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Original subtitles

UNA SERIE ORIGINAL DE NETFLIX

No puedo aguantar. Necesito ir, papá.

- Me detendré. - No, no quiero hacer en los arbustos.

Estamos muy lejos del pub,

- tendrás que hacerlo. - ¡Por favor, papá!

Está bien. Intenta pensar en otra cosa. Pregúntame algo.

- ¿Cómo qué? - Lo que tú quieras.

Bien. ¿Cómo duermes por las noches?

¿A qué te refieres?

El papá de Mark Wilson me lo preguntó.

Dijo que estafas a la gente, que vendes ventanas costosas y haces que se endeuden.

Pues la próxima vez que lo veas, dile que tu papá duerme muy bien

y que se vaya al infierno, idiota celoso.

¿En serio? Excelente.

En realidad, no digas eso.

¿Es verdad? ¿Haces que la gente se endeude?

Mira, Rob.

Vendo ventanas, y muchas malditas ventanas además,

a mucha gente de la ciudad.

No les apunto con un arma.

Ellos quieren comprármelas.

¿Pueden pagarlas? Probablemente no, pero,

hasta donde sé, no es ilegal venderle cosas a gente tonta

que no sabe si podrá pagarlas.

Creo que sí es ilegal.

Lo vi en televisión.

- ¿En serio? - Sí.

Papá, ¡debo ir ahora!

Bien, déjame detenerme.

¿Aquí? ¿Por qué te detienes aquí?

- Haz en ese seto. - Pero es popó.

No viene nadie, Rob. No te van a ver.

¿Con qué me limpio el trasero?

Toma.

REVISOR FISCAL ÚLTIMA ADVERTENCIA

Papá, ¿qué es esto?

Algo mejor que el papel de baño.

Estoy llegando a la base, Gremlin.

Pero vigila el tráfico por mí, te lo agradeceré mucho. Cambio.

Hay un Kojak con una Kodak en el paso elevado de la A13.

Gracias, Gremlin.

Hay orejas cerca, así que me despido por ahora, amigo.

Entendido. Cambio y fuera.

Helo aquí.

Un pícaro sin suerte.

- Buenos días, patito de hule. - Sí, muy bien.

Bien, hagámoslo correctamente.

¿Quién o qué es Gremlin?

Es un amigo.

- ¿Y realmente se llama Gremlin? - No.

Es un apodo. Es el alias de un radioaficionado.

¿Y cuál es el tuyo?

Buen intento.

Pero ahórratelo. Esto no me avergüenza.

Bien por ti. ¿Cuál es tu alias?

Hacedor de Viudas.

Soberbio.

- Entonces, ¿tienes un radio nuevo? - Obviamente.

Compré este equipo para el auto.

Tristar, doble ancho de banda, 48 canales

y una antena DV27 con base magnética. Básicamente, es un monstruo.

Lo dices como si debiera importarnos.

Pues debería.

Pronto se preguntarán cómo podían vivir sin una de estas linduras.

Además de jugar a los Dukes de Hazard, no se me ocurre ningún uso.

¿Pedir a la prosti que matarás en la siguiente parada?

- Dos usos. - Sí, sí.

Ríanse, tecnófobos.

- No te pongas así, Hacedor de Viudas. - ¡Vamos!

Tenía razón sobre una cosa,

no podíamos vivir sin una de esas linduras.

Así que compramos un radio barato,

lo instalamos en la oficina de Walshy y reclutamos a Carol,

quien además de ser la peor recepcionista en Gran Bretaña,

era una imitadora muy talentosa.

Inicio transmisión.

Aquí La Duende Sexy.

¿Alguien me escucha?

¿Lo hice bien?

Ahora, el radioaficionado promedio es hombre, vive con su mamá,

probablemente no conduce un camión y tampoco ha perdido su virginidad.

En cuanto ella llegó a las ondas hertzianas,

empezaron a pelear por su atención.

Te escucho, Duende Sexy.

- El Tuercas capta bien tu señal. - Tuercas.

¿Dónde has estado toda mi vida, Duende Sexy?

La Bestia te envía sus mejores deseos.

¿Quieres conocerme, Duende?

Oye, Duende, ignora a los perritos,

apaguemos esto y veámonos cara a cara.

No traigo pantalones.

Con el tiempo, el pez gordo picó.

Buenas tardes, Duende. Habla el Hacedor de Viudas.

Dame tu 10-20.

10-20... ubicación.

Hola, Hacedor de Viudas.

