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Original subtitles

¿Me acompañas al baño?

Lucía, ya salgo.

¿Por qué te lo pides? Lucía, sal.

¿Qué pasa?

¡Sal! ¿Qué pasa?

Lucía, sal.

Pero si yo lo quiero hacer. ¡Lucía!

¡Lucía!

Lo siento, de verdad.

Por eso me ducho por las noches, para que no pasen cosas de estas.

No pasa nada, ha sido un accidente.

Bueno, no pasa nada, pero la próxima vez echa el pestillito, hija, cuando te

vayas a duchar.

¿Cuánto te duele, Lucía?

Oye, y si la llevamos a urgencias y salimos de dudas?

Ya, ya. Yo creo que es superficial, ¿no? Parece que es la piel solamente.

Además, ¿qué podríamos decir?

¿Que le cayó un rayo?

Ni siquiera hay tormenta.

Además, seguro le harían pruebas.

Lo siento de verdad, Lucía.

Sana, sana, culito de rana. Si no suena hoy, suenará mañana.

¿Siente mejor?

Un poco.

Me parece que yo sé lo que tengo que hacer.

¿Puedo quichillas, tal vez?

A ver, a lo mejor no te duele.

A ver cómo estás mejor.

Bueno, hasta mañana.

Venga, a la cama.

Puedo dormir contigo.

Buenos días.

Está despierta, Lucía.

Lucía, sabes que no puedes hacer eso. ¿Cuántas veces tenemos que repetírtelo?

Menudo careto tienes por las mañanas, ¿no?

¿Pero estás mirando al espejo?

Joder, es que aquí no se puede dormir con las que montas a las tantas.

Ya te vale, hija.

Le he hecho daño a Lucía.

¿No lo sabías?

¿Y le ha pasado algo?

Pues no, pero no quieren acercarse a mí.

No me extraña, claro.

¿Quién iba a querer?

Hace unos días salvé la vida de una persona con mis propias manos.

Pensaba que ya lo podía controlar.

Pero ahora... Estoy otra vez como al principio.

Joder, nunca voy a poder controlar esto, nunca.

Bueno, yo al principio tampoco controlaba nada.

¿Cómo? Como la semana pasada, cuando... Bueno... Pues eso, que no

era capaz de... De manejarlo.

Y luego, bueno...

No fue tan difícil.

Era cuestión de relajarme.

¿Tenemos?

Sí, claro.

Pues a mí tampoco se me da tan mal.

Mira.

Y cada vez mejor.

Hoy voy a preparar la especialidad de la casa.

Macarrones con tomate. Pero no te preocupes que le pongo mucho queso por

y no se nota el sabor.

Oye, ¿y tú no llegas tarde?

No, no creo que vaya a trabajar.

¿Queso? Dolor de cabeza.

Mirna.

¿Qué hacéis así?

Venga, vamos que nos vamos.

No ha funcionado.

¿Qué?

Que nos están dando besos, como hacen los papás y las mamás cuando se quieren.

Que el plan para rejuntarlos no ha funcionado.

Además, Jimena está muy seria con él.

Jimena está seria por mi culpa.

Mañana celebramos el día de la lectura.

Y algunos de ustedes tendrán la oportunidad de salir al escenario a leer

fragmento de sus libros favoritos.

Si es que tienen alguno, claro.

¿Pero cómo es eso de la relajación?

Porque no estoy haciendo yoga, precisamente.

A ver, a mí me servía cerrar los ojos y pensar en cosas que... cosas que molen.

Cuenta para nota.

Todavía no sé si escogen alguno de los poemas que hemos visto este trimestre.

Cosas que molen.

¿Algún voluntario?

Yo pensaba en buenos momentos.

Recuerdos felices que hayas tenido.

Venga, animaros.

Feliz. ¿Te acuerdas de lo que es eso, reina?

Un momento feliz.

A ver, los Castillo.

¿Se puede saber qué es eso que están hablando?

Porque está claro que resulta más interesante que la poesía de Becker.

Precisamente de la poesía hablábamos. Que es muy buena. Es muy buena.

Vaya, me sorprende que la conozca.

Teniendo en cuenta la atención que presta en clase.

Entonces le gusta, ¿no?

Vamos, me flipa.

De sandito estoy yo de que saque otro libro Becker. Me lo pillo fijo.

Muy bien.

Pues salga aquí y léanos un poema suyo, anda.

No, no, don Lorenzo. Que ya me callo. Perdone, ¿eh? No es una petición.

Es una orden.

Salga a la pizarra, por favor.

¿Qué pasa?

¿Está usted sordo?

Pues que no se atreve a salir aquí delante de sus compañeros.

Tanto comportarse como un gallito y al final resulta que es un cobarde.

Tranquilo, hombre, es solo una poesía.

No le va a morder.

¿Qué pasa, que además de sordo, también es usted mudo?

Pues sí, sordo y mudo, pero no manco.

Toma, fuera de la clase ahora mismo.

Y vaya al espacio del Lyft.

Andrés, ¿qué ha pasado?

Asuntos personales, lo siento.

Luego hablamos.

No se puede esperar más.

No es buena idea, Andrés.

¿Tienes una mejor?

Tu casa es la única opción.

¿Tienes habitación?

¿Estás seguro? Sí, es el mejor sitio. Sin ventanas, no da el exterior.

Aunque grite desde fuera no se escucha nada.

¡Ni te muevas!

¡Vaya carita de lápida, macho!

Pero oye, que no te preocupes, que ya te pasaré la foto. A ti y a todo el

colegio.

Porque Jimena se iba a enfadar contigo. Porque a los papás no les gusta que oiga

lo que piensan. ¿No?

No. Me pasó muchas veces.

Primero se enfadaban conmigo.

Y luego ya no me querían más.

Luego me devolvían al orfanato.

Pero Jimena no va a hacer eso.

Es buena.

Y sabe que tenemos poderes.

Pero no les gusta que los usemos.

No te acuerdas.

Hola, niños.

Tengo una buena noticia.

Ya tenemos cuento para el día de la lectura.

Blancanieves.

