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Original subtitles

Esmeralda

Te ves con la luz del corazón

Esperanza, esperanza

Tu amor es puro como el sol

Esperando, esperando

En estos ojos del amor

Esperando

Tienes los ojos del amor

Bueno, Sor Piedad.

Habla la señora Blanca Peña Real.

Quería avisarle que ya estoy de nuevo en la ciudad.

Y mañana mismo pasaré a visitarla

Si no tiene usted inconveniente

Por supuesto que no

Será usted bienvenida

Gracias

Estaré por ahí en la mañana

Hasta pronto

Hasta pronto, señora, y gusto en saludarla

Era una de nuestras principales benefactoras

Debe ser una persona muy bondadosa

Sí, muy bondadosa y muy caritativa

¿A qué hora quieres ir, Consor Piedad?

Quedé de ir temprano porque a mediodía tengo cita con el licenciado de Asmirón.

Si quieres yo te llevo.

¿De veras puedes, hijo?

Sí, de ahí me voy a la universidad a entregar unos documentos.

¿Y lograste hablar con Álvaro Lascano?

Sí, anoche se reportó a mi llamado.

¿Le preguntaste por Esmeralda?

No quise hacerlo por teléfono, se lo preguntaré hoy que vamos a comer juntos.

Por lo que veo todos están dispuestos a localizar a Esmeralda.

Sí.

Todos menos tú.

Adiós, Esmeralda.

Adiós, Ricardo.

¿Y ahora?

¿Qué tanto hablabas con la monjita, mi hijita?

Le pedí que me escribiera una carta para Florecita.

Quedamos de vernos en el jardín en un rato.

Les traigo una magnífica noticia.

¿Qué es? ¿Qué es, Ortega?

Hablé con la señora Socorro y quiere que la vayan a buscar,

a ver si les gusta el cuarto que renta.

Vive a las cuadras de aquí.

Por el dinero me dijo que no habría problema,

ella se va a adaptar a sus posibilidades.

¡Uy!

Eso sí me da rete, harto gusto, harto gusto.

Deme la dirección, madrecita, que ahora mismo la voy a ir a buscar, hoy mismo.

Sí, Adrián, hay que comer tempranito para irnos a la fiesta del pueblo.

Te quiero pedir que si vas al pueblo al ratito,

Pasas por el correo para ver si Esmeralda ya me mandó carta

¿Cómo crees que te va a mandar una carta así si él no sabe escribir?

Oh, pues, ella se las engañará para que alguien se la escriba

Pobrecitas, yo no sé para qué se fueron

Esmeralda tendrá sus razones

Ay, sí, las tendrá

Pero aquí podrían defenderse más fácilmente

Aquí estamos sus amigos, gentes que las quieren bien

Ay, qué pena que dos personas como José Armando y Esmeralda

Que podrían ser felices

decidieron separarse para siempre.

Yo también siento pena.

Porque un amor que iba a ser tan bello

murió casi al nacer.

¿Extrañas mucho a Gracielita?

Sí.

Mi vida sin ella no vale nada.

Tienes que conformarte, Adrián.

Tienes que hacerte la idea que todo terminó.

Piensa que fue un bonito sueño y acabas de despertarte.

Ándale, hermano, anímate.

Por lo pronto hoy nos vamos a divertir en la fiesta.

O saber si el festejo no acaba de marcar

¿Por qué?

Porque por ahí anda el indio feño

Sin oficio ni beneficio

Y donde se aparezca en la fiesta

Segurito se arma la boca

¡Órale, siriaco!

¡Échate otro pulgito!

No, felio

Ya no traigo fierros

Yo te invito para que no me dejes morir solo

No, de veras

Otro día

¿Qué cosa que yo te lo iba a pagar?

Pues oye, Ofeleo, ¿cómo lo hiciste?

Te has andado todos estos días metido aquí.

Empújele y empújele.

¿Y qué?

Pues, vea, me dio curiosidad.

¿De dónde sacas tanta lana?

Oh, pues es un negocito que tengo por ahí.

Pues anda re tedadigoso.

¿Se te iba a acabar?

No, león, ¿qué?

Pedito que ya no tenga hueco mi socio.

Y le pido mis ganancias.

Vas a acabar mal, Ofelio.

Siempre metido en cheluras.

