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¡Vaya! ¡Vaya!

¡Gracias!

Dios mío.

Ya viene, se está cambiando.

Estás contaminando el aire con tantas revoluciones.

Es como si sembraras el césped con residuos nucleares.

Hola, ahora mismo voy.

Lo siento. Déjalo, vete, vete, no te preocupes. Vete.

Arnie, tu comida.

Déjala en un sitio frío. Te he puesto un yogur.

Qué bien.

¡Despacio!

¿Qué pasa? ¿Estás de bronca con tu jefa?

Estamos quejadas porque me he matriculado en mecánica. Es como si le

vergüenza. Y mi padre igual.

Se les pasará cuando se les estropee el Volvo y tú se lo arregles gratis.

Anoche estuvimos jugando al intelec. Ella y yo íbamos empatados. A mi padre

eliminamos enseguida. Al final, yo podía elegir entre escribir colas que solo me

valían cinco puntos o... ¿O qué, Arnie? O faliza que triplicaba 24 puntos y

ganaba. Bueno, ¿y qué hizo? No me dejó ponerlo y me ganó por siete puntos

dijo que las palabrotas no estaban permitidas. Y luego lo miré y está en el

diccionario. Eres un caso, Arnie.

La pera.

Oye, Arnie...

He estado pensando... ¿Ah, sí?

En serio.

Ahora que pasamos al último curso, me parece que ya va siendo hora de que...

que te enrolles con una tía.

De este curso no pasa, ¿eh?

Pero para eso hace falta una tía, ¿no?

¿Qué te parece Gail por si acaso, eh? ¿Gail por si acaso? No, no, no me gusta

bigote. Sí, venga ya. ¿Qué más te da tragarte unos cuantos pelillos?

Está bien.

¿Qué me dices de Sally Hayes? Está muy rica. Pero si es de primero. ¿Y qué?

Tú no serás el primero, lo sé. Venga, Arnie.

No creo que tenga el depósito mínimo para abrir cuentas, ¿me entiendes?

¿Pero qué dices?

Llevas los ahorros de toda tu vida en los pantalones.

Vamos, Arnie.

Me arreglaré de otra forma.

¿Juegas al rugby este año o no?

Pues claro, alguien tiene que echarte una mano cuando fallas. Vaya. Hola,

Oye, ¿cómo va tu menisco? Muy bien, el entrenador quiere que haga ejercicio.

sí, ya iba haciendo hora. Desde que llevo tu camiseta no hago más que

leña.

Hola,

Dennis.

Hola, Rosal. ¿Cómo andas?

Bastante bien.

¿Te dejarán jugar al rugby este año?

Claro que sí.

El médico dice que estoy como nuevo.

En ese caso ya nos veremos en el campo.

Espero que sí.

Bueno, hasta la vista.

Sí, hasta la vista.

Yo que tú no la probaría, Dennis. Ni se sabe por cuánto se ha pasado. Árgate de

aquí. Lo que se sabe es por quién no ha pasado. Por ti no ha pasado, ¿eh?

¿Algún problema con la taquilla?

No. ¿Has visto la nueva?

¿Cómo iba a verla? Acabo de llegar. Yo estoy enamorado. Es perfecta. Y ya sabes

lo que yo exijo.

No sabía que fueras exigente.

Muérete, Cunningham.

¿Cómo se llama? No sé. Está en las oficinas. Debe de ser un cerebro, pero

un cuerpazo que no veas.

Anda.

Aquí viene.

Creo que te gustará esto, Leif. La nota media de esta universidad es la más alta

del estado.

Me gustaría ayudar a hacer el libro del año.

En eso tenemos un equipo muy bueno. Ganó un premio el año pasado.

Oye. ¿Qué opinas de admitir a China Roja en la ONU?

Creo que ya está dentro.

Sí, pero ¿crees que fue una buena idea?

Me ha sonreído.

Quiero tener una profunda relación física con ella.

Pues adelante, Bemis.

¿Tú crees?

Lo único que puedes perder es tu virginidad.

Denis, ¿me echas una mano con esto? No sé qué... Seguro que no se come una

rosca. No, seguro que no. Tiene demasiada clase para él.

¿Ya está?

¿Qué has hecho? Nada.

Hasta luego.

Sí, sí.

¡Eh, Charlie!

¿Has visto a Arnie? Sí, está en el taller.

¿Qué le pasa?

Woody Rapperton tiene su bolsa.

Hola, Dennis.

