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Original subtitles

Esmeralda

Te ves con la luz del corazón

Esperanza, esperanza

Tu amor es puro como el sol

Esperando amor, esperando amor

Tienes los ojos del amor

Esperando amor

En estos ojos del amor

¿No le parece suficiente razón?

Haberme convertido en un monstruo

En un ser repulsivo

Tener que vivir en las sombras

Rehuyendo de la curiosidad malsana de la gente

Que algunas veces me mira con horror

Otras con asco

Y a veces con una compasión

Que me resulta mucho más insoportable que el horror que les provoco

O con una mezcla de todo eso

Así, así como le está sucediendo a usted ahora

Y esto ha sido por Esmeralda, ¿comprende?

Por Esmeralda

No entiendo

Yo le salvé la vida

Esa bruja, Dominga

Provocó un incendio en la choza donde vivían

Pero el peligro nos salió huyendo

Y Esmeralda se quedó adentro

Cuando yo llegué estaba en un rincón rodeada por las llamas

Enloquecida por el miedo

Incapaz de encontrar la salida

Yo la salvé

Ya en la puerta vi como caía una viga encendida sobre nosotros

Me quemó el rostro

Me dejó así

Y yo salvé su vida

Así es que Esmeralda no existiría ahora si no fuera por mí

Su divina belleza

Esa piel blanca y suave

Sus ojos

Que a pesar de no tener luz parece que iluminan al mundo

Su pelo

Sus labios

Sus manos

Toda

Toda su belleza se hubiera extinguido allí

Quemada entre los escombros

¿Entiende ahora, doctor Peñarreal?

¿Comprende por qué digo que Esmeralda es mía?

Siento mucho lo que le ha sucedido

Pero está usted equivocado

El hecho de haberla salvado

No lo justifica para querer posesionarse de su vida

¿Y si algo más?

La tomé a mi cuidado

La eduqué

Cultivé su espíritu

La formé para mí

Para que algún día fuera mi compañera y llenara mi soledad

¿Y usted cree que todo este esfuerzo lo hice para que lo disfrute otro?

¿Para que después de todo lo que sacrifiqué por ella voy a permitir que venga usted?

Y se la lleve.

Jamás.

No vas a pelearte con José Armando, ¿verdad?

No, no te asustes.

Ahora no vamos a agarrarnos a puñetazos.

Nomás quería saber qué había entre ustedes.

Y si ese amor es de veras, si es sincero,

cuenta conmigo que yo te ayudo.

No sé, Adrián.

Somos tan distintos.

Y José Armando tiene novia.

¿Qué te dice de eso?

Que no me preocupe

Que ese compromiso lo hicieron sus padres desde que ellos eran niños

Que realmente no se quieren como novios, sino como primos que son

Si Esmeralda fuera una salvaje, una ignorante, usted ni siquiera lo hubiera mirado

Mire, doctor Malaver

No vamos a hacer suposiciones sobre lo que hubiera sido

Sino a enfrentar lo que es

Lo siento

Lamento mucho su tragedia

Y entiendo sus razones para creerse dueño de Esmeralda en cuerpo y alma

Pero ocurre que yo la quiero

Y ella me quiere a mí

Y razón más poderosa que esa no hay ninguna

Déjela

Usted puede tener otras mujeres

Puede ser amado por cualquiera

Yo no

Usted cree que alguien pueda mirarme con amor

Yo solamente la tengo a ella

Apártese de su camino, déjela

Olvídela

Lo siento

El amor no es algo que se cede

Ni es fácil renunciar a él cuando se tiene

En mi cariño yo también soy egoísta, doctor Malaber

Me juró que a esa muchacha solo le tiene cariño

Que su amor es solo mío

Pero tengo miedo, Adrián

¿Por qué?

Cuando me pongo a pensar en lo nuestro

Siento que es imposible

Cuando el amor es grande

No hay imposibles

Lucha uno contra todo lo que encuentra en el camino

Para alcanzar y defender ese amor

Ojalá yo pudiera ser como tú

A veces me siento confiada

Pero otras

Me parece que algo malo va a pasar

Que este sueño tan bello

Se escapará en cualquier momento

Y yo me quedaré

Con las manos vacías

No quiero engañarlo

No voy a dejar a Esmeralda

Al contrario

Voy a luchar contra todos los obstáculos que se interpongan entre nosotros

Incluso contra usted si se convierte en uno de ellos

Le va a ser fácil destruirme

Basta con que le diga que soy un monstruo

Para que sienta repulsión y no venga nunca más

Sería mezquino de mi parte

Ni soy capaz

Ni tengo necesidad de recurrir a esos recursos bajos.

