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Esmeralda
Te ves con la luz del corazón
Esperanza, esperanza
Tu amor es puro como el sol
Esperanza, esperanza
En estos ojos del amor
Esperanza
Eres un sonco del amor
¿Qué estás tramando ahora, mamá?
Me tiene intrigada la actitud de José Armando.
¿Te fijaste?
Se veía tan feliz con una sonrisa de oreja a oreja
¿Y a ti en qué te afecta?
Al menos hay alguien feliz en esta casa
Otra vez se va a la capital
Pero antes, deja Esmeralda instalada aquí, ¿no?
Eso le estoy pidiendo al cielo
Ojalá logre convencer y la traiga ya
Voy a asegurarte que si ella cae en esta casa
Se va a tener que arrepentir de haber encontrado en su camino a José Armando
En la casa grande estarán bien atendidas, mi amor
Crisanta te tiene mucho afecto y podría ayudarte a cuidar a Domingo
Sí, es cierto, pero yo preferiría quedarme en mi casa
Yo no quiero obligarte, Esmeralda
Pero sinceramente me iría mucho más tranquilo sabiendo que estás allá
Lo que pasa es que...
Es que soy un poco tímida, quizá por mi defecto
Y como no les tengo confianza
Es la oportunidad para ir creando esa confianza
Pero le tengo miedo a tu papá, José Armando
Él no está, salió de viaje
Y yo me daré prisa en volver
Mientras tanto, me gustaría saber que no estás sola expuesta a que te ocurra algo
Por eso, te ruego que me dejes llevarte a la casa grande
¿Vas a complacerme?
¿Vas a quedarte en mi casa mientras yo regreso?
Si Esmeralda no acepta venir, mamá.
Vendrá, queridita, vendrá.
Esa muchachita se hace la inocentona, pero es más abusada que tú y más abusiva también.
Verás que esta misma tarde José Armando nos da la noticia de que su noviecita aceptó instalarse en la casa grande.
Mi amor, te agradezco tu preocupación por nosotras, pero yo sé que no somos bien recibidas en tu casa.
Me consideran muy poquita cosa y yo los entiendo.
Nada de eso. El ofrecimiento de mi casa salió directamente de mi familia.
Y yo se los agradezco porque así me puedo ir más tranquilo.
Si te vas tranquilo, ¿tardarás más en regresar?
No, mi vida.
¿No te das cuenta que cada minuto que no estoy a tu lado me parece eterna?
Además, tú sola no puedes hacerte cargo de Domingo en ese estado en el que se encuentra
Tengo amigos, Melisio, Florecita, Adrián, Fermín
También Lucio viene a verme de vez en cuando
No quiero que recibas ayuda de él
¿Por qué? Siempre ha sido muy bueno conmigo
No me gusta, quiero que te alejes de ese hombre
Ay, mi vida
Tú sabes que Lucio ha sido como un padre para mí
Pero no lo es. Y no quiero hablar más de ese sujeto.
Entiéndeme, por favor.
Si te vas a mi casa, mamá te conocerá mejor y podrás ganarte su cariño.
¿Estás seguro que tu mamá quiere que vaya?
Por supuesto. Y me interesa mucho tenerla de nuestra parte.
Ella puede influir sobre mi padre.
Lograr que a la larga él ceda.
Y vea con buenos ojos nuestro matrimonio.
¿Qué decides, mi amor?
Cuando Esmeralda entre en esta casa y José Armando se haya ido,
le vamos a dar la más cordial bienvenida.
Espero contar con tu apoyo, Gracielita.
Pero niña, solo sabes menear la cabeza de un lado a otro.
No tienes nada que decir.
¿Qué tanto me miras?
No te miro.
Te admiro.
Si toda esa inventiva que tienes la encaminaras para ayudar a los demás
Serías algo grande
Porque siempre logras todo lo que te propones
Exactamente, Gracielita
Todo lo que yo me propongo en la vida, tarde o temprano, lo logro
Lástima que no te hayas parecido a mí en ese aspecto
En fin, solo te digo que en el momento que ese infeliz ponga el pie en esta casa
Comenzará su calvario
Se va a arrepentir como de sus pecados
Pobre Esmeralda
Está bien, José Armando
Si crees que es tan importante que yo vaya a tu casa, iré
Me alegro que te hayas decidido, misierra
¿Y cuándo me vas a llevar?
Esta tarde
¿Tan pronto?
