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¡Muy bien!
Nunca he visto a una novia salir soltera del altar.
O bailar sola en una fiesta de bodas que no se realizó.
No sé qué más hacer para ayudar a Maria.
¿Cómo puede un lugar tan pequeño como Araxá producir
tantos escándalos tan horrendos?
Papá, ¿no haremos nada?
Depende, hijo mío.
-¿De qué? -De si se le pasará la histeria.
En este pueblo,
algunos tienen más talento que otros
para hacer de sus vidas un triste espectáculo,
sobre todo en lo que respecta a los matrimonios.
Cierta familia de este pueblo,
ya famosa por un matrimonio fracasado,
vuelve a estar en el punto de mira debido a otra boda fallida que,
pese a haber sido ampliamente anunciada, nunca llegó a realizarse.
Aunque no lo admiten,
existe un elemento común entre cada boda fallida
en el seno de esta familia.
¿Mi hija?
Esa ropa no es apropiada.
Aún más para una muchacha que se arrodillará ante el altar.
El pájaro de mal agüero, que maldice los matrimonios de la familia Sampaio,
responde al mote que le robó a un modesto pajarito:
el colibrí.
"Mientras este pájaro de mal agüero chupe una flor aquí y otra allí,
la reputación de la familia Sampaio seguirá en picada.
Ahora, la pequeña Araxá tiene entretenimiento asegurado
gracias a Maria Sampaio,
quien intentó arrancarle las alas al colibrí".
Si publicas una palabra sobre mi hermana...
-¡Para, Antônio! -...te juro...
-¡Déjalo! -¡Te juro!
¡Para, Antônio!
Acabaré con tu vida.
¡Nadie extrañará una escoria como tú!
Tranquilízate, déjalo.
-¡Suéltalo! -¡Antônio!
Es culpa de esa zorra.
Nuestra vida se volvió un infierno desde que regresó.
¡Imagínate si Botelhinho publica esa tontería en el periódico, hijo!
No sé qué quedará de nosotros.
¿Solo eso les importa?
¿La reputación?
¿La reputación?
¿Y qué hay de Maria?
¿A alguien le importa?
DOÑA BEJA
Toma, Maria. Come.
-No puedo. -Solo una cucharada.
-Come. -¡No quiero comer!
¡Tienes que alimentarte!
¡Para estar fuerte y soportar este tormento!
¡Come!
¿Cómo podría casarme con un hombre que llegó a la iglesia con otra?
¿Sobre todo si esa otra es la ramera?
¡Me humillaron, Antônio!
¡Nadie en esta casa hizo nada!
Ni siquiera tú,
que siempre juegas al hermano mayor.
¿Quién defenderá mi honor?
Si arreglo esto con João, ¿me prometes que comerás?
¡João!
Necesitaba hablar contigo sobre lo que pasó.
¡Escoria!
¿Quieres hacerme daño? ¡Ven a por mí! Pero ¡deja a mi hermana en paz, cobarde!
¡Para! ¡Para, Antônio!
-¡Para! -¡Para esta locura, hombre!
-¡Antônio! ¡Para! -¡Para!
¿Quieres cargar con una muerte innecesaria, muchacho?
Tienes razón.
Ese hombre no merece mi libertad,
quizás ni siquiera la suya,
-que le dio mi abuela. -Vamos a casa.
Vamos.
Confieso que me sorprendió que me mandaras llamar.
¿Lo publicarás en tu periódico?
¿Lo del escándalo con Maria?
Es mi deber como periodista.
Tengo una propuesta que hacerte.
Si no publicas nada sobre mi hermana, claro.
Tengo un escándalo mucho más grande.
Podría contártelo.
¿Más grande?
Lo dudo mucho.
Con permiso.
Se trata de Beja.
Listo.
No queda ni una palabra escrita sobre tu hermana
y la pequeña indisposición que impidió que se casara.
Excelente.
Ahora, dime.
¿Qué tienes que decirme acerca de la ramera de la finca?
Beja está embarazada.
¿Está embarazada?
¿Quién es el padre?
Es una prostituta.
¡Cualquiera podría ser el padre!
Antônio necesita entender que el mundo no es como él quiere.
Ya basta de hablar de él.
Pero él actuó como un salvaje.
En cierto modo, eso es bueno.
Me liberó de la culpa,
por amar a la misma mujer que mi mejor amigo.