¡Anda, caragüevo!

¡Míralo! ¡Venga, caragüevo!

¡Vamos!

¿Quieres la bolsa?

¡Ven a por ella!

Si es tuya, ¿por qué no lleva tu nombre puesto?

Arnie Cunningham.

¿Por qué no pone Cunningham?

Arnie, cógela y vámonos a comer.

Es lo único que tienes que hacer.

Vamos.

Vamos.

Vamos.

Muy bueno, Woody, muy bueno.

Llama al señor Cassie.

Venga, ¿no vienes por ella?

Guarda la navaja y voy.

Guarda la navaja, Reperson.

Oblígame a guardarla.

Tú tienes una navaja y él no. Eso me parece un poco sucio.

Sí, es jugar sucio. ¿Ah, sí?

Suelta la navaja. Sí, suéltala.

Mira, Woody, suelta la navaja, ¿quieres?

Suéltala ya.

Dale.

Pínchale.

Pínchale.

¿Qué te ha parecido?

Carapito.

Bueno, ya está bien. He dicho que se acabó. Chicos, fuera de aquí. Vamos,

de aquí.

Perdeos. Tú no, Muchi. Pero, señor Cassi, yo de verdad que no he hecho

encuentras bien, Denis?

Sí, estoy bien.

Estoy bien.

Qué valientes, ¿eh?

Tres contra uno.

Empezaron ellos.

Sí. Eso no es verdad.

¡Cállate, caraculo!

¿Quieres cerrar la boca?

No tengo por qué ni pienso tolerar más ordinarieces, ¡Buddy!

¿Qué estabas diciendo, Arnie?

Reperton tiene una navaja.

Embustero asqueroso.

Una navaja de resorte.

No es verdad, señor Cassie. Es mentira, se lo juro.

Cunningham, ¿Reperton te ha sacado una navaja?

Sí. Vacíate los bolsillos, Woody.

Una mierda para usted.

No puede obligarme.

Si crees que no tengo autoridad para ello, la tengo. Y si piensas que no,

vaciarte los bolsillos. ¡Ven y desmolózalo, calvorota de mierda! ¡Le

contra la pared!

Vosotros dos, subid al despacho y quedaos allí. No os mováis, ya os habéis

metido en bastante lío.

Bien. Si no te vacías los bolsillos ahora mismo, llamaré a la policía.

Sube al despacho, Woody.

¡Os vais a acordar!

Reconoce que no ha sido un mal primer día.

Sí.

¿Crees que Reperto nos hará alguna pena?

Nada, es un invento.

Te buscará otro para montarle la una.

Bien expulsado, ¿sabes?

Me alegro.

¿Y Muchique?

Está a prueba.

Cretinos.

Para el coche, Denise, para el coche, para, rápido.

¿Quieres dar marcha atrás?

He visto una cosa, por favor, da marcha atrás.

¿Quieres dar marcha atrás?

¿Quieres?

¿Qué pasa?

¿Conoces a alguien aquí?

¡Espérate quieto! ¡Ten cuidado, Dennis!

Esto es un montón de chatarra.

Pero se podría arreglar.

Seguro que sí.

Quedaría fantástico.

Olvídate, Arnie. Este buga marca una barbaridad.

Y probablemente tiene el doble.

Es igual.

Ya verás cómo ni arranca.

¡Arrancará!

Necesitáis esto.

¿Cuánto pide usted por él?

Por mucho que pida, estoy dispuesto a pagárselo.

Pagar ni...

Hijo,

¿tú has tenido coche alguna vez?

Sí, ¿tiene un multa? No.

Acabo de sacar el carné.

Me llamo George Libby.

Arnie Cunningham.

Bueno, ¿cuánto quiere?

Ponlo en marcha.

¿En serio?

Sí.

Se llama Christine.

Me gusta.

Vamos, Arnie, tenemos que irnos.

Mi hermano lo compró en septiembre del 57, cuando sacaron el modelo del año, en

septiembre.

Nuevecito estaba.

Olía como los coches nuevos, que es el mejor olor del mundo, después del olor a

hembra.

Cuando lo compró marcaba 10 kilómetros.

Mi hermano no iba a ninguna parte sin Christine.

¿Y su hermano estaba tan entusiasmado?

¿Por qué lo vende usted?

Porque está muerto y enterrado.

Murió hace seis semanas.

Bueno, señor Libéi.

¿Cuánto pide por él?

Su precio eran 300.