Bueno,

vamos a hacer una versión cortita. Pero como ya lo hemos leído tantas veces en

clase, nos lo sabemos de memoria, ¿no?

¿Repartimos los papeles, entonces?

¿Yo voy a ser el protagonista?

El cuento es Blancanieves, Borja, no puede ser.

Mi madre me mata.

¿Por qué?

Porque todos los años quiere que yo sea el prota.

Es lo que más ilusión le hace en el mundo.

¿Sí? Sí.

Una vez me decía que me iba a mandar al internado, en Irlanda. Pero como dice de

Peter Pan, se lo olvidó y me perdonó. Bueno, vamos a hacer el reparto de

por sorteo. Así que coged un papel y poned vuestro nombre en él.

Tengo una idea.

Que lo tenemos prohibido. Y más para hacer trampas.

¿Ya? Bien.

A ver, candidatos al papel de Blancanieves.

Echad aquí dentro vuestros papeles.

Bueno, pues suerte a todas.

Y Blancanieves va a ser...

¡Lucía!

Lucía, vas a tener que ensayar mucho para aprenderte el papel.

¿Tendrás quien te ayude? Se lo voy a pedir a mi mamá.

Muy bien.

¿Repartimos los demás papeles?

¿Qué pasa?

¿Hoy tampoco te vas a duchar?

No, es que no me hacen mucho de esos sitios.

Son peligrosos.

Bueno, por los hongos y esas cosas.

Oye, pero que no lo hagas por ti, ¿eh? Hazlo por tus compañeras.

Tranquila, que no me voy a sentar contigo.

Tú vas a una.

No lo sé, que el director quiere hablar con nosotros.

Pero como que tranquila, que seguro que no es nada, hombre.

¿Qué te pasa?

¿Dolor de cabeza?

Solamente quiero saber qué ha pasado.

Bueno, esta parece ya nuestra segunda casa, ¿eh?

Desafortunadamente, sí.

Les he llamado porque quería hablarles de su hijo mayor.

Díganos qué ha hecho.

Nada. No hace nada.

Ni atiende en clase, ni hace los deberes, no aprueba ni un solo examen.

Yo no sé de qué clase de colegio viene que le permitían todo esto. Bueno, era

colegio muy liberal.

Últimamente ha estado muy rebelde, pero es por la edad.

Tiene muy buen fondo, ¿eh?

Bueno, muy buen fondo.

Hace un rato no le ha salido con el profesor de literatura.

Le ha faltado al respeto gravemente.

¿Qué? ¿Que le ha dicho alguna palabrota, no? No, es que el chiquillo mal hablado

sí que es, ¿eh? No, le ha hecho un gesto obsceno con el dedo.

Mario. Bueno, cuidado.

Cuidado porque estas cosas a veces se confunden. Yo mismo muchas veces

Yo lo siento, pero no puedo permitir que siga tratando de esa manera al personal

del colegio. Como vuelva a causar un solo incidente más, nos veremos

expedientarle. ¿Y qué consecuencias tendría eso?

Su expediente iría a la Consejería de Educación. Ellos tendrían en cuenta su

historial y en base a todo eso tomarían una decisión disciplinaria. ¿Su

historial?

Pero qué cabrón es.

Aquí no me dejes las cajas, ¿eh?

Súbelas al aula de teatro.

¿Yo? No, Rita la canta ahora.

Anda, que para una vez que te pido que me ayudes con algo.

Oye, chavales, ¿me echáis una mano con esto?

¿Eh? ¿Qué pasa, macho? ¿Que ya estamos viejecitos o qué? Venga, hombre, que

un momentito. Venga.

Hombre, a lo mejor, no sé, si me das algo, pues... Diez euritos.

Algún día alguien tiene que escarmentar a esos desgraciados.

¿Pero que nosotros qué vamos a hacer? Son más y más fuertes.

Algo se puede hacer.

Espera, que yo te ayudo.

Hombre, menos mal que queda alguien desinteresado.

Muchísimas gracias.

De nada.

¿Y ahora qué te ha pasado?

Eso que acepto hoy ha sido... Vamos, nunca he visto que alguien le hiciera

tan fuerte a un profesor.

Bueno, en algo tenía que destacar, ¿no?

Pues me has puesto a cien.

Y ahora es hora que alguien le plantara la cara a ese capullo.

Eres muy héroe, culebra.

Además, que tampoco ha sido para tanto que le den.

Bueno, yo me voy, que por ahí vienen vuestros padres.

Bueno, ¿dos caretos? ¿Quién se ha muerto?

Nadie, todavía.

¿Qué tal con tu profesor de literatura?

No ha sido para tanto, Jimena. No ha sido para tanto.

Oye, hablamos mejor tranquilamente en casa de esto.

¿Has insultado a un profesor culebra? Ha empezado él.

En mi barrio si das, tienes que aprender a recibir.

Lo que pasa es que aquí la gente mea colonia y tiene la piel muy fina. Lo que

pasa es que aquí la gente es civilizada y no se comporta como si viniera de la

selva.

Lo único que te pedimos es que fueras discreto y que no llamaras la atención,

¿no? Ahora, por culpa de tus numeritos, están a punto de expedientarte.

¿Tú tienes idea de lo que significa eso para todos nosotros? ¿Lo sabes?

Yo creo que sí.

Todas las veces que me lo habéis repetido... Y te lo voy a repetir las

haga falta hasta que lo entiendas.

Si ese expediente llega al Consejo de Educación, se van a dar cuenta de que

Polly Castillo no existe.

Esa será la primera pieza del dominó que caiga después que harán todas las

demás.

¿Qué pasa, que quiere volver a la calle? ¿Es eso?

Pues no me lo preguntes dos veces.

¿Tú qué te crees, que eres el único que quiere volver?

Yo también tenía una vida antes.

Dormía en mi cama, tenía un trabajo que me gustaba...

Acostaba a mi hija en su cama toda la noche, pero todo eso se acabó.

Estás a punto de echarlo todo a perder.

Así que la próxima vez que un adulto te diga que hagas algo, dices, sí, señor,

agachas la cabeza y te tragas tu insolencia.

¿Entendido?

¿Entendido?

