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Trabajo atrasado y estaba haciendo todo el papeleo y todo eso.
Bueno, vale.
Es que me he quedado hablando con... Con Nuria.
Lo siento, de verdad, se me ha hecho muy tarde.
Esa es la chica por la que te echas colonia.
¿Estás por ella?
No, no, no.
¿Qué cosas?
No, somos... Somos amigos y ya está, pero nada más.
A lo mejor me gusta un poquito.
¿Qué te parece de eso?
Oye, que no es que vaya a sustituir a mamá, ni mucho menos, eso nunca, pero...
Pero, Carlos, yo también necesito a alguien que me quiera.
Te quiero mucho.
Ya, sí, ya lo sé.
Pero... Yo me refiero al cariño de una chica.
Que también es un amor muy grande, pero distinto.
¿Tú no entiendes?
Ya, papá, que tengo ocho años.
Que sé que con una chica te puedes dar besos en la boca y sentarte en la cama.
Ya, ya, pero no es solo eso.
Mira,
a tu madre y a mí, por ejemplo, nos encantaba tumbarnos en la cama y
hablar antes de irnos a dormir.
Y muchos días, cuando el día te ha ido mal y todo te ha salido al revés y
a casa así como mosqueado y eso,
Pues yo me ponía a hablar con tu madre y se me olvidaba todo lo malo.
Y le miraba la cara y pensaba, Mario, eres un tipo afortunado.
Y esas cosas ahora pues las echo de menos.
Ya, pero yo creía que todo eso lo querías hacer con Jimena.
Que tú estabas por ella y que ella estaba por ti.
No, hijo, no.
No creo yo que Ximena tenga tiempo de ponerse a pensar si está o no está por
Además que yo no creo que sea ni su tipo.
¿Por qué?
¿A ti te gustaría?
A veces se enfada y nos riñe.
Pero es muy guapa y cariñosa.
Y cuando sonríe me recuerda a mamá.
Si te casas con la señora vamos a tener que ir a otra casa.
No.
Tú no te preocupes por eso, Carlitos, que yo de momento...
No creo que me vaya a casar con nadie.
¿Vale?
Venga.
Vete ya a dormir, que es muy tarde.
Buenas noches.
Buenas noches, hijo.
Hijo, se nos ha olvidado el... ¡Mamá, te he dicho que llames antes de entrar!
Cariño, vamos a llegar tarde.
Soy yo, soy Lucas.
¿Pero cómo es posible?
No lo sé.
¿Mamá? Soy yo.
Dios mío.
Tú.
Tú no eres mi hijo.
Papá.
Mamá.
Tú no eres nuestro hijo.
Dios mío.
Papá, tú no eres nuestro hijo. Papá.
Yo creo que te vas a quedar dormido encima de la tostada.
¿Una pesadilla?
Era real.
Oye, que si necesitas un par de leches para espabilar, yo me presento
voluntario.
He soñado con el día que me echaban de casa.
Por eso me quedo dormido en todas partes.
Todas las noches igual, desde que... Desde que vino tu hermano.
No, tío.
Tu hermano vino y se fue.
Fin de la historia.
¿Y si se lo ha contado a alguien?
A mis otros hermanos, a mis padres.
¿Pero a quién se lo van a contar, Lucas?
¿Qué te crees, que te van a estar persiguiendo hasta aquí? Después de lo
hicieron, no me extrañaría.
Venga, hombre, ¿qué hacéis así todavía? ¡Venga, vestiros!
¿Y vosotros qué?
Dentro del uniforme ya, hombre.
¿Y Jimena por qué no viene a desayunar?
No, es que... ¡Que venga, hombre, que llegáis tarde!
¡Cuidado!
Sí, señorita, como le dije a su compañero ya, soy policía y necesito
urgentemente el nombre del titular del número de teléfono.
Sí, es que la orden judicial se envió ayer, así que la habrán extraviado.
No, desafortunadamente no podemos enviarla otra vez porque el fax ha
y no podemos esperar.
Vale.
Entiendo, yo vuelvo a llamar.
He llamado no sé cuántas veces y no me cogen el teléfono, gracias.
Ya, pero creí que él te había dicho que te iba a llamar, ¿no?
Eso fue hace una semana.
Ya.
Oye, ¿y tú estás segura de que este tipo es tan importante?
Si no sé el precio por qué iba a esconder ese teléfono. Y de esa forma.
Se aclaró que no quería que nadie se enterara.
Esa persona tiene que ser muy importante. Tiene que tener información.
Y yo no puedo hacer nada. Me tengo que quedar esperando a que suene ese
teléfono. No, tranquila.
Tranquila. Que te entiendo, ¿eh? Que, cuidado, que esperar una llamada es
terrible, vamos.
A mí cuando me ha pasado... Y sobre todo esto, lo típico con alguna novia, ¿no?
Que te dice, oye, que ya te llamaré yo.
Y luego dejaban de ser novias.
Pero porque las dejaba yo, ¿eh? Cuidado.
Aunque no tiene mucho que ver, ¿no?
Y... La voz del... ¿Te sonaba de algo, la voz? Es que solo dijo dos frases.
¿Qué puedo hacer? O sea, yo qué...
Sí, dime.
Ostras. No, que se me había pasado.
No, no, no.
Nada. Voy, subo por los niños y salimos.
¿Vale? Venga.
Sí, sí. Voy, voy, voy.
Venga, venga.
Me tengo que ir.
Adiós. Adiós.
Buenos días, feo.
Oye, ¿qué te parece si este cine te invito al cine y luego a cena?
Joder, con la ricachona, ¿no? ¿Qué dices de ricachona? Lo que pasa es que con
esta palmera me ha tocado un premio de 100 euros.
Anda, muerde.
Tú también has tenido una mala noche.
Yo tengo un mal año.
Yo creo que él te quiere mucho, más que a ella. Y que cuando controles eso de
freír a la gente, pues que vais a estar juntos.
Tengo 14 años, pero tonto no soy.
Joder, con el primo Lucas.
Ya, tranquila, que se ha guardado un secreto.
Ya. Aunque la última vez que guardaste un secreto saliste del armario delante
todo el cole.
Voy mejorando.
Anda, vamos.
Y colorín colorado, el cuento de Barba Azul y sus siete mujeres... ¡Se
Espera, señor.
