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Zulu
Hola.
Estoy molido.
Creí que esa sirena no iba a sonar nunca.
Pero ya saliste.
Y ahora nos toca ir a descansar casi las bichitas de la puta.
No puedo, no puedo, no tengo plata.
Estoy limpio. ¿Cómo que estás limpio? ¿Tú no acabas de cobrar? No, tengo que
mandarle plata a Marisa y a los niños.
¿Sabes?
Tú no tienes nada que mantener.
En cambio yo sí.
Tú sabes, estoy ahorrando.
¿Para qué?
Para el pantalón.
Mira.
Me enviaron esta foto.
¡Qué bello!
¿Qué te pasa?
Estás triste.
Vamos a quitarle esa tristeza.
¡Anímate, cachaco! De repente tú sacas la rifa de la seis cilindros y rías.
¿Qué número te tocó, bichito?
El 38. ¿Y a ti? El 32.
Madama, tú me vas a arruinar a mí con esa rifa. Tengo tres meses echándole
Y nada que me saco la 6 cilindros.
¡Eso no tiene ninguna importancia!
¿Tú sabes que lo hago para proteger el seguro de vejez de mis niñas? ¡Tú y las
bichitas!
¡Atención! ¡Atención!
¡Atención! ¡Atención!
¡Atención!
¡Atención! ¡Atención!
Gracias por ver el video.
Quietitos, por favor, quietitos, por favor, quietitos.
Pero quiten esa cara de envidia que aún falta la última
rifa.
Vamos a terminar de pasar la noche para siempre viva, mano. No, no puedo.
Quiero ir a dormir, mañana me toca guardia. Mañana es ya ahorita.
Ahora es que nos queda tiempo.
Vamos, Cachaco, vamos, vamos, vamos, Cachaquín.
Mi compinche.
Buenas noches, caballeros, buenas noches.
No es posible pasar, esto es un club privado. No nos demoramos. No, lo siento
mucho, no puede ser. No, tomame un... No puede ser.
Cariche, ¿esa mujer es de verdad o es que la pea me hace ver visiones?
Es una buscona.
Y de los ricos.
A esta hora, y sola.
¿Tú viste cómo me miró?
¿Viste cómo me vio?
La borrachera la tengo vivita.
Segurito que con la candela se me va a resear. Yo te lo dije, vámonos temprano.
Pero hasta cuando tú no estás mal no te das cuenta que tienes que trabajar, ¿no?
Me tocó hasta descompletar mi sabor.
Lo que terminó de enloquecerme, de emborracharme fue la morena esa. ¿Tú la
viste?
Yo con una hembra así me olvido, mira, me olvido del aguardiente, de la
puta, de toda baja.
Ya lo veo, ya lo veo, gato.
Todavía estás borracho, estás durmiendo la fea.
Con esta plata que le mandé a Maritza, ya salí de lo del pasaje.
Ahora falta el libro de la visa.
Yo no quiero conseguirse la falta, pero si no hay remedio, ¿qué vamos a hacer?
Igual no necesitas.
Yo te presto.
¿Y tú de dónde vas a sacar plata?
Ahorro.
Voy menos a donde las putas y ahorro y te presto tus reales.
¿O es que acaso tu familia no va a ser como mi familia?
Acá, Chaco.
Son como diez mil bolívares.
¿Diez mil qué?
Cachaco, mira.
Vente, caliche, vente.
¡Joder! ¡Joder!
cien cientos
cincuenta
¿Cuál es tu precio?
¿No te alcanza con eso?
Si no te alcanza, no importa.
Aún hay más.
¿De cuáles te busco?
¿De cuál es tu precio?
370.
Quítate.
Tú me conoces bien, cachaco.
¿Tú sabes cómo soy yo?
Yo no sé qué me pasó, no sé.
La sangre se me paralizó en el cuerpo.
¿Viste cómo me miraba?
Tenía los ojos llenos de... de rabia.
Esa tipa está muy rara.
¿Tú crees que venga a buscarte?
No.
Yo no creo.
Yo le gusté, Gallego.
Yo sé que yo le gusté.
Algo me dice que va a regresar.