Un día de estos te van a meter un susto que ya verás.

Todavía no nace el cristiano que se me quiera atravesar.

¡Hasta llega!

Quita esa cara, niña.

Parece que te traigo un funeral.

Hola, querido

¿A dónde van?

Voy a llevar a mi mamá a la casa de beneficencia

Ay, sobrino, Gracielita viene a saludarte y tú te vas

Y si quieres yo llevo a tu mamá y mi hija se queda aquí contigo

Bueno, claro, claro, si no te incomoda

Bueno, tengo que ir a la universidad si quiere acompañarme

Ay, pero por supuesto

Bueno, vamos a escribir tu carta

Primero que nada ponemos la fecha

¿A quién vas dirigida?

A Florecita, que es como mi hermana

Quiero decirle que estamos bien

Y que salude de mi parte a Fermín y a Melesio

Ellos son mis mejores amigos

Gracias, Tomás

Señora Peña Real, qué gusto verla

Pase, por favor

Gracias. Me acompaña la señora Fátima Peña Real, mi prima.

Bienvenida, señora. Sor Piedad está en su despacho.

Mientras piensas lo que les quieres mandar decir a tus amigos, yo voy rotulando el sobre.

Por aquí, por favor.

Así que en tu pueblo estas son las tres personas más importantes para ti.

Sí, aunque en un tiempo hubo alguien más, muy especial.

Un hombre que fue mi guía.

Con él aprendí a conocer muchas cosas a través de sus pláticas y su paciencia.

¿Y no le vas a escribir?

De él no quiero volver a saber nada en mi vida.

Así como me enseñó cosas bellas,

también me enseñó a conocer el sufrimiento y el desconsuelo.

Su medicina, doctor

¿Quién es ella?

Ya que no quiso guardar reposo

Al menos voy a estar al pendiente de que se tome sus medicinas

Ya, ya, ya

El médico me dijo que yo personalmente

No sé de memoria tu cantaleta

¿Con qué esperas?

Ver si se le ofrece algo más

No, que te vayas

Estrada

¿Qué has investigado?

¿Cómo que nada?

Tienes que hablar a los hospitales, a las delegaciones

A las casas de beneficencia, a todos los lugares

Mira, te llamo en la noche

Y espero que me tengas una noticia

Tengo que quedar contigo, Esmeralda

Listo

Hoy mismo llevo la carta al correo

Ahora te tengo una sorpresa

¿Qué es?

Sor Piedad, entonces mañana le mando la ropita

Gracias, señora Peña Real, usted siempre tan generosa

Yo también le voy a mandar algo de despensa, no mucho, claro

Porque mis ingresos no andan muy bien

Todo lo que nos puedan obsequiar para los niños es bien recibido

Y Dios nuestro Señor se lo tomara en cuenta

Así que yo te voy a ir haciendo las letras con plastilina

y te digo cómo se llama cada uno.

Primero hay que amasarla así para que sea blanda

y poder manejarla.

Qué bonitas son las risas de los niños.

Son una bendición de Dios.

¿Tienes solo niños aquí?

Principalmente.

Aunque si llega a esta casa alguna persona

que necesite auxilio,

También la atendemos, sin importar edad ni condición social.

Esmeralda.

Qué agradable es su piedad.

Sí, es un alma de Dios.

Hoy mismo iré a comprar la ropa que le ofrecí para los niños.

Ya ves que quedé en traerse la mañana.

Ay, querida, pero la puedo traer yo.

No todo lo tienes que hacer tú.

Te lo agradezco, Fátima, pero no me gustaría darte molestias.

Pero no es ninguna molestia, por favor.

¿Por qué lo piensas?

De todas formas, gracias.

Pero a mí me gusta hacer esas actividades personalmente.

Ahí está bien, como tú quieras.

No, querida.

Yo me voy a encargar de que no te encuentres con Esperanza.

Por lo que veo, todos están dispuestos a localizar a Esmeralda.

Sí, todos menos tú.

No puedo hacer nada, Graciela.

Me siento inútil, impotente.

Bueno, no te desesperes.

Ahora que hables con el doctor Lascano, tal vez tenga noticias.

Sinceramente lo dudo.

No sabemos si Esmeralda se vino para acá.

Tal vez decidió irse a otra ciudad.