Sé que ella lo ama.

Usted le tiene admiración, gratitud, doctor Malaber.

Son dos hermosos sentimientos también.

No los desprecie.

No los destruya.

Eso viene así desde el principio, Fermín

Yo creo que Esmeralda y el joven José Armando se enamoraron

Desde la primera vez que se encontraron

Aunque ella decía que le tenía miedo

Y el doctor se ponía a perseguirla y a decirle cosas

Lo que había en el fondo era eso

Que a los dos les estaba matando la querencia

Nada valieron los consejos y advertencias

Por más que Esmeralda conoce los obstáculos que les esperan

Si se siguen frecuentando

Ay, y don Rodolfo se lo figura

No sabe, Fermín, le pidió a mi papá que lo vigilara

Estacionala allá abajo, por favor, Nacho

Sí, patrón

¿Dónde cree que mi papá iba a andar haciendo esas cosas?

Ah, si al menos uno estuviera seguro de que ese muchacho la quiere de verdad

Esmeralda dice que sí, pero le preocupa lo de la novia, ¿ve?

Yo le dije que ni caso le haga

Total, a lo que a la tal novia le importa el doctor Peñarreal

¿Cómo que no le importa?

No lo ama, Fermín, ni un tantito así

Ay, ¿cómo lo sabes?

Ay, pues porque sí

Ay, serán figuraciones tuyas

Estoy segura. Lo que pasa es que no puedo decirle porque mi hermano Adrián no quiere que hable de eso.

Bueno, ¿y qué tiene que ver Adrián Lucero con la señorita de los Peñarreal?

Ay, mire, pues, este...

Mira, yo creo que tú andas mal, Florecita. Nomás inventas cosas.

Ay, no, ¿qué va? Si yo los vi. Ay, ya la regué.

¿Y mamá?

Acostada, enferma por todos los disgustos que tú le das

Espera, José Armando

¿No crees que es el momento de que tengamos una conversación tú y yo?

Dime, tía Fátima

La verdad es que no entiendo

No te da pena lo que está pasando

Lo que estás haciendo sufrir a Gracielita

Hay cosas que no se pueden evitar, tía

Son muy lamentables, pero...

No, no, no seas tonto, querido

Estás atravesando por un mal momento, eso es todo

Pero ya se te pasará

Es...

Mira, mira, precisamente aquí está ella

Los dejo solos, ¿eh?

Arréglense

Lo mejor de las peleitas de novios son las reconciliaciones

Bueno, y esa muchacha demuestra simpatía hacia tu hermano

Anda loquita atrás de él, Fermín

Le aplaudí un montón en la charreada

Y ahora que mi hermano lo agarró al toro

Va a la casa para verlo

Y entra a su cuarto

Segurito para besarlo como el día en que...

Ay, caray, ya la volví a regar

No le vaya a decir a Adrián que le conté todas estas cosas

Si lo sabe, me mata

Descuida, Florecita

Ay, es que a mí esa Catrincita no me gusta

Por un lado tiene al novio

Y por el otro a mi hermano

No sepa que anda tonteando con Adrián

Así es la vida

A veces parece que a Dios le da por hacer travesuras

Y se pone a complicar las cosas

Tan fácil que hubiera sido todo

Si Adrián y Esmeralda se hubieran enamorado

¿Y a dónde fuiste?

Al pueblo

Graciela, necesito hablar contigo

Sé de lo que me vas a hablar

También yo quería hacerlo

José Armando, hay una situación especial entre los dos

Por tu parte y por la mía

Sí

¿No crees que deberíamos dejarnos de tonterías y regresar a la ciudad y preparar nuestra boda?

Graciela, ¿tú me quieres realmente como para que sea tu marido?

¿Por qué me haces esa pregunta?

Contéstame

Por supuesto que te quiero

Estamos comprometidos y vamos a casarnos

Desde que éramos niños lo sabíamos.

¿Pero estás segura de que es amor?

¿Verdadero amor lo que sientes por mí?

Me parece que después de tanto tiempo no deberías ponerlo en duda.

Ha habido entre nosotros momentos muy dulces.

