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Original subtitles

Esmeralda

Bebes con la luz del corazón

Esperanza, esperanza

Tu amor es puro como el sol

Esperanza, esperanza

Eres los ojos del amor

Esperanza

Tienes los ojos del amor

Esmeralda, no es más que una campesina ambiciosa.

No, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no

Yo quiero ver a mi reinita, su esposo de mi reina, el doctorcito, es mi amigo.

Deje de decir tonterías y dígame, ¿cómo sabe que Esmeralda y José Armando se casaron?

Ah, pues yo, yo, yo, yo no sé.

Yo le quiero dar sus fresitas, mira.

Ni tan sabrosas, si a ella le gusta.

Ella está dormida todavía.

Deme sus fresas.

Yo se las doy

No, mi reina no está dormida

Porque ella se levanta con la lucecita del amanecer

No, no, no, no quise decir eso

Es que ella se levantó muy temprano

Pero se sintió mal y se acostó otro rato

Bebe sus fresas

Yo se las llevo

Y yo le digo que me las trago para que ella se las comiera

Y que estén muy sabrosas

Sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí.

Tengo que deshacerme de esa muchacha

¡Inmediato!

¡Inmediato!

¿Cómo te sientes en la casa grande?

Ay, no sé, Florecita. Estoy un poco aturdida.

Ay, deberías de alegrarte. Si estás aquí, quiere decir que la familia te acepta.

El padre de José Armando está de viaje. Él nunca me hubiera admitido en su casa.

¿Y la señora Blanca? ¿Cómo te trata?

Bien, bien, pero me da mucha pena con ella.

Yo no cumplí lo que le prometí.

Ay, gracias.

Pues es que también, ¿para qué te pide que te alejes de su hijo?

Es que piensa que soy muy poca cosa para él.

Ay, bueno, lo principal es que ya estás aquí

Y eres la esposa del joven José Armando

¡Cállate, Florecita!

Eso nadie lo debe saber

Ay, pues yo no entiendo por qué, pero...

Ay, pues bueno

Oye

¿Sabes quién se va a poner como loco cuando sepa que ya te casaste?

Lucio

El doctor Lucio Malabel

José Armando y Esmeralda estuvieron la noche allá afuera hasta muy tarde

Solos

No se portan como dos novios

Ella no sabe darse a respetar

Debería comprender que está conviviendo con una familia decente

Y por lo menos tratar de cubrir las apariencias

Estás dando a entender que ha ocurrido algo entre ellos, Fátima

Yo juzgo por lo que vio

Me parece un descaro que estuvieran ahí hasta cerca de la medianoche

Cuando ya todo el mundo se había dormido

Yo me quedé levantada para vigilar que no se cometiera una inmoralidad bajo este techo

José Armando sería incapaz de ser...

Él es hombre

La mujer es quien tiene que poner freno

Y cuando no sabe hacerlo.

Esos son los detalles que yo te decía.

Ya la vamos conociendo.

Discúlpame, Fátima.

Voy a mi recámara.

¡Ay!

Ay.

Esperanza

Ayúdeme, ayúdeme

Pero hija, ¿por qué te quedaste sola?

Ya tenía que recordar por dónde había entrado

Me hubieras esperado

De repente me sentí perdida

Pero señora Fátima, que usted no la vio

Claro que la vi

Pero pensé que era preferible dejarla sola para que aprendiera

Buenos días, Dolita

Habla el doctor José Armando Peñarreal

Bien, gracias

Estoy buscando al doctor Lascano

¿Regresó ya de su viaje?

Sí, doctor Peñarreal, y ha estado atento a su llamada

Me urge hablar con él.

¿Podría verlo hoy mismo?

Gracias, ahí estaré esa hora.

Señora Fátima, ¿pero es que acaso no se da cuenta de que Esmeralda necesita ayuda?

De lo que me doy cuenta es de que no puede valerse por sí misma.

Déjeme la crisanta, yo me hago cargo de ella.

¿Qué va a hacer?

Enseñarla a caminar por la casa para que la pobrecita no tenga que andar dando tumbos.

Ni depender de nadie

Ella tiene que saber dónde está cada mueble, las puertas

Cómo se va para cualquier parte

Así podrá ir y venir libremente, ¿verdad, Esmeralda?

