All language subtitles for Madam.Beja.S01E18.1080p.WEB.h264-EDITH_track7_[spa]

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Original subtitles

Tranquilízate.

-El bebé que espero no tiene nada... -¡Ese bebé es fruto del pecado!

¡De tu perversión!

¡Sabes bien que no hice sola a este bebé!

Antônio estaba hechizado.

¡Ese bebé es fruto de la seducción,

-del hechizo que le hiciste! -Antônio se acostó conmigo

sabiendo perfectamente lo que quería!

Tú eres testigo,

sabes que nosotros siempre nos amamos, desde niños.

Desde niña, siempre estabas desaliñada, andabas descalza.

Como una bruja.

Una niña sin padre.

Hija de una loca.

¿Y tú?

¿Quién es tu padre?

¿Quién es tu madre?

¿Sabes si tu madre no estaba loca también?

¡Te mataré!

¡Te mataré, Beja!

¿Por qué haces esto?

¡Me robaste a mi marido!

Tú lo hiciste primero.

Y mentiste.

Si no hubieras mentido sobre eso cuando vine a buscar a Antônio,

nada de esto habría pasado.

No lo entiendes.

Lo hice por amor.

-Todo. -Entiendo. Claro que lo entiendo.

Yo también hice todo por amor.

Incluso a mi bebé.

Tú mataste a mi bebé, Beja.

Tú mataste a mi bebé.

¿Piensas que matar a mi bebé solucionará todo?

¿Eso piensas?

¿Piensas que Antônio te amará si me matas?

Le entregué mi vida a ese hombre.

Nada de esto es tu culpa. Es mi culpa.

Sé que es difícil,

de niñas nos enseñan a sentir culpa,

a tolerar lo intolerable,

y aguantar todo, hasta que no podemos aguantar más.

Pero ya es suficiente. ¡Suficiente!

Ya no eres una niña.

Es hora de convertirte en mujer.

Eso es lo que los hombres más temen.

-Hice todo por él. -Lo sé.

Lo hice todo por él. Todo.

Es hora de hacerlo por ti.

Solo por ti.

DOÑA BEJA

Me sorprende verte aquí, Antônio.

Pasó mucho tiempo desde tu última confesión.

Pasaron muchas cosas, padre.

Le fallé a mi familia y a mi esposa.

Y me fallé a mí mismo.

Algunos no pueden reconocer sus errores,

pero tú ya diste el primer paso.

Pero no sé cómo arreglarlo, padre.

Angélica perdió el bebé por mi culpa, y yo me arrojé a los pies de Beja.

Fue ella, padre.

-Ella me desvió del camino. -Lamentablemente, hijo,

Dios no puede borrar lo que ya has hecho.

Pero es cierto

que Él puede ayudarte a tomar mejores decisiones el resto de tu vida.

¿Decisiones?

Beja hace que pierda la razón, padre.

Hace tiempo admiraba su fuerza.

El poder que tiene desde niños para hacerme cuestionarme cosas.

Para desafiar el mundo, para desafiar las reglas,

pero eso está mal.

Es cosa del diablo, no de Dios.

Lo que atribuyes al diablo,

son defectos de nuestra propia humanidad.

Errar

está en nuestra naturaleza,

al igual que nuestras pasiones.

Ahora,

dominarlas

depende solo de nosotros.

¿Cómo decir que no a la única persona que me hace sentir vivo?

La verdad es que...

Dios mío.

Amo a Beja más que a nada en el mundo.

Saldré a llevar la ropa de tu bisnieto

al árbol, donde voy a enterrarlo.

Protege a tu bisnieto.

Protege a nuestro angelito.

Fue ella.

La prostituta.

Abuela.

Ayúdame, abuela Lueji.

Ayúdame a alejar a esa serpiente de mí.

Ayúdame a alejar a esa prostituta de mi familia antes de que la arruine.

Antes de que lo destruya todo.

Por favor.

Estabas exhausta.

Te dejé dormir y fui a comprarte vegetales.

-No me imaginé... -Está bien.

Lo peor ya pasó.

Ella perdió la razón.

Debo irme.

-Te llevaremos. -No.

Ellos piensan que estoy descansando en mi habitación.

Y quiero estar un tiempo sola.

Para pensar.

Para repensar mi vida.

Quiero una cola de tres metros de encaje francés, si mamá lo permite.

Si mamá no lo permite,

papá lo permitirá, mi pequeña.

