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¿Veis? Un simple giro de muñeca que puede ahorrarnos muchos disgustos.
¿Me estáis escuchando?
Sí. Pues eso, a partir de ahora esta puerta siempre, siempre, siempre
Es la regla 1800.
Oye, Culebra, ahí fuera hay gente que nos está buscando, ¿eh?
Y luego está la vecina, que da casi más miedo.
Claro, nos puede pillar en una situación comprometida.
O en bolas. Si quieres que me ponga más ropa, no hay que comprar más.
Maestro. Mario, podemos subirnos ya, es que luego hay cola en el baño.
Y sobre todo si entras tú la primera.
A lo
mejor algún día sí que puedes
mover cosas grandes.
Ya.
A mí me gustaría mover cosas.
Aunque sean pequeñas.
Y no estaré escuchando todo el rato a la gente.
Y no.
No soy una quejica.
A lo mejor solo es practicar un poco más. Es que no me sale.
Inténtalo.
Muy fuerte.
Oye. Venga, bello durmientes, que llegamos tarde.
Ah, hacerme caso. Esa puerta la quiero siempre cerrada, pero siempre cerrada.
He cerrado yo la puerta.
Carlitos, hijo, ¿qué haces?
¡Hola!
Mierda, mierda, mierda.
Rosa, qué alegría. ¿Cómo estás?
¿Qué tal? ¿Qué tal?
Mario, tú sí que haces que una se sienta bienvenida, ¿eh? En esta casa siempre,
Rosa. Tú en esta casa siempre. Lo que pasa es que me pillas un poquito mal de
tiempo. Ya, ya, ya. Solo será un minuto, ¿eh? Aunque... Ojalá.
Es algo incómodo.
Seguro que sí.
No puedo. No vengo como vecina.
Vengo como presidenta de Lamba.
¿El qué?
La Asociación de Madres y Padres, que os hemos enviado información sobre el
festival, se dijo en clase a los niños y no habéis dado respuesta por si queréis
venir. ¿Festival?
No.
¿Qué pasa?
Los niños, ya sabes tú, trasteando que están... Pero cuéntame, cuéntame que me
interesa lo del festival. El Festival de la Integración Social entre Padres e
Hijos. Es un festival que, bueno, pues para que los padres se integren
socialmente con los hijos, porque si los padres no participan, los hijos
tampoco.
Festival de la Integración Social. Sí, que sí. ¿Y cuándo es?
Mañana por la tarde en el colegio.
Si estáis interesados, todavía quedan pendientes un par de cositas por hacer.
Podríais echar una mano.
Piénsatelo, ¿eh?
Ten en cuenta que es importante que deis buena impresión al vecindario. Porque
si no, la gente empezará a hablar. Claro, claro, claro. Pues muchas gracias
avisarnos, Rosa. Porque vale que os apellideis Castillo, pero no tenéis que
vivir en uno.
Claro. Y menos con las actividades del colegio.
Porque no será por falta de hijos, ¿eh? Claro. ¿Sí o no? Sí.
Venga. Hasta luego.
Adiós.
Contigo quería hablar.
¿Y eso?
Leo, sé que te haces el duro y que lo estás pasando mal.
Bueno, lo que quiero decirte es que lo vas a superar. Aunque ahora no lo veas,
pero lo vas a superar, te lo aseguro.
Y cuando lo superes, pues seremos amigos.
Gracias, gracias, pero no lo llevo tan mal.
Conmigo no tienes que disimular. Nos conocemos, Leo.
No, no, que te lo digo en serio.
Supongo que era lo mejor.
Por mí podemos empezar siendo amigos ya, vamos.
¿Ah, sí?
Pues si somos amigos, te puedo decir que estoy con Culebra.
¿Ves cómo no lo llevas tan bien?
A ver, a mí ese me cae mal.
Pero vamos, eso es cosa tuya.
Para que veas, mis padres mañana vuelven tarde, han quedado con unos amigos.
Y voy a hacer un botellín en casa, así que... Si os queréis pasar, trátelo.
¿Estás seguro?
Claro, claro, claro, que venga.
Oye, que ya hablamos luego, ¿vale? Que voy a hablar con Héctor.
A ver si su hermano se ha cogido las bebidas, que ya es mayor de edad.
Que no, Carleto, si no me enfado. Lo que pasa es que te he dicho ya mil veces
que no quiero que muevas nada.
Ni alto, ni grande, ni pequeño, ni mediano. No quiero que muevas nada,
¿Estamos o no estamos?
Ya está.
Oye, otra cosa.
¿Vosotros habéis oído hablar algo de un festival de la infancia social de los
padres o algo así?
¿No o no?
Pues menos mal.
Porque me suena a coñazo de los gordos.
¿Vosotros no queréis ir a una carrera de sacos?
¿Concurso de dibujos?
¿Degustación de tartas?
¿Títeres? ¿Piñata?
¿Cuentacuentos?
Carlitos.
¿Cuentacuentos?
A mí esto no me cuadra, ¿eh?
A ver, al que me diga la verdad, dos bolas de helado esta noche en la cena.
Bueno, no es que no queramos.
Es que Gemini y tú siempre estáis ocupados.
Y es que no queremos molestar.
Ella siempre está trabajando y tú estás liado en casa.
Comprando, preocupado de que nadie nos pille.
Además, el jardín dice que todos los años celebramos.
¿Podemos venir el año que viene?
¿Y este año también?
¿Vosotros queréis ir, sí o no?
Pues no se hable más.
Pero es que ya nos podemos apuntar, ¿no? ¿Cómo que no? Seguro que nos podemos
apuntar. Vosotros queréis ir a ese festival, ¿no?
Pues vais a estar en ese festival, como que me llamo Mario. Os lo prometo.
Y ahora para clase.
Venga.
Para vosotros y vuestros papás. Ahí también va a haber cuentos de eso.
Esto no es un cuento, es un cómic.
Estoy harto de que la gente siempre me tome por un crío.
Ya, la gente que te ve leyendo cosas de tíos en mallas que vuelan para salvar el
mundo y se hace una idea que no es.
Pasa mucho.
Ese es el problema, que nadie nos tome en serio.