Pero nos ha hecho falta amor, pasión.

¿Es que no quieres casarte conmigo?

¿Estás buscando un pretexto?

Graciela.

No puedes hacerme eso, José Armando

Estamos comprometidos en matrimonio

Y espero que cumplas tu palabra

Lo seguí como usted dispuso, patrón

Ya sé dónde vive ella

Se fue derechito al panteón

Y ahí estuvo plática y plática con el enterrador

¿Y José Armando?

Se agarró la troca rumbo al pueblo

Así que me jalé para allá

Y lo jalé fuera de la casa del doctor del pueblo

Bueno, ya ni mira gente

Pero sigue viviendo donde mismo

Manuelito, se volvió para acá

¿No se vio con esa campesina?

Pues hoy no

Sigue vigilándolos, Ophelio

Sí, patrón

Retírate

Te desperté

No, no dormía

Me dijeron que te sientes mal

Muy decaída, José Armando

Sin fuerzas

Siento ser yo el causante de todo eso, mamá

No, hijo

Tu enfermedad es el sufrimiento

Y es por culpa mía

Más bien por culpa de Esmeralda

Que lo ha trastornado todo en esta casa

Ella y yo somos uno, mamá

José Armando dice que sí, Dominga

Que tal vez yo pueda ver

Disparate del doctorcito nuevo

Que no sabe ni dónde está parado

Tú naciste ciega

Y eso no tiene remedio

Pero con una operación quizá...

Nada, nada

El que nace ciego muere ciego

Dios lo mandó así para el mundo

Y contra eso no hay nada que valga la pena

No veas más a esa muchacha, José Armando

Te lo ruego

No me pidas eso, mamá.

Tu padre sospecha que andas con ella.

Los mandó a vigilar.

Y si comprueba que la amas y que por eso quieres romper tu compromiso con Gracielita,

su reacción será terrible.

Lo siento.

No solo contra ti.

Su violencia caerá con más fuerza contra ese infeliz.

Ha dicho que la echará de aquí.

Que no se atreva.

Va a ocurrir una desgracia.

No te angusties así.

Daría cualquier cosa porque estuvieras tranquila.

Tú sabes cómo podría estarlo.

Si me prometes no verla más.

Pídeme lo que quieras.

Menos eso.

Yo no puedo dejar a Esmeralda.

Después de ti, ella es lo más grande que hay en mi vida.

Ay, Dominga.

Me quitas mis ilusiones

Pues para eso te lo digo

Para que no te las hagas por gusto

Si hubiera modo de curarte

Si el doctor Malavés lo hubiera hecho

Él será un diablo condenado

Pero tenía empeño

Y si él que tiene más experiencia

Dijo que no había cura para ti

¿Por qué usar a ser el doctorcito ese?

Recién estrenado, como te digo

Tendrá muy buenos deseos

Pero te dirá si está equivocado

Y se me hace que es un...

Es un estúpido y es un inconsciente

Lucio

¿Qué hay, Nacho?

Buenas, doctor

¿A dónde va, compañero?

¿Y a dónde que le importa donde yo vaya, compañero?

Es que me he fijado que siempre anda al acecho.

Déme paso, que ando de apuro.

No, hombre, no tenga tanto.

¡Suélteme!

¡Quédese!

¿Qué pasa, Quijé? ¿Qué pasa?

Este indio ladino.

Le dije que se quitara de en medio.

A mí nadie me dice dónde debo ir, ni dónde no debo ir.

Este hombre...

¡Está bien, cállese los dos!

Yo no estoy dispuesto a consentir estas cosas.

Por ser la primera vez, que pase, pero que no se repita más.

Tome, Ophelio, siga su camino y no vuelva a sacar esta arma aquí.

¿Qué sucedió?

Es el indio, don Rodolfo.

Sabrá que discutió con Nacho y sacó un cuchillo.

¿Por qué?

Es que me he fijado que le anda siguiendo los pasos al doctor, como el rabo al perro.

No lo pierde de vista ni a sol ni a sombra

Si usted me lo permite, yo lo despido

El indio se queda

Tú, Nacho, lárgate

Estás despedido

Ya sé que ese tipo te ha metido en la cabeza la idea que puedes curarte

Es una locura, ¿comprendes?

Tú jamás podrás ver, jamás

Y te advierto que someterte a una operación

Es hacerte correr un riesgo inútil

Pero, Lucio, José Armando me ha dicho...

