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Original subtitles

Esmeralda

Bebes con la luz del corazón

Esperanza, esperanza

Tu amor es puro como el sol

Espera el amor, espera el amor

Tienes los ojos del amor

Espera el amor

Tienes los ojos de la voz

Se me antojó un cafecito. ¿Quieres uno?

No, gracias, Aurora.

Voy por uno.

¿A? ¿B?

Yo abro, Aurora

Pregunta quién es

¿Quién es?

¿Quién es?

¿Quién es?

¿Quién era?

Soy José Armando Peñarreal.

El esposo de Esmeralda.

Pase, pase. Esta es su casa.

Gracias.

Con permiso. Voy a mi recámara.

¿Por qué huiste, Esmeralda?

¿Acaso pensaste que era la mejor solución para los dos?

Pensé que debía irme lejos.

Así evitaríamos atormentarnos inútilmente.

Este asunto merece un poco más de esfuerzo y voluntad por parte de los dos.

Necesitamos hablar, llegar a algún arreglo.

Tú ya lo dijiste todo.

¿Qué puedo hacer?

¿Qué puedo hacer?

Si entre los dos has puesto un obstáculo insalvable.

¿Yo? Han sido las circunstancias. Ha sido una trampa que nos ha puesto la vida.

Sí, pero son cosas que tú no puedes aceptar y que yo no puedo resolver, José Armando.

No. Ya ves, estoy a punto de perder a esta criatura a la que rechazas.

Y Dios no lo quiso así. Su voluntad fue que se salvara.

¿Qué estás diciendo?

Estuve mal. Casi pierdo a mi hijo.

Por fortuna, Sor Piedad nos ayudó.

Y eso te alegra, ¿verdad?

Sí, José Armando.

Esta criatura inocente no tiene la culpa de nada.

Si estuviera Lucio Malaber, ¿también te alegraría?

José Armando, no entiendo a qué vienen tus preguntas.

No me puedes negar que le sigues teniendo consideraciones. Es infeliz.

Por favor, José Armando

¿Por qué tienes que mencionarlo?

Porque ese canalla destrozó nuestras vidas

Porque no tenías por qué haberlo ido a buscar al hospital

En cuanto supiste que estaba grave

Fuiste a apiadarte de él en lugar de desearle lo mismo que yo

Que desapareciera de una vez y se fuera al mismísimo infierno

No, José Armando

Yo no soy como tú

Lucio me cuidó

Y todo lo que sé fue por él

Yo no soy una mala agradecida

¿También le agradeces que te haya engañado asegurando que tu ceguera no tenía remedio?

¿Para que no pudieras ver su rostro deforme?

El esposo de Esmeralda es un hombre muy guapo, mamá

Lo que importa es que se arreglen

Ojalá ese muchacho la pueda convencer para que se vaya a su casa

Yo preferiría que se quedara

De veras disfruto mucho la compañía de Esmeralda y Dominga

Sí, mi hija, pero su lugar está con su esposo, con su familia

Sí, papá

Me quiero ir mañana mismo

Bueno, hijo, creo que ya no me queda más que decir

Ni más consejos que darte

Solo te pido que tengas cuidado, Adrián

La silastricionera

Tiene muchas tentaciones

Y el que no sabe resistirla se pierde con mucha facilidad

Sí, papá

Tú eres muy noble, hijo

Y lo eres precisamente por haberte criado aquí, donde la gente es abierta como el llano

Sin dobleces ni honduras donde perder el paso y rodar para abajo

No tiene que preocuparse por mí

Usted me sembró los principios

Y echaron raíces muy fuertes aquí

No podría arrancar esas raíces aunque quisiera

En eso confío

Y por eso te dejo ir

Pero de todos modos, ándate con cuidado

Apártate de las malas compañías, de los tragos, de tanto vicio que anda el sueldo por ahí.

Así lo haré, papá.

Yo voy a la ciudad solo lo mío.

Sí, pero no están de malas recomendaciones.

Usted sabe lo que me arrastra para allá.

Sí.

