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Original subtitles

Esmeralda

Te ves con la luz del corazón

Esperanza, esperanza

Tu amor es puro como el sol

Esperanza, esperanza

Eres los ojos del amor

Esperanza

Tienes los ojos del amor

Lo que no me perdona a tu hija

Es haberla llevado a la casa de Lucio Malaber

Esa es la razón

Es que descubrió que no la quería como a una hija, sino...

Sino como a una mujer

¿Y? ¿Qué quieres decir con eso, Rodolfo?

Por favor, Blanca, no quiero seguir hablando de eso

No comprendes que me agobia

El que parece no comprender eres tú

¿Cómo crees que me siento yo?

Soy su madre

Habla, por favor

Esmeralda dice que al parecer ese hombre abusó de ella

Pero Esmeralda, ¿qué no entiendes que estás casada con José Armando?

Tú deberías estar siempre a su lado, mi hijita

¿Qué pasa contigo, ma?

Bueno, pues si no quieres hablar conmigo, pues entonces yo me voy a moinar

Ándale, mija

Dile a la vieja Dominga lo que te pasa

Es malo para el corazón dejar que se ahogue con las penas

Cuéntale a la vieja Dominga lo que te mortifica

Y verás cómo te sientes mucho mejor

Sí, Dominga

Es posible que tengas razón

Si sigo así voy a morirme

Claro que sí

Ya te lo digo

Dominga

Estoy embarazada

Ay, me alegro, mi hijita

Ya me lo imaginaba

Cuando el doctorcito se entere que va a tener un hijo

Se va a poner loco de contento

No, no, no

No puedo decirle a José Armando que estoy esperando un hijo

Porque

porque no estoy segura que él sea el padre.

¿Puedo servirle en algo?

Vengo a hablar con el doctor Lucio Maladez.

Soy Fátima Peñarreal.

Espere aquí un momento.

Veré si puede recibirlo.

¿Puedo pasar?

¿Qué quieres?

Doctor, una persona quiere verlo.

Ya te he dicho que no recibo a nadie, ¿no entiendes eso?

Doctor, es que se trata de...

Fátima Peña Real.

Mucho gusto, doctor Malavés.

Este doctor Malavés es un infeliz.

Un demonio, un condenado.

Maldito sea, mil veces.

Ay, qué desgracia, Dios mío.

Qué desgracia.

Y la culpa fue mía.

Mira, por miedo callé, por cobarde.

Si yo te hubiera dicho lo que sentía por ti ese hombre, mija,

si te lo hubiera dicho...

Quizá de nada habría servido.

¡Domingo!

¡Claro que sí!

Cuando tú te diste cuenta que estabas allí,

pues tú hubieras escapado.

Ay, Dios mío, ¿pero por qué tienen que pasar estas cosas?

Dime.

Ya, ya, Domingo, ya.

¿De qué vale ahora lamentarse?

Ya.

¡Dios mío!

Me dan un cabrón hasta de matarlo.

Porque merece que lo maten.

Ese don Rodolfo Peñarriada

¡Qué corazón tan negro!

¡Entregarte a ese malvado tu propio padre!

Él no sabía que era mi padre

A ese también merece que lo maten

¡Por maldito!

¿Y ahora qué, mija?

El doctorcito me está esperando allá afuera

para que le diga que tienes.

Que se vaya, que se vaya, que se vaya, Dominga.

Vamos a quedarnos tú y yo, tú y yo, solas, aquí, como antes, Dominga, tú y yo.

Pero, ¿o si tu madre?

Que se vaya, que se vaya, que se vayan todos, que se vayan lejos, Dominga.

Que José Armando me olvide.

Que no vuelva nunca, Dominga.

Nunca.

Doctor, me mandaron por usted.

La señora Blanca se puso delicada.

¿Qué le pasó, Adrián?

No sé, joven.

La señora Crisanta me pidió que viniera a buscarlo.

Me voy para la casa.

Por favor, quédate aquí.

Cualquier cosa vas a avisar.

Váyase sin pendiente, doctor.

