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El amor es una droga. Una droga de tipo A.
Las resonancias magnéticas han mostrado
que el subidón de dopamina experimentado por los amantes
enciende las mismas áreas del cerebro que la cocaína y la morfina.
Esta reacción puede actuar de forma similar al calmante más efectivo,
y la oxitocina, conocida como la hormona del abrazo,
puede ser suficientemente fuerte para cegarnos ante los defectos del amado.
La liberación continuada de las hormonas del estrés:
adrenalina y cortisol
aseguran que el enamorado no pueda comer, no pueda dormir,
y no pueda pensar en nada más que en el receptor de su amor.
El amor puede golpear a cualquier, en cualquier sitio.
A menudo cuando menos se le espera.
Pero, en lugar de hacer lo que nos manda el instinto,
nosotros y la forma en que manejamos nuestro mundo actual
pone barreas en el camino.
Sólo porque la naturaleza nos haya dado las herramientas y los instintos,
no significa que todo el mundo vaya a ser bueno en ello.
La asunción de que todos deberíamos saberlo todo de forma instintiva
puede significar que no estamos educados sexualmente.
Esto incrementa la tendencia a caer en los grandes problemas de las relaciones
como el sexo seguro, mal sexo, o falta de sexo.
Como la mayoría de las cosas en la vida, para hacer algo bien,
se necesita aprender y practicar.
Y el sexo no es una excepción
Cualquier que haya experimentado alguna vez
el abultamiento de la entrepierna, o el endurecimiento de los pezones,
sabe que cuando la lujuria golpea fuerte
se adueña de la mente tan furiosamente como domina el cuerpo.
Entonces, ¿por qué es el sexo tan poderoso?
Los antropólogos, lógicamente, lo reducen a la necesidad de procrear.
El sexo es esencial para la supervivencia de la especie humana,
así que estamos hechos para ansiarlo.
Sin embargo, a diferencia de nuestros ancestros más peludos,
no se reduce todo a la crizanza.
Por cortesía de los anticonceptivos,
somo excepcionalmente libres para explorar la excitación del sexo
por si mismo.
Las ventajas de tal libertad son obvias.
Podemos conocernos nosotros mismos
explorando los diferentes lados de nuestra sexualidad con nuestra pareja
o incluso diferentes parejas.
Podemos experimentar las embriagantes subidas de lujuria
y disfrutar los orgasmos de mil formas sin el riesgo de embarazo,
o incluso sin compromiso alguno.
Buen sexo significa diferentes cosas para diferentes personas.
La libido varía, las fantasías varían, y la motivación varía.
La edad, educación, salud y circunstancias personales
puede tener un efecto en el deseo de la gente.
Y las preferencias de una persona pueden cambiar de un día a otro.
En ocasiones, besos dulces y lentas caricias sensuales
pueden lanzar la pasión.
El sexo puede tratarse de lujuria, o de amor,
tentación o celebración,
afecto o simplemente un entretenimiento para un domingo lluvioso.
Ninguna motivación garantizará un gran sexo,
pero ciertamente merece la pena explorar todas las opciones.
Es la gente que se siente confortable
disfrutando, entendiendo y explorando el sexo
la que tiende a disfrutar más cuando están sin ropa.
Siendo honestos sobre nuestros deseos
y deseando explorar cada centímetro del cuerpo de nuestro amante
en un ansia por aprender lo que realmente les excita
es esencial para un gran sexo.
El sexo, al final, no puede tratar de tus deseos.
Todo se trata de conjugar tus propios deseos,
con los de tu pareja, así como vuestras necesidades e intereses,
y encontrar los puntos en común.
Flirtear es el ritual de apareamiento del hombre.
Es la primera forma en la que indicamos deseo.
y un montón de industrias se construyen alrededor de esto,
desde las citas rápidas a las noches de solteros más tradicionales, en bares y pubs.
Una plétora de ocasiones sociales un poco más
que simples oportunidades de seducción.
Mucha gente se queja de que los pubs se vuelven más aburridos
una vez que no estás soltero.
Lo que muestra lo cuidadosamente que están diseñados
para ayudar a la gente a ligar.
Y aunque no necesites una ayuda para tener una buena conversación,
ciertamente tienes una buena oportunidad para alcanzar conquistas potenciales.
Flirtear da una indicación de interés,
sugiriendo que estás dispuesto para establecer una conexión más profunda
pero sin correr el riesgo de un acercamiento más directo
Cosas como el contacto visual directo y una sonrisa abierta
pueden actuar como indicadores de deseo y sugerir una atracción.
Aunque algunas personas son flirteadores innatos,
también es una habilidad que se puede aprender y desarrollar.
Practicar el flirteo ayuda a superar la falta de auto-confianza
y el miedo al rechazo.
La meta principal es desperar la imaginación de tu objetivo.
Una cosa clave a tener en cuenta cuando intentas ligar
es tu lenguaje corporal.
Aunque no quieras invadir completamente el espacio personal de alguien,
un poco de intrusión manda la señal
de que se trata de algo más que de una simple charla.
Una sonrisa de bienvenida, un toque casual en la mano,
o simplemente escuchar a alguien con atención
te indicarán tu atracción,
aunque algunos prefieren la alternativa más abierta.
Acercarse a alguien,
que es a menudo necesario en un entorno ruidoso,
es otra forma de mostrar tu interés.
Cuanto más confiado parezcas, más atractivo serás.
Relajándote, disfrutando de ti mismo, y usando estas señales con habilidad,
podrás determinar si hay una conexión con una posible pareja,
y, si es así, ¿quién sabe qué puede pasar?
Es sexo es una necesidad primaria,
tan natural como respirar, dormir y comer.
Y, como todas las necesidades,
las ganas de sexo puede ser una gran fuerza de motivación.
Nuestros cuerpos despiertan las ganas de sexo,
y una vez que el antojo está ahí,
es el primer paso hacia los disfrutes que la intimidad puede proporcionar.
La atracción física es una parte esencial del deseo.
A veces, la simple visión de un par de brazos musculados
o un atisbo de escote pueden activar las hormonas sexuales de una persona,
que ponen el cuerpo y la mente en acción.