Me estoy acercando al centro de Chelmsford

- en autobús. - ¿Vas en autobús?

- ¡Carajo! - Estoy improvisando.

Yo conduzco el autobús.

Conduces un autobús.

Me gusta ese tipo de duende sexy.

Suenas peligroso, Hacedor de Viudas.

- ¿Disculpa? - Misterioso, no como un violador.

Después de una hora de coqueteos espantosos,

el Hacedor de Viudas reunió el valor para pedirle una cita a la Duende.

Tristar, 48 canales.

Doble ancho de banda.

Un equipo impresionante.

Me encantaría verlo.

Después de eso, podría mostrarte mi radio también.

Te enseñaré el mío, si me enseñas el tuyo.

Te echaré un ojo, si quieres.

- ¿Un ojo? - ¿Un ojo?

Quiere conocerte.

Lotería.

Es un alivio.

Creí que quería ver mi coso.

Sí, ¿por qué no, Hacedor de Viudas?

Acordaron verse esa noche en el parque Thorndon.

Aquí el Hacedor de Viudas, recibiendo en el lugar indicado.

Creo que ya te vi, Duende Sexy.

Hacedor de Viudas, te presento a la Duende Sexy.

Me da gusto verte, buen amigo.

Después de encender la mecha,

era hora de retroceder y disfrutar la pirotecnia.

¡Malnacidos!

Pero Fitzpatrick no explotó.

Hizo algo mucho peor.

¡Dios!

Mírenme.

Resulta que Fitzpatrick estaba viviendo un infierno en casa.

Se casó con su novia de toda la vida, Maureen, cuando tenía 18.

Pero con los años, engordó muchísimo a causa de una tiroides hipoactiva.

Eso y el comprender que debía vivir con Fitzpatrick

por el resto de su triste vida,

le provocó una depresión clínica y, más adelante,

optó por el abuso físico.

¿Por qué no les haces a todos un gran favor y te vas al infierno?

¡Anda, lárgate!

- ¡Vete al cobertizo, bastardo patético! - ¡Maureen!

- ¡Los vecinos! - ¡Pedazo de porquería!

Lo más cercano que tenía a una vida social éramos nosotros

y sus amigos idiotas de la banda ciudadana.

Inicio transmisión.

Habla el Hacedor de Viudas.

No puedo dejarla.

No tiene a nadie más.

Amigo, qué difícil.

Me siento terrible, Brian.

¿Puedo toquetearte tan siquiera, para disculparme?

¡Dios, Carol!

No, descuida.

Fue incómodo y raro.

Para ser honesto, había olvidado que era casado.

Y no sólo porque casi nunca mencionó a Tiroides en un año de amistad.

Más bien porque cuando le hacía regalitos al equipo,

él los tomaba como si estuviera poseído.

¡Sí!

¡Mamita!

Francamente, nos arruinaba la noche a todos.

Es de primera calidad.

Venderé más malditas ventanas la próxima semana.

En fin, después de la debacle,

debía aplacar a Fitzpatrick de la única forma que conocía.

Pero esta vez lo obligamos a realizar sus asquerosidades a puertas cerradas.

Es decir, en la oficina de Walshy.

¡Eso es!

Aun así, parecía que alguien se estaba apareando con un gorila,

pero fue mucho mejor que ver sus horribles muecas sexuales.

¡Sí, mujer!

El gran Brian necesita a una mujer. ¡Sí!

Por desgracia, el cambio de sede para su depravación

no pasó desapercibido.

¡Vincent, malnacido!

¡Sube!

Discúlpenme un minuto.

¡Cerdo asqueroso!

¡Tengo una reunión en 20 minutos y hay marcas de trasero en mi escritorio

y un condón entre la maldita basura!

Igual que el trasero que dejó su marca en el escritorio,

no me molestó el castigo por el bien de Fitzpatrick.

¿De quién es este trasero, por el amor de Dios?

Buenos días, Homo sapiens.

- Énfasis en el homo. - Muy innecesario.

Pronto, Fitzpatrick volvió a ser tan arrogante y antipático como siempre.

A eso le llamo gestión de empleados.

Y como ya había pagado la pena por el uso inapropiado de la oficina de Walshy,

¿por qué no cometer el crimen?

Ven aquí.

Espero que te cepilles los dientes antes de darle clases a mi hijo.

Eres increíble.

- ¿Le dices lo mismo a Sam? - Bien, aclaremos una cosa.

No menciones su nombre.