Ese cariño que yo no sé cómo se te ha metido en el pecho, muchacho.

Bien que quise cortarlo cuando empezó, pero...

Era tarde, papá.

Se me había metido muy hondo.

Y quién me iba a decir que ese cariño se iba a llevar de mi lado a mi hijo

No se me ponga con esas cosas

Hace que me vaya más triste de lo que ya me voy

Le va a extrañar, mi hijo

Le va a extrañar siempre

Eso, eso es lo que tienes que hacer

Volver a frecuentar tu ambiente, salir, cultivar tus amistades

Verás que bien te vas a sentir entre ellas

Después del tiempo que hemos estado

Entre esa gente burda

De la casa grande

Mamá, en serio que ni tú te entiendes

Hoy en casa de mis tíos te molestaste

Porque te dije que un amigo de Doris me invitó a salir

Mira, Gracielita

Sabes bien lo que te quiero decir

Diviértete

Sal con tus amigas, con tus pretendientes

Pero hazlo discretamente

Y por ningún motivo te vayas a comprometer con alguien

Ya te lo dijo tu tía

Rodolfo, al igual que yo, no pierde la esperanza de que tú y José Armando terminen casándose.

No, Esmeralda. Ese infeliz no merece que lo menciones. Mucho menos que trates de defenderlo.

Lucio es un pobre ser arrastrado por una pasión enfermiza.

Me ha causado un gran dolor. Pero creo que más que odio, merece compasión.

Y perdón también supongo

¿Serás capaz de perdonarlo?

¿No comprendes que para mí es un tormento pensar que...

Que tú no compartas mis sentimientos

Que eres ajena a mi rencor

Que haya algo

Algo que aún te une a él

Eso quedó atrás

José hermano, tú lo dijiste una vez

Si pudieras pensar que nada ocurrió

Que fue un mal sueño

Que ya despertamos de esa pesadilla

Que no dejó rastro a ninguno de los dos

Cuando quisiera olvidar

Te vería con ese niño en los brazos

Cuando lo acariciara sentiría que estás pensando en...

¡Cállate por Dios!

¿No sigues diciendo esas cosas?

José Armando

Ese niño podría ser tu hijo

Dices bien

Podría ser

Siempre estaría tratando de adivinarlo

¿Entiendes ahora por qué huí de ti?

¿Por qué le rogaba a Dios que no me encontraras?

Para al menos evitarme este tormento

Para poder sufrir en paz

Es que no hay solución posible para nosotros

¿Cuál?

Dile a José Armando

Está fuera de nuestras manos

Está en las manos de Dios

Mi hijo va a nacer

Tú no lo aceptas

¿Qué quieres que haga, eh?

Yo no puedo hacer nada

Solamente pedirte

Que nunca más vuelvas a buscarme

¿Qué pasa?

¿Qué te pasa? ¿Por qué chillas, eh?

José Armando estuvo aquí.

¿Y pues qué te dijo? ¿De qué hablaron?

¿No se pudieron arreglar?

No, Dominga.

Yo ya sabía que no había solución.

¿Dos?

¿Dos se van a quedar así?

¿Uno por un lado y el otro por el otro?

¿Nunca se van a juntar de nuevo?

Es imposible, imposible, Dominga.

Esto se acabó

No hablemos más de eso

Domina, solo quise que lo supieras

Ahora quisiera olvidarlo

No creí que esta situación fuera a afectarte tanto

Pensé que te habías resignado a separarte definitivamente de Esmeralda

Que estabas más tranquilo

¿Cómo voy a estar tranquilo si no puedo soportar esta angustia que llevo dentro?

Estoy desesperado.

Quisiera poder dominar mis sentimientos.

Ir y decirle, sí, quiero que vuelvas a mi lado.

Trataremos de olvidar, de ser felices.

Pero ese hijo que va a tener se interpone entre nosotros como un intruso, como un enemigo.

Para destruir la dicha que hubiéramos podido sentir juntos.

Yo no puedo vivir así con Esmeralda.