La parte más complicada de satisfacer el deseo
puede ser encontrar a la persona que realmente te enciende sexualmente.
Estamos codificados genéticamente para derretirnos ante parejas
que parecen buenas para criar.
La juventud, la salud y la fuerza son atractivas universalmente.
Pero más allá,
también nos atraen las personas cuyas feromonas indican
que tienen un sistema inmunitario complementario al nuestro.
Cuando conocemos a una persona que encaja,
el cerebro libera un complejo cocktail de químicos
que produce un subidón de excitación y bienestar,
ligándonos a un amante y haciéndonos sentir felices.
El cuerpo conspira para mejorar estos químicos.
Las pupilas se dilatan, haciéndonos parecer más atractivos a una pareja.
Mientras, la sangre va directa a partes del cuerpo
que claramente indican deseo.
Resultando en signos externos como los pezones erectos y el pene duro,
que sirven para excitar a la pareja, si por casualidad se dan cuenta,
incluso a través de la ropa.
Los estudios muestran que el 90% de las parejas duraderas
sienten que están con la persona correcta,
un 50% de los matrimonios acaban en divorcio.
Aún así, una fuerte atracción física y gran sexo se pueden desarrollar,
siempre que la pareja ponga la suficiente energía y entusiasmo en su vida íntima.
Una vez que el deseo llama a la puerta,
usamos el las mismas técnicas de seducción que se encuentran en el mundo animal.
Aseo, pavoneo, provocación, y a veces, conductas territoriales.
Simplemente poniendo una mano en el brazo del amado en público
indica al resto que están cogidos,
y besar en público es una clara indicación de que se mantengan al margen.
Por desgracia, estos sentimientos no siempre duran.
Los químicos de atracción más poderosos
sólo duran alrededor de los 3 meses,
y casi todos se evaporan en 18 meses.
Por esto muchas parejas sienten que la "magia" se ha esfumado.
Identifican el sentimiento de amor como ese cocktail de químicos,
por lo que es muy importante desarrollar una realación más allá del sexo,
cuando conoces a tu amado.
Pero, con un esfuerzo continuado,
no hay razón para que una relación amorosa duradera
no resulte en un sexo incluso mejor,
que el provocado por el subidón químico de los primeros días.
Es sólo a través del beso
cuando la química puede realmente hacer su magia.
Con la pareja adecuada, el mundo se reduce al punto
en el que los labios hacer contacto con los de tu amado.
Cuando el beso se hace más intenso, la sangre fluye a los labios,
indicando tu deseo, incrementando la sensibilidad,
y haciéndolos firmes.
Ese primer beso puede estar lleno de pasión.
Mientras que puede ser tentador introducir la lengua pronto,
toda la experiencia se vuelve más excitante
si tomas la alternativa de ir poco a poco.
Mirar a los ojos del otro
mientras respiras la respiración del otro,
esperando que el otro haga el primer movimiento,
puede crear uno de los momentos más embriagantes de una relación en flor.
Ir demasiado rápido o brusco
puede indicar inexperiencia o una falta de respeto hacia el disfrute de tu pareja.
Las cosas buenas se hacen de esperar,
y esto es especialmente cierto con los besos.
Aunque los besos húmedos tienen su lugar,
una lengua hiperactiva sugiere que quieres acelerar hacia la línea final
en lugar de disfrutar los placeres sensuales que un beso puede ofrecer.
Muchas relaciones han sido frustradas por un mal primer beso.
Aunque la técnica tiene su importancia,
si no existe esa chispa mágica cuando vuestros labios se encuentran por primera vez,
puede indicar que no hay suficiente compatibilidad fisiológica
para que crezca la pasión.
Chupar tus propios labios cuando tu boca está a milímetros
del objeto de tu deseo
envía un rayo sensual que le hará ansiar presionar sus labios con los tuyos.
Y dar ese primer beso despacio,
dejando que vuestros labios toquen con delicadeza los suyos
antes de retirarlos para extender el ansia
sirve para hacer que el estómago gire y el corazón se desboque.
Mediante la provocación y la retirada, haciendo el beso profundo y luego alejándote,
ayudas a construir la pasión lentamente y de forma seductora
mientras que dejas a tu parejas sin dudas con respecto a tu deseo.
Dicho esto, cuando tu relación progrese,
los besos profundos pueden ser una forma embriagadora para mostrar a tu amado
que aún los deseas tanto como solías
en los primeros días de la relación.
Un beso pasional puede ser dolorosamente intenso,
avivando el deseo de dejar que tus labios exploren la cara de tu amado
cuello, hombros y más allá.
Hará que tu piel se estremezca y la sangre golpee,
y dejará a tu amado lleno de antemano.
Y besar no trata sólo de los labios.
Explorar el cuello de tu amado lentamente, su lóbulos de la orejas y hombros,
puede ser extremadamente sensual.
Muchas mujeres listan su cuello como una de sus zonas erógenas más sensibles,
siendo los besos delicados en el cuello un mayor activador del deseo
que una aproximación más obvia tal como las caricias en los pechos.
Aunque los mordiscos de amor es mejor evitarlos después de la adolescencia,
los mordiquitos y la succión pueden enviar escalofríos de expectación
a través del cuerpo de tu amado.
Besar es adictivo.
Crea un lazo fuerte y duradero entre tu amado y tú.
Se sabe que cuando las relaciones se rompen,
generalmente los besos se acaban antes incluso que el sexo.
Piensa en los besos como el test indicativo de vuestra relación.
Los labios están densamente poblados por nervios.
Y una intensa sesión de besos asegura que esos nervios,
combinados con los de la lengua y la boca,
envíen de forma constante mensajes al cerebro.
Esto ayuda a liberar numerosos químicos sexuales,
que hacen que te sientas relajado, excitado, conectado con tu pareja,
y preparado para llevar las cosas al siguiente nivel.
La gente permanece enamorada cuando se sienten valorados,
adorados y apreciados sexualmente.
No te acomodes.
Sigue haciendo que tu pareja se sienta sexy,
sigue flirteando, y no dejes que los besos paren.
Nunca sabes adonde puede llevar.
Tocar es uno de nuestras formas más básicas de comunicación.