Sí, señor.

Sí, es cierto que vamos a hacer el principito.

Pero ha habido un problema con los presupuestos y los trajes de

los teníamos.

Sí, ya, pero el problema es que yo ya les he dicho a todos los padres que

seguro iba a ser el protagonista. Ahora no puedo quedar yo en ridículo delante

de todos.

Bueno, en lugar de principito puede hacer de príncipe. ¿El príncipe?

¿El que sale al final, le da un beso y ya?

Hombre, por favor.

La verdad es que ese papel no tiene mucha enjundia. No es que yo las vaya a

contar, pero muchas escenas no tiene.

Ya, pero es que el cuento es Blancanieves, Rosa.

Y lo suyo es que lo protagonice una niña. ¿Lo crees?

Por eso yo no me he presentado.

Nuria, como tú bien sabes, en el teatro griego los hombres... Ya, pero no

estamos en Grecia, Rosa.

Sí, ya lo sé, Nuria. Porque los griegos eran justos y tú no lo estás siendo.

Pero es que yo no quiero.

Eh, Rosa.

Perdona, no, es que he estado escuchando y a mí me parece que lo que estás

diciendo... No me parece procedente, Mario.

Porque no está bien escuchar conversaciones ajenas. A ver, Rosa, es

representación para que los niños se lo pasen bien.

Ni siquiera es la función de fin de curso. No es importante.

¿Que no es importante?

Pero si el día de la lectura me lo he inventado yo como presidenta de Lampa.

hasta tengo ahí fuera a mi marido ayudando a traer material con todas las

tan importantes que tiene que hacer. Mira, yo no puedo hacer más.

Siento que estés tan disgustada.

Pero el problema es que Borja no dijo nada en su momento y el casting está

cerrado. Lo siento.

Luego le hacemos esto a Hugo y es que ya verás, que va a cagar en los

pantalones.

Madre mía.

Hombre, abuelo, ¿qué pasa?

¿Con problemas de vejiga?

¿Estás hablando conmigo?

¿Me lo dices a mí?

¿Eh? Sí.

¿Y eso qué es?

¿Esto? Esto nada, esto es un juguete. ¿Un juguetito?

No estaréis usando eso para hacer el café con vuestros compañeros, ¿eh?

os puedo meter un marronazo.

¿Qué?

¿Qué no vas a hacer?

Mira, esta es de verdad.

Y como me enteré de que volvéis a fastidiar a un compañero vuestro, diré

vuestra me pareció real y que ante el peligro de que la usarais, no tuve más

remedio que disparar cuatro veces.

Buenos días.

¿Pero tú qué haces aquí?

¿No te habías ido?

Es que tenía unos asuntos en el baño. Pues mira, ya que estás, háblate con él.

Porque yo ya no sé qué más decirle.

¿Cómo le da lo mismo ser protagonista que segundo?

Vamos, justo lo que le hemos enseñado.

Aquí te lo dejo. Anda, ya va a la casa.

Es que tengo que ir a... a trabajar.

Querido, creo que la lectura diaria de tu periódico con tu permusito puede

esperar. Y de paso, habla con tu hijo y explícale de hombre a hombre qué

significa ser un ruano.

Me parece que te has equivocado del estuario.

Sí, está claro que sí.

Perdona, es que tenía mucha prisa y no me he fijado.

¿Qué? ¿Qué ha pasado?

¿Eh?

Nada. Es que, bueno, no deberían dejar fumar en ningún sitio.

Porque, visto lo visto, es peligroso.

Así que ya está, solucionado.

Sandra, ¿estás bien?

¿Qué? Que estás bien.

Sí, claro, si no pasa nada.

Ya. Y la cara esa tan seria que llevas todo el día tampoco es nada, ¿no?

Estás muy rara.

Bueno, es que yo no estoy rara.

Es que soy rara.

Bueno, supongo que un poco como todo el mundo, ¿no?

Yo no diría eso.

No me lo vas a decir nunca, ¿no?

¿Lo que te pasa? ¿Por qué estás rara o eres rara?

Eh, Sandra, que no tienes por qué confiar en mí.

Si total, yo solo soy el tío que te tira los trastos con tanta sutileza que un

poco más y te habrá una brecha en la cabeza.

¿Sabes una cosa?

Que si pudiera decírselo a alguien, pues tú serías el primero.

Pero no puedes.

Joder, qué misterio.

¿Qué es?

No sé.

¿Eres adoptada?

No, no, eso no.

Eso no.

Eres un alienígena.

Puede ser.

Ah, ya está.

Eres un hombre.

Sí. No pasa nada, ¿eh? Yo soy un tío con la mente muy abierta.

Así que... Sea lo que sea.

Si quieres.

Lo sé, Leo.

Pero es que no puedo, de verdad.

Lo siento.

Papá,

¿me decías que morderse las uñas estaba mal? ¿Qué?

No, tú lo flipas. ¿Eh?

No, nada.

Mira, vamos a jugar a un juego.

Aguantamos sin decir nada hasta que lleguemos a tu casa.

Bueno, no, a nuestra casa.

Hasta que lleguemos.

Papá, ¿qué significa ser un buen ruano?

Vete tú a saber.

Si no lo soy, mamá me va a mandar a un internado en Irlanda.

¿Dice eso?

Joder, tu madre es que a veces lo flipa. Yo no quiero irme de casa.

No va a hacer eso, ¿a que no?

Ninguno más mete a sus hijos de casa, ¿a que no?

A veces pasa.

¿Por qué?

Pues porque a los padres no les gusta nada como son sus hijos.

Pero eso a ti no te va a pasar porque eres un chico normal.

Un poco cabroncete, pero normal.

¿Qué? Tú tranquilo, que no le hagas ni caso a lo que dice tu madre. ¿Por qué

Pues porque a veces se le va un poco la olla.

¿Y eso qué es?

Pues es como que... que está un poco loca.

Ah, vale.

¿Pero dónde estabais?

Querían venir al mando para la animación.

A ver, fíjate, ¿qué?

¿Ya has tenido la charla con tu padre?

Sí, y ha dicho que... que no te haga caso.

Es que estás un poco loca.