Yo ni siquiera soy capaz de que me invitan a la fiesta que mi propio
organiza en mi propia casa mañana.
Una fiesta, pero no íbamos a alquilar una peli.
Ya, tío, pero ¿no tienes curiosidad por, no sé, una fiesta de mayores?
A ver, tío, nosotros somos como los nuevos mutantes.
Los X -Men en pequeño.
A ver, los X -Men son tíos que van por ahí salvando el mundo, viviendo la vida.
Y los nuevos mutantes se quedan en casa, viendo la tele, porque se supone que
son demasiado pequeños como para vivir una aventura.
Un X -Men iría a esa fiesta.
Se lo pasaría en grande.
En cambio nosotros somos como los nuevos mutantes.
Vamos, unos pringados.
¿Y por qué no vamos a la fiesta?
¿Cómo?
No sé.
¿Has probado a preguntárselo a tu hermano?
Ya, Mario, se me alegró mucho que hayas cambiado de idea, pero el problema es
que justo ya les había dicho a los otros padres que no ibais a participar. Ya,
Rosa, que a lo mejor he sido yo que no me he explicado bien antes, pero a
nosotros esto nos apetece muchísimo.
Bueno, y por otra parte, ya es hora de que vayamos conociendo a los padres de
los compañeros de Carlitos y Lucía. Y lo más importante, tus palabras, Rosa, que
han hecho media en nosotros.
No queremos aislarnos.
Bueno, vale.
¿Sí? ¿Seguro?
Ay, muchas gracias. No sabes la ilusión que les va a hacer a los niños.
No, pues claro.
Oye, esta tarde hay reunión en el club social, ¿eh? Nos vamos a repartir las
tareas. Ah, hay que hacer tareas. ¿Cuándo?
Pues se hacen, se hacen, sin ningún problema, claro.
Ah, tú no te preocupes que yo sé que en casa tenéis mucho follón.
Tú ven, y por ser vuestro primer año yo os doy algo sencillito.
Recoger la piñata o algo así.
Recoger la piñata.
Pues se recoge, Rosa, se recoge la piñata, claro, hombre.
Ser puntuales, ¿eh?
Porque vendrás con tu mujer, ¿sí o no? Claro, claro.
Bueno, pues entonces, a las cinco en punto, nos vemos.
En punto.
¿Festival de qué?
Festival de la integración del no sé qué. Es igual. La cuestión es que como
éramos los únicos padres que no participaban, pues yo le he dicho a Rosa
cuente con nosotros.
Hemos quedado esta tarde a las cinco para repartirnos las tareas.
Mario, me parece muy mala idea.
Jimena, ¿quieres por los niños?
Que yo entiendo que tengamos que estar aquí escondidos y todo eso, pero tampoco
podemos vivir encerrados en un agujero aguantando la respiración.
Hay que salir, vivir un poco. Si no, ¿de qué sirve todo esto?
¿Tú sabes que los niños no querían decirnos nada por no molestarnos?
Porque dicen que siempre estamos muy liados, que no tenemos tiempo.
Y tienen razón.
Y ahora más que nunca.
Mira. Mira lo que está subrayado en la libreta de Silvestre.
Estos son expedientes policiales, ¿vale?
Están clasificados por letras y números.
Esto podría ser un número de archivo que podría corresponder a una denuncia que
encontré la semana pasada relacionada con Villa Dorita.
¿Y si nos dice quién tiene relación con esa casa?
Hombre, como poder, poder podría ser, pero... Todavía no he encontrado los
archivos que empiezan con esas letras.
Tengo que buscar uno por uno. Y mientras hago como que los ordeno.
Tengo que seguir esa pista, Mario.
Los niños.
Solo quieren salir del agujero un rato.
¿Podrías ir tú solo? ¿Yo solo?
Va a quedar un poco raro, ¿no?
Van todos los padres y todas las madres y aparezco yo solo. Que va a parecer que
nos estamos divorciando.
Bueno, y luego está lo que comenta Rosa.
Que es que aquí al parecer a la gente le gusta hablar.
Y la gente ya empieza a hablar de que no nos integramos.
Que les parece un poco raro.
Y eso es un riesgo.
¿Necesitas algo?
Cambio de cinco.
Toma, anda. Te invito.
Bueno, te lo devuelvo mañana.
Oye, ¿qué haces mañana por la noche?
Vaya mierda máquina, ¿no?
Pero si era nueva.
Ya, ni idea.
Mis viejos no están y hago botellera en casa para los de clase.
Bueno, ¿entonces te vienes?
Sí, sí, claro.
Oye, ¿cómo llevas lo de Claudia?
La verdad que mejor de lo que me pensaba.
Estoy más relajado.
Se te ve muy bien.
Sí.
Bueno, supongo que la compañía ayuda mucho.
¿Ah, sí?
¿La compañía de quién?
Perdona, perdona. No te preocupes, si no...
Que no, que no eres tú.
Soy yo, ¿vale?
Que lo debes a Ari y tal, pues que no... Que lo siento.
Vale.
Sí, es como lo cuento.
Bueno, vosotras sabéis que yo no miento.
Que Sandra le eche la cobra al Leo.
Es patético. Le cuento que estoy con Culebra y al minuto, ¡zas!, se lanza a
comerle la boca a su hermana para darme celos. Claro, tía, si mata a dos pájaros
de un tiro. Estará rabiosa.
Cada vez estoy más contenta de haberle dejado. A ver si le va a gustar Sandra
verdad. Ojalá, porque le va a salir el tiro por la culata.
Resulta que Sandra es... del club de packing.
No me lo puedo creer.
Creo que nunca la han besado.
¿Quién te ha dicho eso, tía? Bueno, digamos que lo sé de primera mano.
O debería decir de primer guante.
No, eso sí que es pasión por el trabajo.
Aquí están todos los archivos con la letra Z.
Ya te digo.
Aquí los tenemos de todos los colores.
¿Ordenados de alguna forma?
Hombre, ordenados, lo que se dice ordenador, no.
Para eso está esto aquí, ¿no?
Sí, claro.
¿Va a venir Ximena?
