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Original subtitles

No tendría que haber irrumpido en la boda, Beja.

Ya sé, Padre.

Pero cuando me hierve la sangre,

no puedo controlarme.

Perdóneme.

Las mujeres devotas no te perdonarán, hija.

No te darán ni un minuto de paz.

Me lo imagino.

¿Ha pensado cómo lidiará con eso?

Cargué las cajas al carruaje. Todo está listo.

¿Estás segura de esto?

Cuando era chica, esta casa parecía enorme.

Ahora yo soy la que no entra aquí.

¿No es lo que siempre sucede con los recuerdos de la infancia?

Tenía tantos planes para cuando me fuera de aquí.

Casada, feliz,

junto con el hombre que amaba.

Completamente diferente a lo que está sucediendo ahora.

Pero estoy feliz de tenerte a ti

en esta vida nueva.

Alto, ¡alto!

¿Qué es esto?

¡Vinieron a invitarme a un pícnic!

Hemos venido a confirmar si era cierto.

¿Qué?

¿Mi anillo? Extremadamente valioso, miren.

Queríamos confirmar si la ramera se estaba por ir.

Hasta trajimos regalos de despedida.

¿No es cierto, chicas?

Severina.

-¡Ramera! -¡Sinvergüenza!

-¡Puta! -¡Prostituta!

-¡Zorra! -¡Chofer!

-¡Vete! -¡Afuera, perra!

-¡Así es! ¡Vete de aquí! -¡Afuera!

¡Nadie te quiere aquí!

Cosecharán su siembra.

¡Coronel Botelho!

¿Ha abandonado Vila Rica o fue expulsado de la corte?

Buenas tardes, coronel Felizardo. ¿Cómo está?

¡Mejor ahora!

Mi sobrino le quitó el lugar a su candidato en Desemboque.

- Imagínese... -¿Se ha dado cuenta, señor?

¿Que la mansión del difunto Calmon tiene todas las ventanas abiertas?

Tengo derecho a saber.

¡He estado ahorrando por años!

La iglesia vendió la mansión, ¿a quién?

Padre, le di tres propuestas. ¡Tres!

Rechazó todas.

No creo que alguien haya ofrecido más que yo.

Una persona se ofreció a arreglar la campana de la iglesia.

Y duplicaron su última oferta,

coronel.

¿En serio?

¿Y quién es esta persona?

-¡No lo puedo creer! -¡Miren!

-¡Pecado! - Dios santo.

No puede ser.

-¿Cómo se atreve? - Ha sido vendida.

Que tengan un buen día.

DOÑA BEJA

Los invitados han llegado.

¡Qué maravilla!

Las personas más distinguidas de Araxá.

¡Honorato! Solo he visto una reverencia así en la corte.

Ante una reina

uno debe mostrar respeto.

-¡No toques eso! - Toquen lo que quieran.

Ten cuidado de no romper nada, Dorotéia.

No tenemos dinero para pagar.

¿Por qué nos invitó aquí, Beja? ¿Para mostrarnos su riqueza?

-¿Que es superior? -¡No!

No, todo lo contrario.

¿No había dicho que nosotras éramos lo mismo para los de Araxá?

Entonces,

vamos a divertirnos juntas.

No vine a divertirme.

Ni a cenar. Vine por la lucha.

Su lucha ayuda a la mía.

Mientras las dos tengamos nuestras conquistas,

estaré a su lado.

De acuerdo.

Cariño, estaba tan preocupada.

Si habla del casamiento de Antônio, estoy muy feliz de haberlo hecho.

¡Felicitaciones por la casa!

- Muy buen gusto. - Gracias.

¡Beja!

Ha llegado un invitado más.

¡João!

No suelo llegar tarde, pero esta vez, estoy atrasado unos cuantos años.

No pensé que me recordarías.

¡Tenemos tanto de qué hablar!

Disculpen.

La cena está servida.

Por favor.

Espero que disfruten la cena.

Estofado de tomate y huevo.

Ya que vine a una mansión tan elegante,

pensé que iba a tener una cena de gente rica.

