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¡Peste!
- ¡Oso! - No seai maricón hueón, ven.
¡Ah que se cae!
¡Peste!
¡Oye, Lydia!
¿Qué hueá, te da miedo?
Ya po’, te está esperando el Julito.
La agarramos entre todos no más, deja que venga...
¡Agilidad, agilidad, hombre!
¡Ya po’ Lidia!
¡Ahora, vamos!
- ¡Suéltame! - ¡Agarrala, agarrala!
- ¿Ya te crei tan chora, eh? - ¡Suéltame!
Adivina.
Peste.
Mira, el marción de Julio...
- Me entró agua en la boca. - No te la traguís, hueón.
¡Dale Nico, dale Nico!
Lidia...
Los cabros son unos hueones.
Deja de mirarme.
¡Lidia!
¡Cuidado!
¡Lidia, vuelve!
¡Lidia!
Águila.
Un poquito más arriba. Tapa los vuelos y tapa los palos.
- ¿Acá? - Ahí, sí.
Ahí mismo. Tendría que habersete ocurrido po’, huacha.
Mami...
¿Y vo’ mi amorcito, por qué estás levantada?
- ¿Has visto a la niña? - ¿La niña?
Está en mi jardín jugando.
Pero si yo miré para fuera y no la vi
Si tiene que estar por ahí, niña.
Tú sabes que se mete entre medio los palos
entremedio las piedras, sale a hueviar y después se devuelve.
Oye
Anda a lavar ese vaso con cloro, partiste.
Por cada maricón infectado aquí en la cantina
aparecen veinte mineros infectados en el pueblo.
En la cantina habemos cuatro infectadas vivas
y dos que ya nos dejaron.
- Leoncita... - Y eso da un total de...
Leoncita...
¿Has visto a la niña?
Tu niña está afuera.
Hola.
Ya llegué.
¿Dónde andaba mi monito?
En el jardín de la Boa.
No te creo.
- ¿Quién te hizo eso en el cuello? - Tú. Con tu uñas.
Yo no tengo uñas.
¿Te juntaste con esos cabros otra vez?
Ya. Sí, pero fue tu culpa.
Porque no me enseñaste a pelear.
Por la cresta, Lidia.
Cuántas veces te he dicho que no me gusta que te juntes con esos chiquillos
Que sepan los huencitos que vo tienes madre.
¡Suéltame!
Águila, Chinchilla, Acompáñame para la laguna.
- Los pendejos le pegaron a la niña. - ¿Otra vez? ¡Pendejos de mierda!
- Vamos a sacarle la chucha. - Anda tú nomás...
- Yo me quedo aquí terminando. - Chiquillas...
¿Y a qué quieres ir a la laguna?
Le sacaron la cresta a la Lidia.
¡Vamos! Hay que pegarle.
Mariposa, date la vuelta. Quédate a cargo de la cantina un rato.
Sáquenle la chucha a los hueones nomás.
Lava que lava...
al maricón no hay que mirar.
Lava que lava...
la peste te va a pegar.
Lava que lava...
los ojos hay que tapar.
Lava que lava...
el maricón te va a matar.
¡Caballero!
Mira acá.
Mira, una tetita.
Ya, si yo sé que usted quiere ver.
Anoche andaba puro mirando.
Flamenco, para tu hueá no quiero ir a la laguna
Cómo que hueá.
¡Ya camina adelante!
Y caminamos todas. Ya vamos. Adelante te dije.
- ¡Por favor, chiquilas no! - Lidia, obecede a tu mamá.
- No vi nada. - No hay nadie.
Ya irán a llegar.
Flamenco, yo tampoco encontré a nadie.
¡Chiquillas!
¿¡Qué!?
¡Flamenco!
Por acá tampoco están los cabros chicos.
Pero si no están ¿Por qué no nos metemos un ratito al agua?
Yo creo, no sé ¿Habrán pescados?
- A lo mejor.. - A ver, acércate.
¡No, no!
¡Maricones culiaos!
¿Quién es la tía más linda?
Elije a la tía más linda y tirate con ella
Tendría que volver a la cantina.
- De aquí nomás. - Tírate.
La tía más linda...
- ¿En serio? - ¡Uno, dos tres!
Venga, venga.
¡Soy la favorita!
¡Nos dejo de lado!
¡Águila!