Sí, sí, sí, seguro. Lo que pasa es que llega un poco tarde, pero venir viene,
seguro.
Es mentira.
Pero Rosa ha dicho que tenemos que ser puntuales, ¿no?
¿No vamos a poder ir?
Sí, hola.
Ximena, va a venir.
Rosa, oye, que no, que llegamos un poco tarde, sí. Las mujeres y la puntualidad,
que ya se sabe.
Ah, que habéis terminado ya.
Pero nos podéis asignar una tarea igualmente, ¿no?
¿O no?
No, no, es que no, tío, no, no me puedes hacer esto.
¿No puedes hablar con tu hermano para que nos pille, yo qué sé, un par de
botellos, aunque sea?
No, no creo, no creo.
Sí, pues sin bebidas ya me dirás tú qué botellón hacemos. ¿Me lo explicas?
Gracias.
¿Y si lo intentamos nosotros?
Claro, claro, sí, no se me había ocurrido. Vamos a la tienda del pueblo y
compramos nosotros.
Héctor, Tronco, que se conocen hasta el día en que nacimos.
Pues no sé.
Yo puedo conseguir alcohol.
¿Ah, sí?
¿Y dónde coño lo vas a sacar tú?
Si os consigo las bebidas, no os dejáis ir a tu hermana y a mí.
Dame la limita.
Te voy a decir una cosa.
Ni una botella menos.
¿Estamos?
¿Estamos? ¿Sí o no? Sí, sí.
¿Pero y de dónde vamos a sacar nosotros alcohol?
Déjalo en mis manos.
Tranquilo.
¿Es verdad lo que dicen?
¿Que no quieres besar a nadie nunca?
¿Y por qué tengo yo que contestar a eso? Ay, chica, yo lo digo por tu bien. Para
que la gente deje de hablar.
¿Entonces es verdad o no?
¿Qué?
Hola.
Yo soy Paki.
Quería decirte que me parece estupendo lo que estás haciendo.
¿Perdón?
¡Monja!
Mira, son unas frescas. Un beso es una cosa preciosa, pero cuando llega el
momento adecuado, no al tuntún. Si no es verdad, ¿podrías besarle a él, por
ejemplo? Un pico, aunque sea, para callar los rumores.
Un beso en la mejilla, a lo mejor.
Pero te he dicho que no tengo por qué... Ya, claro.
¡Estrecha! ¿Qué fiesta acaba a las once y media?
¿Y si eso es cuando se empiezan?
O cuando se acabó la del día anterior.
Ya lo sé, sé que es un poco pronto.
Un poco pronto, dice.
Pero si hasta la cenicienta se recogía más tarde.
Bueno, a no ser que la fiesta la diera el príncipe... el príncipe de las
galletas esas.
La verdad que el nombre este de... Lazarto o Culebra. Culebra.
Culebra, ¿verdad?
La verdad que te pega bastante.
Sí, porque eres un poco sabandija.
Hombre, pues ya puestos, mira.
Prefiero que me llamen Culebra a que me hagan la cobra.
No, tranquilo, que tú a mi fiesta no estás invitado. Qué decepción más
tío.
Bueno, pues nada, tendré que preparar yo mi propio guateque.
Y lleva cuidado, que lo mismo te queda sin gente.
Pues tan gente ni caso, ¿eh?
Que la han tomado contigo, pero supongo que algún día se les pasará.
Tú estás bien, ¿no? Sí.
Quédate con nosotros.
Anda.
Oye, que por tocar a alguien no te quedes embarazada, ¿eh?
Además, tú llevas protección.
¡Dámelo! ¡Que me lo des!
Si me das un besito.
Venga. ¡No me toques! ¡No me toques!
Vale, vale, vale.
Tranquilo. Tócalo otra vez si tienes huevos. ¿Sí? ¿Tú de qué vas?
Dáselo, anda.
Anda, toma.
Tú déjalo, que ya has hecho bastante.
¿Tú qué problema tienes con ella?
El que me ha buscado tu chica con sus rumores de niñata. Ese problema tengo.
¿Mi qué?
Mira, dile a Claudia que me olvide, ¿vale?
Ah, y de paso me olvide esto.
Yo he hecho lo que he podido, Mario. De verdad, pero... Pero no ha habido
manera.
Rosa, que yo lo entiendo, que os hemos fallado. Pero ha sido un problemilla de
Jimena y mío. Los niños no tienen culpa de esto. Ellos se merecen estar en ese
festival. Se merecen una buena... Por favor.
Tranquilo, Mario.
Que al final peleando muchísimo he conseguido que podáis participar.
Sí.
Eso sí, a cambio os vamos a pedir un poquito más de esfuerzo.
¿Por qué? ¿Qué nos ha tocado hacer?
Traer la piñata, como te dije.
Ah, bueno, pero eso está muy bien. Lo de la piñata está muy bien. Luego lo del
guiñol.
El guiñol.
Tenéis que elegir un cuento. Hacer las marionetas, el decorado y representarlo
mañana en el colegio.
¿Mañana? Es que este año se encargaban los padres de Sofía, pero...
Su papá se ha ido por un tiempo de viaje de negocios.
Vaya.
Ya, y cuando hablamos de representar al guiñol, hablamos de representarlo
delante de todo el mundo, ¿no? Hombre, todo el mundo.
Los padres, los alumnos.
¿Tú quieres que tu familia participe, sí o no? Sí, sí, quiero, quiero.
¿Ya está?
Lo que me faltaba hoy.
Bueno, ¿a ti no está bien arreglado?
Mierda. Un mal día, ¿no?
Espera.
Gracias.
O sea que no le beso y le falta tiempo para decírselo a todo el mundo y encima
llamarme monja.
Pero ¿cómo puede haber hecho algo así?
Es que eso lo hacen los gilipollas.
Tenía que haberle dado un morro y ferirlo vivo.
Ojalá fuera como dicen.
¿Estrecha?
Hombre, un poquito.
Pues por lo menos lo hubiera elegido.
Pero es que yo no he elegido nada.
Me toca ser así.
¿Y si no puedo besar nunca?
¿A nadie?
¿Por qué yo?
¿Por qué nosotros?
Yo qué sé.