El cuento no se puede acabar así.
¿Y por qué no, Carlos?
No tiene sentido.
Si el barba azul era tan burro y tan feo, ¿por qué ligaba tanto?
Buena pregunta.
¿Tú qué sabes?
A lo mejor cuenta los chistes muy bien.
¡Señor! Ay, sí, Borja, perdona.
Borja va a repartir las invitaciones para su cumpleaños. ¡Bien!
En su cumpleaños del año pasado, había payasos.
Un castillo inflable y mogollones de tartas. ¿En serio?
¿Tú crees que nos va a invitar?
No lo sé, pero el año pasado invito a toda la clase.
¿Por qué mi invitación tiene una estrella?
¿Y yo qué?
Hola, Antonio.
Perdona el retraso. Nada, tranquila. Total.
Me voy a tomar el cafelito. ¿Te vienes?
No, no. Me quedo.
Bueno, te quedas guardando el fuerte.
Si me llaman, diles que estoy luchando contra el crimen.
Y esto es P.
Y en este caso Q tenemos 2X menos 3, ¿vale?
Efectuamos la división.
Y el resultado lo expresamos de la siguiente forma. Por el cociente, más
el resto. Si no te importa, estoy intentando escucharte.
Si te molesto, guapa, me lo dices y me cambio de sitio.
Si tú quieres.
La primera parte, en este caso, es menos tres.
Quería recordarles que en cuanto termine la clase tienen que pasarse todos por
la revisión médica.
Perdón, ¿pero en qué consiste exactamente?
Bueno, pues una revisión de la vista, peso, estatura y un análisis de sangre.
¿Nos van a sacar sangre?
Eh, perdone.
Es que esto no lo ha dicho nadie, jefe. Vamos a ver. La fecha de la revisión se
fijó a comienzo de curso y se avisó a todos los padres.
Pues a los nuestros no. El AMPA decidió que esta convocatoria fuera obligatoria
para todos los alumnos.
¿Bien?
Gracias, Andrés.
¿Esperamos alguna llamada importante?
Mejor, porque tenemos un asunto urgente. Me acaban de llamar de la central que
no han recibido el parte de multas del mes pasado.
Como no lo mandemos, nos pueden montar una buena.
Lo siento, tengo que... Pensé que uno esperaba llamadas.
Es solo un momento.
Hola.
Le pedí que no volviera a llamar.
Dejé claro que yo la llamaría.
Lo siento.
No tengo nada más que hablar con usted. Adiós. Por favor, no cuelgue.
Es muy importante.
¿Estará por aquí?
Necesito verle.
Insisto, Jimena.
Tenemos que matarlo.
Está en el tercer cajón, en la carpeta verde.
¿Hola?
¿Quiere verme?
Cuanto antes.
De acuerdo.
Yo la llamaré para concretar hora y lugar. ¿De acuerdo?
De acuerdo.
Espere mi llamada.
Siguiente.
Desvístete, por favor.
¿Tú?
Pues sí.
No sé, entonces... Creo que esto se ha roto.
A ver.
Vaya.
¿Cuánto marcaba? 50.
Bueno, en principio 48.
A ver, bájate un momentito.
Súbete.
Ya está, ya funciona.
¿Nos van a sacar sangre ya?
No, ahora os llamamos otra vez.
Menuda cara, hija, que suele un pinchazo.
¿Qué pasa, que te dan miedo las agujas? No.
Pues entonces puedes estar tranquila, porque eres muy rarita, pero sangre
no creo que te salga.
Te va subiendo la báscula.
No hay otra solución. Baja la voz.
Sabes que no deberíamos estar aquí hablando. Esto es peligroso. Lo que es
peligroso es que tengan mi número de teléfono. Eso es lo peligroso.
Están demasiado cerca.
Están a punto de descubrirnos. ¿Y sabes quién tiene la culpa?
Yo. Por hacerte caso.
Por escucharte cuando dijiste que teníamos que ir despacio.
Tenemos que acabar con esto ya.
Entonces vas a quedar con ella.
Sí. Ya.
¿Y qué vas a hacer cuando la tengas delante?
Lo que tenía que haber hecho hace mucho tiempo.
Andrés, ¿sabes que entonces no habrá vuelta atrás?
Hace mucho que no hay vuelta atrás.
No después de lo que hemos hecho.
Ya sé que no nos va a salir la sangre verde.
¿Pero si es diferente?
¿Diferente cómo?
Pues diferente como nosotros.
O que tenga algo raro, no lo sé, no lo sé.
Bueno, no te rayes, Chispa, no te rayes.
Bueno, si piensas que no hay nada raro, ¿por qué no quieres que nos pinchen?
Pues porque no.
Porque no.
A ver, ¿cómo quieres que nos escaqueemos?
Pues no lo sé, ¿no eres tú el rey del escaqueo?
Dímelo tú.
Pues haciendo peidas como toda la vida.
¿Qué oriquina?
¿Esto lo has pensado tú solo o has querido ayuda?
¿Cómo quieres hacerlo?
¿Del modo legal?
Pues sí.
Pues sí, porque nuestro padre nos va a firmar una notela que nos va a excluir
la revisión.
¿Dónde está Mario?
No sé. Cuando me lo busco me lo encuentro en todo el lado.
Castillo.
Castillo.
Castillo.
¿A dónde cree que van ustedes?
¿Por qué no están en la cola con el resto de sus compañeros?
Estamos buscando a nuestro padre.
Vayan a la cola los dos.
Ahora mismo.
Perdone.
¿Es usted el director?
Sí, soy yo.
Estamos buscando a nuestro hijo.
Lucas López Gallego.
Lucas López Gallego.
Lucas nuestro Lucas.
No me suena que haya ningún alumno con ese nombre en la historia.
No puede ser.
Mi hijo el mayor lo vio aquí.
Debo de tener alguna foto.
A ver.
La tengo en algún sitio.
en el mismo momento, por favor.
Atención, atención.
Procedamos con el plan de evacuación del edificio. Vamos.
Todos en fila de uno, por favor. Rápido.
Atención, atención.
Procedamos con el plan de evacuación del edificio. Venga, en fila de uno. No os
paréis a hablar con nadie. Venga.
Cuidado que está lloviendo.
Vámonos.
