All language subtitles for The Day Everything Changed 2024 1080p DSNP WEB-DL AAC2.0 H 264-playWEB

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Original subtitles

Sigo a sus órdenes.

Qué espanto.

- ¿Cuánto es? - ¿Para qué quieres saber?

Para darte la mitad.

Quedamos que yo invitaba.

¿Puedo poner la propina?

Va.

¿Nos vamos?

- Hola. - Buenas noches.

- Buenas noches. - Permíteme.

Serían 370 pesos.

Y este.

385.

¿Cuánto te falta?

- Te doy tu cambio. - Si.

¿Tienes cincuenta?

Si.

- Aquí tienes. - Gracias.

Treinta y cinco, cuarenta y cinco.

- ¿Aquí le podemos dejar la propina? - Cuarenta...

- Claro, claro. - Y este también.

Sesenta.

Sesenta y uno.

Sesenta y dos.

No, sesenta y cinco.

No, sesenta y dos.

- Eran quince pesos. - Me diste dos.

- ¡No! - Te juro que me tranzó.

No te tranzó. A ver.

- ¿Cuánto era? - Eran quince pesos.

- Y te dio doce. - ¡Doce! Tres pesos menos.

Tú me dijiste, "Toma, cinco. "

Eran doce. Eran dos pesos.

Yo confié en él.

En todo caso, pobre de la mesera.

Porque a ella es a la que le van a dar la propina.

Entonces... hay que regresar.

¡No, no! No vas a regresar.

Hablamos con el gerente pasado mañana.

- ¡Él era el gerente! - Pues hablamos con él...

- pasado mañana. - Está bien.

- ¿No? - Bueno.

- ¿Quieres? - No, estoy lleno.

¡No comiste nada!

Me comí un kilo de arroz.

¡Claro que no!

- ¿Quieres? - Chiquito.

- No. - Chiquito.

Uno más grande.

¡Guácala!

¿Qué haces?

- ¿Qué? - Se me metió por la nariz.

Me hiciste fufurufo.

¿Qué es fufurufo?

Así mira.

No, no, no.

¡Fufurufo!

¿De dónde sacaste esa palabra? La inventaste.

Todo mundo la conoce.

Así.

Mira.

- No quiero fufurufo - Te voy a enseñar.

- Fufurufo. - El señor nos está viendo.

Perdón.

¡Mi amor!

Oye.

Aparte ahora tengo que comer por dos. ¿No?

Si por eso. Yo ya no quiero, come tú.

Estás todo lleno de migajas.

- ¿Quién fue la? - ¡Ah!

¿Quién fue la que qué?

- La culpable. - ¿De qué?

Es tu culpa.

Estoy de simple, ¿verdad?

No, no.

¡Fufurufo!

Ahora si me pasé.

- Está bien. - Perdóname.

Tranquilo cabrón.

- Súbela, súbela. - No, no, no.

- Aquí están las llaves... - ¿Ahí está qué cabrón?

¿Quién te preguntó? Súbete.

Súbete cabrón.

Súbete como si nada.

Arráncate cabrón.

Arráncate.

Prende las luces cabrón.

Tu cartera y el teléfono.

¡Tú cartera y el teléfono!

- Tranquilo. - El teléfono.

Todo bien y no va a pasar nada.

Mirada al piso pendeja. ¿Tú qué?

Apúntale cabrón.

¡Abajo!

- ¡Le estoy apuntando! - No mames.

¡Su bolsa, su bolsa!

Aquí vuelta a la derecha.

Que la verga.

¿Qué? El pinche teléfono.

- Lo traigo en mi pantalón. - Que no me veas cabrón.

- Sácaselo. - Atrás.

¡Sácaselo rápido!

¡Puta madre! Apúntale.

¡Levántate!

Esta por acá, ¿verdad?

Reloj, pulsera, anillos...

Mi reloj.

A mí ni me veas.

Se me va a salir un pinche plomazo.

¿Es patrulla?

Párate ahí.

Apágalo.

¿Cuál es la clave de esta?

3-2-9-1.

¿Te la aprendiste? Ahora te bajas tú.

