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Lo que yo te diga. Cuando el balón viene de un jugador contrario, no puede ser
Osai. Eso lo sabe hasta mi chaval, que aún está con la tenda.
Naturalmente. Ese árbitro es un retrasado mental.
Pero vamos, como la pompa a un pino. ¿Eso o algo peor? Eh, oiga, sin empujar.
Ha sido sin querer.
Usted perdone. Ni perdone ni nada. Hay que tener cuidado.
Déjale. Ese tiene ganas de jalear.
Dos. Un de mi madre. Si tiene tanta prisa, coja un taxi.
Ya le he dicho que perdone. ¿Qué más quiere? Ya, ya, ya. Te digo.
Uno.
Me ha escrito ayer.
Está en Frankfurt.
Gana 300.
300 diarias. Una mano descarada. Y el tío Becerro sin pitar. ¿Y está rica? Sí,
hombre, sí.
Una chavala de bandera. ¿Y Ana? ¿Se marchó hace tres meses a Múnich? Sí, ya
ha casado, pero por la iglesia, no creas. No me digas. La chavala era de
bandera. ¿Ana?
¿Ana es quién?
El chaval de bandera.
¡No empujen! ¡Un momento!
¡No
me
dejan entrar o nos quedamos aquí todos!
¡Ustedes verán!
¡No dificulten!
En cuanto pueda me voy a Alemania. Chica, no sé qué quieres que te diga,
mí me parece que en Alemania no atan los perros con longaniza. No se trata de
eso. Se trata de que en Alemania los jornales son a nivel europeo. ¿Y eso qué
es? Pues ya lo dice la palabra, a nivel europeo.
Oiga, ¿usted sabe lo que quiere decir nivel europeo?
Sí, señorita, está claro. A nivel europeo, a la altura de Europa.
¿Y eso es bueno?
Usted dirá.
Lo que yo te decía, chica. Alemán, el paraíso.
¡Deprisa, Rufo!
Permite, permita.
¿Qué día tiene, Rufo? Era la tortuga de tropezar.
¿Qué te pasa, cansado?
¿Otra vez con siete minutos de retraso? No es culpa mía. Yo llevo aquí un cuarto
de hora.
Si no lo digo por ti, pero ya verás como yo también llevo tarde. Nos vemos.
Adiós.
Preparándose para la Olimpiada de México.
Otra vez tarde, como siempre.
Adiós, Luisita. Adiós, Lupe.
Hola, mi vida.
Hola, vida mía.
¿Cómo va todo, Luisita?
Muy bien, Pablito.
Pero agáchate un poco, que se está mirando don Tomás.
¿Has podido hablar con la jefa de personal?
Sí, hace un rato que la he visto. ¿Y qué?
De momento imposible. Hasta que no hagan una nueva estructuración del personal,
no se pueden cambiar los horarios. ¿Y cuándo será?
Pronto, dentro de tres meses.
¿Pronto? ¿Tres meses pronto?
Pero cálmate.
Pero no me quiero calmar.
Sí, que se está mirando don Tomás.
Luisita, yo no puedo aguantar más esta situación.
Yo quiero hablar con mi mujer cuando salgo del trabajo. Yo quiero tenerte a
lado a la hora de comer.
Yo quiero que cuando... Yo quiero que te des el bote y dejes tranquila a tu
mujer. De lo contrario tendré que dar parte de que boicoteas el trabajo.
Que yo... No se preocupe, don Tomás. Ya se marchaba. No se preocupe.
Aquí se viene a trabajar.
Las conversaciones en casa. ¿Qué más quisiera yo? ¿Por qué no cambias de
a mi mujer, eh? Eso son cosas de la sección de personal. Yo no sé nada.
sabe lo que no quiere.
¡Cállate! Vete a casa deprisa que se te va a enfriar la comida.
Se perdone, ya me voy.
¿Qué hay para comer?
Conejo con alioli.
Y dale con el ajo, pero otra vez el ajo, vida mía. Otra vez el ajo, es muy sano.
Eso es verdad. Para Ruma es como mano santo. Podré dar un beso a mi mujer,
Bueno, un besito y te largas. Que viene la censura. A ver qué dejamos para el
cine. Ya está bien, Pablito, ya está bien. Esto no es la casa campo.
Desgraciadamente es el metro. Adiós, vida mía. Adiós, mi vida.
Venga, el billete.
que te quiero mucho.
Perdóname que te haga comer otra vez comida a base de ajos. Lo hago por tu
Son muy sanos y gracias a ellos no has vuelto a tener reuma.