¿Por qué tienes los calzones levantados de adelante?
No te hizo nada el agua helada, ahueonada.
¿Cómo te has sentido, hijita?
Hoy día en la mañana, te miré y te despertaste
como un poco más rosadita, con mejor semblante.
¿Te has sentido bien con las hierbas que te he dado?
Yo lo sacaría intacto.
De lo abierta que está la otra.
Porque soy una profesional.
Sale duro el huevo.
Yo me meto el huevo, y me saco el pollo pastando
Ahí vienen los cabros chicos a huear.
Déjenmelos, déjenmelos.
Que esos se van a acercar.
¡Oye, Lidia!
Oye Lidia, ¿Quieres jugar?
¿La ves con ganas de jugar?
Nadie está hablando con vo, hueón.
¡Yo estoy hablando con vo, po’!
¡Y yo no quiero hablar con vo, po’, monstruo culeado!
¿Que hueá, la cabra no se puede defender sola?
¿Y vo a quien le vienes a decir monstruo culeado, pendejo?
¡A vo, po’ conchetumare! Qué hueá.
¿Ustedes creen que la cabra chica anda sola?
- Te voy a sacarte la conchetumare. - ¿Y vo me vas a sacar la conchetumare?
- Yo voi a sacarte la conchetumare. - Vo me vai a sacar la conchetumare
¡Sueltame conchetumare!
¿Te gusta huear a las travestis?
¿No eres tan hombre pa pegarle a mi cabra chica?
¡Abre los ojos, conchetumare! ¡O te rompo el hocico!
¡Ábrelos!
La pendeja no anda nada sola.
- A ver. - ¿Les gustó huear a la cabra chica?
- ¡No! - ¿Les gusta huear a las travestis?
¡Peste!
Muy bien, chiquillas
- Les encanta venir a huear. - Así tienes que hacerlo.
No van a venir más a huear más esos pendejos culeados.
¡Córtala!
¿Tienes fiebre?
No.
Deberías acostarte.
¿Y perderme el concurso?
Yo podré ser puta. Podré ser ladrona.
Podré ser mentirosa
Pero nunca una desertora.
¿Tú crees que yo soy tonta?
¿Por qué?
Las chiquillas ya me dijeron quién viene.
Que eres sapa, cabra chica.
Ya po, ¿quién viene?
No te pienso contar.
No te ilusiones con él.
¿Ya? No te ilusiones.
¿Y este micrófono? ¿Este está prendido?
Probando, probando, probando, probando.
¡Buenas noches! Sean bienvenidos todos y todas en este certamen anual de Miss Alaska
En donde el desierto se viste de gala y le puedo presentar el desfile
de todas mis bestias en donde ellas mostrarán su arte
seducción, belleza, simpatía, talento
y por lo demás, su picardía.
Mírame.
- ¿Qué me está pasando, Leona? - Respira.
Espíritus del más allá.
¡Entren en este cuerpo!
¡Ahora!
¡Maricones rechuchasumadre!
¡Me dan pena!
Dime tu nombre.
¡Muchas gracias!
La bestia más bella de este desierto.
La que durante siete años consecutivos ha ganado el certamen.
Y no sabemos qué destino le puede correr esta noche.
La que durante el día es muy hermoso
y la que durante la noche es extremadamente bella
¡Ella es, Flamenco!
Disculpe.
Tranquilos.
No pasa nada.
Solo quiero hacerle una pregunta a la candidata
Yovani.
Lárgate de la casa antes de que me de la hueá.
Tengo una pistola en el bolsillo.
Si no soy el presentador, les voy a disparar.
Si alguien se mueve
le disparo a todos.
¿Y vo crees que a mi y mis cabras
se nos van a conchar los meaos con una pistola, hueón?
Somos travestis.
Si yo estoy tranquila, Águila.
Seguimos con la entrevista que
es muy importante para conocer a la candidata
para profundizar y...
Conocerla de verdad, ¿O no, Flamenco?
Si no fuera por la flamenco ni siquiera sabrías tocar
a una mujer, perro malparido.
¿Qué haces acá, Yovani?
Ándate, si no quieres que me vuelva loca.
Primera pregunta.
¿Eres muy enamoradizo?
¿Te enamoraste
de un hombre de 32 años?
¿Así como yo?
Con un lunar.
¿Aquí?