3-2-9-1, ¿ok?

¿La tienes?

Toma. Llévate a este cabrón.

Para que saque de todas.

Te los pones antes de bajar.

¡Póntelos! No seas maricón.

- También les puedo dar mis claves... - Cabrón.

Dile que aquí el que manda soy yo.

Mario, por favor hazle caso.

Si, sí. Perdón. Yo me bajo.

Rápido cabrón.

¡Camina!

No voltees.

Ya. En chinga.

Vas.

Ahora esta.

3-2-9-1.

Listo.

Vámonos.

- Camina normal. - Si.

- ¿Chingón? - Sí.

Órale, súbanse en chinga. Te toca adelante.

¡Súbete ya!

- Tú maneja. - Ok.

Que rico hueles.

Dile por dónde.

Te vas a ir por toda la avenida,

y yo te digo por dónde das vuelta.

No voltees. No voltees.

¿Cuántos kilómetros tiene?

Ochenta y cinco mil.

A huevo.

¿De qué año es?

¿De qué año es?

- Tiene siete años. - Por favor...

- A toda madre. - Por favor...

Ya cálmate.

- Déjala. - No, no.

Cállate.

Por favor déjala. Yo me voy con ustedes.

¡No, no, no!

Cállame a ese pendejo o me lo voy a chingar.

Por favor.

- No, no, no, por favor. - Concentrate en el camino.

- No voltees. No voltees - Por favor, no.

- Ya déjala, enserio... - No, no, no.

- No, no, no. - ¿O qué?

No, no, por favor, no.

- No, por favor. - ¡Güey!

- ¡Ya güey! - ¿O qué?

- Neta, ¡Rayo! - ¡No mames pendejo!

- No mames ¿qué... - ¡Cállate ya!

¡Puta madre cállate!

¡Desabróchatelos!

- No, güey. - No mames, ¡ya cállate!

¡No, no!

Ya güey, ya...

¡Mario! ¡No!

- ¿Qué hiciste cabrón? - ¡Ah!

- ¡No, no, no, no! - ¿Qué hiciste?

- Mátala. - ¿Qué?

¡No, no, no!

Tienes que matarla cabrón.

Si no la matas nos cargan.

- Mátala. - Déjala.

- ¡Mátala! - Déjala, ¡vámonos!

Mátala cabrón. Tú la matas.

Mátala güey, si no nos va a cargar la verga a los dos.

¡Mátala! ¡Ya, ya!

¡Vas!

Mierda.

Vámonos a la verga.

Bájate cabrón.

Me vale verga. Te quedas cabrón. ¡Bájate!

¡Bájate cabrón!

Mierda...

Hola, buenos días.

- Buenos días - Soy Rufino.

Entré hoy a penas.

Mario.

Bueno pues, buen día.

¿Son desplazadores?

Sí.

Pobre señor.

Nos vemos mañana.

¿Se le ofrece algo más?

La cuenta, por favor.

Que tenga linda noche.

Gracias.

240, por favor.

- Ahorita le doy su cambio. - Así déjelo.

Gracias.

¡Dame la lana, pendejo!

¡Rápido!

Aquí está, aquí está.

Estoy buscando a un tipo que tiene un Cristo tatuado en la mano.

¿Conoces a alguien que le digan Rayo?

Como hay cajeros donde hay más incidencias de robo, ¿verdad?

Por eso digo que tienen que poner más vigilancia.

Sino...

Oye...

Oigo.

¿Te acuerdas de RoboCop?

El pastor alemán ¿no?

Si.

Lo llevaron ayer.

Otra vez no quiere comer.

¡No me digas! ¿Cuántos días lleva?

Tres.

Pero no entiendo por qué.

Su familia lo cuida.

Lo quieren mucho.

Está sano.

Pues sí...

Gracias.

¿Sabes?

Yo creo que más bien ya sabe que si no come lo llevan contigo.

- ¿Ah, sí? - Sí.

Es un perro inteligente.

No, espérame. Déjalo.

Se me olvidó el tocino.

¿Ana?

¿Ana?

Voy por café. ¿Te traigo uno?

