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La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días
Te ves con la luz del corazón
Esperanza, esperanza
Tu amor es puro como el sol
Esperanza, esperanza
Eres los ojos del amor
Esperanza
Tienes los ojos del amor
Despertamos, pero me urge hablar con ustedes dos ahora mismo.
Vamos.
Sí.
Esmeralda me pertenece.
Son cosas que ocurren.
Cosas irreparables y definitivas que deciden la vida de una mujer.
Sobre todo de una mujer como ella.
¿Cómo es posible que haya sido usted capaz de...?
Esmeralda volverá a esta casa por sus propios pasos.
Se lo aseguro.
Es usted un miserable
Yo la amo
¡No! Eso no es amor
Lo que siente es una mala pasión
Que lo rebaja como hombre
Jamás debió aprovecharse de las circunstancias
Desde el momento que ella estaba bajo su techo
Tenía que haber sido sagrada para usted
¡Mire!
Estoy harto de tus reclamos
No quiero escuchar una palabra más
¡Cállese!
Por supuesto que me voy
No quiero seguir hablando con una canalla como usted
Solo le advierto que mientras viva
No permitiré que le haga más daño a esta casa
Adiós
¿Por qué, doctor Malavés?
¿Por qué le dijo a ese hombre tantas mentiras?
Sí, papá.
Fermín trató de convencerlo, pero Adrián no hizo caso y se fue con la señorita.
¿Y ahora qué vamos a hacer?
En el momento que don Rodolfo nos llame será para corrernos.
Lo mejor es que empecemos a empacar.
¿Pero a dónde vamos a ir?
Ya veremos, Florecita.
Ya veremos.
Ay, mi hermano, se anda mal.
Nos pasó a moler por andar enamorando a la señorita esa
Está enamorado, Florecita
Por primera vez en su vida está enamorado
Y cuando la querencia entra en tu corazón
La razón sale de tu cabeza
Anda, Florecita, vamos a ir guardando
¿Pero dónde está Gracielita?
¿A dónde fue a esta hora?
Rodolfo, trate de que no te enteraras
Pero ya no puedo más
Gracielita se fue
¿Cómo que se fue?
¿Dónde diablos está Gracielita?
No sé, no sé
Aquí estoy, tío
¿Pero dónde tienes la cabeza, criatura?
¿A dónde pensabas llegar?
No lo sé
Creo que no estaba en mi juicio
Adiós, Adrián
Perdóname
Nunca más te volveré a molestar
Fue una locura
Con tanto acontecimiento desagradable
Es lógico que Gracielita se desespere
No quiere permanecer un minuto más en esta casa
¿Pero cómo pensabas dejarla ir sola?
A estas horas
Le pedí que esperara hasta mañana
Y cuando vine a su habitación ya se había ido
Por eso era mi desesperación
¿Por qué no me avisaste de inmediato?
No quería mortificarte más
Después del golpe que recibiste hoy
Al enterarte de que te han engañado durante tantos años
Precisamente sobre eso quería hablarles
De acuerdo a lo que ha pasado
Me veré obligado a modificar mi testamento
Sin embargo, pueden estar tranquilas
Ustedes no quedarán desamparadas
Son parte de la familia y...
Siempre tendrán nuestro apoyo moral y económico
Eres muy generoso, Rodolfo
No, no es generosidad
Es justicia
Tú y Gracielita
Podrán seguir viviendo dignamente
Como corresponde a todo Peñarreal
Voy a necesitar unas cajas
En el cuarto de herramientas hay algunas
Adrián
Adrián, volviste
Qué bueno, Adrián
Todo ha sido un malentendido
Esmeralda es quien piensa que hubo algo entre nosotros
Pues su obligación era sacarla de esa duda
¿Qué pretende ahora con esa infame mentira?
No, si yo no mentí
Solamente guardé silencio
Usted no debió haberla dejado ir con esa idea
No se fue con la idea, Juana
Se fue con la certeza
Doctor Malaber
¿Eso es una crueldad?