Castillo, ¿qué hacen aquí? Por favor, todos fuera.
Vamos, fuera. Todos fuera.
¿Vamos?
Los alumnos de las aulas superiores, por favor, rápido, no se entretengan.
¡Vámonos!
¡Vamos!
A ver, pues está rezagado. ¡Rápido! ¡Vámonos!
Venga, cada uno a su sitio. Quitaros los abrigos que venís empapados. Mariotos,
siéntate bien.
Os habéis portado muy bien. Sí, señor.
No se ha quemado nada ni nada.
Ya le gustaría a ti. Venga, a tu sitio.
Bueno, pues te dejo con los monstruos.
Con una condición.
Que me invites a cenar esta noche.
Podemos ir a un lugar secreto, Mario.
Sé que es difícil, pero hemos quedado en intentarlo.
No, no, claro, claro, seguro. Sí, sí.
¿Y a ti qué te pasa con esa cara que traes?
Ni que fuera la primera vez que no te invitan a un cumpleaños, hijo.
Bueno. Es la primera vez que invitan a todos menos a mí. ¿Pero cómo a todos? A
todos todos no, ¿no? Supongo que a todos menos a Lucía y a ti. Sí, anda. A Lucía
le han dado una invitación especial.
Con una estría gigantesca.
Es chulísima.
¿Quieres verla?
Pero yo no quería.
Aviso. Vale, sí, sí.
Que Borja me tiene manía.
Pero, jopi.
Por ese pasado.
¿Y tú cómo sabes que te tiene manía?
Tú de eso no puedes estar seguro, Carlos.
A lo mejor simplemente, pues, que te digo yo, pues, que se le ha olvidado con
jaleo de organizar la fiesta y todo eso, que seguro que es un error, ¿eh?
¿Tú crees? ¡Claro!
Ve a hablar con él, ya verás.
Vale.
Mario, que no te enteras, que a Borja Arbano no se le ha olvidado darle la
invitación a Carlitos.
Lo ha hecho aposta. ¿Y por qué iba a hacer una cosa así aposta?
Es que si te lo cuento...
¿Te vas a enfadar? No, me voy a enfadar como no me lo cuentes.
Vale.
Por ejemplo, no quieres ser amigo de Carlitos.
Piensa que es demasiado raro. ¿Eso por qué? Pero si mi hijo no es raro.
No tanto.
Los Castillos son los únicos alumnos que faltan por entrar.
Sí, señor director.
Bien.
¿Alguna buena idea?
¿Hace saltar la alarma otra vez?
Dos falsas alarmas en un mismo día. Es que no se lo va a creer nadie.
Oye, si el problema es que no se lo van a creer, yo soy capaz de pegar fuego al
edificio, ¿eh?
Siguiente.
Mierda. Hombre.
Siguiente.
Yo.
¿Qué hay?
¿Qué pasa?
Que te remangues la camisa. Ay, sí, sí, sí.
¿Nombre?
Culebra. Digo, Poli, Castillo.
¿Alergias? Sí.
A la policía y a las agujas.
Ya lo veo.
¿Eres de los que te mareas?
No.
Pues estás un poco verde.
¿Nos sentamos aquí?
Muy bien.
¿Qué vais a tomar?
Yo un té.
¿Y tu hijo?
Yo no quiero nada.
Un té y un café con leche, por favor.
¿Cómo estás, hijo?
Bien.
Lucas, no sabes cuánto sentimos todo lo que ha pasado.
Lo sentí.
¿Los dos?
Los dos.
No me puedo ni imaginar lo difícil que ha sido todo esto para ti.
Pero es que tampoco ha sido fácil para nosotros.
¿No ha sido fácil para vosotros?
Me dejaste tirado.
Esperaba que me recogierais horas.
Llamé a casa y nadie contestó.
Conseguí llegar de milagro.
Y nadie abrió.
Las luces estaban encendidas, mamá.
Sabía que estabais dentro.
Y nadie abrió.
Te juro que no había ningún momento en que no pensáramos en ti, que no
intentáramos... ¿Sabes?
Esto es muy complicado. No entendíamos lo que te estaba pasando, Lucas.
Y ahora sí lo entendéis.
Estamos dispuestos a intentarlo.
Seguro. ¿Qué más prueba quieres?
Estamos aquí.
¿Para qué crees que hemos venido?
Queremos que vuelvas a casa con nosotros, hijo.
¿Nerviosa?
Sí.
Bueno. Tranquilízate.
Espere.
No se va a poner los guantes.
Vale. ¿Eso te tranquiliza?
Sí.
¿No será la primera vez que te hacen un análisis?
No, no, no.
Y no fue para tanto, ¿verdad?
No.
Bueno, vamos a ver. Ahora sí.
Estira el brazo.
Vaya jaleo que tenéis aquí con las luces.
¿Pasa muy a menudo?
Bueno, a veces... Bueno, te prometo que no te haré daño.
¿Recojo? Sí, pero no te lleves los tubos. Vale.
Bueno.
¿Listo?
No ha sido para tanto, ¿verdad?
¿Queréis que vuelva a casa con vosotros? ¿Con mis hermanos? Pues claro, hijo.
Tu habitación está tal y como la dejaste.
Yo no la dejé.
Bueno, pues tal y como estaba antes.
Todo puede volver a estar como antes, hijo.
Nosotros te queremos.
Lo demás no importa.
Mira.
Siempre decías que querías llaves de casa, ¿no?
Pues... Estas son tus llaves.
Tus llaves de casa.
No creo que pueda volver.
¿Pero por qué, hijo?
Cuando me dejasteis, me junté con una gente que me está buscando.
Y que seguro que sabe dónde vivimos.
¿Qué gente?
Gente peligrosa.
Y si me encuentran... No te van a hacer nada estando nosotros.
No les conoces.
Nunca pases de cualquier cosa.
Bueno, pues nos mudaremos.
Haremos cualquier cosa con tal de estar juntos otra vez.
¿Qué me dices?
¿Y qué pasa con mi otra familia?
¿Tu otra qué? No sé si quiero dejarlas.
Pero... ¿De qué estás hablando?
Deja de aquí, se acabó todo.
Tú distráigala.
¿Qué quieres, que le cuento un chiste?
¡Culebra! Te he dicho que la distraigas, chispas.