Estoy bien, gracias.

- ¿Seguro? - Sí.

Con permiso. Con permiso.

¿Me puedes dejar en la esquina por favor?

- Cámara güey. - ¿Qué onda?

No mames, mi morrito ya gatea por todos lados.

- ¿Ya habla? - Nada más dice que nel.

Ya con eso.

¿Y tú qué Rayo? ¿Para cuando el otro?

No seas cabrón. A penas puedo con dos.

Pero tú vieja si quiere.

Cabrón quiere cinco.

No mames. Yo nada más puedo con uno.

¿Qué pedo jefe?

- ¿Cómo estás? - A toda madre y ¿usted?

Bien, bien.

Te me andabas tardando. Ya mi carnal se estaba desesperando.

Ya vi que a ti lo único que te importa es esto.

Llévatelo. Órale.

A chingar a su madre...

¿Qué pedo, vamos a seguirla al bar?

¿Tú jalas Trix?

- No, carnal. - ¡Vamos Trix!

- Cámara, te cortas. - El mudo lo regaña.

¿Si te dieron permiso?

Que si me dieron permiso cabrón.

¡Qué te van a andar dando permiso!

Si pudieran te tuvieran amarrado como puerco.

Me dieron permiso, no mames pinche Rayo.

Nada más porque estás drogado no te meto un vergazo.

- Llévale una florecita mejor. - ¿Cuál drogado?

- Asústame panteón. - Te quedaron chicos.

¡Doña Mary!

- ¿Qué pasó Rayito? - ¿Cómo está? Don Raúl.

Buenas noches.

- Buenas noches. - ¿Ya le llegaron los pollos?

Hasta el domingo.

¿Qué pasó? Ya ve cómo me trae.

- El domingo sin falta. - Pero me aparta dos.

- ¿Si? - ¡Gracias Doña Mary!

Vamos a la cantina cabrón. Ya.

No fuera puerco, eh. Ahí sí me invitas.

Te estoy invitando algo porque el pinche gordo no tira su cerveza.

Cállese perro. Métase.

¡Don Fausto!

Buenas

¿Qué le sirvo?

Agua.

Agua.

¿Botellita?

Si.

- Yo sí me chingo uno. - Pinche flaco.

Me traes dos taquitos...

Buenas noches.

Buenas noches.

Hasta luego.

Adiós.

¿Qué pedo güey?

- Nada. - Te rompo tu madre.

¿Qué?

Nada.

Rayo...

¿Te conozco o qué verga?

Si.

Tranquilo... Yo creo que me estás confundiendo con...

¡Ayuda!

¡Arturo!

¡Hijo de la chingada!

Denle en su madre pendejo.

¡Rómpele su madre!

¡Ya párale Rayo!

Te estoy diciendo que le pares cabrón.

Órale.

A la chingada.

Vámonos.

¡A la chingada! Tú también.

Órale.

Tú también cabrón.

¡Órale!

Váyanse a la chingada.

Cierra la puerta.

Escúchame bien.

Nadie se muere en mi cantina.

Ayúdame a moverlo.

Ve por Kevin.

Te vamos a sacar por la ventana.

Si vuelves por aquí. Yo te parto tu madre.

¿Me oíste?

¡Órale cabrón!

Abre la ventana.

Está pesado.

¿A ver? ¿Estás bien?

¿Te puedo ayudar?

No, no, no, tranquilo.

Solo te quiero ayudar.

A ver... ¡Niño, ven!

¡Ven! ¡Ayúdame!

- ¿Cómo te llamas? - Óscar.

Óscar, eh...

¿Has visto el sitio de taxis?

- Si - ¿Me ayudas a llamarle a uno?

- Si. - Gracias.

Ok.

A ver... ¡No, no, no!

Necesito que te mantengas aquí. ¿Si?

No te duermas.

Dime algo. ¿Cómo te llamas?

¿Cómo te llamas?

No te entiendo.

M... Mario.

Mario, ya viene alguien.

Necesito que te quedes aquí conmigo.

Dime, ¿en qué trabajas?

¿Mario? ¡Mario!

¡Ayuda por favor!