Te lo dejo en 250.

¿250?

Arnie, ese trasto no vale ni 50.

Y el dinero no me importa.

Y no me lo volváis a traer porque vendo la barraca y me voy a la ciudad.

Trato hecho.

Voy por los papeles.

Arnie, ¿quieres esperar y pensártelo un momento? ¿De dónde vas a sacar el

dinero? Llevo ahorrando todo el verano. Sí, para los estudios. Para ti es fácil

decirlo, ya tienes coche. Arnie, te está estafando. Por ese precio puedes

comprarte un coche decente. ¿Y Cristina es decente?

Ese tío es muy raro, Arnie.

No me gusta un pelo.

Así que, 300 dólares.

Sí, 300.

Dijo 250.

250 vale.

Arne, si te parece que es... Si te parece tan buena idea, ¿por qué no

mañana? ¿Te das cuenta de que tiene 20 años? Sí, hombre, es oficialmente una

antigüedad.

Sí, sí.

Y el taller de Darnell estaba rotado de antigüedades y bastante mejores.

Lo voy a comprar, así que no te esfuerces.

Bueno, allá tú.

Oiga, amigo, ¿no le parece que es un abuso? Arnie es un infeliz, no sabe lo

se hace.

Tú sí que no sabes nada de nada.

Idiota.

¿Que te has comprado qué?

Está ahí fuera.

Es una broma, ¿no, hijo?

Tú no puedes comprarte un coche. ¿Se puede saber en qué te has metido? Tienes

años.

Dios mío.

Pues no, ahí te equivocas. No podría pagarlo a plazos, pero como fue al

no hay problema.

Ponerlo a mi nombre a los 17 años ya es otra cosa. Y para eso sí que necesito

vuestro permiso.

Arni, ya sabes cómo hacemos nosotros las cosas.

Podías habernos consultado antes.

No. Me he pasado la maldita vida consultándoos todo.

Para todo en esta casa hay que reunirse en comité. Y si el asunto me interesa a

mí, me derrotáis por dos votos contra uno. Para eso no hace falta comité. Me

comprado el coche y punto.

De punto, desde luego, nada.

¿Y tú cómo has podido dejarle hacer eso?

Yo no le dejé.

Se empeñó en comprar el coche y lo compró.

La verdad es que intenté disuadirle.

Dudo que lo intentaras mucho.

Ya. Bueno, yo me voy.

Creo que ya es hora.

Me largo de esta puñetera casa. Ya no aguanto más. ¿Qué forma de hablar es

¿Cómo has dicho?

¿Cómo has dicho?

Mira, me querías en la universidad. Allí estoy, en el club de ajedrez en vez de

tocando en el grupo. Y también estoy. Me las he arreglado para vivir 17 años sin

dejaros mal ante vuestros amigos de bridge y sin ir a la cárcel. Pues oídme

ahora. Voy a quedarme el coche. Solo quiero eso.

No guardarás ningún coche en esta casa.

Gracias por la leche.

¿Qué te pasa?

¿Quieres tocar el pito, por favor?

El de Cristín parece que no funciona.

Sí, hombre, sí.

¡Número 20!

¡Al 20!

¡Llévalo allí y apaga ese motor!

No vamos a morir todos de asfixia.

Oye, si le has vendido todo ese montón de mierda, debería darte vergüenza.

Yo no se lo vendí. Intenté convencerle de que no se lo comprase. No lo

intentaste bastante.

Yo conocía a un tío que tenía un coche como este.

El muy bestia se mató en él.

Era tan hijo de mala madre que si le hubieras echado agua hirviendo en la

garganta hubiera meado cubos de hielo.

Oye.

Es la última vez que metes esa chatarra aquí dentro sin tubo de escape. Te cojo

haciéndolo otra vez y te largas. ¿Está claro?

¿Eh? Sí, señor.

Y te voy a decir otra cosa ahora mismo.

Yo no aguanto estupideces de niñazos.

Esto es para gente que trabaja, que tiene que mantener su coche en forma

poder comer. No es para niños ricos y gandules que quieren presumir en la

autopista. Y además, no se fuma aquí dentro.

Si queréis fumar, os salís al patio.

Vale, yo no fumo. Y a mí no me interrumpas.

No me interrumpas nada de impertinencias.

Señor... ¿Qué?

Esos hombres están fumando.

¿Por qué no les manda al patio?

¿Quieres que eche a tu amigo de una patada en el culo?

No venís, ¿no?