Mientras más pronto hagamos las cosas mejor
Gracias, mi amor
Me tranquiliza saber que serás bien acompañada bajo el amparo de mi familia
¿Pero qué culpa tenemos de todo lo que está pasando?
Tu hijo es el que actúa siempre de una forma impredecible y complica las cosas terriblemente
No sé por qué se te ocurrió que Esmeralda se hospedara en esta casa
Ya te expliqué por qué
Pienso que debemos conocer mejor a esa muchacha
Todo parece indicar que va a ser tu nuera
Así que es preferible que te vayas acostumbrando a ella
No me gusta hacer las cosas a espaldas de Rodolfo
Si después se entera
En fin
Espero que Esmeralda no acepte venir a la casa grande
Ay, Blanca
¿Pero en qué mundo vives, querida?
Por supuesto que va a venir gustosa, pero se hace la difícil con José Armando.
No, no cabe duda que tu hijo está más ciego que ella.
Sí, Dominga, José Armando no quiere dejarnos solas aquí mientras está en la capital.
Nos quiere llevar a su casa.
¿Tu casa?
¿Es tu casa?
Debería sentirlo así, puesto que soy su esposa.
Pero cómo me voy a presentar ante la señora Blanca
Después de que no cumplí la promesa que le hice de apartarme de la vida de José Armando
Por suerte ella no sabe que ya estamos casados
Dios mío
Si pudiera ganarme su cariño
¿Sabes algo, Dominga?
No sé por qué siento tanta necesidad de que me acepten en esa casa
No lo entiendo
Pues yo me dejé venir, Adrián
Allá en el rancho del camarón me ofrecieron chamba
Pero pues no
Le dije al señor Monroy que yo soy de la casa grande, no más
Pues mira, Nacho, don Rodolfo no está ahorita
Yo creo que llega para la otra semana
¿Y cómo ves?
¿Tú crees que me dejes seguir trabajando aquí?
Ojalá y sí, tú nos haces falta
Buenas
¿Qué tal, Nacho?
¿Cómo le va, patroncito?
Qué bueno que lo veo
A ver si más luego puedo hablar con usted
Dime, ¿qué se te ofrece?
Pues es que su papá de usted, el señor Don Rodolfo, me despidió
Me dijo que me largara
Ya pasaron hartos días y pues quisiera saber si ya puedo volver a trabajar
¿Y por qué te despidió?
Ah, pues porque le paré los cascos al Indio Ophelio
Es que siempre anda metiéndose en donde no lo llaman, siguiendo a todo...
Le estaba diciendo a Nacho que Don Rodolfo no está
Mira, Nacho, ven a verme la semana que entra
Hablaré con mi papá en cuanto regrese
Sí, patroncito.
Gracias.
Con su permiso.
Adrián, vengo a pedirte un favor.
¿Usted no me sigue?
Tengo que ausentarme por unos días y no quiero dejar a Esmeralda sola con Dominga enferma.
De manera que voy a traerlas a mi casa.
¿A su casa?
Sí.
Se quedarán aquí mientras yo esté fuera.
Ella no quería, pero al fin la convencí.
¿Tú podías ayudarme a trasladarlas, Adrián?
¿Y cómo no, doctor? Cuente conmigo.
Gracias, Adrián. En un rato nos vamos.
Me alegro.
Es un buen golpe para el orgullo de Gracielita.
Quiero ver qué cara pone cuando vea al doctor casado con Esmeralda.
¿Hasta dónde he llegado?
No tengo carácter para defender mi amor.
Ni para enfrentar a mi mamá.
Y ahora, Esmeralda estará aquí, en esta misma casa,
Viviendo bajo el mismo techo
La mujer que me robó a José Armando
La ama
Hay sentimientos contra los cuales no se puede luchar
Ay, ya los estás disculpando
No, Fátima
Te juro que daría cualquier cosa
Porque José Armando se olvidara de Esmeralda
Porque volviera con Gracielita y se casara
Como siempre pensamos que sería
Pues, temo decirte
que mientras esa muchacha se interponga
va a estar difícil.
Te apuesto que José Armando
no tarda en llegar
dándonos la noticia de que...
Esmeralda aceptó venir.
Esta tarde voy a traerla.
Oye, Blanca.
Tía Fátima ya dispuso
que se preparen dos habitaciones.
Ya podré irme tranquilo para la capital.