No, Dorotéia. La riqueza del plato está en su significado.

Es una combinación deliciosa de tomates y huevos.

Sí, bueno...

Comida de pobres.

Lo que las damas sofisticadas descarten, será nuestro festín.

¡Muy bien, Beja!

-¡Un brindis! - Brindis.

Un brindis por la élite del pueblo.

Que un día sean tan felices como nosotros.

Los odiados y los ignorados.

La escoria de Araxá.

-¡Salud! -¡Salud!

-¡Salud! -¡Salud!

Qué rica sopa.

Es el romero.

La elección se acerca.

El tiempo solo va hacia delante.

Olí un poco de lluvia esta tarde.

Yo también.

Pero no llovió ni una gota.

Sí.

Que es muy bueno porque...

Justo había colgado la ropa.

¿Un brindis?

- Por nuestra reunión. - Y por tu coraje.

Volviste aquí, donde nadie te acepta.

¡Pero lo harán!

Cuéntame sobre la demanda de tu madre.

No será fácil demostrar que ella es la pintora.

¿Cómo es que un hombre muerto tenga más poder que una mujer viva?

Angélica.

Angélica.

Beja...

Ahora que estamos aquí solos...

Dime.

¿Cómo estás?

Cansada.

Pero feliz.

-¿Te gustó la fiesta? - Hablaba de Antônio.

Antônio no cree que el magistrado me llevó a la fuerza.

Así que quedó en el pasado.

No fui al casamiento.

- Mi madre estaba triste por la demanda. - No te perdiste de nada.

No me rebajaré a aceptar un mensaje

que envía un niño cualquiera.

Quiero oírlo de tu boca.

Dios mío.

¿Qué hace esta mujer aquí?

Dímelo en mi cara. Dime que no me amas.

Hijo.

Vete de aquí, Beja.

¡Dilo!

Dime que no me amas.

Que no sientes nada cuando me besas.

- Dios. -¿Qué dijo?

De una vez por todas,

desaparece de mi vida.

- Vuelve a Paracatu. - Cobarde.

El día en que descubras

que todo lo que hice en Paracatu

fue porque me forzaron,

te arrepentirás.

Te arrepentirás de lo que me estás haciendo.

-¡De lo que te haces a ti! - Me das asco.

¿Entonces por qué estuviste conmigo en el río?

-¿Qué dijo? - Cielos...

Para usarte.

Si todos pueden, yo también.

No pruebes tu fuerza con la mía.

Soy un hombre, tú una mujer.

Si te golpeo, te lastimaré.

Ya me has lastimado.

Te arrepentirás de esto, Antônio.

Estoy listo para casarme.

Si alguien tiene las agallas de contar lo que acaba de pasar,

comerá plomo.

Padre, continúe.

Su puesto de diputado lo espera.

¿Segura que no te arrepentirás de esto?

¿Dejarás el anillo de compromiso que te dio Antônio?

Hace mucho que tendría que haberlo hecho.

Si no tienes cuidado, el pasado se convierte en cadenas, João.

Gracias.

Por venir.

¡Finalmente!

Detesto estar lejos de casa.

Es lo que hace cualquier familia decente, Paulo.

Hacer que los recién casados se sientan como en casa.

¿Y tú, cariño?

¿Por qué esa cara?

Ya sé.

Debes tener hambre.

Le diré a la criada que te prepare algo.

Antônio, ayúdame con el equipaje.

Tantos días en la hacienda de tu tío me agotaron por completo.

¡Por Dios!

¿Y?

¿Cómo va todo con Antônio?

Vamos, cuéntame.

¡Habla!

¿Angélica?

Ablándala bien, Antônio.

La tierra debe respirar y el agua debe entrar bien.

Yo lo haré por ti, ahora mi amigo será un diputado.

Me gusta trabajar la tierra.

¿Me parece a mí o estás enojado?

Te imaginas cosas, Valdo.

Todos los viajes que haces para la elección...

Pasarás por Paracatu.

Y por Vila Rica y Desemboque.