Esa mujer se trae algo entre manos.
Esa mujer es una trampa. ¿Por qué te pagó?
¿Por qué no te denunció?
¡Dime!
¿Qué hubo, gato?
¿Cómo estás, cachaco?
Míreme, ¿tienes el dinero?
Mire, ¿y todavía no te has decidido acerca de la visa de tu mujer?
Aprovecha ahora porque...
Después las cosas se van a poner difíciles y caras.
No, Cristiano.
No voy a traer a mi mujer y a mis hijos así.
Voy a traerlos legalmente.
¿Quién me garantiza que usted no me sigue molestando?
¿Quién?
Como es verdad que hay gente malagradecida, ¿no?
Tú tienes trabajo y nadie te persigue por indocumentado.
¿Y eso gracias a quién?
A nosotros.
A ustedes los deportan.
A la gente nuestra la encarcelan.
Y ese es un riesgo que hay que pagarlo.
¿Y hasta cuándo tengo que pagar?
Ya te lo dije.
Si tu mujer no sirve de mula, estamos pagos.
Cuando te decidas, tú sabes dónde encontrarme.
Chao, gato.
Chao, cachaco.
¿Qué va, mano?
¿Hasta cuándo te va a calar esa?
¿Hasta cuándo le vas a seguir pagando a Mejía?
Te va a tener fregado toda la vida.
No le pago.
Él mismo me va a denunciar.
Y si descubren que yo saqué los papeles con una visa falsa...
Se acabó todo.
Yo quiero quedarme aquí, gato.
Yo quiero traer a mi mujer y a mis hijos.
Es mi oportunidad de ser feliz.
Y lo vas a lograr.
La vida no puede negarte eso.
071.
Perdona la espera.
Siempre olvido la demora de los aviones.
Tengo un almuerzo con el presidente de la Comisión de Minas.
No tenías por qué venir. Ya eres solamente un chofer.
Yo no te puedo acompañar.
No es por nada, pero... prefiero ir solo.
Esas reuniones no son nada divertidas y... te resultan incómodas.
Y después las consecuencias son peores, ¿eh?
Sí.
Tú sabes que a mí no me importan las malas caras ni los desplantes de nadie.
Pero a veces pienso que el que se siente incómodo conmigo eres tú.
Te afecto el prestigio, ¿no es así?
Aeropostal anuncia la salida de su vuelo 072 con destino al aeropuerto
internacional... Esta noche.
En la casa.
Ya voy.
en pintarlas de color rojo. A Alicia aquello le pareció en extremo
sorprendente, por lo cual se aproximó más a contemplarlo.
Sigue leyendo, Dauna. Es Aida, mi hermana.
Al hallarse cerca de ellos, oyó que uno decía... Siempre que apareces por aquí
es porque no andas bien. ¿Qué te pasa?
Nada.
Estaba dando una vuelta y decidí visitarte.
No me digas mentiras que te conozco muy bien.
Siéntate.
¿Y Marcos?
¿Cómo está?
Bien.
Se la pasa viajando, tú sabes que así no nos vemos.
¿Y los tuyos?
Gracias a Dios estamos bien.
Joaquín está trabajando otra vez y... Ahora estamos mucho mejor.
Porque nunca has querido que te ayude.
Ay, Zahida. A veces pienso que no nos quieres.
¿Desde cuándo no ves a mamá? Que siempre pregunta por ti.
Tú sabes que no soporto la pobreza.
¡Jenny! ¿Pero cómo te has puesto?
¡Jenny! Mira cómo es.
¡Qué barbaridad, mi niña!
Jenny,
ella es mi hermana Saida que vino a visitarme.
Hola, Jenny.
¿Por qué estás tan triste?
Marcos. Te reconciliaste con tu madre, ¿verdad?
No insistas.
Ella no acepta fácilmente estas cosas.
Tan solo a mí me convenciste para que fuese tu mujer.
Para los demás soy solo una simple secretaria recién vestida.
Mejor hubiese sido que me quedase como tu amante, querida.
¿A ti qué te importa lo que diga la gente?
Yo te quiero, no me importa nada.