Hijo,
¿por qué todo tan apresurado?
Dime, ¿qué prisa tienes?
¿Quién no tiene prisa por ser feliz?
Parece que los planes matrimoniales van viento en popa
¿Ves cómo no me equivoqué?
Te dije que Esmeralda vendría
Después de todo, la cieguita tiene valor
Mi reinita.
¿Y ahora?
¿Dónde vas, mi reinita?
Domingo y yo nos vamos a mudar para la casa grande, mi lesión.
¿Para siempre, mi reina?
¿Te vas para siempre?
No, solo por unos días.
Solo mientras José Armando se va a la ciudad.
¿Y tu bobo Merecio qué va a hacer?
Se va a quedar aquí solito y abandonado
Ay, Merecio, lo siento
Yo tampoco quería ir
Preferiría mil veces quedarme aquí y que tú nos cuidaras
No, no, no, mejor no, mi reinita
Mejor si tú te vas allá para la casa grande
porque allá tú vas a ser la dueñita.
Oye, y allí en la casa grande hay mucha comida muy sabrosa.
Y así el bobo Melesio se asoma allí a la cocina
y dice, soy amigo de Esmeralda.
Y entonces, mi reina, me van a dar un platote así bien copeteadote,
así lleno de comida riquísima.
Y entonces, mira, mi reinita, mi reinita mía,
¡Muack, muack, muack, muack, muack, muack, muack, muack, muack, muack, muack, muack, muack, muack, muack, muack, muack, muack, muack, muack, muack, muack, muack, muack, muack, muack, muack, muack, muack, muack, muack, muack, muack, muack, muack, muack, muack, muack, muack, muack, muack, muack, muack.
Creo que ya llegó José Armando
Ya llegó
Bueno, aquí estamos
Adrián nos va a ayudar
¿Qué hay, Esmeralda? ¿Cómo estás?
Bien, Adrián
Buenas tardes, Dominga
Vamos a llevarnos las cosas y después ayudamos a Dominga
Sobre la mesa están nuestras cosas.
Yo cargo, yo cargo.
Melesio, ¿de dónde saliste?
Yo cargo, yo cargo.
Vamos, don Lina.
Por favor, Adrián, lleva lo que le haga falta a Esmeralda.
Sí, claro.
Aquí está tu bolsa. ¿Qué te falta, Esmeralda?
Nada, nada, Adrián.
Vamos.
Ay, espera.
Espera, espera
Ya quedaron, Ana
Se ven muy bonitas
No sé para qué tanto adorno y tanta atención
Si Esmeralda no puede ver
Pero de inmediato va a identificar el olor de las flores
Por el tacto se va a dar cuenta de cómo es la habitación
Ojalá se sienta a gusto
Pero cómo no va a estar a gusto aquí
Sin una habitación como esta, ni en sueños se le imaginó
Esmeralda es la novia de José Armando
Y debe sentirse como en su casa
Sí, claro
Las consideraciones que correspondían a Gracielita
Ahora hay que dárselas a la campesina esa
Si me lo hubieran contado
Jamás lo hubiera creído
No entiendo por qué te molestas tanto, Fátima
Si fue tuya la idea de que Esmeralda viniera
Discúlpame, querida
Pero en momentos me acuerdo de lo que está sufriendo Gracielita
Y siento rabia
Por otro lado
Tampoco puedo dejar de reconocer
Que lo que se hace a la fuerza nunca sale bien
Tiene razón, señora Fátima
Lo que ahora nos queda es que la estancia de Esmeralda sea agradable, claro
La estancia de Esmeralda y de la mujer esa que la crió
Me preocupa que Dominga venga a vivir aquí, mi niña
A mí también, Ana
Siento que en cualquier momento puede revelar nuestro secreto
Confesarle a Rodolfo que José Armando no es su hijo
Está bien, Domingo
Se siente cómoda
No se preocupe
Ya verá qué bien se va a sentir en la casa grande
¡Ay!
Aquí están
¿Qué andabas buscando?
Los aretes de esmeralda
Te los voy a poner en la casa grande
¿Nos vamos?
Sí
Ya, ya se va mi reinita
Y te vas y dejas solo a tu pobre mereción
Solo será por unos días
Y te voy a pedir un favor muy grande
¿Y qué es? ¿Que me vaya contigo y te cuide?
No, Melesio.
Se va a morir de herencia, mi reinita.
No, no que pongas triste otra vez.