¿Así como el mismo que tengo yo?
No.
¿Entonces por qué estoy enfermo?
¿Enfermo de qué?
Tú me miraste...
¡Suéltala!
Flamenco, por favor.
Sácame esto.
Sácame esta peste por favor, te lo pido.
Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre.
Ayúdame.
Por favor.
Mírame, Flamenco.
- Por favor, te lo pido. - Esta enfermedad no se quita.
Con nada.
Perro culeado.
- ! Yovani! - ¡Maricón! Maricón.
¡Suéltame, suéltame!
¡Suéltala, conchetumare!
¿Adónde vai culeado?
Vuelve a tocar a mi mami, conchetumare.
La mano...
Tu mano.
Acuéstate, acuéstate.
- Acuéstate conmigo. - Sí, sí...
Hija...
¿Tú has visto a todos esos mineros
que se meten escondidos a las piezas de las travestis?
Sí.
Para ellos, las chiquillas son...
un secreto.
Y yo no me quiero ir de este mundo culiao siendo un secreto, hija.
No quiero.
Ya va a llegar otro.
A todos les gusta las piernas de modelo nórdica.
A veces me siento tan egoísta, Lidia.
Cuando te dejaron abandonada en la puerta de esta cantina.
Yo juré que iba a protegerte cómo una mamá
Pero siempre que...
pienso en morirme.
Pienso morirme contigo.
No soportaría estar en el infierno
sino es contigo.
Te adoro, mi monito.
Flamenco.
Flamenco.
Flamenco, abre la ventana que quiero hablar contigo.
Ándate.
Necesito ir al baño, estoy que me meo.
Mea afuera.
Ahora te haces el fino.
Ándate, hueón.
Hace mucho frío acá afuera. Me da miedo mear solo.
¿Querí que te saquemo la chuca otra vez?
Porque no me cuesta nada llamar a las chiquillas, Yovani.
Ándate.
Si no me abres la ventana...
voy a golpear hasta que se despierten todos.
Tienes 30 segundos. Tú sabes donde está el baño
Hola
Hola.
Soy un flamenco.
Que se le quitaron las ganas de ir al baño.
Cállate. Vas a despertar a la Lidia.
¿Por qué no mejor vamos
a nuestro lugar secreto?
Vamos...
juntos a nuestro lugar secreto.
- ¡No, No, No, No! - Uno.
Te voy a tirar al agua.
Ya, ya, ya. Perdón, perdón.
Uno, dos...
No, ya...
Dame tu mano así.
Tengo frío.
- Tengo frío - No hace tanto frío, ven.
- Ya. - Ya.
- Ya que tengo frío. - Está bien, está bien.
¿Por qué te vas a salir?
¡Yovani!
Pero si estamos en el agua ¿Por qué te vas a salir?
¡Suéltame!
¡Saco huea!
Suéltame, Yovani. Por favor.
No puedo respirar.
Ya, estaba jugando.
Tranquilita, mi amor. No pasa nada.
¡Estamos llegando!
¡Tenemos la madera! La dejamos y nos vamos.
¡Estamos llegando! ¡Rápido, rápido!
- Quédense con la niña. - ¡Pero, Boa! No quiero...
No va a pasar nada.
- ¡Suéltenme! - No, Lidia, Espera aquí.
¡Sueltame!
¡Lidia! Lidia, no.
Queridos dioses...
están aquí para todas nosotras.
Queridos dioses, están aquí
para los animales desmembrados.
Queridos dioses...
Están aquí por las pieles que se quemaron.
Queridos dioses, si están aquí
por todas nosotras.
Quiero pedirles justicia.
- Oye... - ¿Ah?
¿Dame un poquito? Es que se ve rico.
¿Estás más hueona, o comiste caca de mono?
Lidia.
Anda al mueblecito que está atrás de ti.
Ahí hay una cajita. Sácala.
Abre esa cajita.
Adentro, hay una tijerita.
Esa te va a servir.
¡Oye, cabrita! Ahí no hay nadie.
Tu...
mirada...
mi...
¡Cabra! Sal de ahí, que quiero hablar contigo.
Ven para acá, para afuera.
Hola.
Hola.
¿Sabe qué pasó con el hombre que vivía acá al frente?
¿El apestado?
Sí.
Se lo llevaron para la capital.
¿Quién?