Me divorcié, dejé a Laura, a mis hijos, me peleé con mi familia.
Quiero que me respeten.
No.
Tú lo que quieres es que te acepten.
Yo lo que quiero, Marcos, es que no me pases de contrabando.
Julián, me da mucho miedo mudarme a Venezuela.
Tú me dices que es bonito, pero aquí cuentan cosas que piensan que todos
nosotros somos ladrones y putas. Que para la policía siempre somos
Para seguir viviendo mal, yo prefiero quedarme aquí, aunque te extraño mucho.
Pero bastante tenemos ya con ser pobres para que nos vengan a maltratar por
colombianos. Y yo... Eso no es verdad.
Tú sabes que eso no es verdad.
Yo soy de aquí, de este país.
Y a mí nunca me ha importado nada que tú seas colombiano para yo quererte como
un hermano.
Tú eres tú.
Es verdad que nos humillan.
Uno... Uno es un desgraciado al no ser de este país.
Mira, el otro día con lo del lío del golfo, ¿sabes qué pasó?
La gente me trató con una desconfianza.
Mis mismos amigos, mis mismos amigos.
Me miraba raro como si yo... como si yo fuera... como si yo tuviera que ver con
eso.
Eso no son tus amigos.
Amistad no tiene nada que ver con esas pendejadas patrioteras.
Uno se quiere, uno es amigo y ya está.
Caliche, ¿a mí qué me importa que tú seas extranjero, ah?
¿A mí qué me importa eso?
Si yo también soy marginal.
Como que aquí en mi país, yo también me siento así como un extranjero.
Mañana es jueves.
Ella me dijo que iba a venir.
Qué va.
Eso es mentira.
¿Dónde te va a encontrar si ni siquiera sabe tu nombre?
Yo sé que va a venir, cachaco.
Ahora me tienes miedo.
¿Quién es usted?
¿Cómo te llamas?
No preguntes.
Siempre te voy a mentir.
¿Qué pasa?
Te dije que te bajaras.
Llamó tu madre.
¿Ah, sí?
¿Y qué dijo?
Nada.
Cuando me oyó, colgó el teléfono.
¿Por qué no vuelves a trabajar?
Antes veías contenta, sonreías, tenías amigos.
No tienes que darlo todo por mí.
No te sientas culpable, Marcos.
Yo escogí, ¿no?
Estaba harta de la rutina del quince y último.
Lo que pasa es que no pensé que me fuese a molestar tanto la... el rechazo de la
gente.
Ay, bueno.
Por lo menos aprendí a manejar doce cubiertos.
A poner la mesa.
Pensé que algún día me verías.
Para amar hay que darlo todo, Marcos.
Eso me da miedo.
¿Y tú que venís hasta aquí caminando?
A esa hora por ahí no pasan taxis, ni autobuses, ni nada.
Me sentí bien mal, pero bien humillado.
¿Es que acaso yo soy un chulo para que ella me siga dando 370 bolívares?
Oye, esto es muy raro.
Ella sabe quién eres y se tiene localizado.
Y si ella quisiera, te denunciaba o te mandaba a dar unos cuñados.
Pero ni siquiera sabes el nombre.
Yo le tengo que soltar la lengua poco a poco.
¿Y cuándo la vuelves a ver? Ah, no sé.
La que manda y se aparece es ella.
Mira, este parece ser el más barato.
¿Vamos a verlo?
Mira, gato, deja eso, no te enredes.
Hay mucha gente loca en el mundo.
Vamos a ver ese apartamento.
Bueno, esto es lo que se llama un ambiente integrado.
O sea, sala y comedor juntos.
Ustedes ponen aquí la sala y de este lado el comedorcito.
Bueno, eso es al gusto personal porque también pueden poner de este lado la
y del otro el comedor.
Está a muy buen precio.
Es ideal para familias no numerosas.
¿Y cuántos son ustedes?
Cuatro.
¿Qué pasa, yo?
Ah, no. Cinco.
Acompáñenme, por favor.
Este vendría a ser el cuarto matrimonial.
La cama acá.
Una peinadora aquí.
Bueno, habría que echarle una manito de pintura.
Este sería el cuarto de los niños.