Va a amargar la vida de Esmeralda
A destruir su felicidad
No le da lástima
¿Y yo qué?
Yo también soy digno de lástima, mucho más que ella
Esmeralda tiene la vida por delante
Samantha es un hombre joven
Que puede encontrar un amor el momento que le dé la gana
En cambio yo...
Usted está...
Sí, yo estoy acabado
Mi vida está acabada, no tiene ningún sentido sin ella
No se preocupe en la verdad, Juana
No te lo perdonaría nunca
No
Usted sabe que yo jamás lo traicionaría
Que esto quede en manos de Dios
Esmeralda volverá
Si no por amor
Por conciencia
¿Qué hago, Dios mío?
¿Ahora qué debo hacer?
No puedo seguir al lado de José Armando.
Él es tan bueno, tan noble.
Y yo, yo ya no soy digna de su cariño.
Y Gracilita, tiene una jaqueja que no puede con ella, la pobrecita.
Pero tiene que alimentarse.
Últimamente la he visto muy desmejorada.
Ya le dije a Jacinta que le subiera el desayuno.
Esmeralda, ¿descansaste?
Sí, señora, gracias.
Hija, quería preguntarte si quieres que vayamos a la casa de Dominga por tus cosas.
¿Por mis cosas? ¿Para qué?
Para traerlas aquí. Esta es tu casa.
Discúlpeme, señora
Pero quiero regresarme a mi casa
El Jacal de Domingo
Pero, hija, te has casado con José Armando
Y esta es la casa de ustedes dos
Perdona, mamá, pero ya había platicado contigo
También yo me voy
¿Ya quiere hablar o todavía no?
¿Qué quiere que le diga?
Florecita ya lo ha de ver puesto al tanto.
Quiero oír lo de usted.
¡Apa!
¡Soy un idiota!
Creí que podría importarle a una señorita fiel.
Y pues ya vi que no.
Usamos acá en el sufrimiento.
Al contrario, que le sirva de lección
Yo se lo dije
Y no me quiso hacer caso
Ahora aguántese
¿Y qué cree que estoy haciendo?
Pero bueno, yo ya no quiero hablar de eso
Ya no quiero ni acordarme de que ella existe
Nunca más voy a buscarla
Nunca
Dionisio
Don Rodolfo
¿Qué se le ofrece?
Necesito hablar contigo
¿Cómo pues usted dirá, don Rodolfo?
Quiero que nos veamos en mi despacho hoy en la tarde.
Necesito que revisemos los libros y todo el asunto de la exportación de la miel.
Estoy pensando en regresar a la ciudad.
Sí, sí, don Rodolfo, sí.
Además, deseo comentarte un asunto familiar muy delicado.
Pero te voy a pedir absoluta distinción.
Claro que sí, señor.
¿Pero cómo, señorita Gracielita?
No ha probado el desayuno.
Pues, ¿qué le pasa?
Ni siquiera me habla.
¿Qué le hicieron?
Está bueno, ya no la muelo más.
No puede ser.
¿Pero tú estás segura de que te quieres ir de aquí, mi hija?
Sí, Dominga.
Yo no puedo seguir viviendo en una casa donde el dueño no me quiere.
Aunque sea mi padre.
Pues yo no creo que sea así como tú dices, ¿eh?
Tú no puedes ver al señor Peñarrial, pero...
...pues se ve rete afligido.
Lo que pasa es que...
...pues es un hombre rete orgulloso y no quiere dar su brazo a torcer.
Es terco como una mula el condenado.
Pues no sé, Dominga, pero yo me quiero regresar a tu casa.
Ay, ya me siento segura.
No, mi hijita.
Mi hijita, ya tú te casaste con el doctor José Armando.
Pero tienes que vivir con él.
Es tu señor.
Ay, Dominga, yo no sé qué va a pasar con José Armando y conmigo.
Pero, Esmeralda, Esmeralda, no permitas que este secreto te separe de tu señor.
No es solo ese secreto.