¡Mario! ¡Mario!

Ayuda, por favor.

- Híjole. - ¡Rápido, por favor!

No, señorita.

- ¿Qué? - En estas cosas no me meto.

¡No, no, no! ¡Es mi amigo!

Nos asaltaron. Y nos defendió.

¿Verdad chiquito?

Por favor, ayuda.

Bueno, vamos.

Ahí está.

¡Mario! ¡Ey!

Aquí conmigo ¡por favor!

Este...

El hospital más cercano es el que está en La Paz.

- Sí, ahí los pienso llevar. - Gracias.

¡Mario! ¡Respira! No te duermas.

¡Mario! ¡Mario!

¿Y cómo fue?

¿Qué?

El asalto.

Ah, este...

Pues, había unos muchachos borrachos...

y se pusieron violentos.

Mario...

Aquí está bien. ¡Aquí, aquí, aquí!

Señorita, ayuda por favor.

¿Qué pasó?

Ayuda por favor. Hay alguien muy herido.

- ¿Qué pasó? - ¡Córrale!

Buenas noches. ¿Me escucha?

¿Cree que vaya a estar bien?

¿Cómo se llama?

Tania.

Usted no, el paciente.

Eh, Mario.

Mario... ¡Camilla por favor!

- ¿Cuánto le debo? - Cincuenta.

Pero voy a tener que limpiar la sangre.

Mario, mi nombre es Ivana.

Soy doctora. Te vamos a bajar del coche.

Y te vamos a revisar. ¿Ok?

Ayúdenme a bajar al paciente.

Cuidado con cervicales.

Usted pase por acá.

Oiga, solo tengo cuarenta y cinco.

- Así déjelo... - Si.

Con cuidado. Usted viene conmigo.

No señorita. Yo no puedo...

Necesito que se calme y que me acompañe.

- Voy con oxímetro. - Oiga...

Mario, ¿me escucha?

Usted se queda aquí para datos del paciente.

- ¡No, no, no! - Ahorita regreso con usted.

- No, ¡yo no lo conozco! - Está saturando en 83.

- Frecuencia cardíaca. - ¡Oiga!

Preparen la sala de choque.

- ¡Oiga! - Venga conmigo, por favor.

Con cuidado.

Eso es.

Mario, ¿me escucha?

Vamos a hacer una valoración de todo su cuerpo.

Respire tranquilo.

No, no.

Siento crepitación en mandíbula.

La trae zafada.

Ya.

De milagro trae todos los dientes.

Esa parece una reconstrucción de un balazo.

Quedó chingona, la verdad.

Pupilas isométricas.

Traquea central.

Cortame aquí.

¡Rápido!

Clavícula y esternón íntegros.

Siento crepitación.

En costilla... Más de una costilla.

Necesitamos tomografía de tórax y de cráneo.

Suave y depresible.

Aquí va a necesitar suturación.

Ayúdame a lateralizar al paciente.

Todas estas cicatrices son de objetos punzocortantes.

¿Como que han asaltado mucho al amigo, no?

Bajamos.

Muy bien.

Mario, ¿me escucha?

Tuvo mucha suerte.

Fuera de unas costillas, no tiene nada más roto.

Vamos a realizar estudios para corroborar lesiones...

¡Ya! Vas.

Es que a penas es una cosita.

Si pero, ya vive.

Está bien.

Ok.

Eh...

Hola.

Espero que todo bien allá adentro.

Yo soy tu papá.

Y, te quiero mucho.

¿Cómo te sentiste?

Bien, me gustó.

No puedo creer que sea más chiquito que un dedo.

Hola.

¿Cómo te sientes?

¿Te acuerdas de mí?

Si.

No encontramos ningún contacto en tus pertenencias.

Me pidieron que me quedara.

- ¿Quieres que le llame a alguien? - No.

¿Seguro?

Bueno, pues entonces...

Déjame decirle a la doctora que ya despertaste.

Yo me tengo que ir.

Espérame.

¿Bueno?

¿Qué pasó?

Sí, ya se despertó.

¿Cómo?

Pásamela.

Hola mi amor.

¿Cómo?