Será como buscar una aguja en un pajar

No pierdas la esperanza, José Armando

Tendrá que comunicarse con alguien

Te aseguro que pronto sus amigos de la casa grande van a saber de ella

Es que...

Ni siquiera sabes qué decir

¿A?

¿B?

¿C?

Muy bien

A ver ahora

C

A

B

¡Muy bien, Esmeralda!

Vamos a hacer cuatro más

Hoy quiero enseñarte dos primeras vocales y cinco consonantes

¿Y ya voy a poder formar palabras?

Sí, por ejemplo, café

Sí, sí, sí

Enséñame más letras

Te prometo poner mucha atención y aprendérmelas

Está muy bien

Ay, ¿cómo le va a ir a Dominga, eh?

Bien, yo casi estoy segura de que se va a arreglar con doña Socorro

Es una mujer muy linda

Bueno, pues ustedes pueden instalarse cuando gusten, ¿eh?

A lo mejor le llegamos desde hoy

¿Trae muchas cosas?

No, señor Socorro, no, pues, pues ni tenemos

Ah, pues yo creo que será suficiente este ropero, ¿eh?

Uy, si hasta nos va a sobrar.

Bueno, pues ya son bienvenidas.

Señorita, soy la señora Peña Real.

Tengo cita con el licenciado Díaz Mirón.

Sí, señora. Haga el favor de pasar. La está esperando.

Adelante.

Señora Peña Real, adelante.

Gracias, licenciado.

¿Rodolfo?

¿Qué haces aquí?

¿Cómo que algo?

Dándole antecedentes al licenciado para que comience la búsqueda de Esmeralda inmediatamente.

José Armando tiene la esperanza de que Esmeralda se comunique con el doctor Lascano

El licenciado nos dijo que lo primero que hay que hacer

Es investigar si Esmeralda está en la ciudad

¿Y cómo lo van a saber?

No sé, sacarán en la televisión un retrato hablado

No sé qué tantas cosas más

Él es un hombre muy inteligente, sabe hacer las cosas

Mi amor, gracias por ayudarme

Bueno, ahora que ya estás más tranquila

Te sugiero que descanses, te ves agotada

Es que tengo varias noches de insomnio

No podré tener tranquilidad hasta que no encuentre a mi hija

Yo te sugiero que dejes para otro día lo de las monjitas y la casa de beneficencia

Quieren dar toda la tarde de compra, Rodolfo

Es que le ofrecí a Solviedad llevarle mañana la ropa de los niños

Pero ¿cuál es la prisa, querida?

Hay más tiempo que ir

Fátima tiene razón

Tú has estado delicada

No te presiones tanto, por favor

Está bien

Yo ya empaqué la ropa que te mandó la señora Rivera

Esa se la podemos mandar

Ya le ofrecí que yo con mucho gusto se las puedo llevar para que ella descanse

¿No lo crees, Rodolfo?

Es lo más prudente, Fátima

Te lo agradezco

Te vamos a extrañar, Esmeralda

Pero si voy a venir todos los días

Es que me he encariñado contigo

Pero en casa de socorrido te vas a sentir muy bien

¿Ya, mija?

Ya. Mañana te espero, Esmeralda.

Sí, madrecita.

Quiere que la traiga tempranito para que su Lucila le siga enseñando las letras.

¿Y usted también, Dominga?

No.

¿Te cree? Pues ya estoy re vieja para esos trotes.

No, no. Nunca es tarde para aprender.

Pues ya veremos, ya veremos.

No se preocupe, Sol Piedad.

Yo voy a hacer que Dominga también aprenda a escribir.

Yo me encargo.

Me parece increíble todo lo que me cuentas, José Armando

Imagínate cómo me siento

Pero cómo permitiste que una intriga te separara de tu esposa

No es una intriga

Ese maldito hombre me gritó que Esmeralda había sido suya

Pero le crees más a él que a tu esposa

¿Por qué, José Armando?

¿Es que no amas en verdad a Esmeralda?

No lo sé, Álvaro

La verdad es que ya no sé nada

Pues bien, ya que tú la has abandonado

Si Esmeralda me busca, yo estoy dispuesto a protegerla

No solo era Esmeralda, supe que es una mujer muy valiosa.

