Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Arabic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Croatian
Czech
Danish
Dutch
English
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
French
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Brazil)
Portuguese (Portugal)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
Los hombres y las mujeres se comportan de modo muy distinto
ante todo lo que los saca de sus casillas.
Es una lástima no haber podido ir a la fiesta en la finca anoche.
¿Les gustó?
Bueno, me fui temprano.
-No me agradaba la música. -Sí, me fui con usted, papá,
nos regresamos juntos.
Yo me fui antes que todos ustedes.
Fiesta aburrida.
Ante cualquier situación embarazosa,
los hombres fingen normalidad y buscan puerto seguro.
¿Quién creen ustedes que ganará las elecciones?
¡Costa Pinto! ¿Te queda alguna duda?
Por supuesto que Antônio será reelegido. Otra vez.
Los tiempos han cambiado. Antônio ya no maneja bien la política.
João Mendonça ganará con creces.
-Que gane el mejor, ¿no? -Sí.
-Ya empezará la misa. Vamos. -Sí.
Debemos rezar. Recemos.
A diferencia de los hombres,
a las mujeres les resulta difícil ocultar su malestar.
Aunque, dependiendo de la conducta de sus maridos,
sus esposas podrán actuar de igual manera.
Cuando un marido avala la conducta de su esposa...
¡Hola, Beja!
...ella es capaz de hacer lo que sea
para complacer a su marido.
Muy diferente de la bandeja que usted me envió
cuando regresé a Araxá.
-¿Yo? -Sí.
Qué curioso, no lo recuerdo.
Pero espero que podamos dejar atrás cualquier recuerdo desagradable.
Después de todo, Doña Beja ahora es una mujer de bien.
¿No es así?
Es un intercambio.
¿Lo entienden?
DOÑA BEJA
Para hacernos respetar, debemos seguir las reglas de la sociedad.
-Lo haces parecer fácil. -Pero nunca lo ha sido.
Al principio, fui rechazada, luego
tuve poder
e hice que toda Araxá se sometiera a mí.
Pero solo después de casarme me respetaron de verdad.
-No fue nada fácil. -Soy testigo.
Hicieron de la vida de su madre un infierno.
No quiero que mis hijas sufran lo que he sufrido.
Por eso arreglaré el matrimonio de Teresa y luego el tuyo, Joana.
No me importa el marido que me elijas.
Por supuesto, cariño.
No quiero casarme.
No tienes que quererlo.
Primero, Teresa, luego tú, Joana.
Dudo que encuentres a un hombre que se interese en una loca.
¿No era tu día libre?
Sabes que no iré a trabajar.
Y sabes con quién me veré.
Antes del matrimonio, el acuerdo quedó claro para los tres.
No sirve de nada quejarte ahora.
Quería tenerte así,
con tu cuerpo pegado al mío, cada noche.
Has desperdiciado esta oportunidad muchas veces, Antônio.
Ahora yo tengo un marido, y tú, una esposa.
Perdón.
No sabía que me esperarías despierta.
Hace mucho tiempo que no te espero, Antônio.
Sé exactamente lo que estabas haciendo.
Ya fuera en la taberna o donde Beja...
es tu problema.
Pero se convierte en mi problema si me humillas en público.
No manches mi nombre, Antônio.
Y no pongas tu nombre en boca de la gente.
De lo contrario, perderás estas elecciones.
Seré más discreto, Angélica.
Más te vale.
Pero tu discreción ya no es suficiente.
Una joya
por cada noche que pases fuera de casa.
¿Una joya?
Puedes empezar con ese anillo.
Mi padre me lo dio en mi graduación.
Excelente.
Parecerá una prueba de amor.
¡El marido le da a su esposa un anillo que le regaló su padre!
Es lindo, ¿no?
"Seamos realistas. No hay nada de 'secreto' en este amante secreto.
Incluso el propio marido lo sabe
y parece hacerse de la vista gorda cuando Beja,
la dama cortesana,
se encuentra, todos sabemos con quién, en sus noches libres".
-Mira la situación en que me has puesto. -¿Yo?
¡Botelhinho es un granuja!
¿Acaso se burla de las amantes de los coroneles?
¿O de las dos familias que mantienen?