Mira, odio cuando haces eso.
Perdone.
Bueno, es que yo quería decirle que siempre he querido ser enfermera.
¿Ah, sí?
Sí. Porque, bueno, pues ayudar a los niños y a la gente mayor me hace mucha
ilusión. Me encanta.
Y quería preguntarle, ¿cuál es el secreto para llegar a ser enfermera?
Básicamente estudiar enfermería. ¿Ah, sí?
¿Nada más?
No, no mucho.
Ya.
Y, por ejemplo, ¿cómo es el ambiente de un hospital?
Bueno, usted me entiende. El rollo entre los...
Los médicos, las enfermeras, el ligoteo. Es que yo no trabajo en un hospital.
Mira, perdóname, es que me tengo que marchar corriendo porque no puedo estar
todo el día por ahí con vuestras muestras a cuestas.
Volviendo al tema este de los médicos... Niña, que para ligarte a un doctor no
hace falta estudiar enfermería.
¿Bueno? Gracias por los consejos. De nada.
Pero sentaros, por favor, que estamos en confianza. ¿Queréis tomar algo?
¿Eh? ¿Un mentapoleo? ¿Una agüita del grifo? No, no, de verdad, de verdad,
Sí, va a ser un segundito solo. Voy a avisar a Borja para que baje a jugar
contigo. ¿Eh?
Se le va a hacer una ilusión.
Papá, vámonos, por favor.
Si no te agobies, hijo, Carlitos, tú tranquilo, hombre. Déjame a mí que yo
con ella. Ya verás cómo yo estas cosas entiendo y lo resuelvo. No te preocupes.
Eso es lo que dices siempre que vas a arreglar algo.
Y nunca te sale bien.
Me extraña a mí que no tengas tú más amigos.
Con lo majo que eres, hijo.
Qué lástima, ¿eh?
Dice que tiene muchos deberes. Pobre. Sí.
Los tengo matados a colorear.
Bueno, pues, verá, Rosa, el tema de mi visita es...
Bueno, es por el cumpleaños de tu hijo. Ah, no te preocupes.
Tengo la casa insonorizada, ¿eh? Te garantizo que no vais a oír nada.
No, no, no, no. Sí, no, por eso no es eso. No hay problema. Es que... Es un
incómodo.
Bueno, pues verás que Borjita... Sí.
Pues que no invitaba a Carlitos. ¿No?
¿Eso?
Bueno, cosas de niño.
Me encantaría ayudarte, Mario, pero...
Yo es que no soy de esas madres. Vamos, que si alguna virtud tengo es la
discreción. No me gusta meterme en la vida de mis hijos.
Carlitos, cariño, las manitas quietas, ¿eh?
Que esto son piezas de colección.
No es el Oriente Express, chuchuchú, ¿eh?
Y no le pongan los deditos, que luego se quedan las marcas. Sí, hijo, sí, hazle
caso y no le toquen las bolas a la vecina.
Bueno, por lo que te decía, Mario, que yo no soy partidaria del
infantil. No, si...
Sí, sí lleva razón.
Porque yo creo que lo mejor va a ser no hacer nada.
No hacer nada y estarse quieto.
Quieto, quieto del todo.
Además, Borja ha salido a mí, ¿eh? Tiene mucha personalidad. Y si no ha querido
invitar a tu hijo, que es una monada, no digo yo que no, ¿eh?
Pues sus razones tendrá, ¿sí o no?
Claro.
Pero es que estaban las bolas, las tres en el aire. ¿Cómo lo has hecho?
¿Qué bolas? Yo no he visto nada.
Pues yo sí he visto algo. ¿Cómo es posible?
Ah, que te ha hecho el truco.
Que le has hecho el truco, ¿no? El truco, seguro que te ha hecho el truco.
vas y caes. Anda, anda.
¿Parecía un truco?
Claro, ahí está el truco. Que no parezca un truco, por eso se llaman trucos. Ah,
oye, ¿y dónde has aprendido eso?
Se lo enseñé yo.
Sí, sí, yo es que yo de joven, yo de joven era mago, no te había contado yo
a ti. Pues no, pero no me sorprende, ¿eh?
Ya me dijiste que era broker, luego profesor, cualquier día juez del
Supremo de lo Contencioso.
¡Ay, qué jodida, qué gracia tienes! Sí, sí, yo de joven yo siempre, siempre me
gustó mucho el tema de la prestidigitación, lo que viene siendo la
igual, de tal palo.
Con qué mago, ¿eh?
¿Y qué más sabéis hacer?
¿Trucos? ¿Y qué trucos?
¿Trucos? Trucos, trucos.
Lo de la carta. Este te adivina la carta que sea.
Lo mismo te saca una moneda de aquí que te saca una chistera del conejo.
¿Qué cosas?
Lo del cumpleaños olvidado.
No, porque... Sí, tampoco tiene tantas ganas. Y él es mucho más de la
introspección, ¿verdad? A él le gusta mucho más eso. Así que ya nos vamos.
Gracias por el menta poledo, de todas formas, ¿eh? Bueno, otro día te lo
de verdad, ¿eh? Sí.
Venga. Adiós. Hasta luego.
Anda, toma.
Oye, ha dicho que iba a llamar, ¿no? Pues eso es bueno. Sí, muy bueno. Pero
que esperar.
Como siempre.
Yo me pasé nueve meses en casa esperando una llamada. Una llamada. Una persona
que me diera una pista sobre Blanca. Algo.
Estoy cansada de esperar.
Cansada. Pero que no pasa nada, mujer, por esperar unas horas más. Que vaya
ya verás.
Oye.
Hace poco, alguien muy sabio me dijo que había que tener fe.
Y llevaba razón, ¿eh?
Había que tener fe.
Con ella hemos llegado hasta aquí.
Porque parecía difícil, ¿eh? Telita lo que hemos pasado, ¿eh?
Y aquí estamos.
Jimena.
Todo va a ir bien, ya verás.
Además, ¿qué puede salir mal? Y claro, yo ya se lo he dicho.
La fiesta es del niño.
Yo no puedo obligarle a que invite a nadie.
Que invite a nadie, claro.
Y además es que yo lo entiendo, ¿eh?
Esta gente cada día es más rara, Antonio.
Ahora resulta que Mario también se dedicaba a las varietés. ¡Ja! Lo que
A las varietés.