Pero Paracatu, después de todo lo que pasó allí,

puede ser un mal lugar que abra viejas heridas.

No abriré ninguna vieja herida.

Lo que pasó está muerto y enterrado.

¿Te olvidaste de Beja?

Soy un hombre casado.

- Solo quiero vivir en paz con mi esposa. - Muy bien.

Iré a cuidar al ganado, el ternero come demasiado.

Si no lo cuidamos, morirá. Con permiso.

Abuela Lueji.

Mi Toinho.

No dejes que nadie ni nada te aleje de tu misión.

Nunca te rendirás.

Honraré tu legado.

Dilo otro vez.

Honraré tu legado.

¿Segura que quieras hacer eso?

El capataz dijo que el hombre sigue en Araxá.

No puedo perder tiempo.

Te meterás en problemas con todo Araxá.

Araxá se metió conmigo primero.

Y lucharé hasta el final.

Casi no le creo a Eliseu cuando me avisó quién me esperaba.

Buen día, coronel Botelho.

Felicitaciones por la mansión.

Quise comprarla unas veces, pero el Padre nunca cedió.

Una gran adquisición.

Quisiera hacer otra.

-¿Necesita mi consejo? - No.

Quisiera hacerle una propuesta: Quiero comprar la finca.

No está a la venta.

Todo se puede vender.

Solo dígame el precio.

Lo pagaré.

¿De verdad?

Lo que usted pida.

Una noche entera con usted.

Una noche.

Si acepto, ¿cuál es mi garantía de que cumplirá con su palabra?

La finca es suya.

Ahora solo debe cumplir con su parte.

Le pagaré a la noche.

Lo garantizo.

Te busqué por todos lados, Angélica.

No te entiendo, Angélica.

¿No querías casarte con Antônio?

Ahora estás casada al fin, pero no te veo feliz.

Te veo asustada.

¡Por Dios, Angélica!

Te estoy hablando.

¡Suelta eso, deja esas sábanas en paz!

¿Qué pasa?

- Sucedió. -¿Qué sucedió?

La primera noche.

¿Antônio te lastimó?

Antônio...

Tú...

¿Quieres acostarte?

Quiero servirme.

¿Te dolió?

Te amo, Antônio.

Haz lo que debas hacer.

-¿Por qué nunca me lo contaste? -¿Qué cosa?

Qué sucede cuando un hombre se sirve de su esposa.

Claro.

Porque no hay nada que contar.

Cada esposa debe cumplir con su deber y eso es todo.

- Angélica tenía derecho a saber. - Angélica debería estar agradecida.

Ella se casó con un hombre que conoce y ama.

Y no con un extraño.

Lo siento.

Me...

Me siento un poco indispuesta hoy.

¿Qué pasa?

Estoy menstruando.

Discúlpame.

Me gustó.

Me imagino.

Hablaba de la pintura.

Es preciosa.

Sí.

Se la regalo.

Tengo dos más en Vila Rica.

Son del mismo pintor

Me gusta cómo retrata la luz con su estilo.

Cada artista deja su marca, ¿verdad?

Gracias, pero no es adecuada para lo que tengo en mente.

¿Puedo saber qué tiene en mente?

Es un secreto.

¿Cuándo tendré otra noche como la de ayer?

Cuando tenga otra finca

para venderme.

Si es

que deseo comprarla.

Puede quedarse con la pintura.

Solo hay lugar para el futuro en mi finca nueva.

Que el pasado se quede atrás.

Te ves triste últimamente.

No me gusta verte así.

Lo siento.

Discúlpame si causo una impresión equivocada.

Yo...

No podría estar más feliz, Antônio.

Solo quiero un matrimonio en paz, Angélica.

- Quiero paz a tu lado. - Y la tendrás.

Mi esposo.

Para ganar las elecciones, te necesito fuerte.

A mi lado.

Siempre estaré a tu lado. Soy tu esposa, Antônio.

Siempre te apoyaré en todo.

Espero volver con buenas noticias.

El lugar de Antônio está asegurado, cuñado.