No, gracias.

Entonces cierra la boca.

Reconozco un mierda en cuanto le ve.

Y creo que estoy viendo uno ahora.

Estás a prueba.

¿Entendido?

Caliéntame la sangre una vez y ya me puedes pagar una fortuna que das con el

hocico en la puñetera calle.

¿Has oído?

¿Eh? Sí, sí, sí, señora, sí. Arnie.

Que me pique.

Que me pique.

Ya no os podéis largar, está cerrado.

¿Estás bien, Arnie?

Estoy bien.

Dennis, creo que deberías buscarte otros protegidos aparte de mí y Christine.

¿Qué te pasa con ese coche?

No lo sé.

A lo mejor es que por primera vez en mi vida he encontrado algo que es más feo

que yo.

Y sé que puedo arreglarlo.

Tú no eres feo, Arnie.

Yo sé que lo soy.

Un poco rarito, pero no feo.

Muérete.

¿Arnold?

Vete, Dennis.

Ahórrate la escena.

¿Dónde estabas?

Nos tenías preocupados. Tú no eres quien para salir de casa cuando te da la

gana.

Ha hecho todo esto en tres semanas.

Pero fíjate las cosas que hace, Piper.

Le ha puesto limpia a parabrisas nuevos.

Y el parabrisas está hecho mixtos.

Pero desde luego tiene buenas manos.

¿Buenas manos?

Y mal gusto en coches.

Que no, Piper.

Que no hay más cera que la que arde.

Oye, cuando te dije que podías usar algo de lo que encontrases en el patio, no

quise decir que te podías hacer un coche nuevo con mis piezas.

¿Qué más le da a usted?

Esas piezas no le sirven para nada.

No te creas que estás tratando con un imbécil. Aún no ha nacido el guapo que

chulee, ¿comprendes?

Sí.

Si no fuera por mí, te estaría costando una pasta gansa esa carraca.

Ya lo sé.

¿Ya lo sé?

Sé que no estás nadando en la abundancia, precisamente.

Porque si no, no hubieses venido aquí.

A lo mejor tú y yo podríamos llegar a un acuerdo.

Si quieres, me puedes echar una mano.

Pones algún engrase.

Pones papel higiénico en los retretes.

Esas cosas.

Si te interesa, puedes coger las piezas que te hagan falta.

Y a lo mejor hasta encima te pago.

Bueno, lo pensaré.

Pues no lo pienses mucho o te echo de aquí a puntapiés, puñetas.

¿A qué dice que no? ¿Por qué a ti te dijo que no?

Se lo dice a todo el mundo.

Mira lo que está haciendo con el lápiz.

¿Quién fuera lápiz?

Anda, tío.

Enróllate. Vete de tus asuntos, Bemis, y dedícate a tu libro.

Sí, venga, Gilder.

Cuidado, no vuelques la mesa.

¿De acuerdo?

Hola.

¿Qué estás leyendo?

Historia.

Un poco aburrida, ¿eh?

Sí.

¿Te gusta la música?

Sí.

¿Te gusta bailar?

Sí.

¿Y si fuéramos a bailar?

¿Y si fuéramos alguna noche a bailar?

No sé, el viernes por la noche, después del partido.

No puedo, lo siento.

¿Por qué no?

Otra vez será.

Señor Gilder, ¿se ha perdido?

No, señorita.

Entonces, ¿por qué no vuelve a su sitio y se pone a trabajar?

Sí.

Arnie, creo que deberías quedarte para que hablemos del tema. Óyeme, Arnold,

esto no es un hotel del que puedas entrar y salir cuando se te antoje. Que

dejar de rollo, ya está bien, ¿no? A mí no me hables así, Arnie. Ay, tengo

prisa. Arnie, vuelve aquí inmediatamente.

¡Arnie!

Hola, Arnie.

Dios.

Vaya, se te saluda.

Hombre, sin gafas, estás favorecido.

No puedo ir.

Te iba a llamar, pero se me olvidó.

¿Denis va contigo?

¿Tú vas con él?

¿Voy contigo? No.

Tengo que hacer un recado para Darner.

¿Quieres que te lleve?

Tengo su coche, pero gracias.

Siento haberte fallado, chico, pero hay que trabajar.

Adiós.

Va, no tiene importancia.

¿Habías quedado con Denis?

Arnold Cunningham, ¿te vas a quedar sin amigos como sigas tratando así a la

gente? Déjame en paz.

eres su mejor amigo.