El hecho de que ese infeliz haya abusado de ella

no le quita las cualidades que tiene, al contrario.

Prefirió huir de ti antes que renunciar a su hijo.

Tú lo dices porque no sabes lo que eso significa.

Es muy cómodo hablar desde tu lugar.

Me gustaría ver qué harías si estuvieras en mi situación.

Si estuviera en tu situación, habría comprendido

la desdicha que Esmeralda está sufriendo.

Le daría mi confianza para que se sintiera segura.

La cobijaría con mi amor.

Si de veras la amas, lucha contra todo y contra todos para defender ese amor

Si no, déjala tranquila para siempre

Oigan, ¿ustedes qué anuncian?

¿Cómo dice?

Que quiénes son, ¿a quién buscan?

Pues a doña Socorrito, la portera

Ah, son sus nuevas inquilinas

Sí, ¿usted quién es?

Yo soy Epifania, una vecina.

La ciega.

Ay, qué pena.

Con esos ojos tan lindos.

Con mucho gusto, ¿eh?

Permítame, yo los ayudo.

Ay, qué amable, pero no, no, no se moleste.

No, no, no, no es ninguna molestia.

Permítame.

Venga.

Ya, hombre, ya voy, ya voy.

Ya, ya, ya estoy, ya estoy.

Ya están aquí sus inquilinas, atorito.

Pasen, pasen. Sean bienvenidas.

Gracias.

Pásenle, pásenle.

¿Tú eres Esmeralda?

Sí, señora.

Mira, ven a sentarte aquí.

De tu lado derecho está un sillón.

Ahí te vas a acomodar, ¿eh?

Aquí sí.

Gracias.

Eso.

Es muy bonita.

Ah, eso sí, desde chiquitita

Bueno, con permiso, voy a ir arreglando mis tíliches

Sí, vaya, vaya

Por acá, yo la ayudo

Pásenle

Quiero que se sientan como en su casa, ¿eh?

Gracias, señora

No, no me diga señora

Socorrito, así nomás

Está bien, socorrita

Oye, ¿ya comieron?

Ya, comimos con sorpiedad

Ah, es que les hice unas lentejas bien sabrosas.

Bueno, serán para la cena.

No se moleste, Socorrito.

Dominga y yo simplemente merendamos pan y café.

O atole.

Aquí también.

Además, cenamos lo que queda de la comida.

Sé que estás esperando un bebé, ¿eh?

Por eso tienes que alimentarte bien.

Gracias, Socorrito.

Ay, vas a ver qué hijo tan sano y tan chapeado vas a tener.

¿Y Blanca?

La dejé acostada.

Gracilita la acompañará un rato.

Qué bueno.

Ha pasado una noche muy inquieta.

Sí, sí.

Y se ve bastante desmejorada.

Ojalá que el licenciado Díaz nos tenga pronto noticias de Esmeralda.

Rodolfo, quiero preguntarte algo, pero...

Pero me da pena, dirás que soy una metiche.

Pena tú.

Aunque no lo creas.

¿Qué quieres saber?

¿Qué piensas hacer si aparece Esmeralda?

Primero que nada, ofrecerle esta casa que por derecho le corresponde.

Bueno, pero si se desapareció para huir de ustedes que son sus verdaderos padres.

Es obvio que no le interesa tener ninguna relación con los Peñarreal.

Es lógico, Rodolfo. Creció en el campo. Es... es una muchacha muy... silvestre.

Va a ser difícil que se pueda adaptar a nuestro círculo social.

¿Te imaginas lo que dirán nuestras amistades al saberlo?

A mí no me importa tanto eso como la tranquilidad de Blanca.

Precisamente hay que pensar ante todo en ella. Está en juego su salud y...

Y la verdad, aunque trata de disimular, a mí como mujer no puede engañarme.

Necesito pensar muy bien las cosas, Fátima.

No me quiero equivocar.

Piensa también en José Armando.

Es demasiado joven para destruir su vida.

Ha atado a esa mujer que no puede ser su esposa.

Y mucho menos la madre de sus hijos.

La única solución a este problema es la anulación de ese matrimonio.

Blanca jamás lo aceptaría.