Si quieren les muestro la cocina.
No, no hace falta.
Yo sabía. Yo no sirvo para esto.
Bueno, otro trabajo más, porque seguro que me van a votar.
Ustedes no se imaginan lo que he hecho.
He vendido ollas, cursos de inglés, enciclopedias.
He sido ascensorista, mesonera, cuidabaños.
Hasta en una bomba de gasolina trabajé.
A mí no me da pena nada, pero es que ningún trabajo me dura.
Mira, esta familia no te ayuda.
El verdadero amor siempre es el primero.
El mío fue un muchacho que atire.
Tenía la cara llena de espinillas.
Éramos muy jovencitos.
Él vivía en una pensión cerquita de mi casa.
Estudiaba ingeniería y me visitaba todas las noches.
Una noche no volvió más.
Por un amigo supe que se había vuelto para coro.
Porque su familia no podía seguir manteniéndole los estudios.
Ni siquiera se despidió.
Le daría pena dejarme.
La noticia fue como un disparo.
Hace días encerrada en mi cuarto.
Llorando.
Me dio por cantar.
Te vuelves a marchar y yo a agonizar,
mas tú igual te alejas.
Mañana será igual, historia sin final,
me amas y me dejas.
va a mano. Yo a mi Ria le prefiero regalárselo a la puta antes que dárselo
chupasangre. ¿Qué? ¿Tú quieres que me denuncien?
¿Quién le va a llevar el dinero a mis hijos para que coman? Dime, ¿quién?
Ellos lo que quieren es utilizar a mi mujer para traer droga, y eso sí que no.
Bueno, entonces vamos a denunciarlo. Ay, pero gato, ¿en qué país vives? ¡Eres
ingenuo! Mejías conoce muy bien la extranjería, maneja las visas
otros manejan las dominicanas, otros las ecuatorianas.
Esto es una mafia.
Entonces no podemos hacer nada.
Sí se puede hacer.
Una revolución.
No me jodas, cachaco.
¿Así de sano?
A ver.
Ay,
emberrasco, como dice usted.
Cuando venga Marisa le voy a decir que se haga un ajeaco de esos.
¿Cómo va a ser ella?
Buenas noches.
Le llegó el chupasangre.
Yo no te puedo dar más plata.
Si lo hago, voy a dejar en la miseria a mis hijos.
Mira, yo creo que tú ganas suficiente.
Con lo que ganas, puedes pagar más.
Así que deja la lloradera y ve aflojando la plata. La plata es de mis hijos.
Ah, es de tus hijos.
Bueno, entonces, ve preparando tus maletas, colombianito.
Porque mañana mismo arranca del país. No, no, no me vas a denunciar.
Yo te doy la plata.
¡Hijo de puta!
¡Coño! ¡No le pegues!
Cristiano, por favor, no le pegues más.
Está bien, suéltalo, Gatine.
Está bien, Cristiano.
Se hará como tú quieres.
Te voy a pagar.
¡Coño, no seas cobarde!
¡No tengo otra salida, gato!
Si lo haces, no eres más mi amigo.
¡No te dejes humillar!
Vete, Cristiano.
Ya no te voy a pagar.
Pase lo que pase, ya no te voy a pagar.
Está bien, cachaco.
Tú te lo buscaste.
Yo te lo dije.
No te preocupes, Caliche.
Si te deportan, bueno, tú te vuelves a meter.
Total,
a ti trabajo no te va a faltar.
Tú sabes bregar duro, mano.
No quiero volver a Colombia.
No puedo, no puedo.
Bueno, ¿qué es lo que te pasa? ¿Por qué tienes miedo?
Cato, váyame, espera.
Espera la cárcel.
Y una condena por ladrón.
Me tocó robar para poder darles de comer a mis hijos.
Fui ladrón.
Y caí como ladrón.
Y entonces me metieron en la cárcel y ahí fue cuando comenzó mi calvario.
Un compañero y yo quisimos escapar.
Pero uno de los vigilantes nos sorprendió.
Mi compañero lo mató. Nos persiguen a los dos. Nos acusaron a los dos.
Yo no puedo vivir. Yo siempre tengo ese peso encima.