Entonces...
Dominga...
Esmeralda, ¿puedo hablar contigo un momento?
Sí, sí, señora Crisanta. Siéntese, por favor.
Si quieren, me voy y las dejo solas, mi hija.
No, que quédese, Dominga.
Esmeralda, quiero pedirte perdón.
Tienes que perdonar, mi hijita.
Pensamos que habías nacido muerta.
De haber sabido que no lo estabas,
hubiera encontrado valor para afrontar la cólera de don Rodolfo
y hubiera dicho la verdad.
¿Tú me crees, Esmeralda?
¿Me crees?
Cuando me enteré que vivías
Sentí tantos remordimientos
Por mi culpa has vivido
Sin las comodidades a las que tenías derecho
De haber estado con tus padres
Ellos te habían hecho operar
Cuando aún eras una niña
Y hace tiempo que tus ojos estarían abiertos a la luz.
Te das cuenta de todo el daño que te hice.
Hijita, qué buena eres.
Has sufrido tanto por mi culpa.
Mi amor, me perdones.
No se aflija, Crescenta.
Las cosas tienen que pasar y pues pasan, ¿ya?
No.
Eso no tenía que pasar.
Si yo hubiera esperado un tiempo más,
me habría dado cuenta que estabas viva.
Mi miedo a don Rodolfo me orilló a tomar una decisión apresurada
Estaba de Dios que fuera así
De nada vale luchar contra la adversidad
Y ahora, todo ya pasó
Eres joven, tienes la vida por delante
Y podrás ser feliz, casada con José Armando
Eres bueno, te quiero.
Tienes mucha ilusión en que te operes, que puedas ser una mujer plena y normal.
Vas a ser muy feliz, Esmeralda.
Quédate esa carita de pena
Debes alegrarte
Y pensar tan solo
En todo lo bueno que te reserva el destino de ahora en adelante
Es que...
Nunca podrás ser feliz a los hermanos
Nunca
¿Qué pasa?
¿Por qué lloras?
Generalda, ¿qué tienes tú, hija?
Quiero irme, quiero irme, quiero irme.
Sí, sí, hija.
Vamos a tu recámara.
Necesitas descansar.
Han sido demasiadas emociones para ti.
Estás asustada.
Demi, ven conmigo.
Sí, vamos, vamos.
Ven conmigo.
Entiende, mi amor.
Esa muchacha es nuestra hija, ¿comprendes?
Tuya y mía
Además, todos tenemos un poco de culpa en lo que ha pasado
Y debemos perdonarnos unos a otros
Deja a un lado tu orgullo y ábrele tu corazón a la generosidad
No me siento con ánimos de disculparme
Ni de dar explicaciones a nadie, Blanca
No soy capaz de pedirte tal cosa
Sencillamente acércate a ella
Ábrele tus brazos
No puedo, no puedo hacer eso
Sí puedes
Tú siempre has podido hacer lo que te propones
Todo lo que tienes que hacer es decirle que la aceptas como lo que es
Como tu hija
No
Si aún me quieres, haz lo que te pido
Cuando se derrumbe ese muro que hay entre Esmeralda y tú, todo será más fácil
Yo sé que llegarás a quererla igual que quisiste a José Armando cuando...
Lo creías tu hijo
No menciones eso
Es inútil tratar de escapar a la realidad
Lo que ha sucedido estaba escrito en nuestro destino y ahora tenemos que afrontarlo.
Esmeralda es tu hija.
Nuestra hija.
Nuestro deber es estar a su lado para quererla y protegerla.
Para darle la felicidad que hasta ahora le ha sido negada y a la que tiene derecho.
Por favor, hazlo por mí.
¿Y ahora qué te pasa, Esmeralda?
Tú tienes algo.
Ya se fue, Crisanta.
Dime qué tenés.
Nada.
No, a mí no me engañan.
Tú estás triste y no sé por qué.
Ahora tienes casa y señor, familia y dinero.
Eso es para estar contenta, ¿no?
Necesito pensar.