Sin embargo, sólo las caricias de un amado tienen la capacidad
de encender tus nervios
y hacer que tu mente explore las infinitas posibilidades
contenidas en ese momento especial en que la piel se encuentra con la piel.
Incluso algo tan simple como las puntas de tus dedos encontrándose con las de tu amado
puede tener una carga de promesa erótica.
El humano promedio tiene unos dos metros cuadrados
de piel.
Eso hace de la piel, empaquetada con millones de terminaciones nerviosas,
la zona erógena más grande de tu cuerpo.
Todo lo que se necesita para activarla es un roce de la persona adecuada.
Masajearse mutuamente os ayudará a despertar el deseo del otro,
haciendo emanar los fluídos, y haciendo que ambos queráis más.
Acariciar el cuerpo de tu pareja te enseña su paisaje.
Únicamente mediante la exploración podrás descubrir exactamente
que hace que tu amado se encienda.
Aunque los pechos y los genitales son las zonas erógenas más obvias,
dejando que tus manos se muevan más concienzudamente,
descubrirás el plano único del cuerpo de tu pareja.
Para algunos, un dedo recorriendo la columna,
la parte trasera de la rodilla, o la base del cuello,
pueden producir una carga erótica tan fuerte como una exploración más explícita.
Para otros, los besos delicados en las nalgas, los tobillos o los dedos de los pies
son la clave para el deseo sexual.
No hay nada correcto o incorrecto, sólo lo que tu pareja desea más.
Como con la mayoría del contacto sexual,
las caricias construyen un sentimiento de intimidad
y liberan la hormona "oxytocin".
Esto hace que estés más receptivo a tocar y ser tocado,
enviado la señal de que puedes relajarte en tu excitación.
Construir estos sentimientos con besos lentos, mierdas tiernas y caricias provocadoras
servirán para aumentar las expectativas.
Mezclar los tipos de caricias y las áreas acariciadas
ayuda a mantener las terminaciones nerviosas en alerta.
Y no hay razón por la que no puedas tocarte tú misma
mientas tu amado te está tocando.
Sentirse confortable como para masturbarte enfrente de tu pareja
muestra que confías en él y le ayuda a conocer
el tipo de caricia que más disfrutas.
No hay razón para que las caricias se limiten a las manos.
Los labios y dientes pueden provocar sensaciones exquisitas,
ayudando a tu pareja a sentirse trabajada en cada parte de su cuerpo.
Los besos sensuales y las palabras dulces
contribuirán a crear ambiente y haceros querer más.
Toma tu tiempo para acariciar a tu pareja.
Dale la oportunidad de imaginar qué va a ocurrir después.
Una vez que su cerebro haya sido estimulado.
es casi seguro que su cuerpo también lo hará.
Las mujeres en particular disfrutan los preliminares lentos.
Mientas que sólo un 25% de los orgasmos femeninos vienen del sexo de penetración,
esta cifra se incrementa hasta el 75%
si su pareja gasta más de 20 minutos
en caricias y otros tipos de preliminares.
Mucha gente fantasea cuando su pareja les está acariciando.
Esto es totalmente natural y saludable,
incluso si no fantaseas sobre tu amante.
Comunicar tus deseos sexuales a tu pareja
ya sea verbalmente o a través del modo en que gimes o mueves tu cuerpo,
es una de las formas más fáciles para obtener lo que quieres en la cama.
Y continua comunicando mientras te dan placer.
Simplemente gimiendo cuando tu pareja te acaricia de una forma que te gusta
y estando en silencio cuando hace algo que no,
le ayudará a aprender lo que más te gusta.
La mayoría de la gente simplemente quiere que su pareja sea feliz,
y generalmente te darás cuenta que si tienes la confianza para pedirlo,
obtendrás lo que quieres.
Tocarse una misma es casi tan importante como tocar a tu pareja.
Hasta que no conozcas tu propio cuerpo,
serás incapaz de guiar a tu pareja
sobre cómo satisfacer tus deseos y tus zonas personales de placer.
Mientas que algunas personas estigmatizan la masturbación,
en realidad es completamente normal y saludable.
Jugar con tu propio cuerpo te ayuda a construir la confianza
y te enseña cuáles son tus propias respuestas.
Es útil darse cuenta de tus múltiples zonas erógenas,
no únicamente los genitales.
Cada persona es diferente.
No hay una forma correcta o incorrecta de estimularte a ti misma,
así que experimenta con diferentes métodos.
Los hombres tienen un arsenal de técnicas a su disposición.
Pueden usar una mano lubricada para acariciar y apretar el pene y los testículos.
Pueden experimentar con diferentes agarres, usando una mano o ambas,
o incluso restregando su pene contra algo.
Una vez que has explorado tu cuerpo,
muéstrale a tu pareja lo que has aprendido.
Uno al lado del otro, la masturbación puede ser la mejor forma de demostrar
qué te pone caliente ante tu pareja.
Cuando se trata de dar placer a tu hombre,
explora cada centímetro de su pene y más allá,
acariciándolo desde sus testículos hasta la punta del pene.
Aprende de sus manos la mejor forma de estimular su pene.
Si no está completamente erecto,
agarra su pene y sacúdelo con cuidado.
Puede que quieras usar lubricante
y entonces distribuirlo por su tronco y mover tu mano arriba y abajo.
Experimenta con diferentes técnicas.
Intenta sostener su tronco justo debajo de la cabeza
entre el pulgar y un dedo, y restriégalo.
O sujeta el tronco firmemente en una mano lubricada,
con tu pulgar en su frenillo y desliza tu mano arriba y abajo.
O usa una mano para acariciar su pene con suavidad y cadencia,
mientras la otra se mueve alrededor de la cabeza de forma circular.
Observa el lenguaje corporal de tu pareja mientras juegas,
y comprueba que le gusta lo que estás haciendo mientas continúas.
Y no ignores sus testículos.
Siéntete libre de agarrarlos y hacerles cosquillas, pero siempre con cuidado,
porque un testículo dañado es una forma segura
de sacar a un hombre del ambiente.
Cuando un hombre se aproxima al orgasmo,
sus testículos se aprietan y sentirás como su pene comienza a estremecerse.