Siempre.
Y creí venir aquí a Venezuela.
Porque pensé que nadie me conocería, ni me perseguirían.
Hasta pensé traer a Marisa y los niños para poder yo vivir libre con ellos.
Yo creí que tu país era... era felicidad.
Yo soy culpable, gato, yo soy culpable.
Pero siento que soy inocente, gato. Créeme, gato.
Yo soy ironsense gato.
Vámonos. ¿Por qué no nos quedamos aquí?
Porque no me gusta este sitio.
Tengo uno mejor.
19.
Así en un barrio.
Toda la gente huele como tú.
Yo soy lo que tú crees.
Llegaba borracho a la casa.
Mi hermana y yo teníamos tanto miedo
que nos escondíamos debajo de la cama.
Y desde ahí oíamos
los cuerazos.
El llanto de mamá.
Pero después que él le pegaba, él salía al
patio a llorar.
Tú sabes, el trabajo de un almentrón.
Y llorábamos juntos.
Él me dijo que él
le pegaba porque no soportaba todos los
reclamos de ella.
Un día... Un día él...
Un día él se fue y quedó a buscar oro.
Lo intenté por mi mujer y por mis hijos, que es
todo lo que tengo en la vida.
Ahora voy a la cárcel.
Por indeseable.
Porque no tengo un papel que diga que soy como tú.
pueden hacerle eso a una gente.
¿Qué más? ¿Qué pasó con el tormento, hermano?
Me llegó un dinero buenísimo, loco.
La mala me preguntó por ti. ¿Y qué andas perdido? La ira del cachaco los tiene
malos.
Eso ya está listo.
Metieron a un venezolano en su puesto.
Aquí hay mucha hambre para estar dándole trabajo a los extranjeros.
No jodas.
Él es lo único que tengo.
Nosotros dos somos así como... como hermanos.
Si tú quisieras, podrías ayudarlo.
Es que me importa la suerte de ese tipo.
Cuando llegué a la zona estaba solo.
Perdido.
Y gracias a él pude vivir.
Y aceptar que soy un animal de trabajo.
Sin más alternativa que el ron, las putas.
Y tú me tienes que ayudar.
Ustedes lo comparten todo, ¿no?
Te guarda los secretos.
Te hace la vigilancia cuando violas mujeres.
Eso fue un arrebato.
Una locura.
Ni yo mismo sé lo que me pasó.
Pero no tuvo nada que ver, la culpa fue toda mía.
Por mí lo pueden aplastar.
Y de ti, pues, no me debes nada.
Que de lo anterior ya me lo estás pagando.
Ando bien.
Vamos adentro.
Si deportan al cachaco no me vuelves a ver más.
Me voy para Colombia con él, ¿entendiste?
¿Y tú qué te has creído?
¿Qué coño te has creído tú?
¿Tú crees que tú me engañas a mí con tus trajecitos y con tu carro?
Para mí tú eres una zorra.
Una puta cualquiera.
¡Hichita!
¡Juan! ¡Juan!
¡Juan!
¡Dame un
beso
a tus hijos!
En la raya me salvé.
La empresa me reclamó, gato.
Por fin te pude conocer.
Eres muy famosa.
Todas las mujeres de los gerentes hierven de envidia cuando te nombran.
Te llevaste al pez mayor.
No elegiste mal.
Tiene unas piernas y un cuerpo sensacional.
No elegiste mal.
Todas te tienen envidia.
Pero todas cambiarían sus apellidos por tu belleza.
Así sus maridos no tendrían que irse de puta.
María Antonia, por favor, ya estás pasada de tragos. Tú cállate.
¿Tú crees que si yo hubiera sido como ella me hubiese casado contigo que no
nadie cuando te conocí?
Este es un pueblo minero.
Aquí todo el mundo quiere trepar.
Tú no eres ni la primera ni la última querida que llega a ser la única.
Te hablo con envidia.
Pero no tengo nada contra ti.
Vamos.
Fondo blanco.
¿Quieres bailar?
Anda, vamos.
Gracias.
No. No quiero. Déjame.
Me siento mal.