Bueno. Pero te lavas los dientes.

Órale.

Oye...

Este... ¿Cómo?

No, si ya.

Margarita me va a ayudar.

Le va a dar de desayunar a la señora y la va a bañar.

Si. Eh... espérame.

Ahorita te marco. Adiós.

¿Qué haces? No.

¿Te cobraron algo?

¿Cómo?

¿Te cobraron?

800 pesos pero los tomé de tu cartera.

También me pidieron tu apellido...

no encontré ninguna identificación.

La agarré de un gafete de un banco.

Gracias.

Oye.

¿Qué te pasó?

No es importante.

¿Seguro no quieres que le llame a nadie?

No.

Si quieres... te puedes ir.

- Está bien. - Si, ya.

Pues que te mejores.

¡No! ¿Qué haces? Espérate. No te pares.

- A ver. - Me tengo que ir.

No, la doctora ahorita viene.

Me dijeron que no te podrías mover.

Aquí hay una silla.

Ahí está.

No.

- A ver... - Yo puedo.

No, a ver.

Te estoy viendo.

Oye.

¿Seguro que te quieres ir?

Sí.

Si.

Entonces te voy a ayudar.

A ver, espérame tantito.

Agárrate.

Agárrate tantito.

- No, no. Estoy bien. No, no. - Está frío afuera.

- No. - Espérate.

Qué bonita casa.

Ahí.

Detrás del coche rojo.

Ahí.

Ahí, ahí.

Por favor, espéreme.

No se vaya.

- Eh... - A ver, te ayudo.

Deja que te lleve. Yo le pago.

Ay, es que...

¿Puedo usar tu baño?

¡Gracias!

A ver.

Con cuidado.

¿Estás bien?

Ahí voy.

Una, dos...

Ya estás.

Pasa.

¡Eres veterinario!

- No. - ¿No?

No es mío.

Ah.

Eh...

Esa puerta.

A la izquierda.

Gracias.

¿Ella es la veterinaria?

¿Necesitas algo más?

Yo tengo mi refri igual.

¿Esto dónde es?

En el centro.

Ah, ya. Claro.

Tengo que descansar.

- Me voy. - No, espera.

Te doy para un taxi.

Ah, gracias.

Bueno...

- Que estés bien. - Tú también.

Tania, ¿verdad?

Gracias...

por todo.

Cuídate.

No. No.

¿Todavía te duele mucho?

Si...

Perdón.

Te dejo trabajar.

¡Qué bonita chamarra!

- No llores. - Hola.

- ¿Ya te lavaste las manos cabrón? - Ese güey ni se baña.

Vete a la verga... Ya lo hicieron llorar.

Ya está llorando.

¿Y de quién es la culpa?

Cámara pinche Yarda.

Ya me voy.

¿Cuándo sale Rayo en la moto?

¡Vete a la verga!

No sale.

No sale.

Ese cabrón ya no sale.

La mochila negra. ¿Qué traía?

El dinero y el perico que no se vendió

¿Los tipos que estaban afuera, trabajan con ustedes?

Pinche Rayo. Tenía razón.

¿De qué?

Ese güey... Ese güey...

¿Qué?

No... No...

¡No, no!

Así no. Así no por favor.

¡No!

¡Para, para, para! Por favor.

Por favor...

Cómo no, si traga más que yo.

Ya está más flaco.

No mames si yo ya estoy adelgazando.

Sí, claro.

¿Bueno?

No. No lo he visto.

¿Ya le preguntaste a su hermana?

Ok, cualquier cosa yo te hablo.

Cámara.

¿Qué pasó?

Víctor sigue desaparecido.

¿Crees que se lo chingaron?

Ese güey ha de haber regresado a la droga.

- ¿Tú haces esas mierdas? - No, ni madres.

Yo soy vieja escuela.

Pura chela y a la verga.

Nada más.

Mi tío me dijo que...

Tú tío te dijo madre. Vete para tu casa.

¿No ves que el perro es bien agresivo?

¿Quieres que me meta en un pedo?

- No mames. - Para tu casa.

- ¿Seguro? - Seguro.