Blanca terminaría por resignarse

Y José Armando tal vez con el tiempo

Reanudaría sus relaciones con Gracielita

Mi pobre hija

Con lágrimas en los ojos me dijo que lo sigue queriendo con toda su alma

Estoy segura que si José Armando volviera a ser libre

Mi hija no vacilaría ni un segundo en casarse con él

¿Por qué mientes, mamá?

No es verdad lo que estás diciendo

Hijita querida, no tienes por qué apenarte por lo que acabo de decir

Discúlpala, Rodolfo

Pero le había prometido no confesar sus sentimientos

Todo este asunto ha sido tan doloroso para ella

Por un lado ansía casarse con José Armando

Y por otro se siente despechada, humillada

Mamá, por favor

Está bien, está bien

Perdóname por haber faltado a mi promesa

No volveré a tocar el asunto

¿Cómo dejaste a Blanca?

Está recostada

Se estaba durmiendo, por eso preferí dejarla descansar

Me iré a verla

Bueno, nosotras nos vamos

Mañana temprano vendré a recoger la ropa para los niños pobres

Le ofrecí a Blanca que se los llevaría a Sor Piedad

No tienes que molestarte, yo puedo mandar a Nicolás

No, no, no, querido

Si Blanca se quedó, tranquila

Fue porque yo le ofrecí esa ayuda personalmente

Está bien

Como tú quieras

Te agradezco tus atenciones para mi mujer

Tío, por favor dile a José Armando cuando llegue que me hable

Con mucho gusto, hija

¿Ves lo que te digo?

Vamos

Vas muy linda, florecita

Ay, gracias, papá

Oiga, ¿cómo es Adrián para que se vaya conmigo?

¿Qué, no quiere ir?

Pues dice que luego me alcanza a la hora de la misa

Pero pues yo quería que se fuera de una vez conmigo y con Zenaida

Ya entiendo tu interés, ¿eh?

Mira, papá, yo veo re triste a mi hermano desde que la señorita Graciela se fue

Hermano no es hombre de ciudad

Él es del campo y tiene que olvidarse de ella

Y yo solamente quiero ayudarlo

No, no te apures, Florecita

Vete tú con Zenaida que al rato las alcanzamos

Yo me encargo de llevar a tu hermano

¿Se ofreció algo, Petra?

No, señora

¿Ya me puedes decir qué estás tramando ahora?

No voy a seguir permitiendo que me sigas involucrando

Ya, ya, ya, ya, deja de reprocharme

Cuando te enteres de lo que descubrí, te vas a ir de espaldas

Siéntate, Gracielita

¿Ahora qué vas a inventar?

¿Quién crees que está en la casa de los huérfanos?

Ella. Esmeralda.

Sí.

Cuando salíamos de la casa de beneficencia la vi en el jardín.

Por fortuna Blanca no se dio cuenta.

¿Comprendes?

La suerte está de nuestra parte y debemos aprovecharla.

Por ningún motivo deben saberlo tus tíos y mucho menos José Armando.

Tengo que pensar cada paso que voy a dar, no puedo equivocarme

Por eso tu insistencia en llevar tú misma la ropa sur piedad

Exactamente

Todo esto que estoy haciendo es con el único fin de que José Armando y tú reanuden su compromiso

Así que por lo pronto me vas a jurar que por ningún motivo se lo vas a decir a nadie

¿Entendiste?

A nadie

Así que usted es el doctor José Armando Peña Real

El doctor Lascano lo tiene en alta estima

Está correspondido, nos conocemos desde hace muchos años

Álvaro ha sido uno de mis más brillantes discípulos

Me hubiera gustado que siguiera mi especialización, la cirugía estética y reconstructiva

Pero se inclinó hacia la oftalmología y es un médico muy capaz y reconocido

Estoy de acuerdo con usted

Álvaro me comentó que usted quiere especializarse en mi área

Así es, doctor

Me agrada saberlo.

Pues bien, el lugar vacante que puedo ofrecerle por el momento

es en el Hospital de Cirugía Plástica del Distrito.

Bueno, como usted debe saber, es una institución dedicada principalmente

al servicio de personas de escasos recursos.

Así que, pues llegué a un arreglo con doña Socorrito.

Qué bueno que te dejó el cuarto a ese precio, Dominga.

Hay que procurar gastar lo menos posible.