¿Qué? ¿Puedes hacer bromas sobre mi trabajo, pero ella es tema prohibido?

Hace 20 segundos, tenía el pito dentro de ti. Es demasiado pronto.

No armes un puto escándalo.

Entonces, ¿cuándo puedo mencionarla?

Dime las reglas.

¿Media hora después de coger?

¿Diez minutos después de chupártela?

¿Cinco si fue con el dedo?

De acuerdo.

Perdón por ser quisquilloso.

Pero no hables de dedos. Me excita.

No, no podemos. Llegaré tarde.

Aún debo preparar el salón de clases y

usar hilo dental.

- Hola, señorita Lyndsey. - Hola, señora Swan.

¿No debería estar en otro lado?

Tienen Educación Física esta tarde, así que

alargo la hora del almuerzo.

Habiendo dicho eso, debo irme. Adiós.

Sí, adiós.

Hola, preciosa.

- Qué encantadora sorpresa. - Quiero hablar contigo.

Arriba. Ahora.

Sí.

¿Qué hace ella aquí?

Vino a cortarse el pelo. ¿Tú qué crees?

Quería hablar con alguien sobre ventanas.

¿En su hora del almuerzo?

Es mejor que traer a todo el grupo en horas de escuela.

No te pases de pendejo.

A la vecina aburrida

le dio mucho puto gusto contarme que los vio por la ciudad juntos

y ahora esto.

Espero que no te la estés cogiendo.

¡Dios, Sam!

Cálmate. Ni siquiera sabía que era en serio.

Te aseguro que no me estoy cogiendo a la maestra de Robbie.

Si descubro que me mientes...

No te miento, nena. Mira, la llevé a su casa después del musical.

Una vez.

Ella me dijo que su mama quería una nueva terraza, así que entré.

Eso fue todo. Quería conseguir al cliente.

Pues piensa en las interpretaciones,

antes de recorrer la ciudad

con la maestra joven y bonita de nuestro hijo.

¿La señorita Lyndsey? ¿Bonita?

No lo había notado.

- Eres un idiota. - Ven aquí.

- Un segundo. - Está bien.

Sí.

Vince, hay una mujer en la línea que dice ser la editora del diario local.

- Quiere hablar contigo. - Será mejor que me la pases.

Habla Vincent Swan.

- Hola, señor Swan. - Por favor, llámeme Vincent.

Adivinen qué diablillo apuesto y con labia

fue nominado a un prestigioso reconocimiento empresarial.

La editora del Essex Chronicle me acaba de dar la noticia por teléfono.

Sabios como son, sus lectores me nominaron a Empresario del Año .

Siempre me he enorgullecido de llevarme bien con los clientes, pero esto...

Bueno, es un honor.

Debería asistir a la ceremonia de premiación que es este mes.

- Cada entrada cuesta 100 libras... - Pues reservaremos una mesa entera.

Quería que todo el equipo fuera testigo de mi mejor momento.

Hasta invité a la esposa infeliz de Fitzpatrick.

Trae a Tiroides. Le vendría bien salir un poco.

- ¿Te refieres a Maureen? - Sí. Perdón, Maureen.

Esta morada palaciega es la casa que Vincent Swan pagó.

Por desgracia, le pertenece a Walshy.

Irónicamente, mientras más dinero gano para él,

menos tiempo pasa trabajando.

Walshy, viejo amigo.

No pueden ser buenas noticias.

Tony fue tan generoso como siempre.

- ¡Tonterías! - Tan solo por publicidad valdrá la pena.

¡Por favor! La publicidad es gratuita. Ya me conseguiste eso.

Lo que me estás pidiendo es que desembolse 800 libras en una cena

para verte actuar como un engreído insoportable.

- No. - Si eso piensas,

pagaré yo mismo por la mesa, cabrón tacaño.

¡Cierra la reja cuando salgas!

NOMINADO A EMPRESARIO DEL AÑO

Las próximas semanas me aseguré de que el mayor número de personas

supiera de mi logro inminente.

Hasta gasté otras 500 libras en este sutil publirreportaje.

VINCENT SWAN UNA HISTORIA DE ÉXITO

Que tenga un hermoso día. No, no, no. El placer fue todo mío.

Bien, gracias.

Luces como ese gato al que le lamieron las bolas.

Era la editora del Chronicle .

Dijo que no sería mala idea el preparar un discurso.

¿Qué tal:

"Queridos dementes a cargo de la votación,

gracias por perder la razón en conjunto"?

Parece que ya ganaste, jefe.