Pero ahora...
Déjame amarte, Beja.
Ayudarte a criar a tu hijo.
Dame una oportunidad.
João, yo...
Tengo miedo
de ser injusta contigo.
No lo serás.
Mi amor no lo permitirá.
Dale una chance a mi amor.
Tendré que poner tu hombro en su lugar.
-¿Mi hombro? -Sí.
-Te dolerá un poco. -Bueno.
Adelante.
No soy débil.
Hazlo.
¿Se puede arreglar?
¡Qué alivio!
¡Gracias!
-¿Puedo ponerme la camisa? -Sí.
Todavía me duele un poco.
Ya se te pasará.
-Deja de moverte, no puedo trabajar. -Tengo que ir al baño.
-Está bien, puedes irte. -Con permiso.
También estoy ansiosa.
Solo pienso en la propuesta de João.
Deberías haber rechazado la oferta del coronel Jordão.
¿Por qué? Está tan ansioso que pagó por adelantado.
Lo sé. Pero pagó por Doña Beja
y recibirá a Olivia.
No es de tan lejos como los demás.
Severina, el coronel nunca ha venido a la finca.
¿Y si decide venir?
¿No sería mejor devolverle el dinero e inventar alguna excusa?
¡Él no vendrá!
No le gusta que lo vean en sitios de libertinaje.
El libertinaje va donde él.
¿Entiendes?
Listo.
No veo la hora de volver a ser Doña Beja.
Perfecta.
El coronel Jordão tendrá una noche inolvidable.
Fortunato.
-Fortunato. -Valdo.
Tus brazos...
¿Puedo tocarlos?
Fortunato.
¡Despierta, hombre!
Hola, Siá Boa.
-¿Por qué me miras así? -Ahora lo entiendo.
Ahora sé por qué nunca has querido acostarte conmigo.
Solo después de casarnos, te lo dije.
Soy muy tonta.
¡Soy muy tonta!
¡Esperando que me mires, que me toques!
¡Algo que me diga que te agrado de alguna manera, que te gusto un poco!
Te acogí.
Te hice una cama.
-Si eso no es querer a una persona... -¡A una mujer!
¡Eso no es querer a una mujer!
-¿Qué quieres decir? -Es obvio.
¡Nunca tuviste deseos por mí,
por ninguna otra chica y nunca los tendrás!
Si yo fuera un hombre...
Si yo fuera un hombre, sería diferente, ¿no?
Si yo fuera un hombre, ¡me tocarías!
¡No te lo admito!
¡No admito que me hables así!
No lo entiendes.
Te estoy haciendo un favor...
-¡Eres un serpiente! -...diciéndote la verdad.
-¡Estaba acogiendo a una serpiente! -¡No!
-¡Vete de aquí! -Fortunato.
Nunca más te interpongas en mi camino.
Lárgate.
No esperaba ser recibido con semejante banquete.
Pensé mucho en tu propuesta.
¿Qué decidiste?
No parecía posible,
pero te ves aún más hermosa al despertar.
Perdón, no quería molestar.
Creo que necesitas ver esto.
¿Qué pasó?
Mi embarazo.
¡Está estampado en el periódico de Botelhinho!
¡Todo Araxá ya lo sabe!
¿Así que lo de la regla de oro no es verdad?
Por supuesto que no.
Alguien estampó su escudo justo en el nido del búho,
¡y lo hizo muy bien!
¿De quién estás hablando?
¡Januário!
¿Eres casto? ¿Nunca has tenido una mujer?
Estamos hablando de derramar la leche sobre la flor.
Plantar la semilla.
Finalizar el trabajo.
¡Januário!
Terminar dentro.
Quieres decir "preñada", ¿no, Genoveva?
Las prostitutas no quedan "embarazadas".
Pobre niño, será huérfano de padre.
Se acostó con tantos hombres, ¿cómo saber quién es la víctima?
Sí.
¿Qué pasó, Siá Boa?
Intentaron advertirme,
pero me dejé engañar.
¡No habrá matrimonio!
No puedo volver a la taberna ahora.
Así que estoy aquí.
¡Estoy en la calle!
-¡En la calle! -Ven conmigo.
Ven conmigo a la finca.
¿Cuánto tiempo debo caminar bajo este sol abrasador
hasta que me digas por qué este paseo inesperado?