Sobre todo tú, mi vida, que tienes que andar tanto con las piernas al aire.
¡Ánimo, ánimo!
Te tienes que tomar todo el avioli.
Ten paciencia, mi vida.
Ya verás cómo todo se va a arreglar muy pronto.
El plan de desarrollo está en marcha. Y enseguida podremos ser un matrimonio
normal. Y hasta conseguiremos tener hijos.
¡Ya verás!
Hoy he hablado con mi prima.
El Felipe está en Düsseldorf. Y se ha colocado en la casa de España de
Dice que si queremos, él puede echarnos una mano en Alemania.
Yo no sé qué pensarás tú. Pero a mí eso de Alemania no me acaba de gustar.
Piénsatelo. Y nada más, mi vida. Hasta luego.
No fríes tú los platos, ya lo haré yo.
Ponte en la bufanda esta noche.
En la mesilla tienes bicarbonato por si te repiten los ajos.
Ten mucho cuidado mañana por la mañana, que eso que haces es muy peligroso.
El uniforme lo tienes bien planchado con todo en el maletín.
Muchos besos, mi vida. Te quiere tu Luisita.
Un taco. ¡Hijo de Inés!
¡No, no, no!
¡Chico! ¡Chico!
¡Chico!
¡Chico!
¡Chico!
¡Chico!
¡Chico! ¡Chico! ¡Chico!
¡Chico! ¡Chico!
¡Chico! ¡Chico! ¡Chico!
¡Chico!
Luisita, Luisita, mi vida, no me has visto.
Oiga, que la escalera no es para eso. Los besos en casa.
Es mi marido, quiere un severo libro de familia.
Vaya ustedes, estos matrimonios modernos. En mis tiempos estas cosas se
de otra manera.
Y a nosotros también nos gustaría hacerlo de otra manera. ¿Verdad, mi
Sí, mi Pablo.
Ay, pero vas a llegar tarde, son más de las diez. Luego Mariano se pone contigo
hecha una fiera.
Adiós, mi vida.
Que duermas bien.
Hasta nunca.
Adiós, bonito.
Cuídate mucho mañana, mi vida, que no tengo más que a ti en el mundo.
Dichosos los ojos.
Otra vez con 20 minutos de retraso. No hay derecho, Pablo. Me vas a hacer
mi empleo de por las noches. Sí, sí, tienes razón. La culpa ha sido de los
autobuses. He perdido el enlace entre el 14 y el 17.
Y luego el 21 ha venido con 3 minutos de retraso sobre su baremo de marcha. Y
eso es lo que nos ha partido por el eje. Esto es transporte de superficie, ya se
sabe. Estoy de cómodo. No, si palabras no te faltan. Pero es que cada día te
ocurre una cosa distinta. No sé, es el rigor de las desdichas.
Exactamente. ¿Sabes cómo me llaman en el barrio? No, ¿cómo?
El desgraciado.
¡Hombre, no será para tanto! ¡Lo que yo te diga, Mariano, el desgraciado! ¡El
desgraciado! ¡Hasta mañana!
¡Hasta mañana, desgraciado! Y a ver si llegas a punto, aunque solo sea una vez
en la vida. ¿En la vida? ¿Cuándo te he fallado yo?
¡Anda todos los días!
¡Todos los días! ¡Venga ya!
Este Mariano no aguanta un juego.
Querida visita, te quiero mucho.
Eso ya lo sabes, pero me gusta decírtelo todas las noches.
Quiero que sepas que este año que llevamos casados ha sido el más feliz de
vida.
A pesar de que solo hemos podido dormir juntos aquella semana que pasamos en el
monasterio de piedra. ¿Te acuerdas?
Tienes razón.
Lo de Alemania tampoco me hace mucha gracia.
Donde esté España...
De todas maneras, la posibilidad del Felipe siempre la podemos tener en
¿No te parece?
Lo importante es que nos queremos y que en cuanto haya un huequecito tenemos que
empezar a tener hijos.
Eso. En cuanto el primero empiece a andar, le voy a comprar un balón de
reglamento.
el árbitro es inocuable
¡Gracias!
Paso, paso, paso, paso, paso.
Estos extranjeros.
¿Habéis crucé por aquí a un árbitro? Por allí, dirección Arguelles. Gracias, por
allí. Adelante, por ahí. Hay que pararlo.
¿Pero qué pasa?
No nos queda más remedio.
¡Alemania! ¡Alemania!