Sin lugar a dudas.

UNA SEMANA DESPUÉS

Mi gran noche llegó.

La cena de los Premios Essex Prestige.

Aunque viendo a los asistentes,

podrían pensar que era una convención de gente aburrida y fea.

Por todos lados había esperpentos:

hombres gordos y sudorosos con peinados feos, trajes horribles

y esposas de aspecto cansado.

Con una notable excepción:

Sam lucía totalmente despampanante.

Como una estrella de Hollywood de los 50.

Una estrella de cine que accidentalmente había terminado en un humilde salón

para eventos de Essex.

Es sensacional, ¿no?

Me excita saber que todos ellos se arrastrarían desnudos por vidrios rotos

con excremento de leproso para oler los testículos sudorosos del hombre

que duerme con ella todas las noches.

Vincent Swan.

¿A quién sobornaste para que te invitaran?

A nadie, como descubrirás más tarde.

¿Conoces a mi bella esposa Sam?

Es un placer. Estoy buscando, pero no veo un bastón.

Recuperé la vista un año después de que nos casamos,

pero era demasiado tarde.

¿Cómo se conocen ustedes dos?

Jugamos golf juntos.

Vincent me pidió un empleo, pero no estaba a la altura.

Como tu traje. Debe ser difícil estar entre una talla de niño y una de adulto.

Fue un placer conocerte, Sam. Si alguna vez

quieres trabajar, llámame.

Siempre estamos buscando personas decentes en Millman Young.

¿Quién es esta belleza?

Me imagino que le pagaste para que te acompañara esta noche.

Muy gracioso. Ella es mi esposa Belinda.

Belinda. Encantado de conocerte.

Toma mi tarjeta.

Si necesitas un hombre que no tenga todo más pequeño que el promedio, llámame.

Nos vemos, remedo de hombre.

Vincent.

A veces hay que decir las cosas como son.

¿Quieres ir con los demás? Iré en un minuto.

Sí.

¡Hola, Carol!

Señor alcalde. Vincent Swan, de Ventanas Cachet.

Espero que el abuelo no lo haya aburrido demasiado.

¿Qué hacías antes de trabajar en Cachet, Martin?

Toqué en algunas bandas. ¿Conoces a Paul Young?

- Lo siento, pero realmente no. - Él tampoco.

Lo echaron de la banda antes de tener un éxito.

No me echaron, me fui.

Para buscar un trabajo real.

¿Y ahora trabajas para Tony?

No, está bien.

Tocar para millones en programas musicales no era lo mío.

Prefiero toda la emoción de una cena de premiación en un hotel

a las afueras de Chelmsford.

No conozco a muchos exmúsicos.

Técnicamente no es un ex, es un músico fracasado.

Todavía sabe tocar, pero nadie quiere que lo haga.

Y técnicamente, tú eres un idiota, ¿no?

¿Alguien que no sea Fitzpatrick quiere un trago? Voy al bar.

Estoy bien. Gracias, cariño.

¿Me traes una cerveza con sidra, por favor?

Qué elegante. Tir... ¿Maureen?

Uno doble.

Uno doble de...

De lo que sea que me relaje.

Entendido. ¿Sam?

No. Estoy bien, gracias.

Yo quiero una pinta, por favor, Sanitario.

Me alegra. Ve tú por ella.

- Por favor, vas para allá. - Así es,

pero te aclaro que definitivamente no te traeré tu cerveza.

No seas cabrón.

Maureen, ¿cómo se conocieron tú y Brian?

No lo recuerdo.

¿En serio?

Yo recuerdo bien el día que conocí a Vincent.

Fue nueve meses antes de que naciera Nat.

¡En serio!

Creo que fue un hoyo en uno.

No sé cómo encuentras tiempo para criar a tus hijos y enseñar.

No soy maestra.

Perdón.

Podría jurar que Brian me dijo que eras la maestra de tu hijo.

Me equivoqué. Seguramente hablaba de otro Vincent.

¿Saben?

Creo que sí quiero una copa, después de todo.

Discúlpenme.

¿Sigues aquí?

- Hola. - Hola.

Amigo, disculpa, ¿podría...?

Dos cervezas, por favor.

Amigo, él acaba de llegar.

Debe existir alguna señal para poder pedir algo.

Hola. ¿Me da una cerveza rubia y una copa de vino tinto, por favor?

Una grande.

Ahora me estás provocando.

Gracias.

Hola, Sam.

Sí, yo me encargo.