Papá, me incomoda un poco que me veas vestida así.

-¿No es mala suerte? -Papá vio a mamá usar ese vestido

cuando entró a la iglesia, cariño.

Estoy muy orgulloso de ti, hija.

-Si quieres que me vaya, me voy. -Pues vete, Costa Pinto.

El hombre no opina sobre el vestido de la novia.

Me voy si me prometes

que le darás ese encaje francés.

Hay que asegurarnos de conseguir suficiente para el vestido.

Porque para cubrir todo ese exceso de salud y carne...

Augusta.

Bueno, para mí,

mi amor,

eres la novia...

La novia más hermosa que este pueblo haya visto.

Papá te ama.

Algunos padres están ciegos.

Y sordos.

Si tan solo fuera mudo también.

¿Pueden creer

que Carminha está comprometida?

Estoy muy feliz.

¡Mi corazón golpea como una ventana durante una tormenta!

Y sé que ustedes también están felices.

Porque yo las amo tanto como ustedes a mí.

Qué hermoso, padre.

A veces hablo solo. A veces.

Cosa de viejos.

Perdón.

¿Me permite?

Claro.

Yo también estoy muy feliz con mi compromiso.

Les habla a ustedes.

Es un placer conocerlas.

Quiero que se sienta cómodo conmigo.

Claro.

"¿Cómo oh, cielos,

podría quedarme viéndolas,

si cada flor me recuerda

la belleza de quien provoca mi deseo?"

Cláudio Manuel da Costa. Un gran poeta brasilero.

Honorato,

¿estás seguro de que eres un vagabundo?

Lo soy.

Los ojos

se me llenan de lágrimas

de solo pensar que me casaré con el amor de mi vida.

¿Lloras?

¿O son esas lágrimas que se forman en los ojos

cuando te entra polvillo?

Mire, padre,

estoy llorando frente a usted,

al recordar que soy el prometido de Carminha.

No es fácil ser un hombre sensible en el mundo de hoy, ¿no?

Suéltelo, padre.

Llore, yo lloraré también.

Lloremos juntos, venga.

Deme un abrazo.

Llore.

¿Por qué cierras la puerta, Paulo?

¿Y si Angélica me llama y no la escucho?

Tranquila, Ceci.

Angélica necesita descansar.

Y tú, Antônio, me vas a escuchar.

Nunca debí dejar de escucharte.

Si me aceptas, quisiera regresar.

¿Estás seguro?

Ya causaste bastante sufrimiento a esta familia.

Estoy listo.

Listo para ser el hombre que me enseñaste a ser.

¡Gracias a Dios, hijo!

Gracias a Dios.

Nunca había visto eso en Araxá.

Dos embarazadas con complicaciones al mismo tiempo,

En mi caso fue mi culpa. Tropecé en la escalera.

¿Cómo está mi bebé?

Está bien. Puedes quedarte tranquila.

Pero ten cuidado en la escalera, por favor.

Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte, amén.

Ave María, llena eres de gracia. El Señor es contigo,

bendita tú eres entre todas...

¡Hija mía!

¡Gracias a Santo Domingo! ¡Hija!

-¿A dónde fuiste vestida así? -Fui a limpiar mi alma.

¿Fuiste a buscar a Beja?

No se pronuncia ese nombre en esta casa.

Angélica, mi ángel.

Mi amor, ya perdí un nieto, no puedo perderte a ti.

Por el amor de Dios.

Ven. Vamos, necesitas descansar. Tienes que descansar.

Tu padre y Antônio no pueden sospechar que saliste de casa.

Ven, hija.

Ayúdame, santo Domingo.

Beja está poseyendo a mi familia.

Antônio se perdió, Angélica también.

No quiero sucumbir, santo.

Demasiados escándalos.

Los escándalos traen a la luz la verdad y no puedo...

Necesito alejarme de esa mujer maldita.

Preferiría casarme ya con João y salir de aquí.

Perdóname, padre.

No voy a cometer más errores.

Confía en mí.

Bien. Tus palabras son un alivio, hijo.

¿Estás bien, Maria?

Estaba rezando.

Iré a ver a Angélica.

Madre, necesito hablar a solas con Angélica.

Por favor.

Está bien.

Gracias.

No me toques.

Vine a pedirte perdón.

Ya no aceptaré más tus migajas.

Te amé toda la vida.

Te di mi cuerpo.

Mi corazón.

Te lo di todo.

¿Y tú?

¿Qué me diste tú?

Desprecio.