¿Sabes qué le pasa?

No lo sé.

La verdad es que ya casi no le veo.

Nosotros tampoco.

Desde que se compró ese coche está como obsesionado con él.

¿Y sabes una cosa?

Cuando firmamos el registro en el ayuntamiento nos dijeron que el último

del coche

Había muerto en él, envenenado con monóxido de carbón.

¿Y Arnie sabe eso?

Arnie ahora ya no sabe nada de nada.

¿Qué diablos quieres ahora?

Sé cómo murió su hermano.

Murió asfixiado por los gases del escape.

Tú no sabes nada de nada.

Mi hermano murió porque quiso.

Aspiró con una manguera del tubo de escape.

Arnie no habría comprado el coche si hubiera sabido que alguien murió en él.

Eres más tonto de lo que pareces si no conoces a tu amigo.

Tenía en los ojos la misma expresión que mi hermano.

Probablemente lo único que amó en toda su perra vida a mi hermano fue ese

Nadie podía interponerse entre él y Cristín. Y si lo intentaba, cuidado.

En él murió una hija que tenía cinco años y no quiso deshacerse de él.

Se paseaba con la radio a todo volumen. Solo le importaba a Cristín.

La única vez que ello intervino es cuando Rita se mató.

¿Quién era Rita?

Su mujer.

La tenía completamente sin cuidado.

Murió de lo mismo que ella.

Entonces le obligué a venderlo.

Por decencia, ¿no?

Naturalmente el coche volvió a las tres semanas.

¿Cómo que el coche volvió?

Procura dejarme ir honesto.

Ponte en un ala y te la pasaré en cuanto pueda.

Eh,

Triline.

¿Ese es el coche de Cunningham?

Sí.

Yo sé dónde lo guardo.

¡Rápido!

Cinco mil poemas warringtongos.

Para que te entretengas un poco.

Esta es la tercera vez que vengo.

Deben estar dándote dinamita. ¿Siempre estás dormido?

El dolor no me lo alivia.

El Rockbridge no ha ganado un partido desde tu lesión.

Eso te convierte en una especie de héroe.

Te han dicho que ya no podré volver a jugar al rugby.

Nunca más.

El médico dijo... ...antímetro más y me hubiera quedado paralítico de cintura

para abajo.

Te dieron un buen porrazo, ¿eh?

¿Qué es eso que me cuentan de ti y de Leigh Cabot?

Pues nada, que salgo con ella.

Habló de un indiferente.

Cuando se ha ligado a la chica más guapa del curso.

No es lo que te imaginas.

No, no, yo...

Respeto su mente y... A ella le gusta mi cuerpo. ¿Qué voy a hacer?

Vete por ahí.

Os vi el día del partido.

¿Cómo has conseguido dejar el coche tan chulo?

Con la vieja técnica del trabajo duro.

Pero sigo sin poder guardarlo en casa.

Mi madre dice que ocupa demasiado sitio.

Me extraña que te dejaran matricularlo.

Les dije que...

O me dejaban o se acababan los estudios.

¿Iba en serio?

No quieren que me haga un hombre.

Porque entonces tendrían que afrontar su vejez.

¿Alguna vez se te ha ocurrido que la misión de ser padre...

Incluye anular a los hijos.

Hasta otra, viejo.

Perdonadme, lo siento.

No puedo.

¿Qué te pasa?

¿Qué ocurre?

No puedo.

Ahí.

En la frecuencia.

Pero eso que viene, ¿por qué no?

¿Por qué odio ese coche?

¿Por qué tú quieres más a ese coche que a mí?

No seas tonta, Leigh.

¿Con quién pasas más tiempo?

Vas a coger una polonia.

Creí que normalmente las chicas tenían celos de otras chicas, no de los coches.

Este coche es una chica.

Por favor.

Esta te quita. No hagas eso.

Es que... ¿No te gusta que pegue a tu novia?

Últimamente... Parece que a nadie le gusta mi coche.

Oh, lo que faltaba.

¿Se te ha pasado ya?

Sí, estoy bien ya.

Me has dado un susto de muerte.

Entonces vende ese coche.

Yo no vuelvo a entrar en él.

Un momento, un momento.

La culpa de que te ahogaras no la tiene Christine.

Algo pasó, Arnie.

Cuando me ahogaba pasó algo muy raro.

La radio se encendió sola y todo se iluminó.

Y bueno, ¿qué insinúas?