¿Los coroneles pueden? Yo también.
¿Tienes idea del daño que algo así podría hacerle a mi carrera política?
¿Todo el apoyo que podría perder?
João, creí que luchabas por valores liberales.
-Libertarios. -Beja.
Sabes lo hipócrita que es nuestra sociedad
cuando se trata del matrimonio y la familia.
Muchos prefieren fingir que no estoy casado con una cortesana.
Pero ¡lo estás!
¡Nunca lo hicimos un secreto!
Una cosa es lo que haces como trabajo,
otra cosa es el hombre al que eliges para darte placer como amante.
Botelhinho no llama las cosas por su nombre, pero esto...
solo protege a Antônio.
¡Estoy expuesto, desmoralizado! ¡Esto es una falta de respeto, Beja!
Entonces ¿ahora Botelhinho dicta las reglas de nuestra relación?
Todos saben que Botelhinho solo apoya el Partido Conservador
para oponerse a su padre.
¡Hará todo lo posible para debilitar a un liberal como yo!
Entonces debemos encontrar un modo de detener a ese granuja.
Es muy sencillo. ¡Solo deja a Antônio!
No faltaba más, João.
¡Dejar que un idiota como Botelhinho dicte las reglas de mi vida!
¿Crees que ya no lo hace con lo que escribe?
Beja, solo hay una manera de mantener mi dignidad.
Que dejes de ver a Antônio.
Papá, ¿le gustaría tener un hijo en la política?
¿Acaso encontraste a un hijo mío que ni yo sabía que lo tenía?
Creo que soy un buen candidato.
Incluso tengo un periódico que podría ayudarme.
Solo necesito el apoyo de los coroneles, y solo usted podría ayudarme con eso.
Botelhinho, no tienes ese don.
Ni siquiera has podido casarte y formar una familia.
¿Ahora quieres entrar en la política?
¡No faltaba más!
Después de todo, ya tengo un candidato.
Creo que debería reconsiderarlo.
João está casado con una prostituta.
No merece ningún respeto.
Es más...
si decido exponer en mi periódico que está quebrado, papá,
nadie votará por João.
¿Tienes algo que decirme?
Ni siquiera preguntaré si todo esto es cierto, porque sé que lo es.
Teresa.
Eres demasiado joven para esta conversación.
¿No te basta un marido, mamá?
¿O los hombres en la finca? ¿Además, necesitas un amante?
Un día entenderás
que al corazón no le importan las reglas de la sociedad, hija.
Si realmente quisieras ser respetable,
como yo lo creía, no tendrías un amante.
No.
Teresa, necesitas comer.
Lo que necesito es un marido.
Así, seré una mujer casada y podré irme de esta casa.
¿Tan infeliz te hago, hija?
¡Qué alivio! Creí que estarías enfadada conmigo.
Pero...
Candinha está destrozada por la muerte de Dorotéia.
Tiene miedo de ese asesino que anda suelto por ahí.
Me pareció una buena excusa para estar con ella.
Nunca me enfadaría por verte hacer lo que quieras.
¡Beja, gracias!
Eres demasiado buena, ¿sabes?
-Araxá no te merece. -No.
Todos somos buenos y malos al mismo tiempo.
Te deseo suerte, amiga.
Gracias. Gracias.
Gracias.
¿Tú?
Regresé.
Yo...
No quiero que renuncies a tu buena vida en la finca de Beja.
Candinha.
¡Necesitas una amiga!
Ahora que hemos perdido a Dorotéia,
¿creíste que te dejaría aquí
sola?
¿Aun sabiendo que me necesitas?
¿Entonces qué?
¿Qué dice la autopsia de Dorotéia?
Como usted lo sospechaba.
Envenenamiento.
Trompeta del diablo.
Broncoaspiración.
Como con Olívia.
Tampoco hay signos de semen.
Puede que el coronel Botelho haya dicho la verdad. No hubo sexo.
Pero esta vez...
MONEDAS
...hubo pago.
¿Qué pasa? ¿Otra más?
Asesinada como las demás.
Luzia. Apunta su nombre en la pizarra.
Vendía su cuerpo por Campo Alegre.
Eso es lo que me dijeron.