Se sentirá probablemente más dura.
Continúa con lo que estás haciendo a menos que quieras extender el juego,
en cuyo caso cambia de técnica.
Hay un montón que se puede aprender mirando a tu pareja.
Las mujeres suelen preferir estimulación manual más suave
y lenta que los hombres.
Observa como ella acaricia suavemente el tronco del clítoris.
Ir directo a la punta del clítoris puede ser incómodo para muchas mujeres.
Mira como aumenta con la excitación, y mantiene la presión suave.
Las mujeres suelen preferir caricias más suaves que los hombres,
fíjate como sus dedos rodean su clítoris o juegan con sus labios,
en lugar de presionar fuerte o restregar rápido.
Cuando te masturbas enfrente de tu pareja,
se honesto sobre lo que realmente haces cuando estás sola.
Aunque puede ser tentador hacerlo de una forma más gráfica,
particularmente si veis películas de adultos juntos,
no hay razón para un montón de penetración
y separación de tus labios, o chuparse los dedos,
si lo que realmente te gusta es rodear suavemente tu clítoris.
Tu pareja sólo puede aprender de lo que estás haciendo,
si le muestras lo que en realidad disfrutas.
Será incluso más excitante si él puede verte ponerte más húmeda mientas juegas.
Generalmente una mujer necesita más tiempo para llegar al climax que un hombre.
Así que, si vais a hacer una sesión de masturbación mutua,
es una buena idea aplicar el refrán: "Las señoras primero".
De esta forma, ambos estaréis satisfechos
e interesados en lo que el otro está haciendo.
Ver a tu pareja masturbarse
y entonces unirse cuando se acerca al orgasmo,
usando todos los trucos que has aprendido mirando,
puede ser una de las sesiones más sexys de "mira y aprende" que experimentarás.
Será mejor si dejas que tu pareja te enseñe guiando tu mano
cómo le gusta que la estimulen.
Siente su punto G, unos centímetros dentro, en la pared superior.
Sabrás que lo has encontrado cuando encuentres una área que aumente
cuando lo acaricies con pulsaciones suaves.
La estimulación del punto G puede ser una vía para la eyaculación de la mujer.
No tengas miedo de enseñar a tu amante
cuánto disfrutas verla masturbarse, tocándote a ti mismo.
Y muchas mujeres encuentran ver a su pareja masturbarse
algo excitante, así que puedes espolearla hacia su orgasmo.
Por contra, la mayoría de los hombres se excitan
viendo a una mujer perderse en su placer.
Así que no temas mostar tu creciente excitación.
Hará más que probable que tu amado se vuelva loco por unirse.
El hombre debe añadir más dedos
cuando sienta que su amada se pone más caliente
y usar su otra mano para acariciar su clítoris, cuello o pezones,
o para acariciarse a sí mismo.
Frotar o restregar tus genitales contra los de tu pareja
puede dar un giro estimulante maravilloso
a los métodos más tradicionales de masturbación.
Sólo recuerda que aún necesitas llevar un preservativo
a menos que sepas que no corres peligro de ETS y embarazo.
Cuando el orgasmo llega, no tengas miedo de mostrarlo.
No sólo permite que tu pareja sepa que debe parar lo que esté haciendo
para evitar tocar zonas hipersensibles
sino que también actúa como una increíble forma de excitación para él,
espoleándolo hacia el clímax.
Masturbar a tu pareja no es únicamente un gran preliminar,
puede ser tambien un cambio refrescante de, o una alternativa maravillosa a,
las relaciones sexuales completas.
Todos los animales del planeta lamen como señal de afecto.
Pero los humanos lo han llevado a un nivel superior.
Hay numerosas formas en las que se puede usar la lengua con tu amante.
Lamer suavemente, lenguetazos sensuales, dibujar líneas en la piel del amante,
por todos lados.
Y lamer no está reservado para las partes más obvias del cuerpo.
Explorar todo el cuerpo de tu pareja con la lengua
puede hacerle estremecerse completamente.
Ir directos al sexo oral puede ser muy sexy.
Pero si haces que tu amante ansíe tu lengua en sus partes más íntimas,
será más probable que se exciten y estén deseosos cuando finalmente llegues allí abajo.
Cuanto más extiendas la provocación,
más poderoso será el orgasmo que puede llegar a tener.
Ya ocurra con tu boca, tus dedos, o sexo completo.
Muchas mujeres encuentran en el sexo oral la vía más fácil al clímax.
Como el clítoris es mucho más rico en nervios que el pene,
comienza suavemente en lugar de succionar muy fuerte.
Debes ser suficientemente sensible para sentir
cuando ella quiere tus lametones más fuertes o rápidos.
Incluso simplemente respirar en el clítoris puede ser increíblemente excitante,
creando en ella un deseo de sentir tu boca alrededor de ella.
Intenta usar el lado plano de la lengua, en lugar de la punta
dado que muchas mujeres prefieren un gran lametón tipo helado
a sentir la lengua en el clítoris.
La regla de oro es no verlo como una carrera para llevarla a la meta,
sino para disfrutar del camino.
Algunas mujeres puede sentirse cohibidas para recibir sexo oral,
pero si muestras que no sólo quieres,
sino que deseas tomarte tu tiempo,
le demostrarás que ella huele y sabe genial,
y puede relajarse disfrutando también.
Y con la relajación llegan los grandes orgasmos.
Cuando una mujer se acerca al orgasmo, sus labios y clítoris aumentan,
y su humedad se incrementa.
En este punto, puedes añadir un dedo o dos.
O probar un contacto más intenso con la punta de la lengua.
Pero otra vez, hazlo poco a poco,
o de lo contrario podría perder el momento completamente.
Varía la forma en la que comienzas el sexo oral.
Poner tu lengua en el tronco de un pene en erección
o de un clítoris dilatado a través de la ropa interior puede ser muy erótico.
Prueba a legüetear el pubis, la parte interior de los muslos, los testículos,
y a veces deja que tu lengua se escabulla dentro de la ropa interior.
Aunque hay varias técnicas de felación,
se pueden categorizar en dos aproximaciones.