Sí, sí, señora

Te ayudaré, queridita

Ahora mismo vamos a empezar

Déjeme, yo puedo hacerlo

No, Crisanta, tú tienes otras obligaciones

Y total, yo me aburro sin hacer nada

Con mucho gusto le dedicaré mi tiempo a Esmeralda

Se lo agradezco

No, no hay por qué, hijita

Será un placer ocuparme de ti

Mira

Vamos a empezar

Aquí hay un escalón

Esta será la primera lección

Déjate llevar

Te voy indicando dónde están las cosas

Cuidado, cuidado

Aquí hay una mesita

No te vayas a dar un golpe

Ahora

Cuenta los pasos hasta el comedor

Uno

Dos

Tres

Y cuatro

¿Ves?

Cuando José Armando regrese

Le daremos una sorpresa

Dominga

¿Puedo hablar con usted?

Sí

Me da gusto ver que ha mejorado

Sí

Me gustaría saber más sobre la vida de Esmeralda

Yo siento a mi hijo verdaderamente entusiasmado con ella

Hasta me atrevería a pensar que quiere casarse lo antes posible

Usted ha sido como una madre para Esmeralda

Dígame, ¿en verdad está enamorada de mi hijo?

Sí

Reté alto

Pero...

Pues no más como nos ha ido

No sabe cuánto lamento la agresión que sufrió

Juan

Lindio Ophelio

Su señor de Asté

Lo mandó a que nos largara de su tierra

Créame que no puedo entenderlo

Rodolfo, ¿le tiene a usted un agradecimiento muy especial?

Pero bien que le ha agarrado odio a Esmeralda

Aflorizaste

Lo que le dijo

Es un pecado

Frete grande que era mi muchacha

Eso es lo que me tiene angustiada, Dominga

Dios quiera que mi marido no vaya a llegar antes de que José Armando regrese

Es el señor Rodolfo

Mi marido nunca había sentido tal aversión por una persona

No entiendo qué sucede con Esmeralda

Ya estamos aquí

Lleve a Esmeralda que conociera parte de la casa

Pobrecita

Eso de andar chocando con todo debe ser de lo más desagradable

Gracias, señora

No debió molestarse

Bueno, las dejo

Luego vengo contigo para llevarte a la capilla

Sí, sí, gracias

Me da gusto que Dominga se esté recuperando tan pronto

Debe haber sido difícil para ti cuidarla

Sí, señora

Ella no podía hablar y yo sin poder verla

Sí, sí, fue angustioso

Sí, me lo imagino

Señora Blanca

Usted debe pensar muy mal de mí

¿Por qué, hija?

Porque no cumplí lo que le prometí

Señor Fátima, ¿no sabe dónde anda la señora Blanca?

Sí, ¿qué se te ofrece?

Es que llegó una carta de esas que salen por el teléfono

Es del señor Rodolfo

Ah, un fax

¿Y dónde lo dejaste?

Ahí mero, se quedó pegado en el teléfono

Por eso quiero avisarle a la señora Blanca

Déjalo, Jacinta, yo le aviso

De hecho, estábamos esperando noticias recién

Como usted diga

No te preocupes

Fue una imprudencia de mi parte pedirte que te alejaras de la vida de mi hijo

No señora, es muy natural que una madre se preocupe por el porvenir de su hijo

Y trate de apartarlo de una mujer que no le conviene

A veces las madres en nuestro egoísmo nos equivocamos

Quizás si yo hubiera logrado separarte de José Armando

Lo hubiera hecho muy desdichado

Quizás su felicidad está solo a tu lado

Lo único que puedo decirle fue que traté que me dejara

Lo intenté, sinceramente

Esmeralda

Porque comprendo que soy muy poca cosa para él

Una muchacha de clase pobre, ciega

Yo no me explico cómo José Armando se ha enamorado de mí

Porque eres muy bella, Esmeralda

No solo físicamente

Sino por esa dulzura y ese encanto que tiene tu alma

Bien dice José Armando que basta conocerte un poco para quererte

Señora

Yo...

Yo deseo tanto que usted me quiera

Pues ya lo lograste

Con el solo hecho de saber que quieres tanto a mi hijo

Es suficiente para que te quiera yo a ti

Al fin las cosas están volviendo a su lugar

Uno no puede cambiarlos, decirme de Dios

Que pues ahí están, madre e hija juntas

¿Otra vez mirando de lejos?