Y tampoco puedo vivir sin ella.

¿Tanto la quieres?

Con todas mis fuerzas.

¿Cómo que Esmeralda no quiere desayunar?

Está re triste, soporrito.

Anoche me despertaron su sollozo.

Qué pena que no se haya arreglado con su esposo.

Qué tonto es ese doctor Peñarreal.

Hijita, uno no debe de opinar sobre esas cosas.

Ya lo sé, mamá.

Pero cuando uno quiere de verdad,

uno lucha por ese amor contra de todo.

Yo sí lo haría.

Ay, ay, ay, ay, ay.

No se me vaya.

Entiende, Florecita, no puedo llevar muchas cosas

La maleta es chica

Ay, yo pensaba guardarme tu jorongo y la almohada

Tú estás loca, ¿cómo crees que voy a andar cargando con eso?

No quiero pensar que vayas a tener frío

O que extrañes tu cama y que no tengas a nadie que te cuide

¿Pero qué te pasa, Florecita?

Mira, que ponerse a llorar así

Pues ni que yo fuera un niño que no me supiera valer

Es que siempre has tenido las cosas a la mano.

No estás acostumbrado a estar solo.

¿Y si te enfermas, Adrián?

No me voy a enfermar.

Ni va a pasar nada malo.

En cambio, si me quedo aquí,

si no veo a Graciela,

entonces me muero de pena.

Tengo que ir tras ella.

Una vez lo dije,

que la seguiría hasta el fin del mundo.

Que sea para mirarla desde lejos

Oler el perfume que deja su paso

Y quedarme ahí

Con la esperanza de que un día volverá la cabeza

Y sus ojos se encontrarán con los míos

Adrián

Qué tristeza, vea, cuando hablas así

¿Hasta cuándo, Adrián?

Mientras sepa que me quiere

Hasta que la arrastre conmigo

O vea que otro se la lleva

Ay, hermano, pues ojalá no vayas a la ciudad nomás a sufrir más.

No se te vaya a olvidar buscar a Esmeralda, ¿eh?

No, no. En cuanto llegue me comunico con doña Crisanta.

Debe tener razón de ella.

¡Gracias!

Esmenacio, voy a ver qué quiere.

¡Gracias!

¡Aquí está, Lorecita, mira!

¡Aquí está yo, cerca de mi corazón!

¿Qué es lo que estás doblando?

¿Dónde estás?

Es una cosita que te va a arretear a tu gusto, Lorecita.

¡Ay, qué bien, Melecio! ¡Dime, dime, dime!

Fíjate bien, iba yo caminando así como si nada por el pueblo

y de pronto yo oigo que me dicen, ¡Melecio! ¡Melecio!

Y entonces que me vuelvo para ver quién me hablaba

y quién crees tú que me hablaba.

Ay, me lesionó tan fuerte

Pues, un logio

El del correo, pues

Ay, a ver

Mira, mira, florecita

Es una cartita de mi reinita

Esperada para ti

Para mí

Una carta de esperada, ¿vale?

Es una carta de esperada

No brindes como chiva loca

A ver, a ver

A ver qué dice

Vamos a sentarnos

Sí, pero a ver qué dice

primero. ¿Qué dice?

Espera, espera. ¿Qué dice?

¿Qué dice? ¿Qué dice?

Querida Florecita.

Esta carta me la escribe Sor Lucila.

Una mujita muy linda que ha hecho

mucho por nosotras. Te escribo

unas cuantas líneas para que sepas

que estamos bien. Te mando la dirección

en la que estamos. Es una

casa en donde ayudan a gente necesitada.

Domingo está buscando

un lugar en donde podamos vivir.

En cuanto tenga la nueva dirección, te la mando

para que me escribas.

Los quiero mucho, mucho

Mándale mi cariño a Fermín

Dile que extraño sus pláticas y que pronto le mandaré una carta

Salúdame a tu papá y a Adrián

Y a Melesio

Le mando un beso y un gran abrazo

Dile que siempre lo recuerde

Y me mandó un beso, me mandó un beso

¡Ay, mi reitita!