Prefiero hablar de este tema lejos de casa.
Aunque las noticias ya corren por todo el pueblo.
Nunca te andas con rodeos. ¿Por qué eso ahora?
Beja está embarazada.
Dicen que es hijo de Antônio.
Muchos se revuelcan en ese cuerpo de Satanás, puede ser de cualquiera.
¡Incluso tuyo!
Te equivocas, querida hermana.
Beja tiene una regla de oro.
-No deja que los hombres... -Ahórrame los detalles, Felizardo.
Si es cierto que Antônio...
Madre de Dios, ¿qué hacemos?
Arreglemos el lío que hizo tu hijito.
Como siempre lo hicimos.
Listo. Siá Boa ya está instalada.
Perfecto.
¿Cómo te fue con el coronel, Olivia?
Un momento creí que iba a morir por lo mucho que gemía de placer.
¡Te lo juro!
¡Parecía una gata en celo!
Y por el dinero extra que le pagó...
debe estar totalmente enamorado.
Chica, ¿qué le hiciste a ese hombre?
Hice realidad sus deseos, eso es todo.
Quería poseerme en el monte, como una bestia salvaje.
¿Te dijo eso?
Sino que...
todo estaba bien y, de pronto, le entró el pánico.
-¿Por qué? -Corrió desnudo por el monte.
Vio una serpiente muerta.
Imagínate si viera una viva.
¡Es cierto!
¿Usted es la que me estaba esperando, Doña Ceci?
La finca aún no ha abierto, pero...
Doña Beja no le cierra sus puertas a los deseos de nadie.
Vuelve más tarde.
¿El bebé que estás esperando es de Antônio?
No puedes traer ese bebé al mundo.
No a este mundo.
Solo traería a un bebé a un mundo en el que creo,
Doña Ceci.
Y seguramente...
no es el mundo en el que usted vive.
Las mujeres no beben.
Aprendí en la corte.
Yo no bebo.
Más aún si debo preparar un almuerzo para los apoyadores de mi hijo.
¿No quiere sentarse?
Le da asco, Doña Ceci.
No lo debería.
Los hombres que visitan su casa también se sienten como en casa aquí.
-¿Va a rezar? -Si tienes una gota de decencia,
te lo ruego,
no dejes que nazca ese bebé.
Puedes pedirme lo que quieras, que lo haré.
Pero un bastardo arruinaría mi familia y la carrera política de Antônio.
Todavía no le tocará ser abuela, Doña Ceci, no de un hijo mío.
-Entonces el bebé... -Es mío.
-¿No es de Antônio? -Es mío.
De nadie más.
Igual que esta casa.
Y usted no es bienvenida aquí.
Dios no sería tan injusto como para mezclar mi sangre
con la tuya.
A menos que fuera por dinero, Doña Ceci.
¿No es así?
Todo el pueblo sabe el odio que le tiene a su marido.
Eres más sucia que cualquier puta.
Vete de aquí.
¡Sálvame, Dios! Ha llegado el día del juicio.
¿Qué pasa, mamá?
¿Por qué ese hombre sigue aquí?
¡Es mi prometido! ¡Nos casaremos hoy!
Entonces ¡corre a la iglesia, Honorato!
¿No sabes que trae mala suerte
ver el vestido de la novia antes de la boda?
Señora, he visto a su hija desnuda, verla vestida debería significar suerte!
¡Sálvame, Dios! ¡Dame paciencia!
Paciencia, no, Señor. ¡Dame fuerza!
-¡Vete! ¡Lárgate de aquí! -¡Solo un besito!
¡Corre al altar, hijo!
-¡Un momento! -¡Antes que Costa Pinto te pille aquí!
Mamá, eres tan exagerada.
¿No bastaba con servir el postre antes de la cena, Carminha?
¿Tuviste que desafiar a Dios?
¿Puedes creer que mi vestido te quedó perfecto?
¡Te ves tan linda!
-Se ven tan felices. -Están saliendo.
-¡Alabado sea Dios! -¡Qué lindo día!
Te amo.
-¡Ha ocurrido un milagro! -¡Sí!
-¡Nuestra hija! ¡Alabado sea Dios! -¡Gracias, Señor!
-Gracias, Dios. -¡Por fin se casó!
¡Mi amor!
-Y no fue el milagro más grande. -¿Y cuál fue?
¡Convertir al sapo en un príncipe!