Lo sé, solo me aseguraba de que nos sirvieran antes de cerrar.

Bien pensado. Resulta que tengo la presencia del hombre invisible.

Seguramente esto no es como convivir con estrellas del pop.

Toqué en la banda de una casi-estrella del pop.

No era tan glamoroso.

Pero ¿lo extrañas?

Sí, un poco, en especial en noches como esta.

En algún momento toqué en salones de este tamaño

y ahora platico de cosas triviales con Fitzpatrick y Tiroides...

Perdón, Maureen.

¿"Tiroides"?

Tuvo un problema de tiroides que alteró su peso.

Perdón, sonó cruel.

Sí, es bastante cruel,

pero no te disculpes. No soporto a esa vieja gorda y grosera.

Es un encanto, ¿no?

¿Qué te dijo para molestarte?

Nada que no pueda manejar.

Damas y caballeros, por favor regresen a sus mesas,

la cena se servirá en cinco minutos.

Será mejor que regresemos, antes de que Tiroides se acabe la comida.

¿No deberías sentarte junto a Vincent?

Lo siento, puedo reacomodar aquí a Tiroides, si quieres.

- No. - ¿Más vino?

Sí, por favor.

Creo que hubo una confusión, deberías sentarte aquí.

Estoy bien donde estoy. Muchas gracias.

Nena, te quiero junto a mí.

Yo quiero que seas mejor esposo,

pero no siempre tenemos lo que queremos en la vida, ¿verdad?

Bien.

Maureen, parece que serás mi vecina esta noche.

¿Dónde te escondió Brian ese último año?

Como le avergüenza mi peso, finge que no existo.

Y a mí me desilusiona el trabajo que eligió y su impotencia sexual,

así que ambos somos responsables.

Por favor, Maureen.

Bien, ¿quién quiere burbujas?

Antes de dejarnos llevar, ¿podemos decidir cómo dividiremos la cuenta?

No me gusta mucho la champaña, así que prefiero pagar por lo mío.

Tranquilo, maldito Scrooge, yo invito.

Como agradecimiento a quienes hicieron esto posible, y a ti.

Disculpa, cariño,

¿a quién debo complacer para conseguir una botella de tu champaña más fina?

Y cerveza con sidra, por favor.

Gracias.

Tiroides siguió siendo el alma de la fiesta.

No pudimos tener hijos,

pero siempre supe que Brian sería un padre muy decepcionante.

Disculpa.

Está quemado.

Llévatelo.

Quiero comerlo, no sobresolar mis zapatos con esto.

No lo tomes a mal, Carol,

pero me recuerdas a un perro.

Finalmente, me alejé de toda la diversión para practicar mi discurso de aceptación.

Muchas gracias por este honor tan inesperado...

En realidad, no había preparado un discurso,

pero después de recurrir a mi auxiliar de la memoria favorito,

estaba seguro de que encontraría las palabras.

Damas y caballeros,

por favor denle una calurosa bienvenida a su anfitriona esta noche,

la directora editorial del Essex Chronicle ,

la señorita Sharon Webb.

Buenas noches.

O mejor dicho, buen año,

porque ha sido un gran año para las compañías

y líderes empresariales de Essex que están aquí esta noche.

Sin más preámbulo,

empezaremos con la primera categoría:

Empresario del Año,

patrocinada por la heladería del señor Rossi en Southend on Sea.

Mucho grassi, señor Rossi.

El primer ganador de este premio

es alguien que se hizo cargo de un equipo de ventas novato,

en el sudoeste de Essex,

y alcanzó ganancias récord en el primer año de vida de su negocio.

Un hombre cuyos empleados han descrito

como un líder inspirador

y al que sus clientes consideran extraordinario,

confiable y encantador.

Damas y caballeros,

por favor, denle un fuerte aplauso

al ganador del Premio Essex Prestige al Empresario del Año,

¡el señor Andrew Davis de la Editorial Millman Young!

Lo siento, Sharon, creo que alguien le puso demasiada salsa a su filete.

¿Alguien perdió a un niño?

Está en el escenario, por si quieren venir por él.

Disculpe, ¿quién es usted?

Vincent Swan, Empresario del Año. Preste atención.

Debe haber una confusión. Él es el Empresario del Año,

el señor Andrew Davis, de la Editorial Millman Young.

Por favor, baje del escenario.

¿Alguien le mucho demasiada azúcar impalpable a sus profiteroles?

Mantengamos el decoro.

Es la magia de la televisión en directo, supongo.