- Hablé con los coroneles. - No cantes victoria

antes de contar los votos, Felizardo.

Prometo que te traeré un regalo de Vila Rica.

El mejor regalo es que vuelvas.

Vamos.

Buen viaje, Paulo.

- Buen viaje, papá. - Cuídense, mis hijas.

Buen viaje, hijo.

Gracias.

Buen viaje, hermano.

¿La acusada desea hablar?

Su señoría, quisiera agregar...

Que mi difunto esposo firmó el acuerdo prenupcial

porque él quería que me quede con la casa

al igual que con el dinero de las ventas de las pinturas.

Damião era un hombre muy justo.

Señora Josefa, esto es una contradicción.

¿Por qué se quedaría con el dinero de la venta de las pinturas

si los cuadros eran de él?

Porque yo soy la que ha pintado todos los cuadros de Damião Junqueira.

-¿Cómo? -¿Qué acaba de decir?

¡Silencio, por favor!

-¡Silencio! - Esto es un circo.

La acusada se comporta sin ningún respeto por los fallecidos.

¿Por qué su difunto esposo aceptó

firmar pinturas que no fueron pintados por él, señora Josefa?

¿Ustedes comprarían un cuadro pintado por una mujer?

-¿Por una mujer negra? -¡No!

-¡Jamás! -¡Nunca lo haría!

¡Jamás lo haría!

Nadie las compraría, señor Costa Pinto.

Tuve el consentimiento de mi esposo.

De hecho, fue idea de él.

Era un gran admirador de mi talento.

Mi suegro sabía sobre esto.

Él lo aprobó, por eso nunca demandó ninguna herencia.

Entonces debe probar que es la verdadera artista de esos cuadros.

Tal vez la acusada desee que le preguntemos a los muertos.

¡Debería estar en una casa de esclavos!

-¡Cuida cómo me hablas! -¡Su señoría!

¡El demandante le falta el respeto a mi cliente!

Caballeros.

Nos tomaremos un descanso.

Para calmar los ánimos.

¿Cómo va la audiencia?

Mi madre podría perder la casa.

Y también el dinero de las pinturas.

Debemos encontrar algún vacío legal

para anular el acuerdo prenupcial.

¿Para Domingos se quede con la mitad de todo lo que tiene Zefa?

Debemos probar que no fue Damião quien los pintó.

¿Cómo lo haremos?

Hay una manera.

Su señoría, creo saber cómo probar que Josefa es la verdadera artista.

Caballeros, lo que pueden apreciar aquí es una pintura al óleo del famoso...

Damião Junqueira.

Con colores fuertes

y pinceladas fuertes y onduladas,

refuerzan la temática y realzan el diseño.

Caballeros,

vamos a probarles a todos ustedes reunidos aquí en la corte

que el alegato de la autoría de Josefa Mendonça

es válido.

Por favor.

Caballeros, les presento

un cuadro de Josefa Mendonça.

Pero es un lienzo en blanco. Yo también podría firmar eso.

Su señoría, ¿no ve que esto no es más que una tontería?

Doctor Mendonça, por favor.

Continúe con su fundamento.

Señora Josefa, por favor, acérquese.

¿Podría pintar este lienzo en frente de todos los presentes aquí?

Por supuesto.

Maravilloso.

Ahora, fírmelo.

-¿Como Damião? - Como Josefa Mendonça.

Su señoría,

¿podría aproximarse a examinar las pinturas, por favor?

Claro.

Las pinceladas...

Los colores...

Efectivamente.

Todo artista deja su marca.

¿Y quién dice que no es una plagiadora?

Quisiera llamarles la atención hacia dos detalles.

¿Ven esta curva aquí? ¿La que parece una "J"?

Los artistas usan este truco para ocultar una firma.

También quisiera que presten atención a la caligrafía de estas firmas.

En realidad,

son extremadamente femeninas.

Está más que claro

que Josefa Mendonça es la autora de estas pinturas.

-¡No! - Esto es absurdo.

Dada la complejidad de este caso...

Tendré que pedir

que las pinturas sean examinadas por expertos.