¡Mi reitita!

¡No despidió, me despidió!

¡Le mandó un gran beso!

¡Y un abrazo me mandó!

¡Espera, no se despidió, Adrián!

¡Mi reitita!

¡Me mandó un beso!

Veo que estás aprendiendo muy rápido, Miranda.

No lo creas, Alpiedad.

Me cuesta mucho trabajo todavía.

Pero me gusta tanto tenerlos en mis brazos.

¿Arrullarlos?

Sí, Esmeralda.

Los bebés son la ternura más grande que existe.

Y a esta edad es cuando más necesitan de cariño.

Sor Piedad, me he dado cuenta que usted ama profundamente a estos niños.

¿Por qué en lugar de profesar como religiosa no se casó y tuvo una familia?

Yo la tuve, Esmeralda.

Me casé.

Iba a tener un hijo, pero lo perdí.

Yo amaba a mi esposo.

Tuvimos que hacer un viaje y sufrimos un accidente.

Él murió.

Yo tenía siete meses de embarazo.

Los médicos lucharon, pero todo fue inútil.

Mi bebé solo vivió unas horas.

Lo siento mucho.

Dios nuestro Señor lo quiso así y yo respeto su voluntad.

Desde entonces renuncié a la vida mundana y me consagré al servicio de Dios.

Y todo aquel amor que no le pude dar a mi hijo

Lo reparto ahora entre los huerfanitos de esta casa

Yo perdí a mi hijo, Esmeralda

Solo lo tuve una vez entre mis brazos y...

Me parece que con él murió una parte de mi vida

Porque eso es un hijo

Un pedacito de uno mismo

De nuestra vida, de nuestra alma

Algo que siendo tan pequeñito

No se puede sustituir con nada en el mundo

¿Dónde vas, Jacinta?

Al mercado

Yo te llevaría, pero no vaya a ser que me necesite la señora Fátima

No, no, ¿para qué quieres?

Sale y no te encuentra y se te arranca

Bueno, Tomás, ahí nos vemos

A ver si todavía estoy cuando regreses

Órale, pues

Pero qué madrugadores son todos en esta casa

Yo creí que los iba a encontrar desayunando

No, ¿cómo crees?

José Armando se fue casi de madrugada

Nada más oí la puerta cuando salió

Y Rodolfo tenía que arreglar un asunto con el notario

¿Relacionado con Esmeralda?

No, es acerca de las escrituras de la casa que compramos en Puerto Vallarta

Ay, tan preciosa que esté esa casa y ustedes nunca van

A Rodolfo le gusta más la vida del campo que la de la playa

Esas son de las pocas cosas de tu marido que yo no entiendo

Buenos días, señora Fátima

¿Qué tal, Crisanta?

¿Vas a salir, querida?

Quiero comprarle ropa esmeralda y también ir preparando el ajuar de mi nieto

¿Me acompañas?

Claro, con todo el gusto del mundo

Y si quieres nos podemos ir en mi auto

No te molestes, Fátima

Rodolfo me dejó a Nicolás para que nos llevara

Él ocupó a uno de sus empleados

Señora Blanca, le llama el joven José Armando por el teléfono del despacho

Voy a contestar, ahora vuelvo

¿Y Gracielita?

Se quedó acostada

Hoy tiene una comida con unos amigos y quería arreglarse tranquilamente

Ay, no sabes, la de enamorados que le han salido por todas partes

Sí, me imagino, es una muchacha muy linda

Ay, claro que ella sigue sufriendo por José Armando

Mi pobrecita hija

¿Entonces no te esperamos a comer, hijo?

No, mamá

No sé a qué hora podré llegar

José Armando, ya no pude hablar anoche contigo

¿Qué pasó con Esmeralda?

¿Fuiste a buscarla, verdad?

Sí, mamá

Sobre ella, preferiría que habláramos en la casa

Solo te puedo decir que

A Esmeralda le importa más Lucio Malaver que yo

Tengo que reconocer que lo nuestro ya no tiene remedio.