¿Te parecerá bonito?

Por favor, Rosa, acabo de llegar. No me ha dado tiempo de sentarme.

Claro, siéntate. Que estarás cansado de no hacer nada de lo que yo te digo.

No sé de qué me hablas.

Claro, como estoy loca.

Mira, la profesora del niño piensa igual.

A lo mejor haces buenas hormigas, ¿eh?

Además que es de tu tipo.

Joven y guapa.

Pero bueno, ¿y eso ahora qué viene?

Pero bueno, ¿y eso ahora qué viene? No sé de qué me estás hablando.

Lo único que intento es que tu hijo sea un poco ambicioso en la vida. ¿Te parece

mal? o qué? Pues mira, sí, me parece mal porque es un crío y lo que tiene es que

ser feliz.

Si tú le dejas, Carmen.

Oh, claro. Y la felicidad se consigue siendo un mediocre, ¿no? O conformándose

con ser un policía de pueblo al que chulean hasta los niños del colegio.

mamá. ¿Qué?

Falco, mira que se está quemando y sale humo.

Nada quemada estoy yo hasta los llegadillos.

¿Qué tal el día? ¿El día? Muy bien, muy bien. Como otros anormales, ¿no?

¿Ha pasado algo?

Bueno, sí, pero no. Quiero decir que ya está todo bajo control. Todo bajo

control. Mario. ¿Mario, los chorizos?

¡Ay!

Papá, tú también quemas cosas como Sandra.

¿Quieres poder ir?

¿No viene Jimena a comer?

Eh, no. No, es que Jimena está... Bueno, que no está. Que no está y no sé dónde

está, hija. Así que no...

No viene. ¿Por qué? ¿Para qué la necesitas?

No, no.

Lucía va a ser la prota de una obra del cole y quería que Jimena le ayudase a

ensayar. Tienen que acordarse de muchas frases.

Yo no, porque tengo el papel de nanomudito, ¿sabes? ¡Qué bien, ¿no?

Pues nada, hijo, ensaya.

Culebra, ¿me ayudas tú? ¿Me puedes leer la parte del príncipe?

Yo es que de príncipe tengo muy poco, princesilla.

Lucía, ¿quieres que te ayude yo?

No. No te preocupes.

¿Y yo? ¿Te valgo de príncipe?

Ay, no.

Tú sí.

Venga.

Por el helado.

Muy bien, ya es la hora.

Vayan pasando los exámenes hacia adelante, por favor.

Venga.

Antes de terminar.

Castillo.

Creo que tiene algo que decir delante de toda la clase, ¿no?

Lo siento.

¿Perdón? No le he oído bien.

Póngase de pie, por favor.

Lo siento.

Muy bien.

Disculpas aceptadas.

Hace usted lo correcto.

Y se merece una recompensa.

Se ha ganado usted el derecho a ser uno de los que mañana salga a leer unos

poemas delante de todos sus compañeros. Ah, y tranquilo.

Que son de su autor favorito, Becker.

¿Perdón? Que no.

Qué elocuente.

Si no lo hace, le doy mi palabra que será definitivamente expedientado.

Es el que sí sabe lo que le conviene.

Mañana saldrá el escenario.

Gracias por ayudarme con todo lo de la obra, Mario.

No, mujer.

Gracias a ti por ocuparte de todo.

Incluso de Rosa.

Además, sacrificando tu tiempo con la cantidad de cosas interesantes que

que hacer.

¿Ahora?

No.

Estar aquí dibujando contigo es lo más interesante que me ha pasado

Pues qué mal, ¿no?

¿Cómo es que tú te viniste aquí?

¿Perdón?

Quiero decir, bueno, que tú eres una persona que seguro que encuentras

donde quisieras. ¿Por qué aquí?

Sí. La verdad es que no es lo que hubiera querido, pero tampoco tuve mucha

opción.

Pero bueno, no sé, hay que reconocer que este lugar tiene algo...

especial.

Imagino que tú pensarás lo mismo, ¿no?

Si no, no habrías venido.

Bueno, yo la verdad que vine aquí un poco empujado por las circunstancias.

¿Ah, sí?

Sí.

Sí, sí, pero... Pero ya me gustaba, porque el sitio está muy bien.

Sí, es muy tranquilo.

Eso. Y está todo muy cerca.

Y a mí me gusta mi casa.

Ya sé por qué no funcionó el plan con Gemena.

A mi papá le gusta la seño.

¿La seño?

Mi casa está a solo dos calles de la tuya.

¿Tú sabes dónde está mi casa?

Sí, bueno, el otro día pasé por delante en coche y os vi.

Casi somos vecinos.

¿Podrías venir a tomar algo?

Claro. Eugen me hace hacer una visita y... y te la enseña.

Falta verde por allí, ¿no?

Tira eso.

¿No tenemos bastantes problemas gracias a ti?

¿Qué es lo que no has entendido de lo que te ha dicho Jimena?

Aparte de que no sabe el castigo que acabamos de cumplir por lo de la caseta

guardia.

Si te expulsan, nos descubren a todos.

¿Pero no puedes leer un poco y ya está?

¿Por qué no quieres salir, eh?

¿Por ir de rebelde sin causa delante del profesor? ¿O porque te da palo recitar

una simple poesía?

Culebra, ¿por qué?

¿No hay ningún motivo?

Pues salga aquí y léanos un poema suyo, anda.

No, no.

Don Lorenzo, ya me callo. Perdone, ¿eh?

¿Y tu ficha?

¿Qué ficha? La ficha familiar en la que tienes que poner tus gustos y cosas

personales. Ah, ¿esa ficha?

Se me olvidó.

Culebra, ¿me ayudas tú a poder leer la parte del príncipe?

Es que el príncipe tengo muy poco, princesilla.

¿No sabes leer?

Tú jamás te negarías a leerle un cuento a Lucía.

Adoras a esa niña.

Por eso no quieres salir al escenario.

¿A que no sabes leer?

Es cierto, ¿no?

Muy bien.

Pues vete.

Pero si estás aquí, que sepas que aunque desaparezcas, tus problemas no van a

desaparecer contigo.