Vale. Te veo mañana.

Cámara. Descansa.

Igual.

Ya llegué, jefe.

Puta madre...

¡Cállate cabrón!

¡Ya cállate! ¡Ya te di de comer!

Te acabo de dar de comer y no dejas de ladrar.

¿Qué quieres cabrón?

¡Cállate la puta verga!

¿Cuándo vuelven a distribuir?

¿Eh?

Si me ayudas, te pido una ambulancia.

Dime.

Mañana.

Hay un tipo que llega todas las noches a la vecindad.

Que siempre carga libros y una mochila. ¿Cómo se llama?

¿Cómo se llama?

Pe...

No, no.

¡Hijo!

¡Agua!

¿Hijo?

Agua.

Gracias.

Hola.

¿Le puede echar otra bola de helado?

Se le cobra como otro postre.

Así déjelo.

Mejor para mi salud.

- ¿Qué pasó? ¿Todo bien? - Todo bien.

No está en su casa.

Mierda. ¿Buscaste en casa de su jefa?

Márcale al gordo.

Márcale cabrón.

No mames. ¿Y el puto Víctor tampoco?

- Yo voy. - ¿Tú vas a dónde?

No contesta el cabrón.

¡Mierda!

- Métete a la chingada. - No.

¡Métete y cuida a tu tía!

¡Vámonos!

Esa madre güey.

Arturo y Víctor. ¡Donde estén encuéntrenlos!

¡Si no están mañana que le lleguen a la verga!

Mírame.

Mírame, cabrón.

¿Está usted bien?

Si.

¿Qué pasó?

Me chocó la moto.

Me bajé a ayudar.

Ah...

¿Venía usted solo?

- Sí. - ¿Cuántos eran en la moto?

Dos.

Ah... ¿Está usted lastimado?

No.

Apoyo central en la 25.

Tenemos por lo menos tres cincos y dos ochos.

¡Encárgate de los ochos!

Abusado con el aceite.

Explíqueme, ¿qué fue lo que pasó?

Se me acercaron mucho.

Creo que me querían asaltar. Se me cerraron.

Y chocamos.

Le juro que no fue mi culpa.

Tranquilo, tranquilo.

Tenemos que esperar a que lleguen los peritos.

Para saber qué pasó.

Que vengan los paramédicos y lo revisen.

Oficial...

¿Puedo hablar con usted?

Si.

Espéreme aquí.

¿Qué pasó?

Esto no fue un accidente.

¿En qué te basas o qué?

Véale la cara.

Este cabrón se la reventó.

No se mueva.

Vámonos, vámonos.

Recógete toda la mercancía.

Yo me encargo de ese güey.

Haz lo que yo te digo.

Ahora sí.

Voy a necesitar su licencia y tarjeta de circulación.

Pero aquí no. Vamos a su camioneta.

¿De dónde venía?

De una cena familiar.

¿Estuvo buena?

Sí.

¿Y a dónde iba?

A mi casa.

¿Conocía a los de la moto?

No.

¿Seguro?

Si.

Me tengo que ir Oficial.

Ayúdeme.

¿Por qué tanta prisa?

Por favor.

¿Seguro no los conocía?

No.

Enséñeme las manos.

Al revés.

¿No qué no?

¿Trae más feria?

Es todo lo que traigo.

Así, ni cómo ayudarlo.

Está bien.

¡Tranquilo!

¡No!

Oye.

¿Sabes qué? El otro día,

leí un artículo que dice que...

los cepillos eléctricos no son tan buenos.

Por eso no tenemos.

También leí que es mentira...

¡Hola Mario! ¿Cómo estás?

Este coche se me hacía conocido.

Buen día Tania.

¿Ya desayunaste?

Traigo fruta fresca.

Un plátano, una uva ¿algo?

- No, estoy bien - ¿Seguro?

¿Qué hora es?

Espérame.

Son las...

7 a. m.

Me tengo que ir a trabajar.

¿Cómo crees? Con esa cara te van a correr.

¿Por qué no mejor te bajas?

Te preparo unas quesadillas y te vas.

¡Ándale! ¿No me piensas abrir?