¡Todos creen que se casó con Rodrigo Caldas!
¡Conde de las Siete Espadas de La Reina!
¡Hija!
Ven, ven. ¡Mi amor!
¡Estás linda!
¡Linda!
¡Gracias a todos!
Honorato debió haber hecho algo grave.
Averiguaré qué es.
Tengo a un hombre en Vila Rica investigándomelo.
¿No dijiste que las cartas eran del malnacido?
-¿No dan ninguna pista? -No.
Muy poco.
Hay muchas cartas melosas.
El primer nombre de sus padres, Manoel y Luísa.
Es como si evitaran revelar demasiada información,
ya que Honorato es un prófugo.
No debe haber muchos Manoel y Luísa padres de un Honorato.
¿Crees que no lo he buscado?
No encontré nada.
Basta, vamos al cuarto.
Necesito aliviarme para que fluyan las ideas, ¿vamos?
Ven aquí.
¿Puedo saber qué fuiste a hacer allí, mamá?
¡Baja la voz! ¡Tu padre está en el estudio!
Fui a averiguar la verdad.
La zorra me aseguró
que el bebé no tiene parentesco con nosotros.
Excelente. ¿Podemos terminar el tema?
¡Por favor!
Pero sabes lo rápido que corre la voz.
Pronto, tu papá escuchará los chismes de la gente.
Antônio, necesito que le prometas a tu padre que el bebé no es tuyo.
Ya bastan los chismes por lo que João le hizo a tu hermana.
¿Cree que Maria está mejor?
Maria siempre fue alocada.
Pero reconstruiremos la armonía de esta familia.
¿Puedo contar contigo?
Maria es alocada...
pero será Maria quien nos traerá armonía.
Como no puedo deshacerme de Beja,
ojalá al menos ya no tenga motivos para volver a poner un pie aquí.
Este almuerzo es fundamental para la carrera de Antônio.
Necesita el apoyo de los coroneles para volver a elegirse.
Ya lo sé, me lo dijo tu tío. Por eso hice que prepararan un banquete.
Prepararé caipirinha, un trago muy elegante que se sirve en la corte.
Tenemos que impresionar.
Tenemos limón, naranja... hace falta maracuyá.
Debe saber rico con maracuyá.
¡Maria!
¡Maria, bájate de ahí! ¡Nadie quiere un accidente!
¡Ya estamos muy ocupados!
Si quieres ayudar, consigue un poco de maracuyá.
Ella me tiene preocupada.
Cancelar un matrimonio debe doler.
Pero fue ella quien se fue de la iglesia.
Está cada vez más rara. Ya no sé qué hacer.
Tranquila, mamá.
Todo estará bien.
¿Por qué se abrazan?
-¿Ha muerto alguien? -No.
Pero, si no volvemos a casa ahora,
moriremos, porque perderemos el almuerzo.
Vámonos.
¡Qué linda sonrisa!
Debe ser una carta de tu fan.
-¿Es cierto? -Concertó una cita.
Quiere conocerme.
Entonces ¡te elegiremos un vestido despampanante!
-No sé si tengo agallas. -No lo puedo creer.
¿No quieres conocer al hombre que hace que tu corazón lata más rápido?
Lo quiero, pero...
Severina, no sobreviviste a las llamas y llegaste hasta aquí
para esconderte dentro de la casa,
con miedo.
Aunque te miren raro.
Tienes razón.
¡Quiero conocer a ese hombre!
¡Y lo haré!
"...su autor favorito
era, en realidad, una mujer".
Es fundamental que Brasil tenga su propia Constitución.
Gracias.
Portugal ya no puede dictar los destinos de nuestra nación.
Y ahora tenemos a un líder a nuestro lado.
-Dom Pedro. -Por lo tanto, amigos, es hora de elegir
diputados que luchen por los intereses de los brasileños.
¿Ven lo importante que es apoyar a Antônio?
Propongo un brindis.
-¡Por nuestro futuro diputado! -¡Miren nada más!
Llegamos justo a tiempo.
Quería presentarles a todos
a un nuevo candidato,
quién se postulará a diputado de Minas Gerais.
Mi prometido, João Mendonça.
¿João?
No sabía que te había invitado.
Creo que los coroneles que apoyan una Asamblea Constituyente
están a favor de un debate abierto de ideas.
-¿No es cierto, señores? -Por supuesto.