Tú no me ayudaste, Arnie, y estuve a punto de morir.

Mi puerta se había atrancado.

Intentaste impedir que me ayudase este hombre. Creí que te estaba atacando. No

sabía que iba a hacerte la operación Henglish. Eso también podía haberte lo

hecho yo. Pero no lo hiciste.

Y hay otras cosas.

Esa radio.

Solo da canciones de los años 50.

A veces, cuando hacemos el amor, se agita.

Como si tuviera celos, Arnie.

¡Ese maldito coche!

No te preocupes, yo lo recogeré.

¿Sabes lo que te digo?

Leitch, eres una reprimida.

Leitch.

Perdona.

¿Vale?

¿Quieres que te llame mañana?

Gracias.

Espera un segundo. Voy por mi cartera. La tengo en Christine.

¿Quieres venir conmigo?

He estado pensando.

Nos matriculamos en la misma escuela el año que viene.

¿Tú crees? Sí.

Así, si nos admiten en la misma escuela, lo podemos considerar una señal del

destino.

Yo te podría ayudar en matemáticas y tú a mí, si me hace falta... Arnie.

¿Qué pasa?

Arnie.

¿Quién ha sido?

Arnie.

¡No me toques, cerda! Esto es lo que querías, ¿verdad?

¡Apártate del coche!

¡Apártate de él!

Lo siento mucho.

¿Lo sientes?

Sí.

Yo... Es decir, nosotros.

La culpa es vuestra.

Si no hubierais sido tan egoístas, me hubierais dejado aparcar mi coche.

En vuestro maldito jardín esto no hubiera parado.

Arnie, no sea tan injusto. Es la verdad.

No podemos...

¿Hablar del asunto racionalmente como seres humanos?

¡No se cagó en el tablero de mi coche, madre!

¿Eso te parece racional, eh?

Regín, ¿qué te parece si... ...tu madre y yo hemos decidido ayudarte a comprar

otro coche?

Hombre... Eso es lo que quiere todo el mundo, ¿eh?

Yo estoy en por...

Voy a reparar a Christine.

Oye, guapo, esta vez te has pasado y ya no te lo aguanto.

Vuelve ahí dentro y pide perdón a tu madre ahora mismo.

Quítame las zarpas de encima, bestia parda.

No te preocupes, te arreglaré.

Ya no nos harán más daño.

Si trabajamos los dos... van a saber esos mierdas quiénes somos nosotros.

—De acuerdo.

¿Eres tú, Cunningham?

Oye, no estarás enfadado.

¡Gracias!

Eres hombre muerto.

¿Pero dónde te has metido, Arnie?

¿Te han dicho lo que le ha pasado a Muchi?

Sí.

El tabroncete hasta da un poco de lástima.

¿Y Christine, qué tal va?

Genial.

Me he gastado una pasta gansa y ya está perfecta.

Qué raro.

Pensé que estaba destrozado.

Bueno, después de limpiarlo bien a fondo, no era tan grave.

Te apuesto cien verdes a que fue Woody Rapperton.

Puede.

¿Y qué pasa si tú vuelves a arreglarlo y él vuelve a cargárselo otra noche?

No volverá a cargárselo.

¿Por qué?

Bueno, me largo.

No pretenderás que me pase aquí el día entero.

Claro, siempre estás muy solicitado.

Sé feliz.

Eso haré.

Procura curarte pronto.

Bonito coche.

¿Te han dejado salir ya?

Sí, ya lo ve.

¿Arnold Cunningham?

Soy Rudolf Jankis, de la policía.

Detective. Oiga, me voy a perder una clase. Tengo que trabajar.

Ahora mismo eso no importa. Quería hablar contigo sobre tu coche.

Eres un manitas, Arnie. ¿No le dieron siniestro total?

¿Quién ha dicho eso?

Pues hijo, todo el mundo.

La policía, tus padres, tu novia.

Muy guapa, por cierto.

Ya, pero fue más aparatoso que otra cosa.

Sí.

El informe decía que lo habían llenado de agujeros. Pues no se nota el

De cerca sí se nota, sí.

Aquí... aquí sí se ve.

Y por aquí.

He tenido mucha suerte con las piezas. Esta puerta la he cambiado entera.

¿Ah, sí? Sí, ¿no ve que el color varía?

No.

Un trabajo estupendo Me quito el sombrero Hombre, muchas gracias

¿Y qué es lo que quiere?

Este tono de rojo me gusta. Creía que ya no lo fabricaban y lo hacen.