Eso tampoco sirve de nada.

No, que nadie sabe cómo ha sido. Pero han salido del baño blancos como mi

de mates. La pistola ya no la tienen. Y la foto esa tuya la han quitado de su

página web. Qué bien. Y a última hora, Juan en el gordito le ha pegado un

pisotón a Pablo que no veas.

Y el otro no ha dicho ni mu. Para mí que alguien le sacan todas las cuarentas

seguro. ¿Tú crees? Que sí, pero sea quien sea. Es que te juro que es mi

tío. Quería tutú de banda y de la madre que lo parió.

Gracias a él mucha gente va a dejar de pasarlo mal.

Pues sí.

¿Qué pasa?

Asco me das, mira lo que te digo. No quiero ni mirarte a la cara.

Pues es que no entiendo nada, la verdad, ¿eh? Tú estás desvariando.

No empieces a darle la vuelta a todo como siempre, Antonio, ¿eh? Yo sé muy

lo que he visto y lo que he oído. Te dije que te llevaras al niño. ¿Pero

loca o qué?

¿Cuántas veces tengo que repetirte que lo que cuentas no ha pasado?

Sí, claro.

Como cuando con la zorra esa de Susana López, ¿no? También eran imaginaciones

mías. Ay, venga, vuelto otra vez al tema.

Ah, por favor, que ya estoy harto, hombre. Ay, mira, que estás harto. Qué

rollo, ¿no?

Lo que no tienes es vergüenza. Lo que no tengo son ganas de seguir escuchando.

Pues vete.

Vete. Vete, vete.

La casa es mía.

Seguro que no la hemos pagado con tu sueldo miserable.

¿Es eso lo que quieres?

¿Es eso lo que quieres? Pues me voy. Me voy. Sí, me voy. Me voy. No te

preocupes. Me largo. Y así estaremos los dos tranquilos.

Y yo que pensaba que las cosas se habían arreglado.

Maldita sea mi estampa. Pues eso pensaba yo. Pero esto ya ha sido la gota que

colma el vaso.

¿Cuándo te vas?

Mañana mismo me voy. No te preocupes.

Que sí que sé leer.

Pero de culo.

Como un niño de seis años.

¿De seis años?

Es que a esa edad me sacaron del colegio.

¿Por qué?

Mi padre, que quería que aprendiera y que ayudara en el negocio familiar.

Los bolsos, las carteras...

Las cabinas de teléfono, los cajeros automáticos.

Y luego en casa... Ahí no te escolarizaba ni Dios.

En mi casa se daban clases a palos.

Y en la calle ya ni te cuento.

Culebra, lo siento, yo... Nada más lo siento yo, chispitas.

Como salga mañana a leer, se va a entrar todo el mundo en el nivel que tengo.

Van a mirar los expedientes y toda la mierda.

Ya.

Y encima, como no lo haga, el profesor este me va a meter un paquete y al final

acabamos en el mismo sitio.

Así que no sé yo qué es más jodido.

Bueno, pues le pedimos a Lucas que se transforme en ti y problema solucionado.

No, no, no, no.

No quiero que nadie me dé la cara por mí.

Tú lo que no crees es que Lucas sepa por qué tiene que dar la cara por ti, ¿no?

Tengo una idea.

Lucas, vete a dormir con Lucía. ¿Por favor? Vamos.

¿Qué pasa, que se te ha encendido la bombillita o qué?

Menos coñas y escúchame.

Vamos a grabar los poemas y los vamos a meter en tu cabecita desde el primer

verso hasta el último.

¿A grabarlos?

Sabes memorizar, ¿no?

Sí.

No podemos conseguir que aprendas a leer con fluidez en una noche.

Pero sí podemos conseguir que memoricen los 50 poemas de ese libro. ¿50 cosas de

esas? Sí. Bueno, alguno te aprenderás, ¿no?

Además, yo creo que si tenemos suerte te toca el que te sabes.

Tú estás de coña.

¿Qué pasa?

¿Que no te atreves?

¿O vas a tirar la toalla antes de intentarlo?

Afirmaba a sus ojos una lágrima y a mi labio una frase de perdón.

Habló el orgullo y zanjugó su llanto.

Y la frase en mis labios inspiró.

Yo voy por un camino, ella por otro, pero al pensar en nuestro mutuo amor...

Yo digo aún, ¿por qué caí

aquel día?

Y ella dirá, ¿por qué no lloré yo?

¿Tú qué haces despierta aquí a estas horas?

Me estoy esperando a Jimena.

¿Para qué?

Para decirle que soy Blancaneves.

Pero no viene.

Ya, bueno, es que tú sabes que ahora Jimena estos días está muy liada, ¿eh?

Es porque se ha enfadado conmigo por leerle en la cabeza.

No.

Ya que va, ¿eh?

No creo yo que Jimena se vaya a enfadar contigo por eso, ¿eh?

Siempre me pasaba lo mismo con todos los papás.

Yo ya sé que leer los pensamientos de la gente está mal, pero es que no puedo

evitarlo. Ya.

¿Tú crees que Jimena me iba a devolver al orfanato?

No, no, no, no, claro que no.

Mira, si aquí tuviéramos que devolver a alguien, en todo caso al que devolvíamos

era a Carlitos.

Tú ves que este siempre está rompiendo las cosas y tirándolo todo.

Pero no se lo vayas a decir, ¿eh? Este que sea nuestro secreto.

Me apunté a la obra del teatro.

Porque quería que Jimena se pusiera contenta y me perdonara.

¿Tú crees que no está enfadada conmigo?

Que sí lo creo.

Mira, a ver.

¿Qué estoy pensando?

Venga, concéntrate, sin miedo. Venga.

Estás pensando que esto te da un poco de grima.

Bueno, sí, vale, eso también es verdad. Pero aparte, ¿qué más estoy pensando?

Que a Jimena no le pasa nada conmigo.

¿Pero entonces por qué está seria?

¿Tú te fías de mí?

Eso aún sí, ¿no?

Bueno, pues fíate de mí cuando te digo que a Jimena no le pasa nada, que ya se

le pasará.

¿Podrá nublarse el sol eternamente?