Y encima ahora quieren que les inviten.
Con los focos sociables que son ellos, ¿eh?
Que no es que no salgan de casa, ¿eh?
Es que tampoco invitan a nadie.
Rosita, ¿pasa algo?
¿Los vecinos que tienen visita? Anda, que si antes lo digo.
Visita.
Estos son Mario y Jimena. ¿Y ustedes son?
Mis padres.
¿Qué tal?
¿Qué tal, señora?
Un placer. ¿Qué tal? Bueno, bueno, bueno, qué sorpresa.
¿Pero cuándo se echó?
Ellos me han encontrado, yo no he sido, ¿no? ¿Pero cómo que te han encontrado?
Te fueron a buscar al colegio, ¿pero cómo supieron que tú estabas ahí? Oye,
¿estos vienen en son de paz o...? Eso dicen.
¿Cómo? ¿Les vamos a explicar todo esto? Quieren llevarme de vuelta con ellos.
¿Después de echarte?
Dicen que han cambiado, que las cosas han cambiado.
¿Y tú te quieres ir?
No lo sé, no lo sé.
Les dije que no sabía si quería irme de aquí y empezaron a hacerme preguntas.
Solo quiero que vean que sois buenas personas y que no me habéis hecho nada
malo. ¿Es que no podemos convencerles de eso?
¿Y si van a hablar con alguien? Bueno, calma, no nos pongamos en lo peor.
Vamos a cenar con ellos, hablamos, razonamos, nos ponemos de acuerdo, en
que hacen las personas normales. ¿Qué podría salir mal?
Ya sabes decir eso.
Ay, Dios.
¡Rosa! Rosa, no te he oído tocar.
¿No? No. Ay, igual es que se me ha olvidado. Que venía con Borjita que le
invitar a Carlitos a la fiesta.
¿Y tiene que ser ahora?
Que se muere de ganas por invitarle a su fiesta.
Sí, no hay más que ver al chaval las ganas que tiene, sí. Van a darles una
gallina. Y nada, no sabía que teníais visita. Me estaba presentando.
¿Ustedes son...? Los padres del local.
¡No!
¡Ay, qué bien!
Qué bien que hayáis hecho las bases. Sí, muy bien. Y como ves, estamos en una
reunión familiar.
Así que... Cuánto me alegro de esta reconciliación, ¿eh? Si en el fondo lo
no es para tanto.
Perdón. ¿Quién ha dicho que es usted?
¿Cómo sabe lo de mi hijo?
Que no pasa nada.
Si aquí todos somos muy modernos, ¿eh? A mí si me saliera un hijo así, fundaría
una asociación de padres de... Eso.
¿De qué está hablando?
Nada, mujer, que estamos en pleno siglo XXI ya.
¿Qué no conoce a alguien en su circunstancia?
Muchísimas gracias por la invitación, que os ha sido muy amable, como siempre.
Nada, mujer.
Muchas gracias.
¿Cuánto tiempo se queda?
Adiós.
¿Buena?
Bienvenidos.
¿El Lucas se pira?
Eso ya es decisión suya.
Entonces lo saben todo.
Pero todo, todo.
Todo, todo.
Bueno, pues siguen ahí, no se han ido corriendo, ¿no?
Hay que intentar que entiendan todo lo que pasa aquí y ya está.
¿Y si no lo hacen?
Chicos, hay que ser amables y llevarnos con ellos lo mejor posible, ¿vale?
¿Y si están enfadados con nosotros?
¿Por qué van a estarlo?
Por lo que pasó con el hermano de Lucas.
¿Cómo?
Cuando estuvo aquí la semana pasada. ¿Y nosotros por qué no sabemos nada de eso?
¿Qué pasó?
Bueno, pues que puede que le hiciéramos daño.
Pero solo un poquito.
¿Cómo? ¿Y vosotros habéis utilizado los poderes con él?
Bueno, que esto se enfría.
Y vosotros sois los padres de Lucas.
Lucas es mi primo de mentira.
Vosotros sois mis tíos de mentira.
Todo bien por la cocina.
Fenomenal. Nos estamos poniendo al día.
Bueno, no nos han presentado. Yo soy... Ya hemos oído hablar de ti.
¡Pizza! No cenaréis esto todos los días, ¿no?
No, no, no, que va.
¿Por qué echasteis de casa?
¿Se portó mal?
Carlitos.
Se transformó delante de ellos. Lucía.
¿Eso se lo has contado tú a la niña? ¿Me pasas el ketchup?
La pizza no se come con ketchup.
Pero a mí me gusta el ketchup.
A ver, que yo solo le pegue un meneo.
Aquí la calambre le echa muscó.
¿Un poquito?
¿Un poquito?
¿Un poquito?
¿Qué significa un poquito?
Bueno, es que estaba amenazando a Lucas y no sabíamos qué hacer.
Además, es que fue sin querer.
Pero vamos a ver.
Nosotros cuando os preguntamos qué tal os ha ido en el colegio, ¿qué creéis que
lo hacemos? ¿Para daros conversación o qué?
¿Hay algo más que nos tengáis que contar?
¿Les dices tú lo de la sangre?
¿El qué?
No, no, no, ahora no. Por favor, Sandra, ahora no.
¿Qué pasa?
Es Sandra que... Lucía.
Vale, ya me callo.
Y nada de poder.
Deberías hacer caso a tu hermana.
El ketchup no va con eso.
Son unos niños muy simpáticos, Lucas.
Bueno, cenamos, ¿no?
¿Seguro que no quieren tomar nada más?
No, no, seguro, seguro.
Ustedes ya han hecho bastante.
Muchas gracias por cuidar a Lucas.
Supongo que ha sido muy complicado todo esto, ¿no? Bueno, tampoco tanto.
¿No deberíamos sentarnos a charlar tranquilamente?
No.
Tenemos que irnos.
Bueno, Lucas.
¿Te vienes con nosotros?
¿Por qué no lo dejan esa noche para que lo piense bien?
Mañana volvemos y lo hablamos tranquilamente.
Otra cosa.
Es muy importante que no le cuenten a nadie lo que ha pasado aquí.
Por favor.
Por supuesto.
Hola. Hola.
Escúchame atentamente.
Sí, le escucho.