Lo que tú digas, mi vida. ¡Alemania, pues Alemania! ¡Aleganés, pues Aleganés!
que tú digas, mi vida. No, no, Oleganés, no.
¡Alemania! ¡Alemania!
Señores pasajeros de Lufthansa con destino Frankfurt y Düsseldorf tengan la
bondad de pasar al control de pasaportes.
Lufthansa passengers flying to Frankfurt and Düsseldorf
¡Ven por aquí!
¡Es a nosotros!
¡Sube arriba!
¡Arriba! ¡No, es que da la vuelta!
¡Que por aquí también sube!
¡Ven! ¡Yo voy mejor por aquí!
¡Se nota que no llevas tú las maletas!
¡Prepárense!
Pasajeros de Lufthansa con destino Frankfurt y Düsseldorf.
Pasajeros nacionales. ¡Nosotros!
Al mostrador de Lufthansa urgentemente.
Salida de Lufthansa.
Vuelo número 351 con destino Frankfurt y Düsseldorf.
Embarquen por favor puerta número 6.
Lufthansa anuncia el despliegue número 3.
Las tarjetas de embarque, señora. Estas maletas al otro lado, señores, por
favor. Aquí. ¿A qué? Al peso, aquí.
¿Dónde estaban ustedes? ¿Dónde pasaron?
Con deprisa.
Y un momento. Con deprisa.
Gracias. Gracias.
Gracias.
¿Qué pasaba a ustedes?
Que no encontrábamos el avión. A ver, la tarjeta de embarque. Estas, estas.
Son estas.
Aquí tiene. Está bien, está bien. Pase, pase.
de Madrid a Frankfurt volaremos a una altura de 10 .000 metros y la duración
vuelo será de 2 horas 15 minutos a partir del momento de despegue por favor
aprochense los cinturones y no fumen durante el despegue gracias
Si vamos a volver ricos.
Podríamos haber ido en tren.
Perdemos tiempo. Y el tiempo es oro.
Qué bonita es España.
Venga.
Salimos.
¡Buenos días, señoras y señores!
¡Buenos días, señoras y
señores!
Mira lejos, Felipe.
No, no.
Anda, pasa.
¿Felipe? Que ahora le veremos, todo se andará.
Coge esa.
Bueno.
¿Dónde? ¿Dónde?
Por aquí.
Cállate.
Cállate.
Áchalo unos ojos.
Esto es un río, vida mía, y no es Manzanares.
Según se mire, según se mire.
Mira, aquí también hay palomas.
Sí, como en correos.
¡Qué pequeño es el mundo!
Sí, pequeño.
Pero hay que buscar a Felipe, anda.
Estoy cansadísima, no puedo más con los tacones.
Pero, mujer, yo también.
Me han dado mucho pabrito.
Bueno, espérate, que ya tiene que faltar poco. Ven, ven, ven por aquí, ven por
aquí. Pero no dices que estás cansada. Ay, sí, pero mira qué escaparate.
Ya, ya, pero vamos a lo nuestro.
Ay, ven, ven, ven.
Si ya tendremos tiempo, mujer.
Mira qué batidita soy.
Ya, ya.
Anda, vamos.
Pues sí, ya tenemos que estar llegando.
Además, como tampoco hay un guardia a quien preguntar, ¿tú ves algún guardia?
¿Ves, no ves? Aquí también hay socavones.
Pero los llamarán de otra manera.
¿O no?
Al fin en casa.
No hay como salir de casa para querer estar en casa, ¿verdad? Verdad.
Pero venga, vamos a ver a Felipe.
¿Qué
quieres?
Queríamos ver a Felipe Lobato.
¡Felipe! Felipe no está.
Marchó una semana hace.
¿Marchó dónde?
España. Encontró trabajo en Avilés.
Siderúrgica del INI. Buen sueldo.
Mejor que aquí.
Pronto yo ir con él.
España, paraíso para trabajador alemán.
¿Qué hacemos, Pablo?
No sé, mi vida, no sé.
Oiga, señor.
¿Qué podríamos hacer?
No sé.
¿Qué pensaban hacer con Felipe?
Nos iba a buscar trabajo.
Suban Secretaría Casa España, primer piso. Allí informarán.
Gracias, señor.
Muchas gracias.
Bien.
El caso de ustedes es difícil de resolver.
Lo siento.
Aquí todo el mundo viene con los contratos de trabajo resueltos.
Ustedes llegan en plan de francotiradores.
No sé, no sé.
Veré a ver si hay algo por ahí.
Hágalo usted por su madre, señor.