Pensar mucho, Dominga.
Puede que tengas razón.
Te voy a dejar solita un rato con lo que piensas.
Creo que eso te va a caer bien.
Gracias.
Si quieres algo, nomasito me echas un grito ya, ¿eh?
Voy a andar por allá afuera.
¿Qué haré, virgencita?
Fermín dice que calle, pero no puedo ocultarle a José Armando algo tan grave.
Y si me hago la idea de que no pasó nada en casa de Lucio...
Lo recuerdo con claridad.
Pudo no haber pasado nada.
Pero ocurrió
¿Por qué, Dios mío, por qué?
Ahora podría ser muy feliz, soy la esposa de José Armando
Él me ama
¿Por qué ese hombre que dicen que es mi padre tuvo que llevarme ahí?
¿Por qué?
Sí, joven José Armando
Me di cuenta de que todos estaban muy inquietos, pero...
La verdad no me atreví a preguntar
Además, ayer anduve muy apurado y con otras cosas en la cabeza
Pues ya ves, Adrián, soy igual que tú
El hijo de un peón de la casa grande
No, doctor, usted vale más porque ha estudiado
Y yo, pues, me quedé hecho un bruto
Es bueno superarse
Pero a veces eso no es suficiente para alcanzar la felicidad
Usted anda muy aguitado, doctor
Tengo ganas de desaparecer
Por lo pronto no quiero estar en la casa grande
Yo creo que me voy al hotel del pueblo
Doctor, con mucho gusto yo le ofrezco mi humilde casa
Gracias, Adrián
Debo... Debo confesarte que el primer impulso fue pedirte asilo
Pero luego pensé que no es necesario darles molestias
Ni lo diga
¿A qué hora se quiere ir para allá?
¿Se quiere ir de una vez?
No me vengas con que estás deprimida.
Salte ya de esa cama que tú y yo tenemos una explicación pendiente.
No me has dicho nada de lo que sucedió con el infeliz peón.
Mira, mamá.
Te voy a suplicar que por primera vez me pongas atención.
No quiero volver a hablar del asunto.
¿Me oíste?
Lo que tú querías era que me olvidara de Adrián para siempre, ¿no es cierto?
Pues sí, lo voy a olvidar.
Y no quiero volver a hablar más de él, ¿me oíste?
¡Nunca más!
Esmeralda, ¿podemos pasar?
Sí, señora, pase.
¿Sabes con quién vengo?
Ven
Es tu padre
Es Miranda
Es Rodolfo
Tu padre
¿Qué pasa?
Esmeralda, tu padre no es malo, tiene un carácter duro, pero con paciencia se puede llegar a su corazón.
Yo comprendo que puedes estar resentida, hija, pero debes tomar en cuenta que Rodolfo no sabía que era tu padre.
Entre ustedes no debe haber reservas ni rencores.
Las cosas que han pasado quedaron atrás para siempre.
Yo deseo que se quieran, Esmeralda.
Él a ti y tú a él.
¿Cómo deben quererse un padre y una hija?
No puedo.
No puedo aceptarlo.
Aunque Esmeralda sea mi hija,
no puedo aceptarlo.
Ahora la dejé en su habitación.
Se ve tan cansada mi pobrecita niña
Apenas puedo creer que don Rodolfo haya aceptado acercarse a Esmeralda
Tuve que llevarlo yo, Crisanta
Él no quería de ninguna manera
¿Y qué hablaron? ¿Qué pasó?
Rodolfo no le dijo una palabra
Solo le dio un abrazo
¿Y ella? ¿Ella cómo reaccionó?
La siento desconcertada, muy dolida
Tengo la esperanza de que este acercamiento la haga cambiar
No quiero perder a mi hija ahora que la he recuperado, nana
Todo depende de don Rodolfo
Él necesita poner mucho de su parte
Así que Blanca te convenció de que hablaras con Esmeralda
Qué bueno, querido
Pues es tu hija
La aparición de esa muchacha en nuestras vidas
Lo ha trastornado todo
Frustró la boda de José Armando con Gracielita
Descubrí que él no es hijo mío.