No me interesa lo que él diga.

No me lo repitas.

No quiero que le hagas caso.

Ese idiota con tal de lucirse puede exponer tu vida.

Te pedí que te alejaras de él.

Y no me has obedecido.

Sigue creyendo en sus mentiras, pero atenta en las consecuencias.

¿Por qué no has ido a mi casa?

Porque últimamente estás muy enojado conmigo.

Aún así tienes que ir.

Puedes dejar de hacerlo, ¿entiendes?

Espero mañana.

No me hagas caso a este demonio

No quiero que te vayas a poner triste

No, Dominga

Ahora yo soy feliz

Y eso es lo único que me importa

A mí nadie me quita de la cabeza

Que José Armando va a reunirse con la campesina esa

En cuanto lo compruebe, voy a echarla de aquí

Rodolfo, por Dios

¿Te molesta que diga estas cosas?

Pues más debería molestarte que nuestro hijo se rebaje a poner sus ojos en una mujer de clase inferior a la nuestra

Debe ser la bastarda del extranjero aquel que se fue de aquí hace años

Pensar que uno ha criado a su hijo procurándole lo mejor para que venga a caer en esto

Mi único hijo, un peñar real

Por favor, Rodolfo, no puedes seguir en esa actitud.

Hoy, por ejemplo, fui a ver al médico del pueblo, el doctor Lucio Malaber.

Ese hombre ni siquiera ejerce.

Y a un inicio me dijo que era un hombre extraño, que no recibía a nadie.

Y si se citara con esa muchacha en ese lugar...

Iré a ver a ese doctor Malaber.

Él me sacará de dudas

Estás muy callado

¿En qué piensas?

En muchas cosas

Oye, sube en el pueblo

Voy a ver otra vez al doctor Malabar

Él fue a buscarme

Me dijo que no creyera en tus mentiras

Que yo no tengo esperanzas

No me daré por vencido

Lo primero que debemos hacer es procurar

que te vea un especialista

y estoy dispuesto

a llevarte a la ciudad

si es necesario.

¿A la ciudad?

Yo nunca he soñado

siquiera ir a la ciudad.

Irás conmigo.

No, no.

Dominga no me va a dejar nunca.

Ella vendrá con nosotros.

¿Sabes?

Ella es mi única familia.

Pobrecita.

Tú sola estás

en el mundo, Esmeralda.

Ahora te tengo a ti.

Y a mi familia.

Porque yo estoy seguro

que cuando te conozcan te van a querer mucho.

Ojalá, José Armando.

Sería muy hermoso que ellos me vieran con cariño.

Que me vieran como...

como una hija.

Estoy seguro que muy pronto te van a considerar así.

Como si fueras su hija.

Pobrecita.

Está sufriendo.

Debo decirle la verdad.

Ana, pasa, ¿cómo estás?

Bien, mi niña, ¿y tú?

Angustiada, Crisanta, no sé qué hacer con esa locura de José Armando

Le pedí que se alejara de Esmeralda y hubieras visto con qué ímpetu la defendió

Blanca, ¿por qué no haces lo contrario?

¿Por qué no tratas de convencer a don Rodolfo para que los deje quererse?

¿Pero cómo se te ocurre eso?

Es lo mejor, de veras.

Tú has perdido el juicio, Nana.

¿Qué tiene de malo?

Se aman.

Ella es muy hermosa, pero es una campesina.

José Armando, ¿te has olvidado lo que es realmente?

José Armando es mi hijo, Crisanta.

Lo hemos criado dentro de una familia y una esmerada educación.

Además es un hombre sano, fuerte.

¿Y esa pobre muchacha?

Está ciega.

Y eso te molesta, ¿verdad?

¿Te has puesto a pensar que su ceguera se deba tal vez a que su madre pudo ser una mujer débil o enfermiza?

Ella no tiene la culpa.

Sí lo sé, pero...

Dime una cosa.

Si tu hijita se hubiera salvado y yo hubiera nacido ciega, ¿no ibas a quererla igual?

Por supuesto que sí, Crisanta.

¿Cómo lo iba a querer a un hijo al que yo le di la vida?

Y más aún si es desdichado.

Dicen que una madre ama siempre al hijo más débil, al que más sufre.

Entonces tú deberías querer a esa muchacha.

¿Por qué dices eso, Crisanta?

No queda otro remedio.