Tiene usted madre, ¿verdad? Sí, señora.
Tengo madre.
Vive en un pueblecito de Almería.
En cuanto ahorre para comprarme un Volkswagen, pienso ir por ella.
Señorita, las fichas, por favor. Sí, señor.
Bueno, vamos a ver.
Aquí hay algo.
Dos empleos. Uno de mujer y otro de hombre.
Uno en Múnich y otro en Hamburgo.
¡Uy, de Almería! Tenía usted que ser como andalucía nada, ¿verdad, Pablo?
Sí, mi vida, ya sabes cómo me gustan a mí las uvas de Almería, más que a
¿Y dónde ha dicho usted que son esos empleos?
Múnich... y Hamburgo.
¿Qué distancia hay de Muni a Hamburgo?
Unos 980 kilómetros, más o menos.
¿980 kilómetros? Mi vida, vámonos al metro. Por lo menos allí nos veíamos de
en cuando.
Aún no les he dicho lo que van a cobrar. Mejor es que no nos lo diga.
Mire, señor, nosotros nos hemos venido a Alemania porque hace un año que nos
hemos casado y en Madrid teníamos los horarios encontrados, ¿comprende?
Se trata de que nosotros queremos vivir juntos, comer juntos.
Dormir juntos.
¿Lo entiende? Sí, claro, lo entiendo. Menos mal. ¿Quiere usted algo para su
madre? Esperen.
Esperen un momento.
Siéntense, por favor.
Siéntense.
¿Ustedes son supersticiosos?
¿Nosotras? No, señor.
¿Verdad, Pablo?
No, no, señor.
Nosotros somos espíritus a nivel europeo del mismísimo mercado común. Entonces
aquí hay un puesto, dos puestos, de criados para todo.
¿Es en un sitio juntos?
Sí, señora. Es en casa del varón de Rosenthal.
Pues si es un empleo juntos, venga a la dirección.
Varón de Rosenthal.
Avenida de la Selva Negra.
510.
Düsseldorf.
Düsseldorf.
Gracias, muchas gracias. De nada, amigos. A mandar.
Que haya suerte.
Gracias. Usted nos manda.
Adiós. Adiós.
Adiós. Adiós. Adiós.
Vamos,
hombre. Auf Wiedersehen, rubia. Auf Wiedersehen.
Recuerdos a su madre. Muchas gracias.
Adiós. Adiós. A la suya también, rubia. Gracias.
Rosenthal.
Por favor, dirección
Freiland.
Menos mal, por lo menos son católicos.
Nosotros parecemos demonios.
Ah, mira, allí hay parada de taxis.
Vamos.
Vite.
¿Vosotros españoles? Sí, sí.
Españoles, sí, sí. ¿De Madrid? ¿De donde el Real Madrid?
Eso. Yo llevar, pero dinero antes.
Estos alemanes, qué judíos, ¿no?
Yo guerra de España, legión cóndor.
Yo guerra en desierto, África Korps con Rommel. Yo guerra en Rusia,
Stalingrado con Fompa Ulus.
Madre mía. Yo prisionero en Siberia con Stalin.
Esto no peor. God mediante.
Comen, subid.
Hemos llegado. Final trayecto. ¡Qué velocidad!
¿Y dónde está la casa?
Allá al fondo.
Cerca, demasiado cerca.
¡Qué hermoso!
Menos mal que es una noche estupenda.
¡Mollonita, estás más mona!
¡Tápate, tápate!
¡Vosotros, subir!
¡Vamos! ¿Nosotras? ¡Ya!
Llegamos. Abajo.
Selva Negra, 510, ¿estás aquí?
Ya, 510, Selva Negra.
Muy sano.
¿Cómo llueve, papito?
Más que cuando enterraron a Zafra. Más que cuando enterraron al bigote. Bien,
¿esto siempre será así de húmedo? No sé.
Pues yo lo encuentro muy acogedor, ¿verdad, mi vida?
Sí, vida mía.
Mejor es así que...
Son como Pili Pili.
Buenas noches. Ahí su hermano nos ha dicho... ¡Silencio!
Mi hermano soy yo.
¡Seguime!
Amén.
Los brazos.
No se preocupe, somos fuertes.
Delgaditos, pero fuertes.
Tendrán hambre.
España, pobre país.
No, no señor, no, no, no. Muchas gracias.
Tienen que tener hambre.
Mucha hambre.
Están muy delgados.
Vamos.
¿Quiere que le prepare algo especial?
¿Qué más quisiera yo? No puedo.