El próximo año no le den una mesa a los de Alcohólicos Anónimos.

Sólo quiero decir que me siento muy honrado

y agradecido por recibir este premio...

La primera vez...

¿Qué te da tanta puta risa, Brian?

Eso...

Eso salió mejor de lo que pude haber imaginado.

¿A qué te refieres?

Lo siento mucho, Vincent. No creí que lo llevaría tan lejos.

Espera, ¿tuviste algo que ver en esto?

Vincent Swan, te presento a Sharon Webb.

Hola, Vincent.

Pendejos.

¿Quién es el rey de las bromas pesadas ahora?

Nunca estuviste nominado al premio, tonto.

¿Sabes cuánto dinero gasté en esta mesa y el maldito publirreportaje?

Bueno, cuando juegas con los niños grandes, corres ese riesgo.

Quiero aclarar que yo no tenía idea, amigo.

Olvídalo, Vincent.

Al menos disfrutamos una buena cena.

¡Rayos!

De haber sabido que sería tan entretenido, yo mismo habría pagado.

¡Cállate, idiota!

Estás despedido.

Bueno, dejemos...

...de hacernos bromas pesadas, ¿sí?

No, lee mis labios. Estás despedido.

Como digas, jefe.

Walshy te liquidará la próxima semana,

descontándote lo que gasté alimentándote a ti y a la señora Alegría.

¿Es en serio?

¿Puedes tomarme el pelo, pero no al revés? ¿De eso se trata?

Walshy, no puede despedirme por eso. Díselo.

Sí, miren, hay que calmarnos y hablar sobre esto en la mañana.

No, toma una maldita decisión ahora, Tony. Es él y yo.

¿Y bien?

Lo siento, Brian. No depende de mí.

Increíble.

Fue solo una broma.

Vámonos, Sam.

Sam, dile que fue una broma.

No sabía que iba a subir al...

...escenario.

Ni siquiera dijeron su nombre.

Señor Swan. Soy la señorita Barnes, de Hacienda.

- Sí, ahora no. - Felicidades por su ascenso meteórico

de jardinero a superestrella de ventas nominada.

- Ahora no. - Lo gracioso es

que me había rendido, hasta que este ejemplo vergonzoso de autopromoción

llegó a mis manos.

Vincent, ¿quién es ella? ¿De qué está hablando?

¿Por qué no me ahorra los detalles de su investigación y hace su trabajo?

Será un placer.

Vincent Swan traigo una demanda por evadir impuestos los últimos 12 meses.

Como fue tan amable de publicar sus cifras de ventas,

calculamos que actualmente nos debe 50 000 libras

entre impuestos y multas.

Encontrará los detalles en este documento.

Que pase una velada maravillosa.

Otro secreto que esperabas que nunca averiguara.

Maldita sea.

No me dejes hablando sola, Vincent.

¡Vincent!

¿Vas a decir algo?

Lo arreglaré.

¿Cómo?

¿Cómo se arregla esto, Vincent?

¿Sacarás 50 000 libras del sofá?

Como siempre hago todo. Por mi cuenta.

No es un juego, Vincent.

No es otra de tus trastadas.

Son 50 000 libras.

Podríamos perder la casa, ¡todo!

¿Puedes bajar la velocidad?

No te preocupaba tanto el pago de impuestos,

cuando salías de compras a todos lados.

¡No jodas! Eso es patético,

hasta para una escoria como tú.

Por favor, deja de hablarme como si fuera idiota.

Es difícil no hacerlo, Vincent, cuando te comportas como idiota todo el tiempo.

Hay una línea, Sam, es todo lo que digo.

Hay un límite para lo que puedo soportar.

Cruzaste esa línea cuando te acostaste con la maestra de nuestro hijo.

¡Puta madre!

Quería una terraza.

Ya hablamos de esto. ¡No pasó nada!

Ojalá tuvieras los huevos para admitirlo.

Siempre he sabido que eres un pedazo de porquería,

pero ¿qué pensará Robbie?

¿En qué clase de padre te convierte eso?

Bueno, está bien.

Me acuesto con ella.

¿Así está mejor?

¿Por qué?

¿Por qué hiciste eso, Vincent?

Ve adentro, Sam.

No puedo hablarlo esta noche.

Maldito pedazo de porquería.

¡Pendejo! ¡Maldito idiota!

Ve adentro.

¿A dónde irás?

Si te vas con esa maldita cualquiera, jamás regreses aquí, Vincent.

Vete al carajo.

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