Hay que llevarla a la ciudad, Dominga.

Es más difícil traer al especialista.

Y usted quiere agarrar a Esmeralda y salir con ella por ahí, ¿verdad?

Los dos solos.

No.

Pensamos que usted vaya con nosotros.

¿Yo?

Ni lo quiera Dios, yo allá no voy ni cargándome.

No, no, para.

Bueno, busque a alguien que nos acompañe entonces.

Déjeme pensar.

Déjeme pensar.

Esa muchacha me inspira una enorme compasión

Pero tanto como quererla

No entiendo por qué me dices eso, Crisanta

Porque es una joven sola

Que no sabe lo que es tener unos padres amorosos

Que la cuidan y la protejan como a José Armando

Si pudiéramos convencer a don Rodolfo que la acepte

Ella será como una hija para él

Jamás aceptaría

Tengo que reconocer que en algunas ocasiones Rodolfo es cruel

Si hubiera tenido un hijo con alguna discapacitación

No habría podido quererlo

Por orgullo lo rechazaría como rechaza Esmeralda

Pero es que José Armando la ama

Ella puede ser su felicidad

Él siempre ha complacido a José Armando

Tal vez era

No, Crisanta

Tú conociéndolo tan bien como yo

No sé cómo piensas que tenemos que hacer el esfuerzo, mi niña

Sería la solución para todo

Compréndelo

Se te olvidan otras cosas

Está el compromiso con Gracielita

Su palabra empeñada

¿Te imaginas lo que ella va a sufrir?

Gracielita se podrá enamorar

Encontrará otro hombre

Ella es muy joven

Qué fácil lo ves todo

Te lo suplico

Haz lo posible porque José Armando y Esmeralda se casen

¿Pero cómo crees, Crisanta?

Tú puedes influir sobre don Rodolfo.

Al menos inténtalo.

En vez de tratar de convencer a José Armando para que se aparte de Esperanza,

trata de hacer que tu esposo te lo enseñara con buenos ojos.

Hazlo, Blanca.

Haz lo que te pido.

Y usted va a premiar eso.

¿Quién podrá acompañarte a la ciudad?

¿Sí o no? Es muy bobo

Fermín, el sepulturero, tampoco

Porque no le va a decir a la gente que no se muera

Para poder cerrar el panteón

¿Y Florecita, Dominga?

¿Y tú crees que Dionisio le va a dejar ir?

Déjala que vaya conmigo, Dominga

Confía en mí

Solo quiero que la vea la especialista

Mire, yo que usted me hacía el viaje ese

Total, ¿pa' qué?

Esmeralda nació cieguita y para esos casos, pues, lo único que hay es la conformidad

Perdone, pero no es así

Puede ser que ella tenga curación

Quizás se le pueda operar

No sería una operación que pusiera en peligro su vida

El doctor Malaber dijo que...

No le haga caso al doctor Malaber

Creen mi Dominga

Es que...

No sé

¿Qué? ¿Tú quieres ir, Emeralda?

Está bueno. Llévesela, pues.

Gracias, Domingo. Verá que no le va a pesar.

Domingo temprano vendré a buscarte.

José Armando, gracias.

Te quiero.

¿Cómo quedó Rodolfo Corbía, Nacho?

¿A poco?

Así es

Pero así no más

¿Usted no le preguntó por qué?

Yo no puedo pedirle cuentas al patrón, Adrián

La casa grande es suya y él quita y pone a quien quiere

Pero Nacho es bueno, trabajador

Y ha servido a los Peñarreal toda su vida

¿Por qué va a correrlo y a preferir que se quede el indio ladino de Ofelio?

Bueno, sus razones tendrá, ¿no?

No quisiera saberlas

Atente a lo tuyo, Adrián, y no te metas

Usted como siempre, papá, defendiendo a los patrones.

Creo que no he sabido inculcarte el respeto que un peón le dio a sus patrones.

Y eso te va a hacer sufrir, Adrián.

Y te va a traer muchos problemas en la vida.

¿Quieres que te traiga algo de la ciudad?

No, mi amor. Gracias.

¿De veras ya te sientes mejor? ¿Puedo irme tranquilo?

Sí, José Armando. Cuídate tú.

No te preocupes. Regresaré enseguida.

¿Ya hablaste con tu padre?

Voy a hacerlo en este momento.

Por favor, no vayas a discutir con él.

Ya ves que últimamente anda muy tenso.