- ¿Puedo pasar a tu baño? - Claro.

Te la debo.

Ándale.

- ¿Estás bien? - Si.

- ¿Te ayudo? - Sí, por favor.

Muchas gracias.

¿Qué tal se duerme allá adentro?

Mi mamá era igual de metiche que yo.

Veo que vas muy bien.

Que gusto.

Me dieron un par de semanas de descanso.

Que buena onda.

Ojalá mis jefes fueran así.

¿A qué te dedicas?

Cuido a gente mayor.

Ah.

De hecho ¿te acuerdas de la última vez que nos vimos?

A la semana falleció.

La última persona a la que cuidaba.

Ya tenía 102 años.

Si.

Así que si sabes de algo o alguien...

- Algún trabajo, lo que sea. - Si, yo te digo.

Es acá.

¿Todo bien?

Creo que mejor me voy.

No. ¿Cómo crees?

No seas penoso.

Mira, comes, meas y te vas.

Eres más necio tú que mis jefes.

Pásale.

¡Hola vecina, buenos días!

¿Te gusta el melón?

Si.

¡Hola, buenos días!

¡Pato! Dile a tus papás que ya tenemos que desayunar.

Apurale que nos tenemos que ir a la escuela.

Escuela, escuela. Siempre escuela.

Aquí, Mario.

Déjala en el piso. Gracias.

¡Mi amor! Tenemos un invitado extra.

Aquí, gracias.

El baño está para acá.

¡Frida!

¿Cómo vas?

Hola.

- Hola - ¿Tú quién eres?

Mario.

Un maestro en mi escuela también se llama Mario.

¿Tú cómo te llamas?

- Frida. - ¿Y ella?

Pelitos

¿Qué te pasó aquí?

Me caí, hace mucho.

¿Te duele?

Si.

¿Quieres que te muestre mis juguetes?

No, no nada de juguetes.

Vénganse ya. Vamos a desayunar.

Mamá. ¿Sabías que Mario se llama igualito que mi maestro?

- Sí, ya se. - Vamos a desayunar.

- Ahí está la fruta. - Gracias

- Vamos. - Siéntense.

Ven aquí.

Ella es amiga de todos.

Como su mamá.

No me molestes. ¿Dónde está?

Mira. ¿Te acuerdas de Mario?

El chico que te platiqué.

- Ven a saludar. - Mucho gusto.

A ver...

Mario, Pedro. Pedro, Mario.

Ah, la fruta.

- El tocino. - Si voy.

A ver...

Aquí. Siéntate Mario por favor.

- ¿Le sirves mi amor? - Si.

Gracias.

¡No, no! Con la mano no.

Aquí está el tenedor.

Gracias.

¿Te gusta el melón?

Ten.

¿Cielo?

Voy. Voy.

Gracias, perdón.

Ándale.

¿Te gusta el huevo con tocino?

- Si gracias. - Que bueno.

- Gracias amor. Así está bien. - ¿Así?

Con tocino.

Así está bien. Gracias.

Y el más rico.

Gracias, papi.

- Perdón, perdón, perdón. - ¡Buenos días!

Tu pinche hermano, Pedro...

se fue a Dios sabe dónde y no llegó...

¿Cómo que no llegó?

¿Los ayudo con algo?

No todo bien. Pero ¿cómo que no llegó?

Pues no llegó.

¡Pato! Por favor siéntate.

- Ya te lo he dicho varias veces. - Mi amor,

- no comas con la boca abierta. - Hola.

Sandra, mucho gusto.

Ah, perdón. No los presenté.

Mario, te presento a Sandra.

Sandra es la esposa del hermano de Pedro.

Él es Mario. El chico que te conté que golpearon.

Ah, claro. El amante.

Ay, ya vas a empezar.

- Por favor. - ¿Qué es un amante?

- Nada. - Es un amigo mi amor.

- Ah, ok. - Lo que pasa es que...

Como me desaparecí todo el día y no llegué...

me dijeron que me fui con un amante.

- Disculpa. Espero que no te asustes. - ¡No, no!

Mi amor, no. ¿A dónde vas?