La señora elegante, esa que lo cuidaba.
Conversaba harto conmigo.
Me regalo estas chalitas.
Mira que lindas están las chalitas.
¿Lidia?
¿Estás bien?
Ya... Tira.
Oh, rebotó. Que soy bueno.
Se nota que eres tan malo.
- ¡Gané! - No, cayó.
- Cayó allá. - Se cayó.
- Gané. - No, se cayó.
- No, gané yo. - Tira otra.
Mira por acá hay más.
Te ves bonita hoy día.
Ya andas con tus hueás.
Te perdono si sacas esa.
- ¿Me perdonas? - Sí.
¿Por darte un cumplido?
Mira donde la tiré, tú eres muy malo
- Uf, soy súper malo. - Sí, se nota.
- Sale. - Pero acá hay.
Oye, tienes algo en el pelo.
¿Qué es? ¿Un bicho?
Fuiste tú, mentirosa.
- Oye. - ¿Qué?
¿Tú sabes algo sobre la peste?
¿El Flamenco no te dijo nada?
Por algo te estoy preguntando.
Es que no quiero hablar mal de alguien a quien tu quieres po’.
Cuéntame.
Ya.
Cierra los ojos.
Cierra los ojos, confía en mí
Concéntrate ya, cierra.
- ¿Quieres que te cuente o no? - Ya...
Cierra.
Los dos.
Cierra.
Concéntrate.
Yo te voy a contar lo que sé
y tú te lo vas a imaginar.
Los mineros dicen que todo empieza
cuando un cazador, conoce a una presa
La ganadora y la reina de este certamen es...
Mi hija, Flamenco.
El cazador es muy inteligente.
Y la presa es...
Buena persona.
Podríamos conocernos más en privado.
Es que está mi bebé durmiendo aquí.
Tendría que ser más lejos.
¿Es mamá?
Sí.
Y me veía preciosa embarazada.
El cazador lo lleva engañado a un lugar más oscuro
para hacerle algo terriblemente terrible.
El cazador lo quiere enamorar.
Pero no cómo uno se imagina.
Julio...
¿Y qué pasa después?
Después...
Todos se mueren de a poquito..
¿Y solo por enamorarse?
No estoy seguro.
Eso es lo que dicen en el pueblo.
Julio...
¿Y por qué los hombres se enamoran
si es tan peligroso?
Yo creo que es porque...
Cazar o ser cazado...
es inevitable para todos los animales.
Mamá Boa, mira.
¡Vamos, mineros caramba! ¡El desierto proteger!
¡Vamos, mineros caramba! ¡El desierto proteger!
Mami, ven. Están los viejos.
Señores de la cantina
los mineros mayores retirados
los mineros con discapacidad adquirida
nos reunimos ante su propiedad
para proteger a los honrados hombres
de la peste que cruelmente está
afectando a nuestro pueblo.
Debido al peligro que podrían ejercer
las acciones de los habitantes, las salidas a la sociedad
de todas las personas que vivan acá serán restringidas.
Que entren.
Para realizar este acto preventivo
¿Les sacamos la chucha adentro, o le sacamos la chucha afuera?
Hombres mineros que están hoy frente a ustedes
estarán a cargo de la vigilancia
y el vendaje de sus glóbulo oculares.
Rogamos que todas las medidas
sean acatadas a cabalidad.
¡Vamos! ¡Pillen a estos apestosos de mierda!
¡Salgan de aquí! ¡Sueltame!
¡Ponte la venda, maricón! ¡Pontela!
Tranquilo, maricón.
La cortina.
¡Lidia, apúrate!
¡Rápido, rápido!
¿A quién más crees que estoy llamando? Si no hay nadie en este desierto.
Es que vinieron unos viejos culiados a vigilarnos.
Callense, ya. Callense.
Ya viene.
Por acá, mi amorcito.
¿Qué le pasa?
Es medio ciego.
¿Qué chucha pasó, Estrella?
Tienes las manos bien pesadas, oye.
Déjame leértelas.
No sea orgulloso.
Pásame tus manos. Déjame leerte.
Tu vida ha estado marcada más por el sufrimiento que por la dicha.
Ha sido como una montaña rusa.
Conseguiste aprendizaje y Dios te ha tenido misericordia.
Por tus manos ha pasado mucho dinero.
Mujeres, placeres y buena vida.