Para conseguir una excitación lenta, o como un calentamiento maravilloso,
chupa la longitud del pene desde los testículos hasta el tronco
antes de juguetear suavemente con la lengua la cabeza.
Para extender el ansia,
vuelve hacia atrás desde su glande hasta la base del pene
y vuelve a subir.
O lado a lado, o hacia los muslos,
antes de volver a subir.
Prueba a jugar con tu pelo sobre su tronco
mientras que con delicadeza lames la punta,
succionando suavemente la piel entre sus testículos en tu boca.
O incluso succionando sus testículos completamente en tu boca.
Ten cuidado, ya que los testículos son increíblemente sensibles
y no a todos los hombres les gusta que jueguen con ellos.
Alternativamente, o cuando las cosas se calienten,
empieza a succionar más intensamente, moviendo tu cabeza arriba y abajo,
de forma que él pueda ver cómo su pene desaparece en tu boca.
Muchos hombres encuentra super caliente hacer contacto visual en este momento,
de forma que puedan ver lo mucho que te gusta lo que estás haciendo.
Asegúrate de que mantienes tus dientes detrás de tus labios,
y no tengas miedo de marcar el ritmo.
Si el empuja muy fuerte o en el momento incorrecto,
puede provocar arcadas.
Manteniendo una mano en el pene mientras realizas sexo oral
te ayudará a mantener el control.
Lo que quieres crear es una combinación caliente, húmeda y apretada
que simule la sensación de entrar y salir de tu vagina.
Masturbar el tronco o jugar con los testículos,
o usar tus dedos para hacer un poco de presión en el perineo,
ese área entre sus testículos y el ano,
puede mandarle a las nubes.
Sin embargo, deberías tener su autorización
antes de meter un dedo en su ano.
A algunos hombres les encanta, pero a otros no les gustará una intromisión así.
Si no te gusta el sabor del semen,
pon el pene en la parte de atrás de tu garganta
para evitar la mayoría de las papilas gustativas,
y si te da asco tragártelo,
retira tu boca del todo,
y mastúrbalo hasta el orgasmo.
Cada persona prefiere una técnica diferente,
así que lee el lenguaje corporal de tu pareja.
No tengas vergüenza de preguntar,
incluso si estás a medio dar placer a tu pareja.
Y, sobre todo, centrate en disfrutar el placer sensual
de tener las partes más íntimas de tu pareja en tu boca.
Algunas personas se excitan igual dando sexo oral que recibiéndolo,
y puede que te conviertas en una de ellas si llevas tu mente al estado adecuado.
Puede ser realmente exactamente igual de bueno dar que recibir.
Mientras que el sexo "normal" es perfectamente maravilloso por sí mismo,
mucha gente también disfruta de algún tipo de fetiche.
Para algunos, puede ser simplemente la emoción exhibicionista
de ver a su amante desvestirse o masturbarse.
Ser capaz de observar a tu pareja de una forma tan íntima
y saber que están satisfechos por tu satisfacción
puede enviar una intensa carga sexual.
Otros encuentran que la lencería sexy añade algo extra al sexo,
que nada más puede igualar.
Vertirse y desvestirse para la seducción
puede añadir una sensación de travesura y provocación,
particularmente si el amante aprecia el esfuerzo,
y te baña de cumplidos.
Las medias y ligas son populares,
y dejar ver fugazmente la parte de arriba de la media
cuando te bajas del coche de camino a una cena
puede hacer que la mente del hombre divague toda la noche.
Incluso verte un par de medias subir lentamente por una pierna
puede ser suficiente para crear un chispazo de deseo.
Y por supuesto, volverse "kinky" no sólo se trata
sobre cómo te vistes o te desvistes.
Los azotes es uno de los fetiches más comunes,
a menudo como parte del sexo donde uno de los amantes toma un rol dominante,
y el otro un rol sumiso.
En este escenario, incluso algo tan inocuo como las cosquillas pueden calentar.
Mientras que la mayoría de las personas buscan el placer del toque,
la sensación de dolor que también libera un flujo de endorfinas
puede ser igual de energizante.
Esto es más exacerbado si los azotes empiezan despacio
y gradualmente se vuelven más intensos.
Si se administra una serie larga de azotes de cierta intensidad,
es esencial confortar a tu amante luego,
de otro modo pueden sufrir una bajada del subidón que han alcanzado.
Y mezclar dolor con placer puede incrementar realmente las sensaciones.
Incluso si no te gusta el fetichismo,
satisfaciendo a tu pareja puedes perfectamente
traer una chispa desconocida a tu relación.
Los fetiches pueden estar basados en el subconsciente profundo,
y te conectan con la psique sexual de tu pareja
de una forma que el sexo no fetichista no puede.
Y nunca sabes,
sólo porque un determinado fetiche nunca te haya llamado la atención,
no significa que no lo disfrutarás si lo pruebas de verdad.
Puedes llevar las cosas a otro nivel
usando el juego de roles.
Muchas fantasías involucran un juego de poder:
Doctores y enfermeras, acompañantes y clientes,
seductores y vírgenes.
Y no es imprescindible que te disfraces o uses utensilios específicos.
Tu imaginación puede ser todo lo que se requiere
para transportarte a las mazmorras de un castillo, o a un harén árabe.
Bongade, dominación, sumisión y masoquismo,
llamados colectivamente BDSM,
permiten explorar los roles dominantes en las relaciones.
Algunas personas se excitan más cediendo
o cogiendo el control en el dormitorio,
en especial si es el rol contrario al que juegan en su día a día.
Los utensilios caseros puede adaptarse fácilmente para propósitos eróticos.
Las medias o pañuelos de seda pueden convertirse en cuerdas.
Probando tanto el rol dominante como el sumiso con tu pareja,
puedes toparte con deseos desconocidos.
Sin embargo, antes de comenzar a jugar una fantasía,
aseguraos que los límites están claramente delimitados.
Lo que puede parecer entretenido en fantasía, puede ser muy extremo en realidad,
y niveles que pensabas que nunca cruzarías
pueden sobrepasarse con el calor del momento.
Antes de empezar a jugar,
es esencial establecer una palabra clave que signifique "para"
y que tu pareja se comprometa a cumplir.
