo que le toca vivir
Qué bueno que Adrián se quede aquí
Ya no nos sentimos tan solas
Yo abro, doña Soco
Doctorcito
Pase
Buenas noches
Buenas noches
¿Viene a ver a Esmeralda?
Sí, domina
¿Se va a contentar con ella?
No.
Mejor se lo dice a ella, ¿verdad?
Venga conmigo.
¿Quién es?
Soy yo, Esmeralda
José Armando
José Armando
José Armando
No te pierdas mañana, Esmeralda
Qué bello es un hijo
Imagínate
Es un ser que brota de ti
Como si fueras la fuente de la vida
Algo milagroso
¿Por qué decidiste venir?
Por Sonsu
Se me hizo fácil seguir los pasos de un amor
Aunque trato de sobreponerme, Adrián
Cada día extraño más el campo
La gruta, la cascada
¿Te quieres regresar?
Me gustaría
Pero tengo miedo
Le tengo mucho miedo a Lucio Malaber
¡Qué demonios!
Y es los ojos del amor
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