El estómago.
¿A quién te recuerda a ti este tío?
Al señor Pepe, el tabernero. No.
¿Al señor Antonio, el de la lechería?
Pues no sé, no caigo.
¿Es igual, igual?
¿Sabes que quién?
No.
Igual que Drácula. ¿Qué cosas tienes, Drácula?
¿Qué cosas dices, Pablito?
¿Dónde vas, idiota?
No sé.
Vete cerca de la cocina. Vigílalos, que no se escapen.
Díguesela a esas señoritas de la barra. ¿A cuál prefiere el señor?
A las dos del fondo. Ya.
¿Para ustedes?
Anda, pero si es el pesado de todas las noches. Bueno, le basta comernos con la
mirada. Se ha decidido. ¿Y quién es?
Un varón. La última vez que salí con un varón tuve que pagar la cena.
Que le den dos barcos. Hola, Frida.
Hola, Greta.
Hola.
¿Habéis visto qué tipo de gente es?
Me emplasma y sé bienvenido.
Conserva, es que asco.
Y además no caga.
¡Estúpido soy! Siempre me olvido de que soy vampiro y que por consiguiente no
puedo verme reflejado en los espejos. ¡Qué cosas, eh! ¡Qué mala suerte!
¡Señor varón!
¡Señor varón!
¡Señor varón!
Un litro de plasma sanguíneo. Que sea universal.
Ya. Rápido.
No nos moleste.
Sincero, boticario, tus plasmas son activos.
¡Deprisa, señor!
¡Que se está terminando la noche!
¡Que viene el sol!
¡Que viene Febo!
¡No se me desintegre, señor!
¡Vaya, Wolf! ¡Ya lo sé! ¡El vampiro soy yo!
Cuidado con el reuma. Que descanse el señor.
Buenos días, amor.
Hola, amor mío. Hola.
Qué a gusto se está aquí.
Qué buena gente son los alemanes.
Pablo, venga arriba.
Que ya están las alondras cantando.
Y tenemos mucho trabajo.
No es la alondra, amor mío. Es el ruisellado.
¿Pero dónde vas?
A un sitio.
Quédate un poquito más, mujer.
Pero si vamos a estar aquí mucho tiempo.
Por eso, si vamos a estar tanto tiempo.
¿Para qué esa prisa?
¡Uy! ¡Mira, mira! ¡Qué baño, madre!
¿Qué le pasa al baño?
¡Uy! ¿Qué le pasa?
Que es como el de Cleopatra, el bailo.
Bueno, déjate de películas históricas. Y ven a darme un besito, que me hace
mucha falta.
Y luego te levanta, que tenemos que trabajar para este señor tan bueno que
hecho posible que estemos juntos.
¿Vale? Vale.
Solo uno. ¿Lo juras? Sí.
¿Por quién lo juras? Por ti.
No es verdad, ángel de amor, que en esta apartada orilla más pura la luna brilla
y se respira mejor.
Cosa de amor.
Pero ahora levantarse.
¿Has visto qué pantaloncitos tan monos te tienes que poner?
Eso sí que no, pantaloncitos cortos no. Que cada vez que me los pongo se
acuerdan de mi madre. Me niego.
No digas tonterías. Tú tienes unas piernas muy preciosas.
Pero he dicho que no.
para todo el mundo.
Mejor, así me echarán una mano.
¿O es que crees que soy una motocar?
Trae, te ayudaré.
Torpe. ¿Y tu padre sigue bien?
El amable del amor hermoso.
¿Por dónde empezamos? Es igual. Está todo hecho un asquito.
Hay tanta guarrería y tanta humedad que no me extrañaría que crecieran setas.
Luisita.
No te lo decía yo.
Setas. Hablando del ruin de Roma por la arqueta Soma.
A lo mejor aquí se dedican a esto.
¿No es más mejor?
Buenas noches, señor.
Buenas noches, Wolf.
¿Qué coño tiene uno que comer?
Esto ya está, te falta mucho.
Nada, siéntate.
¿Qué es esto?
Huele bueno.
Y sabe mejor.
Bueno, bueno, ¿pero qué es? Sangrecilla, sangrecilla con cebollita.
¿Seguro? Claro, y bien fritita.
Oh, qué lástima, estaría mucho mejor cruda, ¿no cree?
¿Qué va?
Lo que está bueno crudo es esto.
Mujer varón. Se lo digo yo.
Tiene buen color. Color de sangre de toro.
Espléndido. Sí, señor. Sangría española bien cargadita. Resucita un muerto.