¿Sabe dónde está el reloj de la Plaza de Toros?
Mañana a las once de la noche nos veremos allí.
Muy bien, allí estaré.
Usted sola, nadie más, ¿eh?
¿Sola? Dijo que necesitaba hablar conmigo, ¿no? Pues tiene que acudir
hable con nadie de esta conversación ni de nuestro encuentro mañana.
¿Está claro?
Está claro.
Necesitamos dormir.
Y si no paro de chillar y llorar, no podemos, ¿eh?
No. Te falta poco.
Vas a volver con ellos, ¿no?
¿Por qué lo dices?
Porque tú eres así.
Esos que quemen en el arco iris, en las hadas, en el mundo de la golosina.
Los arco iris existen.
Y mis padres... Mis padres te echaron, ¿no?
La gente cambia, ¿sabes? No, Lucas.
La gente no cambia.
Como mucho disimulan un rato para conseguir lo que quieren, pero luego...
Luego todo sigue igual. ¿Eso es lo que hacía tu padre?
¿Y tu madre?
¿También era así?
Mi madre decía que iba a cambiar, ¿sabes?
Decía que nunca más iba a juntar con el tío que no debía.
Que nunca más iba a dejar que la humillaran, que la mintieran, la
Que la metieran en problemas que luego... La pudieran joder la vida.
¿Y dónde está ahora?
En la trena.
Se juntó con el tío que no debía y... Y le jodió la vida.
Pero no todo el mundo es igual.
Yo creo que todo puede volver a ser como antes y que... Tengo que darles una
oportunidad.
O sea que te largas, ¿no?
Muy bien.
Pues tú mismo.
La gente cambia.
Sí, pero ¿sabes dónde?
En el mundo de la golosina, en la calle Piruleta número 5.
¿Tú sola?
Eso dijo.
¿Y por qué quiere que vayas tú sola y que no se lo digas a nadie?
No lo sé.
Jimena, ¿qué sabemos de ese hombre?
Nada. No sabemos absolutamente nada.
No sabemos que fuera el contacto de Silvestre, la persona por la que quería
venir aquí.
No, quizás.
O quizás no conocía a Silvestre de nada, ¿no?
Yo no puedo hacer otra cosa, Mario.
Sí. No. Sí, sí puedes.
Puedes llamarlo por teléfono y decirle que vas a ir con alguien.
Que no, que no puedo. Que si le llamo a lo mejor no quiere saber nada de mí.
Y yo no me voy a arriesgar, yo no me puedo perder la única oportunidad que
de saber qué es lo que está pasando.
¿Por qué Silvestre quería venir? ¿Qué es lo que hay aquí? ¿Dónde está mi hija?
Que no puedo, Mario.
¿Y si te equivocas?
Dime qué hago, por favor, dime qué hago.
No lo sé, Jimena, no lo sé.
Lo único que sé es que no quiero que desaparezcas tú también porque no puedo
perderte, ¿lo entiendes?
Te veo después.
Buenos días.
¿Qué tal cenaste ayer?
Ah, perdona, es que ayer al final tuve una cena y... Bueno, es que es un poco
largo de contar, ¿sabes?
No pasa nada.
¿Entonces qué?
¿Quieres que me cambie de sitio?
Un trozo tú harás si te quieres encarar, ¿no? Del héroe que te salvó la vida.
¿Héroe? Venga ya, solamente cambiaste unas pegatinas de unos tubos.
Pues que eso lo arreglo todo.
Paqui, ¿estás bien?
Es que han encontrado algo raro en mi sangre.
¿El qué?
Aún no lo saben, pero dicen que mis análisis están raros, que mi sangre
color raro y no sé, me quieren hacer mogollón de pruebas y yo me muero de
Adiós, cariño mío. Adiós, cariño tesoro.
Sí, dígame.
¿Borjita?
Es el payaso Bartolín.
Sí, sí, sí, dígame.
Sí, esa es la hora acordada.
¿Cómo? ¿Cómo que gastronteritis?
Oiga, pues tómese una aspirina, una agüita de arroz, una manzanita... Oiga.
Se me ha cortado. Pero que era payaso.
¿Qué pasa con el payaso, mamá? Dijo que no puede venir.
¿Ahora dónde encuentro yo una hora?
Que un payaso es como un restaurante caro. Hay que reservarlo con antelación.
Me prometiste payaso.
¿Y si en lugar de payaso tenemos un mago?
Cambiaste mi muestra de sangre por la de Paqui, ¿sí o no?
No lo sé.
Creo que no.
Puede.
¿Y ahora qué?
No podemos dejar que caiga con el marrón.
Por favor, escúchenme un momento.
Tengo algo importante que anunciarles.
El resultado de las pruebas hechas a su compañera había desvelado que había algo
extraño en su sangre. Así es que esta misma mañana se le ha realizado un
contraanálisis y hemos comprobado que las muestras etiquetadas con su nombre
le correspondían. Ni siquiera compartían el mismo grupo sanguíneo. Así es que
habrá que realizar de nuevo los análisis.
Todos los análisis, por si hubiera habido algún otro error más.
¿De acuerdo?
No volvemos a tener el barro nosotros encima.
Porque vamos a vigilar especialmente para que esto no vuelva a ocurrir.
Siguiente.
De esta nos salimos.
¿Qué hacemos?
¿Y si le decimos a Mario que nos firme la nota?
¿Diciendo qué?
Pues no lo sé, que... que va en contra de nuestra religión. Es que ayer no iba
en contra de nuestra religión, no va a colar.
¿Y entonces?
Lo tengo.
Vamos a salir por la puerta sin que nadie nos diga nada.
¿Pero cómo vamos a hacer eso?
Tú me vas a llevar a casa después de que me dé un chungo.
Sí, eso sí que no va a colar.
¿Fingir que estás malo? Venga ya, hombre.
Nadie está hablando de fingir.
Quítate el guante.
¿Qué dices?
¿Se te ocurre algo mejor?
Tocame. Que lo estás diseñando desde el día que nos conocimos.
Eres un imbécil.
¿Eres consciente de que te puedo llegar a matar?
Mi chamala nunca muere.
Hazlo, Sandra.
¡Culebra! ¡Culebra!
¡Culebra! ¡Joder!
¡Socorro! ¡Ayuda!