También tienes un descendiente.
Vive en la capital.
¿Cómo se llama?
Isabel.
Tu debes querer mucho a esa hija.
Muchísimo.
- Mamita Boa, la Lidia está bien allá. - Señor.
Señorita.
¿Y su venda?
Mamita, es que yo quería pedirte tu pieza para ver si puedo descansar solita.
Que he tenido que ayudar a todos los maricones aquí...
¿Donde está su vigilante?
Se fue para el desierto a comprar cigarros.
Tiene que usar la venda.
Las reglas en esta casa
las pongo yo.
- ¿Te gusta el masaje? - Sí...
Parece que se acabó el servicio de vigilancia.
¿Tu nunca viste eso en el Flamenco?
Leona.
¿Qué sabes tú de la peste?
¿Yo te he contado la historia de mi primer amor?
Un minero que me venía a dejar flores plásticas todas las noches en la cantina.
Aquí, en la puerta.
Yo estaba tan enamorada que le encontraba olor a eucalipto
a los pedazos de plástico.
Además, era historiador de la antigua Grecia.
Él decía que yo le había robado los brazos a la Venus de Milo.
¿Conocen a la Venus de Milo?
Famosa ella.
Un día agarré todas mis cuestiones
y nos escapamos.
Caminamos por el desierto, kilómetros.
Y cuando íbamos llegando al auto
aparecieron ocho hombres.
Entre todos me arrancaron el vestido,
los calzones.
Y me agarraron tan fuerte un testículo,
que me lo sacaron. Así.
Ahí entendí que ese era el único tipo de amor
que nos podían entregar estos hombres a nosotras.
Por eso pedí lo que pedí.
Este don para todos los maricones.
Yo necesito salir un rato.
No contagiamos a los cabros chicos.
Tranquilo.
Oye...
Y si era contra los mineros...
¿Por qué se enfermaron ustedes?
Efectos secundarios.
Leona.
¿Me puedes decir la verdad?
¿Qué tenía de malo el Flamenco?
Pregúntale a su mamá.
Si hay alguien que sabe de amor y maricones.
Es la mamá Boa.
Este es mi jardín secreto.
Aquí vengo a meterme cuando me tienen aburrida los maricones.
Mírame, Clemente.
Ya no hay pistola.
Sabías que antes aquí en la casa...
Ninguno de los maricones tenía nombres de animales.
- ¿Ah, no? - No.
Yo de pura desgraciada le puse nombre de animales a todas.
Por ejemplo, la Leona.
Le puse leona por la chasca.
Porque tiene chasca de leona.
Y a la Estrella...
Porque cuando la vi... Pendeja, desafiante, bonita, creía como ella sola.
Se creía la última chupada del mate. Todavía se la cree.
Entonces ella, jurando que es la octava maravilla del mundo caminando por la calle
Ya, hueón. Llámate Estrella.
Brilla y con luz propia.
A la Piraña...
cuando le empece a sacar la foto que se metía a la pieza con los hueones
no les dejaba ni lágrimas.
De cagada no salía con un hueso así de mondadientes.
Que chistosa es usted.
¿Usted cree?
Epa epa, despacito por las piedras.
Mire que yo no doy besitos hasta antes del matrimonio.
¿Pero sabe lo qué podemos hacer?
Bailar.
- ¿Con que música? - Con la que tenemos en la cabeza.
Yo ya tengo una canción. La estoy escuchando.
Afirmame bien, que tengo la pierna enferma.
Ya no soy la misma Boa de hace 20 años atras.
Clemente, ¿Estás escuchando la música?
Con esto. Moviendolo así. Ahí, la movemos.
- La movemos mucho y empieza a acelerar - No, porque estás moviendo la moto.
Tienes que hacer así.
La moto la mueves, la dejas fija y le haces así
- Solamente moverla hacia atrás... - Si lo haces así, no vas a avanzar
En cambio, si lo haces así, vas a avanzar
Mira, préstame tu otra mano
- Y acá... - ¿Y acá qué?
- ¿Qué vamos a hacer si te caes? - Nos caemos...
Te caes tú, me caigo yo
Así te aplasta la moto.
Se echa a perder la moto. ¿Y después qué hago?
- Te compras otra - ¡Ah! Sí, seguro
Tienes un moco, mira. Tienes un moco ahí. Mira ven.