Vamos a comprar solamente lo indispensable

Y quiero devolverle a José Armando hasta el último centavo del dinero que te dio

Pues la verdad no acabo de entenderlo

El dinero es tuyo, eres su esposa

Además tú eres la hija legítima de los Peñarreal

Para todo el mundo sigo siendo la hija de unos campesinos

Bueno, para el mundo pues que sí

Pero pues para ellos...

Dominga, no quiero hablar de eso

Voy a devolver ese dinero

Pues sea como tú quieras

Pero pues yo no sé cómo lo vamos a pagar, mija

Tú no puedes trabajar y yo, pues...

Pues yo no valgo para nada

Confía en Dios, Dominga

Él nunca nos va a abandonar

No llega, Florecita

Se me hace que Adrián ya nos tiró plancha

Es que viene bien saldando, Melecio

¡Melecio! ¡Melecio!

¡Adiós, Melecio!

¡Dígale, Florecita!

Oye, ¿qué sabes tú de mi reñita?

Yo todavía nada, ¿y tú?

No, yo menos

Pero, Fermín

Ay, viene al correo porque dice que un día de estos nos puede llegar una cartita por ahí de mi reina y que no le haga, que ella no escriba, que porque ella le pide a otro que le haga una cartita bien escribida y todo lo demás.

A ver si se gozan.

Vamos a ir a la misa.

Sí, sí, vamos ahí. Ahorita entramos.

No, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no

Tratan las casas de asistencia.

A lo mejor llegan a pedir ayuda, ¿no?

Bueno, mañana espero tu llamada.

Confío en que me tengan noticias de Esmeralda.

Doctor, ¿puedo irme ya?

Es que hoy es la fiesta del pueblo y ya dieron la tercera llamada a misa.

Voy a llegar tarde.

Vete, vete.

Además, seguramente van a andar por ahí los Lucero.

A ver si puedo investigar algo sobre Esmeralda.

Pues eso espero.

Entonces, hasta mañana.

Ahí le dejo su pastilla.

No se le olvide tomarla.

Acaba de irte.

Buenas tardes.

¿Dónde estarás, Esmeralda?

¿Dónde estarás?

Va a ser muy difícil para ti acostumbrarte a vivir en la ciudad, Esmeralda.

Ni para mí, ni se diga.

Harta gente, hartos camiones.

Me da rete harto miedo

Lo que a mí me asusta es tanto ruido

Como que es constante, siempre está ahí

Ya aprenderás a vivir con él, hombre

¿Y tu familia, Esmeralda?

¿Crees que se haya quedado por allá, por el campo?

Pues a lo mejor ya están aquí

A lo mejor ya andan rete cerquita de nosotras

Prefiero no pensar en ellos

Lo único que quiero es olvidar

Pues tienes que reconocer que tu mamá, la señora Blanca, es re buena

Está re depurada por ti

Sí, Dominga

No dejo de pensar en ella

Debe estar muy angustiada por mí

Ay, pues búscala, Esmeralda

Podemos, pues, localizarla por su apellido

O por tu esposo, el apellido de tu marido

No, Socorrito, no

Por eso no quiero hablar con mi mamá

Porque no quiero que José Armando sepa más de mí

Gracias, mamá

¿Y José Armando?

Está en la biblioteca, le llamó Gracielita

Ojalá que se reconciliaran

Eso solucionaría muchas cosas

Él no se puede reconciliar con Gracielita porque es un hombre casado

De eso precisamente tengo que hablar con él

¿Hablabas con Gracielita?

Sí, quería saber cómo me había ido con lo de mi nuevo empleo

¿Y cómo te fue? A mí no me has contado nada.

Muy bien, papá.

Mañana tengo que presentarme temprano para conocer el hospital y algunos colegas.

Ah, mamá.

Me dijo Graciela que mi tía Fátima pasará a primera hora por la ayuda para los huerfanitos.

Fátima insiste en llevar ella la ropa sorpiedad.

Déjala.

Quiere ayudarte de algún modo.

Se lo agradezco, pero yo quiero entregarla personalmente.

Nada de eso.

Tú tienes que cuidar tu salud.

Pero...

No hay pero que valga

Que tía Fátima vaya a la casa de beneficencia

Y tú procura descansar

No, no fue difícil convencer a Blanca de que me dejará ir en su lugar a esa casa de huérfanos

¿No quieres que por ningún motivo mi tía se vaya a encontrar con Esmeralda, verdad?