Mi sueño de que nuestra fortuna quedara íntegra en manos de los Peñarreal
se fue al diablo.
Todo ha sido un desastre, todo.
Lo mismo que ibas a desheredar a los hermanos.
Podrías desheredarla a ella.
O mejor aún, podrías negarte a reconocerla como hija.
Hay que armarse de paciencia y esperar
Ella está en una actitud retraída
No responde a mi ternura
A mi alegría de haberla encontrado
Es por la impresión que ha recibido, Blanca
Date cuenta
Decirle de pronto que tú eres su madre
¿Y José Armando?
No se ha ido, ¿verdad?
No, no, no
Pero todo el tiempo se la ha pasado afuera
Como si se sintiera disgusto en esta casa
Tengo que hablar con él
Lo he olvidado un poco al pobrecito
Está muy triste
Pero el amor de Esmeralda y nuestro cariño
Le servirán de consuelo
Como quisiera que los dos se quedaran a mi lado
No es cuestión de escrúpulos, querido
Por cruel que parezca te engañar
Que ahora quieren imponerte la existencia de esa hija
Es muy justo que no quieras aceptarla
Es que se me hace imposible quererla
Yo no sé fingir, Fátima
Esa muchacha, aunque lleve mi sangre
Me extraña para mí
José Armando será hijo de quien sea
Pero yo le he criado y le he dado mi apellido
Es a él a quien sigo considerando como un hijo
Adrián, ¿no viene mi papá contigo?
No
Está muy apurado con las cuentas de la casa grande
A la mejor ni viene a comer
¿Y cómo ves si voy a visitar a Esmeralda?
No he podido platicar con ella
Pues quién sabe si puedas verla
Han pasado cosas que ni te imaginas
¿Qué cosas?
Mejor siéntate, no sea que te vayas a caer
Ay, me asustas, hermano
Resulta que Esmeralda no es una pobre huérfana como todos creíamos.
¿No?
Ella es Esmeralda Peñarreal, la hija de los patrones.
¿Cómo está mi mujercita?
¿Y ahora cómo te digo? ¿La señora de qué?
Tendremos que cambiar nuestros apellidos.
¿Te afecta eso?
No creo que debamos concederle demasiada importancia, Esmeralda.
Para mí, al menos, no la tiene.
Claro que ahora soy yo el que procede de una familia humilde,
mientras que tú eres una peña real.
No quiero serlo.
No quiero vivir aquí, no quiero nada.
No quiero.
Vámonos, Esmeralda.
Dejemos todo esto atrás.
No nos importa quién seas tú o quién sea yo.
Lo que importa es nuestro amor.
Eso es lo único que nos llevaremos con nosotros.
Vámonos.
En unas horas estaremos en la ciudad de nuestra casa.
Tú y yo.
Esta misma noche.
Tú en mis brazos.
¿Qué me contestas, mi vida?
Así sucedieron las cosas
¿Qué te parece?
Esmeralda es ahora la dueña de la casa grande
Ahora me explico las palabras de Crisanta
Fíjate cómo ha de estar la señora estirada esa
La mamá de la señorita Gracielita
Tanto como me restregó en la cara aquel día
Que yo era un peón miserable
Y ahora resulta que su hija era la prometida
De unos pobres campesinos
Más merecen por alzadas y orgullosas.
¿No me has dicho por qué te regresaste con la señorita Gracielita?
A mí se me hace que a la mera hora te mando a volar.
Mira, Florecita, nomás te digo que no quiero que me vuelvas a mentar a la señorita Gracielita.
Para mí, para mí está bien difunta y enterrada.
Levántate ya.
Acabo de hablar con tu tío, ¿y qué crees?