Pronto voy a regresar.
Iremos a la gruta de la cascada como a ti te gusta, ¿eh?
Y de mientras, mi reinita, ¿qué haces?
No, no, mira, mira, ¿qué te parece si vas a visitar a Fermín y le dices que me fui a la casa grande?
Mi rey Peter ya no va a volver y se va a olvidar de este bobo perrecio.
No, no, no, tú no eres ni bobo ni feo, la belleza la tienes aquí, en tu corazoncito, además yo te quiero y siempre te voy a querer, siempre, esto es para ti.
Te encargo la casa de tu reinita, Melecio.
Cuídate, Melecio, cuídate mucho.
Ay, Dios mío, mi reñida.
¿No te olvides de mí?
No, claro que no.
Adiós, Melesio.
Vaya, vaya, vaya.
Gracias.
Vaya, vaya, vaya.
¡Te cuidas!
Que Dios te cuide, mi reñita.
Mamá, ya estamos aquí.
Lo creo, hijo.
Bienvenidas.
¿Cómo le va, Dominga?
¿Ya se siente mejor?
Estos días seguramente le caerán muy bien.
Pero vamos de una vez a su habitación para que se acomoden.
Sí, sí, pasen, por favor.
Ya están aquí nuestras distinguidas visitantes
¿Y yo qué puedo hacer?
¿Pero cómo qué?
Ir a recibirlas, hay que darles la bienvenida
Mamá, no inventes, por favor
Anda niña, vamos
Quita esa cara si me haces el favor
A mí tampoco me gusta esta farsa nada
Pero no hay de otra
Gracias, Adrián
Con su permiso
Espero que te sientas cómoda, Esmeralda
Sí, señora
Gracias por todo
No tienes nada que agradecer
Al contrario, gracias a ti por haber aceptado mi invitación
¿No crees que fue fácil convencerla, mamá?
Bueno, Dominga se quedará en la habitación de al lado
Ahora yo la llevo
Por favor, vas, vas
Te acompaño
José Armando, me siento muy apenada con tu mamá
No tienes por qué, a ella siempre la has agradado, ¿no?
Quiero pedirte un sacrificio, hija
Que te apartes de José Armando
¿Qué sucede, Esmeralda? ¿Acaso dije algo que te molestara?
No, no, ¿cómo crees?
Bienvenida
Gracias
Hola, Esmeralda
¿Qué tal?
No reconoces, ¿verdad?
Dicen que los ciegos tienen más desarrollado el sentido del oído, ¿no es así?
Sí, efectivamente, señora Fatima.
¿Y tus cosas?
¿Tan pronto te instalaste?
No, tía.
Le voy a pedir a Crisanta que le ayude en cuanto termine de acomodar a Domingo.
Ay, pero no tienes que esperarla.
Yo personalmente le ayudo a acomodar su equipaje.
¿Por qué no ordenas que le preparen una bebida esmeralda mientras yo la ayudo?
Anda, anda, que te acompañe Gracielita.
Espero que no te moleste, Esmeralda.
No, no, claro que no, señora.
Vamos, querido.
Primero que nada te voy a enseñar la habitación.
Ven, cuidado.
Aquí está tu cama.
Sí, ven.
Esta es una banca.
Aquí en el tocador mandé poner unas flores para darte la bienvenida.
Cuánto se lo agradezco, señora.
Me gustan tanto las flores.
¿Dónde están?
No quiero ni pensar lo que va a decir Rodolfo cuando se entere.
¿Qué pasó?
El florero de cristal francés, el que había pertenecido a tu abuela, el que era tan fino.
¡Qué barbaridad! ¡Pero si se hizo añicos!
¿Cómo fue?
¡Ay! Lo tiró. Se ha destrozado.
Pero, pero, pero no lo toqué.
Pero fue al tocar las flores.
No te diste cuenta, pero tú lo tiraste.
Pero, pero, aún así no me explico.
Bueno, la verdad, realmente la culpa es mía.
Debí tener en cuenta que no puedes ver y que con cualquier movimiento podrías tirarlo.
Lo siento mucho. Perdona.
Bueno, bueno, ya no te preocupes, mi amor.
Sí, pobrecita.
Después de todo, algún día tendría que romperse, ¿verdad?