Ay, señora Fátima, yo no entiendo por qué insiste en hacernos creer

que Gracielita se está muriendo de amor por José Armando.

¡Crisanta, cómo te atreves a hablarme así!

Usted sabe muy bien que yo estoy enterada del cariño que su hija siente por...

¡Cállese!

Aquello fue una tontería que Graciela ni siquiera recuerda.

Y sería muy bueno que usted lo olvidara también

Porque tarde o temprano volverá con José Armando

Él ama a Esmeralda

Él jamás le perdonará lo que hizo

Ella no hizo nada

Al contrario, solo sufrió las consecuencias del terrible orgullo de su propio padre

Precisamente su padre

El más interesado en que el matrimonio de José Armando y Esmeralda se anule

Sí, lo que...

Él no sabe la pena que me da

Porque debe estar librando una terrible batalla contra él mismo

Prefiere cerrar los ojos y cambiar las cosas a su voluntad como siempre

Sí, Crisanta

Él siempre sabe lo que hace

Al menos eso cree

Porque la fuerza de la sangre

Es más fuerte que la terrible soberbia

De la que tan orgulloso se siente

Licenciado Díaz Mirón

Quisiera pasar a consultar con usted un asunto muy delicado

Se trata del matrimonio de mi hijo José Armando y...

Esmeralda

Tú no pierdas la fe, Esmeralda

Es que me siento tan indefensa

No acabo de comprender por qué me ha sucedido todo esto

Uno jamás debe poner en tela de juicio los designios del Señor

Dios que es infinitamente misericordioso

Sabe lo que mejor te conviene, hija

Pero es que yo pienso que Dios nuestro Señor

No puede desear que yo enfrente al mundo sola

Con mi bebé en los brazos

No solo el amor de un hombre te puede ayudar a enfrentar al mundo

Está el amor a tu hijo, a tus padres, a los seres que te aman

Y que te han acompañado a lo largo de tu vida

Pero sobre todo eso, lo que más te sostiene es el amor a Dios

Él jamás te abandonará ir

¿Quieres otra gordita, Menesio?

Aguanta, aguanta, bueno

Lo echamos

Gordita, más agüita

Más agüita

Ahorita regreso

Voy a buscar a mi papá

Ya tengo

Nos vemos, Menesio

Espero verte aquí cuando regreses

Si no, pues me despido de una vez

Claro

¿Dónde va?

Se va, Melesio

Se va a la ciudad

¿Se va a la ciudad?

Y otra Sansón

Ay, oye, Florecita

Ya me entró la apuración

Quiero llevarle la carta de mi reinita a Fermín

Para que me la lea de vuelta

Toma

Mira, en lo que te comes esta gordita

¡Uy, otra gordita!

Por un papelito para poner la dirección de Esmeralda

Quiero escribirle hoy mismo

¿Sabes? Le voy a mandar una carta con el Adrián

¡Ah, está bueno, está bueno, está bueno!

Oye, dile, dile que yo, que yo la extraño un retiarto, ¿eh?

Que se acuerde de aquel dicho que dice, espérate, espérate,

se borrarán las veredas, pero la queréis, ¿cuándo?

¡Ja, ja, ja!

¡Cabrera!

¡Adrián!

¿Me dijo Florecita que te vas?

Sí, Saraida

En un rato más

¡No me dejes, Adrián!

¡No te vayas!

Oyes, oyes, mira

Yo voy a ir a cortar unas florecitas

Para que Adrián se las lleve a mi reinita

Ay, pero ¿dónde crees que Adrián se las va a llevar cargándome?

Ah, pues no importa, no importa

Que se la lleve en su maleta

Y no importa que...

Que llegue papachurradita

¿Eh?

Oye, bajita

Vengo a preguntarte

¿Qué sabes de Esmeralda?

Contesta, niña

¿Tienes noticia de ella, sí o no?

Este...

No, no sé nada

¿Y tú?

No, yo no

No, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no

¿Cómo están?

Ella y mi hijo.