- Los frijoles. ¿Nadie quiere? - No, no.

Nadie quiere frijoles.

¡Se me olvidó la oración! ¡La oración!

Acércate para la oración.

- Ok. - Siempre hacemos lo mismo.

Pero si acabamos de empezar.

No importa. Hazle caso a tu tía.

A ver, ya.

Diosito, te damos las gracias por este día y alimentos,

y también porque está Mario aquí con nosotros.

- Amén. - Amén.

No quiere.

No quiero comer. Me duele la panza.

Bueno, comes después.

Mario, ¿tú nos vas a contar el chisme mejor de lo que pasó?

Porque Tania no nos dijo bien.

No tienes que contar si no quieres.

Déjalo que él decida.

Pero si le incomoda, no...

No, está bien.

Vine a buscar a unos conocidos.

Me bajé donde hay una cantina.

Ah, la odiamos.

Siempre está llena de puros borrachos.

Ahí le dieron unos golpes a mi marido...

Sandra... Sandra...

¿Qué tiene?

Frida, el único que no es borracho es tú papá.

¿Qué es borracho?

Nada mi amor. Luego te cuento.

- Come bien. - Bueno y ¿entonces qué pasó?

Eh...

Se acercaron unos tipos.

Me pidieron mis tarjetas. Mis claves...

Se las di, y aún así me golpearon.

¿Cuántos eran?

Dos.

¿Estaban borrachos?

No, no creo.

Ya mi amor. Ya vámonos de aquí.

Mi amor. Saca mi celular de aquí.

Es Rayo. Seguro se le pasó la fiesta.

¿Tú crees que le pasó algo a Rayo?

No.

Se le pasó la fiesta.

- No, mi amor. No, no. - Ay, chiquita.

Me manda a buzón.

- Lo voy a ahorcar. - Mario, ¿por qué no estás comiendo?

Perdón Mario, por todo este relajo.

¿Tú a qué te dedicas?

Trabajo en un banco.

¿En una sucursal?

No, un área que supervisa cajeros.

Ah, que buena onda.

¿Por qué no le cuentas?

No seas penoso.

Pedro está acabando la prepa.

Dicen que ahí te dan trabajo pero necesitas el certificado.

Tengo un maestro que también se llama Mario.

- ¿Ya oíste a tu prima, Pato? - La escuela es aburrida.

¿Cómo ves a estos niños?

¿Tú tienes hijos?

- No. - No seas chismosa.

Ay, la chismosa eres tú.

- Es de familia. - Vete a lavar los dientes.

Córrele.

¿Y te gustaría?

No te tardes.

Eh... ya no.

Perdón. Te estamos bombardeando.

Mi amor. Vete a lavar los dientes.

Órale.

Con cuidado. No tardes.

Voy a checar que no se tarde.

- Si. - Mucho gusto Mario.

Ahorita te ayudo a recoger.

- Ahorita yo me encargo. - Adiós tía.

Adiós mi amor.

- Amor, yo creo me voy adelantando. - Si.

- ¿Y el sándwich de Frida? - Está en la mochila.

Puse el sándwich, un chocolate y un yogur.

Está todo listo.

- No te preocupes. - Lo checo.

- Ah, sí aquí está. - ¿Ya viste?

Sí. Aquí está todo.

Si yo lo puse.

Mi amor, apúrale.

¡Ya, voy!

Veo a la nueva supervisora. Te veo después.

Te amo.

Mario, te quedas en tu casa.

- Muchas gracias por venir. - Adiós papi.

Despídete bien.

Adiós.

Ya sabes dónde vivimos.

- Eres bienvenido. - Gracias.

¡Frida!

Adiós.

- ¡Vamos Frida! - ¿Vas a venir?

- Invítalo. - Estás invitado.

- Adiós. - Adiós.

¡Adiós lo siento!

- ¡Adiós! - ¡Pato!

¿Qué edad tiene tu hija?

Siete años.

Mi esposa...

estaba embarazada.

Tu hermano está muerto.

Levanta la cabeza y mírame.

Mírame.

¿Quién le disparó a mi esposa?

Fui yo.

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