Traición.

El dolor de perder un hijo.

A mí también me duele.

Pero aquí estoy.

Y tendremos otro hijo.

Ya tienes un hijo.

Sí. En el vientre de Beja.

Confórmate con ese bastardo,

porque jamás volveré a llevar a un hijo tuyo.

En cuanto a nosotros, no te preocupes,

porque seré una esposa perfecta.

Estaré a tu lado, sonriendo,

en el banquete que tu tío Felizardo dará para sus partidarios.

Te acompañaré a todos los viajes

para que seas electo.

Para complacer a toda la familia.

Haré todo lo que ellos esperan.

Fuera de estas cuatro paredes, tú y yo

seremos la pareja perfecta.

Pero aquí,

solo seremos dos personas que comparten una cama,

porque no volverás a tocarme.

-¿Comprendes? -Respétame. Soy un hombre.

-¡Soy tu esposo! -Puedes acostarte con quien quieras.

No me importa.

Pero, por favor,

no me humilles más.

Cumple con tu parte.

Yo cumpliré con la mía.

Es un acuerdo,

como lo es cualquier matrimonio.

¿No es así?

Sal de aquí.

No servirá de nada.

Necesito hablar contigo.

No tenemos nada que hablar.

Te irás. Seguirás con tu vida, y yo seguiré con la mía.

-Ven a la capital conmigo. -¿Y tu novia?

Nunca la mencionaste mientras estuviste aquí.

Tienes un compromiso.

No debería haberlo ocultado,

pero nunca sentí por ella lo que sentí por ti.

Tú eres a quien amo, Josefa.

Te quiero a ti.

Solo a ti.

Sé que también me quieres.

-Vivamos lejos de aquí. -Deja de hablar así.

Tienes tu vida por delante. Yo ya tengo mi familia.

Solo tú me haces feliz.

Déjame en paz, Avelino.

Si estás cerca, mi cabeza se confunde, solo mi cuerpo habla.

¡Déjalo que hable!

Te espero mañana.

Junto al río, antes de irme.

Porque sé que quieres venir conmigo.

Desde que eras niña te escondes debajo de la mesa.

Lo recuerdo.

Tú estás triste. Angélica está triste.

Yo estoy triste.

Todos estamos tristes.

Sé que es mi culpa.

¿Antônio Sampaio asume la culpa de algo?

Hoy lloverá.

Maria, sé que no he sido un buen hermano.

Ni un buen esposo ni un buen hijo.

Pero quiero ser un buen padre.

Lo que dijiste del hijo de Beja es verdad.

Fuiste el único que rompió la regla.

Lo confirmé.

Fui un estúpido.

Si pudiera volver al pasado,

evitaría todo el sufrimiento.

¿Por qué aprendemos solo del dolor?

Todos cargamos nuestra cruz.

Pero solo una persona murió por eso.

No.

Nadie más morirá.

Puedes dejar las botellas ahí, yo...

No me iré hasta que hablemos.

Puedes irte.

No tengo nada que decirte, Antônio.

Beja, te juro

que te dejaré seguir con tu vida y yo seguiré con la mía.

Pero necesito pedirte disculpas.

Cometí un error

cuando no te creí que ese niño es mío.

Ese es tu problema.

Está en tu conciencia.

Enfréntalo. Solo.

Porque este niño

llevará solamente mi apellido como si tú jamás hubieras existido.

Eso no está bien.

¿Quién eres tú para decirme qué está bien?

Vete.

Esto es para tu bebé.

Amiga, muchas gracias.

¿Qué te pasa?

Cuéntame.

Mi vida está patas arriba.

No me reconozco.

Esto nunca me había pasado.

¿Qué pasó?

Me enamoré.

De Avelino.

¡Qué revolución!

¡Josefa!

¿Él lo sabe?

Lo sabe.

Quiere que me vaya con él.

Dijo que cancelará su compromiso en la capital.

La vida nos juega estas bromas

para recordarnos qué es lo importante para el corazón.

¿Qué quiere tu corazón?

¿Mi corazón?

Admiro y respeto mucho a Mendonça,

pero las mariposas que sentía cuando nos casamos

desaparecieron.

En realidad,

las sigo sintiendo, pero por Avelino.

¡Él me hace sentir viva!

Como encendida.

¿Qué hago?

No sé, pero lo que sea que decidas, yo te apoyaré.

No puedo traicionar a mi esposo.

Ni a mi hijo, él...