¿Me entiendes, verdad?

Sí, sí, claro.

Pero ¿quién le dijo que el niño que va a tener esmeralda es de usted?

Es del doctor José Armando.

¡Cállate, insensata!

¡Ese niño es mío!

No soy yo y con eso me basta.

Por el bien de esmeralda.

El tuyo propio.

No se te olvide, te fui al tanto.

Y lo mismo va para ti también, ¿eh?

Por favor, Zenaida, no llores.

Si es que te vas, ¿y yo qué voy a hacer?

Vas a ser una muchacha muy chula, como siempre lo ha sido.

¿Y para qué? ¿A quién te lo vas a estar tú para mirarme?

Ya verás que pronto vas a conocer a alguien

Algún muchacho que te va a consentir

Va a querer mucho

Y de mí te vas a acordar

Yo nunca te voy a olvidar, Adrián

Gracias por tu cariño, señora

Yo tampoco me voy a olvidar de ti

Ya se fue Tomás

Le dije que no le esperara

Gracias, Santa Gracia

La señora Fátima se quedará a comer con nosotros

¿Y el joven José Armando?

Él no me aseguró si venía

Pero de cualquier modo dispón su lugar

Sí, señora Blanca

¿Y qué traigo del súper?

Déjame darte la lista

No tardo, en un momento nos vamos.

No te preocupes, querida.

Crisanta, que sea la última vez que tocamos el tema del peón ese.

No quiero ni siquiera que insinúes que el infeliz de Adrián

se atrevió a poner los ojos en mi hija.

Es que no entiendo cómo pretenden que Gracielita y José Armando se casen.

Si él quiere a Esmeralda y su hija está enamorada de Adrián.

Te fija que no lo nombres.

Si la Silvita no se casa con José Armando,

lo hará con un muchacho de su misma posición social.

Comprendido.

Adrián se quedó allá en el campo

y nunca más se volverán a ver.

Por eso vine a buscarlo, pa.

Pa despedirme de una vez.

Ya nomás agarro mi maleta y me voy.

Pues que tenga suerte, hijo.

Se lo deseo de corazón.

Aunque sigo pensando que eso que va usted a buscar es imposible para ti.

Yo voy a hacer la lucha, pa.

Acuérdese nomás que aquí lo estará esperando siempre su casa y su gente.

Sí, pa.

Denle, por favor, su bendición.

Padre, Hijo y Espíritu Santo

Dios lo bendiga y lo cuide

Y, Z

Ya te aprendiste todas las letras, Esmeralda

¿Ya puedo escribir mi nombre, Sor Lucila?

¿Podemos probar?

Primero me gustaría armar el nombre de mi hijo

¿Y cómo le vas a poner?

Si es niña me gustaría que se llamara como yo, Esmeralda

Es un nombre precioso

¿Y si es varón?

Si es niño se llamará José Rodolfo

Como su padre y...

Como su abuelo

No estuve aquí cuando vino ese desgraciado

Lo hubiera echado a patadas

Ay, pero lo bueno fue que no le dije nadita de Esmeralda

Y ya sabes, se fue amaneciéndome a mí y a Melesio

Y ese pobre se fue bien estancado

Malaver no se atreverá a hacerte nada

Ese cobarde solo abusa de la gente desprotegida

Bueno, hermanita

Me voy

Cuídate mucho

Obedece a mi papá.

Yo, en cuanto pueda, les escribo.

Aquí te apunto la dirección de Esmeralda.

Dale muchos besos de mi parte.

¿No vas a buscar a los Peñarres?

No, Florecita.

Quiero abrirme camino yo solo.

A ver hasta dónde aguanto.

Pórtate bien.

y se vuela.

Te quiero mucho.

Y yo a ti.

Que Dios te bendiga, hermanito.

No te olvides de nosotros.

¿Qué vestidos tan bonitos le compraste a Esmeralda?

Sí, lástima que no los pueda ver

Ahora vamos a la zapatería

Pero querida, ¿cómo vas a comprarle zapatos? ¿Sabes su número?