Pero vamos, estas preguntas no se me hacen con un zonito en la mano.
¿Qué pasa, que te has ido una petaca?
No, ¿hay fiesta mañana?
Sí, en casa de Leo. No, una fiesta de verdad.
Organizada como Dios manda.
¿En la casa abandonada?
En Villa Dorita.
Sí, ¿eh?
Pero ahí no, no podemos.
¿Por qué?
¿No te has enterado?
Pero si estuvo mamá y lo registró todo, y ahí no hay nada.
¿Y cómo vamos a entrar ahí?
Hay criatura.
Por la puerta principal.
Con estas manitas ya está todo hecho.
Vamos, vámonos a casa.
Y colorín colorado, este cuento se ha acabado. Gracias, amado público.
Carlitos, ¿qué quieres? Que tenemos que terminar esto.
Es que hay una cosa que no entiendo.
¿Por qué Hercel y Gretel se van con su padre si su padre les abandonó?
Pues porque eran unos niños muy buenos que no lo cuestionaban todo, no como
otros.
Oye, ¿habéis cerrado bien la puerta?
Sí. ¿Seguro, no?
¿Todo bien en clase?
Sí, todo bien.
¿Seguro?
Hay que ver, ¿eh?
Los niños no paran de hacerte preguntas y los adolescentes nunca te contestan
las que tú le haces.
Hola.
¿A buenas horas?
Hemos tenido un lío impresionante. Y encima en el último momento apareció
Antonio con un montón de permisos que tramitar y no he podido decirle que no.
Lo siento, de verdad.
También vas a tener mucho trabajo y no vas a poder venir a la obra.
Claro que iré.
Te lo prometo.
Bueno, anda, venga.
A limpiaros, que esté lleno de témpera, que yo no sé lo que habéis hecho.
Podrías haber llamado, ¿no?
Es que no ha parado hasta ahora, Mario.
Encima me he quedado sin batería en el móvil. Bueno, un desastre. ¿Y vosotros?
¿Queda la reunión? Bien, muy bien.
Mentira, mal, muy mal. Un marrón.
Tenemos que hacer el teatrillo.
Y para mañana.
Vamos, que no nos da tiempo ni a montar el tenderete, que le vamos a tener que
pedir a Rosa que nos deje el decorado del año pasado.
Ah, y otra cosa.
Yo no puedo hacer todos los personajes, así que tienes que hacer de madrastra.
Vale, lo siento.
Yo más.
Si hubieses llegado antes, te hubiese tocado un personaje más agradecido.
Ea.
Creo que tengo fiebre o algo.
No, ¿estás bien?
¿Seguro? Sí.
Vale, pues entonces me voy a dar una vuelta.
¿Y qué cuento habéis elegido?
Hansel y Gretel.
Te presento al padre.
4 .90.
Hombre, no lo había visto entrar. ¿Qué tal?
¿Qué tal?
Bien.
Quería... ¿Lo mismo de ayer?
No, no, no.
No, no, hoy cambiamos, hoy... ¿Tú qué tal? ¿Todo bien?
Bien. Ya con ganas de irme a casa, pero... Bueno, no me puedo quejar.
Me alegro.
Dame dos botellas de whisky, dos de ron y una de vodka.
Duro el trabajo con la policía, ¿no?
Sí, sí.
Sí, sí, muy duro.
Bueno, no tan duro como para ponerme en pedo, plan alcohólica.
Es que tengo una fiesta.
Bueno, en realidad es una cena familiar.
Y, bueno, por si alguien se anima, plan mi cuñada, mi suegra.
¿Te importa ponérmelas aquí?
Confianza medioambiental.
Muy bien.
Es de mi hijo.
¿Y el whisky?
No lo veo, Mario.
Que no, que si la cosa sale mal y Carlitos se pone nervioso, por ejemplo.
Y ya sabemos lo que pasa cuando Carlitos se pone nervioso.
Nos ponemos en peligro de forma tonta.
Se suponía que le íbamos a salvar la vida a estos niños y en vez de eso
poniéndole caritas a los guantes.
Hay muchas formas de salvarle la vida a la gente, ¿no?
Además, los hermanos Grimm son unos misóginos.
Que lo sepas.
¿En qué te vas a padecir eso?
¿Quién era la mala en Blanca Nieves?
La madrastra.
Y aquí, y en La Cenicienta, y en La Bella Durmiente... Jimena, La Bella
Durmiente no es de los hermanos Grimm. Tú le tienes ojeriza.
Y aquí la mala no es la madrastra, es la bruja.
Da igual.
La bruja, la madrastra... Las malas son siempre mujeres.
Ese es el mensaje que le queremos dar a los niños.
Bueno, pues no sé, pues contamos otro cuento.
¿Qué te digo yo?
Ricitos de oro.
No, ese tampoco.
Porque al fin y al cabo es una rubia que ocupa la casa de unos osos para beberse
su ropa y acostarse en su cama. O sea que tampoco salimos bien paradas, no,
tampoco.
Mira, Jimena, yo sé que esto puede sonar un poco ridículo y más con esto en la
mano.
Pero no lo es.
No.
No porque... Porque sí, vale, a lo mejor son cuentos machistas y no te digo que
no, pero...
Pero acaban bien.
Y eso hace que te olvides de los problemas.
Carlitos y Lucia lo han pasado fatal.
Y necesitan los cuentos.
Y no solo ellos, ¿eh?
Yo creo que Culebra, Sandra, Lucas, todos, incluso nosotros, también
necesitamos los cuentos.
Porque...
Porque no hay nada malo en pensar que al final el príncipe besa a la princesa y
todos son felices.
¿Qué pasa?
Que la puerta estaba abierta y creía que había entrado un ladrón y se había
puesto a leer la libreta de Ximena.
Ojalá todos los ladrones fueran así.
No te preocupes, ya paso.
Es que yo he oído un ruido.
¿Qué es eso?
¿Qué pasa? ¿Que es que tienes las cabeles como los gatos?
¿Podrías transformarte en un gato? Así eres nuestra mascota. Aunque prefiero un
perro. Pero bueno.
Anda tía.
¿Tú qué tienes ahí?