¿Todo por una pasión? Ellos no se merecen esto.

Ninguna pasión borrará lo que sientes por Mendonça y por tu hijo.

Pero la vida está hecha de nuevos pasos y nuevos recuerdos.

Escúcheme bien. Solo lo diré una vez.

-No tengo paciencia con principiantes. -Sí, señora.

Su postura no está tan mal.

Pero, por favor,

no ponga los codos sobre la mesa.

Sí, las manos sutilmente sobre la mesa.

Ahora, tomamos el tenedor y el cuchillo

y comenzamos a cortar la carne asada.

Disculpe,

si yo fuera el anfitrión y no el invitado,

cortaría la carne asada aquí, en la mesa,

con este cuchillo más grande.

Es decir, eso creo.

Solo lleve a la boca lo que quepa en el tenedor.

O ponga en el tenedor lo que quepa en la boca.

Porciones pequeñas.

¡Honorato!

Es decir,

señor Rodrigo Caldas, conde de Siete Espadas, ¿me escucha?

La escucho, señora Augusta, discúlpeme.

Solo hay un detalle en la presentación.

Estaban invertidas.

Bueno, eso me pareció.

Sí. Tiene razón.

Es culpa de la sirvienta.

Ni siquiera sabe poner la mesa para una lección.

Honorato.

¿Cómo sabe estas cosas?

"Queridos papá y mamá,

pienso en ustedes todo el tiempo.

También pensé mucho en Maria.

En especial durante el viaje.

Fue un viaje cansador.

En el viaje de vuelta saldré un poco antes,

para que el viaje sea más tranquilo y poder estar relajado para la boda.

No puedo esperar a casarme y llevar a Maria a la capital."

¿Lo ves, Maria? Incluso en el viaje, João pensó en la boda.

Solo buenas noticias.

Tengo que seguir trabajando. Con su permiso.

Claro, señor Mendonça.

Gracias por leer la carta.

De nada.

Puedo enseñarte a leer, Maria. Sería un placer.

Gracias, señora Josefa, pero mi madre cree que las mujeres no deben leer.

No le gustaría.

Pinté ese cuadro cuando estaba embarazada e João.

Usted y el señor Mendonça se ven muy felices en la pintura.

Me encanta ese cuadro.

Es como si toda la felicidad de ese momento

hubiera quedado guardada en ese lienzo.

Un momento guardado para siempre.

¿Es eso posible?

¿Ser feliz para siempre?

Creo que la felicidad se manifiesta de distintas formas con el tiempo.

Cuando somos jóvenes se manifiesta de una manera,

-y cuando somos adultos de otra. -¿Es feliz con el señor Mendonça?

Mendonça siempre me acompaña.

Es un hombre muy especial.

Perdón, solo vine por mis cosas,

para no correr antes de irme.

¿Su marido no se pone triste al ver el cuadro?

Es decir, ¿no extraña su atención?

No, él siempre me apoyó.

Siempre.

Disculpen, señoras,

Maria, creo que tuve mucha suerte.

Estoy casada con un hombre que quiere ver feliz a su esposa.

Hermanos y hermanas, Él dijo:

"No juzgues según las apariencias, sino por la rectitud."

Te dije que funcionaría.

Nadie lo reconoce.

Solo había que bañar al pobre vagabundo.

Carminha tiene un novio.

¡Y nada menos que un conde!

Solo quiero ver la cara de mi padre

cuando sea rico y ya no necesite su dinero.

¿Sigues con esas cartas?

¿Descubriste de quién eran?

Digamos que siempre lo supe.

¡Sostenlo bien, Costa Pinto! ¿No ves que el pobre diablo se resbala?

Cada vez que respira se siente el olor a alcohol.

-Despacio. -Bueno.

Despacio.

Carminha no se casará con un vago. Se casará con un conde.

¡Costa Pinto!

Este conde me hará rico.

-¡Carminha! -¡Maria!

-Tanto tiempo sin verte. -Sí.

-¿Me presentarás a tu novio? -Claro.

Él es Rodrigo Caldas, mi novio Y ella es Maria, mi gran amiga.

Un placer.

Qué extraño...

-Me recuerda a alguien. -Imposible, querida.

-El conde acaba de llegar de Europa. -Augusta.

Mira a esas niñas. ¿Quién lo hubiera dicho?

Apenas ayer estaban jugando con muñecas.

Y ahora se van a casar,

tendrán hijos y reemplazarán las muñecas por bebés reales.