Le diré a Crisanta que venga a recoger esto
Podrías cortarte y eso sería lamentable
Ay, José Armando, qué pena me da
Olvídalo, mi cielo
Un accidente le puede ocurrir a cualquiera
Es que, no sé, no me explico cómo se cayó
Ni lo toqué, José Armando, de verdad
Esmeralda se siente cohibida y es natural
El primer estropicio
¿Qué pasó?
Esa muchacha rompió el florero de cristal cortado que era de la abuela
Vaya, por Dios
Fue una torpeza
Le dije que todavía es ordenado poner flores en su habitación
Y dio tal manotazo queriendo tocarlas
Que se vino al suelo haciéndose tristes
Crisanta, haz el favor de ir a poner un poco de orden ahí dentro
Los pedazos están por todos lados
el agua, las flores, un verdadero desastre.
Qué pena. Ahora mismo voy.
Espera, yo voy contigo.
Sí, sí, sí, vamos.
Hay que hacerla sentir que fue un accidente.
Esos son los inconvenientes de traer una ciega a la casa.
Déjame pasar
Usted es la que se metió en mi camino
Yo no sé cómo hablarte para que dejes de estar buscándome
Se equivoca, señorita
Venía a preguntar si no se le ofrecía algo a la novia del joven José Armando
Pues haz el favor de esperar afuera
Si te necesitan, que te llamen
Sí, señorita Peñar
Como usted ordene
Ya no te preocupes, Esmeralda
Lo mismo le digo
Con que tengamos cuidado de no decírselo a Rodolfo todo este tiempo
Por favor, tía
¿Qué puede importarle a mi papá un florero?
Pues nada más que fue de tu abuela
Y sabemos muy bien lo que le molesta
Que se destruyan las cosas que han pertenecido a la familia
Qué pena
Tía, por favor, no angusties más a Esmeralda
Ay, no, no, queridita, no
No, discúlpame si te mortifiqué
De cualquier modo, cuanto haya en la casa
Algún día te pertenecerá y...
Y tú sabrás lo que haces con todo
Bueno, claro, estoy hablando en el supuesto caso
De que te cases con José Armando
Eso es un hecho, tía
¿Verdad, mi vida?
¿Qué tienes, Gracielita?
Me duele mucho la cabeza
¿Y ya tomaste algo?
Sí, tía, espero que me haga efecto
Pues yo lo dudo, nena
Esa jaqueca es de tensión, de angustia.
Señora Fátima, ¿va a tomar café o el té que acostumbra?
Pero por supuesto que té.
¿Te imaginas después de un día como este?
Tomo café y no duermo en toda la noche.
¿Por qué tres lugares? ¿Quién más viene a cenar?
Nadie. Solo Esmeralda, José Armando y Dominga.
¿Qué?
Porque te extraña.
Tú misma propusiste invitarla a Esmeralda.
Pero esa mujer que la crió tan... tan vulgar, tan...
Esto debe haber sido idea de Crisanta.
Con eso de que se ha convertido en defensora de las clases populares.
Dominga también es invitada de la familia.
¿Y se debe tratar como tal?
Pues sí.
Esmeralda cene aquí con nosotros.
Pero en lugar de la otra mujer es la cocina.
Que cene con la servidumbre, por Dios.
Fátima, ¿qué te quita esa pobre mujer si se sienta con nosotros a la mesa?
Por favor, no hagamos las cosas más difíciles.
¿Está bien?
Espero que no me caiga mal la cena.
Sute.
Ay, válgame el señor.
Ya se me hizo retetar de Jacinta.
Ya mejor debería de quedarse aquí.
¿Para qué se va?
Sí, a mis chiquitos, ¿quién los va a cuidar?
Ah, pues que los atienda su madre.
Usted nomás es su abuela.
Pues no más.
Debería quedarse, esto se va a poner re bueno.
No se imagina la de pedradas que la señora Fátima le echa a la pobre de Esmeralda.
Tú no andes de chismosa, Jafuta.
Así no ando de chismosa, pero no más había de oír.
Según ella, reté buena gente con Esmeralda, pero se siente el veneno que le tira.
Quita, quita, no sabes colar.
Es que el chapurrado no se cuela.
Pues no, pero así le gustan los señores.
Asómate al comedor y dile a la señora Crisanta si ya que sacamos los tamales.
Pero muévete, niña
Sí, sí, ya voy
¿Y cómo sigue, Dominga?