¿Campo Alegre?
Hacia Paracatu.
-Sí. -Entonces el asesino es un forastero.
Llegó a Araxá, mató y se fue.
¿Belgard?
Soy yo.
La luz de las velas delató tu llegada.
¿Sueles estar tantos días fuera de casa sin avisarle a nadie?
Cuando trabajaba en Patrocínio, me llamaron de Campo Alegre.
¿Has estado en Campo Alegre?
Sí.
Es común que atienda en aldeas y pueblos aledaños.
Te extrañé.
-¿En serio? -Sí.
¡Tranquilos, caballeros!
Hemos llegado al momento en el que uno de ustedes será elegido
para una noche que vale por mil.
-¡Aquí! -¡Aquí! ¡Elígeme!
¿Quién será el afortunado hoy?
-¡Yo! -¡Aquí! ¡Yo!
¡Yo!
Pagaré cualquier precio para acostarme contigo, Beja.
¡Mi querido Botelhinho!
¡El ilustre periodista de Araxá!
La elocuencia con la que escribes tus artículos,
finalmente me hizo ver el tipo de hombre que eres.
El tipo de hombre que, en una noche como esta,
se merece un trato especial.
Ya era hora.
Este juego no será violento, ¿verdad?
Beja.
Todo depende de ti.
Es agobiante, ¿no es así?
¿Estar a merced del otro?
¿Con las manos atadas?
Así es como mucha gente se siente cuando lee tu periódico.
O dejas de escribir mierda sobre mi vida,
o todo el valle de Minas lo sabrá.
¿Qué cosa?
Que fuiste el único hombre elegido por Beja
que subió con ella y no hizo absolutamente nada.
-Por pura incompetencia. -Puedo refutarlo.
Después de todo, me engañaste con que esta cuerda era
para darme placer.
¡Con o sin cuerda, no harías nada!
Absolutamente nada.
¿Ves? No lo puedes.
¡Beja!
No me importa.
Es normal.
Pero tus amigos
coroneles dirán que no tienes agallas
-para estar con una mujer como yo. -Está bien.
¿Entendido?
Puedes quedarte tranquilo, João.
Botelhinho ya no hará nada que pueda perjudicar tu campaña.
-¿Cómo lo sabes? -¿Acaso no soy Doña Beja?
La hechicera de Araxá.
Creo que debo casarme con Teresa. La hija de Beja.
Pero ¿qué idea más absurda es esa?
¿Crees que Beja permitiría algo así?
Solo usted podría calmar a esa bestia.
¿Y por qué lo haría?
Primero, porque ha gastado hasta su último centavo en putas.
Segundo, porque la mitad de la dote de Teresa, que se la daré...
podría pagar una parte considerable de sus deudas.
Es decir, yo lo ayudo,
y usted me ayuda.
Después de todo, ¿no somos una familia?
¡Qué comitiva más inusitada!
¿Viniste a disculparte, Botelhinho?
Por fin el coronel Botelho te hizo entrar en razón. ¿Eso es?
Por favor.
Beja, estoy aquí para hablar de Teresa.
¿Debo hablar con su padre
o el hombre de la casa?
La mujer de la casa.
Puedes hablar conmigo.
Muy bien.
Entonces, respetuosamente,
quisiera pedir la mano de Teresa Tomásia en matrimonio.
Me alegraría mucho
si estuvieran de acuerdo
en unir a nuestros hijos.
Beja. Beja.
Esto es en serio.
Parece que Botelhinho realmente quiere casarse con nuestra hija.
Antônio, tenemos que hablar. Rápido.
¿Qué es esta estupidez?
¿No dices que debes casar a las muchachas?
¿Con Botelhinho?
Podría ser bueno para Teresa que tuviera una vida como esposa.
¿Qué ganas con esto?
¿Apoyo político?
-Eso es, ¿verdad? -Si yo fuera un hombre interesado,
ya habría dicho que sí.
Es mi decisión, como su padre.
Técnicamente, Teresa es hija de un anciano sacerdote.
Seamos adultos.
Botelho viene de una buena familia y tiene un periódico.
Podría darle un lugar en la sociedad.
¡Ni lo pienses!
¡Mi hija no se casará con Botelhinho!