¿Podrá secarse en un instante el mar?

¿Podrá romperse el eje de la tierra?

Como un débil cristal.

¿Podrá la muerte cubrirme con su fúnebre?

Podrá la muerte cubrirme con su fúnebre crespón, pero

jamás en mí podrá apagarse la llama de tu amor.

Vale.

Hola.

He hecho bizcocho.

Y no se me ha quemado.

Es muy tarde donde has estado.

Por lo menos mañana sí irás al colegio, ¿no?

Que los niños van a hacer una obrita de teatro.

Lucía va a hacer de Blancanieves y Carlitos le... ¿Qué me ha pasado, Mario?

Lo último que me apetece es meterme en un colegio lleno de niños.

Realmente Rufio está ahí por medio.

¿Tú sabes lo importante que es esto para Lucía?

La de ahora que se ha pasado aquí esperándote vestida de repollo para que

sintieras orgullosa de ella.

Lo sé.

Pero no... No.

No lo sabes. No digas lo sé porque no lo sabes.

¿Y sabes por qué no lo sabes?

Porque no has visto cómo se está comiendo la cabeza la niña porque piensa

estás enfadada con ella.

Fíjate.

Ni has visto su cara de pánico cuando me ha contado el miedo que tiene a que la

devuelvas al orfanato.

Y no lo sabes porque ni siquiera te has dignado a mirarle a la cara esta mañana

cuando he ido a hablar contigo.

Hoy es el cumpleaños de mi hija.

Y lo único que yo puedo pensar ahora es en que no voy a estar con ella.

No voy a soplar las velas con ella, ni le voy a regalar su tarta preferida, ni

le voy a regalar el disfraz de princesa que le prometí hace un año, ¿vale?

Hoy no puedo ni ver a Lucía porque me recuerda demasiado que mi hija no está

aquí.

yo no lo sabía. No tenías por qué, yo no te lo he dicho.

Si ahora mire, es verdad, tú también podrías haberme contado algo, que se

que en esto estamos juntos.

Yo no estoy segura de seguir en esto, Mario.

¿Cómo?

Que yo no sé si puedo seguir haciendo esto.

Seguir jugando a las casitas, ya que soy la madre de cinco niños y pretendiendo

que todo está bien.

No, Jimena.

Eres tú la que me lo ha repetido mil veces. Estoy solo hasta que sepamos qué

lo que está pasando. Esto es solo por un tiempo.

¿Cuánto tiempo?

En la comisaría no hay nada.

Y yo ya no estoy segura de qué más puede haber en esa libreta.

No hay ningún hilo de dónde tirar.

Y yo me estoy volviendo loca, Mario.

puedo más.

¿Que no puedes más?

¿Eso qué quiere decir?

Que así como estoy no puedo ayudar ni a ti ni a los niños.

¿Entonces, Jimena?

¿Puedo pasar?

Tengo una cosa muy chula que contarte.

¿Gimena?

Se enteró de esta mañana.

¿Me perdonas?

A partir de ahora me portaré muy bien.

Te lo prometo.

Pero jamás en mí podrá apagarse la llama de tu amor.

Venga.

Ya veo que lo tuyo también lo llevas muy bien.

Bueno, lo he intentado.

Lo que me dijiste de relajarme.

A ver.

Ahora no haces caso tú a mi, profe.

Cierra los ojos.

¿Ahora? Sí, cierra los ojos.

Y piensa en el mejor momento de tu vida.

No sé.

¿En qué pensabas tú?

En el día que metieron el talego a mi padre.

Hasta que lo sacaron.

por buena conducta.

Ven, anda. Que te toca a ti.

Te aseguro que tienes momentos mejores que yo.

A ver, piensa uno.

Y cierra los ojos.

Pues... Estoy con mi madre en la playa.

En el pueblo donde veraneábamos.

Y...

Ella sale del agua en bañador y tiene tripa.

Yo le pregunto que por qué está gordita.

Voy a tener una hermana.

Así que me pongo a chillar de contenta.

Y la gente se piensa que alguien se ha ahogado, que me he caído o me he hecho

daño.

Pero lo que me pasa es que estoy feliz de tener una hermanita.

Ya, ¿eh? ¿Qué estás pasando? ¡Dámelo!

Y peor si te pones tan roja. ¡Marta, que me lo des! Te parece que vas a

explotar. ¡Marta, dámelo!

¡Dámelo! Marta, ¿estás bien? ¿Te he hecho daño?

¡Joder!

Lo siento.

¿Se quedó ahí en el parque o no hizo nada más?

Nada más.

¿Cuándo va a ser?

Hoy.

¿Tan pronto?

Sí. Estoy harto de esperar a que me digan lo que tengo que hacer. Se acabó.

Va a ser hoy.

¿Estás preparada?

¡Va, mierda!

No, déjalo. ¿No ves que ya no da tiempo, que ya da igual?

A ver, yo te lo voy a leer y tú lo vas a repetir. Pues claro que lo veo.

Eres tú la que no te das cuenta de que todo da igual.

¿Cómo?

Que no va a funcionar. ¿No te das cuenta?

¿Entonces qué vas a hacer?

¿No te vas a presentar y jorobarnos a todos?

Es que para eso le digo a Lucas que se presente por ti.

Bueno, como tú.

Bueno, no sé, lo que sea, que se presente.

¿Entonces qué?

Que nos den a todos.

¿Qué más da?

Tú misma lo dijiste el otro día cuando casi nos pillan con la cámara de

seguridad.

Hoy esto.

Mañana será otra cosa. Pero tarde o temprano pues no van a pillar.

Y que yo no sirvo para estas mierdas, joder.

A ver, solamente tienes que poner un poquito de tu parte. Puedes aprender.

¿Sí?

Igual que aprendes tú a controlar, ¿no?

¿Saber qué?

que aprender a leer no es tan difícil, pero aprender a preocuparte por los

y dejar el orgullo de lado, eso sí que no lo vas a conseguir.

Porque para eso sí que no sirve.

¡Sorpresa! ¡Qué guay!

Ven,

cierra los ojos y pide un deseo.

Ir a la nieve, tía.