Descuida, mamá. No discutiremos.

Ay, José Armando, ¿dónde andabas? No te vi todo el día.

He andado muy ocupado, nana.

Mañana me voy a la ciudad.

¿Podrías hacerme la maleta, por favor?

¿Y vas a estar mucho tiempo por allá?

No, solamente unos dos días.

Así es que solo ponme lo más indispensable.

¿Y se puede saber a qué vas a la ciudad, José Armando?

Con permiso.

A buscar unos libros que me interesan para mi carrera.

Pero vas a dejar a Gracielita aquí sola.

Por favor, tía.

No me voy al fin del mundo.

Mañana o pasado estaré de regreso.

Si no hubiera sido por ese contratiempo

A estas horas ya estaría cumplida la misión que usted me encomendó

Pero el tal Nacho se me atravesó

Y entre dimes y diretes

La oportunidad se me juega entre las manos

Ya lo sé, por eso lo despedí

Me molestó que un peón estúpido se interpusiera en mis planes

Hizo bien

A usted lo que le conviene es tener gente de su confianza como yo

Y al que le moleste me lo dice, pues, que yo me encargo.

Lo que quiero es que vigiles a mi hijo.

Eso es todo.

Papá, necesito hablar contigo.

Puedes retirarte.

Anda, te escucho

Ese viaje de José Armando está muy raro

¿Por qué?

¿No te dijo que iba a comprar unos libros?

Pero no sé, me dio la impresión de que estaba mintiendo

Esto no puede seguir así

Voy a hablar con Rodolfo para que fijemos la fecha exacta de la boda

Tenemos que presionar a José Armando

Está bien, mamá

Hija, pero qué temple el tuyo

Yo estoy más preocupada por tu felicidad que tú misma

¿Pero qué pasa contigo?

Es que ya no estoy tan segura de que José Armando sea mi felicidad

¿Qué?

¿No te das cuenta de lo que dices?

No, todos andamos mal en esta casa

Voy a tomar cartas en el asunto

Para empezar, mañana nos vamos con él a la ciudad

¿Pero qué te pasa, mamá?

¿Crees que él lo va a permitir?

No se lo voy a preguntar

Pues yo no voy.

Ya parece que voy a andar vigilándolo.

Eso sí que no.

Pues si tú no vas, iré yo.

Mañana temprano vendré a buscarte.

¿Te sientes mejor?

Sí, gracias.

¿Qué sabes tú de ese viaje de José Armando?

Me dijo que iba a buscar unos libros. Eso es todo.

Como él te confía en sus cosas, tú siempre lo andas tapando.

Por favor, no me atormentes. Bastante angustiada estoy.

Está bien, está bien. No es preciso que llores.

Lo que quiero es que por ningún motivo te pongas de su parte, Blanca.

Cuidado con que me ocultes algo

Necesito que me ayudes a conseguir que al fin

Él se case con Gracielita

Ella es la única mujer digna de mi hijo

Una Peña Real para un Peña Real

No piensa que mi hermano la va a seguir a la ciudad

Para vivir de su dinero

Primera, le sobra orgullo

Y en segunda, si a un lucero le arrancan de su tierra

Le arranca de la vida

Gracielita

¿Qué te pasa? ¿Por qué lloras?

Ay, por Dios, no llores así.

Ay, Crisanta.

Vamos, vamos, tranquilízate.

Dime qué te ocurre.

Tengo que decírtelo.

Tengo que decírselo a alguien.

¿Qué te pasa? Me asustas.

Yo no quiero a José Armando.

Yo estoy enamorada de Adrián Lucero

¿Qué pasa, Silvita? ¿Sabes lo que has dicho?

Es horrible, pero es la verdad

Pero has perdido el juicio, muchacha

Sé que es una locura, pero no puedo evitarlo

Yo no quería confesármelo a mí misma

Yo me negaba a aceptarlo

Hasta el día en que Adrián me besó

Dios mío, ¿pero cómo pudo atreverse?

La culpa la tuve yo.

Le di un golpe con la cuarta del caballo.

Estaba furiosa por la atracción que ejercía sobre mí.

Buscaba humillarlo con mi desprecio, herirlo, castigarlo de alguna manera.

Adrián me besó también para castigarme.

Y aquel beso fue una revelación.

Yo nunca había sentido lo que él me hizo sentir.

Me di cuenta de que lo amaba.