Esmeralda siempre hablaba de usted con tanta admiración

Me imagino que le contó sobre mi accidente

Sí, sí, ha platicado también de ese accidente

¿Y a qué ha venido? ¿Qué quiere saber?

Esmeralda está esperando un hijo.

Eso pudiera parecer lógico si consideramos que está casada con José Armando

y ya tuvo intimidad con él.

Sin embargo, quiero saber qué sucedió entre usted y Esmeralda

aquella noche que durmió aquí, en su casa.

¿Y qué supone usted que ese hijo pudiera ser mío?

¿Cabe esa posibilidad?

Pues sí

El hijo que espera Esmeralda

Pudiera ser mío

Me preocupa mucho la salud de tu madre

Lo mejor será que regresemos a la capital cuanto antes

Es que últimamente ha recibido emociones muy fuertes

Yo la comprendo

Después de haber recuperado a su hija, perderla

No la ha perdido

Simplemente ella quiere seguir viviendo en donde creció y vivió toda su vida

Mi niña no se va a ir de la casa grande si no es con su hija

Papá, tú y yo tenemos una conversación pendiente

Vamos al despacho

Le encargo mucho nada

Y mi mamá que no regresa

¿No te dijo cuál era su urgencia de ir al pueblo?

Muy bien, dime

Tú tienes que saber lo que ha pasado con Esmeralda

El motivo por el que me abandonó

José Armando

Yo pienso que debes respetar la decisión de esa muchacha

Esa muchacha

Es tu hija y es mi esposa, papá

Si Esmeralda no quiere volver a tu lado, déjala

Estamos casados, nos amamos

Ella se entregó a mí por amor

¿Cómo me pides que la deje así de fácil?

Así de fácil, José Armando

Vas al registro civil donde te casaste

Y solicitas que anulen tu matrimonio, así de fácil

Palabra, papá, que a veces no te entiendo

Siempre quieres imponer tu voluntad

Pasando por encima del bienestar y la felicidad de los demás

Y sigues tan tranquilo

Deja tus ironías a un lado

Y soluciona este problema como hombre

Haciéndole frente

Y aceptando el rechazo de Esmeralda

Ella ya no te quiere

Déjala

Veo que es inútil hablar contigo

Pero te advierto que si a ti no te interesa luchar por tu hija

Yo sí voy a luchar por mi esposa

Ya despertó tu mamá, la dejé con Gracielita

¿Qué sucedió con tu padre?

No lo entiendo, Nana

Esmeralda es su hija y me pide que anule mi matrimonio y la abandone

Alabado sea Dios

Pero eso no lo puedes hacer

Ahora menos que nunca

La prueba de embarazo que le hice a Esmeralda salió positiva

Ay, sí, José Armando

Ustedes van a tener un hijo

Nana

Voy a ser papá

Anda, ve por tu esposa

Y tráela para que le den la noticia a mi niña

Ya verás cómo se recupera

Gracias, Nata

Caramba, ¿a dónde vas tan emocionado?

¿Regresas, Meralda?

Todavía no, tía, pero voy por ella.

¿Otra vez?

Tía, voy a tener un hijo.

¿Te das cuenta?

Sí, vas a tener un hijo, pero tú no eres el papá.

¿La llevó el taxi donde usted necesitaba, señora Fátima?

Sí, sí, sí, Dionisio. ¿Y por aquí todo bien?

La señora Blanca se puso un poco delicada.

Está en su recámara.

¡Qué barbaridad!

Yo creo que hoy debes quedarte acostada, tía.

Ya ves que cuando te sube la prisión, José Armando te pone en reposo de inmediato.

Me siento mejor, Gacirita.

¿A dónde vas?

Tengo algo muy importante que hacer.

Mejor espera a que regrese José Armando.

Hijita, ya esperé muchos años.

Querida, ¿que te sentiste mal otra vez?

No fue nada.

Y yo que te traía dos noticias.

Pero yo creo que ahora no será oportuno decírtelas.

Bueno, al menos una.

¿Qué pasa, Fátima?

Nada, querida.

Me imagino que ahora que regrese José Armando con Esmeralda, te las dirán.

Dímelas tú, por favor.

Bueno.

Esmeralda está esperando a un hijo.

¿Un hijo?

¿De veras?

Voy a ser abuela, qué alegría.

¿Y lo sabe José Armando?

Sí, acabo de encontrarme.

Lo iba feliz a buscarla.

Y eso me preocupa aún más.

¿Por qué, mamá?

Al contrario.

Con esto seguramente se arreglarán las cosas entre José Armando y Esmeralda.

No, quién sabe, hija.

Recuerda que poco después de casada,

Esmeralda pasó una noche con el doctor Malaber.

Desde entonces ella ha estado triste, angustiadita.

Pudo haber pasado algo entre ellos

y que ese hijo sea de Lucio Malaber.

Esmeralda dice que al parecer ese hombre abusó de ella

Abusó de ella

Abusó de ella

No, no, no, Dios mío, no

Adrián sigue ahí

Dice que se va a ir hasta que el doctorcito se lo mande

Le voy a llevar un taco mientras ustedes platican

Se va a quedar a comer con nosotras, ¿verdad, Fermín?

No, gracias

Pero ya saben que yo como muy temprano

Así que por mí no se moleste, Dominga

Bueno, pues ahora vuelvo

¿Qué hora?

¿Qué pasa contigo?

Tú lo sabes, Fermín

Bueno, al menos una parte

Pero lo que no entiendo es por qué esa decisión de separarte de José Armando

No tengo otro remedio

Esmeralda, cuando hablamos de esto yo creí que te había convencido

De que no debías permitir que lo ocurrido destruyera tu vida

Sí, y yo seguí tu consejo, Fermín

Entonces

Pero ha pasado algo que ni tú ni yo esperábamos

¿Qué cosa?

Voy a ser madre, Fermín

¿Comprendes?

Voy a tener un hijo que probablemente sea de Lucio Malaber

Por eso me fui de aquella casa

No podía permanecer al lado de José Armando

Ya no hay futuro para él

Ni para mí

Nuestra felicidad es imposible, Fermín

Nuestros sueños

Aquella ilusión que teníamos

Todo terminó

Todo

No, no Esmeralda, ahora tienes que pensar en ese pequeño ser que viene en camino

Y que va a necesitar a sus padres

Eso ya no va a poder ser

Escúchame, cuando me platicaste lo que ocurrió con el doctor Malaver

Te aconsejé que no le dijeras nada a José Armando

No era justo que por una situación de la cual tú no eras culpable

Destruyeras toda esa hermosa felicidad

Que tanto trabajo les había costado alcanzar

Así como antes te aconsejé que callaras

Ahora mi consejo es que le digas a José Armando toda la verdad

Pero Fermín

Debes decírselo Esmeralda

Debes contarle los momentos de angustia

que viviste aquella noche en la casa de Lucio Malavea.

Decirle que te impresionaron las cosas terribles que supiste,

que te desmayaste y que no recuerdas nada.

Yo no tengo valor, Fermín.

Además, ¿de qué serviría?

De todos modos no podemos seguir juntos.

Déjalo decidir.

Y tú tampoco debes dar crédito a todo lo que te dijo ese hombre.

Y si es mentira, tú no recuerdas nada.

¿No se te ocurre pensar que el doctor Malaver puede estar mintiendo?

Buenas tardes, don Fermín.

Pásele, pásele, doctor.

Ya me iba

Con permiso

Toma

Porque para ti en la Gruta de la Cascada

Es el lugar que ha sido testigo de nuestro amor

Mi vida

Mi niña adorada

Gracias por hacerme tan dichoso

Sé que vas a tener un hijo mío

Gracias, mamá

Esta situación no puede continuar

Déjenme hablar un momento con Blanca

Blanca

Te ruego que esta vez

No te dejes llevar por tu carácter sentimental

Vamos a ser razonables

Lo mejor es regresar a la capital cuanto antes

Tú puedes hacer lo que mejor te parezca

Yo no me voy de aquí

Aquí está mi hija y no me iré sin ella

José Armando

Es necesario que nos separemos para siempre

Y que te hagas a la idea de que jamás nos conocimos

No, Esmeralda

No me separaré de ti

Y ahora después de lo que sé, mucho menos

No, no

No, no me rechaces

Ahora tenemos que hablar

Ahora tienes que decirme el porqué de esta conducta tuya que no entiendo

Por favor, José Armando, no me hagas esto más difícil

Ahora no se trata solamente de ti, Esmeralda

Se trata de este ser que llevas aquí en tu vientre

Y dulce fruto de nuestro amor

José Armando

Esa pequeña vida que crece dentro de ti

Es el lazo más grande que nos une

El lazo más fuerte

Aunque en ella estamos latiendo tú y yo

Todo lo que somos, nuestros besos, nuestros sueños, todo

Todo en este hijo tuyo y mío

Cállate, cállate por Dios

¿Por qué sufres?

Mi hijo no será motivo de alegría

Solo nos causará dolor

Es que se trata de algo tan grave

Sí

Yo te quiero, Esmeralda

Lo que sea, dímelo, le buscaremos una solución

Lo que no podemos hacer es separarnos

Cuando lo sepas

Tú mismo me vas a apartar de tu lado

Eso es imposible

Vete, José Armando, vete, no me preguntes

Olvídame

No, Esmeralda, no quiero dejarte

Piensa en nuestro hijo

Este hijo es lo que te va a apartar de mí

Soy su padre

No lo sé, José Armando

No estoy segura de que lo seas

Yo sé que he sido el primero, el único hombre en tu vida

¿Por qué quieres atormentarme, Esmeralda?

Fuiste el primer hombre en mi vida

Pero no el único

¿Qué?

La noche...

La noche que me llevó tu padre a casa de Lucio

Él...

Él...

¿Pero cómo se atrevió?

¡Maldito Camarón!

¡Espera! ¡Espera, José Armando! ¡Escúchame! ¡Escúchame, por favor!

¿Qué es lo que está pasando contigo? Estoy realmente sorprendido.

Es natural que te sorprendas. Por primera vez me enfrento a ti.

Por primera vez me niego a hacer tu voluntad.

Blanca, yo siempre he buscado lo mejor para todo.

A una madre no se le pide que le dé la espalda a su hija.

No voy a dejarla, Rodolfo.

No habrá fuerza que me arranque de su lado en estos momentos en que ella me necesita

Ahora mismo voy a buscarla

Pero tú no estás bien

Nunca estaré bien sin mi hija

Voy a hablar con ella

Y si es necesario, le pediré de rodillas que vuelva a mi lado

Él estaba desesperado, enloquecido

Yo no sabía lo que Lucio sentía por mí

Me obligó a tocar su rostro desfigurado

No soporté más y me desmayé

Al día siguiente

Él me advirtió que ya no podía abandonarlo

Que yo le pertenecía en cuerpo y alma

No, no puede ser

¡No!

¡No puede ser también!

Ese miserable pensó que no tenías quien te defendiera

¡Pero me las va a pagar!

No, José Armando, por favor, ya no tiene caso, puede hacerte daño

¿Qué daño me puede hacer? Acaba de destrozarnos la vida

Y lo pagará con la suya

No, José Armando, José Armando, escúchame, José Armando

No me mortifiques más, tú, tú eres el culpable de esta tragedia

Por favor, lo único que me falta son tus acusaciones.

¿Y qué no son justificadas?

Bastante tengo ya con mi conciencia. No vengas a empeorar las cosas.

Si José Armando no convence a Esmeralda de que regrese, ya veremos.

Yo no me iré de aquí sin mi hija y no quiero repetírtelo más.

Entiendo qué está pasando contigo.

Verdaderamente te desconozco.

Te voy a agradecer que me dejes sola.

No tengo ganas de seguir hablando.

¿Se lo dijiste, mi hija?

Pues jugé lo mejor, Emeralda.

Me dijo que Lucio pagaría con su vida lo que me hizo.

Pues no estaría nada mal.

Dominga, tú sabes cómo es Lucio.

Temo por José Armando.

Son hombres, ¿no?

Porque se defiendan como hombres y se acabó.

Tú ya no vas a llorar más.

Cuando fuiste a la casa grande

Creí que ibas a ser feliz

Y nada, has tenido penas

Me da lástima la señora Blanca

Porque es la madre, pero...

Pues ni no

No llores

No quemes tu fuerza

Porque la vas a necesitar

Olvídate ya de la casa grande

Lo meto a un peñarreal.

¿Puedo entrar?

Sí, a ver si tú logras calmarla.

Está irreconocible.

En sus manos está.

Que ella vuelva a tranquilizarse.

Hable con José Armando.

Usted es quien debe hacerlo.

Dígale la verdad y acepte enteramente la culpa de esa desdicha.

Hágale ver que Esmeralda es inocente.

Defienda la felicidad de su hija.

Únicamente así podría ganarse un perdón

Que ya no estoy segura que usted merezca

Ay, ya, estate quieta

Ponte a leer o haz algo

Me molesta verte de un lado para otro

Estoy nerviosa, mamá

No sé cómo tú puedes estar sentada ahí tan tranquila después de lo que hiciste

Ay, yo no he hecho nada malo, mi hijita

No, ya verán las consecuencias que va a traer eso

En todo caso, esas consecuencias serán a nuestro favor, queridita

Si mis cálculos no fallan

Ahora sí que termine el problemita ese de José Armando con Esmeralda

El próximo paso es lograr que solicite la anulación del matrimonio

José Armando va a sufrir un golpe terrible

¿Para qué se enredó con esa muchacha?

Ahí tiene los resultados

Pero ella no tiene la culpa de nada

Dile, Gracielita, ya, por favor, guárdate tus comentarios, ¿quieres?

Pero, mamá...

Mira, además, cuando José Armando esté libre otra vez,

yo me voy a encargar de que reanude el compromiso que tenía contigo.

Ay, mamá, no entiendes nada.

Ay, mamá, nada.

Dejo de llamar Fátima, si al final tú no te casas con él.

Oiga, no puede pasar, espere.

No, no puede pasar.

¿Dónde estás, infeliz?

No puede pasar.

Miserable.

Ya que en cuanto José Armando se entere,

él mismo solicitará que se anule su matrimonio.

¿Crees que va a ceder con tanta facilidad?

Quizás.

Él la quiere, Fátima.

La quiere con toda su alma.

Me siento impotente, no sé qué hacer.

¿Pero por qué, Rodolfo?

Porque el culpable de todo soy yo, Fátima.

Yo.

Creo que estás exagerando

Exagerando

Naturalmente

Tú no podías imaginar lo que iba a ocurrir

No pretendas disculpar mis acciones, Fátima

Soy lo bastante inteligente

Para entender cuando tengo razón y cuando estoy equivocado

Desde luego, pero también eres humano

Todos podemos cometer un error sin que por eso seamos criminales

En estos momentos me han hecho sentir como si fuera el peor de los asesinos

Ay, Rodolfo

Sí, me espanta ser el causante de tanta desdicha

Hasta ahora la palabra remordimiento no tenía sentido para mí

Incluso me reía de los que decían sentirlo

Si supieran lo que hoy llevo dentro

Serían ellos los que se burlarían de Rodolfo Peña Real

Si se hubiera tratado de otra

Pero fue precisamente mi hija

Buscaba levantar un obstáculo insalvable entre Esmeralda y José Armando

Y ese obstáculo se ha vuelto contra mí

Es mi castigo

Haber puesto en manos de ese monstruo a mi propia hija

Va a ocurrir algo horrible

Tengo que evitarlo

Tengo que ir a casa de Lucio

Pero mi hija entiende

Lo que iba a pasar ya pasó

Tú no tienes nada que ir a hacer allá

José Armando nunca debió enterarse

¿Y si mata a Lucio, Dominga?

Mejor

Ese demonio merece que le retuercen el pecuoso como el guajolote

Pero no comprendes que si lo matan irá a la cárcel

Nadie va a la cárcel por matar a una serpiente venenosa

Voy a casa de Lucio

Pero está loca, criatura

¿Cómo va a ir allá?

Tengo que ir, Dominga

Tengo que ir

Esmeralda

Déjame, Dominga

No

Dominga, déjame ir

Dominga, déjame ir

Esmeralda

¿A dónde vas a ir?

Esmeralda

Esmeralda

Espérate, Dominga

¿Pero a dónde va, Dominga?

Acá está Domingo

No

Doctor, a ver

¿Qué va a pasar allá?

Ay, por favor

Ay

Qué desgracia

¿Qué pasa con ella, Dominga?

Te voy a contar, niña

Para que sepas lo que estamos pasando

Ese demonio de Lucio Malavés

Ojalá que se muera

Ya se estabilizó

¿Quiere decir que está fuera de peligro?

Con las reservas del caso

Fue vital que usted lo trajera de inmediato, doctor Peñariel

Bueno que regresaste

Hijo

Yo me enteré de la verdad

Hay cosas que no se pueden mantener en secreto

Por mucho que se quieran ocultar

Lo importante no es lo que ha sucedido

Sino lo que tú pienses

¿Yo?

Tú, José Armando

Es a ti a quien corresponde tomar una decisión

Esmeralda

¿Viene contigo?

No

Hijo, supongo que no pensarás apartarla de ti.

No lo sé, mamá. No lo sé.

Hijo, ella es solo una víctima inocente.

Cada uno de los pasos que la llevaron a esa casa fueron marcados por nosotros.

Esperarla solo fue como una hoja al viento arrastrada por la tormenta de nuestros sentimientos.

Tu amor, mi conciencia, la soberbia de Rodolfo

Y la pasión desmedida de Lucio Malavé

¿Qué derecho tiene nadie para condenarla, José Armando?

Sería una crueldad que encima de su martirio resultara castigada con tu desprecio

Con tu desamor

Yo no la desprecio, ni he dejado de amarla

¿No hay algo que te impide abrirle los brazos como si nada hubiera ocurrido?

Piensa en lo que está sufriendo.

Ve a buscarla.

Llévatela y empiece en una nueva vida lejos de aquí.

¿Crees que eso sería posible?

Sí, José Armando.

Con el tiempo podrán olvidar y ser felices.

Es una situación muy dura para un hombre, mamá.

Lo sé.

Pero espero que tu amor

Sea más fuerte que todo

Lucio

Lucio

Juana

José Armando

¡Lucio! ¡Por favor, ábrate!

¡Lucio!

Blanca, ¿dónde vas? ¿Por qué te levantaste?

Solo esperaba el regreso de José Armando.

Tenía la esperanza de que volviera con mi hija, pero no fue así.

Pero tú no puedes salir.

Nana, estoy cansada de que me digan lo que tengo que hacer.

Si yo hubiera hecho lo que yo debía, mi hija no estaría sufriendo ahora.

Pepe, ¿pero a dónde vas?

¿Cómo a dónde? Voy con mi hija.

Pero si no estás bien.

Deja de decirme lo mismo.

La que no está bien es mi hija y quiero estar a su lado.

De hoy en adelante voy a hacer lo que yo crea conveniente.

Bueno, pero al menos déjame que te acompañe.

No, Crisanta. Voy a pedirle a Dionisio que me lleve.

Perdóname, nana, pero este asunto es mío y yo lo arreglaré.

¿Hasta dónde nos ha dañado tu soberbia?

José Armando

Por separarla de mí

No vacilaste en poner esmeralda en manos de ese hombre

Y ahora

Lo siento

Te juro que lo siento, José Armando

Estoy arrepentido

Si estuviera en mis manos

Haría retroceder el tiempo

El daño que causaste ya no se puede remediar

Le has destruido a ella

Y me has destruido a mí

No voy a pedirte que me perdones porque...

No tengo perdón

Pero...

Sí quiero rogarte

Que perdones a Esmeralda

A ella nada tengo que perdonarle

Porque es una víctima inocente de tu orgullo.

Entonces, ¿estás dispuesto a olvidar lo que pasó?

Ese es mi tormento.

Que aún sabiendo que ella no es culpable de nada,

no puedo conformarme ni aceptar.

Mucho menos olvidar

Esmeralda, ¿qué haces aquí?

Juana

Juana, qué bueno que llegaste

¿Por qué no hay nadie?

¿Dónde está José Armando?

Eres una ingrata

El doctor Malabar se está muriendo en el hospital

Y tú ni siquiera preguntas por él

¿Acaso José Armando le hizo algo?

Sufrió un infarto

¿Y cómo está?

Ya se estabilizó, pero se vio muy grave

¿Y José Armando? ¿Discutieron?

¿Dónde está él, Juana? ¿Dónde está él?

Ni siquiera alcanzaron a hablar

Cuando llegó, encontramos al doctor Malhaber tirado en el suelo

Él le dio los primeros auxilios y lo llevó a la clínica

Pero no creo que tú quieras visitarlo

¿Pero cómo la dejó ir, Dominga?

No pude detenerla

La hubiera visto, parecía un animalito salvaje

Pero José Armando ya regresó a la casa y no me dijo nada sobre el doctor Malavega

Ahí tiene usted, ahí tiene

A lo mejor ni fue a reclamarle

Y Esmeralda pensando que podía haberle pasado algo malo

Voy a buscar a mi hija

Mejor espérala aquí

Ella segurito viene por el atajo, no va a dar con ella

Es que no puedo quedarme tan tranquila si fue a la casa de ese malvado

Hágame caso

Vamos a esperarla aquí

Si lata, pues vamos a buscarla

Ay Esmeralda

Mi hijita querida.

No debe recibir visitas hasta que salga de esta sala.

¿Y puede hablar?

Sí, pero es preferible que no se altere.

El doctor le ordenó reposo absoluto.

Doctor Vázquez, la señorita pregunta por el doctor Malaver.

Con permiso.

Sí, dígame.

Si José Armando de verdad la quiere, tendrá que perdonarla.

Yo no sé cómo de una mujer tan lista como yo.

No ha podido nacer una criatura tan... ingenua.

Mi hijita, los hombres le dan mucha importancia a ciertas cosas.

José Armando está deshecho ante la revelación de Esmeralda.

Verás que regresa a la capital de inmediato.

Suponiendo que tengas razón, ¿qué pasará después?

El tiempo es nuestro mejor aliado, hija.

Si logramos separar a Esmeralda de José Armando,

te aseguro que pronto estaremos celebrando la anulación de ese matrimonio.

Y el compromiso entre ustedes se irá adelante.

Ay, mamá, ahora la ingenua eres tú.

Cada vez me convenzo más de que yo nunca me casaré con José Armando.

Ya lo veremos, Gracielita.

Ya lo veremos.

Quise hablar contigo antes de que tomaras una decisión, hijo.

¿Por qué podrás imaginarte cómo tengo el alma?

Todos estamos destrozados, nana

Pero yo fui la causante de todo, por callar la verdad

Tú quisiste hacer una buena obra

Me dejé llevar por mi miedo

Alenté con mi silencio la soberbia de don Rodolfo

Y esos son los resultados

José Armando

No te separe de Esmeralda

No me lo perdonaría nunca, hijo

No podría vivir tranquila

Usted se quiere y ella es inocente

No permitas que la infamia que cometió ese hombre lo separe, hijo

Al contrario, no la abandones

Ella te necesita

Aún pueden ser felices queriéndose

queriéndose mucho.

Por favor, nana.

Necesito pensar.

Tranquilizar.

Estoy muy confundido.

Que Dios te ilumine.

Lucio

Lucio

¿Puedes oírme?

Soy Esmeralda

Soy Esmeralda

Esmeralda

Por favor

Análiste

¿Cómo te sientes?

No digo a quién, mi hija

Lucia

Por favor

Necesito preguntarte algo

Pero

Quiero que me contestes con la verdad

En el próximo capítulo

Ese hijo que esperas

Es mío

¡Ferencio!

¡Ferencio!

Seguramente fue a buscar a Esmeralda

Necesito saber qué hablaron

Estoy segura que esa entrevista está relacionada con la decisión de mi hija

Tu amor es puro como el sol

Esperanza, esperanza

Tienes los ojos del amor

CC por Antarctica Films Argentina

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