Bueno, no lo digas con voz alta, que no se te cumple.

Sí que se va a cumplir.

Que tú digas, mi amor.

Sopla.

¡Muy bien!

¡Muy bien! Foto con la tarta, chicas.

A ver.

¡Patata! ¡Patata!

¡Venga niños a desayunar!

¿Va a venir papá?

No creo, hijo.

¿Y si le llamamos y le decimos que venga?

Ya es tarde.

Tu padre se va de viaje.

¿A dónde?

¿A Irlanda?

¿Tú crees que hay algunos como nosotros?

Supongo.

No podemos ser los únicos en el mundo, ¿no?

Pues a veces lo parece.

¿Qué ha pasado?

Me transformé en una persona y la he cagado.

He hecho daño a la gente.

Pues bienvenido al mundo de Sandra.

Lucía me mira como... como si me tuviera miedo o me odiara.

Supongo que mi hermana también me miraría así después de lo que pasó.

Lucas, yo hago daño de verdad.

Y no sabes lo que me gustaría retroceder en el tiempo y poder evitar que todo

esto pasara.

Pero tú sí puedes.

Mario, ¿me echas una mano?

Si no me pido nada, estás caliente. Claro.

¿Está bien?

Sí.

No aproveches para mirarme el culo, ¿eh?

¿Cómo voy a hacer eso yo?

Es broma, Mario.

Ah.

Perdona, es que hace tanto tiempo que una mujer no me gasta esas bromas.

Una mujer que no sea mi mujer, que Jimena me gasta continuamente bromas de

estas. ¿Cuándo es a bombillas?

No pasa nada, Mario.

Conmigo no tienes que estar nervioso.

Hay confianza, ¿no?

Bueno.

¿Está bien?

Sí, sí, sí. Ya está, ya pasó. Cuidado.

¿Y ahora?

¿Hay confianza?

Un poco más, ¿no?

Gracias, Mario.

He venido corriendo.

Los tacones que... son muy altos.

Has ido a darme, ¿no? No.

Yo, Antonio, he venido a... que terminemos con este mal rollo que

¿Mal rollo?

Bueno, la pelea que hemos tenido tampoco ha sido para tanto, ¿no? ¿Que no ha

sido para tanto?

¿Me insultaste?

No, la verdad es que me rayé un poco, pero... Quiero decir que me pasé de la

raya.

Es que estaba un poco nervioso.

¡Nerviosa! Ya no sé lo que digo.

Has vuelto a pasarte con los ansiolíticos, Rosa. ¿Los qué?

Mira, Antonio, yo solo quiero que nos olvidemos de todo lo que ha pasado.

¿Que nos olvidemos?

¿Olvidarnos? Pero vamos a ver, ¿tú te acuerdas de lo que me dijiste ayer? ¿Lo

que te dije?

Pues... Un poco, pero todo, todo... No, es que estoy un poco mayor.

Te estás riendo de mí, ¿no? Es eso.

No, Antonio.

¿Qué tengo que decirte para que me perdones?

Lo que quieras, no me importa.

No te reconozco, Rosa.

Tú y yo sabemos que 20 años de matrimonio no se arreglan con dos

Eso es imposible.

Esta es tu familia.

Tenemos que estar unidos.

En lo bueno y en lo malo, ¿no?

Aceptarnos los unos a los otros con...

Nuestros defectos y nuestras cosas.

Tú no sabes lo que es estar lejos de los tuyos.

No poderles ver cada día.

¿Y tú sí?

Vas a echar en falta los desayunos y las comidas y las cenas.

Los ratos en los que no se dice nada.

Los olores.

Y están las peleas.

Echarás de menos las peleas. Y las reconciliaciones.

Y los gritos. Y todo.

Esta es tu familia.

No te separes de ella.

Mi taxi.

Entonces eso es lo que le pasa a Jimena.

A lo mejor si te ve de blancas nieves...

Se pone orgullosa y contenta, como dijo Borja.

No va a venir.

Está sola en casa y triste.

Porque piensa que su vieja está muerta.

¡Tenemos que hablar con ella!

¿Cuándo? ¡Ahora!

¡Tenemos que volver a casa!

¡Ey! ¿Qué hacéis? ¿De dónde vais con tanta prisa? ¡A casa!

¿Pero y la obra?

La obra da igual.

Tenemos que decirle una cosa muy importante a Jimena.

¿Y Mario sabe esto? No, no, por favor, no le digas nada.

Bueno.

Pero solo si me prometéis que vais a tener mucho cuidado por el camino.

Que yo no quiero que os pase nada malo.

Ni que sufráis ningún daño.

Ya lo sé.

solo cuestas que subir.

Cuando tengas poco a ver, pero mucho que pagar, y precises sonreír, cuando

tengas que llorar.

Cuando vayan mal las cosas, como a veces suelen ir, cuando fresca tu camino,

solo cuestas que subir.

Cuando yo el dolor te hago... No sabía que te gustara la poesía.

Bueno, la poesía, Raúlín, pero tu hermano recitando, eso no me lo pierdo

nada en el mundo, vamos.

Pues creo que te vas a quedar con la hermana.

Hoy tampoco te pasa nada, ¿no?

Bien, gracias.

El siguiente alumno encargado de la lectura de poesías de Gustavo Adolfo

será el señor Castillo.

Señor Castillo.

¿Alguien le ha visto?

Si alguien logra verle, por favor, de mi parte.

Le dicen que su ausencia tendrá consecuencias.

Disculpen un momento, por favor.

¿Quieres que te diga lo que me pasa?

¿Por qué estoy triste y preocupada?

¿Por qué utilizo guantes y me comporto de manera extraña?

Si tú quieres, sí.

Pues creo que lo vas a saber muy pronto.

Don Lorenzo, un aplauso, por favor.

¿Qué horas son estas?

¿Qué pasa, que yo soy poeta, no funcionario, no? A ver, prepárese.

Lea la de Moreton.

Oye, lo de la instalación eléctrica de este colegio es de traca, vamos.

Oye, ¿habéis visto a Carlitos y a Lucía? No.

Lucía. ¿Tú has visto a mis hijos, a Lucía Garnitos?