Que te va a hacer tarde.
No, mano, yo no voy a trabajar hoy.
Si te pregunta por mí, le dice que mi mamá está enferma, ¿ok?
Tú lo que estás esperando es que esa mujer aparezca, ¿no?
¿Por qué me haces eso?
Ojo por ojo, diente por diente.
Gracias por ayudarme con el cachaco.
Lo salvaste.
No lo hice por él.
Lo hice por ti.
¿Y por qué aquí?
¿No te gusta?
Es el sitio para estar con un tipo como tú.
Sucio.
Abandonado.
Huele mal.
A ti no te importó nada, ¿verdad?
Lo que me gusta de ti es que no eres nadie.
Un miserable.
Un pobre diablo.
Yo quiero degradarme contigo.
Envilicerme.
Soy tan infeliz con el lujo.
No sería capaz de abandonarme.
Dime.
Yo no sé quién eres.
¿Qué quieres de mí?
A mí no me gusta que me tomen por un chulo.
Yo prefiero pagar a que me paguen.
Y en esta zona lo que sobran son putas.
Esta fue la última vez.
Se acabó.
Dime lo que quieras, pero no me hagas esto. ¡Tu amor me está envenenando!
Yo no quiero amar a nadie.
No puedo permitir.
Yo no puedo aceptar mi amor por ti.
Yo he pagado con la vida todo lo que tengo. Yo no... Yo no voy
a perder.
Tú no puedes entenderlo.
Nada conoces de mí.
Lo nuestro es imposible. Es imposible.
Por favor, olvídate de mí.
No pasó nada.
Yo no existo.
Sálvate de mí.
No.
No te olvides de esto.
No puedo.
No puedo.
Se acabó.
Se acabó.
Ed.
Ed, por favor.
Borrarte o dejarte.
Ni quiero perderte. O dejar de adorarte.
Solo tú.
Ven lo que existe.
Mi cuerpo y mi mente.
Con tu maldad.
¿Qué pasa, gato?
¿Andas de cate ese guayabo con una de las muchachas?
Anda que yo te pago ese polvo.
Y cuatro condones, por si acaso.
Si fuera por mal de amores, ¿dónde estaría yo?
Maldita sea, madama.
A nadie más que a mí se le ocurre enamorarme de una mujer que... que coño,
siquiera le sé el nombre.
Es que nadie antes me había metido aquí.
Sí huele, coño, huele.
Venga acá, Herminio. Sí.
Pon ahí la B36, que esa nunca falla.
Sí, madama.
Yo te lo dije, gato.
Yo te lo dije.
Cuídate de las mujeres.
En el fondo todas somos unas perdidas.
Y cuando un tipo se enamora y baja la guardia, ahí mismo hacemos lo que nos da
la gana.
Que cuando un hombre se enamora se vuelve mujer.
Es bonito, mi gato.
Es bonito enamorarse.
Ya, ya, ya.
No me dé vergüenza que me lo vean enamorado.
Está rozando el infierno, cachaco.
Se quiere vengar de mí.
Me enamoró con puro seme dulce.
No ha venido por aquí.
La que vino conmigo el otro día.
La del 19.
¿De qué me estás hablando?
Aquí viene mucha gente. Yo a ti nunca te he visto.
Siempre te quedas callado.
Yo no entiendo, no entiendo por qué tú no haces nada para sacarme de eso.
Que soy tu mujer, soy tu mujer, no soy ninguna amiguita de turno de esas que tú
tenías antes, ¿no?
¡Pero contéstame, chico!
¿No me vas a contestar?
Fuiste tú la que se empeñó en ir a esa reunión.
No es la primera vez que tus amigos me humillan delante de ti, ¿no?
¿Por qué me provocó sacar los ojos?
Ya está bueno, cálmate.
No sé por qué ese infeliz se burló de ti.
Te acostabas con él cuando eras su secretaria.
Marco, él simplemente me invitó a salir. No, no quiero saber nada.
Tú eres la única persona que me ha respetado.
Los demás solo me usaban.
Yo no sé.
No sé lo que quiero.
Estoy confundida.
Nos estamos haciendo mucho daño.