¿Cómo? ¿Qué tienes en la mochila? ¿No te hagas el loco?
¿Aquí? Ah, nada.
Libros, carpetas, lo normal.
Claro que se te puede dejar el decorado del año pasado, pero te digo una cosa.
Aquí la gente es muy crítica y no gustó mucho, ¿eh?
Bueno, pero eso ya nosotros lo tuneamos.
No te preocupes.
Vale, vale.
No le hagas caso a mi mujer, Mario. Pasa más de casa, que se aburre mucho.
Bueno. ¿Qué te voy a contar yo a ti?
Bueno, no creas, ¿eh? Que no... Ah, no te quejes.
Que ya me gustaría a mí estar como tú. De esto no estaría yo tan seguro, ¿eh?
Que sí, hombre, que sí.
Tranquilito en casa. Y con esa joya de mujer.
Bueno, ahí sí, ¿eh? Ahí sí te doy la razón. Es que lo hace todo. Y todo bien.
Al trabajo me refiero.
Y mucho. Lo hace mucho.
Porque me llega unas horitas. Un ejemplo de dedicación. Es ella misma la que se
quiere quedar voluntariamente.
Yo que tú estaría muy contento.
Contentísimo, sí.
¿Aquí lo tienes?
¡Ay, mujer!
¡Ay!
Pues, pues, muchas gracias.
Venga, de nada.
¡Hasta luego!
¡Pero este cacabro!
Los libros eran arpeta, dices.
Trae. Quita.
¿Qué llevas? ¿Dos de whisky?
¿Una de vodka? ¿Dos de ron?
¿En quién te has convertido para conseguir todo esto?
Deme lo de este, digo.
¿Y si no qué?
¿Vas a decir a Mario que te lo he quitado?
¿O a Jimena?
Queda confiscado.
Bueno, mira lo que me han hecho.
Menos mal que tengo otros pares.
Yo no encuentro los míos.
Gemena.
Tenemos que hablar.
Siento mucho haberme quedado dormida.
Ya. Y yo siento mucho que me mintieras.
He encontrado archivos que empiezan por las mismas letras.
¿Ah, sí? Sí. Qué bien, ¿no?
¿Y ya lo has encontrado?
¿Qué está pasando con nosotros, Gemena?
¿Te necesitamos?
¿Para qué? ¿Para montar un espectáculo de marionetas?
¿Tú te das cuenta de lo que me estás diciendo, Mario?
¡Ayer!
Es importante para los niños y es importante para mí.
Pero claro, eso a ti te da igual, ¿no? ¿Qué quieres de mí, Mario?
Pues quiero que elijas.
Quiero que me digas si vas a tener un segundo para algo más que no sea
papelotes y agarrarte a clavos ardiendo o nos vas a ayudar.
Si tengo que elegir entre seguir una pista que me lleve a recuperar a mi hija
jugar contigo a las marionetas, está claro.
Pues yo solo no pude hacer que esto funcione.
Pues a lo mejor no funciona y nos tenemos que dar cuenta ya.
Esas van a 220, muy buenas.
Hombre, ¿qué tal?
¿Qué tal ayer la fiesta?
Guay.
Vamos a hacer otra y todo.
¿Ah, sí? Solo tengo esto. Ponme lo que puedas de whisky, ron y vodka.
Muy bien.
A ver, dos de ron, una de whisky y una de vodka.
Te sobran cinco euros.
Pues dame una lata de cerveza.
Aquí estamos.
Bolsa no quieres, ¿no?
Por la capa del zono.
Yo tengo una fiesta.
Con las cuñadas y la suegra.
Ya se sabe.
Toma. Muchas gracias.
Adiós.
Ya tenemos la entrada al botellón de tu hermano. Joder, tío, algún día me dirás
cómo lo has hecho. Sí, algún día. Bueno, vamos a guardarlas ya que no nos
pillen. Dios, me siento como si hubiese cumplido quinto.
¿Qué digo? Quince, dieciséis, dieciocho años.
Tío, eres el mejor. Ya, pero tuve un problemilla.
Casi me pillan con las manos el amor.
¿Señores?
Son de mi tía.
Estupendo.
Porque quiero tener una reunión con ella.
Dígale que puede pasar a recogerlas en cuanto quiera.
Perdón, caballero.
Mierda, mierda, mierda.
Bueno, tío, tranquilo, no pasa nada. ¿Cómo que no pasa nada si te las ha
a su despacho?
Ya bueno, pero no va a estar siempre dentro, ¿no?
¿Nos vamos a almorzar?
No, me quedo.
Quiero terminar de organizar todo esto. Nada, me faltan un par de cajas y ya
está. Bueno, pero te quedas sola.
Sí, no importa.
tiene que estar ahí.
cerrado con llave.
Espera, déjame a mí. Pero tío, vigila.
Tío, que viene, que viene.
Hola, buenas.
Que me había dicho el conserje que estaban por aquí mis botellas.
Ya, pero entienda usted que no puede entrar en mi despacho si yo no estoy en
y mucho menos andar rebuscando entre mis cosas. Eso es inadmisible.
Sí, sí, entiendo, entiendo.
¿Y las puedo llevar ya?
En cualquier caso, tenga en cuenta que los alumnos no pueden meter bebidas
alcohólicas en el colegio.
Claro, claro, claro.
Que ha sido una chiquillada.
Lucas es muy buen tío, de verdad.
Si alguna vez mis hijos la montan, usted dígaselo a él. Que él me avisa y yo
vengo enseguida.
Sobre todo si la lía mi hijo el mayor.
Ese chico es conflictivo.
Vigílenlo ustedes cerca.
¿Algún problema?
¿Qué sabemos de los nuevos?
No mucho.
Que esta tarde van a hacer el espectáculo de marionetas. ¿Ah, sí?
Pues entonces no me lo pierdo.
Hay algo en ellos que no me termina de encajar.
Es la casa abandonada que viene el camino bajando al bosque.
Sin horario, sin padres y con mucho alcohol.
Claro.
No loco, pero con mazo de alcohol, ¿eh?
Anda, fantasma, no te lo crees ni tú. A ver, chiquitín.
¿Qué sería un botellón sin alcohol?