Ay, no puede ser. Apenas puedo creer lo que dices.

Lo amo, Crisanta. ¡Lo amo!

La quiero.

Y no me importa lo que tenga que hacer para conseguir su amor.

Eso es imposible. ¡Completamente imposible!

Nadie manda sus sentimientos.

Sé que es absurdo.

Comprendo que yo no puedo ser la esposa de Adrián.

Imagínate a mamá si se entera.

Y mis tíos.

Crisanta, tú no vas a decir nada, ¿verdad?

No, hija, no

Pero es preciso que pongas punto final a esa locura

Estoy tratando, pero no puedo

Sufro mucho al pensar que tengo que irme y no verlo más

Esto se me pasará, ¿verdad, Crisanta?

A veces pienso que el remedio sería irme de aquí

Casarme con José Armando

Quizás sí olvidaría a Adrián

Pero es que...

Dice mamá que José Armando está enamorado de esa campesina

Y que yo tengo que reconquistarlo

Pero tú no lo quieres

También pienso en eso, Crisanta

Nos casaremos sin amor

José Armando queriendo a esa muchacha

Y yo, Adrián

Los cuatro seremos desdichados

A mamá solo le interesa la herencia de los Peñarreal

¡Qué lujo!

Las comodidades.

Pero yo me pregunto si eso podrá consolarme.

Creo que todo se lo cedería gustosamente a esa muchacha.

Sí.

Sí.

Con tal de ser libre y amar a quien yo quiera.

Ojalá me dejaran casar con Adrián.

Y que permitieran que José Armando se casara con ella.

Todavía podemos reparar la injusticia.

Devolverle a Esmeralda todo aquello de lo cual se le despojó

Adelante

Nana, gracias por prepararme la maleta

Hijo

¿A qué vas a la ciudad?

¿Por qué ese viaje tan rápido y para estar solo allá un día?

Mira, Nana

Voy a decirte la verdad

Yo pienso que tal vez Esmeralda pueda curarse

Y voy a llevarla a la ciudad para que la vea un especialista

Sí, nana

Me voy con Esmeralda

¿En realidad crees que Esmeralda pueda llegar a ver?

Sí, nana, tengo esa esperanza

Sí, sí, haz todo lo que esté en tus manos

Yo voy a rogar mucho porque puedas lograrlo

Le encenderé una vela a San Judas Tadeo

El abogado de los casos difíciles y desesperados

Sería un milagro tan grande

Santa, ¿por qué estás tan emocionada?

Tú no has tratado a Esmeralda, solo la has visto alguna vez de lejos

No importa

Basta con que tú la quieras

Además es una pena que esté ciega

Tan bonita, tan joven

Debes agotarlo todo, José Armando, con tal de curarla

Lo haré, claro que lo haré

A pesar de que hay opiniones en contra, tengo una fe muy grande

Sí, hijo, sí

Yo voy a rezar mucho para que Dios te ilumine

Gracias, Nani

¿Estás contenta?

¿Y te hubiera perdonado que no me avisaras que te ibas, Esmeralda?

Todavía no lo puedo creer, Dominga

Anoche casi no dormí pensando qué voy a hacer en la ciudad

Lucio me ha dicho que es enorme

Y que hay muchos coches y ruido

La verdad no me lo imagino

Pues hoy mismo irás allá

Venga, Florecita, ven

Siéntate a tomar un cafecito con pan

Dominga

¿Y si José Armando no viene por mí?

¿Y si me quedo esperándolo?

¿Mi hija? ¿Por qué dices eso?

Porque sus papás no me quieren.

¿Y qué va a pasar si ellos saben que José Armando me va a llevar a la ciudad para curarme?

No te apures.

Él se va a cuidar de no hablar más de la cuenta.

¿Sabes qué me dijo?

¿Qué?

Que cuando me conozcan bien sus papás, me van a querer como una hija.

Ay, pues claro que sí.

Así será, mi hija.

Así será.

Maneja con cuidado, José Armando.

Sí, papá.

Nos hablas en cuanto llegues allá, hijo, por favor.

Sí, mamá.

Adiós, mamá.

Que Dios te acompañe, hijo.

José Armando, querido, te tengo una sorpresa.

Para que no te vayas solo, me voy contigo.

Tu amor es puro como el sol

Esmeralda, oh, esmeralda

Tienes los ojos del amor

¡Gracias!

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