¡Ven mira!
¿Yo alguna vez a ti te conté por qué a la Flamenco le puse flamenco?
No.
Porque cuando era chiquitito era gordito.
Parecía corcho el culiao.
Y un día se para en el umbral de la puerta
y me pregunta si acaso tenía las piernas gordas.
Yo lo quedé mirando, y le dije que no.
Que las tenía largas y bonitas...
como las de un flamenco
pero igual era gordito.
¿Y tú?
¿Por qué te llamas Boa?
Puta, que eres puntuda, cabra chica. Eso no lo vas a saber nunca.
Eres muy chica para saber sobre esas cosas
La Lidia tiene una mamá que es rara.
¿Te da rabia?
Despierta, y golpea.
Ponte así, cúbrete la cara.
Tíramelo.
Vamos, ¡eso! Te lo atajo.
Solo es práctica.
¿Y la cara? ¿Me vas a dejar intacta?
¡Déjame un recuerdito como lo hacemos las travestis!
Pégale aquí.
Pégale combos al Pablo.
Dale más combos. Más.
¡Así! ¿Te sientes poderosa?
Tómame de aquí.
A los hombres
Si tú le pegas entremedio
los dejarás sin aire. Se les va a ir hasta la respiración
Más. Hace fuerza.
Fuerte. Le tienes que pegar en las bolas.
¡Que suene! Que suene y que duela.
Me está doliendo la pierna, la pierna enferma.
Espérate un poquito, Lidia.
Tráeme un vaso con agua.
Ahora tráeme un vaso con agua y seguimos.
- Niña. - Tienes fiebre.
Un vaso con agua y se me quita y seguimos.¡Apúrate!
¿Quién soy yo? A ver. ¿Estoy pintada en esta casa?
¿Quíen soy yo?
¿Tienes la peste?
No, niña. El calor del desierto. Ven.
Sigamos.
Tú tienes la izquierda, ¿cierto?
La cara, mi amor. Ahí.
Fuerte
Flamenco.
Flamenco.
¿Qué pasa, mi Monita?
Flamenco.
¿Por qué el Yovani te hizo eso?
Porque es una bestia.
Llena de miedo, y con poco amor.
¿Y los de la peste?
Lidia.
¿Alguna vez viste algo...
algo malo en mis ojitos?
No.
Yo tampoco.
Misterio resuelto.
¿Boa?
Dime.
¿Te puedo dar un abrazo?
Siempre y cuando sea largo y bonito.
¡Mamá!
¡Mamá, bajemos!
Si nos vamos a bajar. Mira, termino este y nos bajamos.
Le prometiste al abuelo que no ibas a fumar.
Ya, pero uno solo. ¿Qué importa?
¡Ya, déjense de molestarme!
Déjense de molestar.
Disfruten el paisaje. Miren que lindo.
Ya nos vamos a bajar ahora. Voy a terminar este.
¡El abuelo!
¡Oye! no le digan nada al abuelo, ¿ya? O si no las voy a castigar.
¡Hola! ¿Cómo están?
¡Que grande!
¡Uy, como han crecido!
¡Por fin llegó!
Tan bonita que estás, hija.
- ¡Estás barbón! - Sí.
- Hola. - Hola.
- ¿Eh, tú eres Isabel? - Sí.
- Qué linda eres. - ¡Tú también!
- Eres Boa, ¿no? - Yo soy la mamá Boa.
Un placer, querida.
Bienvenida.
¿Cuándo han visto a una boa arriba de un burro, los maricones?
¡Viva la novia!
¿Ya?
Estamos aquí reunidos
para consagrar el sagrado matrimonio
a la mamita Boa con don Clemente Amenábar.
- ¿Vas a decir algo? - Sí.
Yo quiero decirle a todos que en estos meses
el Clemente ha sido el único que me ha tratado bien
y que ha creído que yo cuando era joven fui patinadora en hielo allá en Santiago.
Yo toda la vida he trabajado con hombres
pero si existiese más hombres como el Clemente
nosotras las travestis, no estaríamos tan atrapadas como lo estamos.
Por eso yo me quedo contigo.
En la salud, en la enfermedad, en la pobreza, en la riqueza...
hasta que la muerte nos separe.
Y decirte que sí,
que te acepto como mi esposo.
Linda Mami.
¿Y tú vas a decir algo?