Además te va a sobrar. Te invita a la casa.
Ah, y vosotros ponéis la música, ¿vale?
Además el volumen que creáis, que no hay vecinos a los que molestar.
Ni horario de cierre. Qué guay. Vamos, el mejor carito de la zona.
¿Eh, chicas?
Y bueno, yo qué sé, si...
Si tú te quieres venir, también puedes.
Con que traigas las medias noches con foie gras y las guisadas.
Vente, tío.
No es buena persona, Sandra, te lo dije.
Supongo que ahora entiendes por qué le dejé.
Ya.
Sandra, mira... Pero vamos a ver, ¿que no lo entiendes o qué?
Que la dejes en paz.
Gracias.
Nada, chica, para eso somos las amigas.
Tío, ¿cómo lo has hecho?
¿Te has metido debajo de la mesa o qué?
En el armario. Casi me muero de cartofobia.
Leo, tío.
Oye, que tenemos las botellas.
¿Ah, sí?
Pues mira, te las dais al primo de este. Que ahora está montando la fiesta él.
Yo paso.
Oye, ¿tú sabes dónde es?
No. Pero me puedo enterar.
Aunque no creo que a mi primo le haga mucha gracia.
Por eso no le voy a pedir permiso.
O sea que luego nos vamos de fiesta.
¿Tú tienes cara de que te hace falta una fiesta?
Puede, pero es que no quiero ver a nadie de los que van a ver allí.
¿A nadie?
¿Seguro?
Papá, ya es casi la hora.
Sí, sí, lo sé, Carlos, pero es que estaba esperando un poco, a ver si...
viene Jimena?
No, Lucía, Jimena no va a venir.
No sé si va a volver a casa.
Pero nosotros sí que vamos, ¿no?
Hombre, ¿qué si vamos a ir? Por supuesto que vamos a ir. No solo vamos a ir,
sino que con vuestras marionetas y mi cuento vamos a arrasar. Es que el
entero se va a partir las manos ahí aplaudiéndonos a nosotros.
Lo que pasa es que nos vamos a ir andando.
¿Y la piñata?
La piñata.
Pues la piñata... Pues mira, Carlos, hay veces en la vida que no se puede tener
todo. Ya está.
¿Entonces qué van a decir los otros niños si no llevamos la piñata?
Es que ¿saben lo que pasa, Carlos? Que para llevar la piñata tenemos que coger
el coche. Y si cogemos el coche nos puede pasar algo. Y si nos pasa algo,
pueden coger la matrícula. Y si nos cogen la matrícula, nos cogen a
Y aparte que hace 20 años que no cojo un coche. Vamos, desde que me saqué el
carnet de conducir.
Oye, si tienes las llaves del coche, si quieres, os acerco yo.
Bueno, y si no las tienes, le hago un puente.
Que no tardo nada, ¿eh?
¿Y tú desde cuándo conduces?
Desde los 11, ¿eh?
La madre que te... Pues no, perdona, pero no, eso sí que no, eso es ilegal,
lo que nos faltaba, vamos.
Vale, conduzco yo.
Pero si no sabes.
¿Cómo que no?
Sí, si yo, si esto yo... Esto es como montar en bicicleta, que nunca se
ya.
Si hubiésemos ido en bici ya hubiéramos llegado.
¡Vamos tarde!
Bueno, ¿no conocéis el cuento de la liebre y la tortuga? Pues eso.
Papá, unos hombres nos han adelantado corriendo.
Son atletas, carritos, esa gente no cuenta.
Además, si el coche no tira, ¿qué queréis que yo haga?
Papá, nos están pitando.
Hijo, pues, será alguien que me conozca.
A lo mejor sí que te conoce, que se estaba acordando de tu madre.
Lucía, no se lee la mente de los conductores, ¿eh?
La siguiente rotonda a la izquierda. Además, tranquilos, estas cosas siempre
empiezan tarde.
Huele a quemado.
No huele a quemado, Lucía, huele a coche normal y corriente, a eso huele.
Que huele a quemado.
Que huele normal y corriente, te estoy diciendo.
Mira, yo reconozco que soy un poco negado con esto, pero no es culpa mía.
¿Tienes el plan de malachado?
Ah, pues sí, Lucía, olía un poco a quemado.
Qué bien va esa hora, ¿no?
Oye, vale, lo del freno de mano es de novato.
Pero estamos llegando o no estamos llegando, ¿eh?
Hola, buenas.
Hombre, buenas.
Son ya ustedes mis mejores clientes.
Ah, muy bien.
Veníamos por lo de la fiesta.
Ah, la fiesta.
Pues ya solo me quedan ron y vodka. El whisky se me ha terminado.
Whisky.
La fiesta infantil. Venimos a recoger una piñata a nombre de Rosa Ruano.
Oiga, ¿esto qué es? La piñata.
Esto no es una piñata, esto es un piñatón.
¿Dónde llevo yo esto, Dios mío? ¿El coche tiene vaca?
No. Y encima con los rempicones que vas dando, esto se nos cae.
¿Y qué hacemos, tío? ¿Listo?
Pues tú verás.
Papá, conduce guay, ¿eh?
Conduzco de puta madre.
Esa boca, ¿eh? Y reduce un poco.
¿Qué hay, Radar?
No voy rápido.
¿Y lo que te pasa que tienes envidia es que conduzca mejor que tú?
Un poco, sí.
Yo lo que quiero es que reduzcas un poquito que vamos a perder la piña.
¿Quieres llegar o no? Sí, pero lo que quiero es llegar vivo.
Oye, reduce por favor, culebra. Si no lo haces por nosotros, hazlo por lo menos
por la piñata.
Te digo una cosa, a esta velocidad como nos para la policía se ve un numerito
aquí. ¡Ah!
Y de esto ni una palabra, Jimena.
¡Napolino! ¡La Benemérita!
¿Dónde?
Nos van a parar.
Nos van a parar. Y como nos piden la documentación, nos van a detener. Y como
nos detengan, nos van a coger.
Mierda el piñatón.
Culebra, no pares. ¿Y qué hacemos?
Que no pares. ¿Y qué hacemos? Que no pares.