No, se ha ido parte de la luz del escenario.

¿Dónde está el cuadro de luces?

Ahí.

Quieta, quieta, quieta.

Podrá anularse el sol eternamente.

Podrá secarse en un instante el mar.

Podrá romperse... Podrá romperse el eje de la Tierra.

Como un débil cristal.

Podrá la muerte cubrirme... Podrá la muerte cubrirme

con su fúnebre crespón.

Pero jamás en mí... Podrá apagarse la llama de tu amor.

Bueno, pues ya está.

Pues otra vez que me has salvado la vida.

Bueno, esto para mí es rutina, esto lo hago yo todos los días, no te creas.

Mientras las ondas de la luz al beso palpiten encendidas, mientras el aire de

regazo lleve perfumes y armonías, mientras haya en el mundo primavera,

poesía.

Mientras haya unos ojos que reflejen los ojos que los miran.

Mientras responda el labio suspirando al labio que suspira.

Mientras sentirse puedan en un beso dos almas confundidas.

Mientras exista una mujer hermosa.

Habrá poesía.

María. Mario.

Es que esto es un error.

Es que es un error muy grande.

Mientras se sienta que se ríe el alma sin que los labios rían.

Mientras se llore.

Sin que el llanto acuda a anular la pupila, habrá poesía.

Cierra los ojos.

Ahora, ahora.

¿Sí? Cierra los ojos.

Mientras se sienta que se ríe el alma sin que los labios rían, mientras se

sin que el llanto acuda a nublar la pupila, mientras el corazón y la cabeza

batallando prosigan, mientras haya esperanzas y recuerdos,

habrá poesía.

Perdone por haber desconfiado.

Y enhorabuena.

Le he dado calambre.

Bien, damos por terminada las lecturas de las poesías de Gustavo Adolfo Becker.

Y ahora vamos a pasar a disfrutar del teatro. Pensé que no ibas a venir.

He dicho al taxista que se dé media vuelta.

¿Y eso por qué?

No hablemos de eso ahora, nadie.

Ya nos hemos dicho bastante.

Perdón.

Lo siento.

Lo lógico, uno que se sabe hacer respetar.

Bueno, en la obra de teatro de tercero de primaria ha habido una baja

Así que hemos tenido que recurrir a Blanca Nieves suplente.

Por lo menos va a ser protagonista, ¿sí o no?

Muy bien.

Sí, muchas gracias.

Venga, hasta luego.

¿Pero qué hacéis aquí?

¡Blanca está viva!

¿Por qué dices eso?

Es que esta mañana he hecho una cosa que está mal.

Te he leído la mente.

Da igual, ¿por qué has dicho eso, Lucía? Blanca puede ver el futuro, ¿no?

Y ella te dijo que ibais a ir juntas a la nieve. Y eso es que se va a cumplir.

Seguro que vais a ir juntas a la nieve.

Pero vosotros no tenéis una obra de teatro.

Lucía se lo ha saltado para decírtelo.

Aunque tampoco se sabía el papel muy bien. Eso no es verdad, mentiroso.

Pero yo me lo sabía mejor.

Porque hacías de mudo.

Pero me lo sabía muy bien.

¿No estás enfadada conmigo?

No.

¿Me vas a dejar?

Yo no te voy a dejar nunca.

¿Vale?

Pase lo que pase, ¿vale?

¿Quimera? ¿Quimera, están ahí los niños?

Ah, vale.

Perfecto, ¿no? Porque él... Bueno, dile que ya hablaré yo con ellos cuando

llegue a casa, ¿eh?

Vale, sí.

La obra.

Venga, que papá nos está esperando.

Vamos. Memorable.

Para no olvidar. Muy bien.

Bueno, pues nada, ahora... Ahora en un

ratillo estoy por allí, ¿vale? Muy bien.

¿A qué?

Puedo pasar.

Verás, Mario, no creo que sea el mejor momento. Estoy liadísimo con... Nuria,

solo quiero hablar de lo que ha pasado antes.

Verás, yo antes... No es que no te haya querido besar porque no quisiera.

Vamos a ver, no te he besado porque no quería.

Pero que no es porque no me gustes.

Que tampoco quiero decir que así abiertamente que me gustes.

Bueno, tú sabes que yo estoy casado. Pero aún así me parece que eres una

muy agradable.

Mario, para, me estás poniendo nerviosa.

Lo que quiero decir es que mi situación es muy complicada.

¿Y eso?

¿Puedes esperar un momento aquí, por favor?

Claro, claro.

¿Loría? ¿Loría?

¿Loría? Mario.

Lo siento.

Lo siento otra vez.

No, no.

Lo siento yo, Nuria. Yo es que... Vale, un ratito.

Ha

faltado

poco.

La niña está inquieta.

¿El traslado?

Echa de menos a su madre.

La niña podría haberse echado a llorar o vete tú a saber. Y ese tío ahí, a unos

pasos.

¿Sabes lo que habría pasado si llega a verla? ¿A que no sabes lo que ha venido

contarme Rosa Ruano?

Me ha dicho que estás liado con la profesora.

¿La conoces o qué?

Se llama Mateo y es mi hermano.

¡Hola!

¿Hay alguien en casa?

Mario, estás casado.

Pero eso no cambia lo que estoy empezando a sentir por ti.

Nos ha costado mucho llegar hasta aquí.

Pero ahora Mario confía en mí.

Y va a hacer todo lo que le pida.

¡Cuida! ¡Ayuda!

¿Por qué no volviste a casa y te dejó de pasar esa cosa? Es que no me ha dejado

de pasar esa cosa.

Sigo siendo el mismo.

Me gusta Claudia.

Estamos juntos.

No entiendo, no entiendo por qué no podemos salir como personas normales.

Leo, porque yo no soy una persona normal.

He encontrado algo en la libreta de Silvestre.

He encontrado el teléfono de su contacto aquí en Valle Perdido.

Oye, te recuerdo que este tío es la pieza más débil de la familia.

Y la llave para acceder al resto.

por primera vez pude controlarlo y y

puedo volver a hacerlo gracias confía en mi

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