¡Ella jamás lo querría!
Acepto.
Tranquila, hija.
No tomes una decisión así tan a la ligera.
Debes pensarlo con calma.
Afirmas respetar el deseo de todos,
pero ¿no me dejarás decidir mi destino?
Mi papá ya aceptó.
No vayas por ese camino, hija.
Por favor, mamá.
Déjame casarme.
El marido no importa, solo quiero ser una señora.
Tener un apellido.
Una familia normal.
Es todo lo que quiero.
Haré lo que quieras, hija, para verte feliz.
El sacerdote no querrá casar a mi hija.
Beja, preocúpate por la dote.
Yo me encargaré de la iglesia.
El padre Otávio no se atrevería
a negarse a casar a mi hijo.
Ni siquiera sabría de dónde vino la bala.
Espero, mi prometida,
mi princesa,
que todos seamos muy felices.
Todos nosotros, en esta casa.
¡No! ¡No hagas eso en casa!
¡La sirvienta pudo ver!
¡No sabes si Mendonça está despierto!
¿Por qué evitas tus sentimientos? ¡Es inevitable!
¡No se trata de evitar!
-¡Josefa! -¡Doña Ceci!
¡Sr. Avelino!
Perdón por aparecer tan temprano y sin avisar.
No sabía a qué hora empezaban las clases de violín
y no quería perdérmelas.
Ya saben lo mucho que me apasiona...
¡la música!
¡Excelente, hijos míos!
Pueden irse.
¡Me encantó, Vicente! Gracias por ayudarme a entrar al coro.
Gracias a ti.
Tenerte aquí es
muy bueno.
También me encanta tu compañía.
Mi amigo.
Cantas como un ángel, hijo.
¿A quién heredaste ese don?
¿A tu madre o tu padre?
Realmente no lo sé.
Nunca he conocido a ninguno.
Pero gracias por el cumplido. Me alegra, señora.
¡Vicente!
¡Vamos!
¡Tus padres dijeron a todos en Araxá que los dos murieron en un accidente!
Debieron haber mentido para proteger a Vicente.
Yo maté a un hombre.
Para defender a Honorato.
Una verdad difícil de aceptar, ¿no?
¿Para defender a Honorato?
¿Quién se enteró?
Mi padre debió haberlo encubierto.
Ojalá pudiera decir que lo hizo para protegerme.
Pero debe haberlo hecho para ahorrarles la humillación
de tener una hija y un yerno asesinos.
¿Honorato también?
Tiene un pasado delicado, Beja, pero es un muy buen hombre.
Mi amiga.
¿Y ustedes dos han vivido todos estos años como prófugos?
No podía dejar que lo encarcelaran, Beja.
Pero estar lejos de mi hijo es peor que vivir como prófugos.
No lo vi crecer.
Puedes quedarte aquí conmigo.
Te consigo una habitación en la finca.
Pero ¿qué pretendes hacer?
No lo sé.
Tengo que conocer a Vicente.
Les escribí miles de cartas a él y a mis padres.
Todas regresaron selladas, nunca las leyeron.
Tus padres no te dejarán acercarte a él.
Pero puedes verlo en el coro, en la iglesia.
No es una buena idea.
No puedo simplemente aparecer en la iglesia, toda Araxá lo notará.
Creo que sé cómo hacerte entrar en la iglesia sin que se percaten.
¡Cuéntame!
¿Cómo te fue?
¡Mi hijo es tan dulce!
¡Tan lindo! ¡Qué amable, Beja!
¡Su voz es preciosa!
¡Vicente es un amor!
¡Tenía que ser hijo tuyo y de Honorato, Carminha!
No.
Hermana Rita.
Acostumbrémonos para que no se enteren.
Mi amiga, puedes contar conmigo para lo que sea.
Solo promete que no te arriesgarás.
No quiero verte en la cárcel. Prométemelo.
Te lo prometo.
¿Podemos parar, por favor?
Mis manos ya no lo soportan.
Es porque usted eligió el camino de la perfección.
Lo hizo bien hoy.
-Podemos parar. -Gracias.
¡Estuviste excelente, Josefa!
-¿Un poquito de jugo? -Sí, por favor.