Hablando de bebés, Maria,

envíale cariños a tu madre.

Ceci debe estar exhausta con todo lo que está pasando.

¿Cómo pudo Antônio tener el descaro de abandonar a su mujer embarazada?

-Angélica perdió a su bebé. -¡Maria!

Quería pedirles que no lo comenten,

para que la gente no rumoree sobre ella.

Claro, ni hablar.

-¿Qué familia no tiene secretos? -Sí.

Quédate tranquila,

Costa Pinto y yo sabemos guardar un secreto.

El tema es, Maria,

que tu familia siempre está en boca de todos.

Puede ser difícil guardar un secreto.

-¡Papá! -Será mejor que me vaya.

-Claro. -Fue un gusto verte.

Igualmente.

Papá, ¿tenías que decir eso? ¡Pobrecita!

Esa niña siempre fue rara, desde niña.

Me alegra que vaya a casar,

solo un marido puede sacarle lo raro.

Augusta.

-Se adelantarán. -Desde niña.

Te prometo que ganaremos este juicio.

¿Estás bien?

¿Qué haría sin ti?

Pensé que no te vería después de lo que pasó.

Pero viniste.

No iré contigo.

Cometí un error.

No puedo darte hijos.

No importa.

-Solo te necesito a ti. -No.

Te arrepentirás de no formar una familia.

De no tener una esposa de tu edad a tu lado.

Nunca me arrepentiré de amarte.

Pero yo me arrepentiré de arruinar nuestras vidas.

No hagas esto, Josefa.

Te amo.

Pero yo no te amo, Avelino.

Si fueras maduro, lo sabrías.

Esto no es amor.

Esto fue una aventura.

Y se termina aquí.

A veces hay que decir una mentira,

para protegernos.

Es fácil engañarse con lo que vemos a primera impresión.

La oscuridad de la noche juega con el misterio,

no revela todo lo que la luz del día muestra con claridad.

Pero el sol

también puede cegarnos.

Solo necesito resolver algunos papeles para el casamiento,

pero el padre Aranha se ocupó de todo lo demás.

Quédate tranquila.

No todo lo que brilla es oro.

No todo el mundo se muestra como realmente es.

Siá Boa.

¿Confías en Fortunato?

¿Por qué no confiaría?

Ya habló con el sacerdote.

¿Qué iglesia permite el casamiento a una prostituta?

"Y no siempre estamos dispuestos a ver al otro como realmente es."

"Le advertí a mi buen amigo sobre todo esto,

pero él afirmó que yo era quien no veía.

No podía creerlo, pero después vi las pruebas con mis propios ojos.

En uno de los cuentos que tanto lo cautivaban

había un mensaje oculto para él,

en el texto, la verdad detallada con todas las letras quedó expuesta,

su autor favorito

era, en realidad, una mujer."

Dios mío.

No puede ser.

Pero es lo que está escrito.

Entonces, 'A'

¿es una mujer?

¿Una mujer?

Dios mío.

¿Cuántas noches estarás sin trabajar?

Candinha.

-Una novia no puede acostarse con nadie. -Eso solo está en tu cabeza.

Hablé con el padre Aranha.

Él no sabe nada de esto.

-¿Estás celosa? -Siempre fui tu amiga.

Es hora de que abras los ojos.

Tú lo dijiste, parecería que a Botica no le gustan las mujeres.

¡No, señor! No me quedaré un minuto más en la taberna.

Candinha está hablando mal de nuestro matrimonio.

¿Y a dónde irás?

Me quedaré aquí.

¿Aquí?

¡Sí! ¿No vamos a casarnos?

Pues traeré mis cosas un poco antes.

-Bueno... -Mira esto.

¡João! Mi querido amigo.

Qué feliz me pone verte.

Josefa debe estar extasiada.

Todavía no fui. Si sabe que vine aquí primero, me mata.

Vamos a tomar un jugo.

-Te irás después de comer. -Excelente.

Quiero saber de ti.

¿Cómo estás?

Estoy muy bien.

Estamos muy bien.

Estoy embarazada, João.

Que sorpresa inesperada, Beja.

Felicitaciones.

¡Debió ser una sorpresa para Antônio!

-¿Cómo lo tomó? -Dudó de que fuera su hijo.

-Pero tú no lo dudaste. -Ni por un segundo.

¿Cómo pudo dudarlo?

-Alguien tiene que hacerlo madurar. -La vida se encargará de eso.