Confío en que muy pronto recupere el habla
Ojalá no te equivoques, hijo
Debe ser angustioso estar así
Sí, sí
Parece querer decir tantas cosas con la mirada
Y hasta quiero decirle tantas cosas
Te agradezco que hayas recibido en la casa a Esmeralda y a Dominga, mamá
A mí Esmeralda no me molesta, hijo
Las circunstancias son las que no son muy propicias
Me da pena que ella esté en la casa al mismo tiempo que Fátima y Gracielita
Como quiera que sea, tu prima fue tu novia durante muchos años
Pero qué bueno que recapacitamos a tiempo
De habernos casado, habríamos sido muy infelices
Hijo, debo confesarte algo
Yo fui quien habló con Esmeralda para pedirle que se alejara de ti
¿Tú?
Pude haberlo callado, pero tenía ese peso en mi conciencia
Me duele que hayas sido tú precisamente
En quien esperé encontrar más comprensión, más dulzura
La verdad es que pensé que habías sido mi padre
Trata de comprenderme, hijo
Está de por medio Gracielita, la voluntad de Rodolfo y...
El deseo de que tú tengas lo mejor
De que puedas ser feliz
Esmeralda es mi felicidad
¿Por qué no lo entienden y dejan de ponerme obstáculos en el camino?
¿Es la correspondencia?
Sí, señora Fátima
Démela
Yo la llevo al despacho
¿No se le ofrece algo?
No, no, Dionisio, gracias
Señora Fátima, perdóneme el atrevimiento, pero...
Yo quería ofrecerles un paseo por las propiedades de don Rodolfo.
Hay lugares muy bonitos, como el río, la gruta de la cascada, o si gustan, ir al pueblo.
Pero no voy a pensar en eso.
Bueno, pues, yo estoy a sus órdenes, señora.
Quizá yo esté equivocada, José hermano.
Tal vez Fátima tenga razón y la estancia de Esmeralda aquí entre nosotros sea provechosa, porque la conoceremos mejor, pero...
Mami, yo sé que cuando la conozcas vas a quererla como a una hija.
Le ruego a Dios que tu padre ceda algún día, porque de lo contrario voy a sufrir mucho.
Yo por ahora no espero nada.
Es más, por lo mismo voy a aprovechar mi viaje a la capital para buscar trabajo.
José Armando, ¿en dónde piensas trabajar?
En una clínica o en un hospital.
Pero ¿y tu consultorio?
Nos habíamos hecho tantas ilusiones con eso.
Más adelante, mamá. Lo pondré con mi propio esfuerzo.
Yo puedo hacerlo sin necesidad de ninguna ayuda.
¿Vas por hecho que tu padre te va a quitar la herencia?
Sí, mamá.
¿Por qué, hijo? Todavía no te has casado con esa muchacha.
Pueden ocurrir muchas cosas. Quizás te arrepientas.
No, mamá, no cuentes con eso.
Piensa que Esmeralda y yo de ahora en adelante somos uno solo.
Piensa que su vida estará unida a la mía para siempre.
Carta para José Armando.
¿Pero cómo voy a creer que se hayan quedado aquí las dos?
Si usted tiene su habitación, Dominga.
¿O qué? ¿Le dio miedo quedarse solita?
¡Ay, Dominga! ¿Cómo voy a creer?
¿No será que teme por Esmeralda?
No, no. Aquí no corre ningún peligro.
Está José Armando para protegerla.
Y aunque yo soy una pobre vieja,
también haré lo posible para que se sienta bien en esta...
que es su casa.
Si Dios quiere, en cuanto José Armando arregle los papeles necesarios, se casarán.
Si supiera que ya se casaron.
Por eso, Dominga, no es necesario descubrir ese secreto que usted y yo sabemos.
No es necesario hablar.
No.
¿Qué, Dominga?
¿Es que usted quiere decirle a mi niña Blanca que Esmeralda es su hija?
Sí.
Sí.
Este es el jardín trasero.
Desde aquí se ve la peña que es el símbolo de la familia Peñarreal.
Todo lo que se alcanza a ver desde esa peña es propiedad de mi padre.
También es tuyo.
José Armando, ¿qué va a pasar cuando tu padre se entere que te casaste conmigo?
Te va a desheredar, ¿verdad?
Mi amor, ¿no nos habíamos equivocado?
¿A qué te refieres?