Ajenos a Araxá.

Hasta entonces,

pueden retirarse.

-¿Estás feliz? - Aún no.

Vamos a ganar.

Una mentirosa no se quedará con lo de mi hermano.

Insulta a mi madre y te las verás conmigo.

Cobarde.

¡Un brindis!

¡Por mi sobrino diputado!

-¡Finalmente! -¡Mi hijo!

Tu apoyo fue fundamental, tío.

No puedo esperar para ir a la capital

- y luego a Lisbon. -¿Irás con Angélica?

¡Maria!

Me la pasaré trabajando, Maria.

No sería justo llevarla conmigo para que se quede sentada sola.

A mí no me importa.

Hijo,

la esposa es el hogar del esposo.

Cuando vuelvas del trabajo,

tu hogar te estará esperando.

Tu madre tiene razón, Antônio.

Ceci siempre ha sido mi pilar.

Y Angélica será el tuyo,

mi hijo.

Es mejor un hogar que un burdel, ¿no?

Solo digo que...

La ramera no compró la finca de Botelho para nada.

Ella te verá ahora.

Acompáñame.

Puedes esperar aquí.

Gracias.

¿Eres Olivia?

La chica que dice conocerme.

Por su fama.

Soy de Paracatu. La vi de lejos una vez.

¿Me ayudas?

Por favor.

Gracias.

¿Me decías?

Se ha vuelto muy famosa en Paracatu.

- Me enteré que... -¿De qué te enteraste?

¿Qué es tan interesante

que te ha hecho venir a trabajar aquí?

Me enteré de que se fue de Paracatu para ser recibida en la corte.

Sola.

Sin necesitar un esposo.

Luego quiso venir a Araxá y lo hizo.

Sin que nadie le diga

lo que puede hacer o no.

¿Así que de verdad quieres trabajar aquí?

Sí, sin duda.

Eres bonita.

Sería un desperdicio si vas a un convento.

Y en un burdel te marchitarías en pocos días.

Puedes quedarte.

Pero escucha bien.

El único cuerpo que servirá a los caballeros aquí será el mío.

Sí.

Servirás bebidas

y sonrisas.

¿Entendido?

Perfecto.

Estas son las joyas que vestiré hoy.

Beja,

te enviaron esto.

Ve, las chicas te encontrarán algo para que uses en el vestíbulo.

Muy bien.

Con permiso.

¿Será un regalo de algún coronel para la inauguración de la finca?

¿Qué podría ser?

¡Las sábanas!

Buscaré las sábanas.

Olvídate de eso.

Quiero ver tu cuerpo.

¿Mi cuerpo?

¡No puedo!

¡No!

No puedo hacerlo.

No puedo hacerlo.

Lo siento.

No sé...

No es por ti.

Soy yo.

Soy yo.

Tranquila.

Respira.

Soy yo.

-¿Está bien? - Lo sé.

Está bien.

Te amo.

¿Cómo se puede soportar estar casado y sentirse solo?

En meses, ¿me he servido contigo dos o tres veces?

Mierda.

La puta me sorprendió. Construyó un burdel de lujo.

No es un burdel, Botelhinho.

Es un club de caballeros.

Es algo refinado.

Beja no se duerme en los laureles.

Está claro que no duerme mucho de noche.

- Coronel Botelho, ¿cómo está? - Coronel Felizardo, hola.

Botelhinho.

Cómo ha cambiado.

Las chicas están para servir tragos.

No para que se sirvan de ellas.

Para eso está nuestra anfitriona.

¿Sí?

¿Y crees que Beja podrá con todos estos hombres ella sola?

No, las cosas son diferentes ahora, Felizardo.

Beja se acostará con un solo hombre cada noche.

¿Y cómo se decide eso?

¿Con una rifa?

¿O con un duelo con armas?

Ninguna de las dos. Y no tendrán que esperar demasiado.

Les doy la bienvenida

a la finca de Jatobá.

Un lugar donde todos pueden soñar,

pero solo doña Beja lo volverá realidad.

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