Siguen fabricando este tono.

Pues eso parece.

Ya ves que lo compré, ¿no?

¿Dónde lo compraste?

En Baker Auto, en la Ruta 9, ¿vale?

Bien, ¿guardaste el recibo?

Lo tiré.

Hay algo que me intriga.

¿Un cigarrillo?

No, gracias.

Normalmente cuando un coche está destrozado nos mandan fotos.

Un momento, un momento.

No llegaron a destrozarlo, ¿eh?

Eso no es lo que me dijo Leith.

La verdad es que estaba tan nerviosa al contarme los detalles que se vino abajo

y se echó a llorar.

Creo que... uno de esos energúmeros defecó en el salpicadero.

Lo normal es que te hubieras puesto furioso y que hubieras ido a la policía

denunciarlo.

La mierda se limpia.

A Muchiguel también le limpiaron en cierto sentido, ¿no?

No lo sé.

¿Ah, no?

No.

¿Palabra de honor?

Déjeme de honores.

El cuerpo quedó partido en dos. Hubo que recoger sus piernas con una pala.

Bueno, no es así como se quita la basura.

Se recoge bien con una pala.

No te consiento impertinencias.

Tu novia resulta bastante más convincente que tú.

No es mi novia.

¿Y desde cuándo es ilegal repararse uno el coche cuando unos animales te lo

machacan? Desde nunca.

Entonces déjeme en paz.

De acuerdo.

Hola, Leitch. Oye, necesito hablar contigo. Necesito verte.

Arnie, yo te quiero.

Yo también a ti, Leitch.

Y creo que debíamos intentarlo otra vez.

¿Tú no?

¡Vas a contestar de una puñetera vez!

Arnie, por favor, no me hagas esto.

¿Por qué no eres sincera conmigo? ¿Estás harta, no?

¡Pues vete a la mierda!

¿Late? ¿Late?

¿Late?

¿Tú qué dices? ¿La llevamos?

Esto podría estar bien.

Claro. Y que se gane el transporte. Va.

Vamos por Vandenberg.

¡Bafiza!

Hijo de... Verás.

Ahora vas a ver a ese lo que vale un país.

Está dando marcha atrás.

Me viene siguiendo un loco furioso.

¡Le voy a partir en dos!

¿Es Cunningham?

No puede ser.

Mira mi coche.

¡Vamos, cerdo! ¡No hemos terminado aún!

¡Vamos!

Oye, ha llegado Cunningham.

¿Todo en orden?

Bien.

Llevaba... Fue con mi Cadillac, ¿verdad?

Ya.

Sí, hasta luego.

Bueno, muchacho.

Sal de ahí.

El viaje ha terminado.

Si quieres que vaya a sacarte, pienso hacerlo.

Venga, que no se diga que tienes miedo.

¡Fuera de ahí!

¿Qué pasa?

¿Qué pasa aquí?

Dímelo tú, ¿dónde estuviste anoche?

En mi casa. ¿Por qué? ¿Qué le está haciendo a mi coche? ¿No saliste a

hora? Claro que salí. Fui con el coche de Darnell a buscar unos repuestos.

¿Quiere el recibo? Sí.

¿Y cómo es que apareces ahora?

¿Por qué no descargaste los repuestos anoche?

Porque estaba cansado. ¿Qué pasa?

Oiga, si no me cree, pregúntele a mi madre.

¿Por qué se empeña en meterse en mi vida?

Porque hemos encontrado a tu jefe, Will Darnell, muerto.

Dentro de tu coche.

Con una escopeta al lado.

Esperaba que eso me lo dijeras tú.

Ayer alguien vio tu coche siguiendo al de Woody Rapperton.

También ha muerto.

Y Don Vandenberg.

Y Richard Trelawney.

Creo que ya nadie volverá a destrozar tu coche.

Pues yo solo sé que... Solo sé

que tengo ahí un Cadillac lleno de piezas y que dentro de media hora tengo

estar en clase. Ya nos ocuparemos del Cadillac. No quiero que lo toques.

Oiga, señor Yankee, no sé.

¿A qué viene todo esto? Le juro que no lo sé.

¿Se puede poner Dennis?

Es una chica.

¿Diga?

Ah, Leitch.

Feliz año nuevo.

Puedo ir a verte.

Tengo que hablar contigo.

¿De qué? ¿De Arnie?

De Christine.

Bien. Tú primero.