¿Quiere un vasito?
No sé.
Wolf.
Bueno, ¿más?
¡Calla, perro!
Mucho. Tranquilos, que hay para todo.
le suplica a su criada de rodillas, no te vayas, no te vayas, que eres mi
inspiración. Y la criada le dice, soy mi inspiración. Yo, sordo.
El bueno de Borges.
El bueno de Beethoven. Qué sordo era, tío.
Y ahora una copita de chinchón, baloncete.
Una copita de chinchón, pablece. Eso nunca viene mal.
¿Es muy digestivo? Sí, señor.
Oiga, balón. ¿Y usted por qué habla tan bien el español?
Eso es muy largo de explicar.
No lo entenderíais.
¿Por qué no?
Nosotros somos muy listos. Cuéntenos.
A mí me hicieron prisionero en Lepanto las huestes de don Juan de Austria.
Estuve en galeras cinco años hasta que me escapé.
Pasado el tiempo fui ayudante de Drake, el pirata de las Antillas.
El Caribe era mi casa.
¡Ay, mi cubita querida! ¡Ay, mi cubita querida!
¡Mambo!
Así aprendí el español.
Qué tiempos.
Ánimo, jefe. Un varón macho no debe llorar.
¿Qué le pasa a usted, señor varón?
Nada, amigos, nada.
Siento nostalgia de mi patria lejana.
¿De dónde es usted, si puede saberse?
De Hungría.
De la vieja Hungría querida. La tierra bañada por el viejo Danubio.
Nosotros sabemos una canción húngara preciosa.
¿Húngara? Húngara, húngara.
Ah, sí, sí.
Sírvase a acompañarnos, Arona.
¿Qué caña húngara? El señor varón. Las magiadas.
Que
se ha
pillado las colitas, el varón.
Los ángeles.
¡Va, sangre!
Respetado varón, ¡sangría, sangría!
No, sangre.
Es igual.
Marcha un litro de sangría de primera para el señor Barón. Rápido.
Mérate, Pablito, que el señor Barón se lo merece todo.
Ándate muy bien, señor Barón. Ah, no tiene importancia, querida. Sí, señor,
que me lo... Muy hermoso. ¿Qué? ¿Se lo digo yo? ¿Se lo digo yo?
Y no hay más.
Del sangrial a los labios de Herbaron.
No sea usted cochinete, señor Baroncete.
¿Sabe usted sardinitas del Danubio?
Tengo una vaga idea.
¿Qué es esto?
Póngame a Inglaterra.
Tengo hambre.
Five o 'clock plasma.
Gracias.
Mira a ver qué hay.
¿Aló?
Conferencia desde Dusseldorf.
¿Dusseldorf? ¿Qué quieren ahora?
¿Quién es?
El agregado militar en el castillo de su hermano.
Vamos a ver qué tripa se le ha roto a este hermano mío.
¡No!
¡No!
¡Dijose! ¡Los caballos!
Los caballos llevan el ojo tapado para poder acercarse al toro.
¡Gafas! ¡Qué varón este! ¡Ven dar!
¡Para no ver lo que se les viene encima!
Con la venia de un sí.
Empezamos toreándole de capa.
Suerte primera.
Entonces entran los picarones.
Que como su nombre indica, pican al toro.
¿Picar? En realidad, clavar. Le clavan al bicho un tanto así en el lomo.
¿Una vez? O tres, o cuatro, o siete, o nueve, o doce.
Depende de lo que aguante el toro. Lo cuentas mal. Y de lo que aguanten los
caballos. Ha habido caballos que con las tripitas fuera han seguido a pie firme
toda una corrida.
Y se acabó. ¡Qué va, hombre!
Ahora hay que clavar banderillas, tres pares, en todo lo alto.
Mira, mira, mira, va.
Y cuando el toro está bien castigado, la hora de la verdad.
Va por usted, el mejor varón de Rosenthal.
La espada en todo lo alto del morricio.
Y el descabello en el cerviquillo.
Para rematar, si hace falta.
¡Es una fiesta hermosa! ¿Dónde las haya? Y si todo ha ido bien, se le cortan las
orejas al bicho y el rabo.
Y hasta hay fenómenos que cortan la pata.
Español. Candinal.
Andinado varón, respetado jefe húngaro, querido varón, no se prive.
No seas pesado, que no te oye. Lo que necesita es aire.
¡Aire!
Eso que se lo he contado. Aunque si lo llega a ver, ya está.
¡Varón, no se prive!
¡Amo! ¡Amo!