Mucha gente disfruta usando las palabras "no" y "para" como parte de su juego.
así que elige una palabra como "rojo",
que te parezca menos fetichista durante el juego sexual.
Algunas parejas obtienen la inspiración para sus fantasías
de material X:
Leer relatos eróticos, mirar revistas sexy
y ver vídeos de adultos.
La mayoría de los hombres han visto algún tipo de pornografía en su vida,
aunque la cifra de mujeres se está incrementando.
Producir porno casero,
ya sea en forma de fotos o de vídeos,
vive un gran auge en la era digital.
Aunque nunca debes tomar vídeos ni fotos de alguien si su consentimiento,
el juego sexual del fotógrafo y la modelo puede ser una gran fantasía.
Y siempre puedes borrar las fotos después.
Puedes encontrar más seguro si ninguno de los dos es identificable
en cualquier de las cintas que hagáis, por si alguien encuentra la grabación.
A menos que os guste el exhibicionismo,
mantened vuestras caras fuera de cámara,
y aseguraos de ocultar cualquier piercing o tatuaje único
para mantener vuestra identidad protegida.
Esto es el doble de importante si piensas subir tu video o fotos online,
a alguna de las páginas porno amateur que ahora abundan.
A veces una vida sexual perfectamente pasable
sólo necesita un pequeño truco para moverla a la categoría de genial.
Al final, el buen romance de toda la vida puede ser a menudo lo mejor
para mantener el picante en una relación.
El afecto y el aprecio son a menudo los mejores afrodisíacos.
Los juguetes sexuales existen hace miles de años.
Los primeros consoladores, "olisbos", se vendía en Grecia en el año 5.000 AC.
Al mismo tiempo, las bolas chinas,
todavía usadas como dispositivos para tonificar y estimular a día de hoy,
se crearon en el sudeste asiático.
El aceite de oliva se menciona como lubricante sexual
en textos anteriores al 350 AC.
Aunque no debe usarse como lubricante
porque hace que se rompan los condones.
Y los anillos para la polla, hechos de las cuencas de los ojos de las cabras,
se usaban en el año 1200.
En 1600, evolucionaron hacia tallas de marfil,
algunos con tachuelas para estimular el clítoris durante las relaciones.
Los vibradores se inventaron en la época victoriana
para proporcionar orgasmos como una cura a la histeria
en pacientes femeninas.
Las máquinas eran administradas por doctores,
que antes habían padecido de muñecas cansadas
por tener que curar la histeria de forma manual.
Hoy en día los juguetes sexuales ya no son un tabú.
En un sex-shop, puedes elegir estimuladores de clítoris, consoladores y vibradores,
de diferentes formas y tamaños.
Las alternativas en juguetes para hombres ha crecido significativamente en esta década,
la más notable con la llegada de un masturbador
que parece una antorcha.
Alrededor de la mitad de toda las mujeres de Occidente.
tiene un juguete sexual de algún tipo,
y casi un 80% de ellas los usa en sus relaciones.
Puedes usarlo para estimular pezones, clítoris, vagina o ano,
o incluso el pene, testículos o próstata.
Por tanto no veáis los juguetes como algo solamente para usarse por mujeres.
Incluso los juguetes como el "conejo", diseñados con la mujer en la mente,
pueden usarse por hombres.
Intenta combinarlo con estimulación oral o manual.
Si no le gusta, puedes dejar el juguete aparte.
Si le funciona, ambos podéis disfrutar orgasmos más explosivos.
Las mujeres, sin embargo, a menudo necesitan más estimulación que los hombres
para llegar al orgasmo,
y ¿qué hombre es capaz de 6000 rpm y al toque de un botón?
Muchas mujeres que usan juguetes sexuales de forma regular
experimentan orgasmos más frecuentes, han incrementado su seguridad sexual
e indican una satisfacción mayor con sus parejas.
Esto significa que en lugar de significar una amenaza en tu relación,
los vibradores y otros juguetes eróticos pueden ser positivos y beneficiosos.
Cuando se trata de introducir a tu pareja
al concepto de usar juguetes sexuales juntos,
piénsalo bien.
Algunas parejas pueden ser tan abiertas como para decir, "Te apetece probar esto?
Mientras que otras pueden sentirse intimidadas.
No hace tanto, la idea de una mujer usando un cinturón consolador
para penetrar a su pareja masculina hubiera sido chocante.
Pero ahora puedes comprar juguetes anales, de punto G y masajeadores de próstata
para ayudar a las parejas a alcanzar las partes que nunca ven la luz del día.
Algunos juguetes de hoy en día están diseñados para la doble penetración.
Con suficientes preliminares y un montón de lubricante,
es impresionante los placeres que esa doble estimulación puede traer.
Entonces está la dimensión extra de añadir la fantasía sexual.
Puedes imaginarte sexo en grupo
sin exponerte a los riesgos emocionales que podría traer.
Recuerda, sin embargo, que la palabra clave es "juego".
Por lo que, sean cuales sean los juguetes que elijas incorporar a tu vida sexual
asegúrate de que el resultado final es diversión.
Aunque muchas parejas sólo utilizan dos o tres posiciones favoritas
a lo largo de sus vidas,
existen cientos de posiciones
que la gente puede usar para tener relaciones sexuales.
En Internet uno puede encontrar guías paso-a-paso
para hacer de todo, desde el "Pile-driver" al "Pinwheel".
Pero en realidad hay sólo cinco alternativas a considerar
a la hora de decidir cómo hacerlo.
Él arriba.
Ella arriba.
Por detrás.
Sentados.
Y de pié.
También hay que considerar el sexo anal,
pero trataremos ese tema después.
Él arriba, también conocido como "El misionero",
se considera a menudo pasado de moda o soso.
Pero en realidad ofrece a la mujer una posibilidad mayor de orgasmo
porque permite una gran estimulación del clítoris,
en particular si se hace sin prisas.
Esta posición también permite el contacto visual pasional,
caricias en los pechos y, si la mujer dobla sus rodillas
o rodea con sus piernas a su pareja,
una penetración más profunda y la estimulación del punto G.