Pero por supuesto que no

Voy a investigar con sorpiedad qué hace ahí Esmeralda

¿Y tú no piensas salir esta tarde?

No, no tengo ganas.

Ay, hija, sal con tus amigos, diviértete.

No puedes estar siempre encerrada.

Sí, mamá.

Prometo seguir tu consejo, pero hoy quiero descansar, ¿sí?

Como tú quieras, Gracielita.

Como tú quieras.

Te extraño mucho, Adrián.

¿Por qué siempre andas tan serio, Adrián?

Así soy

Pero ahora, ma, como que tus pensamientos saltan muy lejos de ti

Puede ser

¿Qué tal, florecita? ¿Están buenas las enchiladas?

Ricas, sí que ha sabido desmirarlas

¿Ya sabes a dónde se fue?

No, ¿por qué me preguntas?

¿Por qué la vamos a extrañar?

Tantos años de verla, todos los días

Sobre todo la va a extrañar el doctor no la ver, ¿verdad?

Pues dime, que si yo llego a saber algo de mi amiga, no le voy a decir nada

¿Por qué te enojas? ¿Qué esperabas?

¡Yola, Dionisio!

Tan profanda es que nomás te alcanza para una cerveza

¿Te metes un trago de tequila?

Deberías cuidar tus centavos y no gastarlos al estaludo

Pues que te cuento, que ya se me acabaron

Pero no le han que, voy a buscar a mis dos y pedirles más centavos

¿Y asunto arreglado?

Más te cuento que los señores Peñarreal ya se fueron para la capital

Y no van a volver en mucho tiempo

No me provoques compadre

Fíjate del tonito que me hablas

A mí tus amenazas me tienen sin cuidado

Ándate con cuidado Dionisio

Que a ti y a tu hijo

Los traigo bien atravesados

Gracias

Gracias Adrián

¿De qué?

De bailar conmigo.

Buenos días, señora Fátima

Vengo a recoger la ropa para la casa de beneficencia

Aquí está ya, la señora Crisártan estuvo empacando

Avísele a Tomás que se la lleve al coche

Me voy

Luego paso a ver a la señora Blanca

Espera, Fátima

Vamos contigo

Sor Lucila me va a enseñar hoy diez letras más

Pronto podré escribir mi nombre.

Me da mucho gusto, Esmeralda.

Está llorando un bebito.

Sí, es en el cunero.

¿Quieres ir?

Sí, sí.

¿Ves a un niño?

No, es una bebita

Qué tierna

Su piedad, va, búsquenle a una señora

Trajele con las caras

A ver, extiende tus brazos.

Pero así, con cuidadito, ¿eh?

No hagas caer.

Aquí está, aquí.

Aquí está la cabecita, aquí están las piernitas, aquí está el cuertín.

¡Ay, cuidado!

Ya, ya, ya.

Ahora regreso, ten cuidadito.

Sí.

Vamos, Blanca, entremos de una vez

¿Sí?

Sí

Buenos días, Sor Piedad

Buenos días

Buenos días

Le trajimos un poco de ropa para los niños

A reserva de traerle lo prometido en la primera oportunidad

Le agradezco en nombre de sus pequeños necesitados su generosa ayuda

Pero pasen, pasen, háganme el favor

Ay, está llorando un bebé

Es en el cunero

No sabía que tuvieran niños tan pequeños

¿Puedo verlos?

¿Pero qué les ves?

Me encantan los niños

Mejor vamos, querida

Le estamos quitando el tiempo, Sor Piedad

Es verdad

Discúlpeme

No, no diga eso

Sor Lucila, lleve a las señoras al cunero, por favor

Con gusto

Gracias, Sor Piedad

¿No vienes, Fátima?

No, no, no. Yo las espero aquí.

Pasen, por favor.

No te pierdas mañana, Esmeralda.

El matrimonio de José Armando se anula y ya.

Déjale que haga su vida a nosotros, a nuestra y en Santa Paz.

El secretario del juez me contó que vino a preguntar

qué se necesita para anular el matrimonio entre Esmeralda y el doctor Peñarreal.

¿Quién es?

Te amo.

Y el esclavo con el amor

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