¿Ese coche con los niños saludando iba con una bola de colores en el techo y
conductor?
¿Un botellón sin bebida?
Tía, vaya miseria. Y en casa de Leo al menos habría calefacción.
Dejad de quejaros ya que ahora viene Culebra con las copas y os calentáis.
¿Qué hacen esos aquí?
Tío, estamos entrando en la madurez.
Pues si esto es la madurez, me imaginaba la decoración distinta.
Buenas, ¿qué tal?
Estos no se dan cuenta de que somos los X -Men.
Pues enseñales nuestros poderes.
Que nada ha venido.
Sí, sí, ya ves.
Oye, ¿sabes si ha venido Sandra?
No. Pero ahí está su primo y tu hermano. ¿Te sirve?
Hombre, por fin.
¿Qué tal?
Adiós, guapo.
Un poco más despacio, niño.
¡Joder, por los pelos!
¿Estáis bien, niños?
¡El piñatón!
¡El piñatón!
¡Cúlera!
¡Corre, cúlera, corre! ¡Por tu padre!
¡Corre! ¡Sanito, párala!
que llegamos.
Llévala tú.
A ver, pon ese para allá.
Este aquí y este aquí.
Y tus vecinos no decías que venían.
Mira, por ahí vienen.
Con la piñata.
Hola.
Rosa, vecinas.
¿Dónde dejo esto?
Ay, Gamboa, llévatela, por favor.
Cada año las hacen más bonitas, ¿eh?
Yo creí que ya no llegábamos, ¿eh? Yo también, ¿eh? Mira que os gusta haceros
rogar. Buenas tardes, Rosa.
Hola. Hola.
¿Y su mujer?
¿Gimena? Sí.
No va a poder venir.
Porque no se encuentra bien. Algo que habrá tomado que no la ha sintado muy
bien. Es bastante probable.
¿Qué? ¿Entonces lo del guiñolo lo vas a hacer tú solo?
Sí, sí, pero ningún problema. Está súper controlado, bien preparado. Ya veréis,
va a ser un éxito. Ya verás. Lo que sí os iba a pedir, por favor, es una copita
de vino a poder ser... Lo siento, pero en este colegio no se bebe alcohol,
caballero. Claro, claro. No, yo lo decía por los nervios, porque... Hay mucha
gente, ¿no?
Sí, están todos expectantes.
Como yo.
Mereza. ¿Y si nos vamos?
Pero, joder, parece que lo están pasando bien, ¿no?
¿Por qué no intentamos la fusión?
Hola, chicos, que vemos aquí muy solitos.
¿Oye, fumáis?
Sí.
Es que yo lo he dejado.
Bueno, veníos y nos damos unas risas, ¿no?
Joder, pues sí que se querían reír.
Pero a costa nuestra.
Si esto es la madurez, yo me planto en los catorce.
Hola.
Oye, ¿en tu familia hay algún tipo de problema con los besos? No sé, dímelo
A ver, si tienes algún problema conmigo, dímelo, porque no soy adivina.
Mira, ¿sabes el rumor ese que hay por ahí de Sandra?
Bueno, pues coges, pillas el rastro.
Cuando ves con la niñata que le ha empezado, le dices de mi parte que es
sucia.
Y no en el buen sentido.
¡Que no le caiga la fiesta!
No, no.
Tengo que organizar estos expedientes.
Hay uno que falta y... Que nada, que me lo habré saltado. Me quedo. ¿Vale?
Bueno, yo me voy.
A mi casa.
Hasta mañana.
Adiós.
Sandra. Podemos hablar un momento.
Es que faltaba. ¿Qué?
Por favor.
Es importante.
¿Es fuerte?
A ver.
Sé que te va a sonar un poco raro, pero... Échate en el sofá.
Sí, claro, ¿y qué más?
Confía en mí, por favor. ¿Que confía en ti?
Sí, porque yo no he dicho nada a nadie, ¿vale?
Confías en mí.
Quítate la chaqueta.
Sandra, Sandra, escúchame.
Escúchame, ¿vale?
Te prometo... Que no te voy a tocar un pelo.
Ni rozarte siquiera, de verdad.
Túmbate.
¿Qué?
¿Qué estamos haciendo?
Tranquila.
Si tú no quieres, yo... Yo no te voy a tocar.
Hasta cuando tú me lo digas.
Puedo esperar por alguien... Especial.
¿Pero qué haces, tía? ¿No sabes llamar a la puerta o qué?
Y ahora Mario Castillo nos va a interpretar el maravilloso cuento de
Gretel y la casita de chocolate.
Un aplauso para el papá de Carlitos y Lucy.
Hola a todos los niños y los padres.
Os voy a contar el maravillosisísimo cuento de Hansel y Gretel. ¿Lo
conocéis? No, no, pues ahora lo vais a conocer.
Atentos porque es súper divertidísimo.
¿Vale? ¿Preparados?
Hola, soy Hansel.
Hola, soy Gret... Bueno, Gretel estaba un poco afónica.
Pero ya se me ha pasado.
Ya estoy bien.
Hansel y Gretel eran...
Dos hermanos que se querían muchísimo y eran muy listos. Tenían un
papá y una madrastra. Mi papá es guay, mi madrastra es
chunga. Un día la madrastra...
En el terremoto, después del terremoto... ¡Menudo pringazo!
La madrastra Chunga quería abandonar a Hansel y a Gretel en el
bosque. Y entonces llegaron a una casita de chocolate.
Y dijo Hansel...
nada y parecía una mosquita muerta.
Gracias, Leo.
¿Eh? Que gracias.
Que ahora todo el mundo piensa que soy una chica fácil.
Tranquila, que no se van a meter contigo por eso.
Ya sabes, lo de la paja, enojo ajeno y tal.
Es que todavía hay una cosa que no llego a entender. ¿Si no has sido tú?
¿Sabes lo que pasa?
Que aquí al final siempre es la misma.
He estado hablando con la chica que empezó el rumor.
Y me ha dicho que te diga que, bueno, que ella no dijo tanto. Lo que pasa que,
bueno, la gente exagera, va haciendo la bola de nieve cada vez más. Mira,
Claudia, déjate de rollos.