Que gane el mejor.
La autora.
El lector.
Nunca me imaginé
que lo que escribo podría interesarle
-a un cura. -Fue duro.
Quitarme la sotana y
venir hasta aquí
para encontrarme
con quien lleva tantas noches quitándome el sueño.
Pero nunca pensé que serías tú, Severina.
Hay dos tipos de personas en este mundo.
Aquellas que me ven como soy...
y aquellas que, por eso, quieren acabar conmigo.
No, Severina.
Por favor, no digas eso.
Aunque lo intentara,
jamás podría lastimar a la persona que conocí a través de tus palabras.
La persona que conocí a través de las palabras
que leo cuando me acuesto
y vuelvo a leer cuando me despierto.
Palabras que me hicieron extrañar
algo que nunca tuve.
Que me hicieron
y todavía me hacen, Severina,
desear cada día,
con una fuerza que nunca he experimentado.
Es otra presencia en mi vida además de Dios.
Tienes a Cristo en el corazón.
A diferencia de otros que se han cruzado en mi camino.
Por eso sigues aquí, ¿no?
¿Por piedad?
No.
Nada es más distinto a la piedad que lo que siento ahora mismo.
Y lo que siento ahora es que sé que eres tú, Severina.
Eres lo que deseo.
No lo sé.
No comprendo, Severina.
Solo sé que no puede ser.
Yo soy la que no puede entender
por qué Dios me hizo desear tanto algo que no puedo tener.
Perdón.
-Perdón, no debí... -Severina.
Perdón, Severina.
Perdóname, por favor.
Pero no puedo.
No puedo.
Hija, pongámosle un poco de color a tus mejillas.
Demuéstrale a João que estás mucho mejor sin él.
Sí.
¡Disculpe! Disculpe la tardanza, amigo.
Lo que pasa es que tenía asuntos personales que atender.
Pero nunca dejaría de venir a respaldar a tu candidato.
¡Lo que importa es que está aquí, coronel!
Este es nuestro candidato, Antônio.
Gracias por su presencia.
Su apoyo es fundamental.
-Coronel Sampaio, ya lo conoce. -¿Cómo le va?
-Coronel. -Hola.
Si no fuera por el apoyo de Beja, no estaría aquí, pidiendo su confianza.
¿Lo escuché bien?
¿Esa es Beja?
¿Me disculpan, señores?
Tengo...
que beber algo.
Beja es una mujer desvergonzada.
¿Puede creer que trajo a un adversario aquí?
Parece una mujer muy audaz.
No te dejes provocar.
Tranquilízate.
Te traeré algo de beber.
Se lo traeré. Te haré una caipiriña, hermano.
Tranquilo.
-Vuelvo enseguida. -Sí.
Por fin, conozco a la mujer que me costó una fortuna.
¿Nos han presentado, coronel...?
No, pero más vale tarde que nunca.
Coronel Jordão.
El hombre al que engañaste.
No soy un mocoso, Doña Beja.
¡Exijo que me compensen cada centavo!
¿Está todo bien, Beja?
-¿Conocías al coronel Jordão? -Nos acabamos de conocer.
Sí.
Lo invito, coronel, a visitarnos a la finca Jatobá.
Hoy.
Si puede.
Será mi invitado especial.
Gracias.
Con permiso.
Ten.
Gracias.
Encuentra una manera de deshacerte de esa zorra y su compañero.
No puedo controlar a Maria.
No puedo hacer nada que pueda comprometer la postulación de Antônio.
-¡Antônio! -¿Qué pasa?
¡Antônio! ¡Antônio, háblame!
¡Antônio!
-¡Antônio! ¿Qué pasó? -Hijo.
¡Háblame! ¡Escúchame!
¡Antônio! ¡Antônio!
-¡Háblame! ¿Qué pasó? -¡Llamen a Fortunato!
-¿No bebió ni comió nada malo? -¡No!
Estoy segura. Lo único diferente que tomó hoy fue una caipiriña.
Está acostumbrado al aguardiente.
Sí, y usamos las mismas frutas que usamos todos los días.
Debe ser fiebre del heno.
Por el polen.
Denle mucho té de regaliz cada hora.
Debe ayudarle a respirar mejor.
¿Mi hijo estará bien, Fortunato?
Tío, Antônio tiene fiebre,
la garganta inflamada y le cuesta respirar.