La mujer tiene acceso fácil para acariciar el pecho y los pezones del hombre,
en caso de que sean una zona erógena para él.
También puede agarrar sus hombros y rastrillar con sus uñas su espalda,
y por supuesto hay un mucha facilidad para besarse.
La posición del misionero es un gran punto de comienzo,
que se presta tanto para sexo sensual como animal.
Y no hay nada que te impida de un misionero lento y provocador
a uno más duro y rápido en la misma sesión.
Rotar las caderas con un movimiento en forma de ocho,
moviendo vuestros cuerpos más cerca o más lejos,
o añadiendo vuestro único estilo al sexo misionero,
como este "estilo perro" inverso,
puede incrementar la sensibilidad y permitir una penetración más profunda.
Hay una razón para que sea una de las posiciones más populares
entre hombres y mujeres.
La siguiente opción a considerar es ella arriba.
Esta posición permite a la mujer tener control
del ritmo, fuerza y profundidad de la penetración.
Ella puede también ocuparse de atender el clítoris,
ya sea frotándolo activamente, contra el hueso púbico de su pareja,
o jugando con él ella misma.
El hombre tiene un acceso simple a los pechos de la mujer,
y otra vez, es fácil besarse.
Como con el misionero, hay miles de variaciones
del sexo con ella encima.
Puede ser una danza seductora
con una mujer frotando sus caderas contra su pareja
mirando a sus ojos mientras ambos disfrutan.
O puede ser un intercambio pasional y dominante
en el que la mujer hambrienta toma lo que quiere
de un hombre sin carácter.
Para un giro intrigante de mujer arriba,
siempre está la posición sentada con el hombre sentado en una silla
o en el borde de la cama, con su pareja a horcajadas.
Esta es una gran opción
si prefieres que la alternativa de ella encima sea más mutua,
dado que es más fácil para el hombre dejar caer a la mujer sobre su espalda
en caso de que decida tomar un rol más dominante.
El sexo con ella encima puede ser lento y tierno
o duro y rápido,
y es la posición ideal si el hombre está bien dotado,
ya que permite que la mujer decida cuanto quiere tomar
y cómo de duro lo va a hacer.
Permite que el hombre disfrute del sexo de forma más relajada,
ya que todas las embestidas pueden ser un infierno para los músculos de los muslos,
aunque todavía le permite suficiente movilidad para embestir hacia arriba
en caso de que desee una penetración más profunda.
Como con la posición del misionero
la mujer encima permite una gran estimulación del clítoris,
haciendo de ella una gran posición para el orgasmo mutuo.
El sexo por detrás o estilo perrito,
permite la penetración más profunda y la estimulación del punto G.
El hombre puede fácilmente besar y pellizcar el cuello y los hombros,
acariciar la espalda o masajear el clítoris durante el sexo.
El puede coger los pechos de la mujer, besar su cuerpo,
y prodigarse sobre casi todos los centímetros de su piel con afecto.
Muchas mujeres disfrutan el estilo perrito
pero hace que incluso el hombre más "pequeño" se sienta más grande,
y la mujer puede profundizar la penetración todavía más
presionando hacia atrás hacia el pene del hombre.
Aunque consigue baja puntuación en intimidad y contacto clitoidal,
el estilo perrito generalmente recibe alta puntuación por parte de los hombres
porque permite arreones más agresivos
y tiene cierto grado de sensación animal.
Pero no hay razón para que el sexo por detrás
siempre tenga al hombre en control.
La "vaquera invertida" permite que la mujer marque el ritmo,
mientras que le permite un acceso fácil para acariciar su propio clítoris,
y le da al hombre una vista gráfica que bien puede acelerar su clímax.
Al final del sexo salvaje tenemos el sexo de pié,
que puede deberse a una urgencia tipo "tengo que poseerte ahora".
Esto lo hace una gran alternativa para los "rapidillos".
Ya sea por detrás o cara a cara,
el sexo de pié puede ofrecer una urgente compulsión hacia el acto sexual.
Hay muy pocas formas más sexys de empezar una noche que con un "rapidillo"
una vez que estáis vestidos y listos para salir a dar una vuelta
cuando ya deberíais estar de camino.
Y está el sexo anal.
El sexo anal ha pasado de ser un tabú que los hombres suplicaban probar a sus parejas,
a hacerse más y más popular.
Por supuesto, buen sexo anal,
significa sexo anal que es placentero y sin dolor,
no es algo que ocurra rápidamente.
Puede requerir semanas o incluso meses a tu pareja abrirse y relajarse.
Sea cual sea la posición,
el sexo definitivo consiste en encontrar qué funciona para ambos.
No tengas miedo de experimentar,
y aceptar que cometiendo errores e incluso riéndose de ellos
es parte del proceso.
La mitad de la diversión de aprender sobre sexo es practicar.
La exploración sexual puede ser muy excitante,
incluso sin culminar las cosas con un orgasmo.
Pero la mayoría de la gente considera que conseguir la gran "O" es el gran fin del sexo.
Por supuesto, hacer que ocurra para los dos amantes
puede ser más difícil de lo que parece.
Las mujeres requieren más preliminares y una mayor estimulación durante el sexo
y generalmente tienen más problemas para alcanzar el clímax,
particularmente mediante la penetración.
Una erección es magia psico-fisiológica
y no siempre se puede confiar en conseguirla cuando se quiere.
Aquí es cuando la mujer no debe culparlo a él, o a sí misma,
sino ocuparse del asunto.
Besar, acariciar y hablar de forma sexy puede ayudar a poner las cosas firmes.
O puedes usar tu boca de forma más directa para acelerar las cosas.
Y, en lugar de cundir el pánico,
el hombre debe pensar en cosas sexy,
quizá usando las fantasías que tiene cuando está solo.
Y debe recordar que hay muchas formas de satisfacer a su amante
incluso si el pene no juega.
Acepta esto como parte del sexo normal,
y una oportunidad para más placer oral.
Acariciando el perineo o estimulando la próstata
si le gusta, puede también puede ponerlo todo en su sitio en un tiempo record.
Si es un problema relacionado con el condón,
entonces masturbarse llevando uno le ayudará a acostumbrarse a la sensación.