Sí, me lo dijo Dominga

Aunque solo le compraré un par

Prefiero que ella venga conmigo para comprárselos a su entera comodidad

A ella debe darle lo mismo

Acostumbrada siempre a usar huaraches

Precisamente por esa razón

Necesita usar zapatos cómodos

Para que no la lastimen

Sí, sí, claro

Ay, mira, nana

Cuántas cosas lindas

Espera, Blanca

Todavía no sabes si será niño o niña

¿Y eso qué importa?

Voy a comprarle de una vez tu canastilla

La pañalera

Cobijita

Camisitas

Mamelucos

Chambritas

Ay, tantas cositas

Ay, tantas cositas

¿Sí, Diga?

Hola, Doris

Ay, ¿cómo crees? Yo hasta me bañé

Yo desde las siete estoy levantada, no fui a jugar tenis con Héctor y Emiliano

Por cierto, que me estuvieran dando lata para que te convenza de que vayas a jugar con nosotros

Ay, levantarme de madrugada, ni loca

Consta que yo te paso el recado

Hoy que comamos juntos les voy a decir que te convenzan ellos

Ay, cálmate, Doris

Es que te traes a Emiliano de un ala

Cada vez que dice tu nombre, se le cae la baba

Ay, no inventes

Es en serio, le encantas

Y es hora de que vayas olvidando a José Armando, ¿no crees?

Don Fermín

Me voy

Eso veo

Me voy para la capital y lo primero que pienso hacer es buscar a Esmeralda

Hazlo, muchacho

Será un consuelo para ella tener un buen amigo como tú

No, no quise irme sin despedirme de usted

Siempre fue mi consejero

Mi amigo

Agradezco que así me consideres, Adrián

En cuanto tenga un lugar donde vivir, le mando mi dirección

¿No se le ofrece algo de allá?

Sí, sí se me ofrece

Toma, espera Esmeralda

Dile que me extraño mucho

Pero que no vuelva

Su lugar está allá, con su verdadera familia

También su felicidad

Por la que tendrá que luchar con firmeza

Y defender lo que le pertenece

Acompáñame, Adrián

Cuídala

Y dale la fortaleza que va a necesitar

Y tú

Nunca te olvides de los tuyos

Ni de la tierra que te dio nacer

No se preocupe, señor Peñarreal

Ya no veo ningún problema

Si los cónyuges están de acuerdo en la separación

El trámite es rápido y sencillo

Es que se casaron en el Pueblo de Maravillas

El acta de matrimonio se levantó allá

No se preocupe

Voy a adquirir las instrucciones para comenzar a realizar las gestiones de inmediato

Se lo voy a agradecer, licenciado

Aunque pienso que este paso no será tan sencillo

¿Por qué, señor Peñarreal?

Porque necesito contarle una historia larga, licenciado

Los dos son mis hijos

Ay, Esmeralda, no te cansas

Es que se me pasa el tiempo volando

Sí, pero ya va a ser hora de bañar a los bebitos

Acuérdate que le tenemos que ayudar a Sor Camelia

Ay, sí, sí, vamos, vamos

Ya quiero tenerlos en mis brazos otra vez

Esmeralda

¿Sí?

Dios te va a premiar esa ternura que le das a esos niños desamparados

Nunca pierdas la fe

Qué bueno que te encontré, José Armando

Ayer llegué muy tarde a mi casa y ya no quise llamarte

¿Cómo te has sentido en el hospital?

Bien, aunque un poco perdido todavía

El doctor Pérez Montalvo es todo un personaje

Ya lo creo

Ha sido una suerte que estés en su misma área.

Gracias a ti.

No, hombre, yo solo te puse en la puerta adecuada.

¿Te parece poco?

¿Y qué has sabido de Esmeralda?

Ya apareció.

¿Y? ¿Has hablado con ella?

¿Se arreglaron las cosas entre ustedes?

Su silencio significa que no has visto a Esmeralda todavía.

Anoche la fui a buscar.