Rodolfo no está dispuesto a reconocer a la dichosa Esmeralda
No la quiere
Te das cuenta de lo que eso significa
Eso dice ahora porque está sentido y enojado con mi tía
Pero descubrir que se tiene una hija es algo muy serio, mamá
Está por encima de todo
Una hija de la cual pudiera sentirse orgulloso, sí
Pero esta me inspira vergüenza
¿Y cómo ha tomado José Armando todo este asunto?
Está muy afectado, sentimentalmente destruido.
¿Es normal?
Tanto como quiere a tía Blanca y enterarse que no es su madre.
Sí.
Sí ha sido un golpe muy duro y también para nosotras.
Si es infeliz, tome en serio su papel.
Imagínate.
A mí me da rabia pensar que tendríamos que considerarla como alguien de la familia.
Pero estoy segura que Blanca, como siempre, intervendrá como buena samaritana.
Por eso yo te decía que era mejor que nos fuéramos
Esperemos
Esperemos un poco más
Ella tiene defensores, pero Rodolfo me hace caso a mí
En este asunto Blanca y yo estamos midiendo nuestras fuerzas
Y ya veremos quién trabaja
Así que José Armando está con Esmeralda
Sí, esos muchachos necesitan estar solos y hablar, y hablar de sus cosas
Ay, Dominga, ojalá que José Armando y Esmeralda decidan quedarse en esta casa.
Ahora sí que Dios dirá, bonita. Dios dirá.
Bueno, voy a la cocina. ¿Se te ofrece algo, Blanca?
Sí, dile a Tula que de postre haga fresas con azúcar.
Yo sé que le gustan a mi hija.
Claro que sí. ¿Me acompaña, Dominga?
Sí, sí, vamos, vamos.
Mientras, yo voy a buscar a Rodolfo.
No quiero forzarte.
Comprendo que en estos momentos los dos estamos en situaciones opuestas
Yo he perdido una familia, tú la has encontrado
Es muy natural que quieras disfrutar de su compañía y de su cariño
Después de creer toda la vida que eras huérfana
Debe ser algo muy grande para ti
Saber que tienes un padre y una madre
Ella me quiere
Él no
Está herido, Esmeralda
Le pegaron en donde a él más le duele.
Pero va a terminar queriéndote como todos los que te conocemos.
¿Prefieres quedarte aquí, Esmeralda?
No, no, no, no.
¿Entonces?
No sé, no sé, estoy muy aturdida.
Tengo muchas cosas dándome vueltas en la cabeza.
¿Por qué, mi amor?
¿Es que vamos a permitir que esto llegue a afectarnos?
Tú y yo somos los mismos, ¿no?
Dominga quería hablar con usted a solas.
¿Tú dirás para qué soy buena?
Esmeralda me tiene muy preocupada.
Está triste, ausente de todo lo que la rodea.
Como si le hubiera pasado algo que se quiere guardar para ella sola.
Sí, yo también estoy preocupado.
Más aunque trato que nadie lo note.
Pero no me da miedo solo de pensar que haya pasado algo en casa de ese doy torma de haber.
Ese diablo que quiere quedarse con Esmeralda para siempre.
El muy maldito es capaz de haberle dado un susto.
Sí, sí, es segurito que eso pasó.
Es posible.
¿Qué habrá sido lo que le sucedió realmente en casa del médico, Dominga?
Sabrá Dios, doña.
Sabrá yo
Pero pues no me gusta lo calladita que está mi hija
No me gusta nada
¿Acaso ahora me quieres menos?
¿Acaso te has desilusionado de mí porque soy el hijo de un peón?
Ay, por Dios, José Armando
¿Cómo puedes pensar eso?
Yo te sigo queriendo igual
Ahora te quiero más
Entonces vámonos
Ya tengo preparado todo.
Alquilé el apartamento, tengo el trabajo en un hospital.
Todo está esperando por nosotros.
Vámonos, mi vida.
No tenemos por qué estar separados.
Tú eres mía.
No, no, no. Eso no puede ser.
¿Cómo puede ser tan duro?