¡Poli!
¡Poli!
Está respirando. Voy por un guede.
Mira, parece que abrió los ojos.
¿Eh?
¿Qué ha pasado?
Habría que llevarla al médico.
No, no, no.
Estoy bien.
Tampoco ha sido para tanto.
Bueno, yo me encargo, no te preocupes. ¿Seguro? Sí, enseguida vengo.
¿Tú por qué crees que te puedes haber desmayado?
Bueno, es que de toda la vida ando a la hipotimia.
Bueno, tampoco te pases, hermanita.
No hables, no hables. Descansa un rato, Poli.
Yo creo que lo mejor es que me lo lleve a casa, ¿no?
Tampoco es para tanto, ¿no?
¿Según tú, Poli?
Bueno, estoy ahí, ahí.
No, debería echarme un rato en una cama.
Claro, no hay problema.
¿Ya se ha despertado?
¿Cómo estás?
Bien. A ver, déjame verte.
Bueno, pues en cuanto se recupere, venís, que creo que sois los dos únicos
alumnos que me faltan, ¿vale?
Están exentos.
¿Pero por qué?
Esa es una información privada de los chavales. Me temo que no se lo puedo
decir. Pero eso no puede ser. Necesito hacer... Puede usar las muestras que les
tomó ayer, ¿no? Pero es que no estamos seguros de que sean suyas. Por su culpa.
Cometió un error, ¿verdad?
¿Quiere que se enteren sus jefes?
Sí.
No sabía que venías tan pronto.
Quería hablar con vosotros.
Nosotros también, Lucas.
¿Qué pasa?
Que te vienes a casa.
Ahora mismo.
No hace falta que cojas tus cosas. ¿Y eso?
Pero no íbamos a hablarlo. No te vas a criar con un grupo de desconocidos que
además son... ¿Cómo?
Sobran las explicaciones. Vámonos, anda.
No, no, papá. Son como... Raros, ¿no? Como yo.
¿Qué son?
Lucas. Tú no eres como ellos.
Por eso este no es lugar para ti. Las decisiones sobre tu futuro las tomamos
nosotros. Ya.
Como la decisión de dejarme tirado en la calle.
No te he oído bien. ¿Qué has dicho?
Por lo menos puedo despedirme, ¿no?
Esperamos aquí.
Tenemos que hablar.
Lucas se ha ido.
Bueno, pues eso. Aunque me ha dicho que quería marcharse y que quería buscarse
la vida. Yo también me he quedado sorprendido.
¿Dónde puede haber ido?
No sé.
Bueno, aquí hay cerca una estación de autobuses, a lo mejor allí.
¿De autobuses? ¿Para ir a dónde?
No lo sé.
Pero me ha dicho que no le busquéis.
Que ya nos llamará él.
¿Lo que haces, Juan? ¿Te has vuelto loco o qué?
Da la cara por una vez en tu vida, desgraciado.
Oiga, pero ¿se puede saber qué está haciendo?
Mire, este no es asunto suyo, ¿eh? ¿Cómo que no?
Se me acaba de pegar a mi nueva bofetada.
Bueno, a él, pero como si fuera yo. Bueno, que nos ha pegado una bofetada a
dos sin puntos, vamos.
¿Quién llevaron de vuelta con ellos?
¡Se acabó! ¡Venga!
Las manitas quietas. Por favor, Juan.
Este no es sitio para Lucas.
¿Ah, no?
¿Por qué no?
¿Viviendo con una chica que puede matar a la gente con solo tocarla?
¿Este es el mejor sitio para él? ¿Y usted?
¿Usted tiene algo mejor que ofrecerle?
Aparte de golpes y gritos, claro.
Entonces está mejor aquí, ¿no?
Vamos a ver qué opina la policía de eso.
De eso y de todo lo que están haciendo. Bueno, eso tampoco es necesario. Vamos a
comprobar si ellos creen que el mejor sitio para un adolescente es con sus
padres o al lado de un delincuente juvenil y de unos secuestradores de
raros. Bueno, pero estas cosas las podemos hablar más tranquilamente. Sí,
tranquilamente con la policía. Pero no es necesario llegar a hablar... Sí, sí,
sí, es necesario con la policía. Usted parece una persona más responsable.
Lo siento, Mario.
No, hijo, no. Esto no es culpa tuya, Lucas. Esto es la... Mario.
He oído gritos. ¿Qué está pasando?
Por favor, ahora no.
¿Qué vamos a hacer?
No sé.
Venga, Carlitos, hombre. Cuando acabe el show de magia, apagamos las velas, ¿eh?
Pero es que... Oye, pero que no me vas a dejar mal delante de todos.
Que yo sé que tú eres un mago de primera.
¿Por qué no levantas esa pelotita como hiciste ayer, mi vida?
Mira, durjita.
¡Tarta de veneno!
Es fácil.
Solo la tienes que levantar y decir... ¡Obra!
¡Cabra!
Pero no podemos utilizar los poderes delante de la gente.
¡Que empiece ya!
¡Que el público se va!
¡La gente se marea y el público se mea!
Pero si no sabes...
¡Lo has hecho a posta! ¡Y encima has encajado! ¡Yo no quería invitarte a mi
fiesta, gafotas! Pero hijo, por favor, ¿qué te va a dar un baído?
Yo sé qué sería hacer magia. ¿Y qué magia sabes hacer tú?
Elegí una carta.
No me digas cuál es.
Enséñaselo al público.
¿Cuatro de rombos? ¡Hola!
Pero bueno, ¿cómo has sabido tú eso, Lucy?
Magia.
Sí, llegaron. Están aquí.
Ya sé quién está.
Podemos hablar de esto, por favor.
¿Usted caza qué?
Yo trabajo aquí. Hablamos, por favor. Yo lo que quiero ver es a un policía.
Ustedes prometieron que me iban a hablar de esto. Nosotros a usted no le debemos
nada. A mí no, pero a Lucas sí.
Por favor, señor.
¿Pero quién se ha creído que es?
No, yo no me he creído nada.
Yo no me creo nada. Yo simplemente soy una madre.
Una madre a la que le quitaron a su hija de las manos.
Y usted es un padre que decidió echar a su hijo a la calle.
Usted eligió separarse de él. Lo siento mucho, pero es así.