No tener sexo seguro, por contra, no es una opción,
especialmente al principio de una relación.
Por tanto, sin importar cuánto trabajo lleve llegar ahí,
el resultado realmente valdrá la pena.
La excitación de la mujer está menos ligada a la sensibilidad directa de los genitales
y más a la relajación y la ausencia de ansiedad.
Los escáneres muestran que el orgasmo femenino produce actividad
a través de todas las regiones del cerebro que manejan las emociones.
Dejar ir el miedo y la ansiedad incrementa en gran medida la probabilidad
de alcanzar el orgasmo.
Las mujeres necesitan hacerse cargo de su propio placer.
No ser dependientes de cómo de bueno es su amante.
No es su responsabilidad darte un orgasmo.
tienes que alcanzarlo tú misma.
Pero un hombre puede ayudar enormemente dándole a la mujer tiempo.
Dedica al menos 20 minutos a los preliminares.
Como mostró el investigador sexual Alfred Kinsey
el 90% de las mujeres alcanzarán el orgasmo tras esa cantidad de tiempo.
Enlaza eso con ir a por tu orgasmo en primer lugar,
haz que te ayude a alcanzarlo con las manos, lengua o vibrador.
La regla de "la mujer se corre primero" te quita toda la presión.
Las dos efes para un orgasmo garantizado son:
Fricción y Fantasía.
Tienes un botón mágico que el no tiene.
La mayoría de las mujeres, cuando se masturban,
necesitan entre tres y seis minutos para el clímax,
pero puede tomar 20 minutos con su pareja en las relaciones con penetración,
si es que ocurre.
La segunda F es fantasía cuando estás teniendo sexo.
Deja que tu imaginación se desboque.
Lo divertido de la fantasía es que no hay reglas ni regulaciones.
Trae algunos de los pensamientos que tienes cuando te masturbas,
y visualízalos intensivamente.
Tu cerebro es el órgano sexual más poderoso,
úsalo para ayudarte a alcanzar tu clímax.
Durante el orgasmo, la piel se vuelve más sensible,
el cuerpo requiere más oxígeno, lo que acelera la respiración,
la presión sanguínea crece, creando un color rosado en las mejillas,
y los genitales palpitan mientras los músculos se contraen.
La región genial concentra un montón de nervios diferentes.
El pene tiene un total de 6.000,
pero el clítoris tiene 8.000.
Las sensaciones del orgasmo varían dependiendo del área tocada.
Algunos dicen que el orgasmo del hombre es diferente del de la mujer
o que el orgasmo vaginal es diferente del clitoidiano
porque están involucrados diferentes conjuntos de nervios.
El nervio que proporciona la sensación orgásmica envía mensajes al cerebro,
sin pasar por la columna
permitiendo que algunas personas parapléjicas tener sensaciones sexuales.
Una colección de neuronas llamadas "nucleus accumbens",
o coloquialmente "el centro del placer del cerebro",
se vuelve altamente activa conforme el orgasmo se aproxima.
La parte del cerebro responsable de la recompensa y la empatía
se pone en modo de alerta,
y es la que produce la hormona oxytocina,
el químico de las parejas.
Y así ocurre el orgasmo,
y parece durar significativamente más en las mujeres que en los hombres.
Cuando se trata del clímax, cada pareja es diferente.
Puede que disfrutéis de orgasmos mutuos a menudo,
puede que os llevéis hasta un estado cercano al orgasmo sólo con palabras,
o puede llevar toda la noche y horas de preliminares.
Uno o ambos puede encontrar difícil de llegar al clímax a través del sexo únicamente
y necesite alcanzar la conclusión con la ayuda de dedos, lenguas o juguetes.
No hay nada correcto o incorrecto, sólo lo que os hace a ambos sentir bien.
Y eso es algo que sólo podéis descubrir juntos.
Aunque el pene y la vagina generalmente obtienen toda la atención,
la verdad es que tu boca es la parte más importante de cualquier relación sexual.
Y no sólo por los besos y el sexo oral.
Usarla para la comunicación o para compartir es la gran clave
para conseguir que se cubran tus necesidades.
Conforme las relaciones avanzan, los deseos cambian.
La gente evolucionan y los problemas surgen.
Con una comunicación abierta, los amantes puede satisfacer de forma efectiva
todas las idas y venidas de una relación adulta
y crecer juntos en lugar de caer a la deriva.
Es posible realizar todos los movimientos sexuales
sin permitir que tus emociones se involucren demasiado.
Pero con toda seguridad el mejor sexo es el que nace de la intimidad y el compromiso.
Ser honestos sobre todo, desde tus emociones eróticas
a tus inseguridades del día a día,
construye el tipo de entendimiento que un "rapidillo" de una noche no conseguirá.
Incluso en las primeras fases de una relación,
la honestidad ayudará a desarrollar un vínculo amoroso saludable.
Y cuando las cosas no vayan según lo planeado,
o cuando haya un gatillazo, o un orgasmo inalcanzable,
es hablar sobre ello lo que te ayudará a sobrevivir la incomodidad
y resolver el problema.
Una vida sexual saludable ayuda a producir un estado psicológico saludable.
Más allá de los placeres de tener orgasmos de primera,
las hormonas que se liberan durante el sexo
fomenta un sentimiento de bienestar
y un deseo incrementado de vincularse con la persona que se encuentra a tu lado.
El sexo ofrece la posibilidad de ser
sexual, emocional y espiritualmente lleno,
y compartir intimidad con otro
realmente nos permite comprendernos mejor a nosotros mismos.
Para mucha gente que lleva vidas ocupadas,
enriquecer su vida sexual puede significar simplemente
estar unas cuantas horas con su pareja
una vez que sus hijos se han acostado,
lléndose a la cama pronto y reavivando deseos negados.
Como si los placeres de experimentar orgasmos poderosos
y los gritos de placer de tu pareja no fueran suficientes,
el buen sexo puede ayudar a prolongar tu vida
y la de la persona que quieres.
Con un incentivo como ese, ¿por qué alguien se resistiría
al encanto de encender la llama del deseo y conseguir el mejor sexo de su vida?
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