Y espero que mi vida se mantenga muy lejos de él.

Porque ahora lo importante

es este niño dentro de mí,

a quien amo mucho.

Entonces, ¿no están juntos?

Quien duda de mi palabra no merece mi amor.

¿Tuviste el descaro de dudar de Beja?

¿Otra vez?

¿No te alcanzó

con dudar de ella sobre lo que el magistrado le hizo?

¿Ya no pides permiso para sentarte conmigo

y meterte en mi vida?

¿Qué es esto?

-¿Fue a quejarse contigo? -Hablamos.

Somos amigos.

Si viniste a darme un sermón, deberías preguntarte

cómo es vivir con una mujer que se acuesta por dinero.

Si sabías que no podrías manejarlo, ¿por qué insististe?

Porque yo no desisto de mis luchas.

Beja no es una lucha.

Ni es la corona que esperas por ser nieto de Lueji.

-¡No mezcles las cosas! -Todos deben hacer tu voluntad.

Te crees un rey.

Un heredero de sangre noble.

-Con razón defiendes a la monarquía. -Sí, porque creo en don Pedro,

así como tú y yo deseamos la libertad del pueblo brasilero.

Apuesto que si le dices que eres el rey de los negros se reirá en tu cara.

¿Por qué estás tan enojado conmigo?

Lucho por algo que te beneficia.

¿Quién eres para decidir qué me beneficia?

Esta lucha es mía también. De Candinha. De mi madre y de mi padre.

Todos conocemos el dolor. Y este color.

¿Quieres ocupar mi lugar, João?

¿Y la cama de Beja?

¿Recuerdas que estás comprometido con mi hermana?

¿O no te crees digno de la hermana de un rey?

¿Crees que es una locura que quiera entrar en la política?

¿Quieres unirte a Antônio?

Quien se cree rey antes de ser coronado

no gobierna bien cuando asume.

Antônio no necesita un compañero.

Necesita un buen adversario.

¿Quieres ser candidato para las elecciones?

Cambié de idea,

no iré a la capital después de casarme.

Me quedaré aquí

y competiré con Antônio.

Y me quedaré cerca de ti.

Si tienes coraje para enfrentar al nieto de Lueji,

cuenta conmigo.

Yo no trabajo hoy.

Vamos a visitar algunos coroneles en Desemboque

-para conseguir su apoyo. -¿Hoy?

-Pero me caso mañana. -Una reunión de negocios.

Mañana le devolveré su novio a Maria.

¡Maria! La novia entra después del novio.

¡Suficiente! Ya es suficiente, papá. Ya esperé lo suficiente.

¿Alguien sabe dónde está?

Lo siento, Maria, tuvo una reunión de trabajo importante.

Nos aseguró que llegaría a tiempo, debe estar por llegar.

-Mira. -Aquí está.

-Gracias a Dios. -Aquí está.

Gracias a Dios.

¿Con Beja?

Maldita.

Maldita.

¿No te alcanzó con arruinar la boda de mi hermano?

¿Viniste a arruinar la mía también?

¡Tranquilízate, Maria!

Solo me ayudaba a conseguir apoyo político.

Decidí quedarme aquí y ser candidato.

-¡Maria! -No.

Su problema es conmigo.

Yo lo resolveré.

-¿Padre? -Tranquilo, Paulo.

-¡Padre! -¡Paulo!

¿Estás bien?

Eres como una enfermedad que se apoderó de nosotros.

Eres como la sed sin agua. Eres como la noche fría.

Tú... ¿Y ahora esto? ¿Cautivaste también a João?

Él no quiere ir a la capital por tu culpa.

¿No puedo librarme de ti ni siquiera casándome con alguien?

No tengo nada con él. Es solo política.

Tienes que entender lo que sientes y curar el dolor.

Y tú tienes que desaparecer de mi vida.

¡Pero no lo haces!

Estás aquí todo el tiempo, en cada rincón.

Hasta cuando cierro los ojos no dejo de verte.

No puedo dejar de pensar en tu olor.

O en tu voz.

Tú...

¡Eres una bruja!

Eres el diablo en persona.

Tengo miedo. Tengo mucho miedo.

¿Tienes miedo de mí, Maria?

Tengo miedo de saber quién soy.

No me toques.

Me haces sentir sucia.

Porque tú estás sucia.

Mereces el infierno en vida. Y eso es lo que deseo para ti.

Te deseo el infierno en vida, maldita prostituta.

¡Estás sucia!

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