No podemos ignorar la gravedad del caso.
No debe estar solo ni por un instante.
Yo cuidaré de él.
Me niego a alejarme de mi hermano.
Maria, me haré cargo de mi marido, tranquila.
-Ceci, ¿no sería mejor...? -No. No, Paulo.
No. No puedes quedarte solo esta noche, ya hablamos.
Angélica está débil, pero es su esposa.
-Lo cuidará. -Acaba de perder a su bebé.
Necesita descansar.
Y tienes que cuidar a mi papá.
Déjame.
Déjame hacer esto por mi hermano. Me haré cargo de Antônio.
Me parece bien, tía.
Los jóvenes pueden estar despiertos más tiempo,
y Antônio necesitará a alguien que lo cuide en todo momento.
Maria.
Esto es por si Antonio se pone inquieto.
Ponle un poco en el pañuelo, deja que lo huela, pero solo una gota.
-Bueno. -Para relajar, no desfallecer.
Su cuerpo debe estar alerta para ayudarlo a respirar.
-¿Está bien? -Sí.
Maria.
Agua.
Por favor.
¿Dijiste algo?
Perdón.
Me distraje con mi bordadura.
¿Agua?
¡Un brindis, caballeros!
Con su permiso, señores.
El coronel Jordão está en el cuarto.
Ansioso por recibirte.
¿Consiguieron lo que pedí?
No fue fácil.
Pero ya está hecho.
Entonces Doña Beja podrá recibir al coronel Jordão de un modo especial.
¡Pasa, mi Beja!
¡Ven y dame lo que me debes!
¿Listo para pecar, coronel?
Prometo ser bastante salvaje.
Tal como te gusta.
Ven.
Ven, coronel.
¿No quieres tocarme?
¿Qué pasa, coronel?
Ven.
¡Se me fue el deseo! ¡La deuda está pagada!
¡Sí que funcionó!
¡Gracias a Olivia y su aventura en el monte!
¿Lo viste? ¡Salió corriendo hecho un niño asustado!
Te tiene miedo, cariño.
¿Antônio estará mejor?
Maria.
No me siento bien.
-No me siento bien. -¡Tienes fiebre!
Tenemos que bajarla.
¿No debería ser un trapo frío?
¿En mi frente?
Lo mejor para refrescar el cuerpo es colocar los pies en agua fría.
¿No ves que todo lo que hago es por tu propio bien?
¡Ya que insistes en vivir, no saldrás de aquí haciendo tonterías!
¡Con los pies quemados, no llegarás ni a la puerta!
Si de mí depende, Beja nunca más vendrá a buscarte.
¡No manchará el nombre de nuestra familia!
Aunque que para ello
tenga que atiborrarte de mango.
¿Qué has hecho?
¿Qué has hecho?
¡Maria, bájate de ahí! ¡Ya estamos muy ocupados!
¡Nadie quiere un accidente!
Te traeré algo de beber.
Se lo traeré. Te haré una caipiriña, hermano.
Maria,
¿me diste mango a propósito?
Nunca olvidé ese día cuando casi moriste.
¿Te acuerdas?
¡Tú y yo éramos pequeños,
nos trepamos al árbol y comimos mangos!
¿Te acuerdas?
¡Se te hinchó tanto la cara!
¡Parecías un cerdo! ¿Te acuerdas, Antônio?
Intentaste matarme.
Antônio, por ahora, estás aquí.
¡Estás en casa, con tu esposa, como debe ser!
Pero ¡pronto la perra vendrá a buscarte!
¡Y no estarás con Beja, Antônio, porque no lo permitiré!
Aprendí la lección.
Solo quiero estar en paz
con mi familia.
Tú
ya no me engañas, hermano.
No
permitiré que arrastres nuestra familia al cuchitril.
¡Porque yo soy una mujer decente!
¡No merezco sentir
las miradas y palabras maliciosas de la gente de aquí!
¡No lo merezco!
Por el amor de Dios.
Maria.
Tú... Mi hermana...
Has perdido el juicio.
No sabes
lo que estás haciendo.
Por supuesto que sí.
Estoy congelando el tiempo, Antônio.
¡Estoy manteniendo este momento de paz a salvo para siempre!
¡Contigo aquí!
¡En casa!
Sin Beja.
Antônio.
Es una pena que para eso tengas que morir.
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