Y por más que lo intento, yo no entiendo cómo una persona puede hacer algo así.
¿A usted no le remorda la conciencia?
Porque a mí sí.
Yo no elegí separarme de mi hija. Yo no elegí eso.
Pero me arrepiento de cada segundo de la última noche que la vi. Me arrepiento
muchísimo porque no... No le creí.
Porque no le creí lo que me decía.
Y porque no me pasé la noche a su lado como ella quería. No lo hice.
Así que, por favor...
Si usted se arrepiente, aunque sea un poco, no lo haga.
No haga más daño, por favor.
Si usted echa de menos tanto a su hija, entenderá que yo quiero que el mío
vuelva a casa, ¿no? Claro que sí.
Pero esa no es la forma.
Lo hemos intentado por las buenas.
Se acabó.
Papá.
No digas nada, por favor.
¿Vienes con nosotros?
No.
Quedo aquí.
Esta no es tu familia. Sí que lo es.
Cuando vine aquí hice cosas malas.
Cosas que no debería haber hecho.
No me entendían y no me querían con ellos.
¿Lo sabíais?
Pero luego me perdonaron.
Y me quisieron tal y como era.
Y dejaron quedarme con ellos sin pedirme nada a cambio.
Eso es una familia.
Sé que pase lo que pase, haga lo que haga y... Sea como sea, no
van a mirarme como un bicho raro.
Cuando estoy con ellos ya no me siento el único en el mundo al que le pasa
Ya no estoy solo, ni perdido.
Me siento como en casa.
Por eso son mi familia.
Ustedes son los padres de Lucas, ¿no? Mi mujer me ha comentado. Sí, sí.
Somos nosotros, sí.
¿Y puedo ayudarles en algo?
No. Solamente estábamos... despidiéndonos.
No pensé que diría esto, pero... Bueno, Andrés es un tío de buen rollo.
Que lo digas.
Héroe.
Si es que el que vale, vale.
Oye, ¿cómo te encuentras?
Bien, bien. Si no ha sido nada.
Es que ayer por la tarde tuve que ir a donar sangre para unos niños pobres.
Y claro, cuando toda la sangre me sacaron ya, pues fue demasiado.
Si es que tú lo que necesitas es que alguien te cuide bien.
Vamos, anda.
Eh, pero es que en mi casa le vamos a cuidar muy bien. Sí, ya lo sé.
Pero no te preocupes. Que ya me encargo ya.
Ya, bueno, pero es que yo soy su hermana. Y yo su chica.
Hija, porque sé que sois hermanas y no diría que lo tuyo son celos.
Mira, haced lo que queráis.
Toma, vamos a mi casa.
¿Te acuerdas de lo que os decíamos cuando erais pequeños?
Nosotros decíamos que lo de criaros era muy difícil porque los niños no venís al
mundo con un manual de instrucciones.
Pero es que en tu casa, hijo, tu libro ni siquiera se ha escrito.
Nos cuesta mucho entender todo esto, hijo.
Parece que ellos sí te entienden, ¿no?
Nosotros vamos a aprender a entenderte, te lo prometo.
Y volveremos a por ti. Y no me importa lo que haya pasado ni quién esté de por
medio. Estaremos juntos, ¿eh?
Prometedme que no vais a contar nada de esta a nadie.
Si tú me prometes que nos vas a llamar.
La gente puede cambiar.
Claro, por supuesto que sí.
No, quédatelas.
Para cuando vuelvas a casa.
No, todavía no se ha acabado la fiesta.
Sí, ya sé que todos querían jugar conmigo, pero eso da igual.
Yo prefiero mil millones de veces jugar contigo, tú lo sabes.
Claro que hablo en serio, es que no te enteras.
A mí también me gusta ser hermana tuya.
Vale.
¿Ya te dejo hablar?
Gracias. Nada.
Oye, ¿de verdad que te has quedado por... bueno, por todo eso que dijiste?
Por la comida no ha sido.
¿Y Culebra?
Seguirá con su novia.
¿Qué? ¿Les has contado?
Yo siempre me estoy quejando de que no nos cuentan nada, pues hay que dar
ejemplo, ¿no?
Jimena, ¿tú estás segura de lo que vas a hacer?
No tengo otra opción, chicos.
¿Ya te vas?
¿Pero no vas muy pronto?
Es que quiero llegar antes.
Oye. ¿Qué?
Ten cuidado.
Sí.
Todo va a estar bien.
Así que lo salvaste del contraanálisis.
Si los descubren, lo nuestro también se va a la mierda.
André, hay otra forma de hacer esto.
He tenido una idea.
No puedo dejarla sola.
¡Mario! ¡Mario!
¿Qué vas a hacer?
¿Dónde vas?
¿Tú qué crees?
Manteneos despiertos y cuídate de los niños.
Esa gente es predecible y sé cómo van a acabar.
Podemos aprovecharlo.
¿Aprovecharlo para qué?
Piensa.
¿Cuál es nuestro auténtico objetivo?
Podemos conseguirlo... esta noche.
Siento, Jimena, de verdad... Que no han venido, Mario.
Y no me cogen el teléfono.
No entiendo.
¿Quién es esta gente? ¿Qué están jugando? Que no entiendo.
No lo sé.
Te juro que no lo sé.
Anda.
Ven aquí. No.
Ha
venido
a por ella.
Tal y como te dije que haría.
tienes vía libre.
¿Carlos?
¿Carlos? ¿Carlitos?
¿Carlos?
Andrés, te lo he dicho treinta veces, te avisé.
Pero lo tenías apagado y luego no me lo cogías. ¿Qué querías que hiciera? Para
que veas que lo tengo superado.
Voy a hacer una broma en casa de mis tíos, así que... ¿Por qué nos venís tú y
Claudia?
Es allá otra vez.
No tengas miedo.
Si me muero, mamá cuidará de mí.
Pues eso no va a hacer falta, porque como no te vas a morir, no va a hacer
que te cuide, ¿eh?
Yo preferiría que te quedaras así, ¿no te importa?
Lo que tú quieras, Mario. Pues mira, a mí sinceramente me da igual si te gusta
no te gusta. Me importa bastante poco. Yo sí me fío de ella, ¿vale? Por favor.
¡Carlos!
¡Carlitos, por favor, no me hagas esto ahora!
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