Ay, Adrián, deja de andar de sonso.

¿Por qué no mejor miras pa' tal altura, pues?

Así si no te corresponde, pues el trancazo te duele menos

Mañana llego a primera hora

Rodolfo T. Herrera

Bien

Muy bien

Vamos preparándole el camino

Me estás llenando de amor

Poco a poquito

Hola

Siéntate, por favor

¿Recibiste la carta que te mandé?

¿A mí?

No, no he recibido nada.

Pero te escribí diciéndote que trajeras a Esmeralda para operarla cuando ustedes decidieran.

No, no he recibido nada.

¿Todavía estás en la casa grande?

Sí, sí, pero en unos días me regreso para acá con Esmeralda.

Pues, manos a la obra. Yo estoy dispuesto.

Mira, Álvaro, también me interesaba hablar contigo por lo siguiente.

Estoy buscando una plaza en un hospital o en una clínica.

¿Podrías ayudarme a conseguirla?

Perdona, pero no sería mejor que montaras tu consultorio con tu apellido y tus relaciones

Te harías de una buena clientela enseguida

Por ahora no puedo hacerlo, eso cuesta

Pero José Armando, no me digas que tienes preocupaciones económicas

Creo que me iré de mi casa y no cuento con la fortuna de mi padre

¿Y eso?

Es una historia larga, más adelante te la contaré con detalles

También quiero prescindir de las relaciones familiares

Por eso te pido que me ayudes a encontrar algo

Está bien, te prometo que me ocuparé del asunto hoy mismo

Por lo pronto podrías ayudarme mañana en una operación

Uno de mis asistentes se enfermó y tú podrías ocupar su lugar

Claro que sí, cuenta conmigo

Entonces, te espero a las 7 de la mañana

Aquí estaré

Ahora te dejo porque estoy apurado

Esta es la capilla

Me imagino que te gustará venir a rezar de vez en cuando

Ah, perdón

¿Eres católica?

Sí, señora

Y me gusta visitar la iglesia

Y platicar con la virgencita de Guadalupe

Entonces el día que te cases

Seguramente lo harás no solo por el civil

Sino también por la iglesia

Por supuesto

Para mí es muy importante la bendición de Dios

En eso coincidimos, queridita

Porque hay hombres que se la pasan haciendo promesas

Y una vez que consiguen de la mujer lo que quieren

La abandonan como cualquier traste viejo

Bueno, bueno, bueno

Pero quite esa carita

Porque ese no sería tu caso

José Armando es incapaz de cometer un acto así

Virgencita, no permitas que José Armando se burle de mí

Yo lo quiero con toda mi alma

Si él me engañara, preferiría morirme

La señora Fátima se ha ofrecido a enseñarle la casa a Esmeralda

Esa mujer, no

No me gusta

Es una mujer muy egoísta y ambiciosa

Pero también debe tener rasgos nobles en su corazón

Y ante la evidencia del amor de José Armando hacia Esmeralda

Lo único que le queda es rendirse

Qué día tan espléndido

A esta hora el sol cae de lleno sobre la peña

Ojalá pudieras verlo

Fermín, mi amigo el sepulturero

Siempre me habla del sol

De la luna

De las estrellas

Ay, qué bonito

Permíteme un momento

Voy a pedirle a Jacinta que nos traiga un refresco

No, no, no, no

No, no te preocupes

Ahora mismo vuelvo.

Es más, voy a decirle a Gracielita que nos acompañe.

Tal vez la señorita Gracielita se sienta incómoda conmigo.

No, no, no.

No, nada de eso, mi hija.

No es nada rencorosa.

Ya verás.

Ahora vuelvo.

¡Ay! ¡Ay! ¡Ay!

Señora Fátima, ¿qué le pasa?

¡Ay, mi pie! ¡Mi pie! Creo que me lo fracturé.

¡Au! ¡Me duele mucho!

Ayúdame, por favor.

¿Dónde está, señora?

Aquí, aquí, muy cerca de ti.

Camina derecho.

Derechos solo son unos cuantos pasos.

¡Ay! ¡Ay!

¿Dónde se ve esto de hecho, mi hijita?

Ay, por favor.

Ay, por favor.