Lo mejor sería separarnos.
Sé que siempre la odiaste.
Lo siento por ti, Marcos.
Solo eso.
Solo lo siento por ti.
Tú eres el único ser querido que me queda.
Pase lo que pase, nunca te voy a dejar.
Esa mujer es mi perdición.
Ya van a llegar Marisa y los niños.
Todo nos estaba saliendo tan bien antes de que esta tipa nos malograra la vida.
Mira como te tiene.
Y me encanta este dolor de amor.
Me encanta.
Me siento como si estuviera más vivo, cachaco.
Más vivo.
Yo la voy a encontrar.
Tú vas a ver que yo lo voy a encontrar.
Gato.
Quítatela de encima.
Yo sé que eso cuesta.
Pero tú lo puedes conseguir, gato.
Tú lo puedes conseguir, gato. Chino, déjame.
Gato. Coño, déjame.
Gato.
Gato, ven.
Él no está.
No vino a dormir anoche. Mire,
por favor.
No lo busque más, ¿sí?
Vivíamos muy bien antes de que usted apareciera.
No se meta en lo que no es su problema.
¿Cuándo regresa?
Ya se lo dije.
No vino a dormir.
¡Gato! ¡Gato, no vayas! ¡Gato!
¡Gato, no vayas!
¡Gato!
¡Gato! Te van a desgraciar.
Vámonos.
Gato, no dejes que te humillen.
Por mí, porque te amo.
Gracias.
¡Ponerías por mí!
Mira, pero eso no.
Si tú eres el mal, sacrificame a mí.
No me pides que mate a un ser inocente.
condiciones. La cabeza de tu ser más querido.
Si amas la sangre, sacrificame a mí.
Sacrificame a mí.
No me hagas convertir en el asesino de un ser, de un hombre lleno
de esperanza.
Eso es lo que te lleva, si tarde o temprano muere.
¿Sabes qué?
Voy a hacer una fiestecita para inaugurar la casa.
Quiero que Marisa vaya conociendo a la gente.
Pero no quiero que te vea así.
Yo siempre le he dicho que... que eres pura risa.
Olvídate de esa mujer.
Consíguete una bien buena, con un culote bien grande como a ti te gusten.
De esas abundan.
¡No, no!
¡Que me perdonen, tío!
Mi madre.
Mi madre creada. Mi madre.
No te equivocaste, mi amor.
No te equivocaste.
Yo me quería vengar.
¿Qué hiciste?
Al principio me dabas asco.
Tu amor me repugnaba, pero ya no es así.
Mentira. Yo estoy enamorada de ti, te amo.
Mentira, mentira, mentira.
Tú siempre me has despreciado.
Mira, ya no me importa. Ya no me importa que sepas cómo me llamo.
No me importa que sepas quién soy.
No digas nada.
No digas nada.
No digas nada.
No quiero saber nada de ti.
De tu nombre.
No.
No. No.
Nada. No quiero saber nada de ti.
Nunca más. No me importa.
Que me iba a enamorar un pedazo de vaina.
Yo no te quiero perder.
Tú ganaste, tú ganaste. Yo no te quiero perder.
Yo sé que tú me amas, pero tienes miedo de reconocerlo.
¡No me dejes!
¡No me dejes!
¿A dónde vas? ¡No me dejes!
A mí mis amigos me dicen gato porque... porque tengo los ojitos así rayados.
Tú eres linda.
Yo te quiero tanto.
Dime cómo te llamas, por favor.
¿Cómo te llamas?
Por favor.
Por favor.
por favor.
No puedo olvidarte, adorarte o dejarte.
Ni quiero perderte o dejar de adorarte.
Solo tú.
Ven lo que existe.
Mi cuerpo y mi mente.
Con tu maldad.
Fuiste mía.
Y abra el aire.
¿Dónde estabas?
Puedo olvidarte, borrarte o dejarte.
Y quiero perderte o dejar de adorarte.
Una vez más.
La vida me enseña que amar no es perderla.
Una vez más.
Te quería y no te conocí.
Poseído.
Estoy enloquecido.
Fuiste mía y abrazaba el aire.
¿Dónde estabas?
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