Lo nuestro no tiene remedio, Álvaro

Lo más probable es que nos separemos definitivamente

Vaya, ¿dónde demonios te metes?

Estuve platicando con Raulito, el secretario del juez

Ya lo convencí que en cuanto sepa algo sobre el matrimonio de Esmeralda

Me lo venga a decir de inmediato

Necesito que vayas al correo

Y es que te avisen en cuanto haya alguna correspondencia para los Lucero o para Fermín

Pues ya será mañana, porque yo creo que ya cerraron

Ahora mismo les tocas a tus amiguitos del correo y se los dices

Pero es que cierran y luego...

¡Con un demonio a lo que te digo!

Está bien, doctor

Siento que ya me estoy acercando a ti, Esmeralda

El mismo José Armando me va a llevar a ti

¿Qué milagro, Melesio?

Hace mucho que no venías para mí

Tengo un pulquito

Es que estoy rete contento

¿Y por qué, Melesio?

Pues porque...

Porque...

Porque...

Pues...

Porque sí

Hoy se fue Adrián para la ciudad

¿Quién?

Adrián, el hijo de Dionisio, pues

Adrián Lucero

¿Cómo crees, Melesio?

Ellos son de estas tierras, nunca han salido de aquí

Pues Adrián se fue

¿Quién sabe si vuelva?

¿Qué estás diciendo tú?

¿Yo?

¿Tú?

Yo, nada

Te dijiste que había lucero

Pues ya se fue, pues

Ya nos quedaron solitos

Dionisio y la florecita

¿Pero cómo me sales con esto, Nacho?

¿Y yo qué puedo hacer, don Dionisio?

Se me acaban de avisar que mañana tempranito

Tengo que estar en el juzgado de Canalejas

¿Y no sabes cuándo puedas volver?

Eso sí, quién sabe.

Tengo que ver cómo está lo de la casa de mi tía Otilia.

Pobrecita.

Y ahora su único pariente.

Está bien.

Voy a hablar con Teófilo para que ocupe tu lugar.

Pero caray, Nacho, te vas justo hoy.

Hoy que también se fue mi hijo.

Sí, don Dionisio.

No crea que no me pesa.

Pero, pues, ¿qué puedo hacer?

Ni modo.

Ojalá y se arreglen tus cosas pronto.

Cuánta ropita

Todo está precioso

Gracias

Y gracias también por mis vestidos y mis zapatos

Me gustaría que mañana fuéramos a comprar el moisés para el bebé

Quiero que tú misma lo elijas

Por favor, señora Blanca

Yo quiero hacerle un ropón

Cuando lo bauticen o la bauticen

Todavía no se sabe

Que sea lo que Dios disponga

Pero que venga sanito y fuerte

Así va a ser

Porque se va a parecer a su padre.

A José Armando Peñarrián.

Sí.

Aunque José Armando no nos quiera a nosotros.

En ese mismo momento el licenciado dio órdenes para que comenzaran los trámites.

Bueno, ¿y ya hablaste con José Armando?

¿Qué tal si a la mera hora sale con que no quiere separarse legalmente de Esmeralda?

Yo conozco a mi hijo perfectamente.

Sé que es firme en sus decisiones.

De todas formas, hoy hablaré con él cuando llegue para informarle de todo esto

Buenas tardes

No te vas a morir pronto, sobrino, estábamos hablando de ti

¿Ah, sí? ¿Y qué decían, si se puede saber?

José Armando, hoy le pedí al licenciado Díaz Mirón que agilizara tu divorcio

Pronto quedará separado definitivamente de Esmeralda

En el próximo capítulo...

No quiero tener problemas contigo.

Yo menos, Dionisio.

Este cuacu, me guarra.

Ya que no te llevas nada, antes pasas sobre mí.

Yo no puedo abandonar a un ser que es parte de mi propia vida.

Si José Armando rechaza a un niño que puede ser su hijo,

y usted puede olvidarse de que este niño lleva la orgullosa sangre Peña Real,

el problema no es mío.

Sino de ustedes.

¡Gracias!

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