¡Esperalda!

¡Auxilio!

En cuanto regrese Esmeralda pasaremos al comedor

La señora Fátima y Esmeralda andaban por allá atrás

Por la salita del santo

Con su permisito

Es una salita que está al lado de la alberca

Ahí tenemos una escultura de San Francisco de Atenas

Dios mío, pero qué barbaridad, qué susto nos has dado, muchacha

¿Qué pasó, mamá?

¿Cómo es posible que se haya caído a la alberca?

Ay, ay, ay

Es que yo me lastimé horriblemente el tobillo

Entonces dejé solo a Esmeralda un momento y se cayó.

Dominga, no.

Dominga, Dominga.

Ay, ay, ay, pobrecita.

Ya, ya está llamando esta señora.

No, no, no, Esmeralda.

Ahorita te llevamos con ella.

Ay, ayúdame, mamá.

¿Pero yo?

¿Pero cómo se te ocurre con el tobillo como lo tengo, niña?

¿Tú quieres que me lo vuelva a lastimar o qué es lo que te pasa?

Olvídalo.

Voy por casita.

Ay, pero primero vete a cambiar esa ropa, hija, que te puede hacer daño.

Tranquilízate, esmeralda.

¿Estás bien?

Ahorita te vamos a llevar con Dominga.

Sí, sí, Dominga.

No me tardo, espero que ahora sí puedas cuidarme.

Ay, niña, ya, ya, deja de temblar que me pones nerviosa, cálmate ya.

Finalmente no te pasó nada, solamente fue el susto, fue un pequeño accidente.

Ya.

Sí, Sebastián

En unos cuantos días regreso a la capital con Esmeralda

¿Así que te casaste en secreto?

Tuve que hacerlo así

Mi padre se oponía terminantemente a nuestras relaciones

Todavía no puedo creerlo

¿Entiendes ahora mi necesidad por encontrar un departamento cuanto antes?

Yo creo que estás exagerando, cuate

Aunque Don Rodolfo se oponga de una forma tan terminante como dices

¿Tu mamá no te va a permitir que te vayas?

Mi mamá es muy buena y me quiere mucho

Pero ante todo a mi padre le tiene un enorme respeto

Y jamás enfrentaría él por mi causa

Ni yo lo aceptaría

Bueno, bueno

Como tú digas, médico enamorado

Te garantizo que antes de irte

Te tengo noticias de algún buen departamento

Para que empieces tu vida al lado de la famosa Esmeralda

No es la famosa Esmeralda, Sebastián

Simplemente es la señora Peña Real

Esmeralda Peña Real

Ese será su nombre cuando se case con José Armando

Lo que es la vida

Al final ella tendrá el nombre que por derecho propio le corresponde.

¡Madre mía! ¿Pero qué sucedió?

Esmeralda, que cayó la alberca.

¿Pero dónde estaba tu madre con ella?

Es que mi mamá se torció el tobillo.

Esmeralda se quedó solo un momento y sin darse cuenta fue a la alberca.

¡Horrible, Dominga!

Creí que iba a ahogarte.

Cuando una yo la vi, llegué a tiempo para sacarla.

Sí, la señorita me salvó.

Si ella no hubiera llegado, ahorita estaría muerta.

Dios no lo permita. Anda, ven, vamos a ayudarte

a cambiar esa ropa. No puede hacerte daño.

Está bueno. Señorita, señorita,

muchas gracias. Gracias otra vez.

A usted le debo la vida. Gracias.

Estoy tan apenada contigo, Esmeralda.

Fue un accidente.

La piedra, ¿viste cómo temblaba?

Es que me asusté muchísimo.

Pobrecita.

Bueno, vamos al comedor.

Fátima y Gracielita ya deben estar esperando.

Ven.

Dominga, ¿vamos?

Sí, ahora las alcanzamos.

¿Sabe lo que le pido a Dios?

Que el corazón de mi señora se incline hacia esa muchachita.

Que algo en su interior haga que la quiera mucho, aún sin que sepa la verdad.

Cuando las veo juntas y pienso que son madre e hija y que ninguna de las dos lo sabe, se me oprime el pecho.

Pues, por la mera verdad, debería decírselo. Debería.

No, no, Dominga, todavía no. Vamos a esperar.