Déjate de rollos tú y no te hagas el santo conmigo.
Tú sabías que Leo no había sido y dejaste que tu hermana lo pensara. Solo
él te cae mal.
¿Lo ves?
Tú y yo no somos tan diferentes.
Estoy flipando.
Pensaba que tu hermano te lo había dicho.
Mi hermano lo sabía.
Claro que lo sabía.
Pero lo que no sabían es que allí vivía una bruja mala.
¿Queréis ver a la bruja?
¡La bruja!
¿La queréis ver?
Creo que le van a tirar tomates. ¿De verdad?
Sí.
Pero en verdad le quieren tirar piedras.
No me extraña que la mujer no haya venido.
Por no hablar de lo que me ha contado el tendero.
Decirme esta.
Y mira.
¿Por dónde vas, mamá? ¿Por dónde voy?
O por donde tú quieras.
Y entonces apareció Ricitos de Oro.
Y como era una chica muy intuitiva, pensó.
Ángel y Gretel deben estar en problemas.
Y fue a avisarle al leñador.
Y llegó el leñador.
Y fueron juntos a buscar a los niños. ¡Corre! ¡Vamos por los niños! ¡Vamos por
los niños!
¡Vamos por los niños!
¡Es mi mamá!
¿Culebra?
¿Culebra?
¿Culebra?
Quítamese.
¡Policía!
¿Se puede saber qué estáis haciendo aquí?
Venga, se acabó la fiesta. Y ahora a ver qué le decís a vuestros padres.
¿Papá?
¿Claudia?
¿Pero qué haces tú aquí?
Me parece normal el tirón que me has dado. ¿Y qué prefieres, que nos cacen
maderos? Eres un imbécil y sabéis que Claudia era la del rumor.
¿Por qué no me dijiste que no era Leo?
que nos van a pillar.
Aquí no hay nadie, ¿eh?
De nada, ¿eh?
Eres un estúpido.
Por tu culpa llevo dos días atándole como si fuera un capullo.
¿Es que es un capullo? Sí.
Bueno, al menos se tiene la valentía de decirme las cosas a la cara.
Joder.
Vas ahora.
Que aquí hay algo raro.
Que hay algo raro. Es que no veo nada.
Joder, chispitas.
¿Qué pasa? Dice en un armario. Y es que no me lo puedo creer.
Venga, vamos.
Y corrieron todos juntos por el bosque, huyendo de la bruja mala.
¡Soy la bruja!
Que quería atrapar a los niños porque sabía que tenían poderes mágicos.
Y los niños con sus poderes hicieron que la bruja cayera en un agujero del
bosque.
¡Que me caigo!
Y llegó la noche.
Y llegó un nuevo día.
Y salió el sol.
Hasta con efectos especiales y todo.
Y siguieron corriendo todos.
Corriendo, corriendo hasta que llegaron a una nueva casa.
Una casa...
Muy linda y muy grande.
Una casa con una valla blanca.
Y muchísimas flores.
Y entonces Ricitos de Oro dijo... Aquí nos quedaremos. Nos quedaremos aquí a
escondernos de la bruja mala.
Y gracias a ella, los niños se salvaron.
Y gracias al leñador, todos vivieron felices en esa casa. Porque él cuidaba
los niños y les hacía ricos manjares.
Y les leía cuentos por las noches.
Y Ricitos de Oro se dio cuenta que tenía mucha suerte porque probablemente el
leñador era el hombre más bueno del mundo.
Y fueron felices.
Y comieron perdices.
Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.
Por lo menos este año ha sido original y no como otros años que ha sido un
rollo.
Rosa.
Que les ha gustado, ¿no? Sí, yo creo que sí. Pero gracias a ti, ¿eh?
No.
Yo te tengo que dar las gracias a ti.
De verdad que estamos en esto juntos, ¿vale?
Tienes razón.
Papá, al final ha acabado bien.
Al final ha acabado bien.
Ya hablaremos tú y yo.
Un beso, anda.
Gustavo.
¿Sabéis qué viene ahora?
¡La piñata!
¿La piñata?
¡Que no es la piñata! ¡Que es un piñatón!
¡Bien!
A ver, citito ahí, citito. Venga, muy bien.
¿Qué prefieres, que se quiten los maderos?
Te recuerdo que tenemos carnes falsos.
Si tú también estás alucinando.
Pues un poco sí, chispitas.
No me lo creo.
Nadie hace un túnel que no lleva a ningún sitio.
Pues quien fuera se olvidó de terminarlo.
¿Estás bien?
Sí.
Vámonos a casa.
Vale. Lo único que no sé si seguirá los polis arriba.
Que hemos hecho una fiesta en la casa abandonada y que casi nos pida la
¿Pero un hilo del túnel qué? ¿Y qué más da?
No sirve para nada.
Además, no lleva a ninguna parte.
Claro, ahora no.
Venga, que estamos cenando.
Perdón, ya vamos.
Me ha perdido el pendiente.
Bueno, sobrevivirás, chispitas.
Sobrevivirás.
era una piñata. Que eso era un piñatón.
¿Qué pasa?
No estamos solos.
¿Qué quieres decir?
Me gustaría hablar con ustedes dos sobre Lucas.
Sobre su situación.
¿Se lo has contado?
¿Le has contado que te conviertes en otra gente?
De hecho, todos nuestros hijos son especiales. Cada uno a su manera, pero
especiales, ¿verdad?
Cállate, Claudia, cállate. ¿Por qué, qué? ¿Te vas a enfadar? Pues sí, no te
conviene nada verme enfadada.
Nos han encontrado.
¿Y ahora?
¿Relajación, señores?
Talleres, ejercicios. Así podrás pasar más tiempo con tu mujer, que es lo que
estás deseando, ¿sí o no?
Sí, sí, sí.
¿Quieres casarse con Jimena?
¿Qué preguntas, hijo? ¿Qué es lo que más os gusta de vuestra pareja? A mí me
gusta todo.
De ella.
Bien. ¿Cuándo se pone el camisón?
No sé cómo lo hace, pero siempre lleva un tirante caído y el otro no.
Y le queda súper bien.
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