Tengo miedo por Arnie.

Creí que querías hablar de Christine.

¿Tú qué sabes de ese cote?

Sé que el antiguo propietario de él... ¿Qué?

Su hija murió asfixiada en su interior.

¿Cómo sabes eso?

El hermano del eBay me lo vendió a Arnie y es un tío raro.

Me lo dijo sin más ni más.

Creo que yo voy a hacer la siguiente en morir.

Vamos,

Leitch.

Arnie jamás podría hacer eso.

Ni en un millón de años, ¿qué dices?

Yo creo que no es Arnie, Daniel.

Es ese coche.

Te juro que es el coche.

Puede.

Mira, yo voy a su casa esta noche a pasar la noche vieja. Dennis, no vayas.

tranquila.

Siempre la pasamos juntos. Sus padres también estarán.

Y he pensado que si nos vemos a solas, a lo mejor habla conmigo.

Pero ¿y si no?

¿Por qué lo preguntas?

No sé, ¿y si a lo mejor...? ¿Y si el coche no le deja hablar?

Lo destruiremos.

Vaya, eres un virguero con las mulechas.

Sí, me las apaño.

Así que he sacado la antigüedad.

Cuidado con lo que dices de mi coche.

Es muy sensible.

¿Ah, sí?

Perdona, Cristina.

Así me gusta.

¡El mundo es nuestro!

Bébete una cerveza, no seas tímido. Mi coche es tu coche.

Brindemos.

Que la casquen.

El año que viene todos los mierdas del mundo.

Vamos, Harry, yo no brindo por eso.

¿Por qué brindas entonces?

¿Por qué no por nosotros?

No sé, por la amistad.

Por la mitad, eso está muy bien.

Eh, Dennis.

¡Tarán! ¿Qué haces?

Quiero que veas esto. Fíjate qué dirección. Esto ya no se ve por el

mejor.

No tengas miedo.

Tengo miedo por ti, por lo que te está pasando. Es este maldito coche.

Ya sé que estás celoso.

Pero siempre seremos amigos mientras estés a mi lado.

Ya sabes lo que les pasa a los cerdos que están en contra.

No. ¿Qué les pasa?

Déjate de gaitas, Denise.

¿Quiénes son los cerdos?

Todos.

Harry.

Leitch está a tu lado.

¿Ah, sí? Sí. Ella te quiere mucho.

¿De verdad?

¿Qué? ¿No te gusta la cerveza? Creí que te gustaba. ¿Has oído lo que te he

dicho?

Voy a decirte algo sobre el amor.

Tiene un apetito voraz.

Todo lo devora.

La amistad, la familia.

Acaba por devorarlo todo.

Pero también te diré otra cosa.

Aliméntalo y se convierte en algo maravilloso. Así es nuestro amor.

Es cierto, cuando alguien tiene fe en ti, mira, eres capaz de todo. Eres capaz

de cargarte el universo.

Y cuando tú también tienes fe en el otro, cuidado entonces, mundo, porque ya

nada puede frenarte. Y nadie jamás.

Arnie, ¿eso sientes tú por Leitch?

¿Qué? ¿Pero qué dices?

Me refiero a Christine, hombre.

Nada puede interponerse entre Christine y yo.

Mira, fíjate.

No hay nada más fantástico que estar al volante de tu propio coche.

¡Es lo más grande del mundo!

Oye. Es un poco siniestro, ¿eh?

Por lo visto, se lo han llevado todo.

Allí era donde lo dejaba.

En ese rincón.

Sí.

Empecemos cuanto antes.

¿Qué te parece?

Pruébalo.

Christine tiene que entrar por la puerta.

Tú métete en la oficina y escóndete bien.

Cuando haya entrado, aprieta el botón para cerrar la puerta.

Así le cerraremos la salida.

¿Pero y si no viene?

Vendrá.

Anda, métete en la oficina.

Y escóndete.

Cuando me oigas arrancar este trastorno, le das al botón y cierras la puerta.

Arnie ha muerto.

No.

Yo que vosotros no me sentiría tan mal. Habéis sido unos héroes.

Ya.

Un héroe hubiera salvado a Arnie.

No supimos hacerlo.

Bueno, algunas cosas no tienen remedio.

Y algunas personas.

Sí.

Odio el rock and roll.

El día en que nací, las enfermeras se reunieron en la puerta de la puerta de

puerta de la puerta de la puerta de la puerta de la puerta

¡Gracias!

¡Vamos!

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