Tengo miedo a todo lo que pueda pasar cuando venga don Rodolfo.

¿Se encuentra aquí?

José Armando regresará antes.

Pero yo me alegro de que hayan venido.

Porque he podido convencerle a usted de que calle.

Y porque Esmeralda está cerca de su madre.

A mí también me da repiato gusto, porque aquí, a salvo del doctor Malavejo, a salvo de ese diablo.

La belleza física no es lo que tiene más valor

Esa desaparece con los años

Destruye con la muerte

Doctor, por favor, ahora

No puede ser

Déjame tocarte

Con mi mano yo puedo saber cómo eres

Comprende, por el amor de Dios

Lo contigo me abre hoy en mi cabello

Comprende

No suele quedarse ahí encerrado

Se va a morir

Eso es lo que quiero

Morir

¿Qué pasa?

Señor Peñarreal, ¿pero cómo llegó?

En un taxi.

¿Pero cómo no nos avisó para que fueran por usted?

No importa, Lino.

El joven José Armando llegó ayer muy tempranito.

A ver, ¿a qué vino?

No, señor.

A ver si nos podemos regresar juntos a la casa grande.

¿Se vuelve de nuevo para allá?

Sí, Lino. Nada más cambio de maleta y me voy.

Los dejas y equipárenlos. Luego le digo a Altagracia que los suba.

Sí, señor.

Buenos días, Bernardo. Qué bueno que ya está de regreso.

¿Quiere que le prepare el desayuno?

No, gracias, tomé algo en el avión

Ya se levantó José Armando

Supongo que no, su habitación está cerrada

Y yo no he querido tocar porque anoche salió

Y luego estuvo estudiando hasta muy tarde

Ahora lo despierto, me urge hablar con él

José Armando

¡Falta Gracia!

Diga, señor

José Armando no está

Entonces debe haber salido muy tempranito

¿Cómo se fue si su camioneta está aquí?

Es que hoy no circula. Seguramente se llevó su otro coche.

Sí, claro. Pero ¿a dónde habrá ido tan temprano?

Qué interesante resultó la intervención.

Sobre todo exitosa.

Ahora la recuperación depende del paciente.

Supongo que la operación de Esmeralda no será de esta índole.

No, no, no. Por supuesto que no.

La intervención de Esmeralda es mucho más sencilla.

Sí, de veras, no entiendo por qué no se operó antes.

Es una injusticia que unos ojos tan bellos no conozcan la luz.

El médico ese que dices que la tuvo engañada todos esos años, debe estar un poco loco, ¿no?

Exactamente, es un hombre amargado y enfermo.

Doctor Malavés se ve enfermo

¿Y está en la casa de esa familia Peñarreal?

Entonces, quiere decir...

Que le perdió

La dediqué a mi vida.

Y se me va.

Se me escapa.

Todo fue inútil.

Todo.

Todo.

Esmeralda se casó con ese infeliz.

Me gustaría saber cómo sigue la señora Fátima de su tobillo.

Está mejor.

En un par de días estará como si nada.

¿En qué piensas, Esmeralda?

No lo tome a mal, señora, pero...

ahora que Dominga ya puede hablar,

pienso que podríamos regresar a nuestra casa.

Ya les hemos dado demasiadas molestias.

No, no digas eso, hija.

Además, ¿qué cuentas le entregaríamos a José Armando?

Él las dejó a nuestro cuidado

Es que...

Sí, ya sé

Extrañas tu casa, tus amistades

A propósito, cuéntame de ese doctor Malaber

Me has dicho que es un hombre muy especial

Sí, señora Blanca

No le gusta hablar con nadie ni ver a la gente

A veces lo siento inseguro

A pesar que es muy inteligente

Pobrecito

Me quiere mucho

Me ha tenido la paciencia y el cuidado de un padre

A veces el dolor es tan grande que lo aplasta a uno

Como que no hay fuerzas para sufrir más

Y no sé

No quisiera gritar

Destrozar lo que tiene alrededor

Desahogarse de alguna manera

Es eso. Lo único que se hace es dejarse caer en cualquier parte como un león enfermo, deseando morir solo.