Que por mi causa puedes perder todo esto que te pertenece
¿Qué importa? Tengo tu amor
Y con tu amor voy a conquistar el mundo
Y con tu amor saldremos adelante juntos
Y aquí, en medio de la naturaleza que tanto amas
Te prometo que te haré feliz
Se lo ruego, no diga nada todavía
Yo propicié estas relaciones y trato de armonizar para que todo salga bien
Sin necesidad de revelar un secreto tan terrible
Quizá más adelante, cuando los ánimos estén más calmados
Cuando Esmeralda sea la esposa de José Armando
Y a don Rodolfo no le quede más remedio que conformarse con lo inevitable
Entonces se le podrá decir que es su hija
Entonces será el momento de decírselo
Ahora tiene que callar, Domingo
Se lo ruego, por el amor de Dios
¿Cómo me gustaría ver todo lo que me describes?
Lo platicas tan bonito
Tú eres así, como todo lo que nos rodea
Natural, fresca, hermosa
No cabe duda que Dios ha sido muy bondadoso conmigo
Me ha colmado de bendiciones
Y una de ellas ha sido encontrarte
Ahora solo falta que tus ojos puedan ver
El doctor Lascano ya debe haber regresado de Europa
Estoy seguro que en breve se comunicará para decirte
Cuándo podrá operarte
Tal vez ya no se acuerde
Claro que se acuerda
Él es un profesional y está muy interesado en tu caso
Me aseguro que pronto podrás ver
Ahora que he regresado de Europa
Quiero comunicarte que cuando lo desees
Puedes traer a Esmeralda
Estoy a su disposición para operarla
En cuanto ustedes lo decidan
Te envío un afectuoso abrazo
Álvaro Lascano
Con quesas tenemos
¿Qué pasa?
Debí suponer que estabas aquí.
Platicaba con Dominga.
Bueno, yo le platicaba a ella.
La pobrecita nada más mueve la cabeza.
O sea, ya debo haberla mareado.
Invítala a conocer los jardines y la capilla.
Sí, sí, eso precisamente pensaba yo hacer.
Bueno, pues vamos a tomar nuestra acostumbrada botanita.
Ahora la invitamos a usted, Dominga.
Esmeralda anda por allá afuera con José Armando, así que debe estar tranquila y feliz.
¡Denicio!
¡Dionisio!
¡Dionisio!
¿A qué la puedo servir, señora Fátima?
Dionisio, creo que le voy a tomar la palabra.
Quiero ir al pueblo a comprar unas cosas que me hacen falta.
A la hora que usted disponga.
Mi hija Gracielita me va a acompañar. ¿Tienen que llevarnos?
Claro que sí. Tenemos la pick-up.
O si prefiere, le pido al doctor José Armando su camioneta.
No, no es necesario. En la pick-up nos podemos ir.
Ya estoy listo a la hora que usted ordene.
Vaya preparándola, salimos en un rato más.
Como se ordene, señora Fátima.
Ya quiero que seas mi esposa por la iglesia.
Y poder gritar a todos que estamos unidos ante Dios.
Y nada ni nadie puede separarnos.
No entiendo a qué vamos a ese mugroso pueblo.
Vamos a preparar una sorpresita para nuestra distinguida visita.
¿Y puedo saber qué papel juego yo en tus planes?
Ayudarme.
Voy a necesitar de tu buen gusto.
¡Geralda!
Malditos.
se la han llevado.
Pero yo sé dónde encontrarla.
En el próximo capítulo...
¿Quién es ese hombre?
Ese que va ahí cabalgando a todo galopo.
Si la escogimos así,
fue para que...
para que ella se sintiera a gusto.
Es lo que ella está acostumbrada a usar
¿Te imaginas cómo se sentiría con un traje de Gracielita?
¡Oye, tía!
Por favor, José Armando
José Armando, por favor
No me quieras ver la cara de estúpido
Voy a esperarlas al cacal
Y si no llegan
Vendré a pedirte cuentas
No me queda otro camino
Esmeralda y yo
Hemos decidido compartir nuestra vida hasta el final
Y lo vamos a hacer
No hay regreso
¡No me vengas con esas estupideces!
Esmeralda está en la casa grande
Esa es su verdadera casa
¿Eso qué?
¿Lo dices por el maldito ese, el doctor Peñarreal?
Lo digo porque Esmeralda es la verdadera hija de Rodolfo y Blanca Peñarreal
Tu amor es puro como el sol, Esperanza, Esperanza,
Tienes los ojos del amor.
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