Señoras, tengo asuntos que atender.
-Con permiso. -Gracias, Avelino.
-Josefa, tu jugo. -Gracias.
¿Cómo está Teresa, Beja?
No muy bien, amigo.
No pierdas la fe.
Ella mejorará, Beja.
¿Severina?
¿Alguien quiere té?
¡Mamá! ¡Ayúdame!
¡Mamá!
-¡Teresa! -Se cayó de la nada.
¡Hija!
Gracias, Severina.
Teresa, respira.
Eso es.
Cariño, no te esfuerces. Estás demasiado débil.
Solo respira, ¿sí?
No ha estado tomando su té.
Dice que sabe mal y lo echa a las plantas, lo vi.
Es por tu propio bien, Teresa.
Llama al sacerdote y a mi prometido.
Ya quiero casarme.
¡Tengo que hacerlo!
Tu vestido aún no está listo, cariño.
No pasa nada.
Prefiero casarme sin vestido
que morir soltera.
Respira, mi amor. Respira.
Respira, Teresa.
¡Buenas noches, Zé!
Me encontré con Avelino cuando regresaba a casa.
Por Dios, ¿qué haces?
Debería matarlos a ambos ahora mismo
para lavar mi honor con sangre.
Pero no me mancharé las manos.
Avelino, agarra tus cosas y vete de mi casa
antes que cambie de opinión y te vuele la cabeza.
¡Haz lo que dice, Avelino!
¡Por el amor de Dios! ¡Vete! ¡Rápido!
¡Vete!
¡Zé! ¡Por favor, cálmate!
¡No quiero oír ni una palabra de tu boca!
Sí que me vas a escuchar.
¡Aunque me mates luego, me escucharás!
Nuestro amor, Zé,
lo sabes tan bien como yo,
se acabó.
Hace mucho tiempo.
Desafortunadamente.
Al principio, la pasión desapareció.
¿Lo recuerdas?
Nuestras conversaciones se fueron volviendo escasas,
nuestras cenas, silenciosas.
¡Yo te hablaba de mis cuadros,
y tú solo me respondías hablando de tus pleitos!
¡Como si no nos escucháramos!
Con el tiempo,
me di cuenta de que ya no nos miramos a los ojos.
Ni hablar lo fría que se volvió nuestra cama.
¡Nunca pensé que podía sentirme tan sola, aun estando acompañada!
¡No quería que las cosas llegaran a este punto, pero lo hicieron!
Y nos hemos amado tanto, Zé.
¡Nos hemos amado demasiado como para fingir ahora!
¡Tenemos que afrontar la realidad!
¿Ya dijiste todo lo que querías?
¿Me vas a matar?
-Ve a tu habitación, Zefa. -Zé, por favor.
Que vayas a tu habitación.
ENCUÉNTRAME EN EL RÍO
Aun sin saber leer,
no me pareció que la carta tratara sobre música.
Como podemos ver,
tenía toda la razón.
Lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.
Puedes ponerle la sortija.
Los declaro marido y mujer.
Pero ¡qué absurdo!
Es como comprar una vaca y dejarla en la finca del vendedor.
¡El coronel Felizardo tiene razón!
¿De dónde sacaste esa idea de vivir en casa de tu esposa?
No, lo correcto, Botelhinho,
es que los padres de la novia le paguen la dote al padre del novio,
y el novio se lleva a la muchacha a vivir a su casa.
Beja lo exigió, quiere que su hija enferma esté cerca para cuidarla.
-Está celosa. -Será mejor para mí.
Así, salgo del cuartito encima del periódico y me voy a la mansión.
Salgo ganando, porque me casé con la princesa,
pero pronto estaré durmiendo en la habitación de al lado,
con la reina.
¡Doña Beja!
¡Reina de Araxá!
¡Delicia de Araxá!
¡Puta de Araxá!
Ya basta. Ya basta de tomar. Estás delirando.
Escúchame.
No olvides nuestro trato.
Sí, la mitad de la dote. Lo cumpliré.
-Más te vale. -Ahora déjame en paz, que quiero
divertirme. Ven aquí.
Pobre Teresa.
Se merecía algo mejor.
Sí.
Pero a menudo,
la vida no es justa.
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.