¡No, Serata! ¡Su hermana! ¡La de Inglaterra! ¡Está ahí!
¿Qué? ¡Su hermana!
¡Mi madre!
¿Quién será? ¿Su madre o su hermana? Estoy hecha un lío.
Vamos arriba, tenemos que hablar.
Eres un enfermo, un degenerado, un vicioso. Y me vas a matar a disgusto.
perro maldito! ¡Cállate!
Pero si solo ha sido una vez. Es cierto, señora.
¡Silencio, perro!
No vas a quebrantar la ley, ni tú, ni tu sucio cómplice. Pero si yo, señora...
Menos mal que he venido aquí a poner los puntos sobre la...
¿No crees que deberíamos presentarnos? ¿Traerán equipaje? Un poco más tarde.
Tiempo habrá. Te estás afeminando, hermano del demonio. Y como continuemos
llegará un momento que hasta te gustarán los ajos.
Sí, sí, los ajos. Los ajos, sí.
Tienes que seguir con tu plan. Es bueno.
Sangre española. La más cálida, sangre más cálida de Europa.
Y nos vas a invitar.
¿Verdad, nena?
Ya no llamarán los señores cuando nos necesiten.
Hasta entonces nuestro sitio está en la cocina.
¿No te parecen demasiados dientes de ajos? No, señor.
Somos siete personas. y seguro que repiten.
¿Seguro? Muy gracioso.
Deja de criticar y vete a preguntar a los señores si quieren cenar.
No hace falta.
¡Gerbarón!
¿Qué? ¿Algún problema?
¿Podemos ayudarle? Pues cuente con nosotros.
No va a haber más remedio, hijita.
Pues fuera apenas.
Mira cómo se le alegran los ojillos.
Vale mucho.
Pues en cuanto pruebe esto, se le va a alegrar todo el cuerpo.
Bueno, bueno, solo como aperitivo. No puede molestarla.
Está bueno.
¿Qué es? ¿No lo adivina?
No, pero es genial.
No encuentra el gerbarón que sabe demasiado a... Quiero que lo adivine él.
Ni idea.
Es un plato típico español.
Paella. Frío, frío.
Como no sea gazpacho.
Empieza con A.
Lo caigo.
Sopas de ajo.
Te he dicho mil veces que abusas demasiado del ajo.
De momento nos hemos librado. ¿Qué cosas?
Yo vi una película de vampiros igualito, igualito que esto.
Sí la vimos juntos, pero hacíamos manitas, comíamos patatas y no estábamos
dentro. A mí me gustó. A mí me dio asco. Esos bichos asquerosos con los
colmillos afilados.
Me repuntan.
Creo que me he pasado un poco.
No son tan repugnantes.
Además, son como bonachones.
Y a los criados que trabajamos en los castillos, para estos bonos pibos tan
buenos, nos tienen simpatía, mucha simpatía. ¡Ah, simpatía! Fíjate de los
Dráculas y no corras. Que no son tan malos, mujer.
Te lo digo yo, que entiendo un rato largo.
Sangre española a punto de caramelo.
No hablas, puede ser una trampa. De día los vampiros son inofensivos, ¿no te
acuerdas? Anda, ayúdame, tenemos que salir de aquí.
De aquí y del país.
¿Qué importa eso?
Mira tu cruz.
Se me debió caer anoche.
¿Qué querrá este perro? No sé.
Todos juntos, como gitanos.
Pobrecito, está aterrado.
Hombre, es lo suyo.
A este perro solo le falta hablar.
Bueno, bonito, tranquilo tú, bonito.
Gracias, señora.
Gracias, señor.
No se asuste.
No hay tiempo.
No hay tiempo que perder.
Tenemos que destruirlos antes de que anochezca.
Cuando la luna salga de nuevo, será demasiado tarde. ¿Y por qué no nos vamos
seco?
Es inútil.
No se huye de los no muertos. ¡Ya, pues! ¡Haz caso al perro! Digo, a él. Sabe
más que nosotros.
Gracias. Gracias.
Vengan. Vengan.
Pense en las narices.
Volvo y Drácula Rosenzal.
La paz eterna para los no muertos y la tranquilidad para los humanos solo se
logrará clavando mientras luzca el sol.
una puntiaguda estaca de madera en el corazón y llenando su boca de
dientes de ajo hasta ahogarle... ¡Los ajos! ¡Los tengo en la cocina! ¡Voy a
buscarlos! ¡Dese prisa, señora! ¡La luna se acerca!