Que...
No puedo...
Ya, entonces pasemos a las alianzas nomás.
Tan bonitos.
Entonces, don Clemente,
¿Aceptas a la mamita Boa como tu esposa, en sangre y semen?
Sí, acepto.
¿Y tú, mamita Boa?
- ¿Aceptaría don Clemente como tu esposo? - Sí.
¿En sangre y semen?
Sí, acepto.
¡Ya, entonces pueden besarse!
¡Estoy casada, chiquillas!
¡Hola, Clemente!
- ¡Salud por el amor! - ¡Por el amor!
¿Dónde está la más bonita?
- ¡Aquí! - La que viene después.
¡A las una!
¡A las dos!
Y a las... ¡tres!
¡Es mío! ¡Sueltalo!
¡No empieces por ahí!
Mira, que me vas a dejar prendida.
Cuidado con la babita.
Oye, yo sigo siendo señora.
- Pida un deseo, mi amor. - Ya se me cumplió.
Con Perlita.
Con Florcita.
¡Langüetea, langüetea, langüetea!
- ¿Estás contenta? - Sí.
- Te ves tan linda. - Gracias.
¿Supiste quién está a punto de irse al patio de los callados?
No me digas que chico Alfonso.
- ¿El Chico Alfonso está apestado? - No.
- Anoche soñé con él. - ¿Sobre qué?
Era un sueño sucio.
Pero triste.
- No. - ¿Quién?
El Yovani.
El bastardo que mató a la Flamenco.
Ese conchetumare debería vivir diez años más respirando mal.
No, y dicén que no lo van a quemar como al resto de los apestados.
¿Por qué?
Porque la mamá conoce a alguién allá en el otro pueblo.
¿Águila?
¿El Yovani está en el pueblo?
¿Lidia?
¿Lidia?
¿Querí entrar?
Hoy en esta despedida.
Con mi voz.
- Padre nuestro, que estás en el cielo... - Te doy un grito.
Sean bienvenidos.
Vuelvo altiro.
- ¿Pa’ dónde vas? - Esperame aquí.
¿Y tú? ¿Quíen eres?
Su mamá.
Está bajo la cama
lo olí desde la entrada.
Yo no huelo nada.
¿Puedo verlo?
Con una condición.
¿Me ayudas a limpiarlo?
¿Alguna vez le viste algo raro en los ojos?
Tu pareces una cabra lo suficientemente inteligente como pa creer en esa tontera.
¿Sabes cómo se pega esta cosa?
Es cuando los hombres se culean y se dejan el semen adentro del ano.
Lo demás
son invenciones.
Puras invenciones de los cobardes.
Oye...
Yo quiero saber otra cosa.
¿Hay cura?
Ni en los países grandes hay cura.
¿Me ayudas a darlo vuelta?
Hay que cerrarle los ojos.
Voy a buscar algo.
Eso es, cuidado. Concentrada.
¡Ya! Vamos a hacer así...
Para que se seque.
Oye, está súper rica esta comida.
¿Una cucharadita?
¿Por qué no? Las lentejas que hizo el abuelo.
- ¿Y las niñas van a la escuela? - Sí.
¿Y la Lidia a qué curso estaría entrando?
No sé, la verdad.
No me voy a ir con ella.
Deja esa ropa en su lugar, niña. Déjala en su lugar.
¡Lo hago cuando quiero!
Es por tu bien.
Cabra hueona.
Este me gusta, está bonito.
Este me gusta, que lindo.
Si nos hubieras cuidado mejor, el Flamenco estaría acá.
Lidia, ¿Quieres jugar con nosotras en el auto?
- No. - Anda, Lidia. Te va a hacer bien.
No quiero.
- Hicimos una casa en el auto. - No quiero.
Lidia, obedece. Anda.
No.
Te estoy diciendo, cabra de mierda. Que vayas a jugar con esas cabras chicas.
¡Y me dejes tranquila!
¡Parte!
¡Me tienes zamarreada la corona!
- Chao, Julio. - Chao, Lidia.
Lidia, ven a jugar a la casa club.
Que te vaya bien allá en la capital.
Chao, Flamenquita.
Pórtate bien con la chica.
¡Lidia!
¡Lidia, vuelve!
Niñas, quédense en el auto.
¡Monita!
¿Bailemos?
Te tengo.
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