Pero

Desgraciadamente la muerte no viene

Y el dolor

Te sigue torturando en una larga agonía

Yo siempre traté de evitarle este dolor

Desde que supe que quería a Esmeralda de esta forma

Porque ella lo quiere a usted como un padre

Y era natural que llegara el día que se enamorara de un hombre de su edad

Nunca quiso escucharme

Está obsesionado con ella

Ha vivido nada más para Esmeralda

¿Ahora qué va a hacer de su vida?

Mi vida

Olvida

Haga su piensa que no importa vivir sin ella

Ay, doctor

Pobrecito de usted

No me compadezcas

Si pudieras verme por dentro

Te ibas a horrorizar

¿Cómo puede un ser humano acumular tanto odio en su corazón?

Pero esta pasión tan grande como la que siento por Esmeralda

No se apaga, Juana

Simplemente cambia

No sé, antes me sostenía la esperanza, el amor

Y ahora me consume el rencor

El odio, la sed de venganza

Alguien

Alguien va a tener que pagar por este dolor

que me está quemando el alma.

¿Les gustaría ir con nosotras?

No, gracias, nana.

Solo te encargo unas veladoras, por favor.

¿A ti no se te ofrece algo, Esmeralda?

No, no, no. Muchas gracias.

Bueno, entonces nos vamos.

Voy a pasar a la iglesia a ver si puedo saludar al padre Gabriel.

Muy bien, váyanse con cuidado.

Nos va a llevar Dionisio.

Al ratito vuelvo.

Sí, sí, Dominga. Aquí las esperamos.

Esmeralda, vámonos a la sala, está haciendo mucho calor

¿Qué tienes?

Te noto nerviosa

Nada

Pero desde la mañana siento como una inquietud

¿Pero por qué?

No lo sé

Es como una angustia que me oprime el pecho

Seguramente es por lo que te sucedió ayer

Sí, sí, eso debe ser.

¿Qué tanto miras, mamá?

¿Esperas a alguien?

Sí, sí, ya que tú también te has convertido en la protectora de esa campesina.

Solo quiero saber si puedo contar contigo por esta última vez.

¿Ahora qué estás tramando, mamá?

Ya lo sabrás.

Parece que todo está a nuestro favor.

Crisanta y la vieja esa, Dominga, se fueron con Dioniso en la camioneta

Seguramente van al pueblo

La única que me preocupa es Blanca

Todo ese cuento del tobillo es una trampa, ¿verdad?

Pero, nena, ¿cuándo te he mentido?

Pues yo veo que de repente caminas como si nada

Luego como que te acuerdas y vuelves a acoger

Ay, pero qué fijada te has vuelto, mi hijita

Me intriga saber quiénes eran tus familiares

A mí también, señora Blanca

Pero Dominga siempre me ha dicho que mi papá trabajaba en la casa grande

Y él murió en un accidente

Y mi mamá murió al dar a luz

Ahí está

Sí, mamá

Tú no hagas preguntas

Ve a buscar a tu tía Blanca y dile que necesito que venga a verme en este momento

Pero apúrate

Bueno, y si me pregunta

Mira, mira, dile que me muero, que estoy en un grito

Lo que quieras, lo que quieras

Pero que venga ahora mismo, haz lo que te digo

Todo está saliendo de acuerdo a mis planes

¿Sabes?

Tu rostro me recuerda mucho al de mi madre

¿De veras, señora?

Sí

Mi mamá cuando tenía tu edad era muy parecida a ti

Casi igual

Qué coincidencia, ¿verdad?

Pero al menos debes saber el nombre de tus padres

¿Dices que tu papá trabajaba para nosotros?

Sí, señora

Él era...

¡Tía!

¿Qué le pasa, Fatima?

No lo sé, está en un grito

Me pidió que vayas a verla, por favor

Sí, sí, vamos

Espérame un momento, hija

Ahora vuelvo

Sí, sí, sí

¿Qué es lo que te sucede?

¿Quién es?

No te pierdas mañana

Es de la guerra

¿Haste saber una cosa?

Sí

El doctorcito de Esmeralda

Me ha fracasado

Te deseo mucha suerte en tu nueva vida

Gracias

Tú lo has dicho

Será una nueva vida para mí

Estoy seguro de encontrar la felicidad que busco

Yo no te he querido como padre

Sino como un hombre

Tu amor es puro como el sol

Esmeralda, oh, esmeralda

Tienes los ojos del amor

¡Gracias!

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