Mientras tanto nosotros iremos sacando punta unas estacas para clavárselas en
corazón.
¿Dónde hay estacas?
¿Y dónde hay estacas? ¿Te he dicho dónde hay estacas?
Aquí tiene que haber estacas.
para la muerte están organizados estos alemanes. ¡Qué país, Miguel Arena!
Gracias.
Ay, ay, ay.
Ay, ay, ay.
Ay, ay, ay.
Ay, ay, ay.
Ay, ay, ay. Ay, ay, ay.
Ay, ay, ay. Ay, ay, ay. Ay, ay, ay. Ay, ay, ay. Ay, ay, ay. Ay, ay, ay. Ay, ay,
ay.
Ay, ay, ay. Ay, ay, ay. Ay, ay, ay. Ay, ay, ay. Ay, ay, ay. Ay, ay, ay. Ay, ay,
ay. Ay, ay, ay. Ay, ay, ay. Ay, ay, ay. Ay, ay, ay. Ay, ay, ay. Ay, ay, ay.
Ay, ay, ay.
Ay, ay, ay. Ay, ay, ay. Ay, ay, ay. Ay, ay, ay. Ay, ay, ay. Ay, ay, ay.
Ay, ay, ay. Ay, ay, ay.
Ay, ay, ay.
Ay, ay, ay. Ay,
Cuando se despierte, verás lo que es bueno.
¡Adelante!
¡Adelante!
¡Adelante!
¿Quién me meterá en estos líos?
¡A los caballos! ¡Al coche de caballos!
¿Dónde van?
¡Vamos a España!
¡José, España!
¡Ya os cobré, ya os cobré!
¡Sigue un pajarito!
¡No es pajarito, es el varón!
¿Varón?
¡No se gasten! ¡No se gasten! ¡No adelantarán nada! ¡Nada puede con él!
¡Más deprisa!
¡Lo único que nos falta es pasar a los aviones!
¡Todo se enterará!
¡Volamos ya!
¡Sí! ¡Apriétense los cinturones!
¿A qué altura vamos?
¡A 15 .000 pies!
Más dura será la caída.
¡Mira, mira, oscureceos! ¡Ya veo España!
¡Aprendemos!
¡Mientras esté en marcha, él no puede atacarnos! ¡A España!
¡Ya pararé, ya pararé, ya pararé!
¡Ahora a qué velocidad vamos!
¡Estamos atravesando la barrera del sonido!
¡Estamos atravesando la barrera del sonido!
¡A lo por eso yo no oigo nada!
España. Dona neutral.
Paso normal.
¡España! ¡España! ¡No se bajen! ¡Es peligroso!
¡Atención, monsieur!
¡Señor al guardia! ¡Señor al guardia!
¡Ese! ¡Ese señor que nos quiere chupar la sangre!
¡Ese! ¡Vamos! ¡No será tanto! ¡La de aquí!
¡Detente, maldito varón!
¡Tendrás que pasar por encima de mi cadáver!
¡Traidor!
¡No! ¡No pasarás! ¡No, maldito varón! ¡No! ¡No pasarás! ¡No! ¡No!
¡No pasarás! ¡No! ¡No pasarás!
¡Ay, madre, qué patada!
¿Qué desea el señor?
Señor,
conferencia desde Hollywood.
Sí.
No. No, no, no.
Golfe está muy cansado.
No, no.
¿Quién es?
Metro -Goldwyn -Mayer.
¿Qué quieren? Un contrato para Golfe.
¿Cuánto dan?
¿Cuánto dan?
Millón de dólares.
No, corta. Ni hablar.
No interesa, corto.
haya obtenido tan alta distinción, ha llenado de sano gozo y limpio orgullo a
todos los corazones hispanos. Un portavoz católico ha afirmado con
que ya era hora de que un personaje elemental y sencillo aplastara
a 007, el odioso agente con bula para matar al prójimo y torpe arquetipo de
lo suciamente erótico, sádico y técnico que desgraciadamente... Señor,
conferencia desde Roma.
¡Qué pesados!
¿Sí? No.
No.
No, no.
Golf está muy cansado, ¿no? ¿Quién es?
Carlo Ponti.
He dicho que no. ¿Qué quiere Ponti? Una película con Sofía Loren para golf.
Ni hablar.
¿Quién ha dicho que no?
¿Quién? Sí, sí, sí, sí.
Con Sofía Loren.
Gratis, gratis. De balde. Gratis. Sí, sí.
Gratis.
Sí. Golf.
Eres el más grande.
Adiós.
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