No eres tú la más indicada para hacer reproches
Nada te reprocho, Rodolfo
Solo te pido que te portes como un ser humano
Olvidas cómo debo sentirme al saber que he sido engañado
Tú me mentiste
Me hiciste creer que aquel niño era mi hijo
¿Y ya para qué iba a hablar, Rodolfo?
Tú estabas loco de felicidad con el niño
Te sentías orgulloso
No te cansabas de repetir que era un peña real de cuerpo entero
Y yo, yo creí que mi hijita había muerto
¿Para qué desilusionarte?
No tenía objeto, compréndelo
Además, sentí miedo de afrontar tu cólera
Creo que no te lo he dicho nunca, pero siempre he temido tus arrebatos de violencia
Yo tampoco sabía que Esmeralda era nuestra hija
¿Tu hija?
Nuestra, aunque te duela reconocerlo
¿Por qué me rechazas, Esmeralda?
No puede ser. No puedo irme contigo ahora.
¿Por qué? Dame una razón.
No me preguntes. Por favor, no me pidas que te explique.
Confieso que no te entiendo.
Cualquiera diría que tienes miedo del futuro a mi lado.
Quizás, José Armando.
¿Es que no estás segura de tus sentimientos?
De los míos, sí.
Desconfías entonces de mí.
¿Será eso posible?
Por favor, te lo ruego.
Pero deja serenarme. He pasado por momentos tan difíciles. Estoy angustiada, no sé qué hacer.
Me parece que estoy en una pesadilla y quisiera despertar o morirme, morirme.
No te pongas así, mi amor. Esperaré lo que tú quieras.
José Armando, por favor, dame tiempo para reponerme, ¿sí?
No sé por qué estás así, no acabo de entenderlo.
Solo quiero que sepas que por encima de todo, yo te quiero.
Y lo que decidas lo voy a respetar.
¿Cómo es posible que no se despierten tus sentimientos paternales?
Mis sentimientos paternales, como tú los llamas,
murieron cuando me enteré que José Armando no era hijo mío.
Yo sé que debajo de esa cara de dureza late un corazón noble.
Eso demuestra lo poco que me conoces.
¿No te parece que Esmeralda ha sufrido bastante
y que muchos de sus sufrimientos te los debe a ti?
¿A mí?
Nadie mejor que tú sabe que es cierto lo que te digo.
¿Es que no sientes remordimientos?
¿Es que no te duele pensar cómo la ofendiste y la rechazaste?
Mi amor, tienes una hija muy buena y con nobles sentimientos.
Deja de luchar contra tu corazón y acércate a ella.
Pídele perdón por el daño que le hiciste.
¿Pedirle perdón yo?
Solo eso me faltaba.
Lo que a ti te falta, Rodolfo, es un poquito de humildad
Y pedirle a Dios nuestro Señor que te ayude a romper esa barrera que has levantado entre tu hija y tú
Voy a avisarle a la señora Blanca que ya todos están en la mesa
Todos no
Faltan Gracielita y el señor Rodolfo
Él no nos va a acompañar
Crisanta, sirve por favor
¿Y Gracielita?
En un momento más nos alcanza
¿Y tú, querido?
¿Por qué estás tan callado?
Buenas tardes
Buenas tardes
¿Se te quitó el dolor de cabeza, Gracielita?
Sí, tía, se me quitó
Fátima
Deberías llevar a Gracielita a que la revise un médico
Esos dolores de cabeza tan frecuentes no son normales
Sí, sí, querida
Será el primero que haga llegando a la ciudad
Bueno, y dime, José Armando, ¿qué han pensado de la fiesta que hay que organizar?
¿Cuál fiesta?
¿Cómo cuál?
La fiesta para celebrar tu matrimonio civil
Debemos participar a todo el mundo que ustedes se casaron
¿O piensan seguir manteniéndolo en secreto?
No, por supuesto que no
A propósito, le iba a proponer a mi niña Blanca que les preparemos una recámara para los dos
Si tú quieres, Esmeralda, por supuesto
Ay, pero por Dios, Crisanta, qué liberal me resultaste.
¿Pero cómo piensas que Esmeralda va a aceptar compartir con José Armando la misma habitación
si no se han casado por la iglesia?
Porque supongo que tú querrás llegar a tu noche de bodas como lo que eres.
Una señorita decente, ¿verdad?
Perdón, señora
Ay, José Armando, por favor, a mí no me vengas con esas tonterías
Yo soy tu tía y siempre lo voy a ser
Seas hijo de quien seas
Precisamente me decía Rodolfo que a ti te seguía viendo como a su hijo legítimo
Pero claro, pensando en que ahora también Esmeralda es su hija
¿Pues qué se cree el señor Peñarrial?
¿Que le hace algún favor a Esmeralda?
Pues no
Ella ha vivido todas sus vidas en esto
Y eso que le toca por ley
Él debería sentirse endeudado con su hija
Y debería sentir harto remordimiento de su conciencia
Bueno, ¿qué les parece si mejor hablamos de...
De los preparativos de su boda religiosa?
Hija, ¿en dónde te gustaría casarte?
¿Aquí?
¿En nuestra capilla o en la ciudad?
Discúlpeme, señora, pero no me siento bien.
Te acompaño, mi amor.
No, no, no, hijo.
Deja que yo la acompañe.
Por favor.
Vamos, hija.
¿Qué nos van a comer, señora?
Ahora regreso, Jacinta.
Oye, señora, ¿le llevó a don Rodolfo su comida?
No, Jacinta.
Si no quiere comer, ¿con cuántas ganas se la hará?
¿Qué tal, Melesio? ¿Cómo le va, Fermín?
Bien, Adrián. Me da mucho gusto verte aquí, muchacho.
Oh, sí. Cuando las cosas no se dan, pues ni para qué forzarlas.
Ya acepté que mi lugar es este. Quise subir al cielo y, pues, no supe por dónde.
Busqué a Adrián, tan soquete, como quiere subir al cielo.
Sí, verdad, Melesio
Cómo no pude pensar
Mira, Adrián
Mira, cuando quieras subir al cielo
Nomás pregúntame cómo se le hace
Y yo te digo
¿Vienen a ver Esmeralda?
Sí, sí, sí
Yo quiero ver a mi reinita
Ya lo extraño
Y a mis sujetos
Quieren verla otra vez
Porque la extrañan
Pásenle
No, no, no, Adrián.
Mejor le avisas primero.
Aquí esperamos.
Está bueno.
No, espérate, Melesio.
¡Melesio!
¿Qué tienes, hija?
Te ves desmejorada y me preocupa.
No se preocupe, señora.
Estoy bien.
Señora Blanca, viene a visitar a Esmeralda.
¿Quién es, Adrián?
Es él.
¡Ay, no!
¡Mi reinita!
¡El bobo Pelesio, mi reinita!
¡Pelesio!
¡Mi reinita chula!
Y le traigo un regalo a mi reinita.
Pelesio, saluda a la señora Blanca.
Ah, está buena, bueno, sí.
Buenas, señora.
Ay, qué bonita está
Su merceasta se me figura
Que es como mi reinita esmeralda
Gracias por decírmelo, Melecio
Toma, mi reinita, mira
Te traje un paladito
Para que comas la mielecita, mira
Está re dulce, re dulce
Y huele re sabroso, mira
Huele, huele, huele re sabroso
Hija, ¿qué tienes? ¿Qué te pasa?
No te pierdas mañana, Esmeralda.
Yo sabía que tú no lo eras realmente.
Y sin embargo, nunca sospechaste la verdad.
Porque jamás tuve para ti un gesto de indiferencia o de desamor.
Voy a pedirle a esa mujer que venga a verte.
Voy a... voy a exigirle que nos diga lo que sucedió
¿Será posible que ella no diga nada de lo que ocurrió entre nosotros?
Nada ocurrió, doctor
Eso es una mentira
Juana está enamorada de Lucio Malavés
Espera el